BOLETIUST
DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
DE HISTORIA NATURAL
TOMO V— 1905
MADRID
ESTABLECIMIENTO TIPOGRÁFICO DE FORTANET
IMPRESOR DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Calle de la Libertad, núm. 29.
1905
Socios fundadores.
D. José Argumosa, f
D. Ignacio Bolívar y ürrutia.
Excma. Sra. D.^ Cristina Brunetti
de Lasala, Duquesa de Mandas.
D. Francisco Cala, f
Excma. S.aD.a Amalia de Heredia,
Marquesa Viuda de Casa Loring.
Excmo. Sr. D. Miguel Colmeiro. f
D. Antonio Cipriano Costa, f
Excmo. Sr. D. Cesáreo Fernández
Losada.
D. Saturnino Fernández de Salas, f
D. Manuel María José de Galdo. f
D. Joaquín González Hidalgo.
D. Pedro González de Velasco. f
D. Ángel Guirao y Navarro, f
D. Joaquín Hysern. f
D. Marcos Jiménez de la Espada, f
D. Rafael Martínez Molina, f
ü. Francisco de Paula Martínez y
Sáez.
D. Manuel Mir y Navarro.
D. Patricio María Paz y Membiela. f
Excma. Sra. Condesa de Oñate. f
D. Sandalio Pereda y Martínez, f
D. Laureano Pérez Arcas, f
D. José María Solano y Eulate.
D. Serafín de Uhagón. f
D. Juan Vilano va y Piera. f
D. Bernardo Zapater y Marconell.
Presidentes que ha tenido esta Sociedad desde su fundación
en 8 de Febrero de 1871.
1871-
-72. Excmo. Sr. D, Miguel Col-
1888.
Excmo. Sr. D. Manuel M. J.
meiro. t
de Galdo. f
1873.
D. Laureano Pérez Arcas, f
1889.
D. Ignacio F. de Henestrosa,
1874.
limo. Sr. D. Ramón Llórente
Conde de Moriana. f
y Lázaro, f
1890.
D. Francisco de P. Martínez
1876.
limo. Sr. D.Manuel Abeleira.f
y Sáez.
1876.
Excmo. Sr. Marqués de la Ri-
1891.
D. Carlos de Mazarredo.
vera, f
1892.
D. Laureano Pérez Arcas, f
1877.
limo. Sr. D. Sandalio Pereda
1893.
Excmo. Sr. D. Máximo La-
y Martínez, f
guna, t
1878.
D. Juan Vilano va y Piera. f
1894.
Excmo. Sr. D. Daniel de Cor-
1879.
Excmo. Sr. D. Federico de
tázar.
Botella y de Hornos, f
1895.
D. Marcos Jiménez de la Es-
1880.
D. José Macpherson. f
pada, t
1881.
D. Ángel Guirao y Navarro, f
1896.
D. José Solano y Eulate, Mar-
1882.
Excmo. Sr. D. Máximo La-
qués del Socorro.
guna. t
1897.
D. Santiago Ramón y Cajal.
1883.
Excmo. Sr. D. Manuel Fer-
1898.
D. Manuel Antón y Ferrándiz.
nández de Castro, f
1899.
D. Primitivo Artigas.
1884.
D. Pedro Sáinz Gutiérrez, f
1900.
D Gabriel Puig y Larraz.
1886.
D. Serafín de Uhagón. f
1901.
D. Blas Lázaro é Ibiza.
1886.
D. Antonio Machado y Núñezf
1902.
D. Federico Oloriz y Aguilera.
1887.
limo. Sr. D. Carlos Castel y
1903.
Excmo. Sr. D. Zoilo Espejo, f
Clemente. -J-
1904.
D. José Rodríguez Mourelo.
XjISTJ^ X3E SOCIOS
de \di Real Española de Historia natural
EN 11 DE ENERO DE 1905.
Socios protectores.
EN ESPAÑA.
S. M. el Rey D. Alfonso XIII.
S. A. el Archiduque Luís Salvador.
Exc.mo. Sr, D. Manuel AUendesalazar, ex-Ministro de Instruc-
ción Pública y Bellas Artes.
EN EL EXTRANJERO.
S. M. F. el Rey D. Garlos de Portugal.
S. A. S. el Príncipe Alberto de Monaco.
Socios honorarios.
Brunner von Wattenwyl (Cari), Consejero áulico. ^Lerchenfel-
derstrasse, 28, Viena.
Engler (Dr. Adolf), Geheimer Regierungsrath, Professor der
Botanik, Director des Kgl.-botanischen Gartens und Mu-
seuras. — Motzstrasse, 89, Berlin W.
Gaudry (Albert), Professear de Paléontologie au Museum d'His-
toire naturelle. — 7 bis, rué des Saints- Peres, Paris.
Geikie (Sir Archibald), Director of Geological Survey of England
and Wales. — 28, Fermyn Street, S. W., Londres.
LuBBOCK (Sir John), Lord Abevury. — Bart. M. D. Saint James, 2,
London, S. W.; también en Down (Kent), High Elms
(Inglaterra).
Ramón y Gajal (D. Santiago), de las Reales Academias de Medi-
cina y Giencias, Catedrático en la Facultad de Medicina,
Consejero de Instrucción pública. — Calle]de Atocha, 125,
Madrid.
6 LISTA DE SOCIOS
Saussure (Henri de). — Tertasse, 2, Ginebra.
ScuDDER (Samuel Hubbard). — 156, Brattle Street, Cambridge (Es-
tados-Unidos de la América del Norte).
Tschermack (Prof, G.) — Viena,
Van Thiegen (Ph.), Professeur administrateur au Museum d'His-
toire naturelle.— 22, rué Vauquelin, Paris.
Socios Correspondientes extranjeros (1).
MM. Acloque (Alexandre).~-69, Avenue de Segur, Paris.— f/íis-
toria natural general.)
André (Ernest), Notario honorario; de la Sociedad ento-
mológica de Francia. — 17, rué des Promenades, Gray
(Haute-Saóne, Francia). — (Himenópteros, especialmente
Formícidos y Mutilidos.)
Arnold (Dr. J.)— Munich. " '
Balsamo (Francesco).— Via Salvator Rosa, 290, Ñapóles.—
(Botánica y principalmente algas.)
Bedel (Louis), de la Sociedad entomológica de Francia.—
20, rué de l'Odéon, I'divis.— (Coleópteros paleárticos.)
Blanchard (Dr. Raphaél), Profesor en la Facultad de Me-
dicina, Director de los Archives de Parasitologie.—
226, Boulevard Saint-Germain, Paris.— (Entomología
general, Hirudineos.)
Bois (D.), Asistant au Muséum.— 15, rué Faidherbe á Saint-
Mandé (Seine), Francia. — (Botánica.)
Brancsik (Dr. Cari).— Trencsen [Hungría].— (E^itomología.)
Brizi (Ugo). — Museo Agrario, Via Santa Susana, Roma. -
(Botánica y principalmente flora de Italia.)
BucKiNG(Dr. H.), Profesor en la Universidad. — Estrasburgo
(Alemania).
Gamerano (Lorenzo), Profesor de Anatomía comparada y
Director del Museo zoológico de la Universidad. — Palazzo
Garignano, Turin (Italia). — (Anatomía comparada,
Gordiidos.)
Gannaviello (Prof. Eurico). — Villa Bruno, Porlici (Ñapóles).
1) Con el objeto de fomentar las relaciones científicas entre los socios, se indica
entre paréntesis y con letra bastardilla, después de las señas de su domicilio, si el
ocio cultiva en la actualidad más especialmente algún ramo de la Historia natural.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 7
MM. Ghevreux (Edouard).— Route du Cap, Bóne (Gonstanlina)
Argelia. — (Crustáceos anfipodos.)
Cohén, Profesor en la Universidad. — Greifswald (Alema-
nia). — (Mineralogía.)
CoiNCY (Auguste de).— Cháteau de Courtoiseau par Trigué-
• res (Loirel), Francia.
Delacroix (Dr. G.), Agregado al Instituto nacional agronó-
mico y Director de la Estación de Patología vegetal. —
11 bis, rué d'Alésia, Paris.
Dervieux (Ermanno). — Via Massena. 34. — Turin (Italia).
De Toni (Pr. Dr. Joannes Baptista), Director del Jardín
Botánico de la Universidad de Módena (Italia).
DisTANT (W. L.)— Steine Haus Selhurst Road, South Nor-
wood (Inglaterra) . — (Hemípteros.)
DoLLFus (Adrien), Director de La Feuille des Jeunes 7iatu-
ralistes.—Rue Pierre Charron, 35, Paris.
FiNOT (P. Adrien Prosper), Capitán de Estado Mayor, reti-
rado.— 27, rueSaint-Honoré, Fontainebleau (Francia). —
(Ortópteros.)
FouMOUZE (Armand), Doctor en Medicina.— 78, Faubourg
Saint-Denis, PaiVÍs.-( Entomología médico- farmacéutica.)
Gestro (RaíFaello), Doctor, Vicedirector del Museo cívico de
Historia natural. — Villeta Dinegro, Genova (Italia). —
(Coleópteros.)
GiARD (Alfred), Profesor de Zoología en la Facultad de Cien-
cias, Director del Laboratorio de Wimereux y del Biille-
tin Scientifique de la France et de la Belgíqiie. — 14, rué
Stanislas, Paris. — (Evolución, Parasitismo, Crustáceos.)
GiRARD (Alberl Alexandre), Secretario científico de S. M. —
Lisboa (Portugal). — (Ictiología y Malacología.)
Griffini (Dr. Achule). — limiy^.— (Entomología.)
HeCkel (Edouard), Profesor en la Facultad de Ciencias. —
31, Cours Lieutaud, Marsella (Francia). — (Botánica.)
HoRvÁTH (Géza) , Doctor en Medicina, Director del Museo
nacional de Hungría. — Museumring, 12, Budapest
(Austria-Hungría). — (Hemípteros.)
Janet (Charles).— 71, Rué de Paris, Voisinlieu pres Beau-
vais (Oise), Francia. — (Costumbres y anatomía de las
hormigas.)
KoNOw iFriedrich Wilhelm). — Teschendorf, Grossherz.
8 LISTA DE SOCIOS
Meklenburg (Alemania). — ( Himenópteros y especial-
mente Tentredinidos, Chalastogastra.J
MM. Kraatz (Gustav), Doctor en Filosofía, Redactor de la
Deutsche Eníomologische Zeitschrift. — W, 9, Linkstras-
se, 28, Berlín. — (Coleópteros.)
Lo BiANco (D. Salvador), Comendador. — Estación Zoológi-
ca, Ñapóles (Italia).
Meünier (Stanislas), Profesor de Geología del Museo de
Historia natural. — 3, Quai Voltaire. Paris. — (LitologiaJ
MoNTANDON (Arnald L.) — Filarete, Strada Viilor, Bukarest
(Rumania). — (Hemípteros, principalmente heter ápteros.)
Nery Delgado (J. F.), Geólogo. — Rúa de D. Carlos I, 35,
Lisboa. — (Geología.)
Olivier (Henry). — Baroches-au-Houlme (Orne), Francia.
Pérez (Dr. J.) — Rué Saubat, 26, Burdeos. — (Himenópteros).
PicciOLi (Comm. Francesco), Director del Instituto fores-
tal. — Vallombrosa (Italia) . — (Botánica.)
PiCGiOLi (Lodovico), Sub-Inspector forestal.— Siena (Italia).
(Botánica.)
Porter (Garlos E.), Director general del Museo y de la
Revista Chilena de Historia natural. — Casilla, 1108, Val-
paraíso, Chile. — (Histología. Crustáceos decápodos y
hemípteros.)
Preudhomme de Borre (Alfred), Individuo de varias Socie-
dades científicas. — Villa la Fauvette, Petit Saconnex,
Ginebra (Suiza). — (Entomología general., geografía ento-
mológica, coleópteros y principalmente heterómeros é
hidr o cántaros.)
Reitter (Edmond). — Paskau (Austria). — (Coleópteros de
Europa).
Richard (Jules), Doctor en Ciencias, Director del Museo
oceanógrafico. — Monaco. — (Crustáceos inferiores.)
Salomón (Dr. W.) — Instituto Mineralógico de la Universi-
dad. — Heidelberg (Alemania).
ScHOUTEDEN (H.) — 12, Chausséc d'Ixelles, Bruselas. (He-
mípteros.)
SoDiRO (R. P. J.)— Quito (Ecuador).
TuRNEz (W. Henri), de la Comisión Geológica.— Washing-
ton (Estados-Unidos) DC— (Geología.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
Socios numerarios (1).
1901. Agell y Agell (D. José), Alumno de Farmacia. — Bar-
celona.
1903, Aguilar y Carmena (D. Fernando), Farmacéutico. — Galle
de Jorge Juan, 17, Madrid. — (Botánica.)
1896. Aguilar y Cuadrado (D. Miguel), C. del Pacífico, 24,
2.°, Madrid.
1902. Alabern (D. Enrique), Doctor en Medicina. — Port-Bou
(Gerona). — (Citología general é Histología humana.)
1897. Alaejos y Sanz (D. Luís), Doctoren Ciencias naturales,
Ayudante de la Estación de Biología marina. — San-
tander.
1898. Alloza Blasco (D. Leandro), Ingeniero de Caminos. —
Castellón. — (Geología.)
1901. Almera (D. Jaime), Canónigo de la Catedral. — Sagris-
tans, 1, 3.°, Barcelona. — (Geología y Paleontología.)
1902. «Alrededor del Mundo.» — Progreso, 1, Madrid.
1896. Alorda y Sampol (D. Jaime), Licenciado en Ciencias,
Ayudante en el Listiluto, Mahón [Bdlca-ves].— (Lepidóp-
teros y moluscos.)
1894. Álvarez Sereix ( E.\cmo. Sr. D. Rafael), Ingeniero de
Montes, ex-Gobernador civil de las Baleares. — Paseo
de Trajineros, 30, Madrid.
1875. Antón y Ferrándiz (D. Manuel), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Antropología y
Secretario del Museo de Ciencias naturales.— C. de Oló-
zaga, 5 y 7, Madrid. — (Antropología.)
1894. Aragón y Escagena (D. Federico), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Palencia.
1898. Aramburu y Altuna (D. Pedro), Doctor en Medicina, Ca-
tedrático en la Escuela de Veterinaria. — San Felipe, 4,
Zaragoza.
1885. Aranzadi y Unamuno (D. Telesforo), Doctor en Farmacia
y en Ciencias naturales, Catedrático en la Facultad de
(1) El nombre de los socios numerarios va precedido de !a cifra que indica el año
de su admisión en la Sociedad y el de los socios fundadores de la abreviatura S. F.
10 LISTA DE SOCIOS
Farmacia déla Universidad.— Barcelona.— ^ylníropoío-
gia y Botánica J
1904. Arellano (D. Tomás). — Arenal, 18, Bilbao.
1903. Areses (D. Rafael), Ingeniero de Montes.— Tuy (Ponte-
vedra).
1902. Arévalo (D. Celso), Doctor en Ciencias naturales.— Calle
de San Juan, 1, QegoviR.— (Geología.)
1904. Arias Encobet (D. José), Alumno de la Facultad de Cien-
cias y de Farmacia.— Calle de Niíñez de Balboa, Asilo
de las Mercedes, UAdriá.~(D¿pterosJ.
1896. Arráez y Carriás (D. José), Abogado. — C. de Caste-
lar, 14, Sevilla. — (Antropología criminal.)
1887. Artigas (D. Primitivo), Ingeniero Jefe de Montes. —
Calle del Reloj, 9, principal izquierda, Madrid. — (Silvi-
cultura.)
1889. AuLET Y Soler (D. Eugenio), Presbítero, Doctor en Cien-
cias físico-químicas y Licenciado en naturales, Catedrá-
tico en el Instituto de Tarragona.— Olol (Gerona).
1900. AzAM (D.José), Arquitecto.— 14, rué de Trans, Dragui-
gnan (Var), Francia.— (^Oríópíeros ?/ Hemipteros.)
1897. AzPEiTiA Y Moros (D. Florentino), Profesor en la Escuela
de Minas. — Glorieta del Cisne, 3, hotel, Madrid. —
fMalacologia.)
1902. Bago y Rubio (D. Miguel), Comandante de Ingenieros. —
C. de Trajano, 15 y 17, Sevilla.
1904. Bahía y Urrutia (D. Luís), Abogado, Diputado á Cortes.
Hilario Peñasco, 2, Madrid. — (Agricultura.)
1901. Ballestero Pardo (D. Mariano), Doctor en Ciencias.—
Qalatayud (Zaragoza).
1872. Barboza du Bocage (Excmo. Sr. D. José Vicente), Direc-
tor del Museo de Historia natural. — Lisboa.— ("Afamí/e-
ros, aves y reptiles.)
1891. Barras de Aragón (D. Francisco de las), Doctor en Cien-
cias naturales, Catedrático en el Instituto. — Huelva. —
(Entomología y Botánica.)
1901. Barreiro Martínez (R. P. Agustín).— Convento de Padres
Agustinos, Uclés (Cuenca).— ^j5oíán/ca y Lepidópteros.)
1895. Bartolomé del Cerro (D. Abelardo), Doctor en Ciencias
naturales. Auxiliar de la Universidad.— C. de Daoíz,
5, Madrid.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 11
1889. Becerra y Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Almería. —
(Entomología agrícola y dibujo científico,)
1894. Benedicto Latorre (D. Juan), Farmacéutico. — Monreal
del Campo (Teruel). —(Botánica y moluscos terrestres.)
1901. Benet Andreu (D. José), Catedrático en el Instituto. —
Teruel.
1898. Benjumea y Pareja (D. José). — Santa Ana, 51, Sevilla.
1903. Bescansa Casares (D. Fermín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Orense. — (Botánica.)
1901. Biblioteca de Administración Militar. — Madrid.
1872. Biblioteca del Ateneo científico y literario. — C. del Prado,
21, Madrid.
1872. Biblioteca de la Escuela de Ingenieros de Caminos , Cana-
les y Puertos. — C. de Alfonso XII, Madrid.
1872. Biblioteca de la Escuela de Ingenieros de Montes. — El
Escorial (Madrid).
1878. Biblioteca de la Facultad de Ciencias de la Universidad. —
Valencia.
1904. Biblioteca García Barbón. — Vigo (Pontevedra).
1872. Biblioteca del Instituto general y técnico de San Isidro. —
Madrid.
1901. Biblioteca del Instituto general y técnico.— Almena.
1901, Biblioteca del Instituto general y técnico. — Soria.
1872. Biblioteca del Jardín Botánico. — Madrid.
1872. Biblioteca del Museo de Ciencias naturales. — Paseo de
Recoletos, 20, bajo. — Madrid.
1894. Biblioteca del Museo Pedagógico. — Calle de Daoiz, 3,
Madrid.
1872. Biblioteca del Observatorio Astronómico. — Madrid.
1872. Biblioteca de la Real Academia de Ciencias exactas, físi-
cas y naturales. — C. de Valverde, 26, Madrid.
1872. Biblioteca del Senado.— Madrid.
1904. Biblioteca universitaria.— Granada.
1890. Blanco del Valle (D. Eloy), Catedrático de Historia na-
tural en el Instituto. — León.
1892. Blanco y Juste (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les, Catedrático en el Instituto. — Ciudad Real.
1898. Blas y Manada (D. Macario), Doctor en Farmacia. —
C. del Pez, 1, Madrid.
12 LISTA DE SOCIOS
1901. BoFiLL (D. José María), Doctor en Medicina. — G. Aragón,
281, Barcelona.
s. F. Bolívar y Urrutia (D. Ignacio), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias, Jefe de la Sección de Entomología en el
Museo. — Jorge Juan, 17, Madrid. — (Ortópteros, Hemt'p-
teros y Arquipteros.)
1872. Bolívar y Urrutia (D. José María), Jefe facultativo de la
Casa de Socorro de Chamberí. — C. dePrim, 15, Madrid.
1882. Bolos (D. Ramón), Farmacéutico, Naturalista. — G. de
San Rafael, Olot (Gerona). — (Botánica. J
1893. BoROBio (D. Patricio), Catedrático en la Facultad de Me-
dicina. — Coso, 100, Zaragoza. — [Pediatría. J
1872. BoscÁ Y Casanoves (D. Eduardo), Licenciado en Medici-
na, Catedrático de Historia natural en la Universidad.
Paseo del Grao, YAencia.—f Reptiles de Europa.)
1900. BoscÁ Y Seytre (ü. A n timo), Doctor en Ciencias natura-
les, Catedrático en el Instituto. — Teruel.
1877. Breñosa (D. Flafael), Ingeniero de Montes de la Real
Casa. — San Ildefonso (Segovia). — (Cristalografía.)
1901. Brugiiés y Escuder (D. Casimiro), Doctor en Farmacia y
en Ciencias. — G. del Bruch, 66, Barcelona. — (Histología
vegetal.)
1883. Buen y del Cos (D. Odón), Catedrático de Historia natu-
ral en la Universidad. — Barcelona. — (Botánica.)
1897. BuRR (D. Malcolm).— 23, Blomfield Court, Maida Vale
W. Londres. — (Ortópteros y Dermápteros.J
1901. Caballero (D. Arturo), Licenciado en Ciencias. — G. del
Infante, 3, Madrid.
1892. Caballero (D. Ernesto) , Catedrático de Física en el Ins-
tituto. — Pontevedra. — (Diatomeas.)
1902. Cabrera y Díaz (D. Agustín), Alumno de la Facultad de
Ciencias.--G. de las Infantas, 13, Madrid.
1891. Cabrera Y Díaz (D. Anatael) , Médico cirujano. — Laguna
de Tenerife (Islas Canarias). — (Himenópteros.)
1896. Cabrera y Latorre (D. Ángel), Agregado al Museo de
Ciencias naturales, Caballero de la orden civil de Al-
fonso XIL— C. de la Beneficencia, 18, Madrid.— (^J/amí-
feros y Dibujo científico.)
1897. Gágeres y González (D. Juan).— C. del Duque, 8, Carta-
gena. — (Entomología.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. Vd
1904. Cadevall y Diars (D. Juan), Director del Real Colegio. —
Tarrasa.
1892. Calandre y Lizana (D. Luís). — Pasaje de Conesa, Car-
tagena.
187"2. Calderón y Arana (D. Salvador), Catedrático de Minera-
logía y Botánica en la Facultad de Ciencias, Jefe de la
Sección de Mineralogía en el Museo. — C. del Pez, 17 du-
plicado, Madrid. — (Geología y Petrología.)
1901. Calleja y Borja-Tarrius (D. Carlos), Catedrático en la
Facultad de Medicina. — Cortes, 248, pral., Barcelona. —
(Histología.)
1902. Calvo y Antón (D. José).— C. de Gerona, 111, Bar-
celona.
1889. Camps (Sr. Marqués de). — Canuda, 16, principal, Bar-
celona.
1894. Carbó y Domenech (D, Manuel), Catedrático en el Insti-
tuto.— Reus.
1904. Carretero (D. Luís), Ingeniero industrial. — Segovia.
1877. Carvalho Monteiro (Excmo. Sr. D. Antonio Augusto de),
Doctor en Derecho y en Ciencias naturales por la Uni-
versidad de Coimbra, y miembro de la Sociedad de Acli-
matación de Río Janeiro. — Rúa do Alecrim, 70, Lisboa
(Portugal). — (Lepidópteros.)
1901. Casamada Mauri (D. Ramón). — Pelayo, 17, 2.°, Bar-
celona.
1900. Casares Besgansa (D. Román), Farmacéutico. — aLa Tri-
nidad», fábrica de productos químicos, Málaga.
1901. Casares Gil (D. Antonio), Médico militar. — Rambla de
Cataluña, 29, Barcelona. — (Hepáticas y Musgos.)
1901. Casares Gil (D. José), Decano de la Facultad de Farma-
cia en la Universidad. — Rambla de Cataluña, 29, Bar-
celona. — f Análisis químico mineral.)
1901, Casino de Zaragoza.
1876. Castellar ÑAU y de Lleopart (D. Joaquín María de). In-
geniero Jefe de Montes. — Segovia. — (Micrografia.)
1905. Castro y Pascual (D. Francisco), Doctor en Farmacia. —
Madrid.
1903. Castro y Valero (D. Juan), Catedrático en la Escuela
de Veterinaria. — C. del Conde de Aranda, 18, Madrid.
14 LISTA DE SOCIOS
1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de Bar-
celona.
1901. Cátedra de Historia natural de la Universidad de San-
tiago.
1884. Cazurro y Ruíz (D. Manuel), Doctor en Derecho y en
Ciencias naturales, Catedrático en el Instituto. — Gerona.
(Ortópteros y dípteros de Europa, Micrografia.)
1891. Chaves y Pérez del Pulgar (D. Federico), Doctoren Cien-
cias físico-químicas.— C. de Jesús, 17, Sevilla. — (Mine-
ralogía y, Cristalografía.)
1873. CoDORNiu (D. Ricardo), Ingeniero de Montes.— Murcia.
1904. Colegio de Santo Domingo. — Orihuela.
1898. CoLOMiNA Y Carolo (D. Alejandro de), Doctor en Ciencias
naturales, Catedrático en el Instituto. — Pontevedra.
1878. CoMERMA (D. Andrés A.), Ingeniero de la Armada. —
El Ferrol.
1902. Compañía de Tabacos de Filipinas. — Barcelona.
1903. Consejo general de Agricultura, Industria y Comercio de
Valencia.
1892. Corrales Hernández (ü. Ángel), Licenciado en Ciencias
naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — Merced
baja, 15, Jaén.
1901. Correa de Barros (D. José Maximiano). — S. Martinho
d'Anta, Sabroza (Portugal).
1872. Cortázar (Excmo. Sr. D. Daniel de), Ingeniero Jefe de
Minas, de las Reales Academias de la Lengua y de Cien-
cias exactas, físicas y naturales. Consejero de Instruc-
ción pública. — C. de Velázquez, 32, hotel, Madrid.
1901. Coscollano y Durillo (D. José), Profesor auxiliar en el
Instituto. — G. de la Concepción, 29, Córdoba.
1903. Cotrina y Ferrer (D. Modesto). — Barcelona. — ^Histología.)
1902. Cru y Marqués ( D. Enrique), Naturalista disecador. —
Reyes Católicos, 7 y 9, '^QviWa..— (Entomología y Orni-
tología.)
1903. Cruz (D. Emiliano de la), Miembro del Instituto de Inge-
nieros de Minas de la Gran Bretaña, del Instituto de
Minas y Metalurgia de Londres, del Instituto del Norte
de Inglaterra (Newcastle) , de la Sociedad geológica de
Francia, de la de Bélgica, etc. — C. de Malasaña, 3, Ma-
drid.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTOMA NATURAL. 15
1902. Cruz Nathan (D. Ángel B. de la), Profesor en el Institu-
to.— G. de D. Juan de Villarrasa, 12, Valencia.
1889. Dargent (D. Florismundo), Ingeniero. — Moralejo, 5,
Aguilar (Córdoba).
1902. Deulofeu (D. José), Catedrático de Química inorgánica
en la Facultad de Farmacia, — Santiago.
1899. Díaz (R. P. Filiberlo), Doctor en Ciencias, Conservador
por oposición en el Museo de Ciencias naturales. — G. de
San Miguel, 21 duplicado, Madrid.
1898. Díaz de Argaya (D. Manuel), Doctor en Ciencias, Direc-
tor y Catedrático de Historia natural en el Instituto. —
G. de la Independencia, 7, Zaragoza.
1890. Díaz del Villar (D. Juan Manuel), Licenciado en Medi-
cina, Catedrático en la Escuela de Veterinaria.— G. de
Atocha, 127 duplicado, Ma.áriá.— [Epizoarios y Entomo-
zoarios.)
1894. DiEz SoLORZANO (D. Manuel). — G. de Blanca, Santander.
1901. Diez Tortosa (D. Juan Luís), Doctor en Farmacia. — Re-
yes Católicos, 47, Granada.
1898. DoMENECH (R. P. Estanislao), Profesor de Historia natu-
ral en el Colegio del Sagrado Corazón. — C. de Lauria, 13,
Barcelona. (Apartado 143).
1899. Domínguez (D. Antonio A.)— Laguna de Tenerife.— f Co-
leópteros de Canarias.)
1898. DossET (D. José Antonio), Doctor en Farmacia. — Plaza
de Sas, 2, Zaragoza. — (Diatomeas.)
1903. DuLAU (M.), Sobo Square, 37, Londres.
1902. Duran Desumvila (D. Narciso), Licenciado en Farmacia,
Título de honor de los Ilustres Colegios provinciales de
Barcelona, Lérida y Navarra, Director de la Revista
científica profesional. — Canet de Mar (Barcelona).
1890. DusMET Y Alonso (D. José M.), Naturalista agregado al
Museo de Ciencias naturales. Doctoren Ciencias. — Plaza
de Santa Cruz, 7, Madrid.— ('//¿me/jó/ííeros.j
1898. Eleicegui (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de Far-
macia. — Plaza de la Universidad, 5, 3.°, Santiago.
1888. Elizalde y Eslava (D. Joaquín), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — Logroño.
1894. Engibo y Mena (D. Juan), Licenciado en Derecho. —
Huercal-Overa (Almería). — (Entomología.)
16 LISTA DE SOCIOS
1902. Escribano (D. Cayetano), Licenciado en Ciencias natura-
les, Conservador interino del Jardín Botánico. — G. de
Hortaleza, 76, Madrid.
1894. Escuela de Veterinaria de Madrid.
1875. EsPLUGA Y Sancho (D. Faustino), Catedrático de Historia
natural en el Instituto.— Trinidad, 3, Toledo.
1902. EsPLUGUEs y Abmengol (D. Julio), Profesor auxiliar del
Instituto y Jardinero 2." del Botánico. — Valencia.
1902. Esteva (D. José), Presbítero. — Bellmirall, 5, Colegio de
Caridad, Gerona. — (Botánica general y Criptogamia.J
1902. Facultad de Ciencias de la Universidad de Oviedo.
1901. Facultad de Farmacia de la Universidad de Barcelona.
1874. Fernández de Castro (D. Ángel), Ingeniero de Montes. —
C. de Fabiola, 3, Sevilla.
1900. Fernández de Gatta y Galaghe (D. Manuel), Doctor en
Farmacia. — Vilvestre (Salamanca).
1904. Fernández Galiano (D. Emilio), Alumno de la Facultad
de Ciencias. — C. de San Marcos, 26 duplicado, Madrid.
1890. Fernández Navarro (D. Lucas), Catedrático de Cristalo-
grafía en la Facultad de Ciencias. — Cuesta de Santo Do-
mingo, 18, Madrid.
1875. Ferrand y Couchoud (D. Julio), Ingeniero Jefe de la pri-
mera sección de vía y obras de los Ferrocarriles Anda-
luces. — C. de Feria, 100, Sevilla.
1900. Ferrando y Más (D. Pedro), Catedrático de Mineralogía
y Botánica en la Universidad. — Zaragoza.
1885. Ferrer (D. Carlos), Doctor en Medicina y Bachiller en
Ciencias. — Ronda de la Universidad, 16, 1.°, Barcelona.
1902. Ferrer Dalmau (D. Engenio), Profesor de la Escuela de
Industrias. — C. de Santo Domingo, 20, Tarrasa.
1901. Ferrer y Hernández (D. Jaime) — Montaner, 66, Barce-
lona. — (Mineralogía.)
1901. FiNESTREs Y FocH (D. Eduardo). — Ager (Lérida).— p/ine-
ralogia.J
1879. Flórez y González (D. Roberto). — Cangas de Tineo
(Oviedo). — (Entomologia.)
1901. FoLCH Y Andreu ( D. Rafael), Doctor en Farmacia. —
Vendrell (Tarragona) . — (Botánica.)
1901. FoNT Sagué (D. Norberto), Presbítero.— C. de Foníane-
11a, 15, 3.", Barcelona. — (Geología.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HLSTORL\ NATURAL. 17
1902. FoRTEZA Rey y Forteza (D. José).— Culón, 23, P¿xlma de
Mallorca (Baleares).
1902. Fhancois (Ph.). Jefe de trab¿ijos prácticos en la Sorbona.—
Rué des Fossés S'^-Jacques, 20, Paris.
1888. Fuente (D. José María de la), Presbítero. — Pozuelo de
Galatrava (Ciudad-Real). — (Entomología, Coleópteros de
Europa, Admite cambios de estos insectos.)
1890. FusET Y TuBiÁ (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Catedrático en el Instituto de Palma. — Mallorca. —
(Gusanos y Dibujo cientifico.)
1904. Galán (D. Alfonso), Alumno de las Facultades de Cien-
cias y Farmacia. — Madrid. — (Himenópteros.)
1899. Gallegos y Sardina (D. Ventura), de las Sociedades
entomológicas de Bélgica y Stettin, de la de Higiene de
París, de la Central de Apicultura é Insectología de
Francia. — Mendoza (República Argentina).
1903. García Callejo (D. José María). — Nüñez de Balboa, 17. —
(Naturalista preparador.)
1872. García y Arenal (D. Fernando), Ingeniero del puerto. —
Vigo (Pontevedra).
1901. García Fraguas (D. José Esteban), Doctor en Medicina,
Catedrático en el Instituto. — Coso, 120, Zaragoza.
1894. García y García (D. Antonio), Profesor auxiliar en el
Instituto. — Huelva.
1877. García y Mercet (D. Ricardo), Naturalista agregado al
Museo de Ciencias naturales, Farmacéutico de Sanidad
militar. — Goya, 1 , Madrid. — (Himenópteros de Europa.)
1904. García Mon é Ibáñez (I). Francisco), \lumno déla Facul-
tad de Ciencias. — C. de la Luna, 26, Madrid.
1899. García Várela (D. Antonio), Doctoren Ciencias natura-
les. Conservador por oposición en el Museo. — C. de Re-
latores, 24, Madrid. (Hemípteros.J
1902. Garriga y Barrerán (D. Gerardo), Alumno de la Facultad
de Farmacia. — Barcelona.
1904. Gascón (D. Antonio), Director del Boletín Minero y Comer-
cial. — Madrid.
1900. Gelabert Rincón (Rvdo. D. José).— Llagostera, Gerona.
(Mineralogía y Geología.)
1884. GiLA Y FiDALGO (D. Félix), Catedrático excedente de la Fa-
cultad de Ciencias.— Segovia. — (Botánica y Geología.)
Tomo v.— Enero, 1905. ü
18 LISTA DE SOCIOS
1877, GoGORZA Y González (D.José), Caledrático de Anatomía
y Fisiología animal en la Universidad Central. — G. de
San Andrés, 19, Madrid.
1890, GoiTiA (D, Alejandro), Licenciado en Ciencias,— G. de
Alcalá, 4, Madrid.
1894. GÓMEZ OcAÑA (D, José), de las Reales Academias de
Medicina y Ciencias, Caledrático de Fisiología en la
Facnltad de Medicina.— C. de Atocha, 127 dup.", Ma-
drid,
s. F. González Hidalgo (D. Joaquín), de la Real Academia de
Ciencias, Catedrático de Malacología y animales infe-
riores en la Facultad do Ciencias, Jefe de la Sección de
Malacología del Museo. — C, de Alcalá, 36, Madrid,
1900. Gota y Gasas (D. Antonio), Doctor en Medicina. — C, del
Pilar, 16, Zaragoza.
1903, Gragián y Lavedán (D. Antonio). — C. del Padre Mar-
chena, 13, Sevilla.
1899. Graiño y Caubet (D. Celestino), Doctor en Farmacia,- pre-
miado en varias Exposiciones, — Aviles (Asturias). — (Or-
nitología. Admite cambios.)
1882. Gredilla y Gauna (D, Apolinar Federico), Catedrático de
la Facultad de Ciencias, Director del Jardín Botánico,
Jefe de la Sección de cultivos.— C, déla Estrella, 7, prin-
cipal, Madrid. — (Geología y Botánica.)
1898. Gregorio y Rocasolano (D, Antonio), Catedrático de Quí-
mica en la Facultad de Ciencias. — Temple, 20, Zaragoza.
(Gramíneas.)
1893. Guillen (D. Vicente), Médico-cirujano, Jardinero mayor
del Botánico. — Valencia.
1901. Gutiérrez Martin (D. Daniel), Doctor en Farmacia. —
C. de Valverde, 19, Madrid, y en el verano en Olmedo
(Valladolid). — (Botánica y, Entomología de la Provincia.)
1902. Gutiérrez Sobral (D. José), Capitán de Navio de 1,' cla-
se. — C. de la Palma, 40, Madrid. — (Hidrografia.)
1898. Halcón (D, Fernando), Marqués de San Gil.— C. de Al-
fonso XII, 50, Sevilla. — (Patología vegetal. J
1890. Hernández y Álvarez (D. José), Licenciado en Ciencias
naturales, Catedrático de Agricultura en el Listituto, —
Badajoz. — (Botánica.)
1893. Hernández Pacheco y Esteban (D. Eduardo), Doctor en
DE LA REAL ESPA^■OLA DE HISTOMA ISIATUEAL. 19
Ciencias naturales, Catedrático en el Instituto. — Córdo-
ba. — (Geología.)
1904. Hernando y Monge (D. Benito), Naturalista agregado al
Museo de Ciencias Naturales. — G. de Atocha, 96, Madrid.
1875. Heyden (D. Lucas von), Mayor en reserva, Doctor en
Filosofía, honoris cansa, individuo de las Sociedades
Entomológicas de Alemania, Francia, San Petersburgo,
Suiza, Italia, etc., Caballero de las Ordenes del Águila
Roja prusiana, de la Cruz de Hierro y de San Juan. —
Schlosstrasse, 54, Bockenheim, Frankfurt am Main (Ale-
mania). — (Coleópteros. J
1898. Hierro (D. Fibicio), Farmacéutico, Comendador de la Or-
den civil de Alfonso XII, Corresponsal del Colegio Far-
macéutico de Madrid. — Osorno (Falencia). — (Botánica.)
1888. Hoyos (D. Luís), Doctor en Ciencias naturales y en Dere-
cho, Catedrático de Agricultura en el Instituto. — Toledo.
( Antropología.)
1901. Hueso (D. José), Doctoren Ciencias, Profesor numerario
de la Escuela Normal. — Valencia.
1895. Huidobro Y Hernández (D. José), Doctor en Ciencias, Con-
servador interino en el Museo de Ciencias naturales. —
C. de San Bernardo, 52, Madrid.
1899. Ibáñez Díaz (D. Francisco Antonio), Duque, 9, Cartagena.
(Botánica.)
1895. Ibarlucea (D. Casto), Catedrático de x\gricultura en el
Instituto. — Moreras, 6, 2.°, Cáceres.
1902. Imprenta de Fortanet.— C. de la Libertad, 29, Madrid.
1904. imprenta y Librería de los Sucesores de Hernando, Are-
nal, 11, Madrid.
1901. Instituto general y técnico de Avila.
1903. Instituto general y técnico de Barcelona.
1901. Instituto general y técnico de Burgos.
1902. Instituto general y técnico de Cáceres.
1872. Instituto general y técnico de Córdoba.
1901. Instituto general y técnico de Guadalajara.
1903. Instituto general y técnico de Huelva.
1904. Instituto general y técnico de Orense.
1904. Instituto general y técnico de Falencia.
1901. Instituto general y técnico de Falma de Mallorca.
1904. Instituto general y técnico de Pontevedra.
26 LISTA DE SOCIOS
1903. Instituto general y técnico de San Sebastián (Guipúzcoa).
1901, Instituto general y técnico de Santiago.
1880. Instituto general y técnico de Valencia.
1901. Instituto general y técnico de Vitoria.
1901. Instituto general y técnico de Zaragoza.
1873. IÑABRA Y Echevarría (D. Fermín), Catedrático en el Ins-
tituto general y técnico de Guipúzcoa. — Urbieta, 13, en-
tresuelo, San Sebastián.
1904. Iradier (D. Cesáreo), Arquitecto.-Fernando VI, 11, Madrid.
1901. IsABAL (D. Marceliano), Doctoren Derecho civil, Diputado
á Cortes. — Coso, 102, Zaragoza.
1904. Jacobs (Dr. H.) — Luxemburgplatz, 3, Wiesbaden (Ale-
mania.)
1896. Jiménez Cano (D. Juan), Licenciado en Ciencias natura-
les. Casa Blanca. — Cuenca. — (Lepidópteros.)
1884. Jiménez de Gisneros (D. Daniel), Catedrático de Historia
natural en el Instituto. — G. de Medina, 38, Alicante.
1899. Jiménez Munuera (D. Francisco de P.) — Alto, 9, Carta-
gena. — (Botánica.)
1898. Jimeno (D. Hilarión), Doctor en Ciencias, Director del
Laboratorio químico municipal. — Coso, 127, Zaragoza.
1901. Jimeno Egurbide (D. Florentino), Doctoren Farmacia. —
Plaza Real, 1, Barcelona.
1895. Rheil (D. Napoleón M.), Profesor en la Escuela de Co-
mercio, Socio del Club de Historia natural de Praga y de
las Sociedades Entomológicas de Berlín, Stettin y Dres-
de. — Ferdinandstrasse, 38, Praga (Bohemia).
1884. Lauffer (D. Jorge), Agregado al Museo de Ciencias natu-
rales. Caballero de la orden civil de Alfonso Xll. — Calle
de Juan de Mena, .5, Madrid. — (Coleópteros de Europa.)
1901. Laza (D. Enrique), Director propietario del Laboratorio
químico. — C. del Duque de la Victoria, 6, Málaga.
1880. Lázaro é Ibiza (D. Blas), de la Real Academia de Cien-
cias, Doctor en Farmacia y en Ciencias, Catedrático
de la Facultad de Farmacia. — C. de Palafox, 19, Hotel,
Madrid. — (Botánica.)
1897. Llanas (D. José María), Farmacéutico militar. — Alberto
Bosch, 12, Madrid.
1901. Llenas y Fernández (D. Manuel).— C. del Carmen, 44, 2.**,.
1.', Barcelona. — (Botánica.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORLA NATURAL. 21
190-2, Llobet y Pastors (D. Luís). — Tallers, 48 bis, Barcelona.
190-2. Llord y Gamboa (D. Ramón), Doctor en Ciencias y Medi-
cina. — Jorge Juan, 13, Madrid. — (Química geológica.)
1900. LÓPEZ García y Mir (D. Julián), Farmacéutico.— San Gi-
prián, Vivero (Lugo).
1889. LÓPEZ DE Zuazo (D. José), Doctor en Ciencias naturales,
Catedrático en el Instituto. — Burgos.
1901. LÓPEZ Mendigutia (D. Fernando), Licenciado en Ciencias.
C. de Crimpoamor, 12, Madrid.
1897. Maciñeira y Pardo (D. Federico G.), Cronista oficial de
Ortigueira (Goruña). — (Prehistoria.)
1878. Mag-Lennan (D. José), Ingeniero.— Portugalete (Bilbao).
1887, Madrid Moreno (D. José), Doctor en Ciencias, Profesor
Sub-Jefe encargado de la Sección de bacteriología del
Laboratorio municipal, Catedrático de Técnica micro -
gráfica é Histología vegetal y animal en la Facultad de
Ciencias, Consejero de Sanidad. — C. de Serrano, 40,
Madrid. — (Micrografia.)
1904. Malaguilla (D. Eduardo), Licenciado en Ciencias natu-
rales.— C. de Toledo, 29, Ciudad-Real.
1903. Maluquer y Nigolau (D. José). — Jaime I, 14. — Barce-
lona. — (Malacologia.)
1904. Maluquer y Nicolau (D. Salvador). — Jaime I, 14, Barce-
lona. — (Lepidópteros.)
1873. Marín y Sancho (D. Francisco), Licenciado en Farmacia.
G. de Silva, 49, 2." derecha, Madrid.
1878. Martí y Lleopart (D. Francisco María de), Licenciado
en Derecho civil y canónico. — G. de Santa Ana, 8, prin-
cipal, Tarragona.
1899. Martín Ayuso (D. Dionisio), Ingeniero agrónomo, Direc-
tor y Catedrático del Instituto. — Oviedo.
1901. Martínez (D. Cesáreo), Catedrático en el Instituto. — Fi-
gueras.
1903. Martínez Girón (D. Paulino). — Corral del Rey, 11,
Sevilla.
1893. Martínez Núñez (R. P. Zacarías), Agustino, Licenciado
en Ciencias naturales. Director del Real Colegio de Al-
fonso XII.— El Escorial (Madrid).
1874. Martínez y Ángel (D. Antonio), Doctor en Medicina. —
C. del Almirante, 23, Madrid.
22 LISTA DE SOCIOS
1889. Martínez DE LA Escalera (D. Manuel).— G. de Núñez de
Balboa, 17, Madrid. — ('Coleópteros de Europa.)
1892. Martínez Fernández (D. Antonio), Doctor en Ciencias
naturales, Profesor auxiliar en la Universidad. — Ovie-
do. — (Entomología é Histología.)
1897. Martínez Gámez (R. P. Vicente), Profesor de Ciencias
naturales en el Colegio Calasancio. — C. de Jesús, 25,
Sevilla. — (Ornitología de España.)
1889. Martínez Pacheco (D. José), Doctor en Farmacia. — G. de
San Miguel, 21 duplicado, principal, Madrid.
s. F. Martínez y Sáez (D. Francisco de Paula), Catedrático en
la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sección de Üsteozoolo-
gía en el Museo. — C. de San Quintín, 6, principal, Ma-
drid. — (Coleópteros de Europa.)
1898. Más y Guindal (D. Joaquín), Oficial 2.° de Sanidad mili-
tar. — G. del Conde Duque, 40, pral. dra., Madrid.
1898. Mateos Pérez (D, Félix), Profesor en la Escuela de Vete-
rinaria. — C. de la Montera, 8, Zaragoza.
1882. Mazarredo (D. Garlos), Ingeniero de Montes. — G. de Clau-
dio Coello, 24, Madrid. — (Neurópteros y Arácnidos.)
1897. Mazo y Franza (D. Julio del), Abogado. — Arguijo, 5, Se-
villa. — ( Ornitología. J
1884. Mederos y Manzanos (D. Pedro), Licenciado en Ciencias
naturales. — San Lorenzo (Gran Canaria).
1888. Medina Ramos (D. Manuel), Doctor en Medicina, Cate-
drático de Anatomía en la Escuela de Medicina. — C. de
San Vicente, 8, Sevilla. — (Himenópteros.)
1892. Mendoza (D. Antonio), Jefe del Laboratorio provincial en
el Hospital de San Juan de Dios. — G. de Santa Isabel,
34', Madrid.
1879. Mercado y González (D. Matías), Médico cirujano titular.
Nava del Rey (Valladolid). — (Entomología.)
1897. Merino (R. P. Baltasar), S. J., Profesor de Física y Química
en el Colegio de La Guardia (Pontevedra). — (Botánica.)
1894. MiQUEL É Irizar (D. Manuel de), Teniente Coronel Jefe
del 2.° batallón del S.-"" regimiento de Zapadores mina-
dores de Ingenieros. — Madrid.
s. F. MiR y Navarro (D. Manuel), Director y Catedrático de
Historia natural del Instituto.— JViseo de Gracia, 43, 2.°,
1.*. Barcelona.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTOPJA NATURAL. 23
187G. MiRALLEs DE IMPERIAL ^D. Clemente) .^Rambla de Esta-
dios, 1, 2.°, 1/, Barcelona.
1902. Moles Ormella (D. Enrique). — Balmes, 19, Barcelona.
1894. Mora y Vizgayno (D. Manuel de), Licenciado en Ciencias
naturales. — Valverde del Camino (Huelva).
1903, Moran Bayo (D. Juan), Catedrático de Agricultura en el
Instituto de Córdoba; durante el verano en Medina de
las Torres (Badajoz).
1900. MoRODER Y Sala (D. Federico). — Alboraya, 8, Chalet,
Valencia.
1898. MoYANO Y Moyano (D. Pedro), Catedrático en la Escuela
de Veterinaria. — Azogue, 96 y 98, Zaragoza. — (Etnolo-
gía zootécnica.)
1898. Muñoz Ramos (D. Eugenio), Doctor en Farmacia, Licen-
ciado en Ciencias físico-químicas, Director del Laborato-
rio municipal y provincial. — Valladolid. — (Micrografia.J
1902. Muñoz Cobo (D. Luís), Licenciado en Ciencias. — Carrera
de San Jerónimo, 15, Madrid.
1903. MuRiLLO (D. Mariano).— G. de Alcalá, 7, Madrid.
1889. Muso Y Moreno (D. José), Ingeniero de Montes.— C. del
Amor de Dios, 1, Madrid.
1901. Nagente y González (D. Moisés), Catedrático en la Fa-
cultad de Ciencias. — C. de la Diputación, 415, Bar-
celona.
1889. Nagher y ViLAR (D. Pascual), Catedrático en la Facultad
de Ciencias. — Granada.
1903. Navarro (D. Leandro), Profesor de Patología vegetal en
el Instituto Agrícola de Alfonso XII. — Madrid.
1896. Navas (R. P. Longinos), S. J. , Licenciado en Ciencias
naturales, Profesor del Colegio del Salvador. — Zarago-
za. — (Neurópteros.)
1902. Novella (D. Joaquín), Licenciado en Ciencias naturales
y Abogado.— C. de Mariano Padilla, 29, Murcia.
1898. NovoA Y Alvarez (D. Francisco), Vice-cónsul de Portu-
gal en Goyán, Socio correspondiente de la Arqueológica
de Pontevedra y de la Española de Higiene, Comenda-
dor de las Ordenes de Cristo y de la Concepción de Villa-
viciosa de Portugal, Médico municipal de Tomiño. — (Por
Tuy), Goyán.
1872. Oberthür (D. Carlos), de la Sociedad Entomológica de
■24 LISTA DE SOCIOS
Francia.— Faubourg de Paiis, 20, Rennes (Ile-et-Vilai-
ne), Francia. — (Lepidópteros.)
1872. Oberthür (D. Renato),' de la Sociedad Entomológica de
Francia. — Faubourg de Paris, 20, Rennes (Ile-et-Vilai-
ne), FvuncisL.— (Coleópteros.)
1897. Olavarría y Gutiérrez (D. Marcial de), Ingeniero de
Minas. — G. de las Huertas, 82, pral., Madrid.
1901. Oliver Rodés (D. Benito). — Rambla de San José, 23,
BaiYce\ona..— (Análisis de química mineral.)
1896. Olóriz (D. Federico), de la Real Academia de Medicina,
Gatedrático eñ -la Facultad de Medicina. — G. de Atocha,
96, Madi'id. — (Antropología.)
1887. UNÍS (D. Mauricio Garlos de), Licenciado en Giencias,
Conservador interino en el Museo de Giencias Natura-
les. — G. de Santa Engracia, 23, principal, Madrid.
1899. Gramas y González (D. Pablo). — La Ovoláxa..— (Coleópte-
ros y Ornitología de Canarias.)
1890. Ortega y Mayor (D. Enrique). — G. de Garrelas, 14, Labo-
ratorio químico, Madrid.
1897. Orueta (D. Domingo de), Ingeniero de Minas.— Gijón. —
(Fauna inferior marina del Cantábrico.)
1899. Otero (D. Julio), Ingeniero agrónomo y Director de la
Granja agrícola de la Moncloa. — G. del Florín, 2, Madrid.
1902. Pacault (M. Edgard). — Buenos-Aires. — (Ictiología y Fau-
na de la Mesopotamia argentina y de la Argelia.)
1894. Palacios (D. Pedro), de la Real Academia de Giencias, In-
geniero Jefe del Guerpo de Minas. — G. de Gedaceros, 8,
Madrid.
1898. Palomar de la Torre (D. Alejandro), Médico de la Ar-
niada. — G. de las Danzas, 5 y 7, pral., Zaragoza.
.'903. Pallas y Vals (D. Pedro).— G. de Cervantes, 7, Barce-
lona. — (Zoología.)
1881. Pantel (R. P. José), S. J. — Gastel Gemert por Helmond.
Holanda (Bravante septentrional). — fAnato^nia deins.,
Ortópteros.)
1898. Pardo y Sastrón (D. José), Licenciado en Farmacia.—
Valdealgorfa, por Zaragoza y Alcañiz (Teruel). — (Bo-
tánica.)
1890. Pau (D. Garlos), Farmacéutico.— Segorbe (Gastellón). —
(Botánica.)
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 25
1882, Paúl y Arozahena (D. Manuel José de). — Plaza chica de
San Vicente, 1, Sevilla. — (Patología vegetal.)
1903. Pazos Caballero (D. J. H.), Médico-cirujano. — Martí, 46,
San Antonio de los Baños (Cüha.).— (Dípteros parásitos.)
1898. Pella y Forgas (D. Pedro), Ingeniero industrial, químico
y mecánico. Socio de mérito de las Económicas Arago-
nesa y Gerundense de Amigos del í^aís y del Ateneo de
Teruel, Ingeniero Jefe de la explotación del Ferrocarril
de Cariñena á Zaragoza. — Zaragoza. — (Geología.)
1904. Peña Martí (D. Alfredo), Capitán Cajero de la Coman-
dancia de la Guardia civil. — Consejo de Ciento, 320, 3.°,
Barcelona, — (Aves insectívoras. J
1881. Pérez Lara (D. José María). — Jerez de la Frontera (Cá-
diz) . — (Botánica.)
1873. Pérez Ortego (D. Enrique), Doctor en Ciencias. — Pro-
fesor auxiliar en el Instituto del Cardenal Cisneros. —
C. de San Bernardino, 7, Madrid.
1894. Pérez Zúñiga (D. Enrique), Profesor auxiliar en la Facul-
tad de Medicina,— C, del Fúcar, 19 y 21, Madrid.
1902. Pi Y Suñer (D. Augusto), Profesor auxiliar en la Facul-
tad de Medicina. — Ansias March, 21, Barcelona.
1901. Pie (D. Mauricio), de la Sociedad entomológica de Fran-
cia. — Digoin (Saóne-et-Loire), Francia. — (Ent. general
de Argelia. Col. é Himenopt. palearct. Meliridos, Ptini-
dos, Anticidos, Pedllidos, Brúquidos y Nanophyes de
todo el mundo.)
1903. PiTTALLGA ( D. Gustavo), Doctor en Medicina.— C. del
Marqués del Duero, 10, 1.°, Madrid. — (Investigaciones
micrográficas aplicadas á la clínica.)
1903. Planellas (D. Juan), Farmacéutico. — Cayey (Puerto Rico).
■1887. Prado y Sáinz (D. Salvador), Doctor en Ciencias natu-
rales, Catedrático y Director del Instituto. — Guadalajara.
1874. PuiG Y Larraz (D. Gabriel), Ingeniero de Minas. — C. de
Fomento, 1 duplicado, í.° derecha, Madrid.
1895. Ramón y Cajal (D. Pedro), Catedrático en la Facultad de
Medicina. — Sitios, 6, Zaragoza. — (Histologia.)
1903. Ramos de Molins (D. Federico). — Ronda de San Pedro, 33,
Barcelona. — (Histologia.)
1903. Raspail (D. Javier). — Goubieux (Oise) Francia. — (Orni-
tologia.)
26 LISTA DE SOCIOS
1901. Real Biblioteca de Berlín (Kónigliche Bibliolhek).— Beh-
rensfrasse, 40, Berlín W. 64.
1883. Reyes y Prosper (D. Eduardo), Catedrático de Fitografía
en la P'acultad de Ciencias, Jefe de la Sección de herba-
rios en el Jardín Botánico. — G. de la Palma Alta, 30,
Madrid. — (Anatomía microscópica vegetal, Criptógamas
y Orquídeas de España.)
1872. Ribera (limo. Sr. D. Emilio), Doctor en Ciencias natura-
les; Conservador mayor, Jefe administrativo del Museo
de Ciencias naturales. — C. de Prim, 15, Madrid.
1886. Rio (D. José), Ingeniero de Montes. — C. de Fernando el
Santo, 7, Madrid.
1901. Río (D. Carlos del), Naturalista agregado al Museo de
Ciencias.— Redacción de El Liberal, Barcelona.
1886. RiojA Y Martín (D. José), Doctor en Ciencias naturales.
Director de la Estación de biología marina. — G. de Cas-
telar, Puerto chico (Santander). — (Anatomia de anima-
les inferiores.)
1902. RivA (D. Maximino de la), Profesor auxiliar en la Facul-
tad de Farmacia.— Santiago.
1901. RiVAS Mateos (D. Aurelio), Licenciado en Farmacia. —
Serradilla (Cáceres).
1896. RivAs Mateos (D. Marcelo), Catedrático en la Facultad de
Farmacia de la Universidad. — C. de Sagasta, 10, Madrid.
(Botánica.)
1902. Rivera y Ruíz (D. Miguel), Catedrático en el Instituto. —
Murcia.
1903. Rivera Vidal (D. Pedro). — Barcelona. — (Botánica.)
1901. RivES Mampoey (D. José). — Diputación, 441, Barcelona. —
(Botánica.)
1903. Robles (Ilrao. Sr. D. José), Secretario general del Con-
sejo Superior de Agricultura, Jefe de la Sección Central
del Ministerio. — G. de la Academia, 10, Madrid.
1884. Rodríguez Aguado (D. Enrique), Doctor en Ciencias y
Medicina, Profesor auxiliar de la Facultad de Ciencias.
C. de Silva, 2, 1.°, Madrid.
1872. Rodríguez Y Femenías (D. Juan .).)— G. de la Libertad, 48,
Mahón (Menorca). — (Botánica.)
1903. Rodríguez y López Neira (D. Manuel), Farmacéutico.—
C. de Malasaña, 9, Madrid.
DE LA REAL ESPAÑOLA TJE HISTOmA NATURAL. 27
1880. Rodríguez Mourelo (D, José), Académico de la Real
de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, Profesor de
Química industrial orgánica en la Escuela Superior de
Artes é Industrias. — G. del Piamonte, 14, Madrid. —
(Mineralogía.)
1902. RoF Y CoDiNA (D. Juan), Veterinario Militar. — Plaza de la
Feria, 19, Lugo.
190:). Romero Masó (D. Jesús). — Barcelona.
1887. Ruiz Arana (D. Segundo S.), Licenciado en Farmacia. —
Gaparroso (Navarra).
1905, Ruiz Llazer (D. Antonio).— G. Mayor, 158, Gastellón.
1873. Saavedra (Excmo. Sr. D. Eduardo), Ingeniero de Cami-
nos, Individuo de las Reales Academias de la Lengua,
de Ciencias y de la Historia, Consejero de Instrucción
púlDÜca. — C. de Fuencarral, 74 y 76, principal, Madrid.
1890. Sáenz y López (D. Juan), Licenciado en Ciencias natura-
les, Director del Colegio de Sania Ana. — Mérida (Badajoz).
1903. Saforcada Adema (D. Manuel). — Barcelona.
1901. Sánchez Bruil (D. Mariano), Catedrático en el Instituto
general y técnico. — C. de Alfonso I, 28, Zaragoza.
1891. Sánchez Navarro y Neumann (D. Emilio), Doctor en Cien-
cias naturales, Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de
Santa Inés, 14, CAáh.— (Entomología.)
1885. Sánchez y Sánchez (D. Domingo), Doctor eu Ciencias na-
turales y en Medicina, Conservador por oposición en el
Museo. — C. de Atocha, 96, Madrid. — (^ylnafowia com-
parada.)
1899. Sanchíz PerteCtas (Excmo. Sr. D. José).— G. de San Vicen-
te, 151, Valencia.
1901. San Román Elena (D. Manuel), Doctor en Teología, Licen-
ciado en Derecho, Canónigo Doctoral de la S. I. G. de
Calahorra (Logroño).
1902. San Salafranca (D. Francisco). — Condal, 9, Barcelona.
1895. Santo Domingo y López (D. Agustín), Licenciado en Cien-
cias naturales. Profesor auxiliar en el Instituto. — C. de
San Segundo, 16 y 18, Ávila.
1898. Santos y -Abreu (D. ?]lías) , Licenciado en Medicina y Ci-
rugía y Director del Museo de Historia natural y Etno-
gráfico. — Santa Cruz de La Palma (Canarias). — (Ento-
mología y Botánica.)
58 LISTA DE SOCIOS
1879. Sanz de, Diego (D. Maximino), Disecador 1.° por oposi-
ción del Museo de Ciencias naturales. — G. de San Ber-
nardo, 94, 1.°, Madrid. — { Comerciante en objetos y libros
de HistotHa natural y en utensilios para la recolección,
preparación y conservación de las colecciones; cambio y
venta de las mismas en todos los ramos.)
1900. Saulcy (Feliciano Gaignart de).— 3, rué Ghátillon , Metz
(Lorraine). — (Coleópteros y Ortópteros de Europa.)
1902. Sghramm (D. Jorge). — Sociedad Ahlemeyer, Plaza de
San Francisco, Gartagena.— CCoZeópíe?'os Cerambícidos.)
1886. Seebold (D. Teodoro), Ingeniero civil, de la Sociedad de
Ingenieros civiles de París, Gomendador de la Orden de
Garlos III, Caballero de varias órdenes extranjeras. —
Square du Roule, 2, París. — (Lepidópteros.)
1898. Segovia y Corrales (D. Alberto), Catedrático de Zoología
general en la Facultad de Ciencias. — G. de Leganitos,
47, Madrid.
1902. Seminario conciliar de Orihuela.
1897. Seras y González (D. Antonio). — Monsalves, 12, Sevilla.
(Histologia.)
1899. Silva Tavares (Excmo. Sr. D. Joaquín de), de la Pieal Aca-
demia de Ciencias de Lisboa, de la Sociedad entomoló-
gica de Francia, Profesor en el Colegio de San Fiel,
Portugal. — (Zoocecidias.)
1889. Simarro (D. Luís), Doctor en Medicina, Catedrático de
Psicología experimental en la Facultad de Ciencias. —
C. del Conde de Aranda, 1, Madrid. — (Histologia.)
1880. Simón (D. Eugenio).— Villa Said, 16, P.ivis.— (Arácnidos.)
1890. Siret(D. Luís), Ingeniero. — Cuevas de Vera (Almería).
(Geología y Antropología.)
1901. Sobrado Maestro (D. César), Catedrático en la Facultad
de Farmacia. — Santiago.
1902. Sola y Bosch (D. Francisco de A.), Farmacéutico. — Ga-
rrer Nou, 33, San Pol de Mar (Barcelona).
s. F. Solano y Eulate (D. José María), Marqués del Socorro,
Catedrático en la Facultad de Ciencias, Jefe de la Sec-
ción de Geología en el Museo. — G. de Jacometrezo, 41,
Madrid. — (Mineralogía y Geología.)
1901. Soler y Batlle (D. Enrique), Farmacéutico militar. —
C. de Cortes, 372, Barcelona. — (Botánica).
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL. 2»
1H98. Soler y Garceller (D. .Juan Pablo), Doctor en Ciencias,
Catedrático de Agricultura en el Inslitulo general y téc-
nico. — Plaza del Vergel, 2, 2.°, Soria. — (Microquimica.)
1904. Spoerri (D. Eurico).—Librajo.— Pisa (Italia).
1903. SuEiRAS Olane (D. José). — Hospital Militar, Santa Cruz
de Tenerife (Canarias).
1903. Taboada Tundidor (D. José), Alumno de Ciencias. —
C. de Moratín,56, Madrid. — f Entomología.)
1899. Tarazona y Blanch (D. Ignacio), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias.— C. de la Universidad, 1, praj. Bar-
celona.
1899. Tarín y Juaneda (D. Rafael), Doctor en Ciencias natura-
les, Profesor auxiliar de la Universidad. — Torno de San
Cristóbal, 9, Valencia.
1902. Tejeiro y Moreno (D. Germán), Profesor auxiliar en la
Escuela de Veterinaria.— G. de Bailen, 39, Madrid.
1901. Tió Y Salvador (D. José).— C. de Balmes, 7, 3.° — Barce-
lona. — f Histología vegetal.)
1901. TOiMÁs Y GÓMEZ (D. C.ilixto), Catedrático de Anatomía en
la Escuela de Veterinaria. — Córdoba. — (Anatoyyiia com-
parada.)
1901. Tomás y Radó (D. Juan).— G. de Fortuny, 4, entr.», Bar-
celona. — (Mineralogía.)
1900. ToRREMOCHA Tellez (D. Lorenzo), Médico militar del Re-
gimiento de Infantería de Burgos. — León.
1882. Torrepando (Sr. Conde de), Ingeniero de Montes. — G. de
Ferraz, 48, hotel, Madrid.
1893. Traizet (D. Emilio).— 61, Faubourg-Saint-Denis, Paris.—
(Coleópteros de Europa.)
1893. Truán (D. Luís), Director facultativo en la Sección Vi-
driera de la Sociedad anónima «Gijón industrial». — Gi-
jón (Asturias). — (Coleópteros.)
1902. Turró (D. Ramón).— Notariado, 10, Barcelona.— fBacte-
ríologia.)
1896, Tutor (D. Vicente), Doctor en Medicina.— Calahorra (Lo-
groño) . — (Coleópteros.)
1903. Universidad de Santo Tomás. — Manila.
1900. Urdaniz (D. Julián José).— San Ciprián, Vivero (Lugo).
1897. Urquía y Martín (D. Ildefonso).— Almirante Hoyos, 7
y 9, SeviUa.
30 LISTA DE SOCIOS
1904, Uruñuela (D. Julio), Licenciado eu Ciencias naturales,
Conservador interino en el Jardín Botánico.— G. de la
Montera, 39, Madrid.
1895. Val y Julián (D. Vicente de), Licenciado en Farmacia,
Subdelegado de Farmacia del partido de Borja, Presiden-
te de la Junta de Gobierno del Colegio provincial de far-
macéuticos de Zaragoza, Socio corresponsal de los Ilus-
tres Colegios de Farmacia de Madrid y Barcelona, de la
Sociedad española de Higiene, Corresponsal de la Médico-
Quirúrgica española y de otras v¿irias Corporaciones,
premiado en varias Exposiciones. — Boquiñeni y Luceni
(Zaragoza). — (Botánica.)
19U0. Vales Failde (D. Javier), Presbítero y Abogado. — C. de
la Colegiala, 20, Madrid.
1902. Vallespinosa Ruiz (D. Florencio). — Consejo de Ciento,
247, Barcelona.
1887. Vázquez Figueroa y Canales (D. Aurelio), Inspector Jefe
de Telégrafos, jubilado. — C. de Mendizábal, 39, 3.% Ma-
drid. — (Lepidópteros de Europa.)
1902. Vázquez Figueroa y Mohedano (D. Antonio), Arquitecto.
C. de Mendizábal, 39, Madrid. — (Coleópteros de Europa.)
1902. Vicente (D. Melchor), Maestro normal. — Ortigosa de Ca-
meros (Logroño). — (Geología.)
1899. Vidal y Compaire (D. Pío), Doctor en Ciencias naturales,
Conservador por oposición en el Museo. — Travesía de
la Parada, 8, Madrid.
1893. ViLA Y Nadal (D. Antonio), Catedrático en la Facultad de
Ciencias. — Salamanca.
1896. ViÑALs Y Torrero (D. Francisco), Doctor en Medicina. —
C. de la Espada, 4, principal, Madrid.
1904. Williams and Norgate, Libreros editores. — 14, Henrietta
Street. — Covenl Garden (Londres), W. C.
1897. Zamora y Garrido (D. Justo), Licenciado eu Farmacia,
Director del Colegio de segunda enseñanza de San Agus-
tín. — Siles (Jaén), por Valdepeñas é Infantes. — [En-
tomología^ especialmente de la Sierra de Segura.)
s. F. Zapater y Margonell (D. Bernardo), Presbítero. — Alba-
rracín (Teruel).— CBoídnica.^
1901. Zorrilla y Arroyo íD. Francisco), Abogado. — Sepiílveda
(Segovia.)
DE LA REAL ESPAÍ^OLA DE HISTORL\ NATURAL. gl
Socios agregados.
1897. Ángulo y Tamayo (D. Francisco), Doctoren Medicina. —
Carretas, 39, Madrid.
1904. Aterido (D. Luís), Jardinero Mayor del Botcánico. — Ma-
drid.
1898. CoscoLLA DíEz (D. Eineterio). — Galatayiid (Zaragoza),
1899. Escribano y Ramón de Moncada (D. Francisco), Licen-
ciado en Medicina. — Argamasilla de Alba (Ciudad-Real).
1890. Fernández y Cavada (D. Pedro L.), Oficial de la sección
de Fomento en la Excma. Diputación provincial. — C. del
Cubo, 8, Santander. — (Entomología; insectos.)
1898. Izquierdo (D. Juan Antonio), Catedrático de Ampliación
de Física en la Universidad. — Zaragoza.
1903. Orensanz (D. José), Profesor auxiliar interino en la Es-
cuela de Veterinaria. — Zaragoza.
1897. Relimpio y Ortega (D. Federico), Catedrático en la Facul-
tad de Ciencias. — C. de Cervantes, 16, Sevilla.
1901. Sánchez Pérez (D. José Augusto). — Alfonso 1, 28, Za-
ragoza.
RESUMEN.
Socios protectores 5
— honorarios 10
— correspondientes 47
— numerarios 378
— ag-regados 9
Total 449
Socios que han fallecido en 1904.
numerarios
1893. AntÍga (D. Pedro).
1900. Cágeres Gómez (D. Mariano).
1872. Cánovas (D. Francisco).
1895. Cerezo (D. Germán).
1874. Couder (D. Gerardo).
1875. Espejo (Excmo. Sr. D. Zoilo).
1890. Fereal (D. César).
32 LISTA DE SOCIOS
1872. González Linares (D. Augusto).
1873. Martínez Vigil (limo. Sr. D. Ramón).
1873. Palou (D. Eduardo).
s. F. Uhagón (D. Serafín de).
Madrid, 11 de Enero de 1^05.
El Secretario,
José M. Dusmet y x\lonso.
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS <''
ESI=^3Sr7v^
Ager (Lérida)
Brugués.
Finestres.
Buen.
Aguilar (Córdoba)
Calvo.
Calleja.
Dargent.
Camps.
Alharracin (Teruel)
Zapater.
Casamada.
Casares (A.)
Casares (J.)
Alicante
Cátedra de Historia natural
Jiménez de Cisneros.
Compañía de Tabacos.
Almería
Becerra.
Biblioteca del Instituto.
Cotrina.
Domenech.
Facultad de Farmacia.
Ferrer (0.)
Argamasilla de Alba (C. Real)
Ferrer y Hernández (J.)
((A) Escribano.
Font.
Avila
Instituto.
Santo Domingo.
Garriga.
Instituto.
Jimeno Egurbide.
Llenas.
Aviles (Oviedo)
Llobet.
Graiño.
Maluquer (J.)
Badajoz
Maluquer (S.)
Mir.
Hernández Alvarez.
Miralles.
Barcelona
Moles.
Agell.
Nacente.
Almera.
Oliver.
Aranzadi.
Pallas.
Bofill.
Peña.
(*) No figuran los residentes en Madrid. Las inicíale
apellido, indican que se trata, respectivamente, de un
diente ó agregado.
Tomo v.— Enero, 1905.
H, C ó A, precedieuilo á un
Focio honorario, corréspon-
34 índice geográfico DE LOS SOCIOS
Pí.
Cartagena (Murcia)
Ramos.
Cáceres.
Rivera Vidal.
Calandre.
Rives.
Ibáñez.
Romero.
Jiménez Munuera.
Saforcada.
Schramm.
San Salafranca.
Soler (E.)
Castellón
Tarazona.
Alloza.
Tió.
Ruíz Llacer (A.)
Tomás y Radó.
Ciudad Real
Turró,
Blanco y Juste.
Vallespinosa.
Malaguilla.
Bilbao
Córdoba
Arellano.
Coscollano.
Boquiñeni (Zaragoza)
Hernández Pacheco.
Val y Julián.
Instituto.
Moran.
Burgos
Tomás (C.)
Instituto.
López de Zuazo.
Cuenca
Cácei'es
Jiménez Cano.
Ibarlucea.
Cuevas de Vera (Almería)
Instituto.
Siret.
Cádiz
Ferrol (Cortina)
Sánchez Navarro.
Comerma.
Calahorra (Logroño)
Gerona
San Román Elena.
Cazurro.
Tutor.'
Esteva.
Calatayud (Zaragoza)
Gijón (Oviedo)
Ballestero.
Orueta.
(A) Coscolla.
Truán.
Canet de Mar (Barcelona)
Goyán (Pontevedra)
Duran.
Novoa.
Cangas de Tineo (Oviedo)
Granada
Flórez.
Biblioteca universitaria.
Catarroso (Navarra)
Diez Tortosa.
Ruiz Casaviella.
Nacher.
DE LA REAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
Guadalajara
Monreal del Campo (Teruel)
Instituto.
Benedicto.
Prado,
Murcia
Huelí'a
Barras,
García y García.
Instituto.
Huércal-Overa (Almería)
Codorníu.
Novella.
Rivera (M.)
Nava del Rey ( ValladoUd)
Mercado.
Enciso.
Jaén
Corrales.
Olot (Gerona)
Aulet.
Bolos.
Jerez i Cádiz)
Orense
Pérez Lara.
Bescansa.
Za Guardia (Pontevedra)
Merino.
Instituto.
Orihuela (Alicante)
aguna de Tetierife (Canarias)
Colegio de Santo Domingo.
Seminario.
Cabrera (A.)
Domínguez.
La Orotava (Canarias)
Gramas.
León
Blanco del Valle.
Torremocha.
Ortigosa (Logroño)
Vicente.
Ortigueira (Coruña)
Maciñeira.
Osorno (Falencia)
Hierro,
Logroño
Elizalde.
Oviedo
Facultad de Ciencias.
Llagostera (Gerona)
Gelabert.
Martín Ayuso.
Martínez Fernández,
Falencia
Mahón (Baleares)
Aragón.
Alorda.
Instituto,
Rodríguez Femenías.
Fahna de Mallorca (Baleares)
Málaga
Forteza Rey.
Casares Bescansa.
Fuset.
Laza.
Instituto.
Mérida (Badajoz)
Fontevedra
Sáenz López.
Caballero (E.) ,
ÍNDICE GEOGRÁFICO DE LOS SOCIOS
Coloinina.
Instituto.
Port-Bou (Gerona)
Deulofeu.
Eleicegui.
Alabern.
Instituto.
Portngalete ( Vizcaya)
Riva.
Sobrado.
Mac-Lennan.
Segorbe (Castellón)
Pozuelo de Calatrava (C. Real)
Pau.
La Fuente.
Segovia
Reus (Tarragona)
Carretero.
Carbó.
Castellarnau.
Gila.
Salamanca
Vila Nadal.
Sepúlveda (Segovia)
Zorrilla.
San Ildefonso (Segovla)
Serradilla (Cáceres)
Breñosa.
Rivas Mateos.
San Lorenzo (Canarias)
Sevilla.
Mederos.
Arráez.
.
Bago.
San Lorenzo del Escorial (Madrid)
Benjumea.
Biblioteca de Montes.
Chaves.
Martínez- Núñez.
Crú.
Fernández de Castro.
San Pol de Mar (Barcelona)
Ferrand.
Sola y Bosch.
Gracián.
Halcón.
San Sebastián
Martínez Gámez.
Instituto.
Martínez Girón.
Iñarra.
Mazo.
Medina.
Sta. Cruz de la Palma (Canarias)
Paúl.
Santos Abreu.
(A) Relimpio.
Sta. Cruz de Tenerife (Canarias)
Seras.
Sueiras.
Urquía.
Siles (Jaén)
Santander
Zamora.
Alaejos.
Diez Solorzano.
Soria.
A) Fernández Cavada.
Biblioteca del Instituto
Eioja.
Soler (J. P.)
Santiago (Cortina)
Cátedra de la Universidad.
DE LA REAL ESPAÑOLA
ÜE
HISTORIA NATURAL.
Tarragona
Vendrell ( Tarragona)
Martí.
Folch.
Tarrasa (Barcelona)
Vigo (Pontevedra)
Cadevall.
Biblioteca G.^ Barbón.
Ferrer Dalmau.
García Arenal.
Teruel
Vilvestre (Salamanca)
Benet.
Fernández Gatta.
Boscá (A.)
Toledo
Vitoria
Espluga.
Instituto.
Hoyos.
Vivero (Lugo)
Tuy (Pontevedra)
López García.
Areses.
Úrdanla.
TJclés (Cuenca)
Zaragoza
Barreiro.
Aramburu.
Borobio.
Valdealgorfa (Teruel)
Casino.
Pardo.
Díaz Arcaya.
Valencia
Dosset.
Ferrando.
Biblioteca de la Universidad.
García Fraguas.
Boscá (E.)
Gotz.
Consejo de Agricultura.
Gregorio.
Cruz Nathan.
Instituto.
Esplugues.
Isabal.
Guillen.
Hueso.
(A)
Izquierdo.
Jimeno (H.)
Instituto.
Mateos.
Moroder.
Moyano.
Sanchíz.
Navas.
Tarín.
(A)
Orensanz.
Valladolid
Palomar.
Muñoz Ramos.
Pella.
Ramón y Cajal (P.)
Yalverde del Camino (Hitelva)
Sánchez Bruil.
Mora.
(A)
Sánchez Pérez.
índice geográfico de los socios
S^^TI^^nSTCTEI^O
Alemania
(C) Arnold. — Munich.
(C) Bucking. — Estrasburgo.
(C) Cohén.— Greifswald.
(H) Engler. — Berlin.
Heyden. — Frankfurt am Main.
Jacobs.— Wiesbaden.
(C) Konow. —Teschendo7-f.
(C) Kraatz. — Berlin.
Keal Biblioteca..— Berlin.
(C) Salomón. — Heidelberg.
Saulcy.— ^ieí^.
Austria-Hungría
(C) Brancsik. — Trencsen.
(H) Brunner. — Viena.
(C) Horvath. — Budapest.
Kheil. — Praga.
(C) Reitter.- Pashau.
(H) Tschermack.— Viena.
Bélgica
(C) Schouteden.— JS?-¿<seZas.
Chile
(C) Porter. — Valparaíso.
Cuba
Pazos. — San Antonio,
Ecuador
(C,! Sodiro. — Quito.
Estados Unidos
Planellas.— Pwerío Rico.
(H) ^cnááev.— Cambridge.
(C) Turnez. — Washington.
Francia
(C) Acloque.— Pans.
(C) A.náré.—Gray.
Azam. — Draguignan.
(C) Bedel.— Pans.
(C) Blanchard.— P«ns.
(O) Boia.—SaÍ7it-Mandé.
(C) Chevienx.—Bóne.
(C) Coincy. — Courtoiseau.
(C) Delacroix. — Paris.
(C) DoUtus.— Pans.
(C) Yinoi.— Fontainebleau.
(C) Foumouze. — Paris.
Franjéis. — Paris.
(H) Gaudry.— París.
CC) Giard. -Pans.
(C) Heckel— Marsella.
[ C) Janet. — Voisinlieu.
(C) Meunier. — Paris.
(C) Olivier. — Baroches.
(O) Bérez.— Burdeos.
Fie— Digoin.
Kaspail. — Goubieux.
Seehold.— Paris.
Simón. — Paris.
Traizet. — París.
(H) Van Tieghem. — Paris.
Filipinas
Universidad. — Manila.
Holanda
Pantel.— CasíeZ Gemert.
Inglaterra
Bnrx.— Londres.
(C) Distant. — South Norwood.,
Dulau. — Londres.
(H) Geikie.— iondres.
(H) Lubbock. — Londres.
Williams.— ZowíZres.
Italia
(C) Balsamo. — Ñapóles.
(O) Brizi. —i?o?«a.
DE LA RIÍAL ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL.
(C) Camerano.— Tiínw.
(C) Cannaviello. — Portici.
(C) Dervienx. — Turin.
(C) De Toni.—Módena.
(C) Gestro. — Genova.
(C) Griñinl— Turin.
(C) Lo Bianco. — Ñapóles.
(C) Piccioli (Fr.) — Yallomhrosa.
(C) Piccioli {!..)— Siena.
Spoerri. — Pisa.
Monaco
'O) Richard.— ilíd?mco.
Portugal
Barboza.— L/s&ocf.
Carvalho. — Lisboa.
Correa. — Sabroza.
(O) Girará.— Lisboa.
Silva Tavares. — San Fiel.
República Ai^gentina
Gallegos. — Mendoza.
Pacault.
Rumania
(C) Montandon. — Bukarest.
Suiza
(C) Preudhomme.— G¿ne&?*a.
(H) Saussure. — Ginebra.
RELACIONES
del esíado de la Sociedad y de su Biblioíecct
LEÍDAS EN LA SESIüN DE DICIEMBRE DE 1904
rOR EL SECRETARIO
D. JOSÉ MAftÍA DUSMET Y ALONSO
Y EL BIBLIOTECARIO
D. ÁNGEL CABRERA LATORRE
Memoria de Secretaría.
Designado por la Real Sociedad española de Historia na-
tural para reemplazar en el carg'o de Secretario á D. Salvador
Calderón y Arana, me corresponde una difícil empresa, pues,
aunque mi buena voluntad me ayude para el mejor cumpli-
miento de mi misión, no he de conseg-uir igualar á quien, por
sus vastos conocimientos y su conocida actividad, ha ocupado
la Secretaría durante seis años de la manera tan acertada que
todos habéis podido apreciar.
Al tener que hacer ahora el reglamentario resumen de la vida
de esta Sociedad durante el año de 1904, trigésimo cuarto de su
existencia, hemos de congratularnos al ver que después de una
vida larga y llena ya de servicios á la Ciencia, realizada sin
auxilio ninguno oficial, ha llegado á un período en que, gra-
cias á la protección moral y material de que disfruta, puede
ampliar su esfera de acción, y no por aumentar el entusiasmo
que siempre como ahora animó á sus miembros, sino por la
mayor facilidad para el desenvolvimiento de sus planes y para
el estudio de las producciones naturales de España, objeto
que naturalmente ha de ser una de sus miras fundamentales,
inaugura brillantemente dicha extensión de sus investigacio-
nes con la excursión realizada á la región volcánica de Olot.
Trabajos semejantes á este han de verificarse en otros puntos de
la Península, con lo cual, y con el creciente aumento de las pu-
blicaciones de la Sociedad, demostrará ésta cumplidamente el
buen empleo de los auxilios que recibe del Estado, el cual con-
í-2 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tribuye muy acertadamente de esta manera á que no quede re-
zag-ada nuestra patria, dentro del círculo de la Historia natu-
ral, en el rápido prog-reso científico que actualmente se realiza
en todas las naciones.
La Sociedad cumplió g-ustosa con un deber de cortesía y
ag-radeciraiento enviando una Comisión presidida por el Exce-
lentísimo Sr. D. Zoilo Espejo para entreg-ar á S. M. el Rey el
diploma de socio protector, teniendo con tal motivo la satisfac-
ción de apreciar el interés que el Monarca y su aug-usta Madre
demuestran por nuestra Corporación y por las Ciencias natu-
rales.
Después otra Comisión cumplió el encarg-o de entreg-ar
al Excmo. Sr. D. Manuel AUendesalazar el título de socio pro-
tector, que le fué concedido el año anterior en atención á los
importantes servicios que prestó á nuestra Sociedad siendo Mi-
nistro de Instrucción pública.
Nunca hemos sido indiferentes á lo que puede contribuir al
más amplio conocimiento de la Historia natural en España, y
por esto admiramos con g-ran satisfacción dos importantes co-
lecciones que fueron donadas por dos de nuestros consocios al
Museo de Historia natural de Madrid, una por D. Teodoro See-
bold, que abarca todos los órdenes de insectos, siendo extraor-
dinariamente rica en microlepidópteros; la otra por D. Jorg-e
Lauffer, comprendiendo numerosas especies de lepidópteros
paleárticos perfectamente preparados y acompañados de sus
orug-as sobre las plantas que las nutren. La Sociedad se diri-
g-ió al Ministro de Instrucción pública para g-estionar fuese re-
compensado el desinterés de tan g-enerosos donantes, secun -
dando la petición que con ig-ual objeto había hecho la Junta
directiva del Museo de Ciencias naturales.
Discutido y estudiado el año anterior el proyecto de excur-
siones para el estudio intensivo de las producciones naturales
de la Península, emitido dictamen por la Comisión nombrada
al efecto y abierta una suscripción para alleg-ar fondos con di-
cho objeto (cuyo resultado se inserta á continuación de esta
Memoria), acordóse que la primera de dichas excursiones se
dirigiese á la notable reg-ión volcánica de Olot (Gerona). Tal
proyecto realizóse con el mayor éxito en el mes de Julio, sien-
do los expedicionarios desig-nados los Sres. D. Salvador Calde-
rón y D. Lucas Fernández Navarro, Catedráticos de la Univer-
DE HltíTüRIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 43
sidad Central; D. Manuel Cazurro, que lo es del Instituto de
Gerona, y D. Eug-enio Aulet, del de Tarr^g-ona. Teniendo en
cuenta lo interesante de la reg'ión explorada y los vastos
conocimientos de los disting-uidos socios excursionistas, es se-
guro que el resultado de sus trabajos ha de ser de gran pro-
vecho para la Ciencia.
Ya han aparecido las conclusiones provisionales formuladas
en un artículo del Boletín por el Sr. Calderón, mientras el
estudio, necesariamente lento, de los materiales reunidos, per-
mite redactar el trabajo definitivo.
Son varios los socios que han verificado por su propia inicia-
tiva excursiones de menor duración, pero en las cuales se han
conseg-uido también útiles resultados. Aunque no sea conve-
niente llenar el Boletín con larg-as listas de las especies reco-
lectadas, acaso sería oportuno en lo sucesivo dar cuenta de
ciertas expediciones que, por referirse á localidades nuevas ó
por los hallazg-os verificados, merezcan ser conocidas.
Las publicaciones hechas durante el año 1904 por esta Real
Sociedad tienen g-ran importancia, tanto por el número de
los trabajos como por la calidad de los mismos. Corresponden
á tres g-rupos. El tomo i de las Memorias, dedicado exclusiva-
mente á los resultados de la exploración realizada en la Gui-
nea española, ha de tardar en terminarse, por estar encomen-
dada su redacción á numerosos especialistas, muchos de ellos
extranjeros, á quienes sus ocupaciones no permiten verificar
sus trabajos con prontitud. De él ha visto la luz este año un
notable estudio sobre los Pentatómidos de la citada reg'ión,
debido á nuestro consocio H. Schouteden, de Bruselas, con des-
cripción de dos g'éneros, ocho especies y una variedad nuevas.
Se ha terminado el tomo ii de las Memorias, con los trabajos
sig-uientes: «Ensayo monog-ráfico sobre los Quirópteros de Es-
paña», por D. Ang-el Cabrera Latorre, con cinco especies y tres
subespecies nuevas; «Flora Albarracinense», por D. Bernardo
Zapater; «Notas micológ-icas», 1." serie, por D.. Blas Lázaro;
«Ensayo sobre los Zalrus de España y Portug-al», por D. Sera-
fín de Uhag'ón, con dos especies nuevas; «Noticia necrológ-ica
de D. Aug-usto G. de Linares», por D. Salvador Calderón, y
«Contribución á la flora de Galicia», Suplemento 4.°, por el
R. P. Baltasar Merino, con descripción de seis especies nue-
vas y unas veinte variedades.
41 RIÍLACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El Boletín del año 1904 comprende variados trabajos so-
bre las diversas ramas de la Historia natural, que, aunque de
extensión menor que los publicados en las Memorias, son
también de indiscutible utilidad é interés. Una prueba de ello
son las numerosas especies nuevas en ellos descritas, pertene-
cientes unas á nuestra Península y otras exóticas. Creemos
oportuno indicar los artículos aparecidos en el Boletín, para
conocimiento de los naturalistas á quienes puedan interesar.
Mamíferos: «Las especies españolas del g-énero Elyomis»
(con una especie nueva), por el Sr. Cabrera (D. Ang-el); «Con-
tribución al estudio de la estructura de las cápsulas suprarrena-
les», por los Sres. Rivas Mateos, Calleja y Folch; «Los osos de
Asturias», por el Sr. Graiño (D. Celestino); «Sobre el cruza-
miento de razas en los mamíferos», y «Sobre el orig-en de las
razas bovinas españolas», por el Sr. Cabrera, quien publicó
también traducción de descripciones recientemente hechas por
naturalistas extranjeros, de varios vertebrados de Río de Oro.
Aves: «Sobre una momia de ave Huanae», por D. Emilio' Ribe-
ra; «El capirote de Canarias», por el Sr. Gramas; «Una varie-
dad de Alcedo ispiday}, por el Sr. Graiño, y «El pájaro misterio-
so», por el Sr. Crú. — Peces: «Observaciones sobre la educación
de que son susceptibles y sobre su oído», por el Sr. Ribera (Don
Emilio).
La Entomolog'ía sig-ue siendo objeto de numerosos estu-
dios, refiriéndose áloshimenópteros los del Sr. García Mercet;
«Especies nuevas de crisídidos» (cuatro especies y tres varie-
dades); «Especies españolas del génevo Bedi/c/iridñtm» (una es-
pecie y una variedad nuevas); «Las Bemhex de España» (con
tres especies nuevas), y «Un nuevo Nysson de España»; el del
Abbé G. V. Berthoumieu; «Un nuevo Icneumónido de España»,
y otro del que escribe esta Memoria, «Euménidos de España»,
primer suplemento (con una especie nueva). De Hemípteros,
«Super Reduviidis nonnullis Camerunensibus», por E. Ber-
g-roth (dos g-éneros y tres especies nuevas), y «Redúvidos nue-
vos», por el Sr. García Várela (tres especies). Respecto á ortóp-
teros, «Notas sobre los Pirg-omórñdos», por el Sr. Bolívar, con
seis g-éneros, 43 especies y cuatro variedades nuevas. De Co-
leópteros, «Buprestides», por Mr. Abeille de Perrin (18 espe-
cies y 14 variedades nuevas); «Dos especies de Bupréstidos pa-
leárticos», por el Sr. Martínez Escalera; «Neue Arten des Co-
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 45
leopt. Gemís Athous aus Spanien», por E. Reitter (cinco espe-
cies y una variedad nuevas); una nueva variedad de Lepiura,
descripta por el Sr. Lauífer, y otra de Coptocephala, por D. An-
tonio Vázquez, y «Datos para la fauna de Ciudad Real», por el
Sr. La Fuente, que se refieren principalmente á Coleópteros.
De Malacología tan solo han aparecido los sig-uientes traba-
jos: «Excursión malacológ-ica á Ripoll», por D. J. Maluquer, y
«Casos de defensa realizada por la Osírea edulis», por el señor
Ribera.
Por último, un estudio sobre «Alg'unos animales marinos
existentes en el Instituto de Jovellanos», por el Sr. Jiménez
de Cisneros; unas «Instrucciones para recog-er y enviar las
zoocecidias», por el Sr. Silva Tavares (J.), y «Contribución al
estudio de los aparatos tubulares endocelulares de los inverte-
brados», por el Sr. Sánchez.
De Botánica solamente podemos citar «Los Cladoniáceos de
España», por el R. P. Navas.
Mineralogía: «Localidades españolas de minerales, nuevas ó
poco conocidas», por el Sr. Fernández Navarro, y «Mag-netitas
españolas y portug-uesas», por el Sr. Calderón.
Geología : «La existencia del infracretáceo en Busot (Ali-
cante»), y «Datos para el estudio del liásico de Asturias», por
el Sr. Jiménez de Cisneros; «Sobre el nummulítico del Guadal-
quivir», por el Sr. Calderón, y «Sobre el terciario de los alre-
dedores de Madrid», por el Sr. Fernández Navarro.
Prehistoria: «Restos encontrados en la aldea de Archivel»,
por el Sr. Jiménez de Cisneros.
Cristalog-rafía: «Estudios sobre desarrollos de maclas», por
D. Benito Hernando, y «Ensayo de una clasificación y nomen-
clatura cristalóg-ráficas», por D. Celso Arévalo.
Hidrolog-ía: «Análisis de las ag-uas de Fuencaliente», por el
Sr. Llord y Gamboa; «Las ag-uas subterráneas de Valencia»,
por el Sr. Ribera, y «Análisis de las ag-uas de Tamarite», por
el Sr. Casares (J.).
Han dado noticias sobre terremotos: el Sr. Ribera, de uno de
Valencia; los Sres. Calderón y Taboada, de otros ocurridos en
Galicia, y el mismo Sr. Calderón, de otro que se sintió en
Vélez Rubio (Almería).
Con objeto de que los Sres. Socios puedan tener noticia
de las numerosas publicaciones recibidas en nuestra Bibliote-
4G RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
na, aparece en el Boletín una detallada lista de las obras y
los sumarios de las revistas recibidas. Además, bastantes traba-
jos que, por su importancia excepcional, ó por referirse á Espa-
ña y no fig'urar en nuestra Biblioteca, merecen ser conocidos,
han sido objeto de notas bibliog-ráficas escritas por los señores
Calderón, Fernández Navarro y el autor de esta Memoria.
Las Secciones de Barcelona, Sevilla y Zarag-oza, han con-
tinuado celebrando sesión, la última con reg-ularidad, y menos
frecuentemente las dos primeras. En ellas se han presentado
diversos trabajos interesantes que han visto la luz en el Bole-
tín, y se han hecho varias comunicaciones verbales.
El año 1904 ha de fig-urar entre los más funestos que reg-is-
tre la historia de esta Sociedad respecto á socios fallecidos,
puesto que ha experimentado muchas y muy dolorosas pérdi-
das. Hemos de citar especialmente al Excmo. Sr. D. Zoilo Es-
pejo, nuestro Presidente del año anterior, á cuya valiosa in-
fluencia y extraordinario interés por el más próspero des-
envolvimiento de esta Corporación fueron debidas en buena
parte las distinciones alcanzadas por nuestra Sociedad en aquel
año, en que fué honrada con el título de Real y favorecida con
la concesión de una subvención anual por el Ministerio de Ins-
trucción pública; al notable entomólog-o D. Serafín de Uhag-ón,
Socio fundador, del cual se publicó una noticia necrológñca en
el Boletín, redactada por el Sr. Martínez Escalera; á los seño-
res González de Linares, Director de la Estación de biolog"ía
marina de Santander, y Cánovas (D. Francisco), de los que
también aparecieron necrologías hechas por los Sres. Calderón
y Jiménez de Cisneros. Han muerto, además, el limo. Sr. Don
Ramón, Martínez Vigil, obispo de Oviedo, autor de varias obras
importantes; D. Pedro Antig-a, que había formado una colec-
ción de himenópteros de Cataluña, notable por lo rica y bien
preparada; D. Germán Cerezo, Catedrático en la Facultad de
Farmacia, que formó parte alg-unos años de nuestra Comisión
de publicación; D. Gerardo Couder, Ing-eniero de Montes
D. César Fereal y D. Mariano Cáceres Gómez, éste último Doc-
tor en Ciencias físico-químicas, y últimamente el Hmo. Sr. don
Eduardo Palou, Catedrático de la Facultad de Derecho en la
Universidad Central, que fig-uraba en la lista de socios desde
la fundación de la Sociedad, á pesar de que sus estudios oñ-
ciales no tenían relación con los de ésta. .
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 47
A estas once sensibles bajas han de añadirse otras veinte
correspondientes á personas á quienes diferentes ocupaciones
impiden seg'uir formando parte de nuestra Sociedad, que
son los Sres. Marqués de la Frontera, Passapera y Pérez Cano,
de Madrid; Mascareñas y Fontseré, de Barcelona; Galán (Don
Demetrio), Eodríg-uez Ayuso y Salvador, de Zarag-oza; Aguilar
(D. Cipriano) y Vicioso, de Calatayud; Corral y Lastra, de
Santander; Crespí, de Pontevedra; Escribano (D. Víctor!, de
Granada; Morag-ues (D. Fernando), de Palma de Mallorca; Mu-
g-uruza, de Elg-oibar, y Velaz de Medrano, de Soria, todos ellos
Socios numerarios, y los ag-reg-ados Sres. Criado, de Madrid,.
Llórente, de Valverde (Seg-ovia), y Urzola, de Zarag-oza.
Después de consig'nar con sentimiento los nombres de los
que han dejado de estar entre nosotros, hemos de tener la sa-
tisfacción de indicar que han sido nombrados Socios corres-
pondientes extranjeros, como recompensa á las numerosas é
importantes obras con que han favorecido nuestra Biblioteca,,
el profesor J. Pérez, de Burdeos; Mr. H. de Saussure, de Gi-
nebra; el Dr. C. Brancsik, de Trencsen (Hung-ría); el Dr. Achi-
Ue Griffini, de Turín, y E. Reitter, de Paskau (Austria). Han
ing-resado además en nuestras filas, para traernos la ayuda
de sus conocimientos y su entusiasmo por la Ciencia, 24 nue-
vos Socios numerarios y un ag-reg'ado.
Por todo lo expuesto puede juzg-arse que nuestra Sociedad
sig"ue cumpliendo como buena su misión de contribuir al ade-
lanto de las Ciencias naturales, y de desarrollar el amor á tan
ag-radable estudio en España. Su marcha es cada vez más
próspera, alcanza un número respetable de socios, sus publi-
caciones son bien conocidas y apreciadas en el extranjero, su
Biblioteca es ya de verdadera importancia y ha de serlo más.
en lo sucesivo, pudiendo aumentar los cambios y comprar
obras ó revistas de g-ran utilidad. De esperar es que en los
años venideros^ cada vez más entusiastas los Socios por el tra-
bajo y por la Ciencia, lleg-uen á hacer de nuestra Sociedad
una de las más importantes de su clase, aspirando á que
nuestra patria ocupe un lug-ar de los más disting'uidos en los
estudios de Historia natural.
El Secretario^
José María Dusmet y Alonso.
Madrid, 1." de Diciembre de 190Í.
LISTA de suscriptores para la expedición científica
á la provincia de Gerona.
Alaejos (D. Luís) 7
Aragón (D. Federico) 10
Allué (D. Feniau(lo) 5
Arévalo (D. Celso) 10
Adalid y Giménez Garrido
'^María de) 5
Barras de Aragón (D. Fran-
cisco de las) 5
Bartolomé del Cerro (don
Abelardo) 5
Bartolomé y Mingo (D. Eu-
genio) 5
Bolívar (D. Ignacio) 15
Boscá (D. Eduardo) 5
Cabrera Latorre (D. Ángel). 10
Calderón (D. Salvador) .... 15
Carbó (D. Manuel) 5
Cortina (D. Enrique) 5
Camposanz (D. Baltasar).. . 5
Cazurro (D. Manuel) 25
Cruz (D. Ángel B. de la) ... 2,50
Consejo provincial de Agri-
cultura de Valencia 5
Cosío (D. Manuel B.) 5
Díaz Tosaos (D. Filiberto).. 5
Díaz del Villar (D. Juan Ma-
nuel) 10
Dusmet (D. José M.a) 10
Escribano (D. Cayetano)... 5
Espejo (D.Zoilo) 15
Esplugues (D. Julio) 2,50
Fernández Navarro (D. L.). 15
Font Sagué (D. Noberto ). . . 10
García Mercet (D Kicardo). 5
García Várela (D. Antonio). 7
González Garrido de Rodrí-
guez Mourelo (D.^ Fauny) ó
Cogorza (D. José) 5
Gelabert (D. José) (anual). . 5
Giner de los Ríos (D. Fran-
cisco) 10
Pesetas.
Gredilla (D. A. Federico). . . 5
Hauser y Menet (anual). .. 25
Hernández (D. José) 5
Hoyos y Sáinz (D. Luís de). 5
Huidobro (D. José) 5
Hernando y Monge (D. Be-
nito) 5
Instituto de Córdoba (Cá-
tedra de Hist. nat.) 10
Instituto de Valencia 5
Jiménez de Cisneros (Don
Daniel) 10
Lauífer (D. Jorge) 15
López Meudigutía (D. Fer-
nando) 5
Martínez (D. Antonio) 5
Mazarredo (D. Carlos de) . . 25
Martínez (D.Francisco de P.) 5
Martínez Pacheco (D. José). 5
Miquel (D. Manuel) 25
Moroder (D. Federico) 2
Oliva (Excma. Sra. Marque-
sa de) 60
Onís (D. Mauricio de) 5
Pieltain (D. Antonio) 10
Pieltain de Bolívar (Doña
Fermina) 10
Ribera (limo . Sr. D. Emilio). 6
Rodríguez Mourelo (D.José). 15
Ruíz (D. José) 5
Sanmartín (Excmo. Sr. Don
Alejandro) 50
Sánchez (D. Domingo) 5
Sauz de Diego (D. Maximino) 5
Siman o (D. Luís) 25
Solano y Enlate (D. José M.') 15
Taboada (D. José) 10
Uruñuela (D. Julio) 6
Vázquez Figueroa (D. Au-
relio) 6
Vidal y Compayré (D. Pío). 5
Estado de la Biblioteca.
Un año, días más o menos, ha transcurrido desde que la Real
Sociedad española de Historia natural tuvo á bien honrar-
me confiándome el carg-o de bibliotecario, que previamente
ocupé durante nueve meses en concepto de interino, y conse-
cuencia de aquel nombramiento es el tener yo hoy la alta sa-
tisfacción de daros cuenta del estado, en extremo floreciente,
en que nuestra Biblioteca se halla.
No voy ahora á extenderme en consideraciones sobre la im-
portancia y valor de la misma, pues, en mi opinión, desperdi-
ciar el tiempo sería el emplearlo en convencerá mis estimados
consocios de una cosa de que todos están tan convencidos como
yo. Me concretaré tan solo á hablar de sus progresos, y aun
eso con brevedad, pues por muy importantes que éstos sean,
están dados á conocer en pocas palabras, y no es cosa de em-
plear muchas sin ser necesario, como mercachifle callejero que
alaba su mercancía.
Lo más interesante que en la vida de nuestra Biblioteca ha
ocurrido este año, y probablemente lo más nuevo para alg-unos
de los miembros de esta Sociedad, es el haber ésta invertido,
por primera vez desde su fundación, una suma importante en
la adquisición de libros. Me refiero á la reciente compra de la
biblioteca de que fué propietario nuestro llorado consocio don
Serafín Uhag-ón, compra con la cual hemos conseg-uido tres
cosas, de las cuales no me atrevo á decir cuál es más impor-
tante: que entren á formar parte de nuestra Biblioteca un g-ran
número de obras y publicaciones que en ella faltaban; que los
libros en que basó sus estudios el malog-rado entomólog'o pue.
dan ser fácilmente consultados por los que se propong-an se-
guir sus pasos, y sobre todo, que no salga de España la biblio-
teca de un sabio español; porque picaba ya en historia y resul-
taba triste y bochornoso eso de que librerías científicas tan im-
portantes como las de Pérez Arcas, Graells y otros, en las que
figuraban obras que solo estos naturalistas poseían en nuestro
país, fuesen á parar siempre al extranjero, perdiéndose así para
nosotros, no solo libros de gran valor, sino aveces también
apuntes originales é inéditos.
Tomo v.— Enero, 1905. 4
50 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
No necesito hablar de lo que la biblioteca ühag-ón vale, pues
fácilmente lo comprende cualquiera con leer la lista ó catálo-
g-o de ella que doy al fin de esta relación; pero sí diré, para los
que no teng-an suficiente paciencia ó interés para leer toda la
enumeración, que en colección tan valiosa de libros no solo
figuran, como cualquiera creería dadas las aficiones del que fué
su propietario, obras entomológicas, si que también muchas
•de zoología general, y entre ellas algunas que por su rareza ó
antigüedad difícilmente podríamos habernos procurado de otra
manera.
Espero y celebraré que en lo futuro no tengamos que com-
prar muchas bibliotecas que hayan quedado sin dueño por fa-
llecimiento del mismo; mas no por esto cesará la nuestra en la
compra de libros, antes bien, hoy que puede hacerlo, la Socie-
dad procurará dedicar anualmente una cantidad elevada á es-
tas adquisiciones, que unidas á los importantes cambios que
venimos sosteniendo han de aumentar considerablemente, y
en muy pocos años, la importancia de la Biblioteca que duran-
te este año he tenido á mi cargo.
Hablé de cambios, y es oportuno hacer constar que los que
hoy sostenemos son, además de los del pasado año, quince
nuevos. Entre las publicaciones más importantes que de este
modo recibimos están las del Museo Zoológico de Berlín; la
revista ií^í^M, de Florencia; los dos periódicos entomológicos
de Berlín, Berliner y Deustche; las de los Institutos de Brookiyn,
Físico-geográfico de Costa Rica y Zoológico de la Universidad
de Montpellier; las de los laboratorios de investigaciones de la
universidad de Madrid y de Histología de la Facultad de Me-
dicina de Montpellier; Oficina meteorológica y forestal de Fili-
pinas y de las Sociedades de Ciencias naturales de Cherburgo
y del Cantón de Vaud.
En cuanto á obras recibidas como donativo de sus autores,
las que este año han ingresado en nuestra Biblioteca pasan de
300, habiendo entre ellas muchos folletos y trabajos breves
que, como procedentes de tiradas aparte, serían difícilmente
a,dquiridos de no recibirlos directamente de sus autores. Por la
cantidad é importancia de sus donativos, se han hecho espe-
cialmente acreedores ala gratitud de la Sociedad, S. A. el Prín-
cipe de Monaco y los Sres. Reitter, de Paskau; Pérez, de Bur-
deos; Saussure, de Ginebra; Sodiro, del Ecuador; Brancsik, de
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 51
Trencsen; Bedel, Delacroix y de Bois, de París; Dervieux, de Tii-
rín; Schouteden, de Bruselas; Pazos y Caballero, de la Isla de
Cuba; Nery Delgado y Choífat, de Portug-al; Alfaro, de Costa
Rica; Brezina, de Viena; Greger, de los Estados Unidos; Salo-
món, de Heidelberg-, y de los socios numerarios Sres. Llord y
Gamboa; Miquel, Peña y Martín, y Eleizegui. A ellos, y á cuan-
tos en la misma forma han contribuido al prog-reso de nuestra
colección de obras científicas, sírvanles las presentes lineas
como un testimonio sincero de la gratitud de los naturalistas
españoles.
El Bibliotecario,
ÁNGEL Cabrera Latorre.
Madrid, 1." de Diciembre de 1901.
^ 1=^ E isr ID I o E
lista de las Sociedades y publicaciones coa las que cambia
la Real Española de Historia natural.
Academia nacional de Ciencias, Córdoba (República Argentina).
Academia Real das Sciencias de Lisboa.
Académie des Sciences de Cracovie.
Académie des Sciences de París.
Académie Internationale de Géographie botanique, Le Mans.
Academy of Natural Sciences of Philadelphia.
Academy of Sciences, Chicago.
Academy of Sciences, lowa.
Academy of Science, St. Louis, Mo. (E.-U.)
Allgemeine Zeitschrift für Entomologie, Neudamm (Alemania).
American Association for the Advancement of Sciences, Cincinnati (E.-U).
American Museum of Natural History, Nueva York.
A nnaes de Sciencias Naturaes, Foz do Douro (Porto).
Association fran9aise de Botanique, Le Mans, Francia.
Australian Museum, Sydney (Australia).
Berliner entomologischer Verein.
Broteria. Lisboa.
Brooklyn Institute of Arts and Sciences.
Buffalo SQciety of Natural Sciences.
BuUetin of the Lloyd Library.
BuUetin seieutiflque de la France et de la Belgique, sous la direction de
MM. Alíred Giard et Jules de Guerne. Paris.
Comisión del Mapa geológico de España, Madrid.
Comissao dos trabalhos geológicos de Portugal, Lisboa.
Davenport Academy of Natural Sciences, Scott Co., lowa (E.-L^.)
Deutsche entomologische Gesellschaft, Berlin.
Entomological Society, Chicago.
Entomological Society, Toronto (Ontario).
Entomologische Nachrichten, Berlin.
Entomologischer Verein, Stettin.
Entomologische Zeitung, Wien.
ESTADO DE LA SOCIEDAD Y DE SU BIBLIOTECA. 53
Entomologiska Foreninguen, Stockolm.
Essex Instituto, Salem, Mass. (E.-U.)
Faculté des Sciences de Marseille.
Feuille des jeunes naturalistes, Paris.
Field Columbian Museum, Chicago (E.-U.)
Fondation de P. Teyler van der Hulst, Haarlem (Holanda)
Institució catalana d' Historia natural, Barcelona.
Instituto físico-geográfico de Costa Rica.
Instituí de Zoologie de TUniversité de Montpellier.
Instituto geológico de México.
Instituto Médico Farmacéutico, Barcelona.
Jardín botánico de Tiflis.
Kgi. Museum für Naturkunde, Berlín.
K. K. Naturhistorisches Hofmuseum, Wien.
K. K. Zoologisch-Botanischen Gesellschaft, Wien.
Laboratoire d'Histologie de la Faculté de Medicine de Montpellier.
Laboratorio ed Orto Botánico della R. Universitá di Siena, Itali.H.
Laboratorio de investigaciones de la Universidad de Madrid.
Meriden Scientifique Association.
Missouri Botanical Garden, St.-Louis (E.-U.)
Musée océanographique de Monaco.
Musée zoologique de l'Académie impériale des Sciences de St. Pétersbourg.
Musei di Zoología ed Anatomía comp. della Keale Universitá di Toríno.
Museo Cívico di Storia naturale di Genova.
Museo de Historia natural, Valparaíso.
Museo de La Plata, Buenos-Aires.
Museo nacional de Buenos-Aires.
Museo nacional de Ciencias naturales, Montevideo.
Museo nacional de Costa-Rica.
Museu Paraense, Para (Brazil).
Museu Paulista, San Paulo (Brazil).
Museum d'Histoire Naturelle, París.
Museum national Hongrois, Budapest.
Museum of Comparativo Zoology at Harvard CoUege. Cambridge (E.-U).
Nalurae Novitates, Berlín.
Natural History Society of Glasgow.
Naturforschende Gesellschaft in Basel, Suiza.
Naturhistorische Gesellschaft, Nürnberg.
New-York State Museum University of the State of New- York.
Nuova Notarisia (La), Modena.
Oberlín CoUege, Ohío.
Peabody Museum of American Archa^logy and Ethnology, Cambridge.
Phílippíne Weather Bureau, Manila.
Philíppine Forestry Bureau, Manila.
54 RELACIONES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Physikalisch-Medicinische Gesellschaft, Würzburg.
Portugalia, Porto.
Eedia, Florencia.
Real Academia de Ciencias y Artes de Barcelona.
Real Sociedad Geográfica de Madrid.
Reale Academia dei Lincei, Roma.
Royal Microscopical Society, London.
Royal Physical Society, Edinburgh (Inglaterra).
Smithsouian Institution, Washington.
Sociedad científica «Antonio Álzate», México.
Sociedad científica Argentina, Buenos-Aires.
Sociedad entomológica de Ontario.
Sociedad Mexicana de Historia natural, México.
Sociedade Broteriana, Coimbra.
Societá di Naturalisti, Napoli.
Societá di Scienze naturali ed economiche di Palermo.
Societá entomológica italiana, Firenze.
Societá italiana di Scienze Naturali é Museo Cívico di Storia naturale^
Milano.
Societá romana per gli studi zoologici, Roma.
Societá toscana di Scienze naturali. Pisa.
Societas entomológica Rossica, St. Pétersbourg.
Société botanique de Copenhague.
Société botanique de France, Paria.
Société botanique de Lyon.
Société des Sciences naturelles de l'Ouest de la France, Nantes.
Société d'Histoire naturelle de Toulouse.
Société entomologique de Belgique, Bruxelles.
Société entomologique de France, Paris.
Société entomologique de St. Pétersbourg.
Société entomologique Suisse, Schaffhausen, Suiza.
Société francjaise de Botanique, Toulouse.
Société géologique de France, París.
Société hollandaise des Sciences, Harlem (Holanda).
Société impériale des naturalistes de Moscou.
Société Linnéenne de Bordeaux.
Société Linnéenne de Normandie, Caen.
Société Linnéenne du Nord de la France, Amiens.
Société national des Sciences naturelles et Mathématiques de Cherbourg.
Société ouralienne d'Amateurs des Sciences nat., Ekathérinenburg (Rusia).
Société Royale malacologique de Belgique, Bruxelles.
Société scientiflque du Chili, Santiago.
Société zoologique de France, Paris.
Société zoologique suisse et Musée d'Histoire naturelle de Genéve.
DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 55
Société V^audoise des Sciences naturelles, Lausanne.
South African Museum, Capetown.
Station zoologique de Cette.
The American Naturahst, Boston.
The Canadian Entomologist, London-Ontario.
Unión escolar Madrid.
United States Department of Agricultura, Washington.
United States Geological Survey, Washington.
United States National Museum, Washington.
Universidad de Sassari (Italia).
Universitas Regia Fredericiana, Cristiania.
Universitó de Toulouse.
üuiversité Royale d'Upsala.
University of Colorado.
Verein für naturwissenchaftliche Unterhaltung zu Hamburg (Alemania).
Wilson Bulletin, Oberlin, Ohio (E.-U.)
Wisconsin Academy of Sciences Madison (E.-U.)
Wisconsin Geological and Natural History Survey, Madison (E.-U.)
Zoologischer Anzeiger, Leipzig.
Zoologist (The), London.
II
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DE HISTORIA NATURAL Y DE SU BIBLIOTECA. 57
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— Discurso leído en la Academia de Ciencias. — Madrid, 1860.
— Examen histórico-crítico de los trabajos concernientes ala
Flora hispano-lusitana. — Madrid, 1870.
— Rosáceas de España y Portug-al.— Madrid, 1873.
— Importancia del Jardín Botánico de Madrid. 1869.
— Discurso leído ante el Cong-reso de Americanistas el día
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— Catalogue des Coléoptéres de la collection de Mr. le Comte
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— Description de quelques Tychiides nouveaux. — Bruxelles,
1873.
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— Vierundzwanzig-ster Jahrg-ang- (1880). Drittes Heft.
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Tomo II.— 1858.
Tomo III.— 1848.
Tomo IV.— 1863.
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zweite Lieferung- (1885).
Tomo V. — Erste Lieferung- (1877).
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Fairmaire, Bourgeois et Fauyel. — «Pseudadrus» nouveau
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— Due Nuovi Anoftalm i. —Genova, 1898.
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Paris, 18.34.
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1876).
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au Catalog-ue de Munich.— Bruxelles, 1883.
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Le Naturaliste. Premiére serie, 1879-86. Deuxiéme serie, 1887-
1904 (N°- 404-405; 406-408; 410-423; 425). •
64 KELACIOÍJES DEL ESTADO DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
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Madrid, 1873,
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— Nota sobre Mamíferos americanos. — Madrid, 1873.
— Distribución metódica de los vertebrados. — Madrid, 1879.
Martorei^l, — Datos para una ñora de los insectos de Cataluña,
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2 voL— Paris, 1851.
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— Palpicornes. 1 vol. — Paris, 1844.
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Vexicantes, 1857; Ang-ustipennes.— Paris, 1858.
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— Scuticolles, 1867; Piluliformes ,1869; Improsternés, Uncifé-
res, Diversicornes, Spinipédes. — Paris, 1872.
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Paris, 1863.
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— MoUipennes.— Paris, 1862.
— Lamellicornes, Pectinicornes, 2*^ édition.— Paris, 1871.
— Opuscules entomolog-iques. 16 tomos. Paris (todo lo publi-
cado).
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- — Myrmedoniaires, V'^'^ et 2-^ parties.— Paris, 1875.
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Evesthétieus.— Paris, 1878.
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— Note sur la vie et les travaux de Constant Bar. 1887.
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boletín
REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL
Sesión extraordinaria de 11 de Enero de 1905.
PRESIDENCIA. DEL SR. D. JOSÉ RODRÍGUEZ MOURELO.
El Presidente indicó que esta sesión había sido convocada,
seg'ún previene el Regiamento, para acordar respecto á la pro-
puesta de la Junta directiva del nombramiento de socios ho-
norarios á favor de los eminentes naturalistas H. de Saussure,
de Ginebra, y G. Tschermak, de Viena.
La Sociedad acordó por unanimidad, atendiendo al gran re-
nombre científico de los citados señores, aprobar la mencio-
nada propuesta.
Sesión del 11 de Enero de 1905.
PRESIDENCIA DEL SR. D. SALVADOR CALDERÓN.
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
El Sr. Rodríg-uez Mourelo, que abrió la sesión, pronunció
alg-unas sentidas frases para manifestar á la Sociedad la satis-
facción y el honor que había tenido en presidirla el año ante-
rior y para hacer notar los méritos del nuevo Presidente, invi-
tándole á tomar posesión de su carg-o.
Así lo hizo el Sr. Calderón, quien dio elocuentemente las
g-racias á la Sociedad por haberle honrado con semejante dis-
tinción, y ofreció trabajar para que continúe por el próspero
camino emprendido.
El Sr. Azpeitia dio también las g-racias por haber sido eleg-ido
Ticepresidente.
El Sr. Vázquez, haciéndose eco de los unánimes sentimien-
•,2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAMOLA
tos de los socios, tributó merecidos elog-ios á los señores ante-
riormente nombrados.
Aprobación de cuentas.— Se dio lectura al siguiente informe
de la Comisión nombrada en la sesión anterior para el examen
de las cuentas:
«Los que suscriben, individuos de la Real Sociedad espa-
ñola DE Historia natural, nombrados para el examen y com-
probación de las cuentas presentadas por el Sr. Tesorero de la
misma, tienen el honor de comunicar á sus consocios que des-
pués de un detenido estudio comprobatorio han visto consuma
satisfacción que las partidas consig-nadas en las referidas cuen-
tas concuerdan exactamente con los justificantes puestos á
nuestra disposición, arrojando un saldo á favor de la Sociedad
de 1.162,28 pesetas por ingresos ordinarios, y existiendo crédi-
tos por 2.175,45, que en gran parte es de esperar, habrán de
hacerse efectivos. Dispone, además, la Sociedad, con aplica-
ción exclusiva á la publicación del tomo i, dedicado á la «Fauna
de la Guinea española», de 2.440,34 pesetas que restan de las
4.000 concedidas por el Ministerio de Estado á la Comisión de
estudios de las Colecciones del Muni para auxiliar la publica-
ción del tomo referido, habiéndose empleado las 1.559,60 res-
tantes en la forma que se detalla en el Boletín de Diciembre
del año próximo pasado, y de conformidad con el objeto de la
concesión.
En vista de lo expuesto, los que suscriben proponen la apro-
bación del balance de que se ha dado cuenta en el referido
Boletín, y en vista del brillante estado económico de la Socie-
dad, debido al celo de los socios encargados de la Tesorería,
solicitan un voto de gracias para dichos señores como recom-
pensa á su actividad.
Asimismo creen un deber hacer extensivo este voto de gra-
cias á los Sres. D. Emilio Ribera, de Valencia; D. Ignacio Ta-
razona, de Barcelona; D. Antonio Eleicegui, de Santiago; Don
Pedro Moyano, de Zaragoza; D. Enrique Crú, de Sevilla, y Don
Pedro Fernández Cavada, de Santander, que en las respectivas
localidades desempeñan las funciones de Tesorería y han con-
tribuido á tan brillante esultado,
Madrid, 27 de Diciembre de 1904:.— Juan M. Díaz del Villar,
llamón Llord y Gamhoa. Marcelo Ritas Mateos »
DE HISTORIA NATURAL. 73
Admisiones.— Quedaron admitidos como socios numerarios
los Sres. D. Francisco de Castro, doctor en Farmacia, y D. An-
tonio Ruíz Llazer, residente en Castellón, propuestos en la se-
sión anterior })or D. Blas Lázaro y D. Florentino Azpeitia,
respectivamente.
Se hicieron dos nuevas propuestas de socios.
Correspondencia. — El Secretario mostró las publicaciones re-
cibidas á cambio ó por donativo, siendo de notar una edición
de la «Geog-rafía física y esférica del Parag-uay», por D. Félix
de Azara, publicada por el Museo Nacional de Montevideo;
Aquila, Revista ornitológica de Budapest, con hermosas lámi-
nas; un importante trabajo de G. G. Gemmellaro «I Cefalopodi
del Trias superiore della regñone occidentale della Sicilia»,
publicado por la Societá di Scienze naturali ed economiche di
Palermo, y una obra de nuestro consocio D. José Gelabert
«Los volcanes exting-uidos de la provincia de Gerona».
Se acordó el cambio con la Société Vaudoise des Sciences
jSiaturelles.
Coinnnicaciones verbales. — El Sr. Calderón presentó un trabajo
de D. Celso Arévalo, «Noticia sobre una cuña neolítica de ja-
deita», añadiendo sobre ello breves palabras.
El Sr. Vázquez (D. Aurelio) presentó unas descripciones de
«Nuevas especies de Lepidópteros de España»y, con motivo de
una observación del Sr. Calderón , hizo alg-unas indicaciones
sobre lo interesante de la localidad Montarco (cerca de Ribas)
en los alrededores de Madrid, en donde el Sr. Bolívar había
hallado tantos notables ortópteros, y que también para los le-
pidópteros ha proporcionado valiosas especies, Análog-a obser-
vación hizo el Sr. Dusmet respecto á los himenópteros encon-
trados en tal localidad.
El Sr. Calderón dijo lo sig-uiente:
A las cinco de la madrug-ada del día 7 último se ha sentido
<3n San Roque, Alg-eciras, Gibraltar y la Línea, un fuerte tem-
blor de tierra, que dicen ha durado seis seg-undos. Las oscila-
ciones han sido de Norte á Sur. Alarmado el vecindario salió á
las calles presa de g'ran pánico. Muchas casas de San Roque
han sufrido deterioros, viéndose en los muros bastantes g*rietas,
y habiéndose hundido un edificio ruinoso. El fenómeno sísmi-
■?i boletín de la real sociedad española
co se reprodujo veinte minutos después., al menos en San Ro-
que, aunque con menor intensidad.
También parece se ha hecho sensible en Almendralejo y su
comarca, si bien no he podido comprobar si ocurrió á la mis-
ma hora; de suerte que se trata de un movimiento que ha al-
canzado una extensión bastante considerable.
El Sr. Aterido leyó un trabajo, «Plantas crasas cultivadas en
el Jardín Botánico de Madrid», que se acordó pasara á la Comi-
sión de publicación.
Notas bibliográficas.— El Sr. Calderón dijo que á los trabajos
extranjeros referentes á los Pirineos y que interesan directa-
mente á la g-eología de nuestro suelo, de que en otras sesiones
había dado noticia, tenía que ag-regar dos que acaban de
aparecer.
Uno es del Sr. L. Carez, Géologie des Pi/rénéés fmnmises, fas-
cículo II, que trata de las hojas de Tarbes y Luz. La estructura
del terreno está representada por ocho cortes g-enerales, trans-
versales á la cadena, que se extienden desde la planicie mio-
cénica francesa á la de igual edad del Ebro.
El otro trabajo es una nota del Sr. L. Bertrand leída en la
última sesión de la Sociedad g-eológ-ica de Francia, exponiendo-
alg-unos de los hechos que ha observado el pasado año en una
correría por los Pirineos centrales españoles. Es imposible dar
cuenta de esta interesante nota sin reproducirla casi ínteg-ra;
pero á mi propósito basta decir que con el criterio de la orog-e-
nia contemporánea, aporta valiosos puntos de vista para el
esclarecimiento de intrincados problemas de la estructura de
aquella r.eg-ión tan difícil de resolver. Las personas que se in-
teresan por estos estudios verán con sumo provecho esta nota
y desearán seguramente, como nosotros, que la amplíe el emi-
nente g-eólogo.
K. Sapper. Die caiaJonischen Viilkane. Zeitsch. d. Deutsch.
geol. Gessellschaft, 56, 1904, pág-s. 240-248. Con un mapita de
los alrededores de Olot.
Aunque en la Memoria que prepara la Comisión nombrada
por esta Sociedad para estudiar los volcanes de la provincia
de Gerona se ha de dar noticia de este breve trabajo del pro-
fesor de Tubinga, hemos creído deber anticiparla, siquiera sea
extractadamente, por tratarse de una región reconocida aquí
DE HISTORIA NATURAL. ^5
con justicia como de excepcional interés. En realidad la nota
en cuestión, fruto de una correría de tres días por el término
de Olot, no corresponde á lo que podría esperarse de su título,
pues se circunscribe á tratar de los cráteres ya conocidos de
dicha localidad.
Hay en este pequeño trabajo, sin embarg'o, alg-unas conside-
raciones nuevas y transcendentales relativas al proceso de la
formación de los cráteres olotenses, de las que oportunamente
tratará la Comisión de que formo parte en la Memoria que
preparamos; consideraciones sumarias, pero en las que se re-
vela la pericia de un g-eólog-o consumado. Fuera de esto, ni en
punto á datos locales, ni por lo que se refiere al mapita que
acompaña á la nota, que no es en realidad más que un trazado
del itinerario seg-uido por el autor en su breve excursión, he-
mos hallado materiales que añadirá los por nosotros reunidos,
de propia observación ó mediante la recopilación de los datos
suministrados por los demás g-eólog-os y g-eógrafos que se han
ocupado en el estudio de la región.
Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 13 de Diciembre
bajo la presidencia de D. Antonio Seras.
El Sr. Crú dio cuenta de las siguientes especies de aves ca-
zadas en los meses últimos de Octubre y Noviembre:
Cypsehis melba 111. Q.—Picus Sharpei Saund. rf y 9.—Riibecu-
la cyanecula Meyer Q. — RiUMciUa foeiúciira Bon. a'y<^.— Mota-
cilla hoarula Gm. (f.—Larus tridactylus L.
Respecto á esta última especie dijo que el ejemplar cazado
y que mostraba á la Sociedad era un cf adulto, todo por entero
de un blanco puro, con la espalda y las alas de un ceniciento
azulado, un poco más obscuro que el de la g-aviota cenicienta;
escapulares y remiges secundarias terminadas por blanco; la
primera remera bordeada de negro en su cara externa y ter-
minada por una g-ran mancha de este color; las tres sig-uientes
terminadas también por neg-ro, teniendo en su extremidad una
pequeña mancha blanca, y la quinta terminada por blanco y
con una faja neg-ra irreg-ular en su extremidad.
Pico de un amarillo verdoso; patas de un neg-ro plomizo; en
vez de pulgar un muñón desprovisto de uña. Talla de 38 á
40 cm.
Aunque en las g-aviotas la primera remera es la más larga,
76 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
en este ejemplar no se puede apreciar este carácter por tener-
las todavía en cañón. Ha sido cazado en la Isla menor, en la
provincia de Cádiz, el 10 del corriente.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 28 de Diciem-
bre último, bajo la presidencia de D. Pedro Aramburu, el cual
hizo la presentación de los señores de la nueva Junta direc-
tiva, invitándoles á que ocupasen sus carg-os, como lo veri-
ficaron.
El Vicepresidente, D. Pedro Ferrando, en ausencia del Pre-
sidente D. Mariano Sánchez Bruil, ocupó la mesa, empezando
por manifestar su g-ratitud por el carg-o que se le había con-
fiado, y también en nombre de los demás señores.
A continuación el mismo Sr. Ferrando enseñó un ejemplar de
cuarzo cog-ido en Sallen por un discípulo del P. Navas, y que
presenta la particularidad de contener g-ranitos de oro, los
cuales, aunque muy pequeños y en escaso número, se obser-
van á simple vista como puntos brillantes, y con el auxilio de
la lente apreciase perfectamente su forma redondeada. Solo
están colocados sobre las depresiones y rug'osidades de la por-
ción cristalina del mineral, careciendo, en cambio, de oro la
parte cristalizada que está formada por dos hermosos prismas
exag-onales, ambos terminados por sus correspondientes pirá-
mides exaedras. Sin embarg-o de no haberlo podido reconocer
químicamente, á causa de la insig-nificante cantidad en que
se encuentra y la dificultad de recog-erlo, su aspecto, asocia-
ción y yacimiento, dan completa seg-uridad respecto á su na-
turaleza.
' Notas y comunicaciones.
Plantas crasas cultivadas en el Jardín Botánico de Madrid
POB
D. LUÍS ATERIDO Y RAMOS.
Las plantas crasas en g-eneral se han cultivado con predilec-
ción desde muy antig-uo, y hoy día se presta atención á ellas
no solamente por los jardineros, cuya misión es oblig-atoria,
DE HISTORIA NATURAL, 77
sino también por personas aficionadas á este g-rupo de veg*e-
tales que, deseosas de tener coleccionados el mayor número
de los mismos, no omiten gasto ni sacrificio para conseg-uirlas,
valiéndose para ello de cambios con particulares dedicados á
su cultivo, y adquiriendo otros ejemplares de los estableci-
mientos de venta de plantas, y en particular del g-rupo de las
crasas.
Son objeto de especial cultivo y existen numerosas coleccio-
nes que poseen varios jardines botánicos y particulares intere-
sados en conservarlas y multiplicarlas, tanto por los medios
naturales y que las mismas plantas han enseñado al que ha
seg-uido de cerca su vida y desarrollo como por los procedi-
mientos artificiales empleados por los jardineros para su
propagación.
Entre los diversos jardines botánicos, el de Palermo tiene
una buena colección de plantas crasas, y el de Bruselas es
quizá el que mayor número de ellas cultiva, procedentes
de la colección que poseía Mr. Demoulin , compuesta de más
de ochocientas especies y variedades, y que fué regalada á di-
cho establecimiento hace algunos años; colección, sin duda, la
más importante de Europa por el número y tamaño de sus
ejemplares.
Entre los trabajos de naturalistas y aficionados que se han
dedicado al estudio de dichos vegetales, figuran publicaciones
importantes, tales como la «Monografía de los géneros Aloe y
Mesembr7/a7iíkemíimy>, de J. Salm Dyck; CactceinHorto Dyckensi
cidtce, del mismo autor; la «Monografía del género Stapelia»,
de AV. J. Jacquin; la «Iconografía descriptiva de las Cdcteasy>,
de C. Lemaire; Haworth, Pfeiffer, Labouret, Schumann, etc.,
en sus diversas obras, todas consultadas no solo por los natu-
ralistas, sino por los aficionados y horticultores que se dedican
á su cultivo, y sobre todo para el conocimiento de su nomen-
clatura.
En el grupo de las plantas crasas las hay de diferentes fami-
lias, y entre ellas merece especial mención la de las Cácteas,
por ser la más numerosa en especies y por las diversas formas
que presentan, teniendo unas la geométrica regular, como
algunos Cereus y Mamillaria; otras Ueg-an á tomar diferentes
aspectos y tienen parecido con animales y hasta con minera-
les (Cereus, Mesemhryanthemum). Muchas están protegidas por
•78 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
espinas y ag-uijones terribles (Cereus, Opmitia, Bwphorhia,
Echinopsis), alg-iinas veces ornadas de una cabellera sedosa y^
blanca, lanosa ó erizada (Cereus, Pilocereus), que las hace más
agradable á la vista y de más mérito y valor para el coleccio-
nista que llega á pag-arias á muy altos precios.
Generalmente son plantas herbáceas ó alg-o leñosas, habi-
tando en climas muy diversos, pero principalmente en los
países templados; abundan en mucha parte del Cabo de Buena
Esperanza, algunas en Asia y África y otras en la región me-
diterránea de Europa, donde hay exploradores dedicados á la
recolección de estos vegetales que envían casas particulares y
que explotan las mismas con el cultivo y la venta de dichas
plantas. La casa Frantz, de Laetz en Contich, cerca de Ambe-
res, es una de las primeras que se dedica con especialidad al
cultivo de las plantas crasas, teniendo una numerosa colec-
ción repartida en cinco estufas de 25 m. de largo cada una,
destinadas para la conservación y propagación de las mismas.
También la casa Garde, hijos, horticultores en CoUonges, cerca
de Lyon, se dedica coa especialidad al cultivo de las Cácteas y
plantas crasas en general, como igualmente otras varias de
más ó menos importancia. El Dr. Mr. C. A. Purpus, renombra-
do explorador alemán, recorre Méjico y los Estados Sudoeste
de la América del Norte, California, etc., y Mr. Vojtech Fríe,
de Praga, recorre el Brasil, Bolivia, Paraguay, República Ar-
gentina, Chile y Perú, recolectando plantas para la casa
Frantz, de Laetz, antes citada.
En las Cácteas las flores son solitarias, variando en tamaño
y hermosura, siendo algunas duraderas y otras efímeras, como
igualmepte las hay nocturnas y diurnas.
Las plantas crasas en general pertenecen á familias muy
diferentes, citándose en primer término la de las Cácteas por
la hermosura y variedad de sus flores, como se indica: las
Crasuláceas , Liliáceas, Ficoideas, Ámarilideas, euforbiáceas,
Asclepiádeas, Compuestas, Portulacáceas , Piperáceas, etc., que
dan un número considerable de especies y variedades, á las
cuales prestan los especialistas mayor atención. No son de
muy difícil cultivo; deben resguardarse en estufas ó in-
vernaderos, durante la estación fría, cuidando de no regarlas
con exceso, y en el verano sacarlas al aire libre para que se
endurezcan, en sitio ventilado y preservadas de los rayos sola-
DE HISTORIA NATURAL. "7!)
res. Les conviene una temperatura poco variable, para lo cual
deben reunirse en estufas especiales, secas y ventiladas, donde
puedan atenderse con el esmero que requieren plantas de tanta
importancia como las crasas en g-eneral.
El Jardín Botánico de Madrid, sin tener estufas en buenas
condiciones para el cultivo de dichas plantas; no deja de reunir
una colección que, si no es en verdad tan numerosa como las
de otros establecimientos citados de la misma índole, no care-
ce de importancia, tanto por el número de ejemplares como
por el tamaño de alg-unos que lleg-an á medir hasta 4 y 5 m.
de altura, encontrándose en este caso varios Cereits y Euphor-
Mas. Esta colección, que se va reuniendo por cambios y por
las siembras anuales, es visitada exclusivamente y consultada
su nomenclatura por las personas aficionadas al grupo de
plantas de que tratamos.
Como el objeto de este catálog-o no es otro que el de enume-
rar las especies que posee el Jardín Botánico de Madrid, no
hay para qué indicar sus patrias respectivas, ni tratar del cul-
tivo especial que alg-unas requieren para su mejor desarrollo
y lleg-ar á la floración, que en otro caso no se verifica en varios
años, y no permite g-ozar por tanto á los aficionados de la her-
mosura y variedad de sus flores.
La colección que hoy se cultiva en el Jardín Botánico está
representada por las familias, g-éneros y especies que se indi-
can á continuación:
Las Cácteas dan un conting-ente de 10 g-éneros con 84 espe-
cies, en el orden sig-uiente:
Cereus
Echinocactus.
Echinopsis.. .
Epiphyllum. .
Mamillaria. . .
Opuntia
Pereskia
Phyllocactus .
Pilocereus . . .
Rhipsalis. . . .
Las Ficoideas, cuatro g-éneros y 38 especies:
Aizoon
Mesembryanthemum,
Sesuvium..
Tetragonia.
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAKOLA
Las Liliáceas, nueve g-éneros y 51 especies:
Aloe 16
Apicra 2
Dracoena ' . 2
Gasteria 8
Haworthia 11
Las Crasnláceas, 10 g-éneros 3^ 64 especies:
Lomatopliyllum .
Rhipidodendron .
Sanseviera
Yucca
Anacampseros 1
Bryophyllum 1
Cotyledon 1
Crassula 5
Echeveria 9
Kalanchoe 2
Rochea 2
Sednm 22
Sempervivum 10
Umbilicus 2
Las Amarilideas, cinco g-éneros y 36 especies:
Agave 22
Beschorneria 4
Bonapartea 1
Fourcroya 7
Pincenectia 1
Las Asclepiddeas, tres g-éneros y 10 especies:
Boucerosia 1 j Stapelia
Hoya 1 I
Las Comimestas, dos g-éneros y seis especies:
Kleinia 4 ] Othonna
Las EuforMficeas, un g-énero y ocho especies.
Euphorbia
Las Portuláceas, un g-énero y una especie:
Portulacaria
Las Piperáceas, un g-énero y dos especies:
Peperomia
Que hacen un total de 46 g-éneros y 300 especies.
Fara. Cacteae DC
Cereus acutang-ulus Pfr. {imdulatus H. Dresd.) — Bonplan-
di i^^rm. — columna Trajani Kara). ( Pilocerens Columna
Lem.)— flag-elliformis Mili. (Cactus L.)— grandiflorus Mili.
( Cactus l..)—\\&^d.go\m?>Haw. (Cactus L.)— Jamacaru Salm.
DE HISTORIA NATURAL. 81
Mai-tianus Zit ce. —ISlartini ZrifJ. — iiycticalus Lm/¿ (I^revispi-
mihis Salm.)— peruvianas Tahern. — peruvianiis p monstro-
sus DC. — quadraiig-ularis Haio. (caripe^isis DC.) — Quisco
C. Gay — rostratas Lem. (hamatus Scheichv). — serpenti-
nus Lag. — speciosissimus DC. (Cactus Desf.) — triang-ularis
Baw. {amssogomis H. Ang-l.) — Tweediei Hooli.
Echinocactus deniidatus Linli. et Otto. — miniisculus Wel)!).—
Ottonis Lehni. (Oimniia Otionis G. Don.)— pectiniferus Lem.
Williamsi Lem.
Echinopsis raultiplex Zuce. — multiplex p cristata Salm.—Vew-
tlandi Sahn. — valida Monv. (Forhesi H. Ang-l.).
Epipliylkim alatum Haw. ( RMpsaJis imcliyptera Pfr.)— specio-
sum Haic. (Cerens 2:)hyUcmt]ioídes DC.) — truncatum Haw.
(Cactus Link.).
Mamillaria ceutricirrha Lem. (versicolor Sch.)— g-racilis L^fr. —
long'imamma i?(7. — multiceps 8alm. (caspititia DC.)— pu-
silla DC. — rliodantha Link. et Otto. (crassispina Pfr.) —
stella aurata Mart. (temiis DC.)
Opuntia albicans Salm. — Amyclea Ten. — brasiliensis LLaic.
(Cactus W.) — coccinellifera AíiU. (Cactus L.) — corrug-a-
ta Gilí. — crasa Haw. (parviiJa Salm.)— cylindrica DC. (Cac-
tus Lam.) — decipiens DC. — dejecta Salm. — Dillenii DC.
(Cactus Ker.)— exuviata Z>C.— ferox LLaw. (cruciata Hort.) —
Ficus indica Mili. i^C^^cíf??^ L.)— flavicans Z^w^.— g'lauces-
cens Salm. — g-laucophylla Wendl. — g-racilis LL. Monac. —
Hanburyana Webl) .—Yiovñás, Salm. — humilis LLaw. — hj'p-
tiacantha Lehin. — imbricata DC. (Cactus Haw.)— Laboure-
tiana Cw^/.— lanceolata LLaxc. (Cactus Haw.) — macrophylla
LLort. — microdasys Lehm. {pulmnata DC.) — monacantha
Baw. {Cactus W.)— nig-ricans LLaio. — orbiculata Salm. —
Piccolominiana Hort. — polyantha LLaw. (Cactus Haw.) —
rhodantha Schum. — Schumanni JVehl). — spinosissima Mili.
(Cactuslj?Lm.)—?>^h\\\\iÍQr2iiSal'm. (Olygacantha H. Vind.)—
spirocentra Engelm. — stricta LLaw. (inermis DC.)— tuber-
culata LLaio. (Cactus W.) — tunicata Link et Otto. — vestita
S. Z>yc/^. — vulg-aris Mili. (Cactus L.)
Pereskia aculeata Mili. (Cactus Pereskia L.)
Phyllocactus crenatus Salm. (Cerens crenatus Lindl.)
Pilocereus sublanatus ^S'. Dyck.
Rhipsalis sag-lionis 0/^.— salicornioides LLaw. (LLariota DC.)
T. v.-Enero, 19C5. 6
boletín de la real sociedad española
Fam. Ficoidese Mss.
AizGon canariense Z.— g'linoides Z. fil.
Mesembryanthemum acinaciforme Z.— aequilaterale Haic. —
Aitonis Jacq. — aug'ustum Baw. — barbatum L. {síelUgerum
Haw.)— blandura Haw. — coccineum ZT^vr.— cordifolium Z.
creniflorum Thunh. — crystallinum Z. — cuneifolium Jacq.—
curvifolium Hatc. (ceratophyllmn W.) — deltoides MUl.—
densum ZTrt/r. — dig-itiforme Tliiinl). (cUgitatum Ait.)— ele-
g-ans Jacq. {retroflexmn Haw.)— heteropetalum Haw. — lin-
guseforme Haw. (oljUqumn Pers.) — long-um ZTtíiíí^.— médium
Haw. — mutabile ^«/r.— pinnatifidum Z. ;?/.— pustulatum
Haw. — pyropseum Haic {tricolor W.) — rhomboideum Noh.
rig-idum Haw.—'^^\\\\\\ /Zí?/r,— serrulatum Zr«?¿5. —tigrinum
Haw. — truncatellum Ha¡n. — variabile Haw.
Sesuvium Portulacastrum Z. — revolutifolium G. Orteg.
Tetrag-onia crystalliua Z'^¿?r?7.— echinata ^¿V,— expansa^?7.
Fam. Liliaceae LhuU.
Aloe abyssinica Lain. — arborescens Mili, (perfoliata Ait.)— ci-
liaris Haw. — distans Haw. — frutescens S. Dyck.— 'ñaiTí-
buryana Naud. — humilis Lam. — latifolia Haw. — mitrsefor-
mis W.— obscura Mili, {pida Thunb.)— prolifera Haw. —
Saponaria Haw. {umhellata DC.)— sinuata W. (■pnrpurascens
Haw.)— soccotrina Lam. (vera Mili.)— varieg*ata Z. (pmicta-
ta Haw.) — vulg-aris Lam. {harljadensis Mili.)
Apicra imbricata W. — spiralis W.
Dracoena Draco Z. — Rumphii Hori.
Gasteria excavata Haw. (Aloe \V.)~maculata Thunh. (oMiqua
Haw.)— nitida Haw. {Aloe S. Dyck.)— subnig-ricans Haic
(Aloe Spr.)— sulcata Haw. (Aloe S. Dyck.) — tuberculata
Haw. — venusta Haw. (Aloe Scbult.) — verrucosa Baic.
(Aloe Ait.)
Haworthia altilinea Haw. {Aloe Scbult.) — atrovirens Haw.
(AloeT>C] — attenuataZTí/íc. (Aloe Haw )— cymbiformisZT^íü.
(Aloe cymMfolia Schrad.)— fasciata Salm. (Aloe S. Dyck.)—
marg-aritifera Haw. (A loe Ait.)— Radula Haw. (A loe Jacq.) —
recurva Haw. (Aloe Haw.) — Reinwardtii Haw. (Aloe
DE HISTORIA NATURAL. 83
S. Dyck )— tessellata Hav. (Aloe Schult.)— viscosa Hatr.
(AIoeL.)
Loraatophyllum macrum Salm. (Aloe macra Haw.)
líhipidodendron disticlium W. (Aloe plicalilís Mili.)
Sanseviera g'uineensis JF. var. zebrina. — javanica Blum. —
zeylanica W.
Yucca aloifolia Z. — aloifolia varieg-ata.— Draconis L. — fila-
mentosa L. — ñaccida i7(?zr.— g-loriosa Z. — péndula Sieh.
Fam. Crassulacese DC.
Anacampseros filamentosa Sims.
Bryophyllnm crenatam Baker.
Cotyledon orbiculata Z.
Crassula arborescens W. — láctea .4f¿.— perfossa Lam. — portu-
lacea Lam. (ohliqua Ait.) — spathulata ThiinT). {Incida Lam.)
Eclievéria coccínea DC (Cotyledon Cav.)— Dedeinei Hort.—
Desmetiana ZToí'^. —g-lauca ZiíZíf.— metallica Baker.— Mo-
rrenianaZToí'í'.— pachyphytoides Hort. — pulverulenta Nutt.
retusa Lindl. var. floribunda.
Kalanclioe crenata ZTí^/r. —flammea Slapf.
Rochea falcata DC. (Crassula fálcala W.) — perfoliata DC.
{Crassula ¡perfoliata L.)
Sedum acre Z.— álbum Z. (espontáneo.)— altissimum Poir. —
dendroideum /S'(?^^¿— Fabaria Koch. — Forsterianum Smith.—
laxiñorum DC. — máximum ^^M.— oppositifolium Sims.
(Crassula crenata Desf.)— pulchellum Michx. — purpurascens
Zbc/^.— reflexum Z. — Ehodiola DC. (Rhodiola rosea L.) —
roseum Stev. — rupestre Z. — sarmentosúm Bung-e (variega-
/í?/w¿Hort.)— sempervivoidesi^'/^c/^.— SieboldiiyiS'í^ee^.— Stalüii
Solsm. — Telephium Z.— ternatum McAa;.— virescens W.
Sempervivum arachnoideum Z. — arboreum Z.— Brauni Koch.
canariense Z. — fimbriatum SchmitJi. — g-randiflorum Haw.
(gloUferum L.)— Heuífelii >S'í^7¿o¿'¿í.— Mog-riddg-ei Z^or^.— pili-
ferum Jord. — Pitonii /SW^o/^.— Reg-inse Amalias Heldr. —
robustum //of¿í.— soboliferum 8ims. — tabulíeforme Eair.—
tectorum Z. — tortuosum ^¿/. — triste ZTí/m;;^. — urbicum
Lindl. — Wulfeni Hoppe.
Umbilicus erectus DC. (espontáneo.)— spinosusi>C. (Sempervi-
viim spinosissimus Hort.)
BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Fam. Amaryllidege Endl.
Ag-ave americana Z.— americana varieg-ata.— atrovirens K.—
candelabrum Toí^.— chloracantha Sahn. (Celsiana Hook.)—
coccínea .^0^2;/.— crassicaulis Tof/.— dasylirioides JacoJ).—
densiflora i7oo/¿. — excelsa Jacol).—fevox C. Koch. — filifera
8. DycJi. — g-randidentata Zrtí'w.— lieteracantha Zuce. — ma-
crantha :Z'o¿¿.— mexicana Lam. — mitis Mart. — rig-ida Mili.
{FourcToya ñgida Haw.)— Salraiana 0¿;¿;o.— Saundersii Tra-
'»e//.— spicata C'ízí?.— xylonacantha 8. Dijck.
Beschorneria bracteata Jacq. — mnltiflora Kmitli. — superija
^Z'or^.— tubiflora Kuníh.
Bonapartea júncea R. el Paz.
Fourcroya altissima Tof/.— cubensis //«?¿\— eleg-ans Tod.—
g-ig-antea r^;¿¿',~Lindeni ./r/co^».— long-aeva Affívr.— tube-
rosa Ait.
Pincenectia tuberculata Lem. (Beaucarnea recurmta Lem.)
Fam. Asclepiadess DC.
Boucerosia Gussoniana Hook.
Hoya carnosa R. Br. fAsclepias cantosa L.)
Stapelia ang-ulata T^oí^. — atropurpúrea S. Dyck.—huíoma
/«c^.— conspurcata ÍT.— g-ig-antea .Y. F. 5r.— g-randifl
i1/«5^.— trisulca ./«¿■i^.— varieg-ata Z.
.ora
Fam. Compositee BC.
KÍeiniaAnteuphorbium BC (CacalíaL.)—3iYÜcu\at'dH'aiv. (Ca-
ra/íVí /rtdm«¿« Jacq.)— ficoides Haic. (Cacalia L.)— neriifo-
lia Haw. (Cacalia Kleinia L.)
Othonna carnosa Zí55.— cheirifolia L.
Fam. Euphorbiacese Endl.
Euphorbia antiquorum Z. — canariensis Z. — g'lobosa Sims.
(Bactylanthes glolo&a Haw.)— g-randidens Haw. (arhores-
cens H. Ang-1.)— nereifolia Z.— piscatoria If^.— reg-is-jubse
JF6'^5.— splendens Bojer.
1)K IIISTOUIA NATURAL
Fain. Portulacese DC
Püi-tulacaria afra Jacq.
Fam. Piperaceae L.
Peperoinia ina^Cjualifolia R. ct Pm. ( P'iper aromaticnm W-)-
mao-nolisefolia Dleir.
Boletín bibliográfico.
Enero.
Acadétnie des Sciences. Paris. (Comptes rendusj. 1904, no;^ 23-26. =1905, n° 1.
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Revista de Lepidopterología.— J. Rick; Fungos do Brazil.— J. Tavares-
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Lepidoptera of Alberta.— Wickham: The Systematic position of the
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Cotter: et J. P. Gomes: Planches de Céphalopodes, Gastéropodes et
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Bedel (M. L.) — Synonymies de coléoptéres paléarctiques. (L'Abeille ,
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Bergroth (E.) — Super Reduviidis nonnuUis Camerunensibus. (Rol. Real
Soc. esp. Hist. nat., 1904).
Bolívar (D. Ignacio).— Notas sobre los Pirgomórfidos (Bol. R. Soc. esp,
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BücKiNG (Dr. H.) — Beitnige zur Geologie von Célebes. (Samml. Geol.
Reichs-Mus. Leiden, 1904).
— Zur Geologie des Nordostlichen Indischen Archipels. (Samml. Geol.
Reichs-Mus. Leiden, 1804).
— Zur Geologie von Nord-und Ost-Siimatra. (Snmml. Geol. Reichs-Mus,
Leiden, 1904).
88 boletín de la REA.L SOCIEDAD ESPAÑOLA
Calderón (D. Salvador).— Trabajos de la Comisión encargada del estudio
de los volcanes de la provincia de Gerona. (Bol. R. Soc. esp. Hist.
nat., 1904).
FRAN501S (M. Ph.)— Sur divers geotrupes du sons-genre Thorectes. (Bull.
Soc. Entomol. de France, 1904).
García Mercet (D. Ricardo).— Las Bemhe.r en España. (Bol. R. Soc, esp.
Hist. nat., 1904).
Gelabert (D. José).— Los volcanes extinguidos déla provincia de Gerona.
San Feliú de Guixols, 1904.
Pliilippine Weaiher Burean. Bulletin of the Manila Central Übservatory,
for June, 1904.
Revista de medicina tropical. Habana. Tomo v, núm. 8.
SÁNCHEZ (D. Domingo).— Contribución al estudio de los aparatos tubulares
endocelulares de los invertebrados. (Bol. R. Soc. esp. Hist. nat., 1904).
Sesión del 1." de Febrero de 1905.
PRESIDENCIA DEL SR. D. SALVADOR CALDERÓN.
El Secretario leyó el acta de las sesiones extraordinaria y
ordinaria del 11 de Enero, las cuales fueron aprobadas.
Asisten los Sres. Maluquer (D. Salvador) y Llenas, de Barce-
lona, y el Sr. Alaejos, de Santander.
Admisiones. — Quedaron admitidos como socios numerarios
D. Juan Barcia Trelles y T>. Antonio Alcaraz, ing'enieros ag'ró-
nomos, y D. Fernando de Campo, propuestos en la sesión an-
terior por D. Antonio García Várela, D. Manuel Carbó y Don
Ig-nacio Bolívar respectivamente.
Se hicieron otras tres propuestas de socios.
Correspondsncia.— El Secretario presentó una tarjeta postal
de la Dirección de Correos de Méjico, felicitando á nuestra
Sociedad por el nuevo año; leyó una carta de D, Eduardo Na-
varro dando las g-racias como representante de la Biblioteca-
Museo Balag'uer, de Villanueva y Geltrú, por el donativo que
se le hizo del Boletín de 1904, y presentó las publicaciones
recibidas á cambio ó como donativo, fig-urando entre las últi-
mas el volumen xxviii de las publicaciones de S. A. el Príncipe
de Monaco; numerosos tomos de la Academia das Sciencias de
Lisboa, algunos antig-uos y otros recientes; varios folletos re-
g-alados por Mr. Rene Nicklés, de Nancy, y por G. Serg-i, de
Roma; la revista de Medicina Tropical, de la Habana, y una
colección completa del Boletín de la Insiitiició Catalana de
Hisioria natural, que esta Sociedad ofrece á la nuestra para
completar la que poseíamos. Se acordó dar la g'racias á los
donantes.
Comunicaciones verbales. — El Sr. Calderón dio lectura á un
frag-mento de una carta particular recibida hacía alg-unos
años del eminente y ya fallecido g-eólogo y Presidente que fué
de esta Sociedad, D. José Macpherson, en la que se trata de
un fenómeno fisiog-ráfico muy curioso y no examinado hasta
ahora: el sing-ular torno ó arco que describe el río Tajo alre-
dor de la ciudad de Toledo.
Tomo v.- Febrero, 1905. 1
90 boletín de la real sociedad española
Se acordó que dicho frag-mento, en forma de nota, apareciese
en el Boletín.
Agreg'ó el Sr. Calderón que habiendo mantenido durante su
estancia en Sevilla una activa correspondencia con el emi-
nente sabio en época en que éste publicaba muy pocos traba-
jos, sin interrumpir por eso sus estudios, podría entresacar
quizás otras notables observaciones sobre la g-eologla de la
Península que no han visto la luz pública, ó que el autor ha
bosquejado tan lig-eramente en alg-uno de sus escritos, que es
difícil puedan ser bien comprendidos por las personas que no
estén muy enteradas de los precedentes de tales cuestiones.
— El Sr. Martínez Escalera presentó un trabajo sobre «Ág-ui-
las cazadas en los alrededores de Madrid», y el Sr. Dusmet
otro sobre «Los Ápidos de España, g-éneros Melecta, Crocisa y
Epeol'us.»
— El Sr. Bolívar leyó la siguiente nota : Es tan frecuente oir
preguntar qué debe entenderse por Cigarra, que me parece
oportuno decir alg-o sobre esto en la Sociedad, para que entre
todos tratemos de contestar aquella preg-unta.
Hay quien opina que este nombre debe aplicarse á las
especies del g-énero Cicada; quién sostiene que éstas son CM-
cJiarras, y que por Cigarra debe entenderse los ortópteros
cantores, como son las EpMppigera, Decticus, Locusta y otros
análog-os; y no falta tampoco quien aplique indiferentemente
ambos nombres á todos esos insectos sin entrar á disting-uir á
qué órdenes pertenezcan.
Tratándose de nombres vulg-ares, parece que es al vulgo al
que debe acudirse para su interpretación , pues que de obser-
var la que les da, se trata, no de dictar aplicaciones, que
cuanto ihás científicas habrán de ser menos vulgares y esta-
rán más lejos de la verdad; pero el vulgo es tan poco observa-
dor en nuestro país, que con frecuencia le vemos confundir
animales muy diversos y aplicarles el mismo nombre tan solo
porque tengan algún parecido, siquiera sea tan remoto como
el que existe entre el alacrán y el grillo-talpa ó alacrán cebo-
llero, que como ejemplo basta para demostrar este aserto, y en
el caso presente hay que confesar que en muchas regiones de
España tampoco distingue el vulgo entre los animales prime-
ramente citados, sin duda porque todos ellos cantan de una
manera parecida.
DE HISTORIA NATURAL. 91
No sucede así, sin embarg"o, en todas partes, pues en Cata-
luña, seg-ún me lia referido nuestro consocio D. Salvador
Maluquer, no solo aplican el nombre de cig-arra á las especies
del g-énero Cicada, sino que hasta disting-uen tres de ellas con
ios nombres de Cigala, Cir/aJot y Cigala, que parecen referirse
respectivamente á la Tettigia ovni, la Cicada piel aja y la Ci-
cadetta argentata. Nuestro intelig-ente consocio ha encontrado
además una cita muy curiosa en un antig-uo manuscrito de la
Biblioteca Nacional, que está consultando con otro objeto (1),
en el que se afirma que en Cataluña se conocen tres cig-arras
diferentes: dos grandes, una de las cuales canta y lleva dos
círculos bajo el pecho, otra que no canta y sin señas particu-
lares, y por fin, otra pequeña por naturaleza. Bien se com-
prende por lo dicho que el autor desconocido del manuscrito
de referencia tuvo á la vista varias cig-arras y que no hablaba
de oídas, puesto que se apercibió de las diferencias que seña-
la, lo que, si por una parte le acredita de observador, por otra
dice poco en favor de su perspicacia, pues no se le ocurrió que
las diferencias que reseña entre las dos cig-arras g-randes eran
puramente sexuales, y que ambas á dos no eran otra cosa que
los dos sexos de una misma especie. Mas intelig-entes los g-rie-
g"os y los latinos, no solo habían apreciado esas diferencias,
sino que sabían que los individuos provistos de esas placas,
que no son sino los opérenlos protectores del órg-ano musical,
eran los machos, y los que carecen de estos aparatos, no siendo
por lo tanto cantores, las hembras; así pudo decir Juvenal
refiriéndose á estos animales: «Dichosos los pueblos cuyas
hembras son mudas.» Esto no sería aplicable á las efipíg-e-
ras, pues en éstas las hembras son tan alborotadoras como los
machos.
La definición de la cigarra del Diccionario de la Academia
deja bastante que desear; porque, si bien dice que viene el
nombre del latín cicada, y que es un insecto de cuatro alas,
añade que es «parecido á la langosta, comunmente verdoso
amarillento, las antenas un poco más larg-as que la cabeza, el
abdomen cónico, abultado y con dos placas que tapan el órg-a-
no por donde canta, en tiempo de mucho calor, encima de las
(I) Singularidades de la Historia natural del Principado de Cataluña (sin autor),
número 87, E. e.
9-2 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
retamas y otras plantas», de donde, aparte del parecido con la
lang-osta, que solo podrá encontrarle quien desconozca ambos
insectos, se deduce que las hembras no son cigarras, puesto
que no tienen esas placas ni cantan; pero prescindiendo de
esto resulta que la Academia no nos saca del apuro en cuanto
á distinguir las palabas cigarra y chicharra, porque para ella
son sinónimas; así emplea las locuciones: «hablar como una
chicharra, por ser muy hablador, y cantar la chicharra, por
hacer g-ran calor», y por cierto que es bien curioso y motivo
para muchos de extrañeza, que la palabra cig'arro venga de
cigarra, como afirma la Academia por comparación con el
cuerpo de este insecto, y que en cambio cigarral teng'a por
orig-en una voz árabe xachrá, que quiere decir arboleda, pues
en Toledo abundan estos insectos en los cigarrales, y cual-
quiera hubiera creído que esta palabra sig-nificaba sitio donde
abundan las cigarras, siendo verdaderamente raro, de ser aquel
el origen de la palabra, que en otras partes de la Península,
donde la denominación árabe duró más tiempo que en Toledo,
no se llamen cigarrales las huertas con arbolado.
De mis observaciones personales resulta que, si bien en algu-
nos casos confunde el vulgo los nombres cigarra y chicharra,
es más general distinguirlos aplicando el primero á la Cicada
y el segundo á los locústidos de los géneros Ephippigera, Dec-
ticus, Locusta y sus afines, siquiera á las EpMppigera se las dé
también especialmente en algunas localidades otros nombres
particulares, como son los de papahigos en Castilla, canturiñas
en Galicia y pojiitiganas en el Norte de Aragón y Cataluña;
nombre este último que está indicado en el manuscrito á que
he hecho referencia, aunque cambiado en palangana para los
mismos insectos que allí se definen diciendo «una especie de
langosta sin alas».
El nombre cigarrón se aplica en Andalucía para estos mis-
mos insectos, así como para los saltamontes.
Teniendo en cuenta lo expuesto, creo que la definición vul-
gar de cig'arra podía hacerse así:
Cigarra (del latín cicada), insecto con pico articulado que
pasa la mayor parte de su vida enterrado, chupando los jugos
de las raíces de las plantas, y cuando adulto está provisto de
cuatro alas y vive sobre arbustos y árboles en las épocas de
mayor calor, cantando los machos por medio de unos aparatos
DE HISTORIA NATURAL. 93
que tienen en la base del abdomen y que están cubiertos por
unos g-randes opérenlos redondeados de que carecen las hem-
bras. (Los naturalistas los colocan entre los hemípteros ho-
mópteros. y forman con ellos la familia de los cicádidos.)
Chicharra (por onomatopeya de su canto), voz que se aplica
por alg-unos á las cig'arras, y con más frecuencia á insectos
masticadores con robustas mandíbulas, saltadores, que pasan
toda su vida sobre los arbustos y otras plantas pequeñas y
cantan haciendo frotar la base de un élitro con la del opuesto.
Unos tienen los élitros y alas bien desarrollados y otros solo
tienen élitros, pero reducidos á escamas convexas que consti-
tuyen los órg-anos del canto. (Coresponden á los g-éneros Lo-
custa, Ephippigera y sus afines, y son para los naturalistas,
ortópteros saltadores de la familia de los locústidos.)
Los Sres. Ribera, Dusmet, Castro y Valero y otros socios,
usaron de la palabra para confirmar lo dicho por el Sr. Bolívar
respecto á que los nombres de cig-arra y chicharra se aplican
casi siempre para desig-nar animales diver.sos, siquie^'a se con-
fundan en su aplicación por alg-unos, como afirma el Sr. Dus-
met haberlo observado en Valladolid.
— El Sr. Secretario presentó un estudio sobre alg-unos redú-
vidos nuevos de África, remitido desde París por el Sr. García
Várela.
— El Sr. Llenas entreg-ó un trabajo, «Enumeración y distri-
bución g-eog-ráfica de los Peltig-eráceos en Cataluña», y el señor
Sánchez recomendó la conveniencia de que el Laboratorio de
Santander remitiera animales marinos para hacer observacio-
nes sobre ellos y estudiarlos, dándoles la preparación conve-
niente, que solo teniéndolos vivos podía en muchos casos con-
seg-uirse, y añadió que de los que había traído últimamente el
Sr. Rioja había log-rado preparaciones muy interesantes. El
Sr. Alaejos, como ayudante del referido Establecimiento ofre-
ció, en nombre del Sr. Rioja, complacer al Sr. Sánchez.
— El Sr. Ribera (D. Emilio) manifestó que creía provechoso
dar cuenta á la Sociedad de las principales y más notables
adquisiciones que hiciera el Museo de Ciencias naturales,
aparte de que así se hacían públicos los donativos valiosos que
con frecuencia recibe y que en su mayoría proceden de conso-
cios nuestros. Dijo que últimamente se había adquirido un
ejelnplar de orang-után y otro de castor del Ródano; que Don
94' boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Antimo Boscá había reg-alado un molar de mastodoiite encon-
trado por él en Teruel, y el naturalista de Marsella, Sr. Siepi,
una interesante serie de quirópteros del Mediodía de Francia
que, por proceder de persona que se ha ocupado en el estudio
de estos animales, tiene particular interés.
También se han recibido dos buenos ejemplares de cuervos
vasxuio&,Phalacrocorax, especie no frecuente en Valencia y que
han sido donados por el Sr. Duque de Bivona; además han
ingTesado varios objetos de antropología; y por fin dijo que de
otros donativos podrían dar cuenta los Sres. Bolívar y Vidal,
que estaban presentes.
El Sr. Bolívar¡manifestó que, en efecto, podía ser útil para
los socios el tener conocimiento de las nuevas adquisiciones
del Museo, siempre que lo merecieran por su importancia,
para que pudieran ser estudiadas por ellos, y en este concepto
y por saber la satisfacción que la Sociedad recibe con las do-
naciones que se hacían á aquel establecimiento por nuestros
consocios, daba cuenta del donativo hecho por D. Carlos Maza-
rredu al Laboratorio de Entomología del Museo de su colección
de Arácnidos, la cual es muy notable por el número de especies
y por sus procedencias, pues en su mayoría son de España y
de Filipinas, donde el Sr. Mazarredo permaneció muchos años.
Juntamente con la colección nuestro consocio ha hecho do-
nación de todos los libros que poseía relativos á Arácnidos y á
Himenópteros, que forman una serie bastante numerosa y es-
cogida, y por último, ha enviado también los Neurópteros,
que ambos comenzaron á reunir hace algunos años y que
constituyen un aumento importante para las colecciones del
Laboratonio de Entomología.
Añadió que de las notas manuscritas del Sr. Mazarredo po-
drían sacarse muchos datos para el conocimiento de los Arác-
nidos de España, lo que era fácil de realizar, si alguno de los
socios se ofrecía á emprender este trabajo, que podría publi-
carse en el Boletín, y como se brindase el Sr. Fernández Ga-
liano á formar esas listas, quedó así convenido.
El Sr. Vidal (D. Pío) comunicó que se habían adquirido al-
gunos meteoritos para el mencionado Museo, que con los ya
existentes componían una serie muy respetable, que el señor
Marqués del Socorro se proponía dar á conocer por medio de
un catálogo.
DE HISTORIA NATURAL. 95
Notas bibliográficas. — El Sr. Dusmet leyó las sig-uientes:
1.^ «Excursions botaniques dans le massif de la Sag-ra et k
Vélez-Rubio (Espag-iie) de 1899 á 1903, par El. Reverchon.»
(Bull, de l'Académie iutern. de Géog-r. botanique. Le Mans,
núm. 184.)
Creo deber señalar este trabajo que puede interesar á nues-
tros botánicos. Después de una larg-a lista de las especies re-
colectadas, se ocupa de varias de ellas, nuevas ó interesantes.
No termina en este cuaderno el estudio.
2.^ «Observaciones g'eológ-icas realizadas en la excursión
de la Sociedad Arag-onesa de Ciencias naturales á la sierra de
Guara en 1903, por D. Melchor Vicente.» (Bol. Soc. Arag-. Cien-
cias nat., t. iii, núm. 9.)
Refiere nuestro consocio la citada excursión, dando diversos
detalles sobre la g-eolog-ía de la reg-ión recorrida, é incluyendo
en su trabajo una nota del Sr. Dosset (D. José Antonio) relati-
va á la ulmina recog-ida por los expedicionarios.
3." «Descripción de tres Cecidomyias españolas nuevas, por
J. S. Tavares.» (Bol. Soc. Arag-. Ciencias nat., t. iii, núm. 10.)
Les ha dado el autor los nombres de Slefaniella salsola, Rho-
palomyia hispánica, y Rh. Navasi, y fueron las tres encontra-
das en los alrededores de Zarag-oza por el R. P. Navas.
4." «Plantas de la sierra de Altana (Alicante), por D. Carlos
Pau.» (Bol. Soc. Arag". Ciencias nat., t. iii, núm 10.)
Relata la excursión que verificó desde 28 de Junio á 1.° de
Julio, citando las especies recogidas. En un apéndice describe
varias nuevas formas españolas de plantas, que proceden de
Olmedo (Gutiérrez Martín), de xUmorchón (Jiménez), de Avila
(Barras), de Almería (Fernández Navarro), de Cartag-ena (Ji-
ménez) y del Cerro Neg-ro (Madrid) (Isern).
Secciones.— La de Barcelona celebró sesión el 25 de Enero
de 1905, bajo la presidencia de D. Carlos Calleja.
Fué leída y aprobada el acta de la sesión anterior.
El Sr. Tesorero dio cuenta de cómo se ha invertido el presu-
puesto del año 1904, y propuso que rigiese el mismo para el
presente año. Quedó aprobado.
El Presidente propuso que se solicitara de la Sociedad que
remita las obras duplicadas de su Biblioteca para formar una
especial para esta Sección , lo que contribuirá al aumento de
96 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
comunicaciones, ya que la escasez de éstas se debe en gran
parte á la falta de obras de consulta. Después de breve discu-
sión quedó aprobado.
Se procedió á la elección de Junta directiva para el año 1905,
resultando elegida la sig'uiente:
Presidente: D. Telesforo Aranzadi Unamuno.
Vicepresidente: D. Ramón Turró.
Tesorero: D. Ig-nacio Tarazona.
Secretario: D. Jaime Ferrer y Hernández.
Acto seguido ocupó la presidencia el Sr. Aranzadi, quien
ag-radeció á los señores socios la distinción de que había sido
objeto, é hizo votos para que la Sección tenga una próspera
vida como hasta el presente.
La de Zaragoza celebró sesión el día 30 de Diciembre últi-
mo, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
El Sr. Moyano manifestó que el socio Dr. García Fraguas
había obtenido en brillantes oposiciones una de las plazas de
Inspectores provinciales de Sanidad, y que proponía fuese feli-
citado.
Hecha la preg-unta por el Sr. Presidente, se acordó que así
se hiciese y que constara en acta.
Seg-uidamente el mismo Sr. Moyano enseñó tejidos infesta-
dos de cisticerciis y de triquinas en preparaciones macro y mi-
croscópicas.
La de Sevilla celebró sesión el día 28 de Diciembre de 1904,
bajo la presidencia de D. Antonio de Seras.
El Sr. Secretario leyó el sig-uiente frag-mento de una carta
enviada de Granada por el Sr. Gómez Moreno:
«Por si interesase á los señores socios, puedo comunicarles
que en la masa del túmulo que cubría un dolmen descubierto
junto á la cueva de Mug-a, en Antequera, se han hallado mu-
chas muelas de rumiante, gran parte de un maxilar inferior y
trozos de huesos larg-os bastante rotos, todo lo cual conservan
en Antequera los descubridores de dicha cueva. Una de las
muelas ha sido examinada por D. Manuel de Miquel, el cual
cree sea con toda probabilidad de uro {Bos primigenius Boj.)
^.También les comunicaré que en Villalpando (Zamora) he
visto en poder de un farmacéutico dos trozos de hueso de
DE HISTORIA NATURAL. 97
animal g-ig-antesco descubiertos allí cerca. El uno parece tibia
ó cosa así, aplastado por un lado y rotas sus extremidades. El
otro es una cabeza de hueso larg-o esferoidal. Hice dibujos de
ellos, los cuales, así como las medidas, puedo comunicar á
quien le interesen.
»En el Museo de Granada hay vaciados de otros huesos se-
mejantes, hallados en la sierra de Guadix.»
Notas y comunicaciones.
Redúvidos nuevos ó poco conocidos de la región etiópica
(Guinea)
POR
D. A. G. VÁRELA.
Harpactor (Harpiscus) Dusmeti sp. nov.
Testaceo-flavescens; caput supra nig-rum; antennis, articulis
secundo et tertio rostri, fuscis. Ang-ulo apicali corii, membra-
na, maculis duabus femorum omnium, fasciis latís undulatis
seg-mentorum ventris quarto, quinto et sexto, maculisque me-
dia et lateralis seg-mento tertio nig-ris. Tibiis rufescentibus,
tarsis fulvis.
Caput thoraci long-itudine vixsequale. Capite et thoracis mi-
nute puberulis. Rostri articulo primo secundo breviore. An-
tennis articulo primo duobus sequentibus long-itudine subae-
quanti. Thoracis lobo antico long'itrorsum distincte impresso;
lobo postico Isevi, impressione media long-itudinali, retror-
sum evanescente, instructo. Hemelytra abdomine nonnihil
long-iora.
Long". 21 mm. Kamerun (Mus. Madrid).
Próxima á las especies zonogaster de Carlini (1) y tropiais
H. Sch. Se diferencia de la primera no solamente por su ma-
(1) Annalidel Museo Cívico di Storia Naturaledi Genova, serie 2.», vol. xv, p. 116
{\éfdf)).—Explnrazione del Giuba édel suoi affluenü com-pixUa dal Cap. V. Botego durante
gli anni 1892-90.
98 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
yor tamaño, sino por otros caracteres estructurales y de colo-
ración: por ejemplo, el ápice del escudete no es ag-udo, sino
redondeado; el abdomen apenas se dilata en el medio, y los
hemélitros sobresalen mucho por encima de él. No existe la
faja neg-ra en el tercer anillo del abdomen, ni los anillos del
mismo color en los fémures anteriores y medios. Los fémures
posteriores y las tibias son amarillo-rojizas como el resto del
cuerpo.
La especie H. zonogaster fué descrita como Syliedanolestes-
por de Carlini; pero ya el Dr. Berg-rotli (Ann. Société Entomo-
logique de Belg-ique. Bruxelles, tomo xlvii (1903), p. ¡297), la
incluye en el g-énero Harjjactor, subg-én. Harpiscus.
La especie anteriormente descrita se disting-ue también fá-
cilmente del H. tropiciis H. Sch., porque no tiene la faja neg-ra
en todos los anillos del abdomen, y además por la coloración
del lóbulo anterior del pronoto, de los fémures y de las
tibias.
En el Museo de París (Coll. Fallou) he visto varios ejempla-
res del //. trojñciis de Sierra Leona y del Gabón , y creo que
merece mencionarse la diferente coloración de la coria, seg-ún
que procedan de una ú otra localidad. En los de Sierra Leona
es de un color pajizo, lo mismo que el lóbulo posterior del
pronoto, mientras que en los del Gabón es rojiza más ó menos
intensa.
Breddinia lobata sp. nov.
Corpus eloug-atum, flavescens. Antennarum articulo primo
annulis duobus pallidis [ornato. Capite, articulo primo rostri
linea media prostethii, macula laterali lobi antici pronoti,
spina iaterali, margine, fascia arcuata disci lobi postici macu-
lisque prope coxis posticis, nig-ris. Ventris carina subtili me-
dia et lateralis fulvis; ang'ulis basalibus seg-mentorum 4, 5
et 6 nig-ris. Conexivum seg-mentorum .5 et 6 distincte triang-u-
lariter dilatatum. Hemelytra abdomine paullo breviora. Corpus
subtus et pedes parce villosi.
Long-. 20 mm. 9- Kamerun. (Mus. Madrid.)
Parecida á la especie Ms^ñnosa de Carlini. (Ann. Museo Civ.
Stor. Nat. Genova (1895), p. 115), descrita de Bardera (Somali).
M. Berg-roth ha formado con esta especie el g-énero Breddinia,
que se colocará, seg-ún dicho entomólog-o, entre los g-éneros
DE HISTORIA NATURAL. 99
Aiithenta Berg-. {Archilochus Stál) y Laplujctes Stal. (Ann. Soc.
Ent. Belg-ique. Bruxelles, 1903, p. 292.)
Bredclinia? gracilis sp. nov.
Gríseo -flavescens; corpus nonniliil elong'atum, capite (eolio
excepto), antennarum articulo primo basiii versus, nig-ris;
parte postoculari anteoculari multo long-iore; capite pone ba-
sin antennarum spina longa acuta, armato. Rostri articulo
primo secundo longútudine subsequalibus. Pronoto g-ranuloso.
Femoribus posticis apicem abdominis haud atting-entibus.
Hemelytra abdomine paullo bi'jeviora. Corpore subtus pal-
lidiore.
Long'. 15 mm.; lat. raax. abdom. 2V2 mni- d"-
Kanierun. (Mus. Madrid.)
Esta especie ofrece también caracteres comunes de EndocJms
y Nagusta, pero creo que debe incluirse en el g-énero Breddi-
nia Berg"., entre otras razones, por no presentar vestigios de
tubérculos en el disco del lóbulo posterior del pronoto, por
tener los élitros de menor long-itud que el abdomen y por
presentar además un pequeño tubérculo en el mesosternón en
contacto con la marg-en posterior del prosternen.
La diferencia más importante entre esta especie y las ante-
riormente descritas, prescindiendo de la coloración, es el mayor
desarrollo de las espinas posantenales y su menor tamaño.
Munia g-en. nov.
Corpus oblong-um. Capite supra et lobo antico pronoti tuber-
culis minutis instructis; capite pone antennas spina armato.
Rostri articulo primo secundo distincte breviore. Antennarum
articulo primo secundo long"iore, long'itudine capite subsequa-
le. Pronotü lobo antico medio long-itrorsum impresso ; lobo
postico rug'oso-punctato, ang-ulis lateralibus spinula parva
armatis; ang"ulis posterioribus paullo prominentibus. Meses-
terno utrinque tuberculato. Abdomine medio dilatato, rhomhi-
formi , spinula utrinque armato. Femoribus anticis valde
incrassatis, nodosis, supra tuberculatis et prope apicem spina
única, subtus serie duplici spinularum armatis; femoribus
posticis nodosis. Tibiis anticis curvatis, subtus ante médium
spinis duabus long-is, instructis. Tibiis posticis inermibus. He-
melytris abdomine subaiquilong'is.
100 boletín de la real sociedad española
Este g-énero debe colocarse entre Irantha Stal y Sinea Amyot
et Serville.
Munia Schoutedeni sp. nov.
Fusco-testacea. Antennarum articulo primo versus apicem
nec non secundo fuscis; parte postoculari anteoculari long-iore.
Abdomine utrinque (in femina saltem) ang-uiato-ampliato, he-
melytris latiere supra fusco. Conexivo maculis fulvo-flavescen-
tibus ornato. Femorum anticorum parte laterale et serie exter-
nas pinuUarura, nig-ris. Tibiis anticis infuscatis, posticis flavis.
Long-. 10 V2; lat. max. abdoqi. 4 mm.
Muni, Kamerun. (Mus. Madrid.)
Dedico esta especie al entomólog-o belg-a M. Schouteden.
El torno del Tajo en Toledo (i)
POR
D. JOSÉ MACPHERSON.
Es bien sabido que el empinado monte de g-neis y g-ranito
que sustenta la famosa ciudad de Toledo se halla ceñido por
el Tajo, el cual describe al pie de ella un arco ó herradura que
la circunda, excepto por el Norte. En los extremos de esta he-
rradura están los mag-níficos puentes de Alcántara y San Mar-
tín. Encajonan en tal trayecto al río escarpes verticales de
grande elevación, y le obstruyen enormes bloques de roca
desprendidos de aquellos muros. La corriente lame después el
pie de la torre de la Cava, y sig-ue al W, en terreno blando por
la base de una loma de rocas en que se asientan los pintores-
cos cigarrales, hasta recibir por la orilla derecha las ag-uas del
Guadarrama.
El g-neis de Toledo es en un todo semejante al de la vecina
cordillera Carpetana, y como él se halla orientado de E.
á W. , y atravesado por g-randes afloramientos de g-ranito.
Al N. de dichas masas g-raníticas y g-neísicas muere el manto
terciario y diluvial de Castilla la Nueva, mientras que al Me-
(1) Fragmento de una carta inédita. fN. de la Com. depuM.j.
DE HISTORIA NATURAL. 101
diodía sale á luz el silúrico, constituido por filadios y cuarcitas
arrumbados de WNW. á ESE.
La localidad es muy interesante g-eológ-ica y petrog-ráfica-
mente considerada; pero me voy á concretar al asunto de la
sing'ularísima curva que. como queda dicho, describe el Tajo
en las inmediaciones de Toledo, la cual llamó mi atención
desde la primera vez que fui por alli de excursión, y en la
que he vuelto á pensar hoy que teng"o mayores orientaciones
sobre las vicisitudes orog'énicas de la Península.
Llega el rio á la histórica ciudad por ancho y dilatado valle,
caminando con relativa mansedumbre. El terreno terciario en
ésta, como en el resto de su trayecto por la meseta, está cons-
tituido por rocas de fácil erosión, por lo cual lógicamente de-
biera continuar entre ellas su camino; pues bien, lejos de
hacerlo asi, cambia en Toledo de curso rápidamente, y á tra-
vés de los materiales cristalinos más duros se entromete por
el ag-rio, profundo y escabroso valle que ciñe la ciudad, para
reg'resar al valle terciario y continuar su marcha como antes
de describir tan singular torno.
Varias circunstancias sorprenden desde lueg-o al observador
un poco atento en este anómalo accidente tisiog-ráfico: el cam-
bio de dirección del curso del rio, completamente injustifica-
do, la preferencia de las rocas duras á las blandas para abrirse
su paso, y el que haya podido frag-uarse un canal tan extraor-
dinario en aquel sitio, nada propicio para ello, cuando no lo
ha hecho en ninguno de los otros que recorre entre rocas
blandas y fácilmente erosionables.
A mi juicio todas estas particularidades solo se explican de
una manera : considerando el trayecto del torno en Toledo
como el resto de un antig-uo cauce en época en que las condi-
ciones topográficas del país eran muy diversas de las actuales.
Más tarde quedó rellena la vieja excavación de depósitos ter-
ciarios, y protegida así de la descomposición que la hubiera
ido borrando. Al producirse las condiciones del relieve actual,
el Tajo no ha tenido que hacer, por consig"uiente, para apro-
vechar semejante cauce, más que limpiarle de los sedimentos
blandos que le llenaban, y de esta suerte utilizar un trabajo
previo que él seria hoy impotente para llevar á cabo.
]02 boletín de la real sociedad española
Noticia sobre una cuña neolítica de jadeita procedente de la estación
prehistórica de Argecilla (Guadalajara)
don CELSO AREVALO
En una de mis excursiones alcarreñas he tenido la suerte
de adquirir una cuña pulimentada que fué hallada en Arg-e-
cilla, pueblo de la provincia de Guadalajara y partido de Bri-
hueg-a, localidad ya citada por Vilauova y de la que mencionó
interesantes descubrimientos.
El ejemplar prehistórico á que me refiero es de una forma
ovoidea aplastada, convexa por las dos caras, bastante afilada
por su extremo ancho y truncada por el opuesto; la observa-
ción de éste demuestra que ha sido g-olpeada y define su uso,
que indudablemente no era el de un hacha, dada su forma
pocoá propósito para ser retenida con fuerza, sino el de una
verdadera cuña que era apoyada por el extremo afilado en el
objeto destinado á hendirse y g-olpeada por el opuesto. Pre-
senta cerca del extremo golpeado un orificio acodado de reg-u-
lar calibre que perfora la cuña, incompletamente acabado en
su centro y sin duda alg-una hecho perforando por las dos
caras. Este orificio, indudablemente de fabricación más mo-
derna que la cuña, demuestra que ha servido de amuleto des-
pués de su fabricación. Su conservación es muy perfecta,
estando pulimentada hasta el punto de que su superficie es
casi especular. Presenta un color verdoso alg-o azulado, con
escamitas débilmente blanquecinas y vetas irreg-ulares alg-o
más azuladas. En g-eneral su color corresponde al 16, p de la
escala cromática internacional de Radde (1). Es trasluciente en
su borde afilado y raya al vidrio. Su long-itud es de 0,116 m.
Los caracteres asig-nados hacen comprender que se trata de
uno de los que se llamaban antig-uamente instrumentos de
(1) Otto Radde, del Establecimiento estenográflco de Hamburgo, publicó en 18"
una escala internacional cromática con 4"2 gamas y cerca de 900 tonos de color, que
es hoy día muy usada en Alemania para dar una idea precisa del color de los mine-
rales. La que posee nuestro distinguido consocio el Sr. Breñosa, de Segovia, es la que
me ha servido para fijar el color del instrumento de que se trata.
DE HISTORIA NATURAL.
Dureza.
Densidad.
5,5 - 6
2,90 — 3,00
6,5 — 7
3,30 — 3,60
6 -7
3,40 — 3,65
6 —7
3,17 — 3,24
jade; pero bajo este nombre se incluían minerales tan dife-
rentes como los que á continuación presentamos:
Nefrita
Jadeita
Cloromelanita. .
Fibrolita
Jade oceánico 5,5 — 6,6 5,5 — 6,5
A. éstos pudieran agreg-arse otros minerales más raros, como
la smtsnrita, y los incluidos bajo el nombre de falsas nefriias.
Para saber á cuáf de dichas especies corresponde el objeto
que describimos no hemos podido acudir á los caracteres quí-
micos y microscópicos, que serían los decisivos, sino á aque-
llos que pueden utilizarse sin destrozar el ejemplar, como son
la dureza y la densidad. Estos dos caracteres han venido á co-
rroborar nuestra sospecha de que se trataba de un instumento
de jadeita.
Hallada la dureza con la escala de Mohs, resultó igual á 9.
La determinación de la densidad, tratándose de objetos de
gran tamaño como el presente, que pesa cerca de 200 g-ramos,
se dificulta algo y hace inaplicables muchos procedimientos;
aun así hemos empleado tres, y operando con toda escrupulo-
sidad, hemos obtenido los siguientes resultados:
Por la balaTiza hidrostática 3,333
Por el método de Boudreaux 3,338
Por medios volumétricos 3,332
Densidad media 3,334
Tanto la dureza como las densidades obtenidas responden
perfectamente á las de la jadeita.
También creo pueden referirse á jadeita dos hachas exis-
tentes en las colecciones de la Academia de Artillería, que me
fueron galantemente cedidas para que las estudiase. Su gran
tamaño me ha impedido hallar su densidad con una aproxi-
mación que alcanzara á la segunda y tercera cifra decimal,
pero su dureza y sus caracteres exteriores parecen confir-
marlo. Su localidad se ignora.
Los instrumentos de jadeita son muy raros en España. El
101 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sr. Quirog-a (1) cita solamente tres, de los que halló la densi-
dad, encontrando los valores 3,32, 3,36, 3,30. El Sr. Calderón
me comunica que, en el Museo Arqueológ-ico de Gerona, y pro-
cedente de la misma provincia, existe otro que parece de la
misma substancia.
La jadeita solo se encuentra en puntos muy determinados.
Su localidad clásica es el centro de Asia, y seg-ún datos chinos
recogidos por Damour y citados por Fischer (2), se halla es-
pecialmente en el monte Yu-Sin (montaña de Jade), provincia
de Tsche-Kiang, aunque también alg'unos creen hay jadeita
en Méjico, fundándose en el hecho de haber venido en estos
últimos años fig-uritas, amuletos y alg-unos instrumentos de
dicho país. El hecho de ser tan limitadas las localidades de
la jadeita es de g-ran importancia en la prehistoria para cono-
cer las emig-raciones de los pueblos primitivos, y constituye un
arg'umento más en favor de la opinión de que el continente
asiático fué la cuna de la especie humana. Sorprende, por otra
otra parte, el que aquellos pueblos, no conociendo los metales,
utilizaran para sus instrumentos dedicados á la percusión so-
lamente aquellas piedras que más se asemejan á ellas por sus
propiedades mecánicas, como lo son todas estas especies in-
cluidas bajo el nombre genérico dejado. A este propósito cita-
ré un hacha de fibrolita que posee el Sr. Breñosa, que tiene la
huella de la cabeza del martillo con que la g-olpeó al tratar de
partirla, y es que estas piedras, como consecuencia de su tex-
tura, fácilmente demostrable por la observación microscópica,
poseen una tenacidad solo comparable á la de los metales.
Nada de extraño tiene, pues, que el jade de los pueblos neolí-
ticos sustituyera al pedernal de los paleolíticos, pues si bien
la talla de éste era más fácil, en cambio su frag-ilidad le hacía
menos adecuado á la percusión.
La rareza y transcendencia científica que tiene el hallazgo
y estudio de los instrumentos prehistóricos de jadeita, y las
excitaciones de mi maestro el Sr. Calderón , me han inducido
á dar á la Sociedad la presente nota sobre este instrumento
que pongo gustoso á la disposición de cuantos de esta clase de
estudios se preocupan.
(1) «Sobre el Jade y las hachas que llevan este nombre eu España.» An. de la Soc.
ESP. i)E HiBT. NAT., X, 5 (Memorias), 1881.
(2) Nephrit und /aáíí7.— Stuttgart, 1880.
DE HISTORIA NATURAL.
Notas sobre los Pirgomórfidos (PyrgomorpUda)
POR
DON IGNACIO BOLÍVAR.
VIII. Subfam. Desmopterinae.
Forman esta tribu los g-éneros Slenoxyphus Blandí, y Des-
mojiiera Bol. y el nuevo g-énero Arhnscula Bol. que constituye
una excepción dentro de ella por la absoluta carencia de
alas.
Stenoxyplius Blandí.
Comprende dos especies:
1. St. variegatiis Blandí.
He examinado los tipos que se conservan en el Museo de
París y que llevan la etiqueta sig-uiente: «Baie Tritón, Jacqui-
not, 1904, Nouvelle Guiñee», circunstancia que me permite
rehacer la descripción de esta especie mal conocida hasta
ahora.
Cinereus, rufo testaceo varieg-atus. Capite pronoto nec non
pedibus g-ranulis fuscis irreg^ulariter conspersis. Fastig'ium
long-itudine oculorum haud long'ius, antice rotundatum late-
ribus sinuatis. Frons valde obliqua, sinuata pallida, medio et
ínter antennas fusca. Ocello medio' subindistincto, sed utrin-
que tubérculo instructo. Costa frontalis parum expressa sul-
cata ínter antennas corapressiuscula, sulco brevíter ínterrup-
to, utrinque costa long-itudinali apposita. Antennse marg-inem
posticum pronotí Q haud atting-entes, pallidse fusco-variíe; arti-
culis 10 et 14 extus angulatim productis. Pronotum ante mé-
dium coarctatum, carinis, lateralibus in prozona valde infle-
xís, carina media pone sulcum typícum explícata; marg-ine
postico rectang-ulo; lobis deflexis costa obliqua prope marg-i-
nem antícum in lobum triang-ularera pallidum producta, mar-
g-ine inferíore antice brevíter sinuato, versus marg-inem posti-
cum extrorsum reflexo in dentem termínato, pone angu-
lum sinuato, marg-ine postico superne sinuato et prope an-
T. V.- Febrero, 1905. 8
106 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
g-uluin inferiorem sensim rotundato. Elytra ang-usta, lobo
mediastino tantum fusco-testaceo subnitido; ante apicem
subcoarctata, ápice antice posticeque rotundato, medio acu-
tiuscule producto. Alie, dilute rósese; campo antico ang-usto
ápice ang-ulato subinfuscato; margine postico toto suaviter
infuscato.
Long". corporis q' 23; pron. 4,5; elytr. 24; fem. post. 12,5 mili.
» » 9 39; » 7,5; » 35; » 28 »
Los ejemplares típicos de Blanchard son tres: dos of y una
Q, y se distinguen, desde luego, del St. aurantiacus Karsch,
por su menor tamaño y por la coloración de las alas que son
rosadas, pero obscurecidas hacia el borde y en el extremo del
campo anterior, distinguiéndose claramente que este color
obscuro está dispuesto, no de una manera uniforme, sino como
formando bandas ó fajas que dejan otras claras entre ellas.
Los artejos 10 y 14 de las antenas, ó 7 y 11 si se cuentan como
un solo artejo los tres que, confundidos, constituyen el 3.°, son
angulosos exteriormente, mientras que en el aiirantidcus el
borde anterior es redondeado, aunque saliente. El surco de la
quilla frontal se prolonga por delante más que en esta última
especie, y me parece interrumpido en un breve espacio entre
las antenas, lo que, sin embargo, no puedo asegurar sea así
por el estado de los ejemplares. Es también característico el
lóbulo triangular deprimido en que termina la quilla oblicua
que atraviesa los lóbulos laterales del pronotó, bien distinto
del tubérculo en que acaba dicha quilla en St. anrantiacus
Karsch.
2. St. aurantiacus Karsch.
Pyrgomorpha auraniiaca Karsch, Entom. Naclir, Berlín,
Jahg. xxii (1896), p. 345.
Stenoxi/p/ius aurantiacus Brsiucsik, Soc. Trenczén, vol, 19-20,
tab. III, f. 16, a-c. (Déc, 1897), Friedrich Wilhelms-hafen.
Esta especie ha sido descrita independientemente por los dos
autores citados que por casualidad han coincido en el nombre
específico que le han dado y que alude á la coloración ana-
ranjada de las alas posteriores. En mi colección hay ejempla-
res délas localidades: Moroca, 1.300 m. Sattelberg, Huon Golf;
Erima, Astrolabe bai.
DE HISTORIA NATURAL. 107
Desmoptera Bol.
Este g'énero, que en la Monografía solo contaba dos espe-
cies, encierra hoy un número considerable, y es de suponer
existan otras muchas aún no conocidas, tanto en Nueva Gui-
nea, que es principalmente la patria de estos insectos, como
en las islas próximas y en las Molucas.
Las especies que conozco pueden distribuirse de este modo:
1. Área antica alarum nec non elytra ápice príecipue in rf an-
g-ulata. Alee rubig-inosae vel vinosae.
2, Área antica alarum in ang-ulum acutum terminata. Alse
rubig-inosEe 1. Noxxb QuinecB Haan.
2. Área antica alarum in ang-ulum obtusum terminata. Alee
dilute infumatfp campo antico vinoso
2. mohicensis sp. n.
1. Área antica alarum nec non elytra 0^9 ápice rotundata vel
obtusissime ang-ulata, haud producta.
3. Alse piceo inflatse. Pronotum rug-osum ... 3. judicala Bol.
3. Alae hyalinse vel indistincte infumata?. Pronotum haud vel
levissime rug-osum.
4. Sulco typico pronoti medio vel ante médium sito; metazona
postice in ang-ulo recto vel subacuto terminata, marg-ini-
bus plus minusve sinuatis.
5. Elytra femora postica valde superantia (1). Capite superne
distincte carinato.
(). Elytra ang-ustiora. Alae área antica ápice rotundata sinu
secundo perfecte explicato 4. degenerata Brunn.
6. Elytra latiora. Alae área antica oblique rotundato-truncata
sinu secundo obtusissimo, subindistincto. 5. Haani Bol.
5. Elytra femora postica parum superantia. Pronotum haud
rug-oso-g-ranosum. Capite superne haud carinulato
6. marginata Bol.
4. Sulco typico pronoti pone médium sito marg-ine postico
dorsali obtuse ang"ulato.
7. Pronotum carina media in metazona compressiuscula, sinu
humerali ang-ulato. Alae subcoerulescentes venis viridi-
bus 7. yrasma sp. n.
(1) La parte del élitro que pasa del ápice del fémur, en este grupo, es tan larga
como el mismo fémur, midiendo de 11-15 mili, en la Q^ mientras que en el segundo no
pasa de 10 mili, y es más corta evidentemente que el fémur.
108 boletín de la real sociedad española
7. Pronotum carina media in metazona vix explicata, sinu
humerali rotundato. Alse leviter infuraatíe venis fuscis.
8. Elytra ang-ustiora. Alse apicem versus sensim ang'ustatse
área antica ápice ang-uste rotundata 8. Biroi sp. n.
8. Elytra latiera. Alse apicem versus liaud ang-ustatse área an-
tica ápice rotundata 9. explicata Karsch.
10. media Bol.
1. D. Novae Guinese, De Haan.
He visto los tipos de Haan en el Museo de Leyden , y con-
vienen exactamente con la figura de la lámina; proceden de
Martapoera. Bajo el mismo nombre hay en la colección indi-
cada otros ejemplares que pertenecen indudablemente á otra
especie. Las dimensiones de la D. Novm Gídnea De Haan son:
Long'. corp. 9 40; pron. 8; elytr. 40,5; fem. post. 19 mili.
2. D. molucensis sp. nov.
Pallide testacea fusco varieg-ata vel tota paluda vel fusca,
valde compressa. Caput breviter productum fastig'io a latere
viso oculorum dimidia longitudine haud excedente. Antennse.
fusco annulatse. Pronotum dorso ang'usto, carinis lateralibus
tumidis rug-osis ante sulcum coarctatis, prozona rug-ulosa^ me-
tazona rug-uloso-punctata antice concaviuscula, sulco postico
pone médium sito, marg-ine postico rectang-ulo; lobis deñexis
marg-ine inferiere obliquo ang-ulo postico trúncate ssepe tes-
taceo. Elytra latiuscula versus apicem subampliata, lobo
mediastino fusco nitido: ápice marg-ine antice retúndate,
postico leviter cúrvate subtruncato pestice obtusang-ulato. Alse
dilute fpscse campo antice vinaceo ápice retundato-truncato
subindistincte a" vei Q distincte ang-ulato. Pedes fusco va-
ri eg-ati.
9 Minus rug'osa, lobis deflexis prenoti prepe ang-ulum posti-
cum concaviusculis, marg-ine inferiere pone médium subsi-
nuate sulco typico dorsi proneti fere medio sito; elytra venis
punctis nodosis fuscis, lobo mediastino concolori: variat cari-
nis .lateralibus proneti indistinctis.
Long-. corp. cf 2o; pron. 5; elytr. 24; lat. elytr. ante apicem
4,2 mili.
Long-. corp. 9 40; pron. 8; elytr. 39; lat. elytr. ante apicem
7 mili.
DE HISTORIA NATURAL. 109
rf long". fem. post. 12.
Q » » >. 18.
Loe. Obi major (J. Waterstradt), Molucas, 1902.
3. D. judicata Bol.
Citada de Halmaera por el Dr. Karsch.
7. D. prasina sp. nov.
Viridis, compressiuscula, elong-ata. Caput supra subcarina-
tum, fastig-io fere transverso, trig-ono, marg-inibus convexis;
frons sinuata; g-ense rug-ulosfe. Antennse viride anniüatae. Pro-
notum obtusissime rug-osum carina media explicatapone mé-
dium compressiuscula, sulcis valde impressis, sulco typico me-
dio sito, metazona impresso punctata postice rectang-ulata at-
que marg'inibus utrinque sinuatis; lobis deflexis antice erosulis
margine inferiore antice obliquo supra coxas subang-ulato an-
g'uste marginato et reflexo, pone sulcum typicum crebrepunc-
tatis, ang-iilo humerali perfecte explicato. Elytra olivácea pone
médium dilutiora venis punctis raris fuscis, pictis; ápice dis-
tincte ang-ulata. Alte hyalinaí base dilutissime ccerulea, venis
virescentibus campo antico ápice obtusangulato-rotundato,
sinu secundo obtusissimo. Pedes olivacei. Abdomen subtus
fusco varieg"atum Q.
Long*. corp. Q 30; antenn. 8; pron. 6; elytr. 30; fem. post.
13 mili.
Loe. Bismarck Arch. Biró, 1900.
La anchura del élitro es ig-ual que en I). Biroi Bol. (5 mili.),
especie muy próxima á ésta por su tamaño, pero distinta por
su coloración, por la situación del surco típico del pronoto que
está colocado un poco por detrás de la mitad, porque la meta-
zona está lig-eramente aquillada, por el seno humeral que es
redondeado, y por las alas lig-eramente nebulosas con las ve-
nas obscuras, caracteres todos de la D. Biroi que no se obser-
van en ésta, seg-ún puede verse comparando ambas descrip-
ciones.
8. D. Biroi sp. nov.
Pallide olivácea vel g-risescens, compressiuscula elong-ata.
Caput rug-ulosum supra obtuse carinulatum. Frons arcuato
sinuata. Fastig-ium verticis jeque long'um ac latum antice
HO boletín de la real sociedad española
obtusang-ulatum. Antenutie pone médium albo fuscoque macu-
latse, Pronotum rug-ulosum g-ranulis minutis nig-ris sparsis,
antice rotundatum subemarg-inatum postice obtusang-ulatum
ang-ulo immo rotundato, sulco typico vix pone médium sito.
carinis lateralibus antice subindicatis postice nullis; lobis de-
flexis g-ranulis nig-ris adspersis, ang-ulo postico acutiusculo;
margine inferiore supra coxas obtusissime producto. Elytra
ang-usta, apicem femorum long-e superantia fusco-noduloso-
adspersa, ápice antice rotundata postice subrcctang-ulata. Alie
suavissime g-riseo-viridescentes, apicem versus sensim ang-us-
tatse, área antica ang-usta ápice oblique rotundata, sinu se-
cundo obtusissimo. Pedes fusco-varieg-ati g-riseo-villosi.
Long". corp. $ 32; pron. 5,5; elytr. 27; fem. post, 12,5; lat.
elytr. medio 4 mili.
Loe. Nouvelle Guiñee, Friedrich Willielm-hafen, Biró., Mu-
seo de Budapest; MoUuques, Gilolo, Raífray etMaindron, 1878,
Museo de Paris; N. Guinea, Nyman, Museo de Estocolmo.
9. D. explicata Karsch. Ent. Nadir., 1888, p. 341.
El Dr. Karsch ha descrito esta especie como Pyrgomorpha,
pero desde lueg-o se comprende por la descripción que es una
Desmoptera, de lo que además me he convencido al ver el
ejemplar típico en el Museo de Berlín. Queda destruida su
afirmación de que el g-énero Pyrgomorpha se extiende hasta
Nueva Guinea. El rápido examen que he hecho del referido
tipo no me permite señalar las diferencias entre esa especie
y D. media Bol.
Arbuscula g-en. nov.
Corpus fusiforme, apterum. Fastig-ium ante oculos valde pro-
ductum. Antennfe ad ocellos distantes. Frons ante ocellum si-
nuata; costa frontali sulcata inter antennascompressoelevata.
Pronotum dorso antice posticeque truncato, medio et lateribus
carinato, lobis deflexis carina obliqua versus ang-ulum anti-
cum ducta atque breviter producta. Tibiae posticae canthis ob-
tusis, spina apicali,externa nulla. Prosternum tubérculo trans-
verso. Intervallum mesosterni 9 subtransversum. Abdomen
medio carinatum, seg-mentis dente medio armatis. Lamina su-
pra analis breviter trig-ona. Cerci conici. Válvulas ovipositoris
brevissimte Q.
DE HISTORIA NATURAL. 111
A. cambodjiana sp. nov.
Obscure rufo testacea fusco varieg'ata. Fastig-io oculo lon-
g-iore, carinulato, marg-inibusparallelis ápice obtuse ang-ulato-
rotundato. Antennae ad ocellos spatio latitudine articuli primi
antennarum sejunctae. Capite pone oculos prope marginem
pronoti plica breve instructo. Frons fusca. Pronotum carinis
prozonae medio inflexis, carinis mesozonse parallelis antrorsum
diverg-entes. Lobis deflexis marg-ine inferiere antice sinuato
.supra coxas denticulato, ang-ulo postico retrorsum producto,
marg-ine postico semicirculariter sinuato. Femoribus posticis
subtus apiceque tibiarum posticarum fuscis Q.
Long-. corp. Q 25; pron. 4; fem. post. 9 mili.
Loe. Cambodg-e (Pavie), 1886. Musée de Paris.
IX. Subfam. Tagastinae.
Propong-o la sustitución del nombre Mestra, empleado con
anterioridad para un g'énero de lepidópteros por Hübner, por
el de Tagasta, que da nombre á la tribu, y la división de las
especies en dos g-éneros, Annandalea y Tagasta.
Annandalea g'en. nov.
Antenna3 atrse Ínter ocellos insertae marg-inem posticum pro-
noti valde superantes, articulis multo long-ioribus quam latio-
ribus compositse. Caput pone oculos rug-a flava vel laeve. Ely-
tra apicem versus haud ang-ustata ápice late rotundata. Fe-
raora postica extus in área externa rug-a long-itudinali ins-
tructa.
Comprende este g'énero dos especies, de las cuales una es la
antig-ua Mestra hmnatoptera, y otra una nueva especie que des-
cribo á continuación. ^
1. A. RoMnsoni sp. nov.
Obscure olivácea. Caput superne coeruleum virescenti linea-
tum subtus flavum maculis coeruleis seriatis transverso dispo-
sitis. Frons a latere visa suaviter sinuata. Antennae nig-ro coe-
ruleae. Fastig-ium ante oculos parum productum oculo haud
long-ius, Ocelli subindistincti. Pronotum dorso carinis tribus
callosis subparallelis virescentibus ornato , prozona rug-u-
iv¿ boletín de la real sociedad española
losa, metazona crebre punctato-impressa, lobis deflexis subtus
late vitellino fasciatis maculis duabus mag-nis nec non ad ca-
rinas obscure coeruleis. Elytra cf apicem femorum posticorum
subatting-entia, olivácea, versus marg-inem externum dilute
rufa. Alse g-riseo flavescentes. Pedes coerulei. Femora postica
flavo-strig-ata. Tibise posticse coerulea? spinis ñavis ápice nig-ro
armatse. Pectore abdomineque subtus flavescentibus, nigro
cceruleo varieg-atis c-
Long-. corp. (f 35; antenn. 21; pron. 7,5; elytr. 23; fem. post.
18 mili.
Loe. Península malaya. Descubierta por los Sres. Annan-
dale y Robinson.
Tagasta Bol. nom. nov.
Las especies de este g-énero pueden distribuirse del modo
sig-uiente, si bien debo advertir que no he lleg-ado á ver todas
ellas, y que pudiera existir alg-ún error en la apreciación de
sus caracteres, especialmente por lo que respecta á M. conco-
lor Karsch. que me parece poco distinta de M. marginella Th.
1. Alae mag-nse cycloidefe.
2. Prosterno dente brevi.
3. Elytra abdominis apicem atting*entia 2 vel superantia (/..
1. hoplosterna Stál.
3. Elytra abdominis apicem c' baud atting-entia
2. ceWbesica Karsch.
2. Prosterno inermi 3. anoplosierna Stál.
1. Alse ang'ustse vel abbreviatae.
4. Elytra basi prseter maculam atram macula aurantiaca no-
tata. Statura máxima 4. notata Brunner.
4. Elytra haud aurantiaco maculata.
5. Elytra ápice subrotundata 5. concolor Karsch.
5. Elyjtra ápice subacuminata.
6. Pronoto lobis deflexis marg-ine inferiere ang-ustissime
flavo marg"inato.
7. Fastig-ium verticis lanceolatum sesqui long'ius quam a basi
latius 6. marginella Th.
7. Fastig-ium verticis triang-ulare subsequilaterum.
8. Alie elytris distincte breviores. Tibiae posticse olivaceae.
Antennse concolores 7. indica Bol.
8. Alsp elytris vix breviores. Tibia; posticse obscure coeruleae.
DE HISTORIA NATÜEAL. Ui
Antenníe obscure virescentes nitidíe articulis valde elon-
gatis var. TonJüneusis Bol.
6. Pronoto lobis deflexis late albido calloso llmbatis
8. insularis Bol.
1. T. hoplosterna Stál.
El Dr. Karsch ha visto un ejemplar Q, procedente de Luzón,
con las alas posteriores de color rojo de cinabrio, el fastig-io
del vértice atenuado hacia delante y el tubérculo prosternal
bien desarrollado, pero con las rodillas posteriores de color
homogéneo con el de los fémures. Su tamaño no excedía de
33 mili. (Ent. Nadir., 1888, p. 334.)
2. T. celehesica Karsch.
Especie descrita por un solo ¿, en el que los élitros no alcan-
zan, ni con mucho, la extremidad del abdomen, lo que le
separa, según el Dr. Karsch, de la T. anoplosterna Stál, cuyo (f
es desconocido y de cuya especie se distinguiría también ésta
por el color de las alas y la forma del tubérculo prosternal
(1. c.,p. 335).
6. T. marginella Th.
Es la especie más común en las colecciones y se caracteriza
principalmente por la forma lanceolada del fastigio del vértex,
que es vez y media tan largo como ancho en la base. La lon-
gitud de los élitros parece variar, por lo que el carácter más
constante creo sea el que dejo indicado.
7. T. indica Bol.
Olivácea suavissime ruguloso punctata. Fastigium verticis
triangulare subsequilaterum , ante apicem lateribus subsi-
nuatis a latere visum oculo haud longius. Antennte prope-
ocellos inserta?, articulis elongatis punctatis compossitíie. Ge-
nse pone oculos granulis magnis flavis uniseratis. Prouotum
dorso antice rotundato, postice obtusangulato, carina me-
dia subobsoleta, carinis lateralibus nuUis; lobis deflexis mar-
gine inferiore angustissime ñavo, supra coxas levissime pro-
ducto. Elytra femorum ápice subattingentia, apicem versus
sensim attenuata ápice acuminato-obtusata, olivácea basi
puncto fusco. Alse elytris quinta parte breviores intense rósese,
]14 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
campo antico subhyalino. Prosternum striimosiim obtuse an-
g-ulatum brevissime productura. Tibiíie posticse obscure vi-
rescentes ^ 9.
Long\ corp. ^f 23; antenn. 13; pron. 5; elytr. 15; fem. post.
12 mili.
Long-. corp. Q 27; antenn. 12; pron. 7; elytr. 19; fem. post.
15 mili.
Loe. Maria Bastí. Mi colección, reg-alo del Sr. R. Oberthür.
var. Tonkinensis Bol.
Olivácea suavissime impresso-punctata. Fastig-ium verticis
triang-ulare subaequilaterum, ante apicem lateribus subsinua-
tis, a latere visum oculo sublong-ius. Antennse prope ocellos in-
sertas filiformes, haud depressae, ccerulese nitidiusculse, articu-
lis valde elong-atis compositae. Genae pone oculos g-ranulis li-
neis duabus formantibus. Pronotum dorso antice rotundato-
subsinuato, postice obtusang-ulato, carina media subobsoleta,
lateralibus antice tantum tenuiter indicatis; lobis deflexis mar-
g"ine inferiore ang-ustissirae flavo, supra coxas distincte pro-
ducto. Elytra femorum ápice atting-entia 9 vel subatting-entia
c/ apicem versus sensira attenuata ápice acuminato-obtusata
olivácea, basi puncto fusco. Alse elytris vix breviores Isevissime
roseae. Prosternum strumosum. Tibiae posticae coeruleae rf Q.
Long-. corp. cf 27; antenn. ; pron. 6; elytr. 19; fem. post.
14 mili.
Long-. corp. Q 35; antenn. 13; pron. 7,8; elytr. 21,5; fem. post.
17 mili.
Loe. Tonkin central, Chiem Hoa, Agosto -Sept. (Fruhstor-
fer). Col. Brunner.
8. T. insularis sp. nov.
Olivácea. Capite pronotoque dense punctatis. Occiput medio
subtiliter carinatum, fastig-ium antrorsum sensim ang-usta-
tum, fusco punctatum, marg-inibus ang'ustissime rufis. Anten
nis filiformibus capite et pronoto unitis haud long-ioribus, arti-
culis dense punctatis cylindricis, duabus basalibus exceptis
viridi rufescentibus, frons inter oculos leviter long-itudinaliter
rug-ulosa, g-enae pone oculos tuberculis flavidis, et antice fas-
cia viridi-fusca. Pronotum antice rotundatum et medio brevi-
ter excisum, postice obtusissime ang-ulatum, supra cylindri-
Bol. R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo V, LÁm. I.
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Fig.
Fig.
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Fig. 4 o
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Fig. la.
^. '""■•■ 4^
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Fig. 2"
G.-A. Poiijade pinx.
Ed. Biy, Imp. á F°", á Paris
A. Milloi sculpsit
í-ui. h' Hclwphobus Mntritensis Vazq. - Fig. 2". Boannia Fortimaria Vazq. - F¡g. 5a.
Enconista OberthiiriW a'/xi - Fig. 4». Cybolomia Rivasalis Vazq. - Fig, 5a. Anchoscelis
Lunosa Hav. ab. Olivácea Vazq — Fig. 6". Ibd. ab. Rubra Vazq.
DE HISTORIA NATURAL. 115
cum, dense fusco punctatum et confuse rug-ulosum, carina
media distincta, carinis lateralibns nullis, sulco postico pone
médium sito; lobis deflexis subtus late pallidis , marg-ine
infero medio sinuato, ang"uIo postico obtusato. Elytra apicem
abdominis haud atting-entia, ante médium latiora, deinde
sensim attenuata, unicoloria viridia basi tantum plag-a fusca.
x\l8e roseae apicem versus dilutiores. Pedes viridi flavi. Tibise
posticse pone médium subviolacea^, spinis pallidis ápice nigri.
Abdomen leve seg-mento ultimo dorsali medio breviter exciso,
lamina supraanalis trig-ona vix long-iora quam latiora.
Long". o^ 25; antenn. 9,5; pron, 5,8; elytr. 10,8; fem. post. 13.
Loe. Islas de la Sonda, Lombok. 4, 1896. Col. Finot y Brun-
ner, Sapit 2.000. Mai-Juni 1896 (H. Fruhstorfer).
Nuevas especies de Lepidópteros de España.
POR
DON AURELIO VÁZQUEZ FIGUEROA.
(Lámina I).
Heliopliobus Matritensis nov. sp. (fig-, 1.")
El color g-eneral de las alas anteriores es de un gTJs obscu-
ro. El borde anterior está lig-eramente encorvado hacia dentro
en los (/(/, y en las QQ es casi recto ó lig-eramente encorvado
hacia fuera. En contacto con este borde hay varias pequeñas
manchas claras y obscuras. Entre la seg-unda y tercera nervia-
ción, y á unos 4 mm. del nacimiento del ala, se destaca sobre
fondo obscuro una pequeña mancha ocelar muy clara con un
punto negro en el centro, y más cerca del borde exterior, cuan-
do se ensancha el área, una mancha obscura de forma irre-
g-ular, aproximándose á la forma de un cuadrilátero de lados
curvos.
Más abajo, y separada de las anteriores por una línea casi
blanca, hay otra mancha muy obscura que ocupa una longitud
casi ig-ual á las dos anteriores: sig-ue otra línea clara, y por úl-
timo, una pequeña mancha obscura que está ya en contacto
con el borde posterior del ala. En los bordes exteriores existe
116 boletín de la real sociedad española
una franja g-ris separada por una línea clara , muy fina, de ana
faja muy obscura, que está á su vez separada del fondo obscu-
ro del ala, ya descrita, por una línea clara en zig'-zag-, que tie-
ne cuatro picos más salientes que los demás: uno en la parte
superior, dos hacia el centro y otro hacia la parte inferior.
Las alas posteriores son de un g-ris claro con una franja del
mismo color (más clara que la de las superiores), separada del
resto por una línea obscura, y al lado de ella el color del ala es
también obscuro y va desvaneciéndose hacia su unión con el
cuerpo. Hacia el centro del ala se ve un punto obscuro bien
marcado en la parte inferior, pero que por la superior aparece
como una pequeña línea curva. El borde anal de estas alas
está revestido de un flequito muy fino. La cara inferior de las
alas anteriores es de un g-ris pardo, más obscuro hacia los bor-
des exteriores y muy brillante: se transparenta alg-una de las
manchas más obscuras de la cara superior.
La cara inferior de las alas posteriores es también g-ris, un
poco más claro y uniforme, brillante y con el punto neg-ro ci-
tado.
La cabeza y el tórax son de un color g'ris, correspondiente al
fondo g-eneral de las alas anteriores; el tórax está recubierto de
pelos bastante larg-os.
El abdomen es de un g-ris claro, salpicado de infinidad de
finísimos puntos neg-ros.
Los ^¿ tienen los palpos muy desarrollados y las antenas
fuertemente pectinadas y de color pardo claro rojizo. Las Q9
no tienen los palpos tan desarrollados y las antenas son fili-
formes.
Enverg-adura de 28 á 29 mm.
La orug-a es muy parecida á la del Bel. Hisjñdiis, tanto que
los pocos ejemplares que he obtenido han salido de orug-as que
yo creía de esta última especie, sin duda por haberlas exami-
nado superficialmente: color g-ris claro con una línea de pun-
tos neg-ros en el dorso, y otras dos laterales en que los puntos
son mayores y están distribuidos en grupos de dos.
Se encuentra en las inmediaciones de Rivas, provincia de
Madrid. La mariposa en Septiembre.
Boarmia Fortunarla nov. sp. (fig-. 2.'*)
Las alas anteriores tienen el fondo de un color pardo blan-
DE HISTORIA NATURAL. 117
CUZCO. El borde anterior es pardo obscuro, pero no forma una
línea continua, sino interrumpida por pequeñas manchas cla-
ras; debajo de esta línea hay otra paralela á ella del color del
fondo, más ancha y que no lleg-a al ápice. En el borde exterior
hay una franja clara con siete manchas obscuras separadas del
resto del área por una línea neg-ra festoneada que forma siete
seg-mentos curvilíneos, correspondiendo un pico á cada man-
cha. Esta es ia única línea que Ueg-a sin interrupción hasta el
borde anterior del ala. Sig-ue después una faja de color pardo
limitada en la parte interior por una línea blanca ondulada,
próximamente paralela á la neg-ra; el ancho de esta faja viene
á ser de 1 mm.
Lindando con ella hay otra faja del mismo color, pero más
obscura por sus dos lados, alg'o más ancha que la anterior, un
poco más ancha por la parte inferior que por la superior, y li-
mitada por la parte interior por una línea fina neg-ra que se
desvanece sin terminar en el borde anterior. A continuación
liay otra faja clara del color del fondo, más ancha que la an-
terior; está atravesada casi diag-onalmente por una línea par-
da, alg-o rojiza y no muy obscura, y desvanecida por ambos
lados.
Esta faja está separada del resto del área por una línea ne-
g-ra que tiene á continuación, y paralelamente á ella, otra mu-
cho más g-ruesa, interrumpida y desvanecida.
La seg-unda y tercera nerviación se destacan perfectamente
por su color obscuro sobre el fondo claro del ala. La cara infe-
rior es del mismo color, pero mucho más uniforme, destacán-
dose perfectamente todas las nerviaciones y alg-unas de las lí-
neas más obscuras de la cara superior. Hacia la mitad de la
tercera nerviación existe un punto neg-ro mucho más visible
por la parte inferior que por la superior.
Las alas posteriores son del mismo color que las anteriores,
pero parecen más claras por no estar tan ag'lomeradas las man-
chas y las líneas obscuras. La franja y la primera faja tienen
los mismos caracteres que las de las alas anteriores. La seg-un-
da faja tiene el mismo ancho en toda su extensión y está limi-
tada por una línea neg-ra festoneada que, partiendo del borde
posterior del ala, sig-ue paralela al borde exterior y se desva-
nece antes de lleg-ar al borde anterior. Esta línea es visible en
la cara inferior. Lo mismo sucede con otra línea más corta.
118 boletín de la real sociedad española
más indecisa y más desvanecida, que divide en dos partes el
resto de la superficie del ala.
La cara inferior es del mismo color que las anteriores: tiene
un punto neg'ro que es apenas visible en la cara superior. Las
alas en sus dos caras están salpicadas de infinidad de puntos
de color pardo obscuro, más visibles en las alas posteriores que
en las anteriores, y en las caras inferiores que en las supe-
riores.
El tórax está separado de la cabeza por una línea neg-ra; es
del mismo color que las alas; tiene dos manchas negras en su
parte anterior; una línea parda transversal hacia la parte me-
dia, y otra más ancha en su unión con el abdomen. El primer
anillo de éste es de color muy claro, casi blanco, con una línea
obscura muy desvanecida; los demás son más obscuros, y cada
uno tiene una mancha neg-ra á cada lado de la línea media.
Las antenas son del mismo color que el fondo de las alas.
Enverg-adura 32 mm. Un solo ejemplar cogido en Fortuna
(Murcia) en el mes de Abril.
Seg-ún Mr. Ch. Oberthür, que ha visto el ejemplar que poseo,
esta especie tiene mucha semejanza con B. Bastelicaria'^QX.:
pero como yo no poseo ejemplares de esta especie, y los únicos
que existen de Bastelicaria están en la colección. Obth., éste se-
ñor se ha brindado á escribirla descripción comparativa de es-
tas especies que se inserta á continuación, y por cuya amabi-
lidad le doy las más expresivas g-racias.
«Les dessins des ailes sont assez analog-ues chez 4 espéces de
geometridae: Occitanaria, Bastelicaria, Erelaria et la nouvelle
Fortunaria.
Mais Fortunaria posséde un caractére (jénériqíie dont jouit
ég-alement Bastelicaria: la conformation de ses palpes; etce ca-
ractére la separe nettement ^' Occitanaria et á.' Ereharia dont elle
différe d'ailleurs par certains détails importants de la direction
des dessins qu'on remarque sur ses ailes.
J'ai sous les yeux 2(f ^ etlQ Bastelicaria et une Q Fortu-
naria: je comparerai entre elles ees deux g*éometres.
Fortunaria a les ailes plus allong-ées, la teinte g-énérale plus
bruñe et moins grise. Les deux lig-nes paralléles, extrabasilai-
res, sont plus droites et moins arquees chez Fortunaria qne chez
Bastelicaria; la lig-ne coudée mediano est moins courbe chez
Fortunaria, plus séparée ;> son point de contact avec le bord
DE HISTORIA NATURAL. 119
inféi'ieur, des deux lignes paralléles subterminales; celles-ci
sont plus arquees chez Basíelicaria que chez Fortunaría.
En g'énéral les lig'iies qui traversent les ailes supérieures
chez Foriunaria, sont, coraparativement á Bastelicaria, moins
courbes, g-énéralement plus droites, plus éloig-nées les unes des
autres, plus espacées et non contig-ües.
Les ailes inférieures et le dessous, aussi bien que le corps,
sont assez semblables.
Staudiug-er ne possédait pas Bastelicaria dans sa collection:
sur sa demande, je lui ai communiqué cette espéce, avec bien
d'autres, pour Tétablissement du «Catalog*. de Mai 1901».
J'ai tout lieu de croire que Stauding-er avait vu la nouvelle
Fortunaría, lorsque (p. 339, n. 3866) il inscrivait á l'article:
Bastelicaria «¿Andal. v.?, sp. div.?»
Sans doute il possédait cette espéce on peut-étre variété g-éo-
graphique espag-nole déla Bastelicaria que Bellier avait dé -
couverte en Corsé et que nul encoré n'y a, je crois bien, retrou-
vée, et en présence de l'insuíñsance de ses documents, il n'osait
pas disting-uer la Fortwnaria de la Bastelicaria.
Les dessins des ailes sont tres analog-ues; mais l'aspect g'é-
néral et la forme sont tres diíférents.»
Enconista Obertliüri nov. sp. (fig-. 3.')
Alas anteriores, de un color g-ris tirando lig-eramente á ama-
rillo rojizo. El borde anterior tiene alternativamente manchas
claras y neg-ras, correspondientes á las lineas y fajas en que
está distribuida el área. El borde exterior tiene una franja gris
con manchas "alternadas, claras y obscuras, que continúa por
el borde posterior, de un color uniforme bastante más claro;
está separada del resto del ala por una línea neg-ra muy fina,
casi invisible. A continuación hay una faja clara de unos 3 mm.
de ancho, que tiene por la parte que linda con la cenefa una
mancha bastante obscura que se extiende desde el borde an-
terior al posterior, invadiendo en esta parte casi todo el ancho
de la faja. Esta está limitada por una línea neg-ra ondulada,
muy marcada y desvanecida hacia la parte interior; aquí hay
una seg-unda faja más ancha que la anterior, más obscura, li-
mitada por otra línea neg-ra ondulada, pero no tan limpia y
definida como la anterior, sino más desvanecida. Hacia el na-
cimiento de la tercera nervadura en la célula hay una mancha
1-20 boletín de la real sociedad española
negra bien marcada, aunque sus contornos están desvane-
cidos.
La parte del ala que está unida al tórax forma una faja del
mismo color, pero bastante más clara en la parte que está en
contacto con la línea neg-ra que la separa de la anterior. Toda
la superficie del ala está salpicada de puntos negaros que son
más. visibles en la parte más clara de la primera faja.
La cara inferior es de un g-ris claro uniforme, en que se mar-
can claramente las nerviaciones y débilmente alg-unas de las
manchas más obscuras de la cara superior.
Las alas posteriores son de color g-ris claro, con su franja co-
rrespondiente en el borde externo, con manchas claras y obs-
curas, aunque no tan marcadas como en las anteriores.
La parte que está en contacto con esta franja es más obscu-
ra y va desvaneciéndose hacia el orig'en, marcándose con muy
poca fuerza dos líneas curvas muy desvanecidas, paralelas al
borde externo. Hay también un punto obscuro poco visible en
el centro. En el borde anal, la franja continúa en forma de un
flequito de color g-ris claro uniforme. Toda la superficie está
finamente punteada, aunque no son tan neg-ros los puntos ni
tan abundantes como en las anteriores.
La cara inferior es del mismo color que las anteriores, pero
más claro y más uniforme.
El tórax es g-ris obscuro, con pelos bastante larg-os en las
escápulas; el abdomen es g-ris más claro, y ambos están sal-
picados de puntos neg-ros. Las antenas son plumosas. Enver-
g-adura 32 mm. Un solo ejemplar c/ cog-ido en Madrid en la
Casa de Campo en el mes de Septiembre.
Cybolomia Rivasalis nov. sp. (fig-. 4.')
El color del fondo de las alas anteriores es blanco, si bien ap-
rece como pardo por efecto de las rayas y manchas que se ob-
servan en su cara superior. En el borde anterior, cerca del ápi-
ce, se observan dos manchas neg-ras, siendo también neg-ro,
aunque no muy intenso, el resto del borde inmediato al ápice.
El borde exterior tiene una franja con ocho ó nueve manchas
neg-ras, siendo más estrechas y más próximas entre sí las que
están más cerca del borde posterior. Esta franja está separada
del resto del área por una línea neg-ra muy fina que lleva pa-
ralelamente y muy cerca otra línea de puntos sobre fondo par-
DE HISTORIA NATURAL. 121
do que forma una faja terminada hacia el centro por una. lista
blanca, sinuosa, por la cual, y próximamente paralela á las otras
líneas mencionadas, corre otra línea neg-ra fina y sinuosa que
termina por la parte anterior en una de las manchas, y por la
posterior se encorva lig-eramente hacia la parte interior unién-
dose al borde posterior; en alg-unos ejemplares termina en di-
cho borde sin encorvarse. Cerca de la unión de este borde con
el exterior queda una mancha blanca prolong-ada paralelamen-
te á este borde. Partiendo de la seg-unda mancha del borde ante-
rior, y sobre el fondo blanco, hay dos manchas negaras. Más cer-
ca del origen del ala, como á la mitad de la distancia entre
la línea mencionada y dicho origen, siendo el color g-eneral de
dicha parte del área pardo, hay otra pequeña faja blanca inde-
cisa, de contornos poco marcados, por la que corre otra línea
neg-ra sinuosa é interrumpida. Todos estos dibujos varían lig-e-
ramente en los diversos ejemplares.
Las alas posteriores son también blancas. El borde exterior
está adornado de una franja de color blanco uniforme, más an-
cha que la de las alas anteriores, y que al pasar al borde anal
se convierte en un flequito de pelos bastante larg-os. La franja
está separada del resto del área por una línea neg-ra, y el fon-
do, á partir de ella, es pardo obscuro, más pronunciado hacia el
ángulo externo y desvanecido hacia el interior. El color de la
cara inferior de las alas es uniforme, pero se marcan perfecta-
mente las manchas de las caras superiores.
La cabeza es de color g-ris, separada por una línea casi ne -
g-ra del tórax, que es del mismo color, pero más obscuro, te-
niendo las hombreras de un color bastante más claro. El abdo-
men también es de color gris claro salpicado de puntos neg-ros.
Envergadura de 13 á 14 mm. En Rivas, en Marzo.
He cog-ido además un ejemplar en Junio y otro en Septiem-
bre que, por no estar frescos, no puedo asegurar si son varie-
dades de esta especie, aunque es probable que sean debidas á
las g-eneraciones de estío y de otoño; será necesario procurarse
mayor número de ejemplares y en mejor estado.
Anchoscelis Lunosa H\v. ab. Olivácea nova ab. (fig-. 5.")
Al citar los Sres. Stauding-er y Rebel esta especie en su ca-
tálog-o de 1901, ponen la nota: «Sp. valde aberrans». Existen,
en efecto, varios tonos de color en los diversos ejemplares exa-
T. V.— Febrero, 1905 O
122 boletín de la BEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
minados; pero hay dos aberraciones bastante diferentes del
tipo, y que por su constancia merecen describirse. Una de ellas
es la Olivácea. Se diferencia del tipo en el color de las alas an-
teriores, que es color de aceituna g-ris amarillento, casi unifor-
me. Las dos manchas neg-ras rodeadas de una finísima línea
blanca que existen en el tipo están muy poco marcadas en la
aberración, y en alg-unos ejemplares solo existe una y en otros
ning-una. Las líneas claras muy marcadas correspondientes á
las nervaduras que hay en el tipo desaparecen completamen-
te en la aberración, así como las franjas y líneas claras para-
lelas á los bordes exteriores. Las alas posteriores se diferen-
cian poco de las del tipo. El tórax y el abdomen son del mis-
mo color de las alas anteriores. Las antenas son más claras
que en el tipo y casi del color de las alas.
Anclioscelis Limosa Hw. ab. Rubra nova ab. (fig-. 6.')
Esta aberración presenta los mismos caracteres y diferencias
respecto al tipo que la anterior, pero el color predominante es
de un ocre rojizo muy marcado. Las antenas son también alg"0
rojizas. Es mucho más rara que la anterior. Estas dos aberra-
ciones se encuentran con el tipo en Madrid y en las localida-
des próximas.
Algunos datos para el conocimiento de las águilas que vuelan
en la provincia de Madrid
POR
D. MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA.
La dificultad de obtener pieles de ág-uila en número sufi-
ciente para formar colecciones, y el escasísimo número de
ellas que existen, por tanto, en el Museo y en los Gabinetes de
los Institutos, hacen difícil la determinación de las especies
por falta de tipos de comparación, y á ello se une la falta de
tratados y de noticias tomadas directamente, y el mal etique -
taje ó carencia de él en las colecciones; todo ello me anima á
dar estas notas, que no son más que la traducción de los cua-
dros del «Catal. of Birds» del Museo Británico, y los datos de
captura y localidad de las 16 pieles de mi colección obtenidas
en el presente invierno. El Sr. Cabrera Latorre me ha pres-
DE HISTORIA NATURAL. 123
fado ayuda eficacísima, pues él ha hecho la traducción de los
cuadros, y entre los dos la clasificación de las pieles, de suerte
que yo tan solo he puesto los materiales de estudio.
Pero creo conveniente, para facilitar ulteriores trabajos,
la publicación de estas notas, que serán ampliadas en lo su-
cesivo.
1 (2) Culmen desde la cara más larg-o que el dedo interno
desde las plumas del tarso al nacimiento de la uña.. .
Gen. Aquüa Bris.
. 1.»— Cabeza y garra de Aquila.—A, culmen; B, dedo interno.
2 (1) Culmen ig-ual al dedo interno, medidos ambos del mis-
mo modo Gen. Nisaetus Hodg-s.
Gen. Aquila Bris.
1 (2) Rabadilla y extremo del dorso blancos
A . Verreauxi Less.
124 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIlíDAD ESPAÑOLA
2 (1) Rabadilla y extremo del dorso leonados ó pardo obs-
curos.
3 (8) Con plumas escapulares blancas.
4 (7) Base de la cola ceniza con fajas neg-ras.
5 (6) Plumas cárpales neg-ruzcas como el resto de las cober-
toras de las alas A. heliaca Sav. adta.
G (5) Plumas cárpales blancas como las escapulares
A. Adalberti^vQ\\m.2i(il^.
7 (4) Base de la cola blanca A. dirysaUíis L. joven.
{BartheJemyi).
8 (3) Plumas escapulares pardas, claras ú obscuras, unifor-
mes con el resto del dorso.
9 (33) Vientre uniforme (unicoloured).
10 (11) Mitad basilar de la cola blanca por encima
A. chrysaetíis L. joven.
11 (10) Mitad basilar de la cola parda por encima.
12 (22) Cola uniforme por debajo.
13 (16) Vientre negruzco ó de color de chocolate obscuro.
14 (15) Mayor: ala en el c/ ^^3 mm. y en la Q 520 mm
A. dcmga Pll. adta.
15 (14) Menor: ala en el ^ 477 mm. y en la 9 495 mm
A. maaiJata Gm. adta.
16 (13) Vientre leonado claro ó pardo ceniza.
17 (18, 19) Mayor: ala en el cf 642 mm. y en la Q 668 mm. ..
A. Verreauxi Less. joven.
18 (17, 19) Pequeña: ala en el c/ 584 mm. y en la 2 622 mm.
A. Adalherti Brehm. joven.
19 (17, 18) Menor: ala en el ^ 508 mm.y en la 9 571 mm.
20 (21) Vientre leonado A. mpax Tem. adta.
21 (20) Vientre pardo ceniciento A. ra/pax Tem. joven.
22 (12j Cola con fajas por debajo.
23 (26; Muy g-randes: ala 558 á 685 mm.
24 (25) Cobertoras primarias unitormes
A. chrysaetus L. adta.
25 (24) Cobertoras primarias con las puntas leonado claras. . .
A. mogilnik Gm. adta.
26 (23) Más pequeñas: ala no pasando de 558 mm., y las co-
berteras primarias con una pequeña punta clara.
27 (28, 29, 32) Vientre color de cuero
.1. V'indMana Frank. adta.
DE HISTORIA NATUKAL. 120
28 (27, 29, 32) Vientre pardo ceniciento
A. Vindh'iana Frank. joven.
29 (27, 28, 32) Vientre pardo obscuro.
30 (31) Cobertoras pequeñas de las alas con una mancha blan-
ca en la punta; fosas nasales redondas
A . hastata Less. adta.
31 (30) Cobertoras pequeñas de las alas uniformes ó á lo sumo
con un borde estrecho blanco; fosas nasales ova-
ladas A. Walilbergi Sund. adta.
32 (27, 28, 29) Vientre blanco con fajas obscuras
A. Wahlhergi Sund. joven.
33 (9) Vientre jaspeado ó moteado (particoloured).
34 (41) Cola con fajas por debajo.
35 (40) Con las fajas lleg-ando hasta la base.
36 (37, 38, 39) Muslos pardo obscuro uniformes
A. cJirysaHus adta.
37 (30, 38, 39) Muslos leonado uniforme ó con jaspeado obs-
curo como el vientre . A . JieUaca Sav. joven.
38 (36, 37, 39) Muslos color de cuero obscuro ó leonado ceni-
ciento claro, con vetas pardas más obscuras.
A. rapax Tem. joven.
39 (36, 37, 38) Muslos blancos con alg-unas fajas pardas
A. Wahlbergi Sund. joven.
40 (35) Cola uniforme en la base sin que las fajas lleg-uen
hasta ella A. maculata Gm. joven.
41 (34) Cola sin fajas por debajo.
42 (47) Mejillas leonadas.
43 (44) Todo el vientre veteado A. heliaca Sav. joven.
44 (43) Solo el pecho veteado.
45 (46) Pecho leonado claro y alg-unas plumas bordeadas de
obscuro A. AdalJjerti Brehm. joven.
46 (45) Pecho neg-ruzco con vetas pardo amarillentas
A. rajjax Tem.
47 (42) Mejillas pardo obscuras ó neg-ruzcas.
48 (51) Pecho pardo obscuro uniforme.
49 (50) Mayor: ala en el ¡y" 508 mm. y en la 9 591 mm
.4. rapax Tem.
50 (49) Menor: ala en el rf 482 á 508 mm. y en la 9 533 á 558
milímetros A. Vindhiana Frank.
51 (48) Pecho pardo obscuro con vetas pardo claras.
126 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
52 (55) Coberteras de las alas con grandes manchas ovales
blancas en las puntas.
53 ,54) Mayor: ala en el d" 525 mm. y en la Q 546 mm
A. clanga Pall. joven.
54 (53) Menor: ala en el c 482 mm. y en la 9 495 mm
A. maculata Gm. joven.
55 (52) Cobertoras de las alas sin manchas blancas..
A. rcqmx Tem.
Fig. 2/>— Dispersión geográfica del gen Aqmla Briss.
Habitat.
A. Verreaiixi Less.— S. y NE. x\frica.
A . chrysa'étus L.— Europa, N. Asia y N. América.
A. heliaca Sav.— SE. Europa y N. Asia.
A. Adalberti Brehm.— España y NO. África.
A . mogilnik Gm. — SE. Europa y Asia.
A. rapax Tem. — África, India, S. España.
A. Vindkia?ia Fvauk. — India.
A. Wahlhergi Sund.— África, India.
A. maculata Gm. — Europa central, África.
A. maculata sp. hastata Less.— India.
A. maculata sp. clanga Pall. — SE. Europa y O. Asia.
Gen. Nisaétus llodgs.
1 (4, 11) Pecho blanco veteado de negro.
2 (3) Primarias con fajas por debajo; |la serie mayor de
cobertoras inferiores de las alas, negruzca
N. fasciatus Vieill. adto.
ÜE HISTORIA NATURAL. 127
3 (2) Primarias sin fajas por debajo; la serie mayor de
cobertoras inferiores de las alas, blanca
N. spilog áster Bp. adto.
4 (1, 11) Pecho blanco amarillento ó rojizo claro, veteado de
pardo neg-ruzco.
5 (8) Primarias con fajas por debajo.
6 (7) Mayor: ala en el cf 495 mm. y en la Q 533 mm
N.fasdatus Vieill. joven.
7 (6) Menor: ala en el cf 381 mm
N. morphonoides Gould. adto.
8 (5) Primarias sin fajas por debajo.
9 (10) Ala en el cf 444 mm. y en la Q 469 mm
N. spilog áster Bp. joven.
10 (9) Ala en el d" 347 mm. y en la 9 419 mm
N.pennatiis Gm. adto.
11 (1, 4) Pecho pardo con vetas negras estrechas
N. iKnnatus Gm. joven.
Habitat.
N.fasciatíis Vieill.— S. Europa, N. África, India.
N. spilogaster Bp.— E. y NE. África.
N. pennatus Gm.— S. Europa, África, India.
N. morphonoides Gould. — Australia.
Especies recogidas en el Pardo (Madrid) con las fechas
de su captura.
Águila chrysaétus L.
El Pardo 28, 11. 1904. Escalera!
— 7, 12. 1904. —
— 21, 12. 1904. —
— 9, 1. 1905. —
9, 1. 1905. —
— 26, 1. 1905. —
Aquila Adalherti Brehm. joven.
El Pardo 7, 12. 1904. Escalera!
— 11, 12. 1904. —
— 17, 1. 1905. —
V2fi bolp:tin de la rkal sociedad española
Nisaétus fasciatus Vieill.
El Pardo 10, 11. 1904. Escalera!
Nisaétus pennatus Gm .
El Pardo 11, 11. 1904. Escalera!
— 11, 11. 1904. —
— 14, 11. 1904. —
— 19, 11. 1904. —
— 9, 1. 1905. —
— 21. 1. 1905. —
Anomalías de algunas hojas
D. FRANCISCO DE LAS BARRAS DE ARAGÓN.
Aunque se trata de hechos bastante frecuentes, no dejan de
tener interés los casos de anomalías en las hojas de ciertas
plantas, las cuales son objeto de distintas notas aparecidas en
la «Feuille des Jeunes Xaturálistes», años 29 y 30, correspon-
dientes á 1898-:99 y 99-900, y también en el que está en pu-
blicación, acompañadas todas de fig'uras, y cuyos autores
son: Mr. Fierre Marty, Dr. Luciano Gabelly, el Abate H. Breuil,
el Dr. Etienne Rabaud y Mr. A. Friren. Se hace en ellas un
estudio bastante detenido de la bifurcación de las hojas, y se
citan anomalías de esta clase en las plantas sig-uientes: Hede-
rá heli^ L. , Nerium Oleander L. , Evonymus ewrojmvs L. , La-
Cerassus avium Mcench., Fragaria resca L., PotentiUa,
hijmlina L. , Trifolinm incarnatmn L. , Trifolmm re-
l^ens L., Ubmis campes tris Sm., Uríica urens L., Quercus II ex L.,
y Acer Pseiido-philaíms L.
Estos precedentes me han determinado á dar cuenta á la-
SociEDAD de un caso de anomalía encontrado en el pag-o
de la Baltrota, en Constantina (Sevilla), el verano anterior.
Se trata de una hoja de olivo, fig". A bifurcada, en que la bifur-
cación se inicia cerca del nacimiento de la nerviación central,
resultando el parenquima dividido en dos en su último tercio,
yendo á parar precisamente al punto de bifurcación del dicho
DE HISTORIA r+ATURAL.
129
130 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
parenquima una de las ramificaciones de la nerviación de-
recha.
También en la misma excursión á Constantina recogí, en la
carretera que va del pueblo á la estación del Pedroso, unas
hojas de zarzamora {Ruhis discolor L.), en las que, en una
misma rama, se encontraban todas las transiciones entre los
tres y los cinco foliólos. Sabido es que las hojas de la zarza-
mora pueden tener tres ó cinco foliólos, y que los turbiones
siempre presentan cinco. La fig-ura a es de una hoja de tres
foliólos de forma normal, siendo el mayor el del centro. La
fíg-ura b presenta otra hoja en que los foliólos laterales em-
piezan á desdoblarse; en la c y la í¿ están completamente se-
parados los de la derecha, y solo en su mitad los de la izquier-
da, que presentan una disposición exactamente ig-ual á la de
una hoja sencilla que se hubiera bifurcado, y por último,
la fig-ura e corresponde á una hoja normal de cinco foliólos.
En las hojas c y ¿¿ es de notar que se presenta el mismo caso
que en las del olivo, en que una nerviación secundaria proce-
dente de una de las nerviaciones principales, va á terminar
en el punto preciso de la bifurcación del parenquima.
Esto parece indicar que en el caso de la hoja de olivo se
trata de una bifurcación por hipertrofia lateral, y en el de la
zarzamora el proceso es idéntico, aun cuando en esta planta
sea cosa normal el que lleg-ue el desdoblamiento á producir la
separación completa de los foliólos.
Boletín bibliográfico.
Académie des Sciences. París. (Comptes rendusj. Tome cxl, nos 2-4. Tablesdu
torce cxxxviii, premier semestre 1904.
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nos 1-9; XIV, nos I-6.
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]32 BOLETÍN ÜE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
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kation der Rassen. (Arch. für Anthropol., Brauns chweig, 1904.)
Sesión del 1." de Marzo de 1905.
PRESIDENCIA DEL SR. D. SALVADOR CALDERÓN.
— El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Se dio cuenta de varios acuerdos tomados por la Junta di-
rectiva en sesión de 17 de Febrero último, que fueron apro-
bados. Aparte de los de carácter administrativo, que constan
en el acta de la expresada Junta, conviene sean publicados
los sig-uientes:
1." Proponer para Socios correspondientes extranjeros á
los eminentes naturalistas G. A. Bouleng-er, , de Londres, y
H. D'Orbig-ny, de París.
2.° Remitir al Sr. Ministro de Instrucción pública un ejem-
plar del tomo ii de las Memorias y otro del iv del Boletín.
3.° Cambiar nuestras publicaciones con las de la Univer-
sidad de La Plata, el Broohhjn InstUutey la revista Acpiila de
Budapest.
La Sociedad confirmó los acuerdos de la Junta Directiva.
Admisiones. — Quedaron admitidos como Socios numerarios
el Instituto g-eneral y técnico de Badajoz, y D. Orestes Cendre-
ro, alumno de la Facultad de Ciencias, propuestos en la sesión
anterior por D José Hernández Alvarez y D. Emilio Fernán-
dez Galiano.
Se hizo otra propuesta de socio.
Correspondencia. — El Secretario leyó una carta del Sr. Minis-
tro de Instrucción pública dando g-racias por las Memorias y
Boletín que se le remitieron ; un oficio de la Sociedad Mala-
g-ueña de Ciencias físicas y naturales, comunicando la lista de
su nueva Junta directiva y saludando á nuestra Sociedad, y
otro de la Biblioteca-Museo Balag-uer, de Villanueva y Gel-
trú, dando g-racias por el tomo iv del Boletín.
Estaban sobre la mesa las publicaciones recibidas á cambio
Tomo v.— Marzo, 1905. 10
I3i boletín de la real sociedad española
ó por reg-alo, de las que se da cuenta en el Boletín biblio-
gráfico, acordándose un voto de g-racias á los donantes.
Comunicaciones. — El Sr. Lauífer presentó un trabajo en ale-
mán d'el P. G, Strobl sobre dípteros de España, que contiene
numerosas descripciones de especies nuevas y encierra el es-
pecial interés de referirse á un orden de insectos casi sin estu-
diar en España.
— El Sr. Gutiérrez Martín entregó una nota sobre «Algunos
ortópteros de Olmedo»; el Sr. Hernando (D. Benito) un estudio
intitulado «Desarrollo de maclas», y el Sr. Calderón otro sobre
«Sillimanita de Toledo».
— El Secretario presentó una interesante comunicación del
Sr. Eamón y Cajal «Tipos celulares de los ganglios raquídeos
del hombre y mamíferos», y una nota del Sr. Graiño «Noticias
referentes á algunos monstruos recientemente observados».
— El Sr. Pérez Zúñiga anunció que tiene en preparación un
trabajo sobre féculas de diferentes vegetales.
— El Sr. Llord y Gamboa disertó sobre el análisis de la brau-
nita de los Pirineos de Huesca, entregando un trabajo que ha
hecho sobre dicha materia, y sobre el que el Sr. Calderón hizo
algunas observaciones.
— El Sr. Bolívar indicó la conveniencia de ir proyectando la
excursión anual de la Sociedad. El Sr. Llord propuso se verifi-
case á la sierra de Gredos, y el Sr. Martínez Escalera, sin com-
batir la idea anterior, manifestó podría ser muy oportuno reali-
zar alguna á Marruecos. Después de intervenir en la discusión
los Sres. Rodríguez Mourelo y Calderón, se aceptó desde luego,
como más realizable, la de Gredos, y reconociendo el gran in-
terés de la de Marruecos, que había de necesitar recursos de
cierta importancia y la cooperación de varias personas decidi-
das á hacerla, se nombró una Comisión compuesta de los se-
ñores Bolívar, Calderón y Lázaro, para que estudiase y propu-
siese el modo de realizarla y cuanto con este proyecto se rela-
cionara.
Noticias bibliográficas.— El Sr. Dusmet presentó las siguientes:
I."" «Hieracium nouveaux pour la France ou pour TEspa-
gne», par ArvetTouvet et Gautier (Bull. Soc. Bot. de France,
tomo Li). Es la segunda parte de un extenso trabajo en el cual
DE HISTORIA NATURAL. 135
son citadas numerosas especies de los Pirineos españoles y
franceses, con descripción de muchas de ellas, unas nuevas
para la región y varias que lo son para la ciencia. Es, por lo
tanto, de gran interés para los botánicos españoles.
2.* «Description of a new species of the g-enus GloMceps
(Capsidse), from Spain» by Prof. O. M. Reuter (The Entomolo-
g'ist's Monthly Mag-az. March, 1904). Con el nombre de Gl. par-
mUíis describe su autor esta especie sobre una Q cazada en So-
ria por el Sr. Champion, señalando las diferencias con las es-
pecies afines Gl. Picteti Mey. et Fieb. y GL sordidiis Reitt.
Z.^ «Aculeata Hymenoptera coUected in Tenerife by the
Rev. A. E. Eaton in the spring- of 1904», by E. Saunders. (The
Entom. Month. Mag-az. September-October, 1904.) Se citan
31 especies, con datos sobre su situación. De ellas son nuevas
el Pompihis gidmareiLsis, Soleriella canariensis , Dioclontns gra-
cilipes, Odynenis Eatoni, Golletes Moricei, Halictns duMus, Dio-
xys atlántica y Podalirius orotava.
4." «Neue palaarktische Chalastog-astra», von Fr. W. Konow.
(Zeitschr. für Hymen. und Dipt., Sept., 1904.) Entre otras espe-
cies, describe el Emphylus didymus KL, var. niger, sobre ejem-
plares cog'idos en Madrid y Aranjuez por el Sr. García Mercet,
y la Macrophya Mspana, procedente de Madrid.
5.' «Neurópteros de Monserrat», por el R. P. Long-inos Na-
vas (ButU. Inst. Cat. d'Hist. Nat., any 2, núm. 1). Comprende
la reseña de la excursión é indicación de los cazaderos, una
lista de las 32 especies ó variedades encontradas y la descrip-
ción de las nuevas, que son Ckrysopa mdgaris Schn., var. rn-
iricata; Chr. vulgaris, var. (squata; Chr. mañana y MacMlis
eremita.
Q.^ «Hymenoptera aculeata from Majorca and Spain», by
Edw. Saunders, with Introduction, Notes and Appendix, by
Prof. Edw. B. Poulton. (Trans. Entom. Soc. of London, Septem-
ber, 1904.) Es una enumeración de las importantes cazas rea-
lizadas por los Sres. Poulton, Holland y Hamm en Palma, So-
11er y Pollensa (Mallorca), enPort-Bou, Barcelona y Monserrat,
en 1901, y por el Sr. Poulton en Seg-ovia, San Ildefonso y Esco-
rial, en 1902.
Después de breves reseñas de las excursiones, se citan hasta
unas 140 especies de Mallorca y unas 210 de la Península, pre-
cisando minuciosamente las localidades y el número de ejem-
136 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
piares. Las especies nuevas que se describen son Pompiliis
Poultoni, cazada en SoUer; Mimesa pallidiiarsis, Halictus Ho-
llandi y H. Hammi, también de Mallorca, y Halictus duMtahilis
de Mallorca y Monserrat. Termina este trabajo, de gran inte-
rés para los hiinenopterólog"os españoles, con una interesante
nota de Poulton sobre el mimetismo de alg-unos Asílidos y Vo-
lucellas con varios Himenópteros.
Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el 22 de Febrero,
bajo la presidencia del Sr. Aranzadi.
— El Sr. Casares (D. Antonio) leyó un estudio titulado «No-
tas alg'ológ-icas».
La de Sevilla celebró sesión el 25 de Febrero último, bajo la
presidencia de D. Julio Ferrand.
— El Sr. Medina propuso ala Sección, y así se acordó, un voto
de g-racias al Sr. Seras por su g-alantería al haber cedido el local
del Instituto de Hig-iene para la celebración de sus sesiones,
que en lo sucesivo tendrán lug-ar en el domicilio y estableci-
miento del Sr. Crú, calle de los Reyes Católicos, 7, en donde se
han reunido en esta sesión los señores socios.
El mismo Sr. Medina dio noticia de varias especies de Esfé-
g-idos que existen en su colección y que son los sig-uientes:
Bemhex rostrata 1.. ícf- Cádiz, Mayo (Sánchez-Navarro!). —
B. Mediterránea Handlirsch. Q-f . Chiclana [Cádiz] (López
Cepero!); Cádiz, Junio (Sánchez-Navarro!), Sevilla, Junio!. —
B. hidentata Van der Linden. 9. Chiclana (López Cepero!).
B. Gculata Latr. Q. Chiclana (López Cepero!), Cádiz, Junio
(Sánchez-Navarro!). — B. :onata Klug-. Q. Chiclana (López Ce-
pero!). — B. simiata Latr. Q. Pozuelo de Calatrava [Ciudad-
Real] (La Fuente!).
— El Sr. Miquel presentó un molar de Equus fossilis encon-
trado en una excavación de la cantera de b alastro del Empal-
me (Sevilla), dando alg-unas noticias sobre este hallazgo y su
sig-nificación.
— El Sr. Crú mostró un ejemplar de Curthia familiaris, caza-
do en BolluUos de la Mitación (Sevilla).
DE HISTORIA NATUKAL.
Notas y coraunicacioues.
Sillimanita de Toledo
DON SALVADOR CALDERÓN.
En una muestra de un g-ranito alterado de los alrededores
de Toledo, que con otras ha sido remitida por nuestro con-
socio D. Faustino Esplug-a y Sandio, Catedrático de aquel
instituto, he reconocido el mineral de que se trata y su ya-
riedad bucholzita, que no ha sido citada todavía de España.
Constituye prismas alarg-ados, brillantes y translúcidos, en
los que aparecen más limpios, los cuales ofrecen color amari-
llento; otros son más obscuros y opacos, merced á la interposi-
ción de abundantes laminillas de mica neg-ra. Los prismas
se hallan encorvados por presión y adosados, simulando ag-re-
g-ados bacilares, pero con ayuda de la lente se percibe que son
verdaderos cristales independientes, muy alarg-ados, y que
aún lo serían más si no estuviesen cortados por un crucero
macrodiag"onal muy perfecto.
Estos cristales existen implantados en la masa del granito,
si bien los mejores están en la superficie de las diaclasas, con
aspecto todos ellos de ser productos evolutivos de la mica ne-
g-ra. No forman, en realidad, más que un ejemplar determi-
nable, aunque pequeño y no muy bello; pero por referirse á
un hallazg-o nuevo, hasta ahora en la Península, se ha incor-
porado á las colecciones españolas del Museo de Ciencias na-
turales. Todavía no ha podido examinarse óptica ni química-
mente por falta de material, aunque esperamos de la dilig-en-
cia de nuestro mencionado consocio que obteng-a mayor nú-
mero de muestras con que completar el estudio.
El ejemplar es enteramente parecido á las bucholzitas pro-
cedentes de Nueva York y Chester (Estados Unidos) que fig-u-
ran en las colecciones de dicho Museo, alg-unas enviadas por
Mr. Shepard, y también es análog-a la roca en que yacen, si
bien la de Toledo está muy alterada, cosa que no sucede á
las norteamericanas de nuestra colección.
138 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Decimos que el hallazg-o es nuevo para nuestro país, consi-
derando la bucholzita como una variedad distinta de la fibro-
lita, seg'ún admite Groth; pues en cuanto á esta seg-unda, es
sabido se halla en varias localidades españolas, particular-
mente de la sierra de Guadarrama, cuidadosamente estudia-
das por el malog-rado Quirog-a con ocasión de los instrumentos
neolíticos fabricados con dicha substancia. La g-eneralidad de
los mineralog-istas dan como sinónimas fibrolita y bucholzita;
pero es manifiesta en los ejemplares españoles la diferencia
entre la primera, constituida por masas en agregados fibro-
sos, á veces muy considerables, armando en rocas gneísicas, y
la segunda, la del ejemplar de que se trata, en forma de cris-
tales adosados, pero no fibras entrecruzadas, solo en pequeñas
masas y engastadas en una roca granítica.
Tipos celulares de los ganglios raquídeos del hombre
y mamíferos
POR
D. SANTIAGO RAMÓN Y CAJAL.
Aplicando el método del nitrato de plata reducido (fijación
en el alcohol solo por veinticuatro horas), hemos hallado en
el ganglio plexiforme del vago y focos raquídeos del hombre
y mamíferos domésticos (perro, asno, caballo, etc.), los si-
guientes tipos celulares , además del corpúsculo monopolar
glomerulado bien conocido por las investigaciones de Dogiel,
las nuestras y de Oloriz:
1. Corpúsculos multipolares que recuerdan los descritos por
Disse, Spirlas, Lenhossek y nosotros, es decir, provistos de
dendritas cortas, recias, ensanchadas en su punta y acabadas
por debajo de la cápsula. Poseen, además, un axon glomeru-
lado común.
2. Corpúsculo multipolar provisto de finísimas dendritas
nacidas ya del contorno del soma, ya de la porción inicial del
axon, y las cuales, espesándose sucesivamente, acaban á favor
de colosales esferas rodeadas de un sistema concéntrico de
cápsulas nucleadas. A veces dichos apéndices se bifurcan ge-
nerando dos ó más globos finales, y no es raro ver fibras ter-
DE HISTORIA NATURAL. 139
minadas en un rosario de esferas ó abultamientos sumamente
próximos.
Entre las variedades de este sing-ular tipo celular, que re-
<íuerda alg-o el descrito hace varios años por Huber en una
rana americana, se cuentan estas dos: célula cuyas esfe-
ras terminales residen y se terminan por debajo de la cáp-
sula del corpúsculo de orig-en, conexionándose con los nidos
nerviosos pericelulares de Cajal y Dog'iel; y célula cuyas finí-
simas dendritas (nacidas ya en la célula, ya en el axon) envían
sus g'lobos finales á los espacios intercelulares, en ocasiones
á g-ran distancia del corpúsculo orig-inario. Tan sing-ulares
elementos son comunes en el hombre, asno y caballo, menos
frecuentes en el perro y g-ato.
3. Células fenestradas ó sea perforadas en la reg-ión de ori-
g-en del axon por dos , tres ó más ventanas, que rellenan ele-
mentos neuróg-licos intracapsulares. En ocasiones, los cordones
de neurofibrillas separatorias de dichos huecos describen asas
complicadas y redes laberínticas. El axon, á menudo más del-
o-ado que cualquiera de estos cordones, procede de un tra-
béculo de la red.
Las referidas células fenestradas, halladas por nosotros en
el perro rábico y en animales envenenados por el arsénico
(1904), representan, contra lo que pensábamos al principio, una
disposición normal de los g'ang'lios. Escasas en el hombre de
veinticinco años, se encuentran en los viejos de sesenta en
adelante.
4. En el hombre senil hállanse, además de dichos corpús-
culos fenestrados, otros llenos de fosetas y erizados de apéndi-
ces ramificados, moniliformes, que no traspasan el límite in-
terno de la cápsula. En los amplios huecos circunscritos por
semejantes apéndices aparecen abundantes elementos neuró-
g-licos subcapsulares, cuya multiplicación parece haber provo'
cado, por una suerte de irritación, la proyección al exterior
de los referidos cordones neurofibrillares. Añadamos aún la
existencia de multitud de células nerviosas caducas, repletas
de pig-mento, cuyas neurofibrillas no atraen el reactivo ar-
g-éntico.
El estudio circunstanciado de estos hechos, así como su fisio-
lóg-ica interpretación , formará la materia de un extenso tra-
bajo, acompañado de grabados, que estamos redactando.
140 boletín de la real sociedad española
Algunos ((Ortópteros» de Olmedo (Valladolid)
POR
D. DANIEL GUTIÉRREZ MARTIN.
Mi decidida afición al estudio de las Ciencias naturales me
ha llevado á recog-er con el mismo interés cuantos minerales,
insectos y plantas he visto en el partido judicial de Olmedo
(Valladolid), en que resido.
Publicado en su mayor parte el Catálog-o de plantas, y en él
hecha mención de los minerales que poseo, quisiera hacer co-
nocer los insectos que allí viven, y al efecto doy á continua-
ción la lista de alg-unos Ortópteros y en notas sucesivas lo haré
de los de otros órdenes.
A. excepción del Gryllodes Escaler m Bol., ya citado por el se-
ñor Rioja en Valladolid, y del Platystolus Martinezi Bol., que
se extiende hasta Valladolid, según el Sr. Bolívar, ning-una de
las demás especies se había indicado en localidad precisa de
la provincia, ni aun de Castilla la Vieja, por lo que creo con-
veniente citarlas, aunque se trate de especies comunes.
Forficülidos.
Forficula auricularia Z.— Corta picos, tijereta. Comunísima entre
las cortezas, debajo de las piedras y sobre alg-unas plantas
Umbelíferas. (Olmedo) Marzo y Septiembre.
Mántidos.
Geomantis larvoides Pí^í^^eZ.— Especie que fué citada por pri-
mera vez de Cuenca (Uclés y el Sitio), y cuyo descubri-
miento se debe al R. P. Pantel. La descripción y dibujos
de este bonito mántido pueden verse en la p. 63, t. xxv,
(1896) de nuestros Anales. He recog-ido abundantes ejem-
plares de esta rara especie en los pinares próximos al arro-
yo Torcas, en los de la Navilla y Sang-ujero (Olmedo), pi-
nares y tierras incultas de Valviadero, Pedrajas, Iscar y
otros varios pueblos. De Julio á Septiembre se la ve co-
DE HISTORIA NATURAL. 141
rrer adulta con la g-raciosa ag-ilidad á ella peculiar. A pro-
pósito diré que en un campo próximo al Instituto del doc-
tor Rubio, en Madrid, encontré á principios de Octubre de
1903 una larva y dos adultos de esta especie de que me
ocupo.
Empiisa egena C/¿arp .—Tíimpoco tenemos noticia que se haya
citado este insecto en esta localidad; he cazado bastantes
ejemplares en la Cuesta del Alto sobre Ephedra scoparia y
Salsola vermiciilata, en prados de la Cerrajera sobre varias
plantas, cuyo color es muy parecido al suyo; asi consig-uen
ocultarse más fácilmente á la vista del cazador y apode-
rarse mejor de sus víctimas. En Olmedo. Adulta de Junio á
Septiembre.
Acrídidos.
Paracinema tricolor (Thiinl). )~Gomm\ á orillas de las ag-uas,
Olmedo. Agosto á Octubre.
Stenobotlirus festivus 5o/.— Frecuente en Olmedo. Verano.
— grammiciis Ca:. — En la dehesa de Olmedo. Verano.
— Mnotatus (Charp.) — Abunda en varios pueblos del
partido de Olmedo. Verano.
— apicalis {Herr. Sch.)—\ji\ solo ejemplar hemos ca-
zado de esta especie en un prado de la carretera
de Matapozuelos (Olmedo). Junio.
— vagans (i^ieí».)— Comunísima dondequiera (Ol-
medo).
— tricolor {Charp j — Común en los terrenos secos de
Olmedo, Bocig-as, Celabasas, etc. Verano.
— jucundus Fischer.—k.h\xná^nie en los sitios herbo-
sos húmedos de Olmedo. A^erano.
— pulvinatus {Fisch W.) — Frecuente en las praderas
de Olmedo. Verano.
Staurouotus Maroccanus (T/mnl).) — Esta especie, que abunda en
todo el partido (de preferencia en los sitios secos),
en el pasado año llegó á constituir plag-a en la
dehesa boyal de Ag-ueral y Llano de Olmedo.
Verano.
— brevicollis {Eversm.) var. Hisimnicus Bol.— El señor
Bolívar, en su Catálog'o sinóptico de los Or-
tópteros de la Fauna Ibérica, pág-. 67, dice ha-
142 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
berla recog-ido en los alrededores de Madrid y San
Martín de Valdeig-lesias; aumenta el área de dis-
persión de esta variedad, puesto que yo la he
hallado (aunque no abundante) en las cuestas del
Telég*rafo y Alto (Olmedo) y en un cerrillo del tér-
mino de Fuente Olmedo. Junio y Julio.
Stauronotus Genei (Osck.)— Muy frecuente en las dehesas de Ol-
medo, Ag-uazal y Doña María fPedrajas). Verano.
Epacromia thalassina (Fad. )—Alouuáa.nte cerca de los charcos
(Olmedo). Verano.
— strepens (Lalr.) —En ig-uales sitios que la preceden-
te (Olmedo). Verano.
Pacliytylus Danicus (Z.)— Vulg-ar en sitios húmedos (Olmedo).
Septiembre.
CEdaleus nigrofasciatus (De Geer.)— Especie muy variable en ta-
maño y coloración; es la que con más abundancia se en-
cuentra en el partido de Olmedo. Verano.
CEdipoda Charpentieri F/ei.—En los cerros áridos y pedreg-osos
de los retamares (Olmedo). Verano.
Acrotylus Insubricus (>S'coj!?.)— Vulg-arísima en Olmedo. Verano.
Sphingonotus azurescens f^c/«¿^.)— Común en terrenos arenosos
(Olmedo). Verano.
Cuculligera flexuosa (iServ.)—Ls. he recog-ido entre la Cuesta del
Alto y el Sang-ujero (Olmedo). Julio y Septiembre.
Caloptenus italíciis (Z. y*— Abundantísimo en Olmedo. La varia-
ción C. margineUus Serv. y la var. Watteniüyliana Pantel
se hallan mezcladas con el tipo. Verano.
Paratettix meridionalis (Ramh.)—^Q encuentra en los sitios ba-
jos (Olmedo). Ag-osto y Septiembre.
Gruidos.
Gryllotalpa viügaris Z«/r.— Perrilla. Es frecuente en las huer-
tas. El vulg-o la cree venenosa.
Gryllodes Escalerae Bol.—Ke recog-ido alg-unos ejemplares en
Olmedo; con ello no hago más que confirmar la cita del
Sr. Rioja en Valladolid. Verano.
DE HISTORIA NATURAL. 143
Locüstidos.
Platystolns Martinezi ^o/.— Chicharra. Sobre plantas espino-
sas (Olmedo). Verano.
XipMdium fuscmn (Fal/r.)— 'Muy común en el partido de Olme-
do. Verano.
Locusta viridissima (L.) — Siempre la he observado sobre el Cir-
sium ¡(mceoJatum. (Olmedo). Verano.
Gampsocleis glabra {I¿erdsí).—Iíe cazado alg-unos individuos en
los prados del Cuadrón (Llano de Olmedo). Verano.
Platycleis tesellata (C/iarp.)— Muy frecuente sobre plantas secas
(Olmedo). Ag-osto y Octubre.
— affinis /^Vdí».— Chicharra. Entre hierbas altas (Olme-
do). Verano.
Decticus albifrons {Fahr.) Cinco ejemplares poseo de esta especie,
recog'idos en distintos puntos sobre la Artemisia glutino-
sa (Olmedo). Septiembre.
Noticias referentes á algunos monstruos recientemente
recogidos ^^^
DON CELESTINO GRAINÜ CAUBET.
Monstruos simples ó unitarios.
4.° Gallo doméstico.— Y)Q la raza llamada española; muy des-
arrollado y calzado.
En la parte posterior debajo de la cola, y en el sitio que
ocupa ordinariamente el ano, nace una tercera pata tan fuerte
y robusta como las otras dos, y como ellas, calzada, pero con
las plumas mucho más larg*as, debido á la falta de roce, pues
el animal no podía moverla voluntariamente, llevándola como
colgada á modo de péndulo con movimiento para todos lados.
No arrastraba la pata porque el tarso está doblado á la iz-
quierda formando un áng'ulo recto; los dedos fuertes y robus-
(1) Véase pág. 329 del Boletín de Octubre de 1903.
144 boletín de la, REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tos; los dos del medio son los únicos que tienen uñas muy ■
grandes, de 2 cm. de larg-o; los otros las tienen rudimentarias.
p]l espolón normal, como los de las otras patas.
El ano está desviado hacia la derecha, pero casi encima de
la pata anormal, por cuya razón maté al animal para colocarlo
en la colección, por lo muy sucio que siempre estaba.
Al disecarlo vi que la pata no estaba articulada con el es-
queleto, que era completamente normal, circunstancia que
explicaba la falta de movimientos voluntarios, terminando
el fémur en forma esférica, pero sin articulación de ningún
g"énero.
5.° Gaviota plateada.— Hennoso macho de la especie Lariis
argentatus; le falta la mitad del tarso derecho.
Este ejemplar, cazado en la ría de Aviles, ha sido objeto de
bastante discusión entre alg'unos médicos y personas que lo
han visto, pues mientras unos afirman que se trata de un sen-
cillo caso de amputación producido casi seg-uramente por un
tiro, otros suponen, y yo entre ellos, que se trata de un defec-
to de nacimiento, fundándose en la existencia y disposición
del pulg-ar.
Aparece el tarso cortado por algo más arriba de la mitad,
2 cm. próximamente del nacimiento de los dedos, y habría
que suponer una casualidad muy g-rande para que un perdi-
gón ó bala le cortase el tarso por completo y le dejase precisa-
mente el pulg-ar, y aun así hay que suponer retracción ex-
traordinaria en los tejidos para que el pulg-ar fuese á ocupar
la posición que tiene á unos milímetros por encima del mu-
ñón, y en la posición relativa que precisamente ocuparía si
hubiera los demás dedos, de los cuales no existen vestigios.
6." Perro acéfalo.— Yeto bien desarrollado; le falta la parte
superior de la cabeza, que parece como cortada transversal-
mente por encima de los ojos. Faltan los párpados, estando el
g-lobo del ojo al descubierto; el labio superior partido por su
mitad, el cuerpo deforme y giboso, y una parte torcida é incli-
nada en arco hacia dentro. Nació muerto.
Conservado en alcohol. No hice ning-una observación ana-
tómica.
7." Huevo de (/allina.— Be tam?LÍio corriente, presenta en su
parte más estrecha una prolong-ación de un parecido exacto
al pezón de la mama de un mamífero.
DE HISTORIA NATURAL.
Coiitrii}ución al estudio del género «Margasus» Stál
POR
D. ANTONIO G. VÁRELA.
Este g-énero está determinado, seg'ún Stál (1), por los sig-uien-
tes caracteres: «Corpus oblong-um vel elong-atum. Caput elon-
g-atum, antice pone antennas atrinque tubérculo parvo ins-
tructum, parte anteoculari parte postoculari breviore. Rostrum
articulo primo apicalibus duobus ad unum long-itudine íequa-
li vel vix breviore. Thorax lobis ambobus posterius bitubercu-
latis vel bispinosis. Scutellum triang-ulare, disco levissime tu-
berculatum. Mesostethium lateribus antice tubérculo instruc-
tis. Abdomen nonnihil dilatatum. Pedes long-ivel long-iusculi.
femoribus anticis nonnihil incrasatis.»
Las especies de este género pertenecen á la reg-ión etiópica:
tres se encuentran en el continente, las restantes enMadag-as-
car é islas próximas. En las mag-níficas colecciones que existen
en el Museo de París, procedentes de Madag-ascar, he encon-
trado alg'unas formas nuevas que describo á continuación:
Margasus ornatus sp. nov.
Parce pilosulus, flavus. Antennarum articulis primo et se-
cundo (annulo flavo post médium et ápice articuli primi excep-
tis) nig-ris; articulis terminalibus fulvis. Fascia Ínter oculos
pcellos includente et articulo tertio rostri nig-ris. Pronotum
obscure testaceum, marg-ine antica et postica fuscis. Corium
flavum; fascia lata, ante médium fulva. Membrana fusco-tes-
tacea, área basali nig-ro ornata. Ventre ñavo, macula laterali
seg-mentorum omnium, nig-ra. Pedes flavi.
Caput pronotum aequilong-um, antennis corpore longioribus;
pronotum ang-ulis posticis haud prominulis. Abdomen hemely-
tris latius, sed lateribus haud dilatatum.
Long-. 17 mm.
Baie d'Antong-il (Madag-ascar).
Próxima á la especie M. conifer Berg-., pero se distingue fá-
(1) (Efv. Vel. Ak. Forh., 1858, p. 445; Hem. Afric. III, p 54.
146 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Gilmente por su coloración y por no tener el ápice del escudete
tan elevado. En la colección Noualhier [Mus. de París) hay va-
rios ejemplares determinados específicamente (in litt.), como
Margasus corallifer, M. lunatus y M. lunaius var., los cuales, á
mi juicio, no son más que variaciones ligeras de M. conifer
Berg-.
Margasus Martini sp. nov.
Testaceus, parce pilosulus. Antennis (ápice articulo primo
excepto) et articulo tertio rostri nig-ris. Pronotum nig-rum,
ang'ulis lateralibus in spinam long-iusculam obtusam eminu-
lis, disco lobi antici posteriusspinis duabus long-is validis, dis-
co lobi postici tuberculis duobus altis, conicis armato. Ang-ulo
apicali corii et fascia lata sub-basali, nig-ris. Abdomen heme-
lytris distincte latius, lateribus paullo dilatatum. Venter ru-
brum, spiracula liorum segnnentorum a marg-ine apicali lon-
g-ius distantia quam a marg-ine laterali [cf], in Q subseque lon-
g-e distantia. Femoribus anterioribus supra, post médium, ma-
cula nig-ra ornatis. Femoribus intermediis et posterioribus
(ápice excepto) nig-ris. Tarsis fulvis.
Long-. cf 23 mm.; Q 25-26 mm.
Bezanozano; Vallée d'Ambolo (Madag-ascar).
Dedico esta especie á mi coleg-a el naturalista del Museo de
París, M. Martín, tan ventajosamente conocidopor sus estudios
sobre este orden de insectos.
En alg-unos ejemplares existe un anillo rojo hacia el medio
del primer artejo de las antenas, y en otros una banda inter-
ocular neg-ra.
Yar. a. — Se diferencia fácilmente porque el vientre es neg-ro
mate, lo mismo que las caderas, la base de los fémures inter-
medios y posteriores y un anillo más ó menos completo cerca
del ápice, las tibias (excepto la base) y los dos últimos artejos
del rostro.
Long". 25 mm. Q. Tamatave (Madag-ascar).
Var. b. — Se caracteriza porque carece de punto neg-ro sobre
los fémures anteriores, el pronoto es de un color castaño-obs-
curo, y la mancha neg-ra situada entre los ojos se extiende por
encima del cuello formando una faja long-itudinal. La banda
transversa de la coria, amarilla clara, pajiza, y la membrana
neg-ro-azulada en su base.
DE HISTORIA NATURAL. 147
Dieg-o Suárez (Madag-ascar).
Es probable que esta variedad sea más bien una especie dis-
tinta.
Margasus nitidus sp. nov.
Nig-er, nitidus, subg-labro. Capite, articulis primo et secun-
do rostri, femoribus anterioribus, tibiisque, testaceis. Antennis
(exceptis annulis duobus testaceis articuli primi et medio ar-
ticuli secundi) nig-ris. Corium flavo-testaceum, nitidum, ang-u-
lo apicali fusco. Abdomen liemelytris latius, seg-mentis tribus
basalibus macula inarg-inali flava ornatis. Femoribus inter-
mediis et posterioribus (ápice excepto) nig-ris.
Antennis articulo primo capite et pronoto unitis long-itudine
subfequali. Pronotum nig-rum, nitidum, disco lobi antici pos-
terius spinis duabus long-is validis, disco lobi postici tubercu-
lis duobus conicis armato. Abdomen hemelytris paullo bre-
vius.
Long-. 19 ram. 9.
Islas Comeres.
Margasus elegans sp. nov.
Capite, rostro, pedibus (femoribus intermediis exceptis) co-
rioque testaceis. Antennis nig-ris, tuberculis antenniferis api-
ceque articuli primi rubris. Pronotum nig-rum, disco lobi an-
tici posterius spiniis duabus divaricatis , disco lobi postici
tuberculis duobus conicis armato. Hemelytra abdomine lon-
g'iora ang-ulo apicali corii nig-ro; membrana fusco-olivacea
versus apicem flavescente. Venter fusco-nig-rum , disco seg'-
menti primi testaceo; et maculis conexivi seg-mentorum se-
cundi et tertii flavis. Femoribus intermediis (ápice excepto)
nig-ris. Tarsis fuscis.
Long-. 24 mm. (y).
Madag-ascar.
Margasus femoralis Sig-noret (1).
Esta especie es muy variable en su coloración; en algunos
ejemplares la coria es amarilla casi en su totalidad, lo mismo
que las patas, y sin punto, neg-ro sobre los fémures; en otros
(1) Ann, Soc. Ent. Fr. 1860, p. 960 (Tetroxia).
148 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
es iiegTuzca, picea, las patas amarillo-rojizas, con un punto
neg-ro sobre los fémures anteriores é intermedios. Los cf cr"
tienen, generalmente, el disco del vientre (excepto el último
anillo) de un color amarillento sucio.
Bezanozano, Baie d'Antong-il, Antanambé, Dieg-o Suarez.
Var. minuhis nov. — Pequeño tamaño, 14 mm. f/; 15-16 Q;
cabeza, rostro y patas rojas; el resto del cuerpo completamen-
te neg"ro, lo mismo los of of que las Q Q.
Margasus impiger Berg-roth (1).
Long-. cr* 22 mm.; Q 25 mm.
Var. a. — Fémures anteriores é intermedios neg-ros, con un
anillo amarillo cerca del ápice; los posteriores tienen además
la mitad basilar amarilla; tibias de color castaño.
Var. í.— Patas de color castaño, con las coxas y la extremi-
dad de los fémures neg-ruzcos.
Las fajas neg'ras del vientre se ensanchan tanto en algunos
ejemplares (Q) que casi ocupan toda la superficie.
Los estigmas (spiracula) situados en los segmentos ventra-
les están en las Q9 próximamente á igual distancia del borde
apical que del lateral. Los segmentos abdominales cuarto y
quinto no están dilatados lateralmente como en el AI. AJzeli
Stál.
Kamerun, Río Benito (Gabón), Togo (Guinea).
A pesar de la extraordinaria variación del color en las es-
pecies de este género, creo que se pueden separar, en parte,
por este carácter, por su constancia en determinados órg'anos,
como la cabeza, antenas y pico. En la coloración se funda,
principalmente, el siguiente ensayo de clave dicotómica para
la separación de las especies de este género.
A. Cabeza negra ó pardusca.
a. Antenas negras M. impiger Berg.
b. Antenas amarillo-rojizas ó castañas.
a'. Fémures anteriores é intermedios ver-
des M. opulentus Dist. (2).
b'. Fémures negros ó amarillentos M. Afzeli Stal. (3).
(1) BuU. Soc. Ent. Fr. 1896, p. 3S5.
(2) Ann. South. Afric. Mus., vol. ni, part. n, p. 56, 1903.
C3) OEfv. Vet. Ak. Forh., p. 115, 1858.
DE HISTORIA NATURAL. ]49
B. Cabeza roja ó amarilla.
a. Fémures de un solo color, á lo más un
punto negro sobre los anteriores é
intermedios.
a'. Coria amarilla con una banda trans-
versal, subbasal, negruzca M. ornatus G. Var.
h' . Coria sin banda transversa.
a" . Escudete con un tubérculo muy ele-
vado; coria castaño-clara M. eonifer Berg. (1).
h". Coria amarilla ó negruzca; tubérculo ( M. femoralis Sign.
del escudete poco elevado i M. luridus Dist. (2).
b. Fémures intermedios y posteriores, ó al
menos los primeros, con la base negra.
h' . Solamente los intermedios con la base
negra M. elegans G. Var.
■c'. Intermedios y posteriores con la base,
al menos, negra.
h" . Lóbulo anterior del pronoto rugoso
con cuatro tubérculos espinosos. M. Maurus Dist. (3).
c'' . Lóbulo anterior del pronoto liso con
dos espinas sobre el disco. '
h'" . Coria rojiza con una ancha ban-
da transversal y el ángulo
apical negruzcos M. Martini G. Var.
c'". Coria sin faja transversa M. nitidus G. Var.
Los «Ápidos» de España
POR
JOSÉ MARÍA DUSMET Y ALONSO
I
Géneros Melecta, Crocisa y Epeolus.
Al empezar á publicar mis estudios sobre los ápidos de Es-
paña, he de repetir una observación que ya hice en ocasiones
análog-as. Muy poco cazados y casi nada estudiados los hime-
(1) Revue d'Ent., xiv, p. 146, 1895.
(2) Anu. and Mag. of. Nat. Hist., p. 361, 1903.
<3) Ann. South. Afric. Mus., vol. iii, part. ii, p.
T V.- Marzo, 19C5.
150 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nópteros de nuestra Península hasta estos últimos años, los.
trabajos que sobre ellos se presenten han de quedar sometidos,
á numerosas é importantes ampliaciones. Es útil, sin embarg-o,
que vayan apareciendo, porque así llaman la atención de nues-
tros consocios y les animan, sea á hacer rectificaciones, sea á
recolectar con preferencia los g-rupos sobre los cuales hay alg'O
escrito. Así lo he podido comprobar con estudios anteriores, y
espero que ocurra lo mismo con el presente.
Para el estudio de los ápidos hay una guía importante con
la notable obra (aún en publicación) Die Bienen Europa's, em-
pezada por el Dr. O. Schmiedeknechty continuada por H. Frie-
se. El plan g-eneral de ella y las líneas principales de sus cua-
dros de clasificación, modificados cuando sea oportuno, serán
la base para los estudios sobre los diversos g-éneros de dicha
familia que intento publicar. Además de la obra citada, han
sido vistas muchas otras de diversos autores, debiendo citar
especialmente las numerosas descripciones hechas por nuestro
consocio Dr. J. Pérez, de Burdeos, á quien he consultado alg-unos
ejemplares dudosos, que ha tenido la amabilidad de clasificar.
La familia de los ápidos está ya en los autores antig-uos bien
definida y limitada. Se caracterizan por su raetatarso posterior
larg-o y ancho, alg'o aplastado y velloso por su lado interno. La
mayor parte de los géneros tienen un aspecto bastante marca-
do, que hace que, aun los principiantes, conozcan pronto los
insectos pertenecientes á esta familia.
Divídense los ápidos en tres grupos naturales: los ápidos so-
ciadles, que tienen machos, hembras fecundas y hembras es-
tériles ú obreras, las cuales verifican todos los trabajos de la
sociedad que forman; los ápidos solitarios, con solo ^jrf y 9?,
recogiendo éstas, como las obreras del otro grupo, el polen y
néctar de las flores para alimento de su cría; por último, los
ápidos parásitos, que viven también solitarios, pero depositaur
do las hembras sus huevos en los nidos de un ápido de los otroa
grupos, á expensas de cuyas provisiones vive la larva del pa-
rásito. En los últimos, de acuerdo con sus costumbres, carecen
las hembras de la escobilla recolectora del polen, que en las.
patas ó vientre tienen las de los dos grupos anteriores.
A estas abejas parásitas (SchmaroizerUenen de los autores,
alemanes) pertenecen los tres géneros de que ahora vamos á
ocuparnos.
DE HISTORIA NATURAL. 151
Además de los ejemplares que he cazado y de los existentes
en el Museo de Madrid, he podido estudiar los que me han fa-
cilitado mis amig"os los Sres. García Mercet, Fernández Nava-
rro y Gutiérrez Martín, de Madrid; BofiU, de Barcelona; R. P.
Navas, de Zarag-oza; Cáceres y Schramm, de Cartag-ena; Fló-
rez, de Cang-as de Tineo; Boscá, de Valencia, y López Zuazo, de
Burg-os. A todos ellos doy aquí las más expresivas g-racias.
Gen. Melecta Latr.
Alas anteriores con una celdilla radial, elíptica, con el ex-
tremo alg-o separado del borde del ala; con tres celdillas cubi-
tales, la primera alarg-ada, la seg-unda mucho menor, la terce-
ra casi del tamaño déla primera, tan ancha arriba como abajo,
pero más en el centro. Ojos sencillos casi en línea recta. Escu-
dete abovedado, bidentado, cubierto por pelo.
9. Antenas de 12 artejos, abdomen con 6 segmentos, el últi-
mo triang-ular, lampiño. (/. Antenas de 13 artejos, abdomen con
7 seg-mentos, el último estrecho, truncado en su extremo.
Insectos g-ruesos, neg-ros, con el tórax cubierto de abundan-
tes y larg'os pelos g-rises ó pardos y el abdomen casi siempre
con manchas laterales formadas por pelos aplastados de un
blanco nieve. Apenas pueden confundirse más que con el g"é-
nero Crocisa, el cual tiene el escudete plano, lampiño, escota-
do en el borde y con un pincel de pelos blancos bajo la esco -
tadura.
Las especies de este g'énero son parásitas de las Megilla
(= ÁntJwphora) y de alg-unos Megachile.
Se encuentran principalmente en primavera, pero también
lleg-an al verano. En España se han cazado desde Marzo á
Ag-osto. Se hallan durante las horas de calor especialmente en
los taludes donde abundan los agujeros de nidos de Megilla.
Comprende este g-énero bastantes especies (37 seg'ún Dalla
Torre), repartidas en el antig-uo continente y en América. De
ellas cinco se han hallado en España, siendo posible se encuen-
tren además otras dos ó tres de la fauna mediterránea.
1. Artejo seg-undo del funículo marcadamente más corto que
el tercero. Patas con pelos negros
5. M. funeraria Smith.
152 boletín de la EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
— Artejo seg-undo del funículo igual o más larg'o que el ter-
cero 2.
2. Insecto negTO por completo 3. M. nir/ra Spin.
— Tórax, abdomen y patas con pelos blancos 3.
3. Seg'mentos seg^undo y tercero del abdomen con dos man •
chas blancas á cada lado á. M. plurinotata BruUé.
— Seg'inentos seg'undo y tercero con una sola mancha á cada
lado 4.
4. Metatarso posterior curvo en Q y cf j placa anal de éste obs-
cura, ancha, truncada ó muy poco escotada
1. M. armata Panz.
— Metatarso posterior Q recto, en elo^ lig^eramente arqueado;
válvula anal de éste estrecha, profundamente escotada,
á veces con el extremo de color más claro
2. M. luctuosa Scop.
1. M. armata Panz.— Sinonimia, AiJis imnctata Kirby (nec Oliv.
et Panz). — M electa ¡mnctata Nyl. (nec Latr., Fabr. et Lep.)
Especie abundante y extendida por España, aunque no tanto
como la M. luctuosa, á la cual es probable que se refieran bas-
tantes de las citas que se han hecho de la armata.
Madrid! Chinchón! (en Madrid); Vizcaya (Schramm!).
Hay ejemplares que pueden dar lug'ar á dudas respecto á si
pertenecen á una ú otra de dichas especies. La M. armata tiene
los metatarsos posteriores encorvados en ambos sexos, fuerte-
mente en el a', bastante menos, pero siempre de un modo
marcado, en la 9; ésta tiene la placa anal estrecha, el abdo-
men con puntuación bastante espesa; en el cf la placa anal es
ancha, truncada y apenas escotada; el segundo artejo del fu-
nículo no llega á ser vez y media tan largo como el tercero.
La pilosidad de la cabeza y tórax es, g-eneralinente, de un tono
gris con tendencia á amarillo ó pardo. Pero debemos repetir
que, así como muchos ejemplares se colocan bien en una ú
otra especie, hay algunos que solo pueden determinarse con
dificultad, pues los caracteres diferenciales no están bien mar-
cados. Las manchas abdominales que, según los autores, son
de color gris ó amarillento, en la mayor parte de los ejempla-
res que he visto son de un blanco casi tan puro como en la luc-
tuosa.
Longitud observada, 11 á 16 mm. De Marzo á Agosto.
DE HISTORIA NATURAL. U3
Una Q de Lemona (en Vizcaya) (Schramm!) carece de man-
chas laterales en los seg-mentos tercero y cuarto.
2. M. luctuosa Scop. — Sinonimia. Apis piinctata Oliv. (nec Kir-
by et Panz.). — M. imnctata Latr. (nec Nyl.).
Es la más abundante de nuestras Melecta. Madrid! Aranjuez
(en Madrid) (G. Mercet!); Cartag-ena (J. Cáceres!); Vizcaya
(Schramm!); Burg-os (Lop. Zuazol); Sierra de Albarracín! Valen-
cia (Mus. de Madrid).
Longitud, 11 á 19 mm. De Marzo á Julio.
Véase en la M. armata lo que indicamos sobre la posibilidad
de confundir alg-unos ejemplares con la luctuosa. En ésta las Q
tienen el metatarso posterior recto, la placa anal más ancha que
en aquella especie, con sus quillas laterales arqueadas y no
rectas, el abdomen con puntuación más esparcida; los g tie-
nen el metatarso posterior lig-eramente encorvado, la placa
anal estrecha y alg-o escotada en el extremo, el artejo seg'undo
del funículo vez y media tan larg-o como el tercero. La pilo-
sidad de la cabeza y tórax es verdaderamente g'ris, sin ten-
dencia á amarillo, las manchas abdominales de un blanco puro
de nieve. He observado alg-unas Q con puntos blancos latera-
les en el quinto seg-mento.
La variedad alho varia. Er. f= granáis auct.) se disting-ue
por su g-ran tamaño (19 mm.), pilosidad del tórax más blanca
y las antenas del cf muy g-ruesas. Es un bonito insecto.
9 y c/ Cartag-ena (J. Cáceres). (Mi col.).
3. M. nigra Spin. Un cf Las Arenas (en Vizcaya) (Schramm).
(Mi col.).
Long'. 11 mm. Julio.
Por ser interesante este hallazg-o, copio la descripción orig-i-
nal tomada de Insectorum Ligurice species nova aut rariores.
Genua?, 1808.
«Tota nig'ra. Caput cum thorace pilis concoloribus hirtuin.
Abdomen subnudum, basi villosa, margñnibus nig-ro ciliatis.
Antennse, pedesque nig-ri, tarsis satúrate ferrug'ineis. Alie lon-
g"itudine corporis, hyalinae, ápice fuscescentes.»
Considera Spínola que puede ser una variedad de la M. pune-
tata. Como hemos indicado en la sinonimia de las especies
precedentes, á una y otra, seg-ún los autores, se refiere la
154 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
M. functata, quedando por esta parte en duda. Friese no ha
visto esta especie, pero la cree variedad de la armata. El ejem-
plar que tenemos conviene perfectamente á la descripción co-
piada, y es, casi seg'uramente, la M. nigra Spin. Ahora bien,
falta resolver si ha de conservarse como especie. La forma del
metatarso la llevará bien á la armata, pero por la placa anal
se parece más á la hicluosa. Esto y la coloración tan marcada,
á la cual, al menos por ahora, no he visto ejemplares que se
aproximen, induce á creer que sea realmente una buena es-
pecie.
4. M. plurinotata Brullé.— Sinon. M. Jakowlevii Rad.
Una 2 Cartag-ena (J. Cáceres). (Mi col.).— Un (/ Tudela (en
Navarra) (P. Navas.)— Una Q Cartag-ena (Sánchez Gómez) (Mus.
de Madrid).
Long-. 14 mm.
Especie bien fácil de disting-uir por tener, en vez de una,
dos manchas laterales á cada lado de los seg-mentos seg-undo
y tercero. Además lleva una mancha en el cuarto y quinto (Q),
y en el cuarto, quinto y sexto {^). Las del último en cada
sexo son casi tan grandes como las anteriores, á diferencia
de la variedad de luctuosa en que, si existen, son tan solo
pequeños puntos. Los caracteres de forma aproximan esta es-
pecie á la armata, según Friese; sin embargo, el segundo ar-
tejo del funículo del cf es bien una y media vez como el ter-
cero. Ha sido encontrada por Friese en Elche (Alicante), en
Mallorca é Ibiza. Algunas citas de otros autores quizás sean
inexactas, como he podido comprobar en algunos casos. Debe
ser bastante escasa en España.
5. M. funeraria Smith. — Sin. M. itálica Radosk.
Una Q Vallecas! (en Madrid).
Long. 15 mm. En Junio.
Especie bien caracterizada por tener las antenas largas y
delgadas, con el segundo artejo del funículo más corto que el
tercero, al contrario de las otras Melecta. Las patas cubiertas de
pelos negros; en la cabeza y tórax hay pilosidad negra y blan-
ca como en luctuosa: el abdomen con manchas laterales en los
cuatro primeros segmentos. El c/ (que no conozco) tiene las
tibias y metatarsos posteriores muy ensanchados. Esta bonita
DE HISTORIA NATURAL. 155
especie no ha sido hasta ahora citada de España, y debe ser
muy escasa.
Entre las especies poco deñuidas y conocidas solamente por
alg-una antig-ua descripción, fig'ura la M. rugosa Dours, del
archipiélag-o grieg-o y Arg-el, la cual tiene como carácter más
marcado las arrug-as longitudinales, sinuosas y muy unidas,
de todos los segnnentos abdominales. Pérez la considera como
una variedad de la M. funeraria (según Friese). Si así fuera,
acaso á ella se pudiese referir el antes citado ejemplar, que
presenta indicado dicho carácter y tiene la placa anal de un
ferruginoso muy obscuro, como también ocurre en la M. rugo-
sa Dours.
Gen. Crocisa Jur.
Los mismos caracteres que el género Melecta, pero con el es-
cudete plano y lampiño ó con escasos pelos aislados, escotado
posteriormente, y dejando ver bajo la escotadura un mechón
de pelos blancos.
Son insectos parecidos en su aspecto á las Melecta, pero más
lampiños, no solamente en el escudete, sino en el tórax y pri-
mer segmento abdominal. Algunos ejemplares pequeños de la
Cr. r«mM« pudieran tomarse por grandes EiKoliis , pero tan
solo á primera vista, puesto que los caracteres científicos indi-
cados los diferencian fácilmente.
Han sido señalados como parásitos de especies del género
Megüla ( = Anthophora).
Viven durante el centro del verano, según los autores. Los
datos que tenemos comprenden en España los meses de Junio
á Octubre.
Cincuenta y siete especies de este género figuran en el Ca-
tálogo de Dalla Torre, propias del antiguo continente, de
América y de Oceanía. De ellas hay ocho paleárticas, seis de
las cuales se han hallado en España
Q
1. Manchas blancas laterales del primer segmento abdomi-
nal con pequeña prolongación hacia delante; sexto seg-
mento negro 2.
156 boletín de la KEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
— Manchas del primer seg-mento con g-ran prolong-ación ha-
cia delante, la cual vuelve á entrar marcadamente hacia
el centro, ó bien con una mancha en la base y otra en
el borde á cada lado 3.
2. Manchas del tercer seg-mento pequeñas y teniendo á su
lado exteriormente un punto blanco bien separado. . . , .
1. Cr. orliata Lep.
— Manchas del tercer seg-mento mayores, sin punto libre la-
teral exterior 2. Cr. scutellaris Fabr.
3. Escudete con un mechón de pelos blancos en el centro
cerca del borde posterior. Dos manchas á cada lado del
primer segnnento, una anterior y otra posterior
3. Cr. affinls Mor.
— Escudete sin pelos blancos por encima. Las manchas á
cada lado están unidas 4.
4. Escudete escotado, sin muesca triang-ular en el centro. 5.
— Escudete escotado, con los e.x^tremos bastante agudos, y
en el centro del borde posterior una pequeña, pero bien
marcada, muesca triang-ular 4. Cr. major Mor.
5. Escudete ang-ulosamente escotado. Placa anal no aquilla-
da, groseramente punteada. Sexto segmento con man-
chas 5. Cr. ramosa Lep .
— Escudete ligeramente arqueado ó aun enteramente trun-
cado. Placa anal aquillada antes del ápice, tan solo en
la base algo punteada 6. Cr. truncata Per.
1. Segmento anal truncado 2.
— Segmento anal escotado 4.
2. Manchas laterales con prolongación pequeña hacia de-
lante 3.
— Manchas laterales con prolongación anterior grande y re-
entrante hacia el centro 6. Cr. truncata Per.
3. Tercer segmento con una mancha y un punto exterior á
ella á cada lado 1. Cr. orbata Lep.
— Tercer segmento sin tal punto separado de la mancha
2. Cr. scutellaris Fabr.
4. Escudete con un mechón de pelos blancos en el centro
cerca del borde posterior. A cada lado del primer seg-
DE HISTORIA NATURAL. 157
mentó una mancha en la base y otra en el borde poste-
rior 3. Cr. afiíús Mor,
— Escudete sin pelos blancos por encima. Las manchas an-
terior y posterior están unidas en el borde lateral. . 5.
5. Seg-mento anal con dos ángulos salientes. Escudete esco-
tado angnilosamente. 5. Cr. ramosa Lep.
— Seg*mento anal con tres pequeños tubérculos. Escudete
escotado, con el borde algo ondulado, y en su centro
una muesca triang-ular bien marcada. 4. Cr. major Mor.
1. Cr. orhata Lep.
Dos 9 Ormáizteg-ui! (Guipúzcoa); una 9 Soria (Fernández
Navarro!); dos 9 Las Arenas (en Vizcaya) (Schramm!); un c/
Cangas de Tineo (Florez!).
Long-. 10 á 12 mm. Julio y Agosto.
No admite Friese esta especie, que considera un sinónimo de
Cr. smttenaris Fahr., sin expresar las razones en que se funda.
Pérez conserva separadas las dos especies. Los ejemplares que
cito se acomodan perfectamente á la descripción de Lepelle-
tier (1), siendo en todos bien marcados los puntos del tercer
segmento. En el primero las manchas emiten prolongaciones
perpendiculares á ellas hacia adelante; pero esas prolongacio-
nes, mucho menores que las manchas, no vuelven hacia el
centro del segmento.
2. Cr. scutellaris Fabr.
ün (^. Madrid. (Mus. Madrid).
Long-. 11 mm.
No conozco ning-ún ejemplar que se acomode á la descrip-
ción que de esta especie hace Friese, pues el q^ que cito, deter-
minado por él mismo, tiene el primer segmento con manchas
laterales tan extendidas hacia delante y entrantes como ocu-
rre en las Cr. major ó ramosa, de manera que lo indico única-
mente por la autoridad de quien lo clasificó, pues como no co-
nozco otros tipos ni ejemplares, no puedo afirmar que no sea
scuteUaris, aunque sí que no conviene con los caracteres.
U) Hist. naturelle des insectes hyménoptéres. Paris , 1811, tomo i, p. 452.
153 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
3. Cr. affinis Mor.
Una Q y un r/- Vilatorta (en Barcelona) (Colección BofiU.)
Bonita especie, de la que no he encontrado más representan-
tes. Se disting-ue bien por el pequeño pincel blanco en el escu-
dete y por las manchas laterales del primer seg-mento, que se
dividen en una anterior y otra posterior. El seg-mento anal
del cT está escotado en áng-ulo muy ag-udo. Otros varios carac-
teres menos importantes concuerdan ig-ualmente con la minu-
ciosa descripción, que copia Friese.
4. Cr. major Mor.
Abundante en España. Madrid!; Cercedilla! (en Madrid);
Escorial! (en Madrid); Montarco! (en Madrid); Cataluña (Antig-a
y BofiU!); Cartag-ena (J. Cáceres!); Las Arenas (en Vizcaya)
(Schramm!); Sierra de Albarracín!; Valencia (Boscá!); Olmedo
(en Valladolid) (Gutiérrez Martín!); Bilbao (Seebold!).
Long-. 11 á 17 mm. Junio á Octubre.
La forma del escudete, con su pequeña escotadura profunda
y triang-ular en el centro de la g-ran escotadura g-eneral que
termina á los lados en áng'ulos bastante salientes, es lo que
más disting-ue esta especie. Los c/ se diferencian bien de los
de Cr. ramosa por terminar el seg-mento anal en tres pequeños
tubérculos que, aunque suelen ser mayores los laterales, no
dejan lug-ar á confusión con el seg-mento anal bien escotado
de la Cr. ramosa. No hay tanta seg-uridad en las 2, pues la
forma del borde posterior del escudete es alg-o variable, seg-ún
los ejemplares, y la placa anal punteada solo en la base y con
una quilla hacia el vértice, no siempre se observa bien en los
ejemplares antig-uos.
o. Cr. ramosa Lep.
Abundante. Madrid!; Chinchón! (en Madrid); Escorial! (en
Madrid): Ambel! (en Zarag-oza); Ciudad Rodrig-o (en Salaman-
ca (Sanz!); Cartag-ena (Sánchez Gómez!); Valimón! fen Valla-
dolid); Sierra de Albarracín!; Alicante (García Mercet!); Cata-
luña (Antig-a y BofiU!).
Long". 8 á 12 mm. Junio á Septiembre.
El escudete en esta especie tiene una escotadura grande
ang-ulosa, sin que en el centro de ella se observe la muesca
ó pequeña escotadura triang-ular característica de la Cr. ina-
DE HISTORIA NATURAL. 159
jor. El segmento anal del v- está escotado bien marcadamente
sin huella de tubérculo central. La placa anal de la Q no tiene
quilla marcada y está toda por ig-ual punteada. Al tratar de la
Cr. major ya dijimos que las $ de ambas especies pueden ser
difíciles de disting-uir.
6. Cr. truncata Per.
Citada de España por Friese, quien cree que es solamente
una variedad de Cr. major por haber visto transición entre am-
bas formas. No he estudiado ningún ejemplar que correspon-
da, sin duda, á la truncata. Algunos que envié en consulta al
autor, fueron determinados como major. Otro de Cataluña (Bo-
fill) pudiera ser truncata.
Un (f de la colección García Mercet, que envié en consulta
á Mr. J. Pérez, de Burdeos, fué clasificado como Crocisa Ms-
immca Pérez, especie inédita que fundó su autor sobre otro
ejemplar de Cataluña. Con gran amabilidad me invitó nuestro
ilustre consocio á hacer la descripción, cediendo su derecho de
prioridad. Sin embarg'o, tratándose de un género en que las es-
pecies son muy próximas, y no habiendo yo visto más que un
ejemplar, no creo oportuno describirle, esperando que pueda
hacerse con seguridad cuando se recojan más individuos.
Gen. Epeolus Latr.
Alas anteriores con la celdilla radial elíptica y su extremo
separado del borde del ala; tres celdillas cubitales: la primera
grande, la segunda casi triangular, la tercera tan ancha arri-
ba como abajo, mucho menor que la primera, tan grande como
la segunda. Labro casi cuadrado ó algo más corto que ancho,
con dos pequeños tubérculos en el centro ó hacia la parte an-
terior. Escudete dentado á ambos lados.
2. Antenas de doce artejos; seis segmentos dorsales, de los
cuales el sexto es triangular; cinco segmentos ventrales, el
quinto grande, ocultando el sexto, del que se perciben á veces
unos pequeños apéndices que en algunas especies están digi-
tados.
of' Antenas de trece artejos; siete segmentos abdominales,
i60 boletín de la real sociedad española
el séptimo pequeño, redondeado; los seg-mentos cuarto y
quinto ventrales con una fila de pestañas en el borde.
Insectos de pequeño tamaño, sin el aspecto g-eneral de ápi-
dos, por lo cual es frecuente que no estén entre ellos en las
colecciones poco estudiadas. Poco pelosos, de color neg-ro ó
manchados de rojo, especialmente las patas; los segmentos ab-
dominales adornados con manchas laterales de tomento blanco
ó amarillento muy aplastado. A primera vista solo pudieran
confundirse con alg-unos AmmoMtes ó Pasites, ó con ejempla-
res muy pequeños de Crocisa, pero los caracteres señalados los
diferencian en seg-uida.
Han sido señalados como parásitos de especies de los «'ene-
ros Colletes, Osmia y MegilJa.
Se cazan en el verano, habiéndose hallado en España desde
Junio á Ag-osto.
Sesenta y ocho especies fig-uran en el Catálog'o de Dalla
Torre, la mayor parte de América, unas quince paleárticas, y
de ellas cinco halladas hasta ahora en España, pero seg-ura-
mente serán más por haber sido muy poco cazadas y encon-
trarse otras varias en Francia, Italia y Arg-elia, las cuales in-
cluiremos también en los cuadros sig-uientes.
1. Cuerpo y patas casi enteramente negros 2.
— Cuerpo y patas manchados de rojo 4.
2. Labro con borde bidentado E. ¿ristis Sm.
— Labro con borde redondeado 3.
3. Primer segrnento abdominal con una banda junto al borde.
E. prmístus Per.
— Primer seg-mento con dos bandas 1. E.faUax Mor.
4. Labro bidentado, con los tubérculos en el centro -5.
Labro redondeado, con los tubérculos más abajo del cen-
tro 6.
5. Base de las antenas y pecho rojos. 4. E. MUiani Per.
— Antenas y pecho neg-ros 3. ^. p7'odnctus Thoms.
6. Primer seg-mento con una sola banda. . . E. ^^^(Bustiis Per.
— Primer seg-mento con dos bandas 7.
7. Ferruginoso con las manchas tomentosas amarillo-dora-
das ó. E. áureo Testitus Dours.
DE HISTORIA NATURAL. 161
— Neg'i'o más ó menos manchado de rojo, pero siempre con la
cabeza y el meso- y metatúrax neg-ros. 2. E. variegattis L.
cr"
1. Sin pestañas ventrales E. tarsalis Mor.
— Segmentos cuarto y quinto ventrales con pestañas 2.
2. Pestañas rectas 4:. E. JuUiani Per.
— Pestañas encorvadas hacia atrás y arriba 3.
3. Labro bidentado en el borde 4.
— Labro de borde redondeado 5.
4. NegTO por completo, excepto el tomento. . . E. iristis Sm.
— Patas rojas 3. ^. iwoductiis Thoms.
5. Patas obscuras. Pestañas larg-as, estrechas y apenas en-
gruesadas en el ápice \. E. fallax Mor.
— Patas rojizas. Pestañas cortas, engruesadas en su extremo.
2. E. vaTiegatns L.
L E. fallax Mor.
Dos Q y un (/. Madrid (García Mercet!). (En Junio.)
Pertenece esta especie al grupo de las obscuras, pues es de
color negro, salvo, si acaso, la extremidad de los tarsos. De
las restantes de España se distingue por tal carácter, pues las
otras tienen patas rojizas. El (f, además, no tiene las" pestañas
ventrales engruesadas en su extremo.
Próximo á esta especie es el E. iristis Sm., de Alemania y
Austria, cuyo labro es bidentado en el borde. También el
E. tarsalis Mor. es del grupo de especies obscuras, pero el rf,
único conocido, no tiene pestañas ventrales.
2. E. variegatus L.— Sinonimia. E. rufi'pes Thoms.
El más abundante en España. Madrid!; Escorial!; Los Moli-
nos (García Mercet!); Ormáiztegui! (en Guipúzcoa); Bilbao
(Seeboldl). De Junio á Agosto.
Long. 6 á 9 mm. Además ha sido citado de otros puntos de
España.
Es de coloración muy variable. Las patas son siempre más
ó menos rojizas, pero el cuerpo es, ya neg'ro por completo en
los cf, ó con solo el escudete rojo en las 9, ya rojo ó ferrugino-
so todo él, exceptuando tan solamente la parte superior de la
cabeza, el mesotóraxy metatórax. Entre estos dos límites exis-
162 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ten todas las transiciones intermedias, y claro está que en nin-
g-ún caso nos referimos al tomento planchado blanco ó amari-
llento que forma dibujos y manchas en la cabeza, tórax y
abdomen. Se confunde fácilmente con el E. prodnclíis Thoma.,
pues el único carácter científico ó esencial que los separa es el
labro bidentado en el borde y con los tubérculos situados en
el medio en q\ jjrodiictus , mientras que el variegaUís tiene el
labro redondeado en el extremo y con los tubérculos más abajo
del centro. Como se comprende, siendo muy pequeño el labro
y difícil de observar en los ejemplares ya antig-uos, resulta
bastante problemática la determinación en alg-unos casos. Bien
es verdad que el p'odiictns suele ser más obscuro y la válvula
anal del of es más ancha y neg-ra que en el variegatus, por lo
cual con alg-o de práctica y con tipos de comparación se re-
suelve bien la dificultad. Pero debemos señalar la posibilidad
de confundir ambas especies, si bien por su mayor abundan-
cia se trata casi siempre del E. variegatus.
3. E. productus Thoms.
Una Q. Calatayud! (en Zarag-oza); una Q. Chamartín (en Ma-
drid) (P. Navas!); un c" Sierra de Guadarrama (Lauffer!); un f/
Los Molinos (en Madrid) (García Mercet!).
Long". 8 á 10 mm. Ag*osto.
Muy fácil de confundir con alg-unas formas del E. variega-
tus; no he de repetir lo que en aquél he indicado, y á lo que
me remito, respecto á sus caracteres diferenciales.
4. E. Julllani Pérez.
Un (/, Madrid (García Mercet!). En Julio.
Long'. 8 mm.
Difiere esta especie de las demás por las pestañas rectas, no
encorvadas, de los seg-mentos ventrales del cf, las cuales son
amarillas por completo y no obscurecidas en el extremo, como
ocurre en el E. intermedms Per., otra especie próxima encon-
trada en Marsella y Montpellier.
El ejemplar único que conozco ha sido determinado por el
autor de la especie, el ilustre entomólogo de Burdeos.
5. E. áureo vestitus Dours.
Una Q. Madrid (García Mercet!). En Julio.
DE HISTORIA NATURAL. 163
Long'. 8 mm.
También este ejemplar ha sido visto por Mr. Pérez, quien
cree se le debe referir á dicha especie, que no había vuelto á,
ser citada desde que su autor la describió. (Rev. Mag. zool. Y),
procedente de Arg-el. Friese la incluye en su obra, sin hacerlo
en los cuadros dicotómicos. Realmente conviene la descripción
orig'inal con el ejemplar en cuestión. Falta saber si, dada la
g-ran variabilidad del E. variegatus, podría ser solamente una
forma extrema por su coloración clara. Esta 9 tiene neg-ra la
reg-ión occipital, una banda longitudinal en el centro del me-
sonoto, la cual es más ancha por detrás que por delante y la
porción central del metatórax. En la descripción de Dours so-
lamente son neg-ros «les deux tieís supérieurs de la face et le
bout des mandibules». Si se admite el áureo vesiiius , allí debie-
ra incluirse la 9 de la colección Mercet. En caso contrario cons-
tituiría una forma extrema y muy curiosa del E. variegatus L.
En un interesante trabajo de J. D. Alfken (1), que su autor,
el disting-uido entomólog-o de Bremeii, acaba de tener la bon-
dad de remitirme, se hacen minuciosas consideraciones sobre
el E. variegatus L., el E. notatus Christ {=productus Thoms.)
y el E. cruciger Panz {^-ruftpes Thoms.), que Friese considera
sinónimo del variegatus, lo cual cree infundado Alfken. En
detallados cuadros de determinación separa su autor las tres
especies, pero los caracteres que señala están, á veces, en des-
acuerdo con Friese. No teng-o autoridad bastante, ni datos
suficientes para decidir cuál teng-a más razón, y ante la nece-
sidad de adoptar una de las dos opiniones, sig'o la marcha de
Friese, fundándome en ser obra más g-en'eral, pero con la in-
tención de estudiar detenidamente este g'énero, procurando
fijar las especies de ápidos de que es parásita cada una de las
de Epeolus, aspecto importante del problema en el cual se
apoya también Alfken para sus aserciones.
(l) Ueber einige Bienen-Arten Thcmson's. (Abh. Nat. Ver. Brem.; Bd. xviii. H. 1.)
BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
La breimerita del barranco de la Murria (Huesca)
POR
D. RAMÓN LLORD Y GAMBOA.
(Con un plano. Lámina ii).
En el mes de Mayo de 1888 descubrió M. Gourdon el yaci-
miento de un mineral, nuevo al parecer, escribiendo con tal
motivo la nota sig'uiente, que copio del tomo xv del «Boletín de
la Comisión del Mapa g-eológ-ico de España», y del año citado.
Completamos la mencionada nota con el plano de aquella
reg-ión, hecho por mi disting-uido amigo D, Francisco Ma-
g-allón, cuyo importante trabajo es el más completo de cuanto
hasta hoy se ha publicado, hallándose casi en blanco en los
mapas, cartas, etc., conocidos, toda la comarca tan cuidadosa-
mente recorrida y estudiada por el citado Sr. Mag-allóñ. Dice
así la nota de referencia :
«Si del pico de Turbón (1), en la provincia de Huesca, se
marcha con rumbo N. hacia el puerto de la Murria por la loma
de San Adrián, se baja desde lueg-o por un sendei-o practicado
en las calizas cretáceas grises, cubiertas en parte de bosque,
cerca del barranco por donde de SE. á NO. corre el río de la
Murria ó de Gabás, se observa, un poco antes de lleg-ar á éste,
que á las calizas dichas sustituye un yeso rojo, violado ó g'ris,
los cuales colores ya pasan uno á otro, ya destacan aislados.
Este yeso forma las dos márg-enes del barranco citado, tanto
ag-uas arriba como ag-uas abajo del vado á que conduce el sen-
dero seg-uido, y como se extiende por levante hasta cerca de
Alins, es muy fácil que ocupe todo el territorio intermedio y
posible asimismo que se halle en alg-una distancia en dirección
al pueblo de Gabás; pero no tuve tiempo de comprobar si se
realizan ó no e.stas sospechas.
Pues bien; precisamente junto al vado dicho, que es preciso
pasar para subir á San Feliú (situado en suelo calizo á las in-
mediaciones de un mog-ote ofítico), llamaron mi atención en
el yeso ciertas venas ó filoncillos que contenían una curiosa
(1) Este pico es un vértice geodésico importante.
Bol. de la Soc. Esp. dh Hist. Nat.
TOM. V, LÁM. II
Urmella
Tt/>oZ¿í?.i»
DE HISTORIA NATURAL. 165
substancia en cristales, laminares unos y prismáticos otros, de
la cual recog-í varios ejemplares.
Remití uno de los mejores, con cristales laminares, á M. Des-
Cloizeaux para la colección del Museo de París, y el eminente
profesor, después de estudiarlo, me escribió, con fecha 7 de
Ag'osto último, lo sig-uiente:
«El ejemplar que me remitisteis á fines de la primavera me
pareció, al primer golpe de vista, de una dolomía neg-ruzca,
idéntica á la que se halla en el yeso de Teruel; pero observan-
do alg-unas diferencias en la manera de actuar los ácidos sobre
su masa, pensé que debía examinarse con más atención, y en-
comendé su análisis á M. Jannetaz.
La materia de que se trata no da en frío efervescencia con
los ácidos. Sus cruceros forman un ángulo apenas diferente
del de la giobertita; pero como es difícil obtener esos cruceros
perfectamente unidos, la medida de su ángulo es también muy
difícil.
La composición de esta substancia es muy semejante á la de
la pistomesita de Breithaupt, que es uno de los carbonatos de
la fórmula: Mg O, COa+Fe O, CO2. Su análisis ha dado á M. Jan-
netaz:
Carbonato de hierro 50,77
— de magnesia 36,91
Yeso en mezcla 11,4
Suma 99,08
Descartando el yeso mezclado, que, por otra parte, es casi
imposible separar completamente de los cristales negruzcos,
resultan números casi idénticos á los que exige la fórmula:
Fe O, CO2 67,90
MgO, CO, 42,10
100,00
Como la pistomesita puede decirse que no se conoce más que
en Salzbourg, y la del barranco de la Murria se halla perfecta-
mente cristalizada y ofrece una composición bien definida, se-
ría interesante darla á conocer y repartirla en las colecciones.»
Tal es la nota de M. Gourdon, perfectamente lógica como se
ve. Conocedor de ella y teniendo el mineral á la vista, decidí
T. v.-Marzo, 1905. 12
166 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
comprobar la composición centesimal de este curioso cuerpo,
para saber en definitiva si se trataba de la verdadera ¡ñstome-
sita ó de otra mezcla isomorfa de los mismos carbonatos, pro-
cediendo de la sig-uiente manera:
Separados y bien limpios los cristales del mineral de la corta
porción de yeso que les acompaña, se reunieron y pulveriza-
ron los más homog-éneos, y de este polvo se tomó cierta ' por-
ción para los primeros ensayos cualitativos reseñados á conti-
tinuación:
1.° El mineral pulverizado no da efervescencia con los áci-
dos á la temperatura ordinaria.
2.° Vertiendo ácido clorhídrico, que es el ácido preferible
en este caso, y calentando gradualmente, hasta casi ebullición,
el mineral se disuelve muy lentamente con efervescencia de
ácido carbónico, cesando la efervescencia en cuanto el líquido
se enfría y acentuándose este fenómeno al final de la disolu-
ción. Esta va tomando poco á poco un color amarillento, de-
jando en el fondo del tubo un lig-erísimo residuo insoluble ape-
nas visible .
3.° Tratada una pequeña porción de disolución clorhídrica
del mineral, reciente y rápidamente obtenida, por el ferricia-
nuro potásico, se obtiene un gran precipitado azul de Tiirn-
bull, demostrativo del estado ferroso del hierro en el líquido
ensayado.
4." También da la disolución clorhídrica azul de Prusia,
aunque en corta cantidad, con el ferrocianuro potásico, y colo-
ración roja con el sulfocianato potásico, lo cual prueba que alg-o
del hierro existente ha ido oxidándose al máximum en el trans-
curso dei tiempo y en contacto del oxíg-eno húmedo de la at-
mósfera.
5.° Filtrada la disolución clorhídrica del mineral y neutra-
lizada en lig-ero exceso por el amoníaco, se precipitó todo el
hierro. Se calentó y dejó reposar; se filtró, se añadió á lo filtra-
do un poco de cloruro amónico y se vertió fosfato disódico, ob-
teniéndose un g-ran precipitado , característico de la magnesia.
6.** El líquido filtrado de las separaciones anteriores, después
de concentrado y acidificado por clorhídrico, se examinó al
espectroscopio, no observándose (aparte el sodio del reactivo)
más que lig-erísimos indicios de calcio, cuyo metal fué buscado
inútilmente en anteriores ensayos.
DE HISTORIA NATURAL. 167
7.° El polvo del mineral, que ofrece color g-ris (siendo los
cristales pardo-neg'ros), es infusible al soplete y sobre el car-
bón, haciéndose más obscuro y alg'o mag-nético.
8." El hierro del mineral, precipitado por el amoniaco , y
ensayado en la cuchara de platino con el carbonato sódico y
nitrato sódico, dio muy visible la reacción característica del
manganeso.
Para comprobar la existencia de este metal se disolvió me-
dio gramo del polvo del mineral en el clorhídrico; se hizo la
separación del hierro y mang-aneso por medio del acetato amó-
nico y en el líquido filtrado, conteniendo los cloruros mag-né-
sico y manganoso, se precipitó todo el manganeso en estado
de bióxido por medio del agua de bromo, obteniéndose un
corto precipitado neg-ro, pulverulento, que dividido en partes
pequeñísimas permitió, no obstante, realizar todas las reaccio-
nes características de aquel metal.
El polvo del mineral no da la reacción del manganeso en la
cuchara de platino.
Dados los caracteres anteriores, procedí á la dosificación de
los dos metales, hierro y magnesio, mas el residuo pequeñísi-
mo insoluble ya mencionado.
Se pesaron para esto 200 miligramos del polvo desecado del
mineral, procediendo en la marcha analítica cuantitativa de
un modo sensiblemente ig-ual al seg-uido en la cualitativa,
aunque con todo el rigor operatorio y exactitud posibles en
este g'énero de trabajos, hasta el punto de obtener en los dos
análisis paralelos efectuados una diferencia de 0,0006 diezmi-
ligTamos, máximo límite del error operatorio obtenido. El re-
sultado numérico fué el siguiente:
Carbonato magnésico 86,5036) ,. , , , ,,. .
\ Media de los dos análisis,
ídem ferroso 11,9625 S
ídem manganoso >
Materia extraña (yeso, etc.). 1, 5000;,, , ,,
ídem de ídem.
Pérdida media 1,0339 )
Total 100,0000
Dada esta composición, resulta evidente que los cristales
romboédricos del cuerpo estudiado representan una mezcla iso-
morfa de los carbonates magnésico, ferroso y manganoso, mas
168 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
la cortísima proporción de calcio solo apreciable al espectros-
copio; uno de los muchos términos medios situados por la Na-
turaleza entre los extremos marcados por la gioieriita de un
lado y la siderosa de otro, extremos rara vez ó nunca efectivos
en la realidad, ya que también dejan descubrir en su seno
cortas cantidades de otros carbonatos isomorfos.
Trabajo complementario muy interesante para el conoci-
miento de estas como de otras muchas mezclas isomorfas,
será indudablemente el que nos dé á conocer los respectivos
valores ang'ulares de la serie romboédrica isomorfa, mejor de-
nominada homeomorfa, dada la falta de identidad matemática
en los valores romboédricos de aquella serie. Entre la g-iober-
tita y la siderosa hay muchos intermedios que parece lógico
ofrezcan una relación sencilla entre su composición química
y sus valores ang-ulares, necesitándose para esto de muchos
análisis muy rig-urosos y de medidas cristalográficas lo más
exactas posibles; solo así se conseg-uiría quizás el ir estable-
ciendo aquella relación. En el caso particular objeto de esta
nota, vemos que se trata de una ireunerita y no de \apisiome-
sita, como parecía deducirse de la nota de M. Gourdon, siendo
en mi concepto la pistomesita un caso particular también del
gTupo genérico de las Irewitritas, opinando así M. Groth, Nau-
mann y otros varios mineralog-istas, pareciéndome más con-
forme esta manera de ver, con lo que á g-randes rasg-os he in-
dicado acerca de las mezclas homeomorfas y de la necesidad
de ir fijando la relación posible entre las cantidades variables
de sus componentes y las variaciones de sus áng-ulos, y por
tanto de sus relaciones axiales.
Enumeración y distribución geográfica de los «Peltigeráceos»
en Cataluña
POR
D. MANUEL LLENAS Y FERNÁNDEZ.
, Al intentar hacer la enumeración y distribución g-eog-ráfica
de las especies de la familia Peltigeráceos que hemos observa-
do en Cataluña, no tuvimos en cuenta las citas más ó menos
antig-uas hechas en esta reg-ión por los distintos botánicos que
DE HISTORIA NATURAL. 169
accidentalmente se han ocupado de esta rama criptog'ámica:
nosotros nos valimos solo de los ejemplares contenidos en
nuestro herbario, de las observaciones hechas en nuestras ex-
cursiones y de los existentes en las colecciones que de plantas
catalanas se han formado, cu^-a clasificación hemos tenido oca-
sión de ver y comprobar.
Fam. Peltigeráceos.
La familia de los Peltigeráceos es una de las mejor limitadas,
y se caracteriza por su talo foliáceo, g-eneralmente bien desen-
vuelto, con capa cortical celulosa, perfectamente definida, que
suele faltar en la superficie inferior, surcada de ordinario por
venas más ó menos salientes y provistas de ricinas, formadas
por fascículos de hifas, apotecios peltiformes, casi siempre
margñnales, ocho esporos en cada teca y los parafisos libres y
articulados.
Comprende los sig-uientes g'éneros:
i Capa g-onidial formada por g-onimios 2
( Capa g-onidial formada por g-onidios 3
/ Apotecios marg-inales que arrancan de la superficie inferior
^ \ del talo Nephroviium Nyl.
^ ¡ Apotecios marg-inales que arrancan de la superficie su-
\ perior P elíi ger a Yío^m.
( Apotecios marg-inales Peludea Ach.
( Apotecios excavados en la superficie del talo. Solorina Ach.
Gen. Nephromium Nyl.
Talo insensible á la potasa N. IcBvigatum Ach.
Con la potasa toma su médula color purpúreo
N. lusitanicum Nyl.
i. N. Isevigatum Ach., Peliigera resupinata De, NepJiroma Icevi-
gata Ach., Nephroma resupinatiim, var. Icemgatiim Scheer.
NSiV.2MTile Nyl., Lidien pañlis Ach.
Talo provisto de numerosos soredios, especialmente en los
-bordes.
no boletín de la real sociedad española
Var. 'pai^yraceiim NyL, Peliigera ya'pyfacea Hoífm.
Talo sin soredios más delg-ado y menos desenvuelto que eí
anterior.
El tipo es muy común en toda Cataluña en los troncos y
ramas de los árboles y en las rocas musg-osas. Cercanías de
Barcelona, Gavá, Moneada, Papiol, Esparrag-uera, San Feliú
de Codinas, Gualba, Arbucias, Santa Fé, Viladrau, Celrá, Ca-
daqués, Ripoll, Olot, Amer, alrededores de Gerona, Berg-a,
Alcover, bosques del Monasterio de Poblet, etc., etc.
La variedad ^«?'i/e la hemos visto en los bosques del Monas-
terio de Poblet y \?i luifijracmm en los alrededores de Santa Fé
y en Nuria.
En el herbario del Sr. Puig-g-ari íig-ura esta especie recog-ida
en Vallvidrera (cercanías de Barcelona).
2. N. lusitanicum Nyl., Nephroma hisitanicmn Schser., JVep/iro-
ma lamgatum, var. lusitanicum Oliv.
Aunque menos común que la especie anterior, vive en los
mismos lugares. Montseny, Montserrat, San Llorens, Cada-
qués, Alcover, Espluga de Francolí, Berga, Ribas, Campro-
dón, etc., etc.
Creemos esta especie nueva para Cataluña.
Gen. Peltigera Hoffm.
\ Apotecios horizontales. P. horizontaUs Hoffm.
i Apotecios más ó menos ascendentes 2
^ Talo desprovisto de soredios . . • 3
{ Talo con soredios 7
( Talo mate ó poco brillante 4
\ Talo muy brillante P. polydactyla Hoífm .
l' Superficie inferior del talo con venas conñuentes formando
\ un tomento negro en el centro y pálido en los bordes
, P. malacea Fr.
Con las venas no confluentes 5
í Talo muy desenvuelto 6^
( Talo poco desenvuelto : P. spuria De.
' Talo de un color obscuro y generalmente con pruína blan-
quecina P- rufescens HofiFm.
/ Color del talo de ordinario más claro y sin pruína
P. canina Hoífm.
DE HISTORIA. NATURAL. ni
( Soredios marginales P. limhata Del.
'^ ( Soredios dispersos P. spuria De.
var. erumpens Tayl.
1. P. malacea Fr., Petildea malacea Ach.
Solo una vez hemos tenido el placer de encontrar esta espe-
cie en los bosques del Monasterio de Poblet, sin que haya lle-
g-ado á nosotros la noticia de que alguien la haya citado antes
en lugar alguno de Cataluña. Crece sobre la tierra, general-
mente entre los musgos.
2. P. canina Hoífra., Lichen caninus L., Peludea canina Ach.
Var. ¡eucorrhiza Flk., Peludea leiicorrhiza Flk., Peliigera ca-
nina, var. membranácea Ach.
Talo delgado flexible con lóbulos redondeados, venas y rici-
nas blancas.
Form. suinitens Harm.
Talo algo brillante.
Yar. ulorrhiza Schger., Peludea nlorrhiza Flk.
Talo grueso y venas obscuras.
Var. tectornm Del.
Talo con los bordes muy crispados.
A la var. leucorrhiza se la puede considerar como tipo.
Tanto esta variedad como las demás son muy comunes en
toda Cataluña, habitando los bosques y lugares húmedos de
nuestras montañas sobre la tierra, en la base de los árboles,
•entre los musgos y aun sobre las rocas.
Las variedades ulorrkiza y tectorum son las que con mayor
profusión se encuentran, habiéndolas en Vallvidrera, Monea-
da, Molins de Rey, Papiol, Olesa, Collbató, Moya, Gualba, Ar-
bucias, en el Montseny, Montserrat y San Llorens, en Celrá,
€adaqués, RipoU, Ribas, Campeyas, Olot, en los bosques del
Monasteriooletín de la real sociedad española
Amblystegiiim Valli-Gratiae "Í—Legülsl. Llenas en Esplug-a de
Francolí (Tarrag-ona), det. V. F. Brotherus.
Amtjlystegiiim fallax {Eypmm fallax Bñá.).—Ze(/ií A. Casa-
res Gil en las orillas del acueducto de Moneada, no lejos de
Barcelona, det. \. F. Brotlierus.
Nueva especie de « Xlphidium » de las Azores
DON IGNACIO BOLÍVAR.
Xipliidiim Chavesi sp. nov.
Flmescens, vivo viridisf Frons fusco -Ustñg ata. Fastiginm
veriicis al) mítico visum, marginihus lateraliMis valde divergenti-
hiis, Síipra vitta lata fusca usque apicem ahdominis ducta. Pro-
notum postice late rotundatum, lohis deflexis rotimdato insertis,
medio fusco vittaiis; margine ¡mstico suhcurvato sinuato, callo
convexo 2) arvo ovaliparum distincto. Elytra lanceolata a^ñce sub-
acuminata in utroque sexu pronoti phis duplo longiora alis dis-
iincte longiora. Prostermim Mspiuosum. Femora adsperse Jíisco
punctata, postica geniculis coucoloribus , tantmn aptice supra
anguste fusco margínala, suUus medio uni-raro-hispinosa; loM
geniculari utrusque lispinosi sed spina inferiore minutissima;
tiUm anticm Uspinosm. Cprci d" crassi apicem versus extrorsum
curvati et sulattenuaü ante apicem transversim depressi, ante
médium intus gihlosi et spina acuta armati. Lamina infrageni-
talis ¿ Muncata , medio subtiliter carinata. Lamina infrageni-
talis Q postice rotundata medio breviter et subindistincte simoata.
Ovipositor subrectus.
Long. corp. a' 13,5; í^roíi. 3 ; elytr. 10;/m. post. 15.
» » 9 14 ; » 3,1; » 10; » 15; ovip. 9.
Loe. Ponta Delg-ada (Islas Azores).
Esta especie es otro descubrimiento del sabio Director del
Observatorio meteorológ-ico de las Azores, al que ya se deben
otros muchos, hasta en ramas de la ciencia tan diferentes de
sus estudios como lo es la Entomolog-ía. Lomas interesante de
este descubrimiento consiste en que la especie no pertenece al
grupo de las europeas ni al de las africanas, sino ai de las es-
DE HISTORIA NATUlíAL. 181
pecies americanas, pues es del tipo del A'. ireTípoine y del
ickim Scudd. de los Estados Unidos, Antillas y México, de los
que se disting-ue por la forma de los órg-anos terminales del
abdomen, que á pesar de estar conformados de un modo ana-
log-o á como lo están en aquéllos, bien distinto del de las espe-
cies paleárcticas y africanas, difieren como se ha expresado en
la descripción. Es curiosa también la forma de los cercos en
los individuos jóvenes, porque parece irse aproximando á la
definitiva g-radualmente, seg-ún permiten observar los varios
ejemplares en estados diversos de desarrollo que me ha comu-
nicado el Sr. A. Chaves, á quien me complazco en dedicar la
especie.
Boletín bibliográfico.
Acadéniie des Sciences. Paris. (Comiites rendus). N" 5.— H. Moissan; Sur
quelques expér. nouv. relatives álapréparationdu cliamant,=:N° 8. —
A. DE Lapparent: Sur ¡'extensión des mers crétacées en Afrique.=
íí° 7.- J. Boussinesq: Sur l'existence d'un ellipsoíde d'absorption dans
tout cristal tranelucide.— H. Moissan: Étude du siliciure de carbone
de la météorite du Canon Diablo. — A. Lacroix: Les roches éruptives
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nurides et les Éryonides recueillies dans l'Atlantique orieat. par les
expéditions fran^aises et monégasques.
Allgemeine Zeifschrift für Entomologie. Neudamni. 9 Band. N^s 23-24. —
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Marajó.
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R. Bdrckhardt: Das koische Tiersystem, eine Vorstufe der zoolog.
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gleich ein Beitrag zur Faunistik der Antarktis. — Müller: Ein neuer
Fumdort der Lacerta serpa.=Nos 14-15. — Thor: Eine interessante
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Valerio: Einige Parasiten von Arvicola tiivalis.—T>K Bussy: Die ersten
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Zur Biologie der Rana temporaria. — Toldt: Über die Differenzierun-
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Sesión del día 5 de Abril de 1905.
PRESIDENCIA DEL SR. D. SALVADOR CALDERÓN.
El Secretario leyó el acta de la sesión anterior, que fué
aprobada.
Asisten los Sres. D. Ernesto Caballero, de Pontevedra, y
D. José Maluquer, de Barcelona, así como también el Sr. Ame-
zúa, presentado por el Sr. Lauífer.
Admisiones. — Quedó admitida como socio numerario la Socie-
dad «Liceo Recreo Orensano>>, propuesta en la sesión anterior
por D. José Tabeada.
Se hicieron otras propuestas de socios.
Correspondencia. — El Secretario dio cuenta del fallecimiento
del socio numerario D. Moisés Nacente, Catedrático que era por
oposición de la Universidad de Barcelona, y del de nuestros
ilustres consocios Sres. Henry de Saussure y Preudliomme de
Borre, leyendo una carta en que la familia de Mr. de Saussure
da las g-racias por el nombramiento de Socio honorario que
acababa de otorgarle nuestra Sociedad, y del que no Ueg'ó á
tener conocimiento aquel eminente sabio.
El Sr. Lauffer pronunció sentidas frases en elogio del señor
Preudhomme de Borre, y el'Sr. Bolívar ofreció una nota ne-
crológ-ica referente al Sr. de Saussure.
La Sociedad acordó constase en acta su sentimiento por tan
sensibles pérdidas.
— Se leyeron cartas de los Sres. G. Tschermak, de Viena,
Edm. Reitter, de Paskau y de D. Fernando do Campo, de la
Coruña, dando g-racias por su nombramiento de socios.
— El Presidente dio cuenta del merecido premio que había re-
cibido nuestro consocio D. Santiag-o Ramón y Cajal, á quien se
había concedido la medalla de Helmholtz, manifestando que
esta distinción honraba á todos los naturalistas españoles, y es-
pecialmente á la Sociedad, que tiene la satisfacción de contar
entre sus socios honorarios al Sr. Ramón y Cajal, y propuso se
le felicitase portan excepcional cuanto merecida recompensa,
T. v.-Abril, 1905. 13
186 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
proposición que fué calurosamente acog-ida por todos los so-
cios presentes.
—El Sr. Bolívar dio cuenta de los acuerdos tomados por la
Comisión nombrada en la sesión anterior para org-anizar la
exploración científica de Marruecos , y que son los siguientes:
1.° Que todo lo relativo á la exploración referida se orga-
nice y dispong-a con entera independencia de la g-estión ordi-
naria de la Sociedad, y muy principalmente lo relativo á la
recaudación de los recursos que á ella se destinen y á la in-
versión de los mismos, á fin de no perturbar la marcha de
aquélla ni comprometer en esta empresa otros fondos que los
que la Sociedad quiera destinar á dicha exploración.
2." Como ésta ha de exig-ir larg-o tiempo y una serie de ex-
pediciones realizadas por diferentes personas, la Comisión de-
sig-nará oportunamente los socios que hayan de realizarlas,
combinando las expediciones de acuerdo con las mismas, sin
que se entienda que se han de llevar á cabo mancomunada-
mente, sino en la forma y tiempo que más convenga, para lo
que los expedicionarios someterán oportunamente sus planes
y proyectos á la Comisión.
3.° La misma recibirá las colecciones que se recojan y
cuidará de que se las dé la preparación debida, facilitándolas
después á los socios especialistas que hayan de estudiarlas.
4." Cuidará también de insertar inmediatamente en el Bo-
letín las descripciones de especies nuevas, las notas de viaje
y cuantas observaciones dignas de publicidad hicieren los ex-
pedicionarios, sin perjuicio de qu"e sean publicadas ordenada-
mente, constituyendo trabajos de conjunto cuando la impor-
tancia de los datos reunidos lo permita.
5.° Para la organización de las exploraciones, recaudación
é inversión de los fondos que á ellas se destinen y representar
á la Sociedad oficialmente en cuanto se relacione con este pro-
yecto, se constituirá una Junta ó Comisión permanente bajo
la presidencia del Socio protector Excmo. Sr. D. Manuel Allen-
de Salazar, quien designará las personas que hayan de consti-
tuirla; dicha Junta estará revestida de amplias facultades para
resolver sobre cuanto se relacione con la exploración del No-
roeste de África.
La Comisión no se ha limitado á la redacción de las bases
propuestas, sino que, entendiendo que su misión era más am-
DE HISTORIA NATURAL. 187
plia, y en consideración á la urg-encia que reclama la explo-
ración proyectada, ha solicitado y obtenido el consentimiento
del Sr, Allende Salazar y ha g-estionado que una Comisión de
la Sociedad, presidida por dicho señor, visite á S. M. el Rey
como primer Socio protector para interesarle en el proyecto,
lo que se ha realizado, habiendo merecido una favorable aco-
gida de S. M. y el ofrecimiento del apoyo más decidido para
que la Sociedad realice los fines científicos á la par que pa-
trióticos que se propone. Además ha procurado indag-ar las
disposiciones de algunos socios respecto á hallarse propicios
para emprender inmediatamente las exploraciones, propo-
niendo en su consecuencia á los Sres. D. Lucas Fernández Na-
varro, D. César Sobrado Maestro y D. Manuel Martínez de la
Escalera para comenzarlas.
La Sociedad aprobó por unanimidad todos los acuerdos to-
mados por la Comisión, y acordó constase en el acta la satisfac-
ción con que había visto el interés y actividad con que había
realizado su cometido.
—El Secretario leyó una comunicación del Comité de org-ani-
zación del II CongTeso internacional de Botánica que se cele-
brará en Viena del 11 al 18 de Junio del año corriente, y una
circular de la Sociedad Arag-onesa de Ciencias naturales, de
Zarag'oza, haciendo notar que en el referido Cong-reso sola-
mente son reconocidas como oficiales las leng-uas latina, in-
g-lesa, francesa, alemana é italiana y no la española, á'pesar de
ser una de las más extendidas en Europa y América. La Socie-
dad Arag-onesa va á solicitar sea también nuestro idioma reco-
nocido como oficial en dicho Cong-reso, é invita á las Socieda-
des, Academias y naturalistas á que dirijan análog-a petición,
bien directamente, ó bien adhiriéndose á la petición hecha
por la Sociedad Arag'onesa. También dio cuenta del programa
para el IV Cong-reso internacional de Ornitolog-ía que se cele-
brará en Londres del 12 al 18 de Junio próximo, acordándose
dar publicidad á estos prog-ramas para que lleg'uen á conoci-
miento de los Socios.
—Los Sres. Pittalug-a, Bolívar, Calderón, Vázquez-Fig-ueroa,
Artig-as y otros, intervinieron en el debate á que dio lug-ar la
primera de dichas comunicaciones, conviniendo todos en el
fundamento de la pretensión déla Sociedad Arag-onesa, y acor-
dándose que la Junta Directiva, en una ú otra forma, realice
188 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
g-estiones con objeto de que nuestro idioma sea admitido en lo
sucesivo en todos los Congresos científicos.
—El Sr. Presidente leyó una carta del Sr. Aranzadi, de Bar-
celona, rog-ando que se envíen á aquella Sección las obras du-
plicadas existentes en nuestra Biblioteca y una colección com-
pleta de nuestras publicaciones, y se acordó que resolviese la
Junta Directiva.
— El Sr. Bolívar manifestó que se había repartido el primer
cuaderno del tomo iii de las Memorias, que contiene dos de és-
tas: la primera, que es la del Sr. Alaejos sobre «Polinoinos»
de Santander, va acompañada de 12 láminas dibujadas por el
Sr. Alaejos, y la seg-unda, del Sr. Madrid Moreno, sobre las
«Bacterias de las ag-uas potables de Madrid»; añadió que estaba
en prensa otro cuaderno que contendría una Memoria de Don
Pedro Ramón y Cajal sobre el «Cerebro de los Batracios, y otra
de D. Benito Hernando sobre «Desarrollo de maclas», ambas
con numerosas láminas; dijo también que se están imprimien-
do varios trabajos destinados al tomo i de Memorias, como son
uno de M. Lesne, de París, sobre los «Bostríquidos»; otro de
M. Maurice Pie «Hylophilides nouveaux de la Guiñee espa-
g-nole»; otro de M. Bourg-eois, de Sainte Marie auxNimes (Alsa-
cia), sobre los «Lícidos», estando ya impresos los de Mr. Bou-
leng-er sobre los «Reptiles y Peces», y el del Sr. Kheil sobre
«Lepidópteros».
— El Sr. Graiño, de Aviles, remite una nota intitulada «Datos
para la fauna de la provincia de Oviedo».
— El Sr. Caballero (D. Ernesto) presenta diez fotog-rafías de
numerosas Diatomeas, que son tan admiradas por la Sociedad,
como ya lo fueron otras semejantes en sesiones pasadas, ofre-
ciéndose á estudiar las que pudieren recog-erse en Marruecos.
— El Sr. Calderón entreg-a un trabajo inédito de nuestro di-
funto consocio D. José Macpherson, «Observaciones sobre las
rocas epidotíferas de Andalucía», y otro del Sr. Hernández Pa-
checo, «Las cuarcitas bismutíferas de Conquista (Córdoba)»,
motivando este último una indicación del Sr. Rodríg-uez Mou-
relo sobre las posibles propiedades radioactivas de dichos
minerales, de los cuales sería conveniente que se remitiesen
muestras al Sr. Muñoz del Castillo.
—El Sr. Lauífer comunicó á la Sociedad que, g-racias á la
iniciativa de los Sres. Marqués de Yillaviciosa, de Asturias, y
DE HISTORIA NATURAL. 189
Amezúa, va á acotarse un trozo de la Sierra de Gredos, con ob-
jeto de evitar la extinción de la cabra montes, especie intere-
sante y próxima á desaparecer. Manifestó la conveniencia de
que alg-una medida análoga protegiese en Sierra Nevada y la
cordillera Cantábrica á otra especie notable de cabra y una de
gamuza que en dichas montañas se encuentran.
— El Sr. Cabrera Latorre participó que tiene en preparación
un trabajo sobre las ginetas de España y otro sobre las ardi-
llas, dando importantes noticias sobre las especies existentes
y mostrando varios ejemplares.
— El Sr. Jiménez de Cisneros remite una pequeña fotografía
de una pieza esquelética que supone del peto de una tortuga
marina encontrada en la cantera de Alicante, abierta en el
mioceno superior, con objeto de que sea presentada ala sesión
por si algún señor socio tuviera que hacer alguna observación,
que le serviría para las notas que prepara sobre la formación
en que se ha hallado dicho resto.
Se indicó la conveniencia de aconsejar al Sr. Jiménez de
Cisneros consulte su fotografía, y á ser posible el ejemplar, con
el profesor G. De Stefano, de Palermo, que tan notables traba-
jos ha publicado recientemente sobre las tortugas terciarias.
— El Sr. Pittaluga (D. Gustavo) hizo un interesante resumen
de dos trabajos que entrega: «Notas sobre el Cysticevcíis fasáo-
laris y la Tmnia crassicollis» y «Sobre las afinidades zoológicas
y evolución de los Trypanosomay> .
—El Sr. Llord y Gamboa entregó un estudio, «Algunas ob-
servaciones sobre los yesos de Orejo (Santander)».
— El Sr. Maluquer (D. José) participó que en una excursión
á Canarias, de que ahora regresa, había encontrado un cráneo
y otros huesos, pertenecientes á la raza Huanche,é invitó álos
socios á quienes pudiese interesar á que viesen dichos restos.
Notas biMiográficas.— El Sr. Calderón presentó un ejemplar
de la obra «Caracterización cerebral de la mujer», que su autor,
nuestro distinguido consocio D. Eduardo Malaguilla, de Ciu-
dad-Real, envía para la biblioteca de la Sociedad. Es una mo-
nografía muy interesante, en la cual se resumen los datos
mejor averiguados de la Antropología moderna sobre las dife-
rencias orgánicas generales de los sexos humanos, y muy es-
pecialmente las que se refieren al cráneo y al cerebro.
190 boletín de la real sociedad española
Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el día 28 de Marzo
de 1905, bajo la presidencia de D. Antonio Seras.
— líl Sr. Secretario dio cuenta de haberse recibido del Museo
de Ciencias naturales para la Sección varios trabajos breves
destinados á repartirse profusamente, á fin de que todos pue-
dan cooperar á la importante obra de recog-er materiales para
el conocimiento de las producciones de nuestro país. Las hojas
recibidas, á las cuales seg'uirán otras referentes á los diversos
ramos de la Historia natural en la misma forma elemental,
sencilla y práctica, están redactadas por los Sres. Jefes de las
Secciones de dicho Museo, y son las siguientes:
Instrucciones g'enerales para la recolección en España de
objetos con destino al Museo de Ciencias naturales, por D. Emi-
lio Ribera.
Instrucciones para la recolección de minerales, por D. Sal-
vador Calderón.
Indicaciones sobre la manera de hacer colecciones g'eológ-i-
cas, por D. José María Solano y Eulate.
Instrucciones para la recolección de crustáceos, arácnidos y
miriápodos, por D. Ignacio Bolívar.
Instrucciones para la recolección de reptiles, batracios y pe-
ces, por D. Francisco de P. Martínez y Sáez.
— Se leyó á continuación una «Breve noticia de una excur-
sión á Ayamonte y Castro Marín», enviada de Huelva por
D. Francisco de las Barras de Arag-ón.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Febrero,
bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
— El Sr. Rocasolano comunicó las noticias particulares que
tiene de la próxima lleg-ada á Zarag-oza de numerosos excur-
sionistas franceses, pertenecientes á la Sociedad de Ciencias na-
turales de Beziers, y el deseo que le han manifestado de po-
nerse en relación con las demás Sociedades de Historia natu-
ral de la localidad. Se acuerda que una Comisión les salude
en nombre de la Sociedad y se ponga á su disposición durante
el tiempo que permanezcan en esta población.
— El Sr. Ferrando presentó unas hojas y ramas de naranjo
atacado por el parásito diáspido (Cóccido), conocido vulgar-
mente en Valencia con el nombre de serpeta (Mytilaspis fia-
vescens), que tenían adheridas á su superficie unas costritas
DE HISTORIA NATURAL. 191
semicilíndricas y alarg-adas de aspecto quitinoso. Al despren-
derlas se observaba en su base una membrana amarillenta que
limitaba la cavidad de la costra, y en el interior de la cual es-
taban contenidas unas larvas que, vistas en el microscopio,
aparecían con seg-mentación del cuerpo muy manifiesta y pro-
vistas de pelos. Con este motivo los Sres. Dosset y Aramburu
manifestaron sus observaciones sobre la neg-rilla del olivo y
el pulg-ón de los veg-etales.
Notas y ^comunicaciones.
Nota sobre el «Cysticercus fasciolaris» y la aTaenia crassicoUis»
POR
D. ftUSTAVO PITTALUGA.
En el híg-ado de cuatro ejemplares de ratón (Mus decmnamis)
que he examinado con el Sr. Mombiedro, durante una serie de
investig-aciones acerca del Trypanosoma lewisi, he encontrado
varios quistes de Cysticercus fasciolaris^ entre ellos uno de di-
mensiones bastante notables, y que contenía un deutoscolex
muy desarrollado, acompañado de más de 200 prog'lótides de
80 mm. de larg-o todas juntas; ejemplar que presento á la So-
ciedad por conceptuar el hallazg-o interesante, aunque alg-u-
nos autores hayan descrito esta especie con su escolex armado
de g-anchos, ya acompañado de un cierto número de anillos.
El Cysticercus fasciolaris del híg-ado del Mus decímianus y
M. musculus representa la fase intermedia de la Taenia crassi-
coUis, que vive en el intestino del g*ato (Felis catus). Leukart,
Raillet (1), Davaine (2) y Perroncito (3), han averig-uado suce-
sivamente las relaciones existentes entre el cisticerco del hí-
g-ado del ratón y la Taenia crassicoUis, descrita por primera vez
por Rudolph en 1810; parásito habitual del intestino delg-ado
del g-ato, en el cual se encuentra de los 100 casos en 80.
(1) Traite de Zoologie. Paris, 1885.
(2) Traite des entozoaires et des maladies vermineuses de l'homme ct des animatix do-
mestiques. Paris, 1880, •¿." edic.
(3) Iparassiti deW Uomo e degli animali utlK. Milano, Vallardi, edit., 1901), pág. 260.
192 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Trátase de un cisticerco provisto de un deutoscolex armada
de 35 g-anchos dispuestos en dos series y de cuatro ventosas
laterales.
La Taenia crassicoUis lleg"a á las dimensiones de 150 á 600 mi-
límetros; la ca%eza (deutoscolex del cisticerco) va seguida de
un cuello muy corto y g-rueso, carácter que dio el nombre á la
especie; las prog-lótides son más anchas que larg-as, siendo so-
bre todo muy cortas las primeras, que no están maduras. Los
huevos, de forma esférica, lig-eramente ovoidea, miden 35 pi
por término medio.
La infección del Mus decumanus y de los ratones de las casas
se realiza por la ing-estión de los huevos sembrados en las de-
yecciones, merced á la ruptura de las prog-lótides maduras.
Los cisticercos parecen localizarse en el hígado.
A su vez, la infección del gato y el desarrollo de la Taenia
adulta se operan cuando el gato introduce en su intestino los
isticercos que alberga el hígado del ratón.
Sohre las afinidades zoológicas y evolución de los «Trypanosoma»
POR
D. GUSTAVO PITTALUGA.
Aunque proponiéndome comunicar en breve, en más extensa
Memoria, los resultados de mis estudios sobre los Trypanoso-
ma y sus afinidades zoológicas, me ha parecido conveniente
adelantar algunas conclusiones y fijar someramente ciertas
ideas que juzgo de extraordinario interés en este momento, en
que las relaciones filogenéticas de estas formas y sus procesos
evolutivos están sometiéndose por todas partes á las más dete-
nidas investigaciones experimentales.
Sugiere fundamento importante para las modificaciones que
tendremos que introducir forzosamente en las opiniones admi-
tidas sobre los caracteres biológicos de tan interesantes pará-
sitos, la comunicación de Schaudinn sobre el cambio de hués-
ped y la generación alternante en los géneros Trypanosoma y
Spirochaete (1).
(1) Fritz Schaudinn (Rovigno): Generatioiis und Wirtsmechs bei Trypanosoma tmd
Spirochaete. CArbeiten aus dem Kaiserl. Oertmdheitsamte, t. xx, 1904, p. 387.)
DE HISTORIA NATURAL. 193
En efecto, Schaadinn probó que los g-éneros Ilalleridium y
Ilaemmnaeba, parásitos de la sang-re de At/iene noctua (sinóni-
mo de Carine noctua), se desarrollan sexualmente en el mos-
quito del g-énero Culex [C. ¡ñpiens), dando lug-ar por la fecun-
dación del g-ameto femenino por el microg-ameto, á un anfionte
(ooquineto) que produce un cierto número de microorg-anis-
mos con todos los caracteres de los Tryjmnosoma. Estos ori-
g-inan á, su vez, por división long-itudinal ó Mpartición múlti-
lüe, una serie de microorg-anismos delg-ados, que pueden con-
siderarse como verdaderos Spirochaete, correspondiendo á la
forma y estructura típica de los descritos como microorg-anis-
mos bactéricos bajo el nombre de Spirochaete Obermeieri, en la
fiebre remitente del hombre, y Sp. anserina, en los patos.
Estas últimas formas, así como alg-unas que se encuentran
en período de Trypanosoma, pueden ser transmitidas por el
mosquito al vertebrado (mochuelo), y en la sang-re de este úl-
timo permanecen, ya bajo la forma Trypanosoma ó Spirochaete,
ya como parásitos endog-lobulares.
Después de un determinado período de desarrollo endog-lo-
bular, las indicad-as formas lleg-an á hacerse libres otra vez en
la sang-re del vertebrado, con aspecto de Trypamsoma adulto,
exceptuando las que pierden los caracteres morfológicos co-
munes para adoptar los de formas sexuadas, macrog-ametos y
microg-ametoblastos fó microg-ametocitos).
Resulta, por tanto, que formas endogloliulares, con desarrollo
en los hematíes de vertebrados, representan un momento de-
terminado del ciclo evolutivo de otras formas con todos los ca-
racteres de los Trypanosoma.
Las especies parásitas comprendidas hasta ahora en el or-
den (xymnosporidia Labbé, Halteridiim Danileuskyi (H. noc-
tiiae) y Haemamaeba Ziemanni, consideradas como esporozoos
endo(jJohidar€s, deben hoy día completarse con las formas que
afectan durante su evolución en el huésped invertebrado, y
que tienen todo el aspecto de flag-elados del g-énero Trypa-
nosoma.
Mas la importancia de las conclusiones de Schaudinn aumen-
tan considerablemente cuando se considera que del mismo
modo que estas especies de esporozoos endog-lobulares re-
corren una fase Trypanosoma, la cual constituye un enlace
entre las dos clases Sporozoa y Flagellata; asimismo las espe-
194 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
€ies de Trypanosoma conocidas, parásitas de la sang-re de ver-
tebrados (peces, batracios, aves y mamíferos), probablemente
atraviesan una fase intrag'lobular sin flag-elo ni membrana
ondulante, parecida á la característica de los hematozoos com-
prendidos en los órdenes Haemosporidia y G-ymywsporidia.
Hay más todavía; podemos sospechar que alg'unas, ó quizá
la mayoría de las formas endog-lobulares, clasificadas como
bonae species, encontradas y descritas en la sang-re de animales
que hospedan á la vez formas de Trypanosoma, solo represen-
ten en realidad una fase transitoria y evolutiva, un estadio de
desarrollo del parásito, único en sus caracteres específicos
constantes, entre la forma eudog'lobular y la de ñag-elado libre
en el plasma.
Y realmente es así. Moore (1), que ha estudiado reciente-
mente una tñimnosomiasis de los bueyes en Nigeria, Ueg-a á
las conclusiones sig-uientes: «Se encuentran periódicamente en
el plasma de los animales infectados pequeños cuerpos esféri-
cos en cantidad extraordinaria, los cuales invaden por fin los
hematíes y penetran en ellos, tomando forma de asas y aumen-
tando así en sus dimensiones, siempre con un desarrollo intra-
g'lobular; por fin lleg-an á dimensiones más notables y vuelven
libres en el plasma con todos los caracteres de Trypa%osoma.>^
En los tripanosomas de ciertos murciélag-os { Trypanoso7tia
Tespertilioiús , parásito de Vesperiigo nociula), han sido observa-
das formas endog-lobulares evidentes (2), asi como en el mismo
Trypanosoma lewisi, en los primeros días de desarrollo de estas
especies en un huésped nuevo, inoculado experimentalmente.
Más interesantes aún son las observaciones de Billet, Brumpt,
Lég-er y otros. Billet (3j ha visto penetrar en los hematíes, des-
pués de haber perdido el fiag-elo, al Trypcmosoma inoiñnatum
Serg-ent, de la sangre de las ranas, y ha descrito otras formas
evolutivas de este mismo parásito, idénticas á las que se inter-
pretaban hasta ahora como pertenecientes á los géneros Hae-
mogregarina y Lankesterella (Drepanidium), que casi siempre
todos los observadores han visto coexistir en el individuo cuya
sang-re contuviera formas de tripanosoma. Por otra parte, el
(1) E. Y. Moore: Some observations pointing to an intracorpuscular stage of develop-
mentin the Trgpanosome. (The Lancet, 1 Oct. 190J, p. 950.)
(2) Battaglia: Aiinali di Medicina Navale, Roma, Noviembre 1901.
(**; BiLLET;fC. .S. Soc. Biol.,-2'¿i\x\vo, )901;y C. R. Acad. Sciences, 10 Octubre, 1901.)
DE HISTORIA NATURAL. 195
mismo Billet ha notado que este Tnjpiuiosoma de las ranas
alcanza su desarrollo en el tubo dig'estivo de sang^uijuelas
{HeloJjdella algira), ectoparásitos comunes de las ranas, y allí
se encuentra siempre, aunque el invertebrado haya introdu-
cido en su intestino sang-re de ranas que no presentasen más
que una aparente infección por hemog-reg-arinas, y ning-una
forma de Trypanosoma en el examen preventivo de la sang-re.
Brumpt (1) ha observado ig'ualmente en el tubo dig-estivo de
ütra sang'uijuela, \^ Placobdella caienigera, formas de Trypano-
soma que pertenecen muy probablemente al ciclo evolutivo de
una Haemogregñrina de g-alápago, Emys africana (E. leprosa).
Por otra parte, Rog-ers (2), Chatterje (3) y otros autores han
demostrado que una forma de parásito endog'lobu.lar {¡oiroplas-
ma) del hombre, encontrada en varios casos de una enferme-
dad no bien definida (¿Kala Azar?), puede adquirir el aspecto
y estructura característicos de un Trypanosoma.
Todos estos hechos nos indican que las afinidades zoológi-
cas de los Trypanosoma son por extremo difíciles de establecer.
Parecíanos muy verosímil la interpretación de Lég-ér (4) sobre
la filogenia de tales parásitos, desde la forma de Trypanoplas-
w.a [Trypanoplasma horreli, cyprini, etc.), y sus probables rela-
ciones con el género Trichomonas, considerando el Trypano-
plasma provisto de dos flagelos, como un Trichomonas que haya
perdido dos de los anteriores, y el Trypanosoma como un Trypa-
noplasma que haya perdido su último flagelo anterior (sensi-
tivo). Las relaciones morfológicas y biológicas de estas formas
con los géneros Herpetomonas, estudiado por Prowazeck (5),
por el mismo Légér (6) y otros, y Crithiclia (7), parecían com-
probar la exactitud de esta opinión; pero las investigaciones
citológicas de Schaudinn, que han determinado el modo de
constituirse el flagelo y de la membrana ondulante, su origen
(I) Contribulion a Vétude des Haemogregarines et des Tri/panosomes. (C. I¿. Soc. Biol.,
23 Julio, 1901, pág. 1G5 )
('2) L. RüGERS: Preliminary note on the development of Trypanosoma iti cultures of
Cumingham-Leishman-Donovan bodies of cachexial fever and Kala-Axar. (The Lanceta
•23 Julio, 1904.1
(3) The Lancet, 1 Enero, 1P05.
(4) Légér: C. R. Acad. Sciences, 5 Abril, 1904.
(5) Die Entwickelung von Herpetomonas. íArb. a. dem Kaiserl. Gerundheitsamte, t. xx,
f. 8, 1904.)
(6) C. R. Soc. Biol., 24 Dic, 1904.
(7) C. R. Soc. Biol., 1902, y Archiv. filr Proíisteukiinde, t. ii, 1903, p. 180.
196 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
y SU formación en los productos anfiónticos de la fecundación
de formas primitivamente endog-lobulares, sug-ieren hondas
dudas acerca de la sig-nificación de estos parásitos y de su ver-
dadero lug-ar en la filog-enia de los protozoos plasmodromos.
Notas sobre los Pirgomórfidos ( Pyrgomoriihklm)
POR
DON IGNACIO BOLÍVAR.
X. Subfara. Atractomorphinae.
Atractomorplia Saussure.
Este g-énero encierra mayor número de especies que el que
se suponía, y aun alg-unas de las que propong-o como varieda-
des, posible es que se confirmen como especies cuando sean
mejor conocidas; pero presenta verdadera dificultad para su
estudio, por lo que he procurado valerme de caracteres cons-
tantes para la distinción de las especies siempre que he logra-
do tener á la vista suficiente número de ejemplares.
A este g-énero se refiere el nombre Perena del «Catalog-ue of
the Orthopt. of the British Museum» y de la colección del
mismo Museo, así como alg-una especie que se da en el refe-
rido Catálogo como Pyrgomor-pha.
He de advertir que el cuadro que doy á continuación está
hecho teniendo en cuenta principalmente las 9.
Imposible es referir con exactitud los nombres antiguos á
las especies de hoy por la confusión que de ellas se ha hecho;
el mismo Stál confunde en una varias especies, como puede
verse en «Recens. Orthopt.»
1. Alee sensim latieres. Lobi mesosternales intervallo dis-
tincte transverso sejuncti. Antennse juxta ocellos in-
sertse. Fastigium a latere visum oculo haud vel vix
longius.
2. Alse cinnabariníe. Pronoti dorso nec non elytris punctis
rufis adspersis, raro impunctatis. Antenníe juxta oculos
insertse.
3. Intervallum loborum mesosternalium fortiter transversum
subrectangulare retrorsum leviter angustatum. Pronotum
DE HISTORIA NATURAL. 1^
lobis lateralibus marg-ine iiiferiore crasse granulato
1. rufopunctata Bol.
et var. AsJiantica nov.
3. Intervallum loborum mesosternalium minus transversum,
trapezoidale, retrorsum sensim ang-ustatum. Pronotum
lobis lateralibus marg-ine inferiere subobsolete granulato.
2. aherrans Karsch.
2. Alee dilute roseae vel subfumosae. Corpus haud rufopuncta-
tum. Anteimse ad ocellos leviter distantes.
4. AntennsB ad ocellos latitudine articuli primi spatio minore
sejunctfp. Intervallum loborum mesosternalium sensim
transversum. Fastig-ium a latere oculo haudlong-ius, raro
sublongius.
5. Lobi laterales pronoti altiores. Elytra acuminata sed haud
long-e producta. Fastig-ium oculo brevius (except. A. Hi-
malayica).
6. Marg-o posticus loborum lateralium pronoti profunde ar-
cuato-emarg'inatus, marg-ine inferiore subarcuato. Fasti-
g-ium verticis oculo haud long-ius. Statura minore.
7. Elytra breviora apicem femorum posticorum quarta parte
superantia. Corpore minus g-racile.
8. Costa frontalis sulcata vel inter antennas breviter com-
pressa et subcoarctata.
9. Prosternum tubérculo ápice truncato vel rotundato. Sta-
tura minore.
10. Pronotum dorso carinis expressis ante sulcum typicum
distincte coarctatis; marg-ine postico rectang-ulato.
11. Alie ápice hy alinee 3. cremdaia Fabr.
11. Alse ápice infumatte., . , var. fumosa nov.
10. Pronotum dorso carinis subindistinctis fere rectis, marg-ine
postico obtusissimo var. prasina nov.
9. Prosternum tubérculo lato, ápice emarg-inato, marg-ine pos-
tico dorsali pronoti rectang-ulo, utrinque sensim sinuato.
Statura majore 4. sinuata sp. n.
5. lanceo! ata sp. n.
8. Costa frontalis inter antennas sulco destituía prope apicem
fastig-ii brevissime sulcata 6. Bíirri sp. n.
7. Elytra long-iora apicem femorum posticorum tertia parte
superantia. Corpore g-raciliore. . . . 7. consohrina ? Sauss.
6. Marg-o posticus loborum lateralium pronoti obtuse angu-
198 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
latiis, ang-ulo postico haud retroproducto. Fastig-ium ver-
ticis oculo sublong-ius. Statura majore
8. Himalayica sp. n.
5. Lobi laterales pronoti minus alti, sensim elong-ati. Elytra
acuininata long-e prodiicta. Fastig-ium oculo subloug-ius.
12. Lobi laterales mesosterni spatio valde transverso sejuncti.
13. Antennse brevissimfe, articulis plurimis subquadratis
9. sinensis sp. n.
13. Antenufe long'iusculse; articulis distincte elong-atis com-
positse 10. Blanchardi sp. n.
12. Lobi laterales mesosterai spatio leviter transverso se-
juncti.
14 AlcB hyaliníe disco roseo 11. augusta 1 Karsch.
14. Alfe infumata? 12. infumata s-p. n.
4. Intervallum loborum mesosternalium leviter transversum
vel haud transversum sed alfe amplge. Antennas ad oce-
llos sensim distantes sed ante médium fastig-ii insertse,
ad eos latitudine articuli primi spatio haud latiore se-
junctís. Fastig-io a latere viso oculo distincte long-iore.
15. Intervallum loborum mesost. distincte transversum. Fas-
tig'ium verticis lanceolatum vel long-e parabolicum, dis-
tincte elong-atum.
16. Elytra breviter acuminata apicem femorum posticorum
qüarta parte superantia 13. G-erstaeckeri Bol.
16. Elytra long'é acuminata apicem femorum tertia parte su-
perantia.
17. Fastig-ium ang-ustiusculum antice ang-uste rotundatum.
Alfe latiores campo antico acutiusculo
14. AurMUü Bol.
17. Fastig-ium latiusculum antice parabolicum. Alae ahg-ustio-
res ápice campo antico acute producto. 15, hova Sauss.
15. Intervallum loborum mesost. haud transversum. Fastig-io
verticis latiusculo haud vel sesquilong-iore quam latiore.
16. amMgiia sp. n.
1. Alie ang-ustse elytra haud plus quam triplo latiores. Lobi
mesosternales intervallo haud transverso rarissime sub-
transverso {A, Australiana) sejuncti, plerumque trape-
zoidale. Antennse ad ocellos distantes.
18. Lobi mesosternales intervallo leviter transverso sejuncti.
17. Australiana sp. n.
DE HISTORIA NATURAL. 19»
18. Lobi mesosternale intervallo liaud transverso postice
valde ang-ustato, trapezoidal!, sejuncti.
19. Costa frontalis ad antennas súbito sinuata atque dentata
Ínter antennas compressa et sulco destituta
18. dentifrons sp. n.
19. Costa frontalis reg-ulariter sulcatavel inter antennas raro
et breviter compressa, haud dentata.
20. Alse elytra valde breviores 19. rJtodojitera Hag-.
20. Alfe elytra parum breviores.
21. Caput pronoto distincte brevius. Antennse ad ocellos quam
■ ad apicem fastig-ii minus distantes, spatio inter basiii
et ocellum long-itudine articuli primi haud latiore. Cor-
pore minus g-racile; elytris acutis sed haud long-e pro-
ductis.
22. Alee proportionaliter latiuscuhíe, in Q elytra sub triplo.
latieres.
23. Lobi raesosternales ang-ulo postico late rotundato, inter-
vallo retrorsuní leviter ang-ustato sejuncti. Pronotum
dorso postice fere rectang-ulo. Statura minore
20. crenaticejjs Bln.
23. Lobi mesosternales ang-ulo postico ang-uste rotundato, in-
tervallo retrorsum valde ang-ustato sejuncti. Pronotum
dorso postice obtusissime ang-ulato. Statura majore
21. similis Bol.
22. Alee ang-ustiores elytra vix duplo latiores, hyalina
22. Bedeli^oX.
21. Caput pronoto haud brevius. Antennse ad médium mar-
g'inis fastig-ii positse ad ocellos quam ad apicem fas-
tig-ii mag-is distantes; spatio inter basin et ocellum lon-
g-itudine articuli primi haud breviore. Corpore g-ra-
ciliore elong-ato; elytris acutissime productis apicem
femorum tertia parte superantibus.
24. Al?e marg-ine antico ante apicem stig-ma fusco elong-ato
instructfe 23. iMlipimia sp. n.
24. Alfie antice haud infuscatfe tantum ang-uste pallide notatse.
25. Fastigium a latere visum oculo haud sesquilong-ius. Fe-
mora postica breviora et graciliora. Statura minore. . . .
24. Dohrni sp. n.
25. Fastig-ium oculo subduplo longius. Femora postica lon-
g-iora robustiora. Statura majore. 25. psittacina de Haan.
200 boletín de la real sociedad española
1. A. rufopunctata Bol.
Es la especie de cuerpo más ancho y menos esbelto; las alas
exceden muy poco del ápice de los fémures posteriores; las
antenas están insertas inmediatamente por delante de los este-
mas, y en este carácter, así como en la coloración verde acei-
tunada del cuerpo, salpicada de puntitos rojizos, y en la roja
de cinabrio de las alas se asemeja á la sig-uiente, de la que se
disting-ue, no obstante, por la anchura del espacio interlobular
del mesosternón, que casi es doble que la de uno de los lóbu-
los, y por los g-ruesos tubérculos de la línea lateral de la cabeza
y del borde inferior de los lóbulos laterales del protórax. Ade-
más, el áng-ulo posterior de dichos lóbulos es ag'udo, mientras
que en la especie sig-uiente es más ó menos redondeado y los
élitros son más anchos, pues en la 9 miden 5 mm. al nivel del
ensanchamiento del área mediastina.
var. Ashantica,
Difert: statura minore; corpore haud rufo-punctato, pronoto
sulco typico in medio haud ang-ulato, margñne postico utrin-
que distincte sinuato, spatio interlobulare mesosterni antror-
sum haud ampliato, lobis subrectang'ularibus ang-ulo sinuoso
leviter rotundato.
Long-. c/^8; cap. supra 3,5; pron. 4; elytr. 16; fem. post.
10 mili.
Long-. Q 25; cap. supra 3,5; pron. 6,5; elytr. 21,5; fem. post.
14 mili.
Zoc. País de los Ashantes, mi colección (ejemplares desco-
lorados).
El tipo de esta especie procede de Tog-oland; en la col. del
Sr. Finot existe un ejemplar del Cong-o.
2. A. aberrans Karsch.
Poseo ejemplares de esta especie que me han sido enviados
por el autor y que llevan la etiqueta de Kamerun, Barombi-
Station. (Preuss.) Es una especie intermedia entre la anterior y
A. Gersiaec/ieri Bol., disting-uiéndose de aquélla por la forma
del espacio Interlobular mesosternal, que es trapezoidal, nota-
blemente estrechado hacia atrás, y por la menor elevación de
los tuberculillos ó g-ranos blancos que forman la línea lateral
de la cabeza y cubren el marg-en lateral inferior del pronoto.
DE HISTORIA NATURAL. 201
que en rufopunctata son gTuesos y elevados á modo de peque-
ños callos, y aquí son apenas perceptibles; el áng-ulo posterior
de estos lóbulos, aunque avanzado, es redondeado.
De A. Gerstaeckeri Bol. se disting'ue porque en A. aberraM
las antenas están insertas inmediatamente junto al estemma
y también por la coloración roja de las alas y la presencia de
puntos ferrug-inosos sobre el protórax y los élitros.
No se ha encontrado fuera de Camerún.
3. A. crenulata Fabr.
p]s la especie más repartida y que mayor número de formas
diversas presenta, siendo difícil juzg-ar de la importancia de
alg-unas de ellas, que no sé si deben ser consideradas como es-
pecies distintas ó como variedades de ujia misma. Entre las
referidas formas se cuentan:
var. fumosa mihi.
Fusco-testacea. Elytra ante apicem marg-ine antico sensim
arcuato, ápice peracuta, marg"ine postico ang'uste rufescente.
Alee disco interno roseo marg-ine externo Iseviter infumato,
elytra vix breviores.
Long'. corp. 9 16; elytr. 15; alarum 13; fem. post. 9 mili.
Loe. Java.
var. prasina nov.
Parva, ang-usta, colore flavo-olivaceo, vel subroseo. Capite
utrinque linea ang-ustissima rufa ab apicem fastig-ii usque ad
médium femorum intermediorum ducta. Antenme intus coeru-
lese extus rufescentes prope ocellos insertes. Fastig-ium oculo
haud long-ius, a supero visum antrorsum sensim ang-ustatum,
sublanceolatum. Pronotum subcompressum sed carinis et sul-
cis subobsoletis, marg-ine postico obtusissime ang-ulato; lobis
deflexis marg-ine inferiore leeviter arcuato, marg-ine postico late
rotundato sinuato, ang-ulo postico retrorsum subproducto.
Prosternum tubérculo apicem versus sensim ang-ustato ápice
subrotundato. Elytra apicem femorum parum superantia.
Long-. corp. (^ 16; antenn. 5,5; pron. 4; elytr. 15; fem. post.
9 mili.
Long-. corp. Q25; antenn. 5; pron. 5,5; eiytr. 19; fem. post.
11 mili.
Tomo v.-Abril, 1905. 14
20-2 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Loe. India oriental. Es la forma citada en mi trabajo sobre
los ortópteros de Trichinópolis.
4. A. sinuata Bol.
Refiero á esta especie alg-unos ejemplares que creo proce-
dentes de Java y que se disting-uen por los caracteres si-
g-uientes:
Statura majore. Corpore latiore, colore oliváceo. Caput utrin-
que linea granulosa irreg'ulari albido rufesceuti instructum.
Fastigium parabolicum a latere visum oculo haud vel vixlon-
g-ius. Antennse concolores, tantum subtus prope basin coeru-
lescentes. Pronotum dorso carinis subparallelis, postice rec-
tang-ulariter producto, et marg-ine utrinque subsinuato; lobis
deflexis marg-ine inferiore tuberculis crassis rufescentibus or-
nato, marg-ine postico late arcuato sinuato, aug'ulo postico
acuto sed haud retrorsum producto, Elytra apicem femorum
quarta parte superantia, acuta. Prosternum tubérculo lato,
transverso, subemarg-inato. Intervallum mesosternale ántror-
sum sensim ampliatum lobis mesosternalibus sesqui latius.
Pedes postici parum elongati.
Long-. corp. of 17; ant. ; pron. 3,8; elytr. 15; fem. post.
8 mili.
Long. corp. Q 24; ant. 6,2; pron. 6,5; elytr. 22; fem. post. 12,5;
tib. post. 7,5 mili.
Loe. Java?
Es una forma más robusta que A. crenulata y muy caracte-
rística.
5. k. lanceolata sp. nov.
Statura majore. Corpore latiore. Colore oliváceo. Caput utrin-
que linea subrosea g-ranosa reg-ulari instructum. Fastig-ium
lanceolatum, a latere visum oculo sublong-ius. Antennae ab ocu-
los latitudine articuli primi haud distantes. Pronotum dorso
carinis ante sulcum primum distincte coarctatis, deplanato,
postice ang-ulato obtuso, lobis deflexis margine inferiore
linea subrosea tuberculis albidis rotundatis marginalibus li-
mitatis, marg-ine postico leviter arcuato, ángulo postico acuto
haud retrorsum producto. Elytra apicem femorum parum su-
perantia. Prosternum tubérculo lato, transverso, ápice subsi-
nuato. Intervallum mesosternale fortiter transversum antror-
DE HISTORIA NATURAL. 203
sum parum ainpliatum 9 lobis mesosternalibus liaiid sesqui
latius. Pedes postici eloug-ati.
Long-. corp. Q 29; cap. supra 5; ant. 6; pron. 7; elytr. 23;
fem. post. 14,5; tib. post. 12 mili.
Loe. Padang-, Desg'odins.
Debo el conocimiento de esta especie al Sr. R. Oberthür, así
€omo el de otros muchos insectos de mi colección.
Se disting-ue esta especie de A . sinuata, con la que á primera
vista puede confundirse, por muchos caracteres que radican
en diferentes órg-anos. El fastig-io es más larg-o (2 mm.) y
lanceolado, esto es, sus bordes se aproximan más rápida-
mente que en A. sinuata, en la que es más ancho en el
extremo; el intervalo mesosternal es menos ancho que en
aquélla, en la que seg-uramente lo es vez y media tanto
como uno de los lóbulos, y los fémures posteriores son más
larg-os que en la referida especie, así como las tibias, por lo
que los élitros, que tienen la misma loug-itud que en aquella
variedad y aun pudiera decirse que son alg-o más larg-os que
en ella, sobresalen menos por detrás de las rodillas poste-
riores.
6. A. BiuTí sp. nov.
Pallide ferrug-inea; crassiuscula. Fastig-ium subtriaug-ulare,
antice ang-ulato-rotundatum, marg-inibus in Q crenulatis, a
latere visum oculo haud long-ius vel sublong'ius Q. Antennsead
ocellos spatio latitudine articuli primi subang-ustiore, breves
basi leviter subdepressse, articulo tertio articulo primo haud
latiore. Frons valde reclinata, carinis distincte g"ranosis, api-
cem versus inter carinas albido quadrituberculata, costa de-
planata subelevata inter ocellos et apicem fastigñi compres-
siuscula, marg-inibus connatis, sulco destituta, immo ápice bre-
vissime sulcata. Pronotum dorso subdeplanato antice subsi-
nuatoposticerectang-ulato velobtusang-ulo, carinis lateralibus
antice coarctatis, g-ranulis indicatis, lobis deflexis g-ranulis al-
bidis raris sparsis, marg-ine inferiere haud sinuato crasse cre-
nulato, marg-ine postico fortiter sinuato, ang-ulo postico acuto
ápice hebetato. Prosternum tubérculo transverso ápice sub-
tridentato Q. Intervallum mesosternale transversum antror-
sum sensim ampliatum. Elytra apicem femorum quarta parte
superantia ápice acuta, anguste rufo marginata. Alse hyalinse
204 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
disco roseo elytra parum breviores. Femora postica carina
inferiore obtuse crenulata.
Long-. corp. (/ 17; antenn. 7; pron. 4; elytr. 15; alar, 12,8;
fem. post. 8 mili.
Long-. corp. Q 25; antenn. 6,5; pron. 7,5; elytr. 25; alar. ;
fem. post. 13 mili.
Loe. Chenapung-i, Khasia Hills, Assam.
Dos ejemplares c/" •? que debo á la amabilidad del conocido
y sabio entomóiog-o Sr. Malcolm Burr, nuestro consocio, á
quien me complazco en dedicarla.
7. A. consobrina? Sauss.
Por la procedencia y por convenirles la breve descripción
que de esta especie ha dado Mr. de Saussure , llevo á esta es-
pecie los ejemplares de mi colección recog-idos por Mr. Green,
y que este disting-uido naturalista ha tenido la atención de en-
viarme. También la he recibido del Sr. Stauding-er como pro-
cedente de Sumatra.
Loe. Punduloya, June, 1897. (Ceylán); Sumatra.
Es una forma más esbelta que A. erenulata F. y de élitros
más larg-os; por su forma se aproxima ya esta especie á la
A. augusta Karsch y Blanchardi Bol.
8. A. Himalayica sp. nov.
Statura mag-na, robusta. Colore oliváceo. Fastig-ium latum
antrorsum sensim ang-ustatum, antice rotundato-subang-ula-
tum a latere visum oculo distincte long'ius. Antennse conco-
lores, breves 9 apicem labri haud atting-entes, ad ocellos la-
titudine antennarum spatio minore sejunctse. Capite lateri-
bus g-ranulis rufis seriatis. Pronotum dorso antice subsinuato
postice obtusang-ulato, carinis lateralibus ante sulcum typi-
cum explicatis medio subcoarctatis, disco obtusissime tecti-
formi, lobis deflexis postice distincte altioribus, marg-ine in-
feriore subarcuato, albido rufescente, incrassato et g-ranulato,
marg-ine postico obtusang-ulato sinuato, parte inferiore verti-
cali, ang-ulo postico acuto haud retro producto. Elytra latius-
cula acuta apicem femorum quarta parte superantia. Proster-
num tubérculo lato transverso ápice truncato, subarcuato; in-
tervallum mesosternalium transversum sesqui latius quam
long-ius antrorsum distincte ampliatum.
DE HISTORIA NATURAL. 205
Long'. corp. Q 34; cap. 8; ant. 8; prou. 8,2; elytr. 28,30; fem.
post. 15,16 mili.
Loe. Kurseong-, en el Himalaya.
Es una especie notable por su robustez, y la mayor bajo este
respecto de todas las del género. Supong-o sea ésta la que
el P. Navas ha dado como A. Aícrivilln de la misma loca-
lidad (Kurseong-). Yo la he recibido del P. Pantel con el nú-
mero 525.
9. A. sinensis sp. nov,
Prasina. Statura mag-na, elong-ata. Fastigium latum trig-o-
num antice rotundatum haud sesqui long-ius quam latius, a
latere oculo sublong-ius. Antennse brevissimíe, articulis sub-
quadratis, capite concolores basi intus ccerulese, extus flaves-
centes ad ocellos haud distantes. Oculi ruñ, elong-ati, marg-ini-
bus subparallelis, postice truncati. Frons subsinuata; costa
sulco percurrenti. Geníe linea rufa g-ranulis pallidis unise-
riatis. Pronotum dorso postice depresso, antice subtruncato
postice obtusang'ulo, prozona iiidistincte granosa, metazona
rug-uloso-punctata, carinis et sulcis subindistinctis. Lobis de-
ñexis postice distincte ampliatis, marg-ine inferiore g-ranulis
pallidis in linea rufescente seriatis; margine postico late si-
nuato sed pars inferiore perpendiculariter ducta; ángulo pos-
tico haud retroproducto; pone sulcum typicum spatio medio
levi micante. Elytra longa, falcata, femoribus posticis tertia
parte superantia, ápice acute producto. Alee elytra parum bre-
viores hyalinse disco interno roseo. Pedes gráciles. Femora
postica carina infero-externa anguste paluda. Prosternum tu-
bérculo transverso ápice truncato-rotundato. Lobi mesoster-
nales spatio valde transverso, trapezoidale, antrorsum distincte
ampliato sejuncti. Abdomen pallidum, dorso rufo Q.
Long. corp. Q 32; dorso cap. 6; ant. 6,5; pron. 7,5, elytr. 28;
fem. post. 14,5. Lat. max. alar. 10 mili.
Loe. China (Tannant). Museo de París.
Especie parecida por su aspecto á A. AurimlUi Bol., ala
que podrán referirse, sin duda algunas de las citas de aqué-
lla, que me parece reducirse por su habitat á las regiones
ecuatoriales y tropicales de África, y distinta de ella por
la forma ancha y corta del fastigio del vértex, brevedad de
las antenas, forma de los ojos, que en la Aurivilln Bol. son
206 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
más cortos y gruesos, y notablemente más cortos que el fasti-
gio; por la mayor anchura del espacio interlobular del mesos-
ternón, como también por sus alas menos anchas y sus fému-
res más cortos.
De las dos especies sig-uientes se disting-ue por los caracte-
res que se exponen en el cuadro y se ampliarán al tratar de
ellas.
10. A. Blanchardi sp. nov.
Elong-ata, olivácea. Fastig-ium trig-onum antice ang-'uste ro-
tundatum, subfissum, haud sesqui longius quam latius a late-
re oculo sublong-ius. Antennge longiusculfe, articulis elongatis
compositae, articulis primis pallidis, basi intus coeruleae extus
rufescentes. Oculi haud duplo long-iores quam latiores, mar-
g-inibus curvatis, postice truncati. Frons indistincte sinuata,
reg-ulariter granosa, costa sulco percurrenti. Gense g-ranulis
minutis pallidis irreg-ulariter dispositis lineam flavam ocupan-
tibus. Pronotum dorso pallide g-ranoso, in metazona impresso-
punctato, antice subsinuato, postice obtuse ang-ulato, ángulo
rotundato et breviter exciso, carinulis a granulis indicatis;
sulcis distinctis: lo bis deflexis postice parum ampliatis, mar-
gine inferiore subsinuato minute granulato, margine postico
late exciso sed ángulo postico haud retroproducto; pone sul-
cum typicum spatio nitido perfecte explicato. Elytra longe
acuminata femoribus posticis tertia parte superantia. Alae ely-
tra parum breviores hyalinse disco interno roseo. Pedes gráci-
les. Femora postica carina infero-externa pallida. Prosternum
tubérculo leviter transverso ápice emargúnato. Lobi mesoster-
nales spatio distincte transverso subrectangulari sejuncti Q.
Long. corp. 34; dorso cap. 5,5; antenn. 7; pron. 6,5; elytr. 29;
fem. post. 14 mili.
Loe. Sind, Kurrachée (M. Maindron). Musée de París.
Especie parecida á A. si7iensis Bol., pero de cuerpo más es-
trecho y alargado y con las antenas más delgadas y prolon-
gadas; todos sus artejos, fuera de los cuatro ó cinco de la base,
son distintamente más largos que anchos, lo que en aquella
especie no sucede, pues solo hay uno, que es el séptimo, que
tenga esas proporciones, siendo los otros casi cuadrados. El
espacio mesosternal es distintamente transverso y rectangular,
apenas ensanchado por delante, carácter que distingue esta
DE HISTORIA NATURAL. 207
especie de las dos entre las que está colocada , pues en la
A. sinensis Bol. es aún más ancho, pero trapezoidal, y en la
A . angusta Karsch es menos ancho y también trapezoidal.
11. A. angusta Karsch sp. n.
Minor; elong-ata; olivácea. Fastig-ium modice latum sesqui
haud vel vix latius quam long-ius, antrorsum sensim ang-usta-
tum antice parabolicum, a latere oculo sublong-ius. Antennie
parum elong-atas, articulis leviter elong-atis; capite concolores
basi intus breviter coerulefe, extus ante médium fastig-ii, prope
ocellos sitEe. Oculi breviter oblong-i marg-inibus curvatis, pos-
tice truncati. Frons subsinuata costa sulco percurrenti. Geníe
g-ranulis minutis linea pallida formantibus. Pronotum dorso
fere Isevi g-ranulis minutis concoloribus sparsis; antice sub-
emarg-inato, postice obtuse ang-ulato, carinis et sulcis subin-
distinctis. Lobis deflexis postice parum ampliatis marg-ine in-
feriore ang-uste pallide rufescente g-ranulis parvis elong-atis;
marg-ine postico obtuse ang-ulato sinuato, parte inferiore per-
pendiculariter ducto, ang-ulo postico haud retro producto, ro-
tundato: pone sulcum typicum spatio nitido Ieeví parvo. Elytra
long-e acuminata femoribus posticis tertia parte superantia
ápice acuto. Alee elytra parum breviores hyalinfe disco inter-
no roseo. Pedes g-raciles. Femora postica carina infero externa
pallida. Prosternum tubérculo lato, trúncalo. Lobi mesosterna-
les spatio vix transverso Q trapezoidali. Abdomen dorso ru-
fescenti.
Loe. Kiang'-Si, Mou Pin, China. (A. David), 1869. Museo de
París (subnom. indica Bl.)
El Dr. Krauss ha citado esta especie de Bintang-. Los ejem-
plares que he descrito me parece pueden referirse á ella.
Sus dimensiones son las dadas por el Dr. Karsch.
12. A. infumata Bol.
Esta especie es muy afin á A. Blanchardi Bol. y angnstata
Karsch, aunque desde lueg-o se disting-ue de ellas por la colo-
ración.
Los ejemplares típicos proceden de Sumatra y pertenecen al
Museo de Genova; también en mi colección.
208 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
13. A. Gerstaeckeri Bol.
A las localidades de la Monografía hay que agreg-ar las de
Wang-a, Sansibar, Promont. bou. spei, Chiuchoxo, St. Salva-
dor y Barombi Stadoii y Kribi, que cita el Dr. Karsch. No creo
deban admitirse sin nuevo examen las de Amboina, China,
Pekin, del mismo autpr, que pudieran referirse á alg-una de
las nuevas especies, asi como el :f procedente de Madag-ascar,
de la colección Rutenberg-, del Museo de Brema, que también
cita Karsch, y que acaso. sea la A. hova Sauss.
Lo mismo puede decirse del ejemplar de Calcuta de la colec-
ción del Sr. Scudder que he citado en la Monog-rafia.
14. A. Aurivillii Bol.
Citada de Nossibé (Brancsik); Dabuli, Gallaland (Rehn);
Transvaal, Nyasaland (Kirby); Umberto I, Gubala Ginda (So-
malia) Schulthess, así como de Cafrería y de la isla Formosa,
localidad esta última que me parece incierta. En el Museo de
París figura con el nombre inédito de Lecontei BL, procedente
del Cong'O.
La sinonimia de Tr. acníipennis Guér. es dudosa. Los seño-
res Bianchi y Jonston han correg-ido el nombre de esta especie
cambiándole en Aurivilliusi , pero para mí es dudoso que los
nombres ya anteriores á los acuerdos de los Congresos Zooló-
gicos sobre nomenclatura deban cambiarse para ajustarlos á
dichos acuerdos, porque de hacerse así habría que cambiar
gran número de ellos. ^
Las citas de localidades de Asia presumo se refieran á la
A. ambigua Bol. que describo á continuación y que tiene gran
semejanza con ésta.
Las alas posteriores son anchas en esta especie y tienen tres
veces la anchura de los élitros, ó sean 12 mili, en la Q, mien-
tras que en la especie siguiente solo miden 10 mili., esto es,
dos veces y media la anchura de los élitros.
15. A. hova Sauss.
Mr. de Saussure ha dicho de esta especie «Dem .4. Aurivillii
Bol., sehr nahe stehend, aber mit mehr verlángerten Hinter-
stuck des Pronotums». Me parece más importante para la dis-
tinción de estas especies la de ser los élitros y las alas más
puntiagudos en la A. kova, diferencia que se aprecia mejor en
DE HISTORIA NATURAL. 209
las alas, las cuales, como se ha dicho, son también más estre-
chas, aproximándose á las del seg-undo tipo de este g-énero.
Especie de Madag-ascar, mi col. SaiuteMarie. Enviada por
Sikora. En el Museo de Londres con el nombre de A. acuti-
2Jenms, y en el de París con el de P. Madaffascariensis Bl.
16. A. ambigua sp. nov.
Magna ang"usta elong;ata, prasina. Fastig-ium verticis latum
haud sesqui long-ius quam latius, antrorsum parum ang-usta-
tum, á latere oculo parum longius. AntenníB articulis longitu-
dine valde diversa parum elong'atis, ab ocellos latitudine arti-
culi primi haud mag-is distantes. Frons indistincte sinuata,
sparse g-ranosa; costa sulcata ante ocellum evanescens. Genae
g-rosse tuberculatse. Pronotum dorso antice subsinuatum pos-
tice fere rectang-ulum, carinis et sulcis parum distinctis. Lobis
deflexis retrorsum parum ampliatis marg'ine inferiore ang-uste
aurantio g-ranulis pallidis parvis, marg-ine postico valde arcua-
to sinuato, ang-ulo postico retroproducto subacuto: pone sulcum
typicum spatio Isevinitido explicato. Elytra longe subfalcata
acuta, apicem femorum long-e superantia. Alae elytra parum
breviores hyalin;ie disco interno roseo. Pedes long-iusculi. Fe-
mora postica carina infero- externa pallida. Lobis mesosterni
spatio haud transverso trapezoidali sejunctis. Abdomen subtus
pallidum superno rufum. 2.
Long-. corp. 34'; dorso cap. 6; antenn. 8; pron. 7,2; elytr. 34:
alar. 28; feín. post. L5,5. Lat. max. alar. 12 mili.
Loe. Chang"-Hai (de Montig-ny), 9-54, Museo de París.
Probablemente se refieren á esta especie las citas de A. Auri-
mllii asiáticas, pues tiene sumo parecido con dicha especie. Sin
embarg-o, la forma del fastig-io del vértex es distinta, porque
no es tan estrecho y ag-uzado como en A. Aurivillii; el espacio
interlobular del mesosternón es más estrecho, no pudiéndose
ya decir que sea transverso, disposición que aún conserva en
la especie citada. También se disting-ue por las antenas más
cortas y anchas y por no tener estrechada la quilla frontal al
nivel de las antenas, pues en AiirivilUi llega á faltar el surco
en este punto.
17. A. Australiana sp. nov.
A. siiiiUe valde próxima sed diífert: statura minore; lobis
210 boletín de la real sociedad española
mesosternalibus spatio subtransverso sejunctis, femora pos-
tica minus robusta.
Prasina. Fastig-ium sesqui long-ius quam latius, trig-onum
antice rotundatum lateribus subsinuatis, á latere oculo vix
long-ius. Anteniiffi ab ocellos spatio long-itudine articuli
primi haud long-iore sejunctre. Ocuii parum elong-ati sesqui ion-
giores quam latiores postice truncati. Frons indistincte sinua-
ta. Costa frontalis sulcatse, marg-inibus obtuse crenulatis inter
antennas breviter coarctatis sulco fere nullo. Geníe linea a gra-
nulis pallidis irreg-ulariter dispositis composita. Pronotum dis-
tincte compressum; dorso antice subtruncato postice valde ob-
tuse ang-ulato, carinis lateralibus in prozona distinctis, coarc-
tatis; lobis deflexis postice parum altioribus margúne inferiore
g-rosse g-ranulato-crenulato, marg-ine postico fortiter arcuato-
sinuato, ang'ulo postico retroproducto, subacuto, pone sulcum
typicum spatio lasvi nitido nullo. Elytra valde acuminata femo-
ribus posticis quarta parte superantia. Alae elytris distincte bre-
viores hyalinse disco dilute roseo. Prosternum tubérculo haud
transverso ápice rotundato. Lobis mesosterni spatio subtrans-
verso sejunctis Q.
Long". corp. $ 35; dorso cap. 6,5; pron. 7,2; elytr. 28; alar. 23;
fem. post. 14; tib. post. 12. Lat. max. alar. 9 mili.
Loe. Rockhampton, Australia. Museo de Estocolmo.
Recuerda esta especie por su conjunto la angusta Karsch y
la Blanchardi Bol., pareciéndose además á esta última especie
por el espacio mesosternal, que es lig-eramente transverso; pero
por el desarrollo de las alas posteriores es del g-rupo de \asÍ7}ii-
lis Bol., de la que se disting-ue por el menor desarrollo de las
alas, que solo tienen dos veces y medíala anchura máxima de
los élitros.
18. A. dentifrons sp. nov.
Yiridis, elong-ata, compressiuscula. Antenníe ad ocellos spatio
latitudine articuli primi sejunctse, articulo secundo intus coe-
ruleo. Costa frontalis inter antennas súbito depressa in dentem
producta breviter compressa et sulco destituta, ad fastig-ium
sulcata. Fastig-ium oblong-um a latere visum oculo distincte
long-ius. Pronotum postice obtusang-ulatum, carinis lateralibus
leviter explicatis; lobis deflexis postice fortiter sinuatis, ang-ulo
postico acute retroproducto. Elytra elong-ata apicem fem. post.
DE HISTORIA NATURAL. 211
tertia parte superantia. Alse hyalinae disco interno roseo. Tu-
berculum prosternale truncatum. Lamina sternalis antice gra-
nulata, intervallo mesosterni subquadrato antrorsum ampliato.
Long-. corp. 9 25; antenn. 8; pron. 7,5; clytr. 33; fem. post.
16,5 mili.
Loe. Ceram Waroe (Jacouinot), 1841. Musée de Paris.
19. A. rhodoptera (Hag-.) Karsch.
Esta especie procede de Java y se disting-ue por tener las
alas mucho más cortas que los élitros.
20. A. crenaticeps Bl.
Es muy afin á A . similis Bol., pero es una forma menos ro-
busta y más esbelta, disting-uiéndose por la forma del fastig-io
del vértex, que es más estrecho en el ápice, más rápidamente
estrechado; por la quilla frontal, cuyas márg-enesno se aproxi-
man entre las antenas interrumpiendo el surco que la recorre;
por el pronoto, que termina por detrás en áng'ulo recto, siquiera
esté redondeando el vértice; por los lóbulos mesosternales más
estrechos, de modo que el espacio que los separa es evidente-
mente más ancho que uno de ellos, siendo ala vez más rectan-
g'ular que en A. similis, y el áng-ulo posterior de cada lóbulo
más anchamente redondeado que en aquella especie; por los
lóbulos laterales del pronoto, cuyo borde inferior es recto y no
arqueado, como se ve en similis, en cuya especie presenta una
lig-era curva sobre las coxas anteriores, y cuyo áng-ulo poste-
rior no se prolong-a como en aquella especie, por lo que resulta
menos curva la escotadura del borde posterior.
El Dr. Karsch ha citado esta especie de Gayndah y Nueva
Britania, encontrándola en el Museo Godeffroy con el nombre
de A. crenulata F. También he visto un ejemplar de Gayndah
en la col. del Museo de Estocolmo.
Se encuentra, por tanto, esta especie en Nueva Guinea y
Noroeste de Australia.
21. A. similis Bol.
Mr. de Saussure pone esta especie entre la sinonimia de
A. psittaci7ia Haan, quizás por no conocer los tipos de A . simi-
lis, pues son dos especies que no pueden confundirse; no suce-
de lo mismo con la especie anterior, pues con ella tiene g-rande
212 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
vsemejanza, como queda ya expuesto al tratar de aquella es-
pecie.
A.similis Bol. es una especie muy repartida en Oceanía,
siquiera no lo sea tanto como se supone por haber sido con-
tundidas bajo este nombre varias especies.
La teng'o de las islas Aru y Key, así como de Nueva Guinea;
citada de las Molucas, Amboina, India neerlandesa y Anda-
man, pero he de advertir que esta última localidad merecería
confirmarse.
De la sinonimia de esta especie que di en la Monog-rafía hay
que suprimir la relativa á la obra de Haan, que debe pasar á
\a A. psilíacinalíadiU.
22. A. Bedel! Bol.
Es la especie que tiene más estrechas las alas posteriores, de
modo que la dificultad que pudiera presentar para disting-uirla
de A. similis Bol. por otros caracteres, desaparece cuando se
comparan ejemplares con las alas extendidas; en esta especie
apenas lleg-an á tener doble anchura que los élitros.
Loe. Jokohama. El Dr. Karsch la ha citado del Japón y de
Pekin.
23. A. philippina sp. nov.
A . psUtacina valde próxima sed diftert: Capite valde g-ranoso,
superne carinato antennis brevioribus atque sublatioribus,
costa frontalis sulco percurrenti; lobis deflexis pronoti aug-ulo
postico haud retroproducto; alis margñne antico ante apicem
stig-ma fusco, elongato ornatis, subnebulosis. (f.
Long-. corp. of 21; dorso cap. 5; antenn. 6; pron. 4; elytr. 19;
fem. post. 9 mili.
Loe. Filipinas, Dolores (Mazarredo).
La coloración en el tipo es pardo neg-ruzca, pero sabido es
que en muchas especies se presentan individuos con colo-
ración análoga al lado de otros en los que domina la oli-
vácea.
24. A. Dohrni sp. nov.
A. psiUacina primo intuito simillima sed fastigio verticis
breviore oculo parum longiore, intervallo mesosternali retror-
sum minus angustato, femoribus posticis brevioribus differt.
DE HISTORIA NATURAL. 213
Long-. corp. cf 23; dorso cap. 5,5; antenn. 7; pron. 4,5; elytr.
23; fem. post. 10 mili.
Long-. corp. 9 33; dorso cap. 6,5; antenn. 6,5; pron. 6,2; elytr.
38; íem. post. 14 mili.
Loe. Nord Borneo (Waterstradt.)
Eíta especie rae ha sido enviada por el Sr. Dotirn, de Stettin,
con otros muchos insectos interesantes de ig-ual procedencia;
á él se debe el conocimiento de numerosas especies de esa re-
gión de Borneo, por lo que me complazco en dedicarle esta
Atractomorpha.
25. A. psittacina de Haan.
Mr. de Saussure ha puesto en claro la sinonimia de esta es-
pecie, véase «Abhandl. der Senckenb. naturforsch. Gesellsch.
Bd. XXI, Heft. IV, p. 639, nota.
Karsch cita esta especie de Bintang-, Borneo, Mandhor, Siam
y Manila, pero es posible que alg-una de estas localidades se
refiera más bien á las formas afines. En el Museo británico
fignira un ejemplar de Filipinas con el nombre de contracta.
Algete g-en. nov.
Corpus elong-atum apterum costulatum. Caput pronoto lon-
g-ius. Fastig-ium mag-num. Frons subhorizontalis costa sulca-
ta, Ínter antennas compressa et sulco destituta. Antennse tri-
quetrge ang-uste ensiformes acute marg-inat» prope apicem
fastig-ii insertfe ab oculos long-e distantes. Ocelli parum dis-
tincti. Oculi parvi oblong-i. Pronotum antice truncatum
postice emarg-inatum, dimidio antico tri-dimidio postico quin-
que-carinatum; metazona brevissima; lobis deflexis elon-
g-atis marg-ine interiore subsinuato. Pedes breves costulati.
Femora postica brevia, área infero externa ang-usta carina su-
periori serrulata a basi compresso-lobata. Tibiae posticse g-ra-
ciles canthi obtusi spina apicali externa instructfe. Tarsi bre-
ves, articulus primus articulo tertio subbrevior. Prosternum
antice strumoso-erosum. Lobis mesosternalibus postice am-
pliatis, subelong-atis, ang-ulo interno breviter rotundato spatio
latiore sejunctis. Foveolis metasternalibus parvis inter se dis-
tantibus. Abdomen pluri-carinulatum, costa dorsali denticu-
lata. Valvulse ovipositoris breves sinuatse Q.
A primera vista el insecto recuerda el g'énero Ormira Walk.
214 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
(Protomachus Stal), pero los fémures posteriores son semejan-
tes á los de unñ. Atractomorpha, por el escaso desarrollo del
área infero-externa. que casi es normal; se disting-ue además
de este g-énero porque la quilla frontal es comprimida entre
las antenas y desprovista en este trayecto de surco long-itudi
nal, y el abdomen está provisto de dientecitos á lo larg-o de la
quilla media en la terminación de cada seg*mento, hallándose
éstos además recorridos por quillas longitudinales.
1. A. Brunneri sp. nov.
Sicco pallide testaceus. Caput superne usque ad apicem fas
tig-ii carinatum, occipite subcostulatum. Frons g-ranulis ni-
g-ris adspersa, Pronotum inter carinas subcostulatum; lobis
deflexis marg*ine postico sinuato, ang-ulo postico acuto fere
retro-producto. Femora postica |area externo media costulis
rug-atis valde obliquis sub long-itudinalibus instructa. Struma
prosterni crenulata, medio emarg-inata. Seg-mentum anale $
área media trig-ona acute delinéala. Lamina supraanalis
triang-ularis brevis, medio sulcata 9.
Long-. corp. 36; cap. 8; antenn. 8; pron. 5,5; fem. post, 11.
Loe. Pernambuco (Weilenmann). Un solo ejemplar 9 de la
colección del Sr. Brunner von Wattenwyl (Museo de Viena).
Uhagonia g-en. nov.
Fastig-ium long-um triang-ulare. Frons valde obliqua costa
oblitterata sulcata, tantum inter antennas elevata, ante apicem
fastig-ii abrupte terminata. Antennae brevissimse, crassiusculse,
vix ante ocellos insertae. Pronotum superne teres obtusissime
tectiforme sulco typico pone médium sito, lobis deflexis tra-
pezoid'alibus marg-ine inferiore obliquo haud sinuato, ángulo
postico acuto. Elytra squamseformia, brevissima. Alse nullse.
Femora postica triedrica acute carinata área inferiore minus
quam externo-media dilatata. Tibiee posticse marg-inibus obtu-
sis extus príeter spinam apicalem 10, intus 12 spinosae. Pros-
ternum tuberculatum. Intervallum mesosternale transver-
sum, latius quam lobis mesosternaiibus. Valvulíe bvipositoris
mag-nae, elongatse, superiores subsinuata? inferiores ante api-
cem sinuataB 9.
Género afín al Atractomorpha, al que se aproxima por la
posición de las antenas, distinguiéndose en esto de los g-éne-
DE HISTORIA NATURAL. 215
ros americanos, así como del SchuJthessia del mismo Mada-
gascar.
Lo dedico á la memoria de nuestro colega D. Serafín Uha-
o-ón, cuya labor ha sido tan útil para la entomología de la
Península en el orden de los coleópteros objeto de sus largos
estudios.
1. Uli. sphenarioides sp. nov.
Fallida vel flavescens ruguloso-punctata. Fastigium oculo
fere duplo longius, marginibus crenulatis. Costa frontalis inter
antennas marginibus sensim incrassato-ampliatis, crenulata
in dentem productam. Antennse fuscse, crassiusculse; brevis-
simse in Q apicem frontis liaud attingentes. Pronotum dorso
antice subemarginato postice obtusissime rotundato-truncato;
lobis deflexis margine inferiore calloso-cicatricoso , margine
postico, subsinuato. Elytra brevissima, lanceolato-cordiformia
sulcato impressa ápice excepto fusco -n igra. Lamina supra-
analis acute trígona Q.
Long-. corp. 42; cap. 7; antenn. 7; pron. 7,8; elytr. 1,8; íem.
post. 18 mili.
Loe. Madagascar.
Omura Walker.
Este nombre propuesto por Walker en 1870 debe sustituir al
de Protomachus Stál publicado en 1876.
La especie Omura congrua Walker = Protomac/ms depressus
Stál se halla citada de Para, región del Amazonas; Archido-
na (Walker); Perú (Stál, Karsch); Alto Amazonas (Bolívar).
Minorissa Walker.
Este es otro de los géneros de Walker que he podido descu-
brir en el Museo Británico; corresponde al que yo había lla-
mado Phymaptera. La Minorissa 'pustiüata Walker parece ser
la Phymaptera jiicunda Bol.
Walker solo conoció el 0% el cual, lo mismo que la Q, está
provisto de alas, siquiera sean muy cortas.
El Dr. Karsch dice (Ent. Nachr. 1888, p. 331) que duda si
puede referirse á esta especie un q^ que posee el Museo de Ber-
lín proporcionalmente más pequeño (17 á 18 mm.), con élitros
que no alcanzan al extremo del abdomen y desprovistos de
216 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tubérculos negros; en cambio el descrito por Walker tendría
no solo puntos, sino hasta una pequeña línea longitudinal ne-
g-ra sobre los élitros; ambas cosas faltan en mi ejemplar que
refiero á esta especie y que procede de Venezuela, y en otro
de ig-ual procedencia de la col. Finot. Como el d" solo ha sido
descrito por Walker conviene describirlo de nuevo.
Corpore ang-usto. Capite pronoto distincte long-iore. Anten-
niií long-iuscúlis, ñliformibus. Pronoto dorso carinis leviter ex-
plicatis. Elytris apicem abdominis haud vel vix superantibus
punctis nig-ris plerumque nullis. Seg-mento anali brevi, ob-
tuso cT-
Long-. corp. ^ 22; cap. 5,5; antenn. 9,5; pron. 3,5; elytr. 9,5;
fem. post. 10,5 mili.
Citada de Colombia y Venezuela, por todos los autores.
Deraspiella Bol. nom. nov.
Propong'o este nombre para sustituir al de Deraspis emplea-
do con anterioridad para un g-énero de Coleópteros por Blan-
chard.
La especie no ha vuelto á ser observada.
Buyssoniella g-en. nov.
Caput conicum pronoto brevius. Costa frontalis inter an-
tennas compressa et sulco destituta denique sulcata. An-
tennse teretes basi obtusi triquetríe, breves ante ocellos in-
sertse. Genre crenulatte. Pronotum postice obtusang'ulatum,
carinis subindistinctis, sulco typico pone médium sito, marg-i-
ne inferiore crenulato ang'ulo postico retro producto. Elytra
lanceolata. Prosternum tuberculatum. Femora postica trique-
tra, área infero-externa lata. Tarsi long-iusculi, articulus se-
cundus articulo primo dimidio brevior.
1. B. madecassa sp. nov.
Viridis. Caput rug'ulosum. Fastig-ium oculo haud long-ius.
Frons a latere visa haud sinuata. Genfe strig-osse. Pronotum
dorso subdeplanato postice obtusang-ulato producto, rug-ulo-
so, carina media subindistincta, carinis lateralibus a g-ranu-
lis indicatis, sulco postico parum pone médium sito. Elytra
campo mediastino dilatato, campo discoidali basi puncto nigro
ornato. Ake elytris breviores ápice truncatse. Femora postica
DE HISTORIA. NATURAL. 217
canthis acutis carina superiore crenulata. Prosternum tubér-
culo antice concavo ápice rotundato. Intervallo mesosterni
transverso postice ang-ustiore. Valvulse ovipositoris compressa^,
superiores minute serrulatíe. Cerci breves depressi. Lamina
supra analis trig-ona 9-
Long-. corp. 9 30; pron. 8; elytr. 17,5; fem. post. 17 mili.
Loe. Nossibe (Humbert), 1616. Museo de París.
Schultliessia gen. nov.
Fastigium elongatum. Antennas Q triquetrge angustse, cf vsub-
filiformes, ^^9 articulo tertiointus callo nig-ro instructo. Geiise
crenulata;. Pronotum postice obtuse ang-ulato, carinis latera-
libus nuUis; lobis deflexis prgecipuse in Q postice valde altiori-
bus margine postico recto , marg-ine inferiore crenulato, an-
g'ulo postico haud retro-producto. Elytra lanceolata acuta. Abie
perfecto explicatfe. Prosternum tuberculatum. Tarsi postici
insigniter elongati articulus secundus articulo primo vix
brevior.
1. Sch. biplagiata sp. nov.
Viridis. Caput depressiusculum ; fastigium elongatum an-
trorsum sensim ang-ustatum. Frons valde obliqua, long-itudi-
naliter rug'ulosa. Antennse ,¿ filiformes fusco zonatse, subtus
fusciores; Q breviores; anguste ensiformes; articulo tertio Intus
callo nigro distinctissimo. Pronotum long-itudinaliter strigo-
sum callis rufis raris sparsis, prozona postice callisnigrisduo-
bus príedita. Elytra prasina basi puncto fusco, venis punctis
sanguineis signatis. Alee dilute coccinese, in 9 ápice ipso hya-
lino. Pedes viridi. Abdomen dorso sanguíneo.
Long. corp. ^ Q 21-.34: antenn. 8-6,5; pron. 4,5-9; elytr. 18-28;
fem. post. 1116; tars. post. 5-7 mili.
Loe. Bale d'Antongil (Madagascar); Sainte Marie (Mada-
gascar).
Esta especie, que he visto primero en la col. del Dr. Schul-
thess, á quien me complazco en dedicar el género, y más tarde
en la del Sr. Finot, existe también en la mía, gracias á la
complacencia de este ilustre colega.
T. v.-Abril, 1905.
boletín de la real sociedad española
Las cuarcitas bismutíferas de Conquista (Córdoba)
POR
D. EDUARDO HERNÁNDEZ-PACHECO.
I.
La escasez de minerales de bismuto en España presta cierta
importancia el descubrimiento de los yacimientos de este
metal señalados en el rincón NE. de la provincia de Córdoba,
uno en término de Conquista, próximo al pueblo, y otro cerca
de la aldea de Ventas de Azuel, distantes entre si unas tres le-
g-uas próximamente. Contribuye á aumentar el interés de estas
menas la forma especial como se presentan, constituyendo una
formación en cierto modo diferente de las típicas y comunes
en otras regiones, y también el ser el mineral dominante
nuevo, seg'ún creemos, en la g-ea española.
Los yacimientos bismutíferos que nos ocupan fueron denun-
ciados hace muy pocos años por los Sres. D. Blas Martinho,
metalúrg-ico italiano, y Mr. Paul Linares, ingeniero de Minas,
francés; habiendo presentado el primero en la Exposición In-
dustrial y Agrícola de Córdoba de 1903 y en la Exposición Re-
gional Andaluza, verificada en la misma población, durante
la primavera de 1904, interesantes ejemplares, que en nuestra
calidad de Jurado calificador tuvimos la ocasión de examinar
juntamente con muestras de bismuto metálico obtenido por el
expositor, que con justicia fué recompensado con uno de los
premios que se otorgaron en el certamen.
Para apreciar los caracteres que diferencian los yacimientos
de Conquista de los de otras reg-iones, creo oportuno hacer una
lig-era reseña de los más típicos y característicos actualmente
en explotación, é indicar después los datos que tenemos de los
de la provincia de Córdoba.
Es sabido que como caracteres generales de los yacimientos
de bismuto se señalan: 1." El presentarse exclusivamente en
las rocas de formación antig'ua, g-ranitos, g-neis, pizarras cris-
talinas, pizarras paleozoicas, etc. 2.° Estar asociado el mineral
á otros varios, por lo común en g-ran número, siendo los más
DE HISTORIA NATURAL. 219
frecuentes los de níquel, cobalto, arsénico, hierro, cobre,
plata, plomo, oro y también estaño, tung-steno y molibdeno,
■obteniéndose en la mayor parte de los casos el bismuto como
producto accesorio en las explotaciones de otros metales.
Y 3.° Ofrecerse el mineral en forma de filones de fractura ó en
masas de contacto.
Los más importantes yacimientos son los explotados en Bo-
livia, considerados por Fusch como los más productivos del
mundo. Las principales minas por su riqueza son las de los
alrededores de Sorata, sobre todo las de Chorulco y Tazna, si-
tuadas en las cumbres de los Andes á 5.603 y 5.105 metros de
altitud. El terreno de estas localidades, seg-ún Forbes, es devó-
nico, constituido predominantemente por g-rauwakas y piza-
rras, atravesadas por erupciones de pórfidos verdosos. Los filo-
nes, algunos de un metro de potencia, arman en las rocas
•eruptivas y en las pizarras, abundando más en los contactos de
unas y otras; la g'ang-a es cuarzo acompañado á veces de bari-
tina y siderosa. El mineral de bismuto consiste en una mezcla
de muchas especies: nativo, sulfuros del mismo metal y pro-
ductos de alteración, constituyendo á veces especies raras,
acompañando á los minerales bismutíferos, sulfuros, como cal-
-copirita, blenda, galena y tetraedritas, compuestos de estaño,
oro y plata.
Los yacimientos de Norte América y de Australia concuerdan
con los anteriores en presentarse el bismuto como mezcla acce-
soria de especies de diversos metales; así en Méjico, en las
minas de Guauajuato, acompaña á los minerales de plata. En
varias localidades de los Estados Unidos está asociado al oro y
teluro, como en las minas de Yirg'inia y Monroe y Tellurium
de Georg-ia y Carolina septentrional; en otras, unido al tung-s-
teno, señaladamente en la mina Lañe del Connecticut, mien-
tras que en el distrito de Casterfield (Carolina meridional)
aparece al estado nativo ó sulfurado, y en las minas del Colo-
rado, Utah y Montana, es frecuente, constituyendo especies
raras.
En Tenterfielcl, condado de Clive, Australia, se mezcla con
el oro y el molibdeno el metal de que tratamos en estado na-
tivo, de carbonato y otros compuestos, cuyas minas alcanzan
la riqueza del 60 por 100, y con el cobre en Cobar (condado de
Eobinson). Otras minas ricas son las del monte Ramsay, en
220 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Tasmania, donde los potentes filones de estañó contienen el
bismuto acompañando al wolfram.
Esta asociación de minerales es también corriente en Europa.
En los yacimientos alemanes de Sajonia y la Selva Negra, que
como en todos los casos radican en rocas antig-uas, acompañan
al bismuto nativo, bismutina y bismutita, minerales de plata,
cobalto y urano, ó como en Schneeberg-, donde el bismuto se
encuentra én filones cobaltíferos. En los austro-húng-aros del
Erzeg-ebirg-e existe el metal que nos ocupa en filones argentí-
feros ó en yacimientos estanníferos; y en las minas de oro y
plata de Rezbanya (Transilvania) acompañando, al estado de
telururo, á los metales preciosos.
Caracteres análogos muestran los yacimientos ingleses,
donde el bismuto juega un papel accesorio en minas de estaño
ó cobre.
El yacimiento de Meymac, en el granito porfiroide de Co-
rréze, Francia, consiste en un filón de cuarzo que contiene en
los afloramientos wolfram, mispikel y minerales arseniatados
y fosfatados, y en la profundidad se carga de bismuto al es-
tado nativo, de sulfuro é liidrocarbonato; pero siempre acom-
pañado de compuestos de arsénico, antimonio, plomo, cobre.
hierro, etc., siendo á su vez bismutíferos estos minerales, sobre
todo el mispikel, que abunda allí bastante.
En España el bismuto se ha señalado al estado nativo aso-
piado á la blenda en escasa cantidad en la roca plutónica que
atraviesa el gneis de Guinarel (1), en la provincia de Gerona,
cerca de la frontera francesa, del cual hay ejemplar en el Mu-
seo de Ciencias naturales. También lo cita vagamente y con
duda el Sr. Naranjo de los Pirineos de Arag'ón. La wittichenita
ha sido mencionada por el tír. Fernández Navarro en mezcla
con calcopirita y malaquita cerca de San Esteban de los Patos,
¡)rovincia de Avila, según un ejemplar existente en el mencio-
nado Museo (2).
(1) Me comunica el Sr. Calderón que el nombre de Espimbel con que flg-uraba en
las colecciones del Museo de Ciencias naturales de Madrid, estaba evidentemente
equivocado; error debido al estado borroso de la antigua etiqueta manuscrita que
acompañaba al ejemplar. Nuestro distinguido consocio, el P. Font, que ha visitado
aquella localidad detenidamente, lo ha comprobado sin ningún género de duda,
además de que con dicho nombre no existe ningún pueblo ni término conocido.
(2) An. Soc. esp. de Hist nat., t. xxiv. Actas, píg. 91.
DE HISTORIA NATURAL.
II.
Los yacimientos recientemente descubiertos en el NE.
de la provincia de Córdoba, tanto el próximo al pueblecillo de
Ventas de Azuel como el situado en Conquista, distantes entre
sí unos quince kilómetros, se hallan hacia el orig-en de los ríos
Yeg-uas y Guadalmar, cerca de ia vertiente S. de la sierra
Madrona y situados en la estrecha faja cámbrica que de NO.
á SE. pasa por entre la zona g-ranítica de los Pedroches, de la
que distan muy poco, y la g-ran mancha silúrica de la provin-
cia de Ciudad Real, que corre al N.
Seg'ún los datos que me han suministrado los Sres. Martinho
y Linares, el mineral se presenta entre las pizarras cámbricas,
¡Dero con caracteres distintos en el N'acimiento de Ventas de
Azuel que en el de Conquista.
El primero parece consistir en varios filoncillos cuarzosos
dirig-idos en términos g-enerales de ONO. á ESE., los cuales
se cruzan y enlazan entre sí guardando en su conjunto la di-
rección dicha. Unos contienen carbonato de cobre con pintas
de calcopirita; otros, arseniuros de cobalto con eritrina, como
he podido comprobar en alg-unos ejemplares, y en otros do-
mina el mineral de bismuto acompañado también de produc-
tos arsenicales, pues alg-unos ejemplares, cuando se les ensaya
en la oquedad del carbón, producen, además de la aureola ca-
racterística del bismuto, otra más alejada del color blanco
azulado, percibiéndose, aunque con poca intensidad, el olor
propio de los vapores del arsénico; aseg-urando, por otra parte,
el propietario de las minas, Sr. Martinho, que al tostar los mi-
nerales para la obtención del bismuto metálico, desprendíanse
en abundancia los mencionados vapores.
Como se ve, el yacimiento de Ventas de Azuel concuerda,
por lo tocante á los minerales que se presentan asociados al
bismuto, con otras minas que hemos mencionado antes; pero
los yacimientos de Conquista parecen diferir de éstos; no se
reconoce en éstos, seg'ún el relato del ingeniero Mr. Paul Li-
nares, verdadero filón claro y patente, sino que se presenta el
mineral impregmando á una roca que por su aspecto juzgó á
primera vista como pórfido cuarcífero descompuesto y frag-
222 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
mentado. Esta roca, que, como veremos después, no es sino una
cuarcita bismutífera, constituye islotes entre las pizarras cám-
bricas, los cuales están en conjunto orientados hacia el ONO.,
no percibiéndose, como en los filones de Ventas de Azuel, rela-
ciones con minerales de cobre, ni cobalto ó arsénico; única-
mente á unos 500 metros de los afloramientos existe un filon-
cillo de g'alena, cuya dirección es tal que su prolong-ación pa-
sará por los manchoncillos bismutíferos.
Tanto uno como otro yacimiento han sido objeto de explota-
ción, aunque no en g-ran escala. En Azuel, y también en Con-
quista, se recog'ió bastante cantidad de mineral en cantos
sueltos, sobre el terreno, procedentes de la alteración y destruc-
ción natural de los crestones; las labores en el primero de los
citados sitios fueron muy reducidas, pues á los pocos metros, en
un pozo que se hizo, encontróse demasiada cantidad de agua
para los escasos medios de desagüe con que se contaba, y sus-
pendiéronse los trabajos. La mina de Conquista está en mar-
cha, si bien se carece de datos exactos respecto á la cantidad
de mineral que produce.
III.
Lo característico de los yacimientos bismutíferos cordobeses
es que, aparte de los filoncillos de Ventas de Azuel, donde se
han recog^ido ejemplares de mineral nativo de un espesor de
un par de centímetros, consiste la roca que contiene la mena
en una cuarcita que lleva como minerales accesorios del
cuarzo .tan g-ran cantidad de gTanillos microscópicos de bismuto
nativo y al estado de hidrocarbonato, que algunos ejemplares
alcanzan una riqueza de 40 por 100.
Estas cuarcitas son unas de color blanco azulado, distin-
g-uiéndose en ellas á simple vista los granos de cuarzo que las
constituyen, y entre ellos los de bismuto nativo, alg-unos de un
tamaño de seis á ocho milímetros, pero más frecuentemente al
estado de partículas solo distinguibles con auxilio de la lente.
Otros ejemplares, los más ricos, tienen el aspecto de areniscas
grisáceo-amarillentas con alguna que otra pequeñísima pinta
de bismuto.
Tanto unos como otros son muy pesados, carácter por el
DE HISTORIA NATURAL. 223
cual diferéncianse en seg-aida de las cuarcitas y areniscas co-
munes.
Para estudiar la constitución íntima de estas rocas es prefe-
rible á los ensayos químicos examinarlas en secciones delgfa-
das al microscopio. Reducida la roca á polvo se reconoce, por
elementales ensayos por vía seca y húmeda, la abundancia
del bismuto; siendo de notar que cuando se la calcina en tubo
cerrado por un extremo, desprende abundante vapor de ag-ua,
indicio de la presencia en su composición de un mineral hidra-
tado; carácter que, unido á otros que revela la inspección mi"
croscópica, nos ha hecho suponer que éste sea el hidrocarbo-
nato de bismuto ó MsimUita.
Las secciones delg-adas de la roca muestran estar constituida
por un agTeg-ado granudo-cristalino de cuarzo y bismuto, y
Cuarcita bismiUífera de Conqaiüa.—l, bismuto; 2, bisnmtita; 3, cuarzo.
una materia de color amarillo transluciente y amorfa, pro-
ducto de alteración del seg-undo, la bismutita, que, insinuán-
dose por entre los otros minerales, rellena todos los intersticios,
y en forma de inclusiones pulverulentas enturbia los cristales
de cuarzo, como se observa en el adjunto dibujo esquemático
de una preparación vista á luz natural.
Los caracteres que presentan las preparaciones de los varios
¿24 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ejemplares de la roca bisrnutífera son los mismos en cuanto
al aspecto de los tres minerales que la constituyen, consis-
tiendo las variaciones en que mientras en las cuarcitas azula-
das y ricas á simple vista en bismuto, los g'ranos de este mi-
neral son de g-ran tamaño y el producto de alteración escaso,
en las de color amarillento los g-ranitos de bismuto son mucho
más pequeños, se presentan rodeados por completo del mineral
orig"inado por su alteración, y éste en mucha mayor cantidad,
Ueg-ando en los ejemplares de aspecto terroso, que por lo g-e-
neral son los más ricos, á quedar reducido el bismuto á peque-
ños núcleos en el seno de la bismutita que invade y envuelve
por completo á los cuarzos.
El mejor medio para observar este carácter es emplear ex-
clusivamente luz reflejada, obturando la abertura del dia-
frag-ma iris con el accesorio destinado á este efecto: entonces
los cuarzos aparecen negTos, las partículas opacas de bismuto
se destacan por su brillante color blanco metálico y superñcie
g-ranujienta, señalándose claramente la bismutita, que es
amari'Ua, formando á modo de red de gruesos nudos é irreg"u-
lares mallas que se extiende por todo el campo de la prepa-
ración.
Los cuarzos ofrecen contornos irregulares y con más fre-
cuencia exag-onales, de lados próximamente del mismo ta-
maño correspondientes á secciones normales al eje principal,
ó en forma de exág-onos alarg-ados que pertenecen á secciones
peralelas ú oblicuas al eje. Es muy general que los cristales
presenten abundantes grietas por las que se ha insinuado la
bismutita y repartido en inclusiones pulverulentas en el centro
del cristal. El empleo de la luz polarizada pone en evidencia
que muclios están maclados y que han sufrido una recristali-
zación acusada por un núcleo exagonal concéntrico con el
contorno exterior.
Los granillos de bismuto se hallan en unas preparaciones en
contacto directo con los cuarzos, y en otras, como se ha dicho,
ocupando el centro de las partículas de bismutita. Esta es de
color amarillo y casi opaca, pues únicamente en las secciones
bastante delg-adas, ó en los bordes muy ñnos, estransluciente,
sin acción á la luz polarizada, y, como ya se ha dicho, aparece
como un producto de alteración del bismuto á quien envuelve,
insinuándose por entre los cristales de cuarzo, dentro de los
DE HISTORIA NATURAL. iio
que penetra por las grietas, llenando de inclusiones pulveru-
lentas el centro de los mismos.
Tales son los datos que he podido reunir respecto á los yaci-
mientos y minerales de bismuto de Córdoba, ün estudio dete-
nido sobre el terreno sería muy conveniente para el completo
conocimiento de esta interesante localidad; pero conviene
aplazar la visita para cuando los trabajos mineros estén más
adelantados.
Las ardillas de España
A. CABRERA LATORRE.
Aunque todos los autores que de mamíferos españoles se han
ocupado están conformes en considerar como Sciurus viilgcms
todas las ardillas de nuestra Península, es lo cierto que en ésta
existen varias formas de Sciurus perfectamente distintas entre
sí, y á la vez diferentes de la ardilla de Escandinavia, que
en rigor es la desigmada por Linneo con aquel nombre. En pri-
mer lug-ar, tenemos en los Pirineos orientales una especie con
pelaje obscuro y cola neg*ra, ya descrita por Federico Cuvier,
que la llamó S. alpimis. Una segunda forma, con el pelo del
lomo muy obscuro y la cola roja, vive en las provincias centra-
les, siendo muy posible, aunque no seg'uro, que se extienda
hacia las del noroeste. En la cuenca del Guadalquivir he ha-
llado otra ardilla, notable sobre todo por su reducido tamaño,
y cuyo pelaje es en el dorso y la cola de un rojo obscuro uni-
forme. Finalmente, la ardilla de Francia y del centro de Euro-
pa, que con frecuencia se confunde con el S. vulfjaris, aun
cuando ya Kerr (1) la separó bajo el nombre de S. rufas, pa-
rece existir también en España, si bien en el rincón nordeste
solamente, ó sea en Cataluña y tal vez en Aragón.
La especie últimamente mencionada distingüese fácilmente
de todas las demás por su pelaje rojo amarillento claro, con la
garganta, el pecho y el vientre blancos, y con la cola del mismo
color que el dorso, pero presentando en su cara inferior cinco
¡) Animal KiHgdodi, l~[»2, p. 2"5.
225 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
líneas blanquecinas y mal definidas, que alternan con otras.
pardas, coloración debida á que los pelos, en aquella parte,,
están anillados de ambos colores en g-ran parte de su long-itud.
Este tipo de Scinrus, que es la ardilla vulg-ar de casi todos los
autores franceses y alemanes, se halla distribuido por Francia,
Suiza, los Países Bajos y Alemania. De procedencia española
no he visto ning-ún ejemplar idéntico á los que vienen de estos
países; pero á pesar de eso, creo indudable que el S. rufus existe
en las partes bajas de Cataluña, pues todos los datos que acerca
Distribución probable de los Sciiims en España.
de la ardilla de esta reg-ión he podido obtener, se refieren á un
animal de color claro, con la cola vag-amente listada de blanco-
sucio por debajo, y aun me parece verosímil que se extienda
hacia el sudoeste hasta la cuenca del Ebro.
La ardilla del centro de España y la de Andalucía no han
sido descritas hasta ahora, y por lo tanto las presentaré como
especies nuevas. Para alg-unos acaso no pasen de la categ-oría
de subespecies ó razas g-eog-ráficas, pero el nombre es aquí lo
de menos: el hecho es que todas estas formas se disting-uen
perfectamente unas de otras; que sus diferencias son tan cons-
tantes como marcadas, y que no hay, 6 por lo menos yo no h&
podido encontrar, ejemplares con caracteres de transición.
DE HISTORIA NATURAL. 227
Sciurus infuscatus sp. n.
Parecido al S. riifus, pero un poco mayor, con colores mucho
más obscuros y con una sola raya blanca por debajo da la cola.
Color castaño intenso, muy obscuro en el lomo y parte su-
perior de la cabeza, donde en la mayor parte de los ejemplares
lleg-a á ser casi neg-ro. Lados de la cara de un g-ris rojizo claro;
labios, g-arg-anta, pecho y vientre, blancos, lo mismo que la
parte interna de los miembros hasta junto al pie; también hay
blanco, aunque menos puro, en los bordes de los dedos. Los
pinceles de las orejas son de un castaño sucio, que hacia la
punta pasa gradualmente á neg-ro. Cola de color castaño vivo,,
con alg'uno que otro pelo blanco por encima en alg-unos ejem-
plares; por debajo, estos pelos blancos ocupan toda la linea
media y forman una banda central blanca de anchura varia-
ble, pero siempre bien marcada. Todos los pelos castaños de la
cola tienen la mitad basilar, que permanece oculta, de un g-ris
de acero obscuro, y presentan en la raíz una pequeñísima por-
ción blanca. Sobre el lomo, los pelos lanosos son g-rises en la
base y rojos en la punta, mientras el pelo sedoso, que es muy
abundante, es enteramente neg-ro ó castaño obscuro y muy
lustroso.
No he hallado diferencias de coloración entre el pelaje de in-
vierno, que es el que presenta el tipo, y el de verano; en todos
los meses del año se encuentran ejemplares neg-ruzcos y otros
más rojos; pero de todos modos, el color del dorso es muy obs-
curo y no puede confundirse con el del S. rufiis. Tampoco cabe
confusión entre el >S'. infuscatus y el >S'. Jeuciirus Kerr, de Ing-la-
terra; este último tiene en el invierno los costados g-rises, y la
cola, que por encima es del mismo color del dorso, en los lados
y por debajo es blanca durante g-ran parte del año. Además,
es de notar que en el S. infuscatus los pelos de la cola no son
tan francamente dísticos como en las demás formas europeas.
Dimensiones del tipo: cabeza y cuerpo, 280 mm.; cola, sin
los pelos, 230; oreja, 33; pie posterior, sin uñas, 6.5.
Cráneo: long-itud occipitonasal, 59 mm.; long-itud basi-
lar, 50; ancho en los zig-omáticos, 36; long-itud de los nasales,,
19; ancho máximo de los mismos, 9; ancho interorbitario, de-
trás de las apófisis, 17; ancho de la caja cerebral, detrás del
arranque de los zig-omáticos, 24; diastema, 14; serie de mola-
res superiores, 10,5.
-228 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El cráneo es mu}' parecido al del S. rufas, pero más g-rande
y con las series de molares más convexas.
HaJ). — España central, en todos los sitios montañosos y espe-
cialmente en los bosques de pinos. Los ejemplares que yo he
estudiado proceden de las provincias de Madrid, Soria y Avila.
Debe encontrarse también la misma especie en Salamanca,
pues lie oído decir á personas que han cazado en esta región
■que las ardillas tienen una banda blanca debajo de la cola, y
■es muy posible que llef,'-ue hasta el extremo noroeste de la Pe-
nínsula. Seoane (1), después de decir que la ardilla g-alleg-a es
de color «rojo obscuro en su parte superior y blanquecino por
«1 vientre», menciona un ejemplar más claro que los de otras
partes de España; pero como añade que era también más pá-
lido que las demás ardillas de Europa, fácil es que se tratase
■de un individuo con tendencia al albinismo.
TÍ2)o.—\]i\ macho adulto de las IN'avas del Marqués. (provin-
cia de Avila, á 241 metros de altura), existente en mi colección
particular; obtenido el 26 de Octubre de 1904 por D. Manuel
Martínez de la Escalera, que ha tenido la amabilidad de reg-a-
iármelo.
Sciurus beeticiis sp. n.
Es probablemente la más pequeña de todas las formas euro-
peas del yénero Sciurns, disting^aiéndose además por tener la
cola de un solo color, ig-ual al del lomo.
Pelaje castaño rojo intenso en las partes superiores, blanco
-en las inferiores. El blanco no se halla tan extendido como en
■el S. infascatus, ni aun como en oiS. riifus, quedando limitado
á la parte media de la superficie ventral. Lados de la cara, en
torno de los ojos, de un color mucho más pálido que el resto
de la cabeza, tirando á amarillento sucio. Cola del mismo co-
lor que el lomo, uniforme, sin fajas blancas en su cara infe-
rior.
Dimensiones: cabeza y cuerpo, 200 mm.; cola, 160; pie pos-
terior, sin uñas, 50.
Estas medidas no son sino muy aproximadas, por estar to-
madas en ejemplares disecados. El no poder disponer de nin-
(1) Fauna mastoU'jica de Galicia. 1861, p. i'yi.
DE HISTORIA NATURAL. 229
gún ejemplar en piel ó en carne me ha impedido también
examinar el cráneo.
Halj. — Andalucía; en Sierra Morena, ó por lo menos en la
parte occidental de la misma. Parece ser especie muy rara;
muchas personas que conocen la fauna andaluza me han ase-
«'urado no haber oído jamás hablar de ardillas; pero es evi-
dente su existencia en la parte montañosa del norte de la pro-
vincia de Sevilla, y Martínez Reg-uera (1) las menciona en el
término de Montoro.
Sería interesante comparar con estas ardillas andaluzas otras
también muy pequeñas, que parecen encontrarse en la Sierra
de Seg-ura, pues es muy probable que pertenezcan á la misma
especie, en cuyo caso habrá que dar por patria al 6'. Ixeticiis
toda la Sierra Morena.
Tipo. — Un ejemplar montado que hay en el Museo de la Uni-
versidad de Sevilla, procedente de Alanis. en la misma pro-
vincia. Está con pelaje de verano, y por consiguiente carece
de pinceles en las orejas.
Después de describir estas dos formas nuevas, no me parece
fuera de lugar dar también una descripción detallada del
^S'. alpinus de los Pirineos. Barrett Hamilton considera esta es-
pecie como un simple caso de melanismo (2); pero después de
haberla comparado con las demás formas europeas, me veo
precisado á disentir de esta opinión. No niego que, dada la fre-
cuencia con que el melanismo se presenta en el género í^chi-
nis, pueden encontrarse en las formas de pelo rojo ejemplares
más ó menos parecidos á la ardilla de los Pirineos; pero creo
evidente que esta última, presentando caracteres constantes,
así en la coloración como en las particularidades del cráneo,
debe ser separada bajo el nombre con que Federico Cuvier la
designó. Mi descripción está hecha sobre dos mag-níficos ejem-
plares, macho y hembra, que proceden de Espot, en el distrito
de Sort (Lérida), donde fueron cazados por el Sr. Conde de San
Juan á fines del año pasado, formando hoy parte de mi colección.
(I Fauna de Sierra Morena, 1881, p. 159. Las dimensiones que este autoi" da á la ar-
dilla <uu pie de longitud para el cuerpo y otro tanto para la cola) no convienen á mi
SIciurus bffíticus. No doy, sin embargo, importancia á esta diferencia, pues la forma vaga
en que Martínez Reguera descríbelas especies, y los infinitos errores científicos que
en su libro se encuentran, obligan á desconfiar de casi todos sus datos.
(2) Proc. Zool So;, of London, 1893, p. 5.
230 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Sciurus alpinus F. Cuv., Rist. Nal. des Mammiféres, 1821, lámi-
na 237.
Pelaje del lomo compuesto de pelos lanosos, de color de ce-
niza obscuro con la puntita rojiza, y otros sedosos, más larg-o&
y más abundantes, neg-ros, con un ancho anillo blanco hacia
la mitad y otro anillo mucho más estrecho, blanco ó rojo, cerca
de la punta. El color g-eneral que de aquí resulta es una mez-
clilla finísima de pardo obscuro y blanco, en la que domina el
primer matiz. Las partes inferiores son de un blanco más ó rae-
nos puro, que en la parte interna de los brazos lleg-a hasta cerca
del codo. Los pies posteriores de un rojo de herrumbre, pasan-
do á neg-ro en el borde externo; los delanteros también negaros,
y este color se extiende por toda la cara interna del antebrazo
y por delante del brazo, los lados del pecho, la parte inferior
de las mejillas, los labios y los lados del hocico, donde va pa-
lideciendo hasta ser de un delicado color de carne. Las orejas
como el dorso, con los pinceles neg-ros. Cola neg-ra de azaba-
che, con lig-eros matices parduscos en la raíz y en el centro de
su parte inferior. Todos sus pelos son neg-ros, con dos ó tres
anillos blanquecinos en la mitad basilar, y alg-unos presentan
un ancho anillo rojo á continuación del último blanco.
Dimensiones del macho: cabeza y cuerpo, 240 mm.; cola, sin
los pelos, 205; oreja, 22; pie posterior, sin uñas, 58.
Cráneo: long-itud occipitonasal, 53 mm.; long-itud basilar,
45; ancho en los zig-omáticos, 32; long-itud de los nasales, 15;
ancho máximo de los mismos, 9; ancho interorbitario, 18; an-
cho de la caja cerebral, 24; diastema, 12; serie de molares su-
periores, 10.
Como se ve, comparando las dimensiones, el cráneo del 8. al-
jñnus es tan ancho como el del 8. infuscatus, pero mucho más
corto. Además, los nasales son relativamente más anchos en la
forma de los Pirineos que en la del centro de España y que en
el S. rufíis. En éste y en el S. infitscatus, la anchura máxima
de ambos nasales es inferior á la mitad de su long-itud, mientras
en el S. alpinus el ancho casi equivale á dos tercios del larg-o.
Hal). — Pirineos orientales, extendiéndose hacia el nordeste,
ya fuera de España, por los Alpes del Delfinado, seg-ún Boi-
tard (1).
(I) Le Jardin des Plantes, 1815, p. 307.
DE HISTORIA NATURAL. " 231
Ig-noro hasta dónde Ueg-ará esta forma por el oeste, y si se
encontrará en la cordillera Cantábrica. El Sr. Graiño, de Avi-
les, me comunica que las ardillas de Asturias son de un color
castaño obscuro, con la cola casi negra y sin rayas blancas por
debajo, y no creo imposible que representen una especie nueva,
propia de aquella regñón, cuyos mamíferos nos son tan poco
conocidos.
La siguiente clave puede ser de utilidad para distinguir á
primera vista las ardillas españolas ya descritas:
a. Cola roja,
a' . Tamaño grande; cola listada de blanco por debajo.
a" . Cola de un rojo igual al del dorso, y con varias líneas
blanquecinas por debajo rufus.
b" . Cola más clara que el dorso, y con una sola banda
blanca por debajo infuscatiis.
1)' . Tamaño pequeño; cola uniforme, sin listas blancas
hmticus.
b. Cola negra aljñmis.
La distribución geográfica de estas cuatro formas, así como
la de la especie hasta ahora dudosa de la cordillera Cantábri-
ca, he tratado de representarla gráficamente en el mapa que
acompaña á este trabajo. Como puede verse en él, hasta ahora
no ha sido encontrado el género Scmnis en la región valen-
ciana ni en las Baleares.
Breve noticia de una excursión á Ayamonte y Castro Marín
POR
D. FRANCISCO DE LAS BARRAS DE ARAGÓN.
Con el propósito de ir conociendo la provincia de Huelva y
recoger ejemplares para el Gabinete de Historia natural del
Instituto, verifiqué durante los días 18, 19 y 20 de Febrero pa-
sado una excursión á la parte más occidental de la región y
frontera portugalesa.
Salí de Huelva el primero de los días citados^ por la línea de
Zafra, y dejando el tren en Gibraleón, tomé asiento en uno de
232 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
los coches que hacen servicio reg-ular entre aquella estación y
Ayaraonte, pasando por Cartaya y Lepe, entre cuyos dos pue-
blos se cruza el río Piedra.
Después de pernoctar en Ayamonte, pasé á la mañana si-
g'uiente el Guadiana para desembarcar en Villarreal (Portu-
gal), emprendiendo á pie la marcha hasta Castro Marín. Tuve
ocasión de visitar las dunas que existen próximas á la salida
de aquél y recorrer en los alrededores de éste las formaciones
que allí se encuentran en contacto del infraliásico, triásico y
carbónico inferior, que al ir desde Villarreal se van encon-
trando en este mismo orden, y que aparecen de nuevo pasando
el último de dichos pueblos. De todos estos terrenos, sobre los
que tan notables estudios ha hecho el disting'uido g-eólog-o Paul
Choffat, recogí ejemplares, dedicándome al regreso á herbori-
zar y buscar, aunque sin éxito, insectos que, por lo atrasado
de la estación, no pude encontrar.
De reg-reso á Ayamonte al medio día, dediqué la tarde á her-
borizar también y á recolecciones entomológicas por los alrede-
dores, visitando la formación triásica y la infraliásica de la ori-
lla española del Guadiana, asunto este muy interesante y que
vale la pena de exploración más detenida.
A la mañana siguiente salí para la isla Cristina (La Higue-
rita), cuyos alrededores recorrí, recogiendo alg-unas conghasy
bastantes algas, para regresar por la tarde á Gibraleón y vol-
ver á Huelva en el tren que llega á las nueve y media de la
noche.
Aunque los ejemplares, sobretodo de botánica, han sido nu-
merosos, en realidad la premura con que tuve que realizar la
expedición impidió que pudiera visitar muchos sitios del tra-
yecto que prometen abundantes recolecciones; tal sucede, ]3or
ejemplo, con los grandes pinares de las cercanías de Ayamonte.
Tampoco la época era muy favorable para mi propósito.
Oportunamente comunicaré á la Comisión de Catálogos las
especies recogidas que pueda determinar, limitándome aquíá
dar esta ligera noticia de una excursión que solo considero
como preliminar de otras posteriores más detenidas; especie de
tanteo ligero, del que no estoy sin embargo descontento,- como
promesa de un buen campo y poco conocido de exploración.
DE HISTORIA NATURAL.
Boletín bibliográfico.
Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus). Tome cxl, uo 9-13.
Académie des Sciences. Cracovie (Bidletin international). N" 8. — H. Zapa-
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cherches sur la régénération de quelques Polychétes.— L. Byko.wski et
J. Nüsbaum: Contribut. á la morphologie du Fierasfer.—W. Gadzjkie-
wicz: Sur la structure hist'ologique du cceur chez les Crustacés déca-
podes. — Vl. Kui.czynski: Fragmenta arachuologica. — M. Zsymaxski:
Contrib. á Thelmintologie.
American Naturalist (The). ^° 457.— J. L. Hamock: The habits of (Ecan-
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Jornal de Sciencias matUematicas, p)lujsicas e naturues. Lisboa. T. vii, n.° 26.
J. V. Barboza du Bocage: Contribut. á la faune des quatre iles du
Golfe de Guiñee. — B. Osorio: Breve noticia acerca de alguns peixes-
e crustáceos colhidos ñas poesessoes portuguezas da África occiden-
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em Angola. — J. Bethencourt Ferreira; Reptis e amphibios de Angola
da regiáo ao norte do Quanza. — A. F. dk Seabra: Aves de Angola da
explora(,ao de F. Newton.
Musée Océanograpliique de Monaco. (Bidletin). N° 24. — Ed. Chevreux:
Description d'un amphipode (Cyphocharis Richardi nov. sp.) prove-
uant de la derniére campagne du yacht Princesse Alice. = 'S'' 25. —
Í34 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
S. A. S. LE Prince Albert: L'outillage modenie de rocéanographie.=
No 20.— G. O. Sars: Liste préliminaire des Calanoidés recueillis pen-
dant les campagnes de S. A. S. le Prince Albert de Monaco {V^ partie).
=N'' 27. — Ed. Chevreüx: Cyphockaris Alicei, nouvelle espéce d'am-
phipode.
Novitates Zoológica}. Trin^. Vol. xii, n° 1. — H. Schwakn: A list of the
Mammals coUected by the Hon. N. C. Rothschild in Egypt and the
Sondan.— W. Warren: New species of Thyridüdce, Uraniidce and Geo-
metridce from the Oriental región.— W. R. Bdtterfield: Remarks upon
some theories in regard to the migration of Birds. — W. Warren and
N. C. Rothschild: Lepidoptera from the Sudan. — W. Warren: New
species of Geomeirid ce from the ^thiopian región; New Thyridüdce,
Uraniidce and Geometridce from South and Central America.— G. A.
Boülenger: An account of the Reptiles and Batrachians collected by
Mr. F. W. Riggenbach in the Atlas of Morocco.— W. Rothschild: Some
undescribed Lepidoptera.— E. Hartert and W. R. Ogilvie-Grakt: On
the Birds of the Azores.— M. Bartel: Nene Aethiopische Rhopalo-
cera des Kgl. Museums für Naturkunde in Berlin.— N. C. Rothschild:
On N. American Ceratophyllus, a Genus of Siphonaptera.— W. Roths-
child and K. Jordán: Lepidoptera collected by O. Neumann in North-
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T. II, núm. 1.— J. González Hidalgo: Catálogo de los moluscos testá-
ceos de las islas Filipinas, Joló y Marianas. — J. Muñoz del Castillo:
Producción artificial de la radioactividad; Confrontación de puntos de
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Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Memorias).yo\.\, núm. 2.
J. de Bor.ta y Goyeneche: La evolución ¿es un hecho en Zoología?—
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Societas Entomológica Bohemia. (Acta). Año i (1904), nos 1-4; n (1905), n" 1.
Société Botanique de France. (Bulletin). T. lii, n° L— Molliard: Deux cas
de duplicature florale provoques par une nutrition défectueuse. —
B. DE Lesdain: Liste des Lichens recueillis á Spa.— F. Guéguem: Sur
la structure et le mode de formation des monstruosités dites « figues
doubles>.=N° 2.— R. Zeiller: Sur la découverte de stations nouvelles
du Trichomanes radicans dans les Basses-Pyrénées. — Ch. Gdffroy:
Les Aspidinm aculeatum et A. Lonchitis constituent-ils deux espéces
distintes?— F. Hy: Sur le Nitella confervacea.—L. I^otz: Nouv. obser-
vations relatives a l'emploi de la leucine et de la tyrosine comme
sources d'azote pcur les végétaux.— G. Chamveaud: Sur les mouve-
DE HISTORIA NATURAL. 235
ments provoques des étamines de Sparmannia et des stigniates de
Mimulus.
Société Entomologique de Belgique. Bruxelles. (AnnalesJ. T. xlix, n° 1.—
H. Schoüteden: Hemiptera (Escursione del dott. Tellini nell'Eritrea);
Mémipíeres-héíéropteres de Abysinie et du pays des Somalis. — G. Ul-
mer: Neue und wenig bekannte Trichopteren der Museen zu Brüssel
undParis. — R. Braem: Descriptiond'un Goliathide nouveau.=N° 2. —
J. BoüRGEois: Description de quatre espéces nouvelles de Lyiúdes du
Bengale. — H. Schoüteden: Note sur le genre Garsauria.
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rell: Tables for the Identification of Rocky Mountain Coccidoe.
Wiener Entomologische Zeitung. xxiv Jahrgang, i uud ii Heft. — H. Friese:
Die Keulhornbienen Afrikas. — F. Foerster: Libellen von Tonkin. —
L. V. Heyden: IJber Parmenabalteus. — G. Breddin: Über Bolbocoris?
reticulatus.—J. Müller: Vier neue Hohlenküfer aus dem osterr. Lito-
rale.— K. Petri: Bestimmungstabelle der mir bekannt gewordenen
Arten der Gattung Lixus aus Europa und den angrenzenden Gebie-
ten — A. Fi,eischer: Berichtigungen zu meinen Bestimmungstabellen
der D y schiriiis- Arten. — H. Schoüteden: Neue Pentatomiden aus
Afrika und Madagascar.
Zeitschrift für Wissenschaftliche Insektenhiologie. Husum. Band i, Heft 3.
Flogel: Monographie der Johannisberen-Blattlaus, Aphis rihis.—
J. Dewitz : Über Fangversuche angestellt mittelst Acetylenlampen an
den Schmetterlingen von Tortrix pilleriana.—l^ . Cholodkovsky: Neue
Versuche über küustliche Variationen von Vanessa urticce. — G. Ul-
mer: Über die geographische Verbreitung der Trichopteren.
Zoologischer Anzelger. Leipzig, xxviii Band, nos 19-20. — Esderlein: Laus-
estudien III. — Silvestri: Über die Projapygiden und einige Japyx-
Arten.— Chon: Über eine unbekannt gebliebenen Flimmertrichter bei
Cephalopoden. — Meisenheimer: Die Organisation und Fortpflanzung
von Halopsyche Gaudichaudi.—lLi.iG: Das Leuchten der Gnathophau-
sien; Eine neue Art der Gattung Thysanopoda. — Handlirsch: Phylo-
genetisches über Insekten. — Sixta: Über den Ufsprung der Sauge-
tiere.
Zoologist (The). London. N° 765.— R. Lydekkbr: The Gorals of India and
Burma. — J. H. Gornet: Ornithological motes from Norfolk. — O. V.
Aplin: Winter motes from Lleyn.
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Malagdilla (D. Eduardo). — Caracterización cerebral de la mujer. — Ciu-
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Olobiz y Ortega (D. Federico). — Investigaciones radiográficas sobre el
desarrollo del esqueleto de la mano.— Madrid, 1903.
Philippine Weather Burean. Manila. Bulletin of the Central Observatoi y,
for September, 1904.
Revista científica profesional. Barcelona. Año viu, núm. 75.
Revista de Medicina tropical. Habana. Tomo v, núm. 12, y tomo vi, núm. 1.
Sesión del día 3 de Mayo de 1905.
PRESIDKNCIA DE DON SALVADOR CALDERÓN.
— El Secretario accidental D. Lucas Fernández Navarro leyó
■el acta de la sesión anterior, que fué aprobada.
Asiste el Sr. Aranda, presentado por D. Orestes Cendrero.
Admisiones. — Quedaron admitidos como socios numerarios:
D. Rafael de Mazarredo, D. Francisco Bernard y D. José del
Eusto, presentados en la sesión anterior por D. Carlos Maza-
rredo; D. Jesús María Carballo y D. Enrique Pons, que lo fue-
ron por D. José Rioja; D. Nicolás Pérez y Jiménez, por D. Ra-
món Llord y Gamboa, y la Escuela Normal de Maestros de
Granada, por el Sr. Bolívar.
Se hicieron otras propuestas de socios.
—El Sr. Presidente participó el fallecimiento del reputado
químico, catedrático de la Universidad de Oviedo, D. José Ra-
món de Luanco, del cual publicaron nuestros Anales, t. iii, un
trabajo notable referente á la «Descripción y análisis de los
aerolitos que cayeron en Cang-as de Onís (Asturias)».
Dio cuenta á continuación del homenaje rendido en Alcañiz
el día 23 del pasado mes á nuestro sabio consocio D. José
Pardo y Sastrón, botánico ilustre, cuya larg^a vida se ha con-
sagrado al cultivo de la ciencia y á los deberes profesionales
de la farmacia que ejerce en Valdealg-orfa (provincia de Zara-
g-oza). Es autor, entre otras, de la obra «Serie incompleta de
plantas aragonesas», en que menciona 2.460 especies y se
dan á conocer 26 nuevas, obra que patrocinó el g-ran Will-
komm, consolidando así su reputación. Después trabajó con
Lóseos y sig'uió publicando estudios de notable mérito. Al fes-
tejarle el Coleg-io central de Farmacéuticos, con otros centros
académicos, Ayuntamientos y particulares, entreg-ándole las
insig-nias de la Orden de Alfonso XII, con que fué condecorado
recientemente, ha rendido un justo homenaje al héroe obs-
curo del trabajo y del talento. La Real Sociedad española de
Hlstoria natural ha de sentirse org-ullosa por contar á varón
-tan esclarecido en el número de sus socios.
Tomo v.-Mayo, 1905. 10
238 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Por unanimidad se acordó que constara en acta el senti-
miento de la Sociedad por el fallecimiento del Sr. Luanco, así
como oficiar al Sr. Pardo y Sastrón haciéndole saber que nues-
tra Sociedad se adhiere al justo homenaje que se le ha tribu-
tado, y siente no haber tenido noticia antes para haberlo hecho
en aquella ocasión.
— El Sr. Presidente ofreció á los socios presentes unas pape-
letas que la «Real Sociedad Geog-ráfica de Madrid» había remi-
tido, invitando á la conferencia de D. Antonio Blázquez acerca
de «La Mancha en tiempo de Cervantes».
Dio también cuenta de haberse recibido varias publicacio-
nes que los Sres. Cadevall, de Tarrasa; Rojas Acosta, de Bue-
nos Aires; G. Henricksen, de Cristianía; Dr. Griffini, de Turín;.
Schulthess, de Zurich; Pérez Jiménez, Muñoz del Castillo y Con-
treras, reg-alan á la Sociedad. Se acordó que constara el agra-
decimiento á los g-enerosos donantes.
Se presentó á continuación el primer número del «Boletín de
la Academia scientifica Veneto-Trentino-Istriana», que soli-
cita el cambio con nuestras publicaciones. Pasó el asunto á la
Comisión de publicación.
CoiTespondencia.— El Sr. Presidente dio cuenta de una carta
que le dirig-e el profesor Jiménez de Cisneros, de Alicante, re-
mitiéndole un huevo de paloma que, como otros puestos por el
mismo animal, carece de yema; particularidad que cree podría
atribuirse á que no coincidiese en el animal el período del celo
acompañado del desprendimiento de albúmina con la madura-
ción del óvulo.
— El Sr. Bolívar hizo saber á la Sociedad que el Dr. Blan-
chard, de París, nuestro ilustre consocio, á quien se aludió en
la sesión pasada con motivo de la comunicación de la «Socie-
dad Arag-onesa de Ciencias» sobre petición de que el idioma
español sea admitido en los Cong-resos de Historia natural, 1&
había escrito relativamente á dicho asunto. En la carta á que
hacía referencia, nuestro consocio declara que no solo no ha
de poner dificultad para que esto se consig-a, sino que él por
su parte acepta el español como una de las seis leng'uas admi-
tidas para la colaboración en su Revista de parasitología. Hace,,
sin embarg-o, la salvedad de que se halla imposibilitado de
proponer esta admisión espontáneamente por el hecho de ser
DE HISTORIA NATURAL. ' 239
Secretario del Comité permanente de los Cong-resos zoológicos,
encontrándose en tal concepto oblig-ado por el acuerdo del
Cong-reso de Moscou de que el idioma francés fuese el solo
oficial para estas reuniones; pero, como á pesar de este acuer-
do, en el de Cambridg-e se habló y publicó en ingiés, y en los
de Berlín y Berna en alemán, y probablemente en el próximo
de Boston volverá á hacerse uso del ing-lés, lo que no puede
evitarse si se pretende que los Cong-resos verifiquen cada se-
sión en una nación distinta, podrá proponerse dicha amplia-
ción en el primero que se celebre, que será el de Boston, para
lo que se dirig-irá al Sr. Blanchard una petición oficial de la
Sociedad, siendo conveniente, puesto que hay tiempo sobrado
para ello, que se pong-an de acuerdo las Sociedades de España
y América interesadas en que el español sea aceptado como
leng-ua oficial, al ig-ual que las hoy en uso.
La Sociedad ag-radeció al profesor Blanchard sus buenas
disposiciones respecto á este asunto, y encomendó á la Junta
Directiva cuestión tan importante para los naturalistas que
hablan el castellano.
El mismo Sr, Bolívar llamó la atención de la Sociedad res-
pecto á que habiendo de asistir al Congreso de Botánica de
Viena como deleg-ado español el profesor Reyes, podría enco-
mendársele g-estionara la admisión del español en el referido
Cong-reso, para lo cual debería la Sociedad confiarle su repre-
sentación, si, como era de esperar, la aceptaba nuestro esti-
mado consocio, acordándose así por la Junta.
Comunicaciones verbales.— El Sr. Ribera dio noticia de un sis-
mo que ha ocurrido en Gandía el pasado mes, y á rueg-o de los
socios ofreció adquirir noticias más detalladas del mismo, para
con ellas redactar una nota.
— El Sr. Llord presentó un trabajo titulado «Examen quími-
co de la cuarcita bismutífera del término de Conquista (Cór-
doba)».
— El Sr. Rioja remite una «Xota acerca de diversos yacimien-
tos y variaciones de color de la Adamsia RondeletüT). Ch. é in-
dicación de la nueva variedad var. liberay>, Al trabajo acom-
pañan siete preciosas acuarelas, alg-una de las cuales habrá de
ser publicada con la nota.
— El Sr. Fernández Navarro leyó una nota titulada «Noti-
240 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cias mineralóg-icas», continuación de otras publicadas con el
mismo título.
— El Sr. Bolívar presentó un trabajo sobre «Hemípteros de
España» del Dr. G. Horváth, de Budapest, y otro suyo sobre los
«Acridioideos del Muni para el tomo i de nuestras Memorias.
Noticias bibliográficas.— El Sr. Dusmet envia las sig-uientes:
1/ «Acht neue Coleopteren der palaarktisclien Fauna», por
Edm. Reitter (Wiener Entom. Zeitung"., xxiv Jahrg-, iii u. iv
Heft). De estos ocho nuevos coleópteros corresponden dos á
España, á saber: Ablattaria suhtriangula, especie próxima
kA. Imügata F., encontrada por nuestro consocio D. Jorg-e
Schramm en Mayo de 1904 en la sierra de Guadalupe (Cáceres),
y Trichohjrrhulus Chamjñoni, descubierto por Mr. Champion
en la Granja de San Ildefonso y en el Moncayo.
2." ^(On some northern Spanish Geometrides», by Louis B.
Prout (The Entornólo gisi's Record, vol. xvi, núin. 11).
Es una enumeración, acompañada de abundantes observa-
ciones, de 47 especies de dicho g-rupo, recogidas por el Dr. Chap-
man en Canales de la Sierra (Burgos), en el Moncayo y alg-u-
nas otras localidades, durante el verano de 1903.
3.^ «Notes (chiefly on lepidoptera) of a trip to the Sierra de
la Demanda and Moncayo, Spain», by T. A. Chapman (The
Entomol. Record, vol. xvi, números 4-6). Reseña de una exten-
sa é interesante excursión verificada en el verano de 1903 por
los Sres. Chapman y Champion, con una lista de las especies
recogidas.
4.* «Excursions botaniques de M. Elisée Reverchon dans le
massif de La Sag-ra et a Yelez Rubio (Espag-ne)-», par M. l'abbé
Jh. Hervier.
Este trabajo viene publicándose en q\ BiiUetin de VAcadémie
internationale de Géographie hotanique. Le Mans, 1905.
— El Sr. Calderón comunicó las siguientes noticias:
1.^ El Sr. de Angelis d'Ossat ha publicado en las Memorias
de la R. Academia de Ciencias y Artes de Barcelona (ser. iii,
t. V, pág-. 67, 1905) una nota intitulada «Fauna coralina del piso
aptense de Cataluña».
2.^ Nery Delgado (J. F.) «Contribucoes para o estudo dos
terrenos paleozoicos» (Comwnicacocs do Servico geológico de Por-
tugal, t. VI. Lisboa, 1905).
DE HISTORIA NATURAL. 311
En este notable trabajo su eminente autor resume, amplia
y rectifica el fruto de sus anteriores estudios sobre los terrenos
arcaico y cámbrico de Portug-al. La parte mas interesante para
nosotros de la Memoria se refiere á la comparación de dichos
terrenos con su continuación en España, para la cual toma por
base las publicaciones de nuestro inolvidable Macpherson re-
lativas principalmente á los territorios de Andalucía y Ga-
licia,
Secciones.— La de Sevilla celebró sesión el 27 de Abril próxi-
mo pasado bajo la presidencia de D. Antonio Seras.
— Se presentó un estudio sobre «Distribución de la Wolfra-
mita en España/>, del profesor D. Eduardo Hernández Pacheco,
de Córdoba.
— El Sr. Barras, de Huelva, remite una ^(Noticia de alg-unos
monstruos existentes en el Gabinete de Historia natural de
Huelva», acompañados de cuatro dibujos.
— El Sr. Presidente dio cuenta de varios trabajos recientes
del Sr. Ramón y Cajal sobre los tipos celulares de los g-ang-lios
sensitivos del hombre y los mamíferos, cuyos adelantos son de-
bidos á la aplicación del nuevo proceder del nitrato de plata
reducido, de que es autor el eminente sabio, y de cuyo medio
han empezado á obtenerse grandes resultados y los promete
aún no menores.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 27 de Marzo
último bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
El Sr. Presidente hizo la presentación del socio Sr. de Val y
Julián (D. Vicente), que por primera concurría á la sesión, y
el Sr. Moyano hizo saber que su compañero y consocio D. Félix
Mateos había sido propuesto catedrático de Física, Química é
Historia natural de la Escuela de Veterinaria de Santiag-o, y
se acordó hacer constar en acta la satisfacción de los socios
por la citada propuesta.
— El Sr. Ferrando presentó la nota sig-uiente:
«Revisando una de las colecciones mineralóg'icas existentes
en el Museo de esta Facultad, llamáronme la atención unos
cristales de teruelita y otros clasificados como de martita, que
observados detenidamente me han sug-erido la idea de la pre-
sente nota. El asunto de ella es el de consig-nar que la combi-
242 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nación del romboedro con el pinacoide exag-onal puede dar
lug-ar á formas combinadas de apariencia enteramente octaé-
drica; y que seg-ún sea el valor del diedro de las aristas culmi-
nantes y el mayor ó menor desarrollo de la cara pinacoidal,
el pseudoüctaedro parece pertenecer al sistema reg-ular, al mo-
nosimétrico ó á otro sistema. Así, por ejemplo, los cristales de
teruelita á que me refiero, no me extraña que hayan sido de-
terminados por la entidad científica que formó la colección
como octaedros monoclínicos, porque realmente, sin medir los
áng-ulos, la impresión que producen es la del octaedro consti-
tuido por la combinación del clinodomo (okl) con los dos lie-
miortodomos (hol) positivo y neg-ativo.
En el ejemplar de dicho mineral que teng-o á la vista, las dos
caras del pinacoide básico truncan los vértices culminantes
del romboedro precisamente al nivel de los vértices laterales,
cuya coincidencia contribuye en g-ran modo á la confusión.
De esta manera, de las seis caras en triáng'ulos isósceles per-
tenecientes al romboedro, parecen cuatro de ellas formar el
clinodomo, y las dos restantes el hemiortodomo neg-ativo, sien-
do las del pinacoide las correspondientes al positivo. Estas úl-
timas se presentan, como he observado siempre en los cristales
de teruelita, mates y hasta g-ranulosas, siendo las demás com-
pletamente brillantes; lo cual en este caso no facilita la deter-
minación del sistema, porque tratándose de dos formas simples
distintas, como lo son los dos hemiortodomos, pueden muy
bien ofrecer sus caras distinto brillo. Cuando los diedros cul-
minantes del romboedro tienen un valor próximo al de 70° 32',
la apariencia es en un todo de octaedro reg-ular, porque las
aristas- laterales se aproximan entonces á los 109° 28' de las
aristas octaédricas. Esto tiene aplicación al tratar de disting-uir
por la forma los cristales romboédricos de oligisto de los octaé-
dricos de martita, en cuyo caso solo una delicada medición
g-oniométrica puede determinar la simetría del cristal.»
DE HISTORIA NATURAL. 243
Notas y comunicaciones.
Examen químico de la cuarcita bismutífera
del término de Conquista (Córdoba)
POR
D. RAMÓN LLORD Y GAMBOA.
La roca metalífera objeto de esta nota me fué conocida hace
€asi dos años hallándome en Fuencaliente (Ciudad Real), á
muy poco tiempo de descubrirse el yacimiento de bismuto.
A simple vista se disting'uen en la roca múltiples puntos bri-
llantes, blancos, de aspecto metálico, y otros alg-o amarillentos,
también con brillo metálico.
El bismuto aparece en impreg'naciones sutiles , como si una
lluvia finísima, procedente de la condensación de vapor metá-
lico, hubiera penetrado la cuarcita, alg-o arenosa que forma su
g-ang-a ó matriz. En la mano se aprecia ya muy bien su peso
relativo, más elevado del que corresponde á una roca silícea.
Su peso específico ha sido tomado con cuidado, por el procedi-
miento del frasco, habiendo dado los números: 4,98 y 5,01, pu-
diéndose admitir en las muestras que poseo la cifra 5 con muy
I)equeno error. Seg-uramente habrá otras más ricas en metal,
y por tanto de más elevada densidad.
Los ensayos cualitativos verificados en mi laboratorio han
sido los sig-uientes:
1." Pulverizado el mineral y tratada cierta porción de su
polvo por ácido nítrico, á un suave calor, se disolvió la parte
metálica, con desprendimiento de vapores rutilantes de N O,
quedando la disolución incolora.
2.° Separada la disolución nítrica, diluida muy poco á poco,
teniendo cuidado de conservarla transparente al añadir el ag-ua
ó de verter más ácido nítrico si se enturbia, se la dividió en
varias porciones para su estudio.
En la primera porción se vertió un poco de cloruro amónico y
después ag-ua, precipitándose en seguida el oxicloruro bismúti-
co, blanco, pulverulento, pesado, depositándose pronto en el
fondo del tubo.
244 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
En la seg-unda porción se vertió mucha ag-iia, enturbiándose
el líquido por la formación de nitrato básico de bismuto.
En la tercera se añadieron unas g-otas de ácido sulfúrico, sin
que se observara variación alguna de la disolución, lo cual de-
mostró la ausencia del plomo. Hecha positiva esta reacción, in-
troduciendo en el liquido una mínima cantidad de nitrato plúm-
bico, apareció fuerte enturbiamiento y depósito rápido del
sulfato plúmbico formado.
En la cuarta se vertió con precajLición ioduro potásico, pre-
cipitándose el ioduro bismútico, pardo-obscuro, soluble en un
exceso de reactivo, dando una disolución rojo-anaranjada.
En la quinta porción, tratada por el bicromato potásico, se ob-
tuvo un precipitado amarillo de cromato bismútico soluble en
el ácido nítrico concentrado.
En la sexta porción el amoníaco precipitó el metahidrato bis-
mútico blanco, insoluble en un exceso de reactivo. Por vía seca
se ensayó el polvo del mineral, mezclado con partes ig-uales de
ioduro potásico y azufre, sobre el carbón, obteniéndose dos de-
pósitos coloreados: el más cercano á la llama, amarillo, de
óxido bismútico, y el más lejano, rojo, característico, de ioduro
bismútico (reacción de Von Kobell).
Por los caracteres anteriores parece tratarse de un bi-muto
muy puro. Falta, sin embarg-o, buscar el arsénico, que por pre-
mura de tiempo no he intentado determinar.
Dada la intensidad relativa de todas las reacciones obtenidas,
habiendo empleado en todos los ensayos un g-ramo, poco más
ó menos, de mineral, creo tiene importancia industrial el ha-
llazg-o de tan apreciado cuerpo, debiendo ensayarle también
en concepto de su posible energ-ía radio-activa, la cual, si se
demostrara, aumentaría su valor ya crecido, sumando sus apli-
caciones científico-especulativas á las industriales y médicas
que posee.
Algunas observaciones sobre los yesos de Orejo (Santander)
POR
D. RAMÓN LLORD Y GAMBOA.
Cuando se trazó la vía férrea de Santander á Solares, pro-
long-ada después hasta Bilbao desde la aldeita de Orejo, á dos
DE HISTORIA NATURAL. 245
kilómetros próximamente de esta última, aparecieron á ambos
lados de las trincheras entonces abiertas grandes masas (ban-
cos) de yesos, pertenecientes al parecer al terreno triásico, re-
presentado allí por numerosas y variadas margas y arcillas
yesíferas, análogas á las que rodean la base del cerro Cotoñite,
parcialmente ofítico, á tres ó cuatro kilómetros de Orejo y en
las inmediaciones de Anaz, camino de Liérganes. No puede
observarse representante alguno del terreno jurásico en toda
la zona de Solares á Liérganes, ni de Solares hacia Santander,
pasando por Orejo, pareciendo evidente que del contacto del
trias, cuyas margas aparecen al lado mismo del Estableci-
miento balneario, con el cretáceo, dominante en la menciona-
da zona, surgen ó emergen los hermosos y abundantes ma-
nantiales termo-minerales de Solares, analizados por mí en
años anteriores.
Los yesos de Orejo son curiosos por las substancias diversas
que contienen y por sus coloraciones y estructuras variadas.
En efecto, unos son fibrosos, limpios, nacarados y translúcidos,
sin mezcla de materias extrañas á su composición normal; al
lado de éstos hay masas hialinas, de cristales indistintos, trans-
lúcidas y también muy puras. A pocos pasos cambia por com-
pleto el aspecto de los yesos, y la arcilla revela su presencia
por el aliento y por la coloración de las masas, que son ya
blanco grises ó grises matizadas de amarillento ó de rojizo.
Estos yesos, de aspecto margoso, presentan pequeñas vetas ó
algunas bolsas de otros yesos blancos, constituidos por infini-
dad de cristales pequeños, muy puros, separables mediante
una presión poco intensa, convirtiendo la masa de cristales,
poco coherentes entre sí, en una especie de arena, de la que
cada grano es un individuo cristalino perfectamente definible.
Otras masas iguales á estas encierran en su seno gran número
de cristales combinados, amarillentos, que al destacar su color
sobre el blanco de la masa envolvente da al conjunto un as-
pecto algo aporfidado. Hay yesos arcillosos más consistentes
que los anteriores, cuajados de pequeños jacintos de Compos-
tela, y otros, sin arcilla, conteniendo numerosos cristalitos
blancos, exagonales y apuntados, de cuarzo; otros, en fin, de
largas fibras y arcillosos, entre los que aparecen de trecho en
trecho trocitos irregulares, gris-obscuros, de dolomía cripto-
cristalina al parecer.
246 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Todas estas formas observadas, y otras que quizá hayan pa-
sado inadvertidas, inducen á pensar que la g-énesis de las ma-
terias allí acumuladas tuvo lug-ar en espacios ag-itados, llenos
de aguas turbias parcial ó totalmente, de las cuales se deposi-
taron poco á poco los materiales, disueltos unos, interpuestos
otros, y arrastrados todos por las corrientes arcilloso-salinas
de aquella remotísima época ó período del trias, que tantos
ejemplos ofrece en g-rande escala de lo presentado en muy pe-
queña mag-nitud en Orejo.
Deseando saber si los trozos irregulares bautizados por mí
de dolomía impura, arrastrados allí con la arcilla y depositados
después con los yesos, eran realmente constituidos por aquella
especie, separé con cuidado un trocito, y después de limpio,
pulverizado y pesado medio gramo con exactitud, procedí al
análisis cuantitativo, que dio el resultado siguiente:
En 100 partes:
Carbonato calcico 48,000
— mag-nésico 37,769
— ferroso 2,494
Residuo insoluble (arcilla ferrug-inosa).. 8,880
Pérdida en todo el análisis 2,857
Total 100.000
Las cantidades halladas de carbonatos calcico y magnésico,
referidas á 100, resultan ser las de una dolomía normal, con
g-rande aproximación.
El residuo insoluble, examinado en el hilo de platino, con
las perlas de bórax y de sal de fósforo, solo dio una reacción
débil del hierro y otra muy característica y evidente de la síli-
ce, lo que demuestra la posibilidad de reconocer el hierro en
la arcilla, aun después del tratamiento por el ácido clorhídri-
co diluido, teniendo cuidado, no obstante, de no prolongar la
acción clorhídrica sobre los carbonatos más tiempo del nece-
sario para la disolución de estos últimos, y de no calentar ó ca-
lentar lo menos posible, para no llevarse el hierro de la indi-
cada arcilla en todo ó en parte. Con estos sencillos cuidados
me ha sido posible distinguir el hierro ferroso del carbonato,
del hierro férrico contenido en la arcilla, hierros bien diferen-
tes en sus orígenes, en sus vicisitudes geognósticas y en su
DE HISTORIA NATURAL. 247
sig-nificación en el conjunto examinado. En otros casos será
muy difícil, ó quizá imposible, hacer esta distinción si se trata,
por ejemplo, de carbonates poco solubles en el ácido clorhí-
drico, que obligan á calentar por larg-o tiempo hasta obtener
la disolución necesaria; pero aun en este caso, si directamente
no podemos verificar la demostración, siempre nos dará el
cálculo, en un análisis bien hecho, el medio de salir adelante
en el problema de conocer lo que debe estar combinado ó no
con un determinado cuerpo.
Distribución de la «Wolframitai) en España y yacimiento
de tungsteno del cerro de las Cabezas en Montoro (Córdoba)
POR
D. EDUARDO HERNÁNDEZ-PACHECO.
En el número anterior del Boletín de la Real Sociedad es-
pañola DE Historia natural daba cuenta de las interesantes
on estas dos especies se ve, aunque en escasa can-
tidad, otra muy rara y nueva en lag-ea española, que creo refe-
rible á la cuproscheelita ó tung-stato de calcio con protóxido de
cobre (Cu Ca^ W^ O'O, de lustre alg-o craso, color verde ama-
rillento, y que por el más lig-ero análisis da los caracteres del
tung-steno y los del cobre.
Como acompañantes accidentales se presentan la turmalina,
la calcopirita, un cobre g'ris^ al parecer referible á la tenanti-
ta, malaquita y azurita, abundancia de minerales de cobre,
que en cierto modo explican el origen de la cuproscheelita en
los filones.
El yacimiento está en explotación hace próximamente un
año; cuando le visitamos, á fines de Febrero, un centenar de
operarios atacaban los filones á cielo abierto. El mineral, des-
pués de limpio de su g-anga, se embalaba en sacos de cincuen-
ta kilos, embarcándose en la estación de Marmolejo.
Noticias mineralógicas
POR
DON LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO.
Cobre 7ialivo.—La. Garrinada, Olot (Gerona). Pequeñas pintas
metálicas en una cavidad del basalto neg*ro y celular de esta
localidad. Aunque la cantidad de cobre del ejemplar es insig-
nificante y no le he hallado en ning-ún otro de la región, lo
cito como curiosidad mineralógica por la forma especial de
yacimiento.
Blenda. — Mina «Amapola» (Cartag-ena). Grupos de g-ruesos
cristales pardos indeterminables.
DE HISTORIA NATURAL. 255
Pirüa.—Saw Clemente de Araer (Gerona). Cristales pequeños
y brillantes constituidos por el octaedro ó por el cubo con caras
poco desarrolladas de piritoedro. Envío de D. Manuel Cazurro
al Museo de Madrid.
— Caralps (Gerona). Cubos abundantes y alg-o deformados
en g'ang-a de clorita. Envío del Sr. Cazurro.
— Villarroya (Log-roño). Un cristal aislado bastante g-rande
formado por el piritoedro tc (210), y otros en g-rupos, bas-
tante alterados. Reg-alo del P. Long-inos Navas al Museo.
— Torrelodones (Madrid). Atravesando los materiales arcai-
cos de esta localidad y de toda la Sierra de Guadarrama son
frecuentes unos filones de cuarzo blanco-lechoso con nidos de
clorita terrosa amarillenta. En estos cuarzos, y siempre
rodeados por la clorita, se encuentran exaedros de pirita que
g-eneralmente no pasan de un milímetro de arista y que
suelen estar bastante alterados. La clorita en el contacto con
estos cristales está siempre muy descolorada, lo cual parece
indicar que pudo prestar su hierro para la formación del sul-
furo. Sería este entonces un caso curioso de metamorfismo
mineral: primero, formación de la pirita á expensas del hierro
de las cloritas, mineral probablemente ya de seg"unda forma-
ción; después transformación de la pirita en limonita.
MeiiiUlos. — Plá deis minots ó Camp deis ninyos. Caldas de
Malavella (Gerona). De formas variadas, blancos g-eneralmen-
te, y rara vez azulados. Al microscopio no muestran restos de
microorg-anismos ni el menor indicio de cristalización, pudién-
dose poner como ejemplo pierfecto de substancia isótropa. Pre-
sentan una superficie rug-osa con resquebrajamientos y peque
ñas oquedades.
— Afluentes del río Mundo. Pequeños, blancos, muy seme-
jantes por su aspecto á los anteriores. Reg-alo del Sr. Jiménez
de Cisneros al Museo.
*S'rt;/w¿MC.— Canarias. Sublimado fibroso, de color pardo-ama-
rillento, sobre una escoria volcánica.
Sal gema. — San Pedro del Pinatar (Murcia). Blanca, hialina.
Reg-alo de D. Jesús Hernández al Museo.
Spartaita. — Fresno (Toledo). Este mineral, que no sé que
haya sido citado de España, es llamado «Mag-rosita» por los
mineros de la localidad mencionada, de donde se exporta como
mena de mang-aneso. Se presenta de color más ó menos neg-ro
256 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
(la de Sparta es blanca-rosada con aspecto de criolita), con
brillo análog-o al de la blenda y con estructura espática entre-
cruzada. Presenta manganeso abundante é indicios de zinc (la
de otras localidades lleva interpuesta esmitsonita); no da indi-
cios de hierro. La ha enviado al Museo en consulta D. Luís
de Hoyos.
Creta.— Ocaña (Toledo). Es de color blanco puro y no contie-
ne restos visibles de org-anismos. Forma bolsadas, cuando más
de un metro, de forma muy irreg-ular, en la caliza cavernosa
del piso superior del mioceno lacustre. El sitio donde la he
visto es en un corte de la roca que hay á la derecha del cami-
no de Aranjuez, pasada una casilla de la vía férrea.
Araffonito.— Montaña de Batet, junto á Olot (Gerona). Ocupa^
en masas concrecionadas de un color blanco alg-o amarillento^
las g-randes cavidades de un basalto neg-ro, pesado, escoriáceo.
Baritina.— San Julián de Ramis (Gerona). Es de estructura
espática y de color blanco alg-o rosado. Donativo del Sr. Cazurro.
Sc/ieelita.—l^í awasMas? (Salamanca). Ejemplar con dos cris-
tales de poca altura, de más de un centímetro de arista, forma-
dos por una pirámide y la base. Acompañada de feldespatos y
de wolframita.
Wol framif a. —A\moT6x (Toledo). Frag-mentos tabulares in-
cluidos en un cuarzo ferrug-inoso, encontrado en Las Veg-uillas,.
junto al pozo de la mina abandonada «La Concepción».
Zí^ío.— Villarrubiade Santiag-o (Toledo). Cristales de aspec-
to lenticular por (110), (010) y (111), con la hemipirámide muy
poco desarrollada, incluidos en unamarg-amuy blanca alg-o ye-
sosa» Se encuentran en unas canteras situadas como á un ki-
lómetro, del pueblo, en dirección N. unos g-rados E.
Goslarita.— Mina «Amapola» (Cartag-ena). Pulverulenta,
blanca, en pequeña cantidad, sobre blenda cristalizad?. No sé
que se hubiera citado de España esta especie mineral.
Boracita.— Y aWecaa? (Madrid). Cristal no transparente, de
cuatro milímetros de arista, muy bien terminado, con las for-
mas (100), (110), 71(111) — Tc(lll), 7c(211)?y con todo el aspecto
y caracteres de la especie. Aunque no es inverosímil, ni mucho
menos, el hallazg-o de este ejemplar, si es bien extraño que en
localidad tan visitada por los naturalistas españoles no hubiera
sido encontrado antes. El cristal descrito, que g-alantemente
ha puesto á mi disposición el Sr. Vidal y Careta, fué hallado
DE HISTORIA NATURAL. 257
por los alumnos de Ciencias Sres. Arias y Galán, partiendo
unos yesos cristalinos que formaban parte de la cerca de una
fábrica de yeso. Es lo probable, por consig-uiente, que proceda
de las canteras en que termina el tranvía de vapor.
Afanesa. -(Clinoclasita.) De este mineral, tampoco citado
que yo sepa de España, posee el Museo de Madrid tres locali-
dades en otros tantos ejemplares. Todos ellos son amorfos y de
colores verdosos claros. Las procedencias son: Mina «Perdida»,
Cartag-ena (de aspecto terroso y color verde amarillento); de
Linares (Jaén) (con sulfuro de cobre y una arcilla química); de
Pardos (Guadalajara) (pulverulenta, con cuprita).
Scorodita. — Mina de Añilo, Carballino (Orense). Amorfa y de
un color blanco alg-o azulado. Está sobre un mispiquel aurífero
(de 10 á 200 gramos por tonelada), que seg-ún parece se encuen-
tra en filones estrechos y poco mineralizados, dentro de un
g-ranito duro. Reg-aladoal Museo por D. Antonio Várela. Espe-
cie nueva para España.
Fibrolita. — Puig- ferral, Cadaqués (Gerona). Cantos rodados
blancos, ó de un g-ris alg-o azulado.
Buc/iol:/ ¿a. —Toledo. El Sr. Calderón, en la sesión de Marzo
del año actual, dio noticia de este hallazg'o mineralóg-ico de
nuestro consocio Sr. Esplug-a. El estudio microg-ráfico de alg-u-
nos otros ejemplares que el mismo señor ha tenido la compla-
cencia de remitir al Museo, me permite añadir alg-ún dato á la
nota del Sr. Calderón. La roca en que se encuentra el mineral
es un g-neis ordinario que no presenta más particularidad que
la profunda alteración de la mica y el feldespato. El mineral
aparece incoloro en luz ordinaria, formando haces rodeados
de la mica neg-ra y con fracturas irreg-ulares normales al alar-
g-amiento. Tiene alg-unas interposiciones de magnetita y pre-
senta en luz polarizada una coloración muy viva. .-
A I manditia.— Cuesla de Carvajal, Mijas (Málag-a). Donativo
de D. línrique Laza al Museo. Pequeños cristales rodados has-
ta de seis milímetros, de color rojizo, translucientes, formados
por el trapezoedro (211). Son idénticos en aspecto á los tan co-
nocidos de Nijar, junto al cabo de Gata.
Fpidoía.— Cerro de las Hermitas (Córdoba). Abundantes cris-
tales aciculares verdes, sobre cuarzo cristalizado. Regalado al
Museo por D. Eduardo Hernández Pacheco.
Pm7í«.— Desfiladero del Pasteral, cerca de Amer (Gerona).
258 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Cristales de unos cuantos milímetros, bien terminados, des-
tacando sobre la pasta de un pórfido g-ris-rojizo muy descom-
puesto, que atraviesa en forma de dique los materiales arcai-
cos de dicha localidad.
— Torrelodones (Madrid). Cristales muy deleznables, de as-
pecto exag-onal, formando una roca granítica alterada con
cuarzo ferruginoso y clorita escamosa verde. Se encuentran
grandes cantos de esta roca al principio del camino que pasa'
sobre el túnel, según se viene de la estación hacia Las Rozas.
Clorita.— Caralps (Gerona). De color verde-obscuro, de aspec-
to fibroso^ con mucha pirita interpuesta. Por sus caracteres
micrográficos se la puede clasificar como ripidolita ó clorita
escamosa.
Serpentina.— Desñlaáero del Pasteral (Gerona). De color ver-
de-obscuro, transluciente en los bordes. Vista al microscopio
ofrece un mosaico muy irregular, con- estructura francamente
cristalina y vivos colores de polarización, que puede referirse
al grupo de la antigorita. Contiene bastante magnetita y ma-
sas relativamente grandes de feldespatos alterados. Por algu-
nos restos que se encuentran dispersos en la masa puede cole-
girse su origen piroxénico. Este mineral forma como cuña ó
lente dentro de las rocas graníticas de la localidad.
esteatita.— San Clemente de Amer (Gerona). En masa sin
estructura determinada, blanca y blanco amarillenta, con pi-
ritas. Envío del Sr. Cazurro.
CaoUn.— Y iWav del Arzobispo (Valencia). Parece ser una ar-
kosa con granitos de cuarzo angulosos. Reg-alo de D. Emilio
Rivera al Museo.
— Azoveja (Burgos). Es un ejemplar ya lavado, regalo de
D. M. de Montiano al Museo.
Enstatita: — Jusqueda (Gerona). De color gris casi negro,, con
lustre algo resinoso y estructura lamelar entrecruzada. Tiene
los caracteres micrográficos de la especie y es muy rica en in-
clusiones. Según el Sr. Cazurro, que ha regalado el ejemplar
al Museo, este mineral forma un gran filón. Hasta ahora no
había sido citada de España sino formando parte de algunas
rocas olivínicas ó serpentínicas.
Diopsido.—CsXQYa^ de Villa del Prado (Madrid). Pequeños
cristales verdosos, bacilares ó aciculares, de formas indetermi-
nables, implantados en las hendiduras de una roca formada
DE HISTORIA NATURAL. 259
esencialmente por caliza cristalina con granate, diopsido, mica
y tremolita incluidos.
Aficrocliua. —Cauteva, de caliza de El Rincón (Madrid). De co-
lor blanco ó blanco-azulado. Contiene incluidos cuarzo, mica y
alg-unos minerales del g-rupo piroxeno-anfibol.
Sobre las ginetas españolas
D. ÁNGEL CABRERA LATORRE.
Hasta hace tres años, cuando Matscliie publicó su interesan-
te trabajo sobre las variaciones individuales y geográficas del
género Qenetta (1), era éste uno de los géneros más difíciles
de estudiar, así por las grandes semejanzas que se observan
entre sus diversas especies como por lo insuficiente y, no po-
cas veces, erróneo de las descripciones que de ellas se tenían;
y á tal extremo llegaba la dificultad, que apenas se podían en-
contrar dos autores que estuviesen conformes respecto al nú-
mero de especies que debían admitirse, siendo igualmente
numerosas y variadas las opiniones acerca de la sinonimia y
distribución geog-ráfica que á cada una corresponde.
Dado este estado de cosas, no es de extrañar que propios y
extraños hayan considerado hasta ahora á las ginetas de nues-
tra patria como pertenecientes á la especie tipo, que Linneo
denominaba Viverra genetta. Desde muy antiguo se venía dan-
do este nombre á cuantas ginetas se encuentran en el Sur de
Europa, y sin duda para no aumentar la confusión que en el
conocimiento de estos animales reinaba,* nadie entró en más
averiguaciones por muchos años. En 1897, Graells describió lo
que él creía una nueva variedad, á la que llamó nielas (2); pero
con esto no hizo gran cosa, pues su nueva forma estaba fun-
dada sobre simples casos de melanismo. Matschie, en su cita-
do trabajo, admite, con razón, que nuestras ginetas represen-
tan, no una, sino varias formas aún no descritas, debiendo
corresponder á una de ellas el nombre melas, y siendo acaso
(1) Verhandlimgen des V. Internet. Zool.-Congrexses íu Berlin, 1901 (.9í)2), p. 1128.
(2) Mem. Real Acad. de Ciencias de Madrid, xvii (1897), p. 174, lám. 2a, fig. A.
260 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
otra idéntica á la Genetta afra F. Cuv., de Marruecos; pero la
falta de materiales procedentes de nuestro país le impidió ha-
cer de dichas formas un estudio tan acabado como lo hizo de
las africanas, de las que indica diez ó doce nuevas. Próxima-
mente hacia la misma época en que el docto profesor del Mu-
seo de Berlín publicaba sus estudios, otro zoólog-o eminente,
Oldfield Thomas, reconocía en la g-ineta de las Baleares una
forma nueva, y la describía bajo el nombre de Genetta genetta
baleárica (1).
Todos estos intentos de ver en nuestras g-inetas alg-o distinto
de la Genetta genetta, juntamente con las observaciones hechas
sobre los ejemplares del Museo de Madrid con el mismo profe-
sor Matschie á poco de publicarse el resultado de sus estudios,
son la causa que me ha inducido á publicar el presente traba-
jo, basado en el examen de cuantas pieles y calaveras me ha
sido posible reunir ó ver durante los dos últimos años, y en los
datos que mis consocios y amig-os de provincias han tenido la
amabilidad de enviarme. A cuantos en una ú otra forma me
han ayudado, y muy especialmente á los Sres. Crú, de Sevilla,
y Benedito, de Valencia, debo hacerles constar desde aquí mi
cordial ag-radecimiento.
Lo primero que ocurre al estudiar las g-inetas de España, es
compararlas con la especie tipo del g-énero, ó sea la Genetta
genetta (L.) ó G. vulgaris Lesson (2), con la que todavía son
por muchos autores confundidas. En su diag-nosis, Linneo da
á esta especie «corpore fulvo nigrícante, maculato» (3); Les-
son le asig-na «pelag-e gris», y, ya en nuestros días, dice de ella
Lydekker (4) que su color es «blackish-g-rey, marked with
black spots, etc.», mientras Matschie le da por carácter distin-
tivo «Grundfárbung" des Kórpers scwarzlichg'rau». El color ne-
g-ruzco del fondo del pelaje es, por consig'uiente, lo que distin-
g-ue á la G. genetta, y precisamente este color no se encuentra
nunca en las g-inetas de España, las cuales, excepto en los fre-
(1) Annals ofNat. Hist., x (1902), p. 162.
(2) Manuel de Matnmalogie (1827), p. 173. A juzgar por lo que dice Lesson, ya en
tiempo se pensaba <<que, sous ce nom, sont coafondues plusieurs espéces».
(3) Systema Xatura, ed. x (1758), p. 45.
(4) A Hand-book to ihe Carnimra, i (1894), p. 218.
DE HISTORIA NATURAL. 261
cuentes casos de melanismo, son siempre de un g'ris blancuz-
co muy claro, más bien blanco sucio, lavado generalmente de
amarillento, color que, por lo pálido, contrasta notablemente
con las manchas obscuras que hay sobre él. En lo que sí se
asemejan las formas españolas á la especie tipo es en el nú-
mero de series que estas manchas forman sobre los costados,
número que no baja ni excede nunca de cinco, y en tener unas
y otra los anillos claros del último tercio de la cola perfecta-
mente marcados, mientras que en una forma muy afín, la
Gr. rJwdanica Mtsch. del Sur de Francia, están como borrosos y
mal determinados; pero aparte de estos caracteres y los comu-
nes á todas las especies de la zona templada, no veo analog-ías
bastantes para que podamo.^^ dar á las Cfenetta de nuestro país
un nombre que, según toda probabilidad, habrá que dejar tan
solo para la de Turquía, pues de suponer es que á Turquía se
refirió Linneo al decir de su especie: '(habitat in Oriente».
En términos generales, podemos decir que el género Genet-
ia está representado en todas las regiones en que puede ser
dividida España bajo el punto de vista de su fauna, y es evi-
dente que lo está por formas distintas. Para convencerse de
ello no hay más que comparar detenidamente entre sí las gi-
netas procedentes de dichas regiones, empleando para la com-
paración los caracteres distintivos más importantes, ó sean: el
número de anillos de la cola y extensión relativa de los mis-
mos; el color de la punta de la cola; la forma de ésta; la lon-
gitud del pelo en la parte media del dorso; el color de las pa-
tas y el tamaño y disposición de las manchas del cuerpo (1).
Atendiendo á las particularidades de la cola , encontramos
desde luego en España dos tipos bien distintos. En las gine-
tas del centro de la Península, el pelo que reviste aquel apén-
dice es mucho más largo en la base que en la punta, y de aquí
que el órgano entero parezca sumamente grueso junto á la
raíz, estrechándose luego gradualmente. Sobre el fondo ama-
rillento sucio del pelo, destácanse ocho anillos negros, los
tres ó cuatro primeros muy estrechos y no bien marcados, y
los más próximos á la punta bien limitados y un poco más an-
chos que los claros. La punta tiene pelos negros y claros, do-
(1) Matschie, ¿oc. «7., p. 1133.
262 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
minando los primeros por encima; puede realmente decirse
que es clara en la parte inferior y negra en la de arriba; en
casi todos los ejemplares esta porción neg-ra se une con el oc-
tavo anillo y parece una prolong-ación del mismo sobre la
punta.
Las ginetas de Andalucía, de Valencia y de las Baleares,
ofrecen caracteres distintos de éstos. La cola es relativamente
estrecha en la base, sin presentar tanta diferencia de anchura
entre ésta y la punta como se observa en los ejemplares de
Castilla. Los anillos obscuros están en número de nueve ó diez,
y la punta es blanca; pero cuando hay solo nueve anillos, so-
bre esta última se ven con frecuencia indicios del décimo, re-
presentado por una mancha más ó menos extensa. El Sr. Be-
nedito me comunica que en las g-inetas valencianas ha obser-
vado la presencia de diez anillos en los individuos adultos, y
solo de nueve en los de poca ó mediana edad; pero por ahora
no me atrevo á decir si esta diferencia se relaciona, en efecto,
con la edad, ó es, como parece m.ás probable, puramente ca-
sual. En cuanto á la anchura de los anillos obscuros próximos
á la punta, es en los ejemplares de Andalucía poco superior á
la de los anillos claros, mientras en los de Valencia son aqué-
llos mucho más anchos que éstos.
Todas nuestras g-inetas tienen el pelo de la parte media del
lomo bastante larg-o, como es natural en formas que habitan
reg-iones templadas; en las de Andalucía y costa del Medite-
rráneo, la long-itad de los pelos oscila entre 45 y 50 mm.; en las
(le la reg-ión central, que viven á mayor altura sobre el mar y
tienen que soportar inviernos muy crudos, es de 55 ó 60.
El color de las extremidades es también un carácter de im-
portancia. Todas las g-inetas españolas tienen la planta de los
pies anteriores muy obscura, en comparación con el color de
la cara superior de los mismos; pero aun en esto hay diferen-
cias; en la g-ineta de Valencia, la planta es mucho más pálida
que en la de Cataluña y en la de Andalucía, y en la del centro
de España, en cambio, es completamente neg-ra, subiendo este
color bastante por la parte posterior de la pata. El antebrazo y
el carpo por delante presentan lunares obscuros más ó menos
marcados, muy numerosos y g-randes en la forma central, po-
cos, aunque bien señalados, en la andaluza, y aun más esca-
sos y mal definidos en la valenciana. Las patas posteriores
ÜE HISTORIA NATURAL. '2C>H
llevan sobre el talón un gran manchón neg-ro, que se corre
posteriormente hacia abajo, formando una faja á lo largo del
pie; esta faja, en la g-ineta de Castilla, se extiende muclio por
los lados, dejando solo una estrecha porción clara delante de
la pata; en las otras g-inetas solo ocupa la parte posterior, de-
jando los lados libres.
En todos estos caracteres, las g-inetas de Andalucía y las de
Valencia se asemejan mucho entre sí y se disting-uen por ig-ual
de las del centro de la Península; pero en lo que toca á las
manchas del cuerpo, sucede precisamente lo contrario. Todas
ellas presentan cinco series de manchas; en la forma de Anda-
lucía, estas series son bastante reg'ulares, y las manchas tie-
nen una forma alargada, casi lineal en alg-unos casos, mien-
tras en la g-ineta central y en la de Valencia las manchas son
más bien redondas ó polig-onales, y forman series sumamente
irreg-ulares, hasta el punto de que es casi imposible disting-uir
bien una serie de la inmediata. En cuanto al tamaño de las
manchas, en todas nuestras g-inetas son bastante g-randes las
de las dos series superiores, disminuyendo lueg-o de tamaño á
medida que se aproximan al vientre. La forma castellana es la
que las presenta más g-randes 3^ más compactas. Todas las g-i-
netas que yo he podido examinar se asemejan en la disposi-
ción de la faja neg-ra del lomo y en el dibujo de la cabeza y de
la nuca; si acaso, pudiera hacerse notar que en las de Valencia
me ha parecido que la mancha neg-ra de la mandíbula inferior
está mejor limitada y es más intensa que en las de otras re-
g-iones.
Como no ig-nora todo aquel que haya visto g-inetas con fre-
cuencia, son muchos los ejemplares en que todas las manchas
y dibujos, en vez de ser negros, presentan un color castaño y
aun leonado-rojizo. Esta anomalía, si es que realmente puede
llamársele así, es mucho menos frecuente en la g-ineta del cen-
tro que en las del litoral. El melanismo, en cambio, se encuen-
tra por ig-ual en todas ellas.
De todo lo expuesto se deduce (jue en España pueden distin-
g-uirse perfectamente, cuando menos, tres formas de g-inetas,
llámeselas especies ó subespecies, correspondientes á otras
tantas reg-iones. Una de ellas, que habita el centro de la Pe-
nínsula, me parece enteramente nueva; otra, la de Andalucía,
debe llevar el nombre de &. melas, por pertenecer á ella el
264 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ejemplar melano así denominado por Graells, y la tercera, ó
sea la del reino de Valencia, me parece idéntica á la de las
Baleares descrita por Thomas, por lo que, al menos provisio-
nalmente, la llamaré (x. baleárica. No sé si la gineta del rincón
sudeste pertenecerá á esta última forma ó si representará una
forma diferente, acaso idéntica á la G. afra de Marruecos; y
por lo que respecta á la de Cataluña, como quiera que la úni-
ca piel que poseo de esta reg-ión (de Gerona) se halla en muy
mal estado, no me atrevo á asegurar nada, si bien creo que ha
de ser la misma gineta de Valencia.
Un examen comparativo de los cráneos me ha convencido
de que las tres citadas formas deben separarse como bien dis-
diutas. La forma general de la calavera es siempre la misma,
como en todo el género; pero hay diferencias de detalle per-
fectamente características, que en seguida indicaré al descri-
bir cada especie, completando mis observaciones con una tabla
de las dimensiones de los cráneos.
1. Genetta melas Graells.
Pelaje ceniciento muy claro; cinco series bastante regulares
de manchas obscuras alargadas, esto es, ovales ó lineares; cola
con nueve ó diez anillos obscuros, los más próximos ala punta
más anchos que los claros que los separan; la punta de la cola
blanca, á veces, en los casos en que hay nueve anillos, con in-
dicios del décimo por encima; antebrazos con lunares peque-
ños y no muy numerosos; plantas de los pies anteriores más ó
menos obscuras, sin llegar á ser negras; pies posteriores ne-
gros por detrás.
Cráneo con el borde superior del agujero occipital for--
mando un ángulo obtuso bien marcado; nasales estrechos y
largos.
La coloración normal de esta especie no había sido descrita
nunca, que yo sepa. Graells tomó por tipo un caso de mela-
nismo, que describió sin gran detenimiento, dando además
una lámina tan inexacta como mal dibujada. La especie debe
ocupar dentro del género un lugar muy próximo á la G. genetta
y la Q. afra; de la primera se distingue por el número de ani-
llos obscuros en la cola y por el color del pelaje, y de la se-
gunda por tener también más anillos y porque sus manchas
son más pequeñas y más compactas; en la lámina de Cu-
DE HISTORIA NATURAL. 265
vier (1), la G. afra tiene la punta de la cola neg-ra, lo que no
sé observa en la G. melas.
Iíal>.- Cuenca del Guadalquivir, desde Sierra Morena hasta
la costa del Atlántico. Muy abundante en Córdoba y Sevilla.
Los datos que poseo acerca de las g"inetas de Badajoz me hacen
presumir que también en esta provincia se encuentra la misma
especie.
El tipo, procedente de Sierra Morena y conservado en el Mu-
seo de Madrid, ofrece el inconveniente de ser inelano y todavía
joven, de modo que su utilidad para un estudio de la especie
es casi nula.
2. Genetta baleárica Thomas.
Pelaje g-ris blanquecino, aveces lavado de amarillento sucio;
manchas irreg'ulares, aproximándose á la forma circular ó po -
lig-onal, y dispuestas en cinco series con poca reg-ularidad;
cola como en la G. melas, pero con los anillos próximos á la
punta más anchos; antebrazos y reg-ión carpiana con pocos lu-
nares, pequeños y mal definidos; plantas de los pies anteriores
más obscuras que la parte superior de los mismos, pero no ne-
g-ras; las extremidades posteriores como en la G. melas.
Thomas dice que la g-ineta de las Baleares no ofrece en su
pelaje el matiz amarillento tan frecuente en las de la Penín-
sula; pero este carácter pudiera muy bien ser puramente in-
dividual.
Cráneo relativamente corto y ancho, especialmente en la
parte del hocico. Los nasales, sobre todo, son notables por lo
cortos; la proporción entre su anchura y su long-itud es com-
pletamente distinta de la que se observa en las otras ginetas
españolas. Si se toma la long-itud de los nasales en su línea de
separación como 100, su anchura máxima resulta en la g-ineta
de Valencia ig-ual á 56,2 y en la G. melas ig-ual á 36,9. Esta
brevedad de la reg-ión facial se traduce perfectamente al exte-
rior, pues la G. baleárica tiene una fisonomía más achatada,
más felina, dig-ámoslo así, que las otras especies.
Exteriormente, lo que desde lueg-o diferencia á la G. baleá-
rica de la G. melas es la forma y disposición irreg'ulares de sus
manchas.
(1) Hist. nal. des Mammiféres, livr. Lii (1820), lám.
266 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Hab. — Valencia, Castellón, Baleares, y probablemente tam-
bién Cataluña y Arag'ón. Los datos más fidedig-nos que acerca
de las g-inetas de las dos últimas reglones poseo se refieren á
una forma de cuerpo irreg"ularmente manchado y con nueve
anillos en la cola. Sin embarg-o, debo hacer constar que el
cráneo de un ejemplar semiadulto de Gerona, que tengo en
mi colección, se parece mucho al de la gineta del centro de
España, y que las plantas de los pies anteriores del mismo in-
dividuo son muy obscuras, casi neg-ras.
3. Genetta peninsulse sp. n.
Pelaje larg-o y espeso, g-ris blanquecino, casi siempre lavado
de amarillo sucio; manchas muy numerosas y compactas, gran-
des y de forma muy irregular, dispuestas en cinco series igual-
mente irregulares; cola muy ancha en la raíz, á causa de la
longitud del pelo, y con ocho anillos negros, los tres ó cuatro
primeros muy mal definidos y estrechos, los restantes bien
marcados y algo más anchos que los espacios claros interme-
dios; la punta es clara por debajo y negra por encima, estan-
do generalmente la porción negra unida al octavo anillo. Las
plantas de los pies anteriores son de un negro de carbón muy
intenso, color que sube un poco por detrás del carpo y se fun
de insensiblemente con el de la parte posterior del antebrazo,
que suele ser un poco más obscura que la anterior; en la re-
gión carpiana hay muchos lunares obscuros bastante grandes.
Las patas traseras, bajo el talón, son negras, no solo por de-
trás, sino también en los lados.
Dimensiones del tipo: cabeza y cuerpo, 48 cm.; cola, sin los
pelos, 42; pie posterior, sin uñas, 8.
El cráneo se asemeja más al de la Cr. meJas que al de la
(r. baleárica; pero el agujero occipital no tiene el borde poste-
rior tan anguloso como en aquélla, sino más curvilíneo y bas-
tante menos escotado.
Por sus plantas anteriores negras y por el matiz gris algo
obscuro, la Gr. 'peninsulm se aproxima á la Gr. barbar Wagn., de
Argelia y Túnez (1); pero ésta no tiene más que siete anillos
obscuros en la cola, mientras en aquélla hay ocho, más la
(1) G, M. Wagner: Reisen in der Regentschaft Algier, m (1841), p. 23, lám. v.
DK HISTORIA NATURAL.
mancha de la punta, que puede considerarse como rudimento
de un noveno anillo.
Hah. — España central: las dos Castillas, y probablemente
todo el antig'uo reino de León, hasta Galicia.
El tipo es un macho adulto de El Pardo, cerca de Madrid,
reg-alado al Museo de Ciencias por S. M. el Rey D. Alfonso XIII.
En el mismo Museo, entre otros ejemplares, existe uno de Ar-
g-anda que constituye un hermoso ejemplo del melanismo, fre-
cuente en ésta como en todas las g-inetas.
En la sig'uiente tabla se dan las dimensiones de los cráneos
de las tres especies que acabo de describir, tomadas sobre ejem-
plares perfectamente adultos.
Longitud basilar
Anchó en los zigomáticos
ídem interorbitario
ídem de la caja cerebral
Longitud de los palatinos
Ancho de los misuios al nivel del primer molar.
Longitud de los nasales
Ancho de los mismos
Observaciones sobre las rocas epidutíferas de Andalucía
D. JOSE MACPHERSON(I).
El desarrollo de la epidota secundaria á expensas del feldes-
pato en algunas rocas de Sierra Morena es tan notable y se ve-
rifica en tan gran escala, que su estudio sug-iere consideracio-
(1) Fragmento de una carta inédita. rNota de la Com. depull.j
2()S boletín de la real sociedad española
nes transcendentales sobre un proceso obscuro y que se refiere
indudablemente á época posterior á la completa consolidación
de los materiales en que aparece.
Estas rocas son porfídicas, unas veces granófiros y otras ver-
daderos pórfidos cuarcíferos, abundantes en toda la reg-ión
montañosa citada, y especialmente en la parte que corresponde
á las provincias de Córdoba y Sevilla. Tratando de la primera,
ya tuve ocasión de notare! desarrollo del indicado mineral, en
términos de merecer, á mi juicio, formar un g-ropo indepen-
diente con estos materiales, cuya evolución principia por sim-
ples manchitas de epidota y acaba por un puro ag-reg-ado de
este mineral y cuarzo. Cuando se encuentran masas en este
último estado, no sería fácil inducir su orig'en si no fuera por
comparación con ejemplares que se hallan en el período del
tránsito.
He hecho g-ran número de preparaciones, y entre ellas las
hay sumamente interesantes; pero ning-una lo es tanto como
la de un pórfido que aflora en la Sierra de los Santos, al W. de
Espiel, en la provincia de Córdoba. Hállase la roca formada por
una pasta homog'énea, de color rojo de ladrillo, con un poco de
cuarzo y abundantes cristales de feldespato empastados porfí-
dicamente. La mayoría de éstos están manchados de verde por
la epidota, y en el campo del microscopio se ve que constituye
frag-mentos de diverso tamaño, hasta el punto de que, en oca-
siones, la totalidad de la substancia feldespática ha sido reem-
plazada por el mencionado silicato.
Es curioso en estas pseudomorfosis que cuando la epidota
ocupa todo el espacio que tenía primitivamente el feldespato,
el mineral nuevamente producido conserva la forma cristalina,
del que deriva; pero con una pureza tan notable, que á veces
constituye bellas maclas de Carlsbad, con su plano de asocia-
ción perfectamente visible. En transformaciones ulteriores,
que se pueden apreciar en otras preparaciones, acaba la roca
por ser un simple ag-reg-ado de cuarzo y epidota con desapari-
ción completa del feldespato.
Los mineralogistas han descrito ya el proceso de la epidcti -
zación; tratándose, sin embargo, de esta transformación en
tan g-ran escala como se presenta en la Sierra Morena, surg-en
cuestiones obscuras de índole g-eológ-ica que merecen fijar la
atención. Desde lueg-o ha sido preciso, no solo que la cal haya
DE HISTORIA NATURAL. 269
i-eeraplazado por completo á la potasa y la sosa del feldespato,
sino que además las relaciones cuantitativas de la sílice de los
minerales puestos en presencia haya cambiado total y radical-
mente. Y si, como todo induce á creer, estas acciones secun-
darias se han verificado cuando las rocas estaban ya en estado
sólido, me parece que existen en esto motivos de reflexión y
de enseñanza para el petróg-rafo y el g"eülog"o.
En resolución, limitándome al caso referido y sin multipli-
car más los ejemplos, creo que para explicar la serie de reac-
ciones á que debe su orig-en la epidota secundaria de los men-
cionados pórfidos, hay que admitir, no solamente movimien-
tos complejos moleculares encadenados en el seno mismo de la
masa pétrea, sino un transporte concomitante hacia el exte-r
rior, de substancia excedente, por todo extremo notable, y re-
velador de la importancia de las acciones secundarias en el
erénesis de las rocas.
Datos para la fauna de la provincia de Oviedo
pOR
DON CELESTINO GRAIÑO.
Mamíferos (i).
Quirópteros.
Plecolus miritus L.— Poco común. Recibe el nombre g-eneral
de espitagueyos, el cual viene á ser sinónimo de murciélag'O.
Carniceros.
Ursus arctos L. — Relativamente no es escaso. Osu es el nom-
bre castizo asturiano; las crías reciben los de os/nos, oseznos y
est>a7'dos.
Putorms ermineiis L. Armiíto. — El ejemplar que poseo proce-
de de las inmediaciones de Cudillero, y solo por esa parte y la
de Caborana teng-o noticias ciertas de su existencia.
Como el tamaño de mi ejemplar es un poco mayor que el
(]) Véase mi nota en el Boletín Soc. esp. de Hist. nat,, t. ii, 1902, pag. 296.
T. v.-Mayo, 1905. 18
270 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que en las obras le asig-nan, lo consig-no aquí por si pudiera
ser este dato de alguna importancia.
Larg-o, 0,37; cabeza, 0,06; cola, 0,092; g-rueso, 0,113.
Roedores.
Sciiirus múgaris L. ATdiUa.—Y.%\?i. es la única especie del
g-énero que menciono sin tenerla en mi colección, pero no me
cabe duda alg-una respecto á su existencia, porque he visto
varios individuos.
Elyomis nitela Gm. Leroto.—^olo he visto un ejemplar que
conservo; fué cog-ido en el nido de un ave en los alrededores
de Aviles durante el mes de Junio último.
Aves raras en el litoral.
Solo haré aquí mérito de dos especies y una variedad raras,
remitiéndome en las demás á mi «Catálog-o de las aves de
Asturias».
Jilg-uero albino.— Ejemplar sumamente raro en esta reg-ión,
cazado en los alrededores de Aviles.
De un blanco purísimo, sin vestig-ios del negTO de la cabeza
ni del g-ris en ning-una parte; solo tiene rastros del rojo de la
frente y las mejillas. Conserva los colores negro y amarillo
de las alas y el negro de las g-randes remeras.
Plectropha7ies nivalis L. — Pájaro rarísimo cazado el 7 de No-
viembre en las Huelg-as (Goson); hasta que me trajeron éste no
había visto ning-ún otro ejemplar en la provincia ni tenido
noticia de él.
Cohjmhus arcticus L. — Cazado en Luanco el 5 de Diciembre
de 19U3 en tiempo de g-randes temporales.
Anfibios del litoral.
Tritón marmoratus Dug\ — Le encontré escondido en la tie-
rra al removerla para sacar una lag-artija.
Salamandra maculosa Laur.— Muy común; se la conoce con
el nombre de sacanera, y el vulg-o la reputa muy venenosa.
DE HISTORIA NATURAL. 271
Bufo vulgaris Laur. /S^^o. —Frecuentísimo, tenido por ve-
nenoso.
Bufo Calamita Laur.— Común y calificado también de bas-
tante venenoso, aunque menos que el anterior.
Hyla arbórea L. — Muy abundante.
Rana esculenta L.— Comunísima. Recibe en Asturias el nom-
bre castizo de rana, y á los renacuajos se les designa con los
de cudrares, cudraretes y cuyaretes, aludiendo, sin duda, á su
forma.
Reptiles del litoral.
Ofidios.
Tropidonotus viperirms L.
Tropidonolus natrix L.— Común. Temido por confundirse con
ias víboras.
Saurios.
Anguis fragUis L.— Muy frecuente. Recibe el nombre de
escuHMerto; todo el mundo sabe que no es venenoso, á pesar
de lo cual se le persig'ue mucho.
Lacértidos.
Lacerta mwralis Laur.— Comunísima. En el país la llaman
Uargatera.
Lacerta tiridís L. — Hay dos variedades, una con manchas y
otra reticulada, comunes ambas. Reciben el nombre g-eneral
de Llargatos.
Quelonios.
Testudo matiritanica Schfeff. (1).
Peces.
Centriscus scolopax L. Trompetero. — Pescado en Aviles en
Ag*osto de 19)4; es muy raro en estas costas. Posteriormente
he visto otro ejemplar que trajo un vapor pesquero de bou.
(1) Véase mi nota «La Testudo mauritanica de Asturias», Bol. Soc. e.sp., t n¡, 1903,
pág. 148.
272 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Descripciones de algunos Hemipteros nuevos del centro de España
DR. (i. HORVATH.
Nuestro coleg-a T>. José María de la Fuente, que explora con
tanto celo como éxito la fauna entomológ-ica de la provincia
de Ciudad Real, tiene, desde hace alg-unos años, la bondad de
comuni-carme los Hemipteros que recog-e en los alrededores de
Pozuelo de Calatrava, habiendo log-rado la satisfacción de en-
contrar entre las especies recog'idas, no solo algunas intere-
santes por ser poco conocidas, sino también muchas formas
nuevas, como Apierohi ibérica Horv., Campylosteira serena
Horv., Galeatus coJpochiJus Horv., MoJiosteira buccata Horv.,,
Piezocranum seínimilum Horv., Macrotyliis Fuentei Horv., Agal-
lia hispánica Horv., etc.
En 1902 el Sr. de la Fuente ha visitado Fuencaliente, pueblo
situado en el centro de Sierra Morena, donde también ha he-
cho notables é interesantes descubrimientos.
A continuación presento las descripciones de algunas de las
especies y variedades nuevas procedentes de las cazas de nues-
tro diligente coleg-a:
1. Peritrechus gracilicornis V\iX. \^\\ xantJwpus n.
Pedibus flavo-testaceis, tantum annulo subapicali (interdum
antice interrupto) femorum posticorum, annulo subbasali au-
gusto obsoleto tibiarum posticarum apiceque tarsorum ni-
g-ris. cT.
Pozuelo de Calatrava.
2. Derephysia nigricosta n. sp.
Corpore nigro; vesícula antica, carinis foliaceis et lateribut?
explanatis pronoti elytrisque vitreis, testaceo-reticulatis; spi-
nis capitis brevissimis; antennis mediocribus, pallide fusco-
testaceis, pilis semierectis curvatis sat dense obtectis, articulo
tertio disco pronoti aequilongo et quam articulo quarto nigro
duplo et dimidio longiore; pronoto carinis tribus altis, unise-
riatim areolatis instructo, carina media carinis lateralibus aW
DE HISTORIA NATURAL. 27:<
tiore, vesícula antica utrinque areolis quinqué vel sex praedi-
ta et antrorsura elevata, marg-inibus lateralibus laminatis, ex-
tus pone médium rotundatis, ante médium subrectis, tantum
ápice ipso súbito rotundatis et obtuse angulato-productis, per
totam long-itudinem irreg-ulariter biseriatim areolatis; elytris
apicem abdominis paullo superantibus, lateribus leviter rotun-
datis, spatio discoidali biseriatim areolato, spatio laterali serie
única areolarum quadrang-ularium instructo, vena costali cum
venulis transversis spatii lateralis nig-ra, membrana costse per
totam long-itudinem uniseriatim areolata, areolis bis quadran-
g-ularibus; plag-a basali ventris pedibusque pallide fusco-testa-
ceis.
Long-. 3 mili.
Fuencaliente.
Parece próxima á V. rectinervis Put.; pero es evidentemente
distinta de ella por la marg-en del élitro, que está formada por
una sola serie de areolas, y por la nerviación costal de los éli-
tros y las transversas de su espacio lateral, que son negras,
mientras que las restantes nerviaciones son pardas.
3, Galeatiis consimilis n. sp.
Corpore flavo-testaceo; carinis foliaceis lateribusque lami-
nato-explanatis pronoti et elytris vitreis, pallide testaceo-reti-
culatis; capite spinis gracilibus, albidis, apicem ejus superan-
tibus, sed apicem vesiculse anticse pronoti haud atting-entibus
armato; antennis pallide flavo-testaceis, g-racilibus, parce gri-
seo-pilosulis, articulo tertio articulo quarto duplo et dimidio
long-iore; lateribus explanatis pronoti extus rotundatis, antror-
sum ang-ulato-productis et apicem capitis subsuperantibus,
triseriatim areolatis, vesícula antica oblong-o-elong-ata, tecti-
formi, ultra apicem capitis producta et utrinque areolis qua-
tuor iüstructa, carinis lateralibus altis, conchatis, fusco-reti-
culatis, vesícula postica tectiformi et quam vesícula antica di-
midio altiore, utrinque biseriatim areolata, areola anteapicalí
superiore hujus leviter infuscata; elytris completis abdomine
multo long'ioribus, membrana costee ipsa basi ang-ustissima,
dein súbito fortiter ampliata et ang'ulata, extus fere usque ad
apicem subrecta, triseriatim areolata, tantum mox ante mé-
dium areolis binis biseriatis instructa, ápice rotundato et uni-
seriatim areolato, vesícula discoidali modice elevata, antror-
274 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
sum leviter declivi, postice fere subperpendiculari; pedibus
gracilibus, pallide flavo-testaceis.
Long-, 3 mili.
Pozuelo de Calatrava.
El G. muUiseriatus Reut. es el que mayor semejanza tiene
con la nueva especie; pero en ésta la reticulación del pronoto y
de los élitros es de coloración pálida, el seg-undo artejo de las
antenas es más corto, la ampolla posterior del pronoto es me-
nos elevada y. sobre todo, la ampolla anterior del mismo sobre-
pasa la cima de la cabeza; además, la margen elitral es alg-o
más estrecha y tiene las células periféricas tan g-randes como
las de las series internas.
4. Amblytylus scutellaris n. sp.
Oblongo ovalis (cf ) vel ovalis (Q), flavescenti-albicans, super-
ne subtilissime flavicanti-pubescens (an detritus?); capite basi
pronoti V3 ang-ustiore, apicem versus long-ius producto, latitu-
dine sua cum oculis vix breviore et quam pronoto V3 longiore,
a latere viso altitudine sua circiter duplo longiore, vértice
oculo vix plus quam duplo (c/) vel fere triplo (Q) latiore , tylo
a latere viso lato, fortiter arcuato; antennis brevissime pallido-
pubescentilius, articulo secundo latitudini basali pronoti circi-
ter aequilongo, sed articulis duobus apicalibus simul sumptis 1/4
breviore, articulo tertio articulo quarto '^l-- longiore; rostro paul-
lo pone médium ventris extenso, ápice nigro, articulo primo
dilatato, médium xyphi atting-ente; pronoto basi long-itudine
sua fere duplo latiore, ápice fere aeque lato ac longo, lateribus
subrectis, callis parum discretis; scutello laete roseo et linea
mediana pallida signato; hemelytris unicoloribus, membrana
albido hyalina, apicem versus fumata, veuis pallide flaventi-
bus; pedibus subtiliter pallido-pubescentibus, femoribus ante
rioribus impunctatis femoribus posticis subtus punctis minu-
tis fuscescentibus seriatim dispositis notatis, tibiis fusco- vel
testaceo-spinulosis, tarsis ápice nigris. c/. 9.
Long-. 3 »/2-3 -'A mili.
Pozuelo de Calatrava y Fuencaliente.
Especie fácil de reconocer por su escudete de un hermoso
color rojo, carácter que no se encuentra en ninguna otra espe-
cie del mismo g-énero. Por lo demás es bastante próxima á la
A. delicakis Perr.; pero difiere por su menor tamaño y por el
DE HISTORIA NATURAL. ^''^
segundo artejo de las antenas, distintamente más corto que
los dos últimos artejos reunidos.
5. Atractotomus nitidus n. sp.
Ovalis, nig-er, nitidus, pilis albidis facillime divellendis par-
ce vestitus; capite basi pronoti Vs ang-ustiore, vértice oculo du-
plo latiore; articulo primo antennarum nigro, articulo secun-
do obscure fusco-castaneo, fusiformi, diámetro suo máximo
fere quintuplo long-iore et marg-ine basali pronoti V3 breviore,
breviter nig-ro-piloso; pronoto basi long-itudine sua fere duplo
latiore; hemelytris unicoloribus, membrana fuinata, venis con-
coloribus; femoribus nigTis, ápice albido-testaceis, tibiis albi-
dis, nigTO-spinosis, spinis sat long-is, e punctis distinctis ni-
g-ris nascentibus. Q.
Long-. 2 1/4 mili.
Pozuelo de Calatrava.
Recuerda, por las tibias provistas de espinas bastante fuertes
y de g-randes puntos neg-ros, á la J.. tigripes M. R.; pero la
talla mucho más pequeña, el segundo artejo de las antenas
menos grueso y de un pardo obscuro, y, sobre todo, las tibias,
que no son negras por debajo, no permiten confundirla con
ella.
El único ejemplar que conozco ha perdido los dos últimos
artejos de las antenas y los tarsos.
G. Typhlocyba exornata n. sp.
Albida, nitidula; vittis duabus lateralibus pronoti antice in
vértice, postice in scutello continuatis, limbo scutellari etcom-
raissurali (apicem versus attenuato et evanescente) clavi vit-
taque interna percurrente corii juxta suturam clavi sita auran-
tiacis; vértice medio quam lateribus distincte longiore et lati-
tudine sua basali inter oculos pauUo breviore; facie impicta;
pronoto longitudine sua duplo latiore et quam vértice vix lon-
giore; membrana leviter fu mata, flavo-venosa, areola apica-
li secunda breviter petiolata; unguiculis tarsorum fusco- ni-
gris. of. 9-
Long. 3 V/4 mili.
Fuencaliente.
Se parece un poco por los dibujos de la cabeza, del pronoto
y del escudete, á la Aleira albosiriella Fall.; pero la especie á
276 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que más se asemeja es á la Typhlocyba Paiidellei Leth., distin-
g-uiéndose, aparte del dibujo, por el vértex menos prominen-
te y por el abdomen enteramente pálido.
7. Zygina punctigera n. sp.
Albido-flavescens; maculis duabus punctiformibus discoida-
libus verticis maculaque punctiformi apicali scutelli nigris;
vértice lunato, latitudine sua basali inter oculos % breviore;
fronte superne litura W-formi fusca, deorsum cum vittis dua-
bus lateralibus fuscis confluente notata; clypeo paludo; prono-
_to long-itudine sua duplo et ^/^ latiore et quam vértice dimidio
long-iore, albicante, medio fascia transversa brunneo -flave-
scente sig-nato, marg-ine postico subrecto; scutello maculis vel
punctis basalibus nigris destituto; hemelytris albido-hyalinis,
flavo-venosis^ areola apicali tertia fere quadruplo long"iore
quam latiore; corpore subtus, maculis duabus discoidalibus
nigris mesosterni exceptis, pallido; dorso abdominis nig-ro (cT)
vel nigricante (Q), marginibus posticis et lateralibus ség-men-
toruin pallidis; unguiculis fusco-nigris. ^. Q.
Long-. 2 Va mili.
Pozuelo de Calatrava.
Pertenece al grupo de Z. párvula Boh.; pero es muy distinta
por su talla pequeña, por sus élitros desprovistos de bandas
obscuras, por el clipeo y parte inferior del cuerpo pálido, y,
sobre todo, por el escudete sin manchas en la base y marcado
con un g'rueso punto negn*o en el ápice.
8. Pediopsis virescens Fabr. var. lineóla n.
Griseo-flavescens; puncto apicali verticis mag-is minusve
deorsum in fronte producto et interdum cum plaga inferiore
inedia nigra vel nigricante liujus fere conjuncto, nigro; pro-
noto lineóla mediana nigra ab ápice usque ad médium exten-
sa et retrorsum sensim subtiliore notato; scutello maculis dua-
bus basalibus triangularibus et linea mediana fuscis punctis-
que duobus discoidalibus nigris ornato; hemelytris brunneo-
flavescentibus; puncto propleurarum punctoque basali exter-
no tibiarum posticarum nigris. a-
Long-. 4 Va mili.
Fuencaliente.
Se parece á primera vista, por su coloración, á la var. ñas-
DE HISTORIA NATURAL. 277
sata Germ.; pero los dibujos de la cabeza, del pronoto y del
escudete, son diferentes.
9. Floria blandula n. sp.
Pallide testacea; vértice iuter oculos duplo latiore quam me-
dio long-iore; conis frontalibus vértice paullo breviorihus, ex-
tus rectis, intus diverg-entibus, ápice obtusis; antennis home-
lytris 2/s brevioribus, g-racilibus, pallidis, articulis 3-5 ápice
imo, articulis reliquis autem totis nig-ris; pronoto vértice paul-
lo plus quam dimidio breviore, utrinque ad latera puncto ni-
gTO notato; mesonoto fulvo- vel interdum fusco-vittato; heme-
lytris hyalinis, pallido-venosis, latitudine fere duplo et dimidio
long-ioribus, extus pone médium subrectis, ápice late rotunda-
tis, fascia anteapicali obliqua curvata, a ramo furcali secundo
usque ad apicem venae radialis extensa et extrorsum vittulas
tres ramos furcales 2-4 usque ad apicem prosequentes emit-
iente, pallide fusca sig-natis, ramo furcali primo pallide fusco-
adumbrato, parum obliquo, petiolo furcae primae recto et quam
spatio Ínter ápices ramorum furcalium primi et secundi paul-
lo breviore, petiolo furcíe secunda sat curvato, ramis furcali-
bus hujus modice diverg-entibus, vena radiali apicem versus
leviter curvata; corpore subtus nig-ro-varieg-ato, raro fere toto
nig-ro; pedibus pallide testaceis; abdomine nig-ro annulato.
Long". corp. 2-2 •/g, cum hemelytris 2 ^¡^-2^]^ mili.
(/. Abdomine fere toto nig-ro; seg-mento g-enitali cum appen-
dicibus testaceo; forcipe a latere visa recta, augusta, diámetro
suocirciter quintuplo long-iore et apicem versus vix attenuata;
lamina g-enitali forcipe distincte crassiore et paullo long-iore.
<?. Valvulis g-enitalibus pallidis, válvula inferiore quam su-
periore paullo breviore.
Pozuelo de Calatrava.
Esta especie recuefda, por los dibujos pardos de sus élitros,
á F. Retama Put.; pero es mucho más pequeña, con los conos
frontales más cortos y rectos, con su borde externo y con los
ramillos de la seg-unda bifurcación elitral menos diverg-ente.
También son un poco diferentes los dibujos de los élitros,
puesto que la faja oblicua anteapical es confluente con las
manchas marg-inales que ocupan la extremidad de los ramillos
2, 3 y el del radio, y se prolong-a un poco hacia el centro del
élitro, á, lo larg-o del peciolo de la seg-unda celdilla marg-inal.
boletín de la real sociedad española
Notas sobre los Pirgomórfidos (Pyrgomorphidm)
POE
DON IGNACIO BOLÍVAR.
XI Subfain. Ortacrinae.
Esta subfamilia, que en la Monog-rafía estaba confundida
con la Sphenari(S, debe formar un grupo independiente, como
se ha visto por los nuevos g-éneros descubiertos recientemen-
te. En efecto, á los tres que allí comprendía, Orthacris Bol.,
Sphenacris é Ichthiotettix Rehn., hay que ag-regar ahora
Discolorhimis y Caprorhimis Sauss., si bien este último me
ofrece alg-una duda en cuanto á su colocación, y por último,
Calamacris Rehn. y dos nuevos g-éneros, Nerenia y VerduUa,
que propongo para formas muy notables, unas desconocidas
hasta ahora, y otra ya conocida, aunque muy imperfectamen-
te, por lo que ni yo la había enumerado en la Monog-rafia ni
autor alguno se había ocupado en citarla; me refiero á la Pyr-
(jomorpha brachyptera ó Acridium ( P)/rgomorpha) cycloptermn,
que con los dos nombres fué descrita por de Haau.
Ichtliiotettix Rehn.
Mr. Rehn. ha propuesto este nombre para sustituir al de Ich-
Ihidion, ya empleado por Dejean en los coleópteros.
La única especie conocida habita en Méjico.
Orthacris Bol.
De este género solo se conocía una especie^ 0. filiformis Bol.,
de Ceilán. cuando se publicó la Monografía, pero á ella he aña-
dido otras cuatro en «Les Orthoptéres dS S'Joseph's Collége»,
Ann. de la Soc. ent. de France, 1902, p. 608, que son: O. riificor-
nis, eleyans, simtdans y acuticeps, todas de la India (Maduré y
Kodaikanal); y por último, hay que ag-regar todavía otra des-
cubierta por Mr. Maindron en la costa de Coromandel, y que
se conserva en el Museo de París.
0. Maindroni sp. nov.
Stramineus, verisimiliter decoloratus, in vivo olivaceus? Cor-
DE HISTORIA NATURAL. 279
pore superne ci-ebre punctato-irapresso. utrinque fascia lata
castanea callis flavis adspersa pone oculos oriunda, et ante
coxas posticas evanida. Fastig-ium latiusculum ante oculos mo-
dice prominulum, medio obtuse carinatum ápice obtusatum.
Oculi lineis nigris curvatis parallelis picti. Pronotum antice
posticeque subindistincte sinuati, lobis deflexis forte impresso-
punctatis callis flavis nuraerosis irreg-ulariter dispositis, mar-
gine inferiore nec non ang-ulis antico posticoque flavis. Tym-
panum abdominale adest. Tuberculum prosternale conicum
parvum. Intervallum mesosternale ang-ustissimum x-forme.
Tibige posticse ápice intus macula fusca, in marg-ine externo
spina apicali brevissima instructse. Abdomen linea augusta
laterali castanea albido g-ranosa Q.
Long-. corp. 27; cap. 4; prou. 4,2; fem. post. 11 mili.
Loe. Geng-i, costa de Coromandel (M. Maindron, 1901).
Parece afín al 0. filiformis Bol., pero de mayor tamaño y de
coloración diferente. Los bordes laterales del pronoto están cu-
biertos de pequeños callos amarillentos, que en el O. filifor-
iRíS son raros y muy pequeños, y en la nueva especie numero-
sos y confluentes.
Sphenacris Bol.
El S2)henacris crassicornis no ha vuelto á ser citado; pero en
cambio he visto otra especie diferente de aquélla en la col. del
Sr. Finot.
Sph. granulatus sp. nov.
Colore testaceo supra fusciore. Corpus dense verruculosura.
Caput breviter conicum. Fastigium trigonum oculo brevius
vix longius quam latius, antice rotundatum, medio tenuissi-
me sulcatura. Frons subindistincte sinuata; costa tota sulcata
sulco Ínter antennas ang-ustissimo versus apicem frontis indis-
tincte ampliato. Gense pone oculos sulcat?e et rug-osfe. Pronotum
postice truncatum carina media obtusata subsulcata, metazo-
na brevissima, margine inferiore loborum incrassato medio
subindistincte sinuato, ángulo postico rectángulo, obtusato
erosulo. Abdomen supra carinatum. Lamina supraanalis trígo-
na, sulcata. Válvulas ovipositoris compressiusculae elongatse
superiores serrulatae Q.
Long. corp. Q 31; pron. 5 mili.
280 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Loe. NoLivelle Caledonie (CoU. Finot).
A pesar de carecer de antenas y de patas posteriores el ejem-
plar descrito, me parece que no puede dudarse acerca de la
colocación de este insecto en el g-éi;í>ero Sphenacris Bol.
Discolorliinus Sauss.
Es una nueva forma de Madag-ascar, que corresponde á los
Orthacris de la India. Solo se conoce una especie D. squalimis
Sauss. á la que refiero los ejemplares que M. Sikora ha repar-
tido por todas las colecciones, siquiera no la conveng-a ente-
ramente la descripción orig-inal. El c/ no ha sido descrito.
cf Statura multo minore. Antennse articulis 16 compositse
fastigio ad basin articuli tertii extenso. Lamina supraanalis
elong-ato-trig-onalis. Lamina infrag-enitalis cónica acuta super-
ne carinata.
Long'. corp. 16; antenn. 8; pron. 2,8; fem. post. 7,5 mili.
El g-énero Colamacris Rehn. debe colocarse en este sitio.
Caprorhinus Sauss.
Este g-énero ofrece para mí alg-una duda en cuanto á su co-
locación, á pesar de haber examinado el ejemplar típico en el
Museo de Ginebra. El insecto tiene alg-una semejanza con Ru-
hellianigrosiynata, disting-uiéndose, sin embarg-o, por la dis-
posición de los lóbulos mesosternales, que son más larg-os que
anchos, estando separados por un espacio más estrecho que
uno de ellos. Las fositas metasternales están aproximadas y se
continúan por un surco oblicuo converg-ente con el del lado
opuesto,, orig-inando una x, como es propio en esta tribu.
Solo ha sido descrito el cf y procede de Madag-ascar.
Nerenia nov. g-en.
Reservando para otra ocasión la descripción de este g-énero,
daré aquí solo los caracteres diferenciales más importantes:
Corpus apterum. Antenna? ínter ocellos insertse. Gense tan-
tum rug-atse. Pronotum dorso postice subsinuatum sulco typico
longe pone médium sito; lobis deflexis marg-ine inferiore rec-
to. Tibian posticse canthis obtusis, pra^ter spinam apicalem
spinis extus 6-7, intus 10 armata?. Prosternum tubérculo ápice
obtuso. Intervallo mesosterni ang-usto. Abdomen ápice valde
DK HISTORIA NATURAL. Qíil
clavatum, antrorsum ampliatum. Lamina infrag-enitalis mag-
na, transversa, inflata, postice carinata.
N. Francoisi sp. n.
Ocliracea; lobis lateralibus pronoti pallidis; femora postica
intus nig-ra, área infero interna sang-uinea ¡f.
Long-. corp. 22; pron. 4; fem. post. 12 mili.
Loe. Nueva Caledonia. Recog-ida por mi distinguido coleg-a
ür. Ph. Francois, de la Facultad de Ciencias de París, á quien
rae complazco en dedicarla.
Verdulia g-en. nov.
Corpus cylindraceum elong-atum. Fastig-ium trig-onale depla-
natum. Costa frontalis tantum inter antennas et apicem fasti-
g'ii explicata. Antennse filiformes elongatse basi subtriquetrfe.
Pronotura dorso 'tereti cribroso-punctato, postice obtuse ro-
tundato, lobis deflexis. Elytra venis long-itudinalibus con-
fertis parallelis obsita. Alse marg-ine undulato. Tibise posticse
canthis obtusis spina apicali externa armatfe. Tarsi pilosi. Pros-
ternum tubérculo cuneiforme ápice trúncate instructum. La-
mina sternalis elong-ata. Intervallum mesosternale ang-ustum
x-formi, lobis rotundatis. Abdomine c' ápice clavatum depres-
sum. Seg-mentum anale raag-num, medio profunde sinuatum,
lamina supraanalis spathulata. Cerci compressi postice incurvi.
Valvulse ovipositoris Q sinuatíe.
Género afín al anterior por la forma del abdomen, que es
también abultado en el ápice, como el de alg-unos Mastax.
Por su aspecto g-eneral recuerda por completo el g-énero
Oponíala, j es también notable por la forma de las alas, que
tienen el borde externo ondulado ó crenulado, esto es. dividido
en lóbulos redondeados que corresponden á los espacios de los
radios anales.
Á este g-énero corresponde el A. (Pyrgoúiorpha) cycloideum
de Haan, que este autor ha caracterizado en el cuadro sinóp-
tico de la pág-. 149 de su obra «Verhandeling-en over de Na-
tuurlig-ke g-eschiedenis der Nederlandsche overzeesclie bezit-
ting-en door de Leden der Natunrliundig-e Commissio in Oost-
Indié en andere schrijvers», y que lueg"o ha descrito con el
nombre de 'bracliypterum, habiendo sido olvidada por todos los
autores. Afortunadamente se conserva el tipo de ella en el
282 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑO1.A
Museo de Leyden, donde he podido examinarla, gracias á la
amabilidad del Director de dicho Museo, Sr. Jentik, y del con-
servador de las colecciones entomológ-icas, Sr. Ritsema, com-
prendiendo que la especie no puede colocarse en ninguno de
los g-éneros conocidos, por lo que he formado el que antecede.
Más tarde he visto dos nuevas especies de este mismo g-énero,
inéditas, en el Museo de Berlín y en la colección del Sr. Dohrn
de Stettin, quien ha llevado su g-enerosidad hasta el punto de
regalarme dos ejemplares de una de ellas.
Haan ha caracterizado así su especie: 6. Cydoideum n. sp.
III. Elytra ápice rotundata.
C.) Fusca, abdomine breviora. Alee arcuatse, crenatée. Des-
pués, en la pág-ina siguiente ai cuadro, ha descrito esta es-
pecie con el nombre de A. (Pyrgomorpha) hrachyíiterum, en
estos términos: Femina. Elytris ang-ustis parallelis fuscis,
versus apicem lucidioribus; alis semicycloideis, marg'ine ere
natis (ejusdem formse ac in A. (Mastace) cijcJoptero, n.) irides-
centibus, basi ínfima coe.ruleis, medio pellucidis, versus mar-
g-inem externum obscuris: nervis nig-ris; femoribus integris:
posticis oblong'is: tibiis posticis latere superiore fequaliter spi-
nosis; capitis vértice dilatato, plano, ápice obtuso, linea media
impressa; facie plano-concava]; capite pone oculos convexo.
4 fasciato; pronoti dorso convexo, ang-ulis rotundatis; proster-
ni cornu trig-ono, ápice truncato; abdominis dorso acuto-cari-
nato, basi ccerulescente, medio nitidissimo obscuriore, ápice
fusco. Long-. corp. 14'"; elytr. 8'" Nova Guinea. Cita, además,
la Pl. XXIII, ñg\ I Q, pero equivocadamente, pues es la xxi en
la que aparece representada esta especie.
Las tres especies que conozco de este g"énero pueden distin-
g-uirse entre sí de este modo:
1. Elytra perfecte explicata apicem femorum atting-entia
1. cydoidea Haan.
1. Elytra abbreviata ad médium femorum posticorum tantum
extensa.
2. Alse rufíe extus infuscatse 2. Dolirní Bol.
2. Alfe infumatse 3. olivácea Bol.
I. V. cycloidea de Haan.
Color testaceus. Caput pronoto «que long'um. Fastig-ium
horizontaliter productum oblongo-subrotundatum, lateribus
DK HISTORIA NATURAL. 283
haud sinuatis. Frons modice obliqua subdeplanata fusca. Gena*
punctatse. Antennse breves articulis inaequalibus corapositae,
siib serrata^, articulis 5 6 transversis, 8 subquadrato, 10-11 an-
g-ustis, 13 externe ang-uloso. Pronotum marg-ine antico tuber-
culis nig-ris minutis ornato. Elytra apicein abdominis subat-
ting-entia ang-usta, Alae cycloidefe, externe crenatse hyalinae,
micantes basi interna coei'ulese, obscure margúnatse. Femora
postica compressa. Tibise canthis subacutis. Tarsi articulo se-
cundo quam primus parum breviore. Prosternum marg-ine an-
tico distincte reflexo medio tubérculo compresso subtruncato.
Lamina sternalis antice subarcuata, lobis mesosterualibus
fe re quadratis intervallo ang-ustiore sejunctis.
Long-. corp. 34,5; pron. 5,5; elytr. 19; fem. post. 14,5 mili.
Loe. Nouvelle Guiñee, MuUer (tipe de Haan).
Creo debe conservarse para este especie el nombre de cycloi-
dea, que es el primero con el que aparece designada en la
obra en que fué descrita, puesto que en el cuadro sinóp-
tico á que me refiero aparece suficientemente caracterizada,
aunque lueg-o haya sido descrita y fig-urada con el de hrachyp-
tera, nombre que es además poco apropiado, por ser la especie
mejor dotada bajo el punto de vista del desarrollo de las alas.
2. V. Dohrni spec. nov.
Griseo-virescens, utrinque fascia lata citrina ab oculos usque
basi femorum posticorum extensa. Fastig-ium triang'ulare,
marg'inibus sinuatis. Frons apicem versus medio subsulcata.
Oculi testacei. Pronotum unicolor vel pallide varium. Elytra
médium femoruui posticorum extensa pallide variegata. Ala'
rufíB externe infuseat^e. Femora postica basi supra virescen-
tes, g-eniculse intus obscure g-laucae; área infero-interna rufa.
Tibise g'laucescentes, intus obscuriores, long-e g-riseo pilosse.
of Abdomen apicem versus subdepressum seg*mentis ultimis
fusco marg-inatis, seg-mento pasnultimo late sinuato, medio
obtusissime ang-ulato; seg-mento anali profunde sinuato. La-
mina supraanalis spathuliforrai, elong-ata, apicem versus pa-
rum ampliata atque ápice sub cordiformi. Cerci ápice sub-
ampliati supra oblique truncati. Lamina infrag-enitalis carina
long-itudinali media instructa.
Long-. corp. cr28; anteun. 12; cap. 4,8; pron. 5; elytr. 10,5;
fem. post. 11 mili.
2i84 UOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Long-. corp. Q 50,5; antenn. 12; cap. 6,5; proii. 8; elytr. 14;
fem. post. 16 mili.
Loe. Sumatra. Col. Dorhrn.
Dedico esta especie al ilustre naturalista Sr. Dohrn, de Stet-
tin, á quien soy deudor de numerosas especies de ortópteros
del Norte de Borneo.
3. V. olivácea spec. nov.
Corpore obscuro-g-riseo virescenti, utrinque vitta minus lata
flava ornato; fronte fusca. Fastig'ium triangulare lateribus
subsinuatis. Antenn^e elong-atse. Elytra pone médium femorum
parum extensa. Alfe infumatae. Femora postica flavovirescen-
tia intus et subtus rufa. Tibiíe posticse necnon g*eniculis intus
nig-ro subviolaceae g-riseo villosse, basi incrassatse. Abdomen
apicem ver.-us subdepressum, seg-mentis fusco- marg-inatis
seg-mento psenultimo late sulcato, seg-mento anali profunde
exciso. Lamina supraanalis elong-ata spathuliformi supra cari-
nata, pone médium ampliata cordiformi. Cerci ante apicem
supra subtusque sinuati ápice compressi. Lamina infrag-eni-
talis subtus ápice carinata ¡^f.
Long'. corp. cf 27; antenn. 10,5; cap. 4,6; pron. 4,8; elytr. 11,5;
fem. post. 11 mili.
Loe. Deli (Sumatra), Mus. Berlín.
XII. Subfam. Geloiinae.
Propong-0 esta nueva subfamilia para formas también nue-
vas que no entran naturalmente en las ya conocidas, y de las
que puede considerarse como tipo el g-énero.
Geloius Sauss.
1. Abdomen Iseve vel rug-osum haud costulatum. Caput su-
perne haud carinatum. Cerci perspicui. . 1. Finoii Bol.
1. Abdomen long-itrorsum irreg'ulariter carinulatum. Caput
superne carinatum.
2. Elytra brevissima.
3. Frons obtusang-ulatim sinuata; antennas latiores Q. Valvu-
bB ovipoiütoris suaviter sinuatse 2. nasiitus Sauss.
3. Frons rectang-ulatim sinuata; antenníe ang-ustiores Q. Val-
vulíe ovipositoris fortiter sinuatae. 3. crassicornis Sauss.
2. Elytra nuUa. Frons arcuato-sinuata 4. Decorsei Bol.
DE HISTORIA NATURAL. 285
1. G. Finoti Bol.
Colore pallide ochraceo fusco -vario. Granoso-cicatricosus.
Caput haud cariiiatam. Fastig'ium antrorsum ang'ustatum du-
plo long-ius quam latius. Frons obliqua indistincte siuuata
crebre puuctata. Costa frontali ante apicem fastig-ii súbito
depressa. Antenna? rf crassiusculae, elong-atíe, Q depressae, tri-
quetrse extus obtuse subserratae. Pronotum cylindricum antice
posticeque truncatum haud carinulatum dense cicatricosum,
flavo-rufo et fusco-punctatum lateribus maculis duabus palli-
dis; lobis deflexis niarg-ine inferiore fere rí3cto haud incrassato
ang-ulo postico truucato marg'ine postico recto. Elytra nulla.
Pedes antici breves costulati, g-ranosi. Femora antica rf fusca
extus dentibus mag-nis subsequalibus nig-ris armata. Abdomen
compressiusculum carina media dorsali plus minusve perspi-
cua. Lamina supraanalis sulcata lanceolata. Cerci conici com-
pressi. Valvulíe elong-atae.
Long-. corp. q^Q 24-'40; antenn, 10,5-9; pron. 3,5-5; fem. post.
11-14 mili.
Loe. Madag-ascar (Sikora). Museo de Paris y col. Finot,
Brunner y en la mía.
Esta especie difiere bastante de las restantes del g-énero, y es
posible que cuando sean aquéllas mejor conocidas sehag-a ne-
cesario separarlas; así es que no le convienen varios de los ca-
racteres que Mr. de Saussure atribuye á este g-énero, como son:
Capite et thorace distincte, abdomine minus, supra, carina-
tis... facie a latere valde sinuata tere obtusang'ulatim incisa...
mesosterni lobi retro converg-entes... abdomen... seg-menta 1-4
superne, ápice, tubérculo minuto, rotundato notata... cerci
haud perspicui...
2. G. nasutus Sauss.
Por error se ha citado la fig". 28 en la pág-. 639, debiendo ha-
ber citado la fig-. 37. que es la que representa el fémur anterior
del macho.
3. G. crassicornis Saus. sp. ined.
G-. iiasuto valde affinis; colore pallide fusco, verisimiliter
decolorato. Caput rug-osum superne carinatum. Frons fere
rectangulatim sinuata. Témpora supra insertionem antenna-
rum fortiter sinuata. Antenn* ang-ustiores sed valde dilatatse
T. v.-Mayo, 1905. 19
286 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ab oculis remotíe. Pronoto rug-oso-punctato, subtectiforme
postice trancato. Elytra breviora. Abdomen carinatnm utrin-
que carinulis irreg-ularibiis long'itrorsum pliculatum. Lamina
supraanalis mag-na triang-ularis. Valvulae ovipositoris ante
apicem fortiter sinuatse Q.
Long". corp. 9 35; cap. 5,5; antenn. 10; pi'on. 4,5: elytr. 1;
fem. post. 12 mili.
Loe. Madag-ascar (Grandidier).
4. G. Decorsei Bol.
Terreus ochraceus, rug'osas. Capite supra inter oenlos rug-is
aiiriculatis retrorsum in carinas productis; fastig-ium medio
subcoarctatum antice rotundatum a latere visum oculo vis
longius; ocelli perspicui minuti; frons arcuato-siniiata. Prono
tum rug-ulosum impresso-punctatiim punctis nig-ris in q^ prae-
ditum. Femorá postica intus extnsque fascia arcuata nig-ra
g-eniculari. Abdomen in long-itudinem costulatum, punctis
stig-maticis nigris. c/$-
Long". corp. rf 21; pron. 2,8; fem. post. 8,5 mili.
» » 9 50; » 5; » » 13 »
Loe. Madag-ascar, Ambovorabe, Dr. Decorse, 1901. Museo
de París.
En esta especie el cuerpo es prolong-ado y áptero; la cabeza
cónica, aquillada por encima; el fastig-io, casi horizontal, es
saliente, y está surcado por encima anteriormente; la frente
muy oblicua, con la quilla surcada y entre las antenas com-
primida y más alta, con márg-enes eng-rosadas y distantes en-
tre las antenas y el ápice del vértex; esta quilla se rebaja sú-
bitamente, formando una g-ran sinuosidad. Las antenas son
triquetras hasta el ápice, anchas y están formadas de artejos
muy desig-uales, insertándose muy próximas á los ojos; éstos
son oblong-o-g-lobosos y las mejillas lisas.
El protórax es casi cilindrico, no estrechado hacia delante,
truncado por detrás, pero alg-o escotado en el medio; solo pre-
senta una quilla media y el surco posterior está abierto muy
por detrás del medio del protórax en el cuarto superior del
mismo; los lóbulos laterales son apenas más altos por detrás,
con las márg-enes inferior y posterior casi rectas y el áng-ulo
posterior truncado oblicuamente. Los fémures anteriores son
muy cortos, g-ruesos; los intermedios están aquillados, y diri-
DE HISTORIA NATURAL. 287
<^-idos hacia atrás no alcanzan al extremo de las caderas poste-
riores, y las patas últimas apenas pasan del medio del abdo-
men, teniendo sus tibias los bordes redondeados y provistos de
espina apical externa. El prosternen tiene un tubérculo cuboide
comprimido lateralmente y redondeado por detrás en el ápice.
La placa esternal es larg-a y presenta un intervalo mesosternal
estrecho, limitado por las márg-enes de los lóbulos que son re-
dondeadas y divergentes hacia atrás. La lámina supraanal
del G^ es oblonga y triangular; los cercos cónicos, prolongados
hacia adentro en el ápice; la placa infragenital muy corta y
obtusa en su extremidad. La supraanal de la 9 está surcada
en el medio y es triangular, y los cercos cónicos. Las valvas
del oviscapto son comprimidas, prolongadas, escotadas antes
del ápice y crenuladas superiormente.
Ichthiacris Bol., gen. nov.
Corpus elongatum filiforme subapterum. Caput carinatum.
Fastigio supra antice canaliculato. Frons valde obliqua costa
sulcata, Ínter anteunas et apicem fastig'ii compressa sulco an-
g-ustissimo. Antenníe fere usque ad apicem triquetrse subfili-
formes ante ocellos inserta?. Gena? pone oculos rugoso g-rano-
soe. Pronotum antrorsum angustatum, postice marginato-
truncatum, tantum medio carinatum sulco postico valde pone
médium sito, lobis deflexis subparallelis marginibus inferiore
et postico sinuatis ang-ulo postico rotundato yel truncato. Ely-
tra brevissima. Feuiora antica in cf incrassata. Tibise postica)
canthis rotundatis spina apicali externa nuUa vel fegre distin-
g-uenda? Prosternum valde tumidum. Lamina sternali elonga-
ta, antice marginata intervallo mesosterni trapezoidali. Abdo-
men supra carinulatum. Valvuhe ovipositoris breves superio-
res valde sinuatae.
Las tres especies que conozco de este g-énero proceden todas
de California y pertenecen al Museo de París.
a. Dorso abdominis valde pliculato.
h. Frons leviter sinuata; vértex haud depressus; pronotum
rugulosum \. costulata sp. n.
hh. Frons vailde sinuata; vértex transverse depressus; prono-
tum verrucosum 2. Re/mi sp. n.
aa. Dorso abdominis haud plicato; pronotum fere Iseve
3. californica sp. n.
288 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAKOLA
1, I. costulata sp. nov.
Testacea, fusco variegata. Corpus punctato-rug-ulosum. Fas-
tig-io á latero viso haud declive oculo subbreviore supra cari-
nato. Frons subsinuata, costa sulcata Ínter antennas compres-
so-elevata. Antennfe concolores articulo primo supra macula
fusca ornato. Occiput carinulatum. Pronotum rug'ulosum ca-
rina media lateralibusque perspicuis, lobo medio (mesozona)
carinis long-itudinalibus instructo metazona haud carinata
confertim impresso-punctata; lobis lateralibus valde rug-ulo-
sopunctatis concoloribus ang-ulo postico retrorsum levissime
producto. Elytra brevissima, marg'inem posticum mesonotipa-
rum superantia marg-ine interno recto, externo arcuato, pune-
tata. Pedes fusco varieg-ati. Tibia^ postictepallidse. Prosternum
valde tumidum antice dente parvo instructum. Meso- et meta-
notum long-itrorsum canaliculata. Lobis mesosternalibus in-
tervallo ang-ustiore sejunctis. Abdomen inlong-itudinem cana-
liculatum.
Long-. corp. 9 34; cap. 5; pron. 4-8; fem. post. 11 mili.
Loe. Basse Californie, Dig-uet. Musée de Paris.
2. I. Rehni sp. nov.
Testacea, fusco-varieg-ata. Corpus rug-ulosum. Fastig-ium
sub ascendente oculo subfequilong-um supra inter oculos trans-
verso depressum et lateribus sinuatis. Frons valde sinuata,
costa sulcata inter antennas valde elevato-compressa. Genpe
tuberculatse fusco- vi ttatse. Pronotum rug'ulosum valde grano-
sum, carinis lateralibus a g-ranulis indicatis, metazona punc-
tato-verruculosa marg-ine postico 9 nig-ro-plicato; lobis defle-
xis extus marg-ine subsinuato, paludo, cicatricoso etpone sul-
cum posticum crebre rug-uloso-punctatis, ang-ulo postico haud
retro producto, marg-ine postico sinuato supra elytra rotunda-
to-producto. Elytra brevissima. Femora postica fusco et albido
varieg-ata. Tibiee posticae fusca? pallide varieg-atse. Abdomen
seg-mentis dorsalibus leviter costulatis nig-ro-punctatis.
Long-. corp. cr'^ 20-39; cap. 4, 6,5; pron. 3,2-7; fem. post. 9,
5-17 milL
Loe. Basse Californie, Dig-uet. Museo de París.
Dedicada al sabio ortopterólog-o que tanto ha contribuido al
conocimiento de los ortópteros americanos.
DE HISTORIA NATURAL. 28Í1
3. I. californica sp. nov.
Flavo- testacea. Corpus o' subleve, 9 rug-ulosura. Fastig-ium
sub declive oculo brevius c/ vel haud long-ius Q, supra carinu-
latuin. Fi'üDs subsinuata costa sulcata ínter antennas coni-
presso-elevata. Antennse concolores articulo primo supra ma-
cula fusca ornato. Caput pone oculos vitta pallida fusco mar-
ginata, atque sulcis duobus obliquis antrorsum convergenti-
bus. Pronotum dorso impresso punctato vel rug-uloso, carina
media distincta, carinis lateralibus in d" indistinctis, in $ pers-
picuis, rectis, retrorsum diverg-entibus, postice evanidis lobis
deflexis supra ad carinas bifoveolatis, infra et postice sinuatis,
ang-ulo postico retrorsum subproducto, marg-ine externo late
flavo cí' Elytra brevissima, extus nig-ro-marg-inata. Meso- et
metanotum nec non abdomen long'itrorsum carinulata uti in
Asíro?nam gen. Proscopidarum. Femora postica área interna
sang'uinea lobo g-eniculari interno macula fusca pallide cir-
cundata. Tibiae posticae g-riseo-villosa^ f úsese supra usque mé-
dium pallidse.
Long\ corp. cTQ 30-39; cap. 5-6; pron. 4,5-8; fem. post. li-
le mili.
Loe. Basse Californie, Dig-uet. Museo de París.
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Sesión del 7 de Junio de 1905.
PRESIDENCIA DE DON SALVADOR CALDERÓN.
— El Secretario accidental Sr. Fernández-Navarro leyó el acta
de la sesión anterior, que fué aprobada.
—Se dio cuenta de las publicaciones recibidas, haciendo el
Sr. Presidente mérito especial de la «Descripción microg-ráfica
del sistema leñoso de las especies forestales españolas», por
D. Joaquín María de Castellarnau, texto y atlas del 2° cuaderno,
que ha sido remitido por el ministerio de Ag-ricultura. Se acor-
dó oficiar á éste dando las g-racias por tan valioso donativo.
admisiones. — Quedaron admitidos como socios numerarios:
D. Antonio Mombiedro y Abelián, propuesto por el Sr. Pittalu-
ga; D. Mariano Delg-ado, D. José Guijelmo, D. Guillermo Ma-
dariag-a, D. José del Noval, D. Estanislao Urquijo, D. Enrique
Sancho, D. Enrique Núñez de Prado y D. Modesto de León y
Ramos, propuestos por el Sr. Mazarredo; D. Salvador Cañáis,
D. Vicente Vera, D. Anselmo González, propuestos por el se-
ñor Bolívar; D Francisco Aranda Millán, propuesto por el se-
ñor Cendrero; D. Vicente Bertrán de Lis y el Sr. Barón de La
Barre, propuestos por el Sr Escalera; D. Francisco Pardillo y
Vaquer, propuesto por el Sr. Taboada, y como socio ag-reg-ado
D. José María Benedito, propuesto por el Sr. Ribera.
Se hicieron otras propuestas de socios.
Comisión del Noroeste de África.— El Secretario dio cuenta de
haber quedado constituida la Comisión para la exploración del
Noroeste de África en la forma sig-uiente:
Presidente: Excmo. Sr. D. Manuel Allendesalazar.
Vicepresidentes: Excmo. Sr, Duque de Alba; Excmo. Sr. Duque
de Luna; Excmo. Sr. Duque de Medinaceli; Excmo. Sr. Mar-
qués de Santa Cruz; limo. Sr. D. Santiag-o Ramón y Cajal.
Tesorero: Excmo. Sr. Marqués de Urquijo.
Secretario: D. Ignacio Bolívar.
Vocales: D. Manuel Antón y Ferrándiz; limo. Sr. D. Luís
Bahía; D. Salvador Calderón; D. Blas Lázaro é Ibiza; D. Carlos
Tomo v.-Junio, 19ü5. 20
294 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de Mazarredo; limo. iSr. D. Emilio Ribera; Ilrao. Sr. D. José
Rodríg'uez Mourelo.
Comisario: D. Manuel Martínez de la Escalera.
La Comisión, una vez constituida, hacomenz do susg-estio-
nes visitando á las Sermas. Infantas Doña Isabel y Doña María
Eulalia, que la acogieron del modo más favorable, y al Sr, Mi -
nistro de Estado, y repartiendo una circular en la que se ex-
ponen los propósitos de la Sociedad.
A las 5.000 pesetas concedidas por S. M. á la expresada Co-
misión, hay que agregar ;500 del Sr. Allendesalazar, 2.500 del
Sr. Duque de Medinaceli, 10.000 del Ministerio de Estado,
2.000 del Banco de España, 1.000 del Casino de Madrid, 50 de
D. Nicolás M.' Urgoiti , 100 de D. Carlos Barranco y S. Este-
fani y 500 de la Asociación general de Ganaderos.
Los expedicionarios designados por la Sociedad comenzarán
muy pronto sus trabajos, que en esta primera etapa se dirigi-
rán principalmente á tanteos para las exploraciones futuras
que por las condiciones climatológicas del país deberán dar
principio en el otoño.
Comunicaciones.— El Sr. Calderón dijo que en el trabajo del
Sr. Hernández -Pacheco «Las cuarcitas bismutíferas de Conquis-
ta (Córdoba)», aparecido en el Boletín último del mes de Abril,
se había deslizado un error de localidad en la nota de la pági-
na 220. La localidad de la provincia de Gerona, de donde pro-
ceden los ejemplares de bismuto que posee el Museo de Cien-
cias naturales, rectificada por nuestro distinguido consocio el
R. P. Font y Sagué, de Barcelona, qq Espinahell y no GmwAveX,
como decía la etiqueta del Museo.
Este ejemplar procede de la colección del Sr. Martín Donay-
re, comprada en 1862, la cual consistía principalmente en mi-
nerales españoles.
Y ya que de esta localidad se trataba, recordaba que el mis-
mo Sr. Font le comunicó que en los montes cercanos se encon-
tró tiempo atrás un gran trozo de bismuto nativo, que ha dado
mucho que hacer, sin que se haya podido descubrir de dónde
procedía. Es el mismo paraje donde aparecen con notable
abundancia la granatita y la molibdenita.
—El mismo Sr. Calderón dio lectura de unos «Datos sobre el
mispiquel de España».
DE HISTORIA NATURAL. 395
—El Sr. Reyes, después de expresar su g-ratitud al Sr. Minis-
tro de Instrucción pública y á la Sociedad por haberle desig--
nado como representante en el Congreso Botánico que va á
■celebrarse en Viena, manifestó su sentimiento por no poder
asistir á tan importante reunión, á causa de ocupaciones pe-
rentorias que se lo impiden. El Sr. Presidente se lamentó de
^Uo, y de que por tanto España y la Sociedad se vean privadas
■de contar con un representante en aquel Cong-reso.
— El Sr. Ribera leyó la sig-uiente nota expresiva de alg-unas
partidas del presupuesto de Instrucción pública de Francia:
«El 22 de Abril próximo pasado ha sido promulgada la Ley de
Presupuestos francesa para 1905; en ella aparecen destinados
€78.000 francos para personal del Museo de Ciencias naturales,
incluso el Jardín de plantas, y 331.000 para su material, canti-
dades casi ig'uales á las que se destinaron para las mismas
atenciones en 1904. También se destinan 324.500 francos para
viajes y misiones científicas y literarias, y en partida especial
una crecida subvención 2)ara la Misión cienUfica á Marruecos.
Es de advertir que para los servicios que se acaban de mencio-
nar vienen hace años destinándose cantidades análog-as ó su-
periores, salvo para la Misión de Marruecos, para la que este
es el primer año en que se ha fijado partida especial, aunque
en los anteriores viene concediéndose subvenciones menores
á Sociedades diversas de las que estudian científicamente Ar-
gelia y la zona marroquí limítrofe con ella. Someto estas cifras
á la consideración de la Sociedad por si cree oportuno que sean
publicadas en el Boletín y aun en algún periódico diario, para
que la opinión vaya enterándose de cómo se atiende á estos
servicios fuera de España, aun en países, como Francia, que
no son de los más espléndidos para las instituciones de inves-
tigación o enseñanza de las ciencias naturales.»
—El mismo Sr. Ribera leyó una nota sobre observaciones
biológicas, recogidas por él en Valencia durante el eclipse de
1900. Con este motivo el Sr. Reyes recordó que en las actas del
tomo XXIX de nuestros Anales apareció una nota suya sobre
«Efectos del eclipse en algunas plantas», cuyas observaciones
confirmó el R. P. Navas, y que en la misma sesión de 6 de Ju-
nio de 1900 el Sr. Dusmet comunicó otras observaciones referen-
tes á la actividad de himenópteros y dípteros durante aquel fe-
nómeno. Otros señores socios hicieron uso de la palabra encare-
296 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ciendo la conveniencia de estimular á nuestros coleg-as para que-
durante el próximo eclipse del 30 de Agosto reúnan y remitan
el mayor número de datos de esta índole.
— El mismo Sr. Ribera mencionó los principales ing-resos
que ha tenido recientemente el Museo de Ciencias naturales, y
entre ellos el importante donativo de varios ejemplares de ópa-
los leñosos de Pozo Cañada, en la provincia de Albacete, debi-
do á sus gestiones cerca del Sr. López Mateo Buenrostro, Cate-
drático de aquel Instituto. De estos ejemplares hay dos de enor-
mes dimensiones: uno mide más de un metro de circunferen-
cia por 2,40 de longitud, y otro análogo, mayor grosor por
más de un metro de altura.
— El Sr. Lázaro leyó una nota bibliográfica sobre el trabajo
del Sr. Castellarnau antes mencionado.
— El Sr. Pittaluga habló de un caso notable de invasión pa-
rasitaria observado en España, cuyo agente transmisor es el
mosquito.
—El Sr. Hernando (D. Benito) dijo lo siguiente:
El Dr. A. L Goncalvez Guimarais, catedrático de la Uni-
versidad y director del Museo Geológico de Coimbra, ha tenido-
la bondad de hacerme la siguiente observación:
Supone que las dos maclas de Fluorita (números 1 y 2 de la
Memoria) son según cara de octaedro, originándose la núm. 1,.
mediante el cruce de dos individuos de la núm. 2.
Notas hibliógráflcas.— El Sr. Calderón leyó las siguientes:
Bibiano Contreras, El país de la plata. Apuntes históricos
del descubrimiento de la mina «Santa Cecilia>'>, sita en Hiende-
laencina. Guadalajara, 1905. 118 páginas. Es un folleto muy
interesante sobre la historia algo novelesca del descubrimien-
to y la grandiosa explotación de este distrito, tan célebre en
la minería española y que tanto ha influido en los adelan-
tos de este arte en nuestro país. Basta para dar idea de la pa-
sada importancia del distrito, hoy abandonado, reproducir los
datos de que el filón rico, en una extensión de kilómetro y me-
dio á dos kilómetros, con una profundidad de unos 400 metros,
ha producido la inmensa cantidad de 10.324.145 onzas de pla-
ta desde 1847 á 1882, cantidad que, computada como mínimum
á 5,50 pesetas onza, ha valido en la Casa de la Moneda cerca
de 60 millones de pesetas, sin incluir lo que las minas produ-
DE HISTORIA NATURAL. 297
jeron en 1846 ni los minerales vendidos en Cartag-ena y otros
puertos.
González Hidalg-o, J., Moluscos testáceos de Santander y de
■otros 'puntos de la promncia. (Revista de la Real Academia de
Ciencias exactas, físicas y naturales de Madrid, t. ii, núme-
ro 3, 1905, pág-inas 313-331). Resumiendo los datos recogidos
por el autor y por el Sr. Azpeitia y los de 7 especies drag-adas
por el profesor González Linares, se citan en este trabajo 138
especies con indicación precisa de las localidades y habitat de
las mismas.
A continuación indica el autor las especies recog-idas por él
en otros puntos de la costa de Santander, y cuyos datos apare-
cen por vez primera.
Gerland,G., ErdbebenbeoMchtungen in Spanien. (Beitr. z. Geo-
phys , Yi, 1904). El autor se ocupa del establecimiento del Ob-
servatorio del Ebro, en Tortosa, dirig-ido por el P. Cirera, que
encuentra perfectamente dotado para recoger las observacio-
nes sismológicas con toda la necesaria precisión.
Sauvag-e, H. E., Note sur un nSpirangiumy> du calcaire Htho-
c/rapMque de Japromnce de Lérida (Catalogne). (Ann. Soc. g-éol.
du Nord, xxxiv, 1905, páginas 9-12.)
El Sr. Vidal ha recog-ido en Santa María de Meya un huevo
de la citada especie, que el profesor León Vaillant cree se apro-
xima á los holocéfalos más que á los elasmobranquios, y que
€n concepto de Sauvag-e pudiera referirse al liásico inferior.
Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 20 de Mayo últi-
mo bajo la presidencia de D. Manuel Paúl, el cual recordó que
hace tiempo había mencionado la mosca del olivo, Dacus olem,
como uno de los enemigos que causan más daño á la recolec-
ción de la aceituna. El Congreso oleícola, organizado por la So-
ciedad de Agricultura de los Alpes marítimos, pidió una serie
de medidas eficaces para evitar en aquella región la reproduc-
ción y extensión de esta plaga, que fueron expuestas por di-
cho señor.
— Se dio lectura á una «Excursión á los Jarales (Badajoz)»,
remitida por el Sr. Barras, de Huelva,
—Se trató á continuación del segundo Congreso internacio-
nal de Botánica que se reunirá en Viena del 11 al 18 de Junio
del corriente año, leyéndose un artículo publicado sobre este
298 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
asunto por el Sr. Barras, de Huelva, en el número 5, tomo xv
de la revista «La Naturaleza».
La Sección de Zaragoza celebró sesión el 29 de Abril bajo la
presidencia de D. Pedro Ferrando. El Sr. Presidente manifestó
que el día anterior habían permanecido en esta capital los ex-
cursionistas franceses de la Sociedad de Ciencias naturales de
Beziers, 'áivigidiOQ por el Presidente M. P. Cannat, habiéndoles
acompañado los Sres. Ferrando, Roca, Solano y el R. P. Navas.
Los excursionistas se marcharon muy satisfechos, después de
haber visitado los Museos de Historia natural.
— El Sr. Moyano hizo saber que el Sr. Orensanz (D. José)
había sido nombrado, en virtud de oposición, Profesor auxiliar
de esta Escuela de Veterinaria, noticia que ag-radó á todos.
Los señores socios estuvieron en el Jardín Botánico viendo
la colección de plantas medicinales que existen, haciendo su
descripción el Sr. Ferrando.
La misma Sección celebró sesión el día 29 de Mayo bajo la
presidencia de D. Pedro Ferrando.
— El Sr. de Val y Julián (D. Vicente) presentó á los señores
socios un herbario que posee é hizo una reseña de las plantas
de que aquél consta, dando especial noticia de alg-unas nota-
bles ó poco frecuentes de la reg-ión aragonesa.
Notas y comunicaciones.
Notas sohre los Pirgomórfidos (Pijiujomorpliidm)
(Conclusión)
POB
D. IGNACIO BOLÍVAR
XIII. Tribu Trigonopteriginos.
Doriella Bol.
La circunstancia de no haber tenido presentes á la vez las
tres especies que conozco de este g"énero y del siguiente, me
hacen estar un poco dudoso respecto á su verdadera coloca-
ción. No había establecido aún el nuevo sistema de los pirgo-
mórfidos cuando conocí la BorieUa cinnabarina: y por lo que
DE HISTORIA NATURAL. 299
lo que respecta á la Brimiella anlistes, el mal estado del ejem-
plar no rae permite apreciar la forma de las fositas metaster-
nales ni la disposición de la parte terminal del pecho, precisa-
mente destrozado por el alfiler.
A la D. cinnabarina que di á conocer en los «Annali del Museo
Cívico di Storia Nat. di Genova», vol. xxxix, 1898, p. 85, y que
procedía de Nueva Guinea, hay que ag-reg-ar otra especie.
D. paradoxa sp. nov.
Cinéreo ñavescens, fusco-fasciata. Caput superne carina us-
que apicem fastig-ii perducta, utrinque transversim rug-atum.
Fastig-ium oculorum Icng-itudine haud vel vix superans, marg-i-
nibus subsulcatis, antice subrotundatum. Frons subsinuata
granulis nigris conspersa rug-osa, juxta ocellum médium callís
flavis duobus instructa; costa ínter antennas compressa marg-í-
nibus versus apicem fastig-ii diverg-entibus prope apicem con-
verg-entibus fovea formantibus. Antenuíe fusCcB articulo 10 ex-
tus ante apicem dente acuto armato. Pronotum rug-uloso-ca-
llosum obtuse cari natura, antice truncatura postice subam-
pliatum et obtusang-ulatum; prozona convexiuscula, metazona
planíuscula rug-is elong-atis subparallelis obsita; lobis defle-
xís trapezoídalibus postice valde altioribus g-ranulis minutís
nig-ris sparsis, ang-ulo postico obtuse truncato, marg-ine ínfe-
riore obliquo, ínteg-ro, posteriore sinuato. Elytra fusco-varia,
subparallela. femdribus posticis valde superantia; campo mar-
g-inali apicera versus pellucido; ápice truncata et arcuato-
sinuata, irreg-ulariter reticulata atque sparse nodosa. Ala?
fuscjfi. Lobi mesostcrnales subquadrati ínter se valde distantí.
Tíbise postica? apicem versus fuscae. Tarsí posticí articulus ul-
tímus articulis duobus primís subseque long-us. Valvulfe oví-
positoris elong-atse rainute serrulatíe 9-
Long\ corp. 9 .50; capitis 8; antenn. 11; pron. 9; elytr. 38;
fem. post. 18; tib. post. L5. Lat elytr. 8 raill.
Loe. Stephansort, Bahía del Astrolabio, Biró, 1900. Nueva
Guinea. Museo de Budapest.
Brunnlella nov.
Corpus corapressiusculura elong-atum. Caput conicum pone
oculos utrinque haud tuberculatura. Fastig-ium-a latere foveo-
latum, superne depressum antice latum. Costa frontalis ínter
300 boletín de la real sociedad española
antennas compressa et sulco destituía versus apicem sulcata
marg-inibus diverg-entibus. Antennse ensiformes, vix ante oce-
llos insertse. Pronotum dorso ang-usto antice trúncalo postice
rotundato haud carinato, lobis deflexis postice altioribus an-
g-ulo postico dentato. Elytra angusta elong-ata sparse nodosa
ápice rotundato-sinuata. Alfe angustatse perfecte explicatge.
Prosternum antice tubérculo transverso instructum. Lamina
sternalis elong-ata, antice ang-ulato rotundata, lobis mesoster-
nalibus parvis intus rotundatis in 9 spatio angustiore sejun-
ctis. Abdomen compressum superno medio carinatum 9-
Faltan las patas posteriores y el ápice del abdomen en el
único ejemplar que he visto y que pertenece al Museo de Ham-
burg-o. Dedico el g-énero al ilustre entomolog-o de aquel Museo
Sr. von Brunn que tanto se ha distinguido en el estudio de
los ortópteros.
A pesar de esto, no dudo corresponda á un género distinto
del Doriella por la quilla frontal, forma del vértex y del pro-
noto, anchura del espacio mesosternal, etc.
Br. antistes Bol.
Straminea fusco-varia atque sparse minute nig-ro-g-ranulata.
Fastig-io antrorsum indistincte ang-ustato, lateribussubsinuatis
ápice obtusissime ang-ulato- subtruncato, foveolis lateralibus
virg-ulatis ante apicem fastig-ii terminatis. Frons ante ocellum
subimpressa. Antennse ensiformes triquetrse extus serratse;
articulis 3-8 mag-is dilatatis, articulo 11" augusto haud produc-
to 12.° externe ápice extus angulato. Pronotum dorso antice
tereti postice su bdeplanato carina postica tantum pone sulcum
typicum perspicua, canthis rotundatis rugoso impresso-punc-
tatis ad marg-inera anticum carinula sinuosa, marg-inibus tu-
berculis nig-ris instructis; sulco typico distincte pone médium
sito, prozona metazona sesqui long-iora; lobis deflexis rug-osis
nigTO-tuberculatis tantum medio plaga Ifevig-ata, antice punc-
tatis, marg-ine inferiore late sinuato prope angulum posticum
breviter prominulum dente instructo, marg-ine postico sub-^
recto. Elytra multi-reticulata, campo antico prope basin sub-
dilatato vena mediastina explicata pone médium elytrorum
extensa, vena radialis tertia g-ranulis nig-ris ornata; ápice
truncato-sinuata, ángulo antico rotundata, postico ang-ulata-
Al8B hyalinse, marg-ine antico prope apicem opaco. 9-
DE HISTORIA NATURAL. 301
Long'. corp. 9 40; cap. 8; antenn. 13; pron. 5,2; elytr. 26; mili.
Lat. elytr. 3,5 mili.
Locf': Museo de Hamburg-o. La patria de esta especie es pro-
bable sea la Nueva Guinea, por sus g-randes analog-ías con el
g'énero Doriella.
Trigonopteryx Charp.
Me decido á separar este g-énero del Si/stella Westw. por la
importancia de los caracteres que los distinguen. Ya en la Mo-
nografía los había separado, aun cuando considerándolos
simplemente como subgéneros.
Trigonopteryx tiene el cuerpo más prolong-ado, con los bor-
des del fastigio cefálico fuertemente escotados y las antenas
mucho más largas, de modo que en los machos pasan del án-
gulo posterior de los lóbulos laterales del pronoto, y en las
hembras alcanzan al borde posterior del mismo, mientras que
en SijsíeUa apenas alcanzan en los machos aquel ángulo y en
las hembras no llegan á la mitad del dorso del pronoto. Difie-
ren también por la forma del mismo, pues no es éste tan
alto posteriormente; así es que los lóbulos laterales tienen la
forma de un trapecio, pero con el lado posterior poco más largo
que el anterior, mientras que en Systella se acerca mucho al
doble de aquél. El prosternón solo tiene en el primero un pe-
queño tubérculo cónico, al paso que en el seg-undo está provisto
de una larga espina, y por fin, las alas son de forma también
distinta; la escotadura del borde anterior es más ligera, forma
una sinuosidad muy diferente de la que se ve en las alas del
Systella; además de esto, el borde anal es casi recto desde la
base y el ángulo postero apical más acusado, por ser en este
punto el borde menos redondeado; en el Systella todo el borde
es redondeado, y al llegar al sitio en que cambia de dirección
describe una ancha curva. Las proporciones resultantes de la
relación entre la longitud y la anchura son también distintas,
como ya lo hice notar en otra ocasión, pues aun en el ¡mncta-
ta, que es en el que más se aproximan al Systella, llega la
longitud á dos veces y media de la anchura.
Solo comprende las dos especies conocidas de antiguo.
1. Tr. punctata Charp.
Solo el cf era conocido. Considero como la 9 de esta especie
302 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
iin ejemplar de la Col. del Sr. Brunner, existente en el Museo
de Viena, y otro del Museo de Haraburg-o. Son de color amari-
llento verdoso, con las antenas del mismo color y las alas con
muy escasos puntos neg-ros teniendo el fondo amarillo y la
reticulación de un amarillo cromo; la escotadura apical de los
élitros es breve, pero más acentuada, y la reticulación es más
menuda que en el cf.
Sus dimensiones son:
Long-. corp. 9 28; antenn. 13; pron. 9; elytr. 18; fem. post. 18.
Lat. max. elytr. 12 mili.
En el c^, de ig'ual procedencia, el color es de tabaco, y las
antenas tienen la mitad apical pálida.
Las antenas de la 9 son parecidas á las de un Acrida.
Ambos ejemplares proceden de Java, donde creo debe vivir
esta especie, aunque ha sido citada de Ceylán.
En la colección del Museo de Berlín he visto un ejemplar
etiquetado con duda de esta localidad y perteneciente á la
coll. de Charpentier; puede considerarse como el tipo de la es-
pecie y es al que se refiere el Dr. Karsch.
También existe en la coll. Finot.
La 9 del Museo de Hamburg-o procede de Java occidental,
Sukabumi, Frushsthorfer.
2. Tr. Hopei Westw.
Esta especie también existe en Java, de donde poseo un
ejemplar macho, así como en Kina Balu y en Bang-uey, isla al
Norte de Borneo. Museo de Hamburg-o.
Las antenas en la 9 son más estrechas y desig-uales en sus
bordes que en la especie anterior. En el Museo de Berlín hay
ejemplares de Borneo (Frushsthorfer) y Ober Lang'kat, Dell
(Sumatra).
Tr. punctata var. mnltireticulata nov.
Colore fusco. Caput superno suavissime rug-osum. Antenna^
long-iusculse pars dilatata pone médium extensa, articulis 8-9
haud teretes lateribus carinatis long-ioribus quam latioribus
10-13 cylindricis elong-atis. Elytra ápice producta acuta marg-o
apicali obliquo, minutissime reticulata, fusco punctata. Ala»
dilute succineíB campo antico apicem versus inter áreas nor-
males venis epuriis intercalatis, punctis fuscis indistinctis vel
DE HISTORIA NATURAL. a03
tantum duobus, área axillaris antica fusco seriatim pune-
tata 9.
Long-. corp. 39; antenn. 14; pron. 9; elytr. 31; fem. post. 19.
Líit. máxima elytr. 12 mili.
Loe. Java. Un ejemplar de la colección del Sr. Brunner.
Las diferencias entre esta variedad y la forma ordinaria de
la especie están principalmente en la mayor long-itud de las
antenas, debida principalmente á que los artejos 8-13 son más
larg-os, y especialmente el 8.° y el 9.°; en la menudísima reticu-
lación de los élitros, que al mismo tiempo son más puntiag-u-
dos y en la presencia de venas adventicias intercalares en la
mitad distal del campo anterior de las alas. Es nueva va-
riedad?
Systella Westwood.
El g-énero Cri/rloue Stál está formado sobre un ejemplar im-
perfectamente desarrollado del SysteUa.
1. Elytrorum sinu an eapicali brevissimo in cT quinta parte
long'itudine elytrorum ocupante.
2. Fastigium verticis ápice distincte acuto, marg-inibus sub-
sinuatis: Mae vena discoidalis atque vena media vix
pone médium alarum furcatis 1. Westwoodi Stál.
2. Fastigium verticis ápice subrectang-ulum marg-inibus
haud sinuatis: Alee vena discoidalis vix pone médium
vena media distincte ante médium furcatis
2. sicci folia sp. n.
1. Elytrorum sinu anteapicali in ¡^ cuarta vel tertia parte
long'itudine elytrorum ocupante.
3. Pars basalis triquetra antennarum cf tere usque médium
antennarum extensa 3, Annandalei sp. n.
3. Pars basalis antennarum cT tertia parte long-itudine haud
attingenti.
4. Sinu ante apicali elytrorum cf tertia vel 9 quinta parte
long-itudine elytrorum ocupante.
5. ' Antenna? (^ minus ang-ustata?, 9 valde dilatataí
4. Rajiesi Westw.
5. Antennai (^^ valde ang-ustatfe9 vix dilatatae
5. Gesíroi sp. u.
4. Sinu ante apicali elytrorum cf cuarta vel 9 sexta parte
long'itudine elytrorum ocupante G. Dusmeti sp. n.
304 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
1. S. Westwoodi Stál.
En mi colección existe un ejemplar J", procedente de Taja-
bas (Pérez Maesü). Tiene las antenas filiformes, bastante lar-
g-as (10,5 mm.), con la porción deprimida de la base estrecha,
y la terminal formada por artejos cilindricos, todos ellos más
larg'os que anchos. El fastigio del vértice es ag-udo, con los
bordes más altos que éste y algo sinuados.
La escotadura apical del élitro muy reducida, y las venas
discoidal y media del ala, bifurcadas al mismo nivel y próxi-
mamente en el medio del ala. No he visto esta especie en nin-
g'una otra colección, fuera de la del Museo de Estocolmo, don-
de se conservan los tipos de Stal. En el de Londres existe una
especie con el nombre de PhiUppensis, que pudiera referirse
á ésta.
2. S. siccifolia sp. nov.
S. lí'estirood'i valde affinis sed fastigio haud acuto, antennis
longioribus, oculis oblong*o-elong'atis; pronoti lobis deflexis
marg-ine postica valde sinuata et ang-ulo infero-postico magis
acute producto, alis posterioribus vena descoidalis vix pone
médium, vena media distincte ante médium furcatis cf .
cf Long-. corp. 30; antenn. 11,5; pron, 8; elytr. 23; fem. post.
14 mili.
Un ejemplar sin localidad del Museo de Hamburgo.
3. S. Raflesi Westwood.
S. Raflesi W. 1841. Arcana ent. p. 12, pl. iv, fig. 1,2 9.
Acridium (Tñgonopteryx) ylalyptenim Haan. 1848. Verh.
p. 151, Pl. XXIII, f. 6 cf-
Para mí es indudable que la especie dada á conocer por Haan
es la misma de Westwood, de la que éste solo describió y
figuró la 9, y de Haan el cf ; la diferencia en la forma de las
alas basta á explicar esta confusión por la diferencia notable
que entre ellas se observa. En esta especie alcanzan los éli-
tros mayor desarrollo que en las otras, sobre todo en la hem-
bra, en la que llegan á medir 20 mm. de anchura en el tercio
apical por 36 de longitud, que corresponden á 16 y 31 res-
pectivamente en el ^f.
La forma de las antenas es suficiente para caracterizar esta
especie, pues en el macho la parte dilatada y deplanada de la
DE HISTORIA NATURAL. 305
base formada por los artejos 3-5 confundidos, como se sabe, ó
poco distintos, es estrecha, esto es, apenas más ancha que el
resto de la antena y corta, de modo que no lleg'a á formar la
tercera parte de la antena, ó mejor; la porción cilindrácea es
unas dos veces y media tan larg-a como aquélla; en la O la an-
tena es casi dentada exteriormente.
Existe esta especie en el Museo de Berlín 9cf procedente
de Deli, Sumatra, y en el de Ginebra, de igual procedencia.
Corresponden también á ella un ejemplar de Siboelang-it
(N. Sumatra), y otro de Camp Jor, Perak y Pahang- (Malaca)
del Museo de Hamburg-o, y otro de Pontianak (Borneo occid.),
de mi colección.
4. S. Annandalei sp. nov.
S. Raflesi valde aíRnissed fastigio verticis multo majore, pa-
rabólico; antennis forma valde diversa in ¡^ fere usque mé-
dium deplanatis triquetris, denique ang-ustis teretibus ápice
nigris; in 9 parte deplanata pone médium extensa indistincte
articulata; elytris brevioribus atque latioribus, margine an-
tico parum curvato. cf 9-
Esta especie se distingue muy bien por los caracteres expre-
3, en efecto, las antenas tienen su porción prismática de la
mucho más larga que en la Raflesi, de modo que en el (f
la porción terminal solo es vez y media tan larga como ella y
más estrecha que en aquella especie. La forma del élitro tam-
bién es característica, pues la curva que forma el borde poste-
rior en el macho tiene su parte culminante frente al lóbulo en
que termina el campo marginal, de modo que cuando el élitro
está plegado esta parte curva viene á caer por encima de las ro-
dillas de los fémures posteriores, y en el Raflesi cae más atrás.
En los (^ las antenas son más anchas que en esta especie, la
porción terminal cilindrácea es deprimida y tan larga á lo
sumo como la formada por los artejos prismáticos de la base,
sin contar los dos artejos intermedios, también deprimidos,
que son más grandes que en aquella especie.
Las dimensiones son:
cf Long. corp. 31; ant. 10,5; pron. 7,5; elytr. 31; fem. post. 15.
9 » » 39; » 11 ; » 10 ; » 35; » » 18.
Lat. elytr. max. (^ 16; 9 19 mili.
Loe. Península de Malaca.
308 boletín DK LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
5. S. Gestroi.
Fusca vel viridis. Fastig-ium verticis a latere visum oculo
sub brevius antrorsum ang-ustatum subacutum. Anteiiiife bre-
ves cf par-te dilatata basali breve a art. 3-6 formata trig-ona
angusta, articulo 6." articulis tribus anterioribus simul sumptis
seque long-o; parte apicali ang-ustiore quam in congenericis;
9 brevissimsB angustie, parte dilatata usque médium extensa
articulo sexto extus acute producto. Pronotum dorso conca-
viusculo, carinis lateralibus parallelis acutiusculis, disco pos-
tice rotundato-subangulato producto. Elytra elong-ata, campo
autice lato apicem versus sensim angustato, margine antico
antice arcuato, pone médium sinuato, ante apicem rotundato
sinuato sinu in cf tertia parte longitudine elytrorum in 9 tan-
tum sexta occupanti, margine postico subrecto, pone mé-
dium late rotundato, venis fusco adspersis, campo antico in cf
fascia fusca obliqua.
Alse hyalinae inmaculatae cf 9-
Long. corp. (f 29; antenn. 10; pron. 8; elytr. 28; fem. post.
15 mili.
Long. corp. 9 37; antenn. 9; pron. 10; elytr. 32; fem. post.
19 mili.
Lat. max. elytr. J" 12; 9 16 mili.
Loe. Engaño, Búa Búa, Modigbani 1891. Museo de Genova,
á cuyo Director, el ilustre entomólog'O Dr. Gestro, que tuvo la
amabilidad de comunicármela, tengo el gusto de dedicársela.
Las antenas son más esbeltas y delgadas en esta especie
que en todas las restantes; la escotadura del élitro en el ma-
cho es menos acentuada que en las demás; pero en la 9 es
poco más ó menos como en Ra/lesi, de la que la distinguen,
como se ha dicho, las antenas, que en la 9 son muy cortas,
delgadas y con el diente externo muy acusado.
(■). S. Dusmeti sp. nov.
Ochraceo fusca, capite antice dorsoque pronoti fuscis.
Fastigium verticis deplanatum parabolicum rotundatum.
Antennae breviusculae usque ad apicem latiuscuLe haud cT vel
indistincte dentatse. Pronotum dorso augusto concaviusculo
marginibus acutis ante médium sensim coarctatis postice ele-
vato anguste rotundato producto. Elytra fascia obliqua fusca
in cf , fusco adspersa; in 9 margine antico valde arcuato pone
DK HISTORIA NATURAL. 307
médium distiucte sinuato sinu apicali abrupto in cT a 4.^1" in 9 a
6.am partem formato, marg-ine pórtico subrecto loiig-e pone mé-
dium subang-ulato rotundato. Alie h3'alin8e venis pallidis cf 9-
Long-. corp. cf 29; ant. 9; pron. 7,5; elytr. 25: fem. post.
13 mili.
Long-. corp. v 37; ant. 8; pron. 10,5; elytr. 30; fem. post. 17.
Lat. máxima elytr. (^ 13; 9 16 mili.
Loe. Kina-B^ilu Norte de Borneo, Col. del Museo de Ham-
burg-o y en la mía.
Me complazco en dedicarla á D. José María Dusmet, distin-
g-uido himenopterólog'o, que con tanto fruto se ocupa en el es-
tudio de los himenópteros de nuestra fauna.
Es una hermosa especie, casi siempre de color de tabaco;
pero de la que poseo un ejemplar, sin localidad, de color ver-
doso amarillento; todo el cuerpo, así como los élitros, están
salpicados de pequeños puntos pardos, que en estos órg-anos
están dispuestos á lo larg-o de las nerviaciones; además, en
ellos se observa en el cJ una faja parda que se extiende desde
la porción media del campo marginal á la más convexa del
borde posterior, sin lleg-ar á ella; en la 9> esta faja no se dis-
ting-ue, pero suele haber una mancha parda en medio del
campo anterior, que representa el comienzo de dicha faja. Los
élitros son más cortos y anchos proporcionalmente que en
otras especies; la porción culminante en el (f corresponde en
el reposo á la terminación de los fémures posteriores, y está
por delante de ellos en la 9, en la cual no se encuentran en-
frente dicha porción culminante del borde posterior y el lóbu-
lo terminal del campo anterior, los que unidos entre sí dan
una línea oblicua de 18 ó 19 milímetros.
Nota sobre observaciones hechas durante el eclipse
de 28 de Mayo de 1900
POR
D. EMILIO RIBERA.
No suele estar muy desarrollado entre nosotros el espíritu
de observación; parece que encuentra alg-una dificultad para
desenvolverse en la viveza de nuestra imag-inación y en lo
308 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
poco paciente de nuestro carácter; por ello adquieren impor-
tancia las observaciones que sobre cualquier fenómeno natu-
ral puedan hacerse en España, y esta consideración me movió
en 1900 para trasladarme á sitio donde se apreciaran en las
mejores condiciones posibles los efectos sobre los seres vivos
del eclipse total de sol, que por encima de nuestra Península
pasó el 28 de Mayo de aquel año.
La circunstancia de aproximarse otro eclipse total, visible
también en España, muéveme á presentar esta nota á la Socie-
dad ESPAÑOLA DE HISTORIA NATURAL, por SÍ el rclato de mis ob-
servaciones de entonces sirviera de toque de atención ó de
estímulo para que otros, con más habilidad y mayor competen-
cia, puedan ahora hacerlas mejores y publicarlas, para bien
de las ciencias biológ-icas. Poco vale lo que hice, pero con g-ra-
nos de arena se constituyen montañas; vaya, pues, el mío, por
si determina la formación de bloques científicos de verdadero
valer sobre la materia á que me reñero.
Eleg-í para mi estudio á Aspe, villa de la provincia de Ali-
cante, asentada sobre las suaves ondulaciones en que conclu-
ye hacia el Norte la sierra de Crevillente, situada á unos 240
metros, por término medio, sobre el nivel del Mediterráneo,
dominando la fértil veg-a en que también se hallan Novelda y
Monforte, á poca distancia de ambas poblaciones, á la misma
latitud casi que Elche, y á unos doce kilómetros al Oeste de
esta población, de la que la separan una serie de abruptos y
revueltos montecillos. El sitio preciso en que tomé mis notas
fué la casa de campo titulada «La Nía», y para ellas me fué de
mucha utilidad el auxilio de mi estimado compañero D. Vi-
cente Calatayud, catedrático del Instituto de Valencia, que so-
bre darme excelente hospitalidad en Aspe, me acompañó para
mis observaciones en el campo. Fueron éstas las que "sig-uen:
DE HISTORIA NATURAL.
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.-Junio, 1905.
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BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
EFECTOS SOBRE LOS ANIMALES.
Hormigas. — En varios hormig'ueros próximos tenían estas-
trabajadoras iiifatig-ables á sus larvas expuestas al radiante
sol que hacía: cerca de la totalidad, las recogieron y escondie-
ron con g-rande apresuramiento. Las reatas que para su traba-
jo forman las hormig-as, ó se recog-ieron en sushormig-ueros, o
se dispersaron los individuos que las constituían, guarecién-
dose bajo las hierbas.
Patoa con pollos de gallina. — A las tres y treinta y cuatro dio
la pava señales de inquietud, mirando repetidamente al cielo,
llamando á los pollos y yendo con ellos á cobijarse, primero
junto á una pared, más tarde, hacia las tres y cincuenta, al
corral, donde en un rincón los incitó y casi obligó, pues se re-
sistían, á meterse bajo su cuerpo y alas, á pesar de no caber
ya por su número y por el tamaño que alcanzaban.
Gallo y gallinas. — Bastante indiferentes al fenómeno en los
comienzos de éste, recogiéronse, sin embargo, á las tres y cua-
renta y siete, no sin comer antes ávidamente y con prisa; á las
cuatro canta el gallo, y poco después se estiran y desperezan
el sultán y sus odaliscas, y salen de nuevo al campo á pasear
su garbo.
Golondrinas.— \jrí^ pareja tenía su nido en un granero, cuya
ventana daba sobre nuestras cabezas: durante todo el eclipse
estuvieron entrando 3^ saliendo, salvo de las tres y cincuenta
á las cuatro y cinco, en que permanecieron dentro de su col-
gado hogar.
Jilgero enjaulado.— k\ ir obscureciendo comió también con
abundancia, lanzó su melodioso canto, con mucha fuerza por
cierto, y metió la cabeza bajo el ala tranquilamente poco an-
tes de la totalidad. Uestablecida la luz, apareció como aturdi-
do é inquieto, sin cantar.
Pájaros de la /¿/fe/^c/.— Indudablemente creyeron que venía
la noche, porque se congregaron en los árbolos por grupos,
entonando sus habituales y alegres pitorreos vespertinos, ca-
llando á la hora de la sombra total, y dispersándose lentamen-
te y silenciosos después de restablecerse en mucho la luz.
Palomas.— ^MQVon las más prontas para encerrarse y acos-
DE HISTORIA NATURAL. 311
tarse y las más tardías para volver á la normalidad. A las tres
y cuarenta ya se habían recog-ido; hasta más de las cuatro y
quince no reanudaron sus revuelos.
Murciélagos. — Se los vio revolotear mientras hubo poca luz.
Perros. — No manifestaron impresión alg-una por el cambio
celeste dos mastines que se hallaban atados á dos árboles en
la cercana huerta.
EFECTOS SOBRE LAS PLANTAS.
íln la misma huerta pudimos observar varios pies de judías,
tomateras y patatas. -:
Las primeras presentaron el notable fenómeno, frecuente en
ellas durante la noche, de, teniendo en pleno sol las hojas con
los peciolos erg'uidos y los foliólos presentados de canto hacia
el astro rey, colocarlas durante la sombra y alg-o después aún
con los peciolos inclinados hacia el suelo y los foliólos en po-
sición natural, haz hacia el cielo y envés mirando á la tierra.
Las tomateras no dieron señal alg-una apreciable, tal vez
por estar plantadas y reg-adas muy de reciente.
Las plantas de patata doblaron los limbos de sus hojas por
el nervio medio hasta formar un áng-ulo de unos 60°, durante
los minutos siguientes á la totalidad de la sombra: antes y
después los tenían aplanados, como de costumbre durante el
día, y siempre estuvieron dirig'idos hacia el sol.
En otras plantas herbáceas espontáneas se observaron los
fenómenos habituales á los crepúsculos y entrada de la noche.
EFECTOS EN LAS PERSONAS. I'H]
Ni voy á detallar los que la admiración y la novedad produ
jeron en los campesinos que nos rodeaban, ni voy á describii
el pintoresco espectáculo que ofrecían los picos cercanosá
nuestro sitio, cubiertos por enjambres de curiososi, ni es mi
pluma bastante hábil para que aquí pueda consignarse el ho-
menaje que de cuantos cerebros humanos había por allí sur-
g-ió espontáneo y exuberante durante todo el curso del eclipse;
pero, sobre todo, cuando el negrísimo disco lunar aparecía ro-
312 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
deado por el nimbo argentino, desig-ualmente radiante y mag--
nificamente luminoso de la corona solar, destacada sobre un
fondo azul sombrío y muy mate, en el que fulg-uraban alg-u-
nas estrellas. Esto hjibo de suceder en todos lados donde la
interposición lunar sé observara; esto lo han descrito á mara-
villa plumas mejor cortadas; esto lo hemos sentido cuantos el
eclipse hemos visto.
Voy tan solo á consig-nar que fueron muchos de los que me
rodeaban los que dijeron que al acercarse la sombra habían
visto temblar la tierra, eng-añados por la ilusión ópti(5a que les
produjo el rápido lleg-ar y pasar de las fajas alternativas de luz y
de obscuridad que precedían inmediatamente al eclipse total.
Este fenómeno merece consig-narse, porque revela lo visible y
rápido del paso de tales fajas.
Datos sobre el mispiquel de España
POR
D. SALVADOR CALDERÓN.
1843. Leonhard, «Handwort. der topogr. Miner.», p. 39. .
1862. Naranjo, «Elem. de Miner. g-eneral», p. 277.
1879. CuMENGE ET FucHS, «Compt. rend.», lxxxviii.
1886. Vidal, «Bol. Com. Mapa g-eoL», xiii.
1888. Gonzalo Tarín, «Descripc. prov. Huelva», ii.
1894. Martín Donayre, «Bol. Com. Mapa g-eol. de España».
1895. Fernández Navarro, «Anal. Soc. esp. de Hist. nat. »,
XXIV. Actas, p. 87.
1897. Muñoz Madariaga, «Lecc. de Miner.», p. 358.
1898. Pedro Gomes, «Comm. da Direc. dos Trabalh. g-eol. de
Port.», III, p. 205.
1899. Barras (F. de las), «Apuntes para una descrip. g-eol. -
miner. prov. Sevilla», p. 320.
1902. Tenne und Calderón, «Die mineralfundst. der Iber.
Halbins.», p. 29-31.
1903. Fernández Navarro, «Bol. Soc. esp. de Hist. nat.»,
iii, p. 255.
1904. Fernández Navarro, «Bol. R. Soc. esp. de Hist. nat.»,
IV, p. 167.
DE HISTORIA NATURAL. 313
La especie mineral objeto de la presente nota fig-ura en las
obras con los nombres áe pirita arsenical, mispiqíiel (mispickel)
y arseniopirita, y también suelen llamarla hronce blanco nues-
tros mineros. Aunque ha sido objeto de explotación como
mena arg-entífera, y aun alg-o aurífera, y en algunos casos para
beneficiar el arsénico ó el ácido arsenioso (arsénico blanco),
no parece que ha adquirido gran importancia industrial, sien-
do esta una de las causas de la escasez de datos que se poseen
respecto á su distribución en España, sin embarg"o de ser fre-
cuente en ella en estado de pequeños filones, acompañando á
la pirita ó á la marcasita. En la obra que publiqué en colabo-
ración del malogrado profesor de Berlín, el Dr. Tenne, se con-
sig-nan sobre el asunto algunas noticias, que voy á presentar
unidas á las que con posterioridad he adquirido, terminando
con un resumen de los datos referentes á la producción, seg'ún
las estadísticas mineras (1).
Galicia.— 't^Q halla el mineral de que tratamos en cantidades
variables, desde masas hasta pequeños nidos en los yacimien-
tos de estaño, mezclado aveces con la casiterita, como sucede,
entre otros sitios, en Aréncelos, al Norte de Monterrey. Se han
descubierto en Chantada, cerca de las montañas elevadas de
Faro (Lugo), filones cuarzosos con pirita arsenical (Mus. Cien-
cias nat. de Madrid). También en la provincia de Coruña em-
pezaron á explotarse alg-unas minas; pero en las que se cifran
más esperanzas es en las de Carballino (Orense), á causa de
su riqueza aurífera, aunque no son verdaderos filones.
Asturias.— \}xi yacimiento existe con pirita cuprífera en la
diorita de Alaneda y otros de los que no tenemos noticias pre-
cisas en el puerto de Pajares, Boal y Mieres; además, en este
último forma á veces parte principal de la ganga que acompa-
ña al cinabrio, perjudicando para el beneficio de esta mena.
No se cita de la provincia ninguna formación importante ni
intento de explotación.
Cataluña. — Muy pocos datos hemos hallado respecto á la pi-
(1) La presente nota, como otras anteriores análogas, tiene por principal objeto
ofrecer el estailo de nuestros conocimientos sobre las especies minerales españolas;
como aquéllas, es muy susceptible, seguramente, de ampliaciones, tanto de los datos
que contiene como de otros que se nos habrán escapado, y seria muy conveniente
que los señores socios que posean más noticias las comunicasen para ir suministran-
do datos á la Comisión de Catálogos.
sai boletín de la real sociedad española
rita arsenical, que indudablemente existe en muchos sitios de
las reg-iones pirenaicas; de donde se conoce mejor es en las co-
marcas donde principian el Ter y el Freser, en la provincia de
Gerona, cuyas calizas cristalinas contienen frecuentes filonci-
llos, como sucede en La Coma de Clot y en la de Vaca, cerca
de Nuria. Hay en Ribas y Caralps minas que explota una So-
ciedad y cuya mena transporta á Badalona para la obtención
del arsénico blanco. En la concesión Esperania del término de
Caralps, acompaña á la calcosina y la siderita. Un filón cuar-
zoso del valle de Ribas contiene el mineral de que tratamos
asociado á pirita ordinaria y olig^isto, conteniendo aquél '/a ^2
adarmes de oro por quintal, y además de Vi á 2 onzas de pla-
ta. De él posee un ejemplar nuestro Museo de Ciencias natu-
rales, así como de otro procedente de Setcasas, donado por el
R. P. Font. La mina Suerte, del término de Massanet de Ca-
brenys, es de calcopirita (?) en una masa de moscovita, acom-
pañada de mispiquel (Vidal).
Yacimientos semejantes hay en la provincia de Barcelona,
de donde se obtienen ejemplares de textura casi acicular.
Abunda en filoncillos de cuarzo con pirita, que cruzan las pi-
zarras silúricas.
Aragón.— E\ ing-eniero Sr. Martín Donayre citó el mispiquel
de Long-as y Luesma (Zarag'oza). Por la falda oriental de los
Poyales (Teruel) parece se ha visto en las vetillas de pirita que
allí abundan, aunque son inexplotables.
León. — La zona estannífera, prolong-ación de la g-alaica,
ofrece también en Salamanca y Zamora el mineral en cues-
tión, asociado á la casiterita del modo antes di-
^^¿í::^::^ ■ cho. Las localidades son numerosas, y entre ellas
( \ mencionaremos de la provincia de Salamanca,
Barba de Puerco, por indicación de nuestro con-
socio el Sr. Onís; Aldeadávila de la Ribera, Cor-
porario, La Freg-eneda, donde la hay cristali-
zada (Mus. Com. Mapa geol.); la Sierra de Gata,
con masas bacilares, cristales implantados y pin-
torescos g-rupos de cristales (Mus. Cieñe, nat.
Madrid). Un aficionado posee de esta última sierra, al pare-
cer, unos cristalitos, que representa la adjunta fig-ura. Con-
sisten en prismas alarg-ados, cosa poco frecuente en esta espe-
cie, cuya cara dominante es m (110), terminando en un bra-
DE HISTORIA NATURAL. ai5
quidoma y un doma primario; el braquidoma está estriado
seg'ún la braquidiag-onal.
Casii/la.—La sierra de Guadarrama es abundante en filon-
cillos cuarzosos que contienen pirita arsenical en mayor ó me-
nor cantidad, atravesando el g-neis y el granito y formando en
algunos sitios un sistema de filones paralelos, claramente vi-
sibles. En este caso se encuentran en la vertiente septentrio-
nal los de Serracín, Becerril, Arcones y Otero de Herreros, en
la provincia de Seg-ovia, y los de Marueco, en la de Avila. Los
mejor conocidos son los de la provincia de Madrid, particu-
larmente la gran bolsada del cerro de La Plata, término de
Buitrago, trabajada y abandonada muchas veces, la cual es
argentífera, con una ley que oscila entre 1 y 14 onzas. Tam-
bién le hay en masa granudo -cristalina mezclada con los ele-
mentos del gneis, destacando algunos cristales confusos.
La mina cobriza de San Miguel, en Bustarviejo, se ha explo-
tado, montándose una fábrica, en la que se construyeron dos
hornos, con propósito de utilizar no el cobre, sino la pirita ar-
senical. De esta procedencia, sitio llamado Cuesta de la Plata,
posee la Universidad de Berlín, según indicó el profesor Ten-
ue, un ejemplar en que el mineral está en cordones negruz-
cos, abrazando fragmentos de gneis y con cristalitos muy me-
nudos de pirita. Ya el Sr. Naranjo citó como argentíferos los
de Bustarviejo y Mirañores, á los cuales, en efecto, acompaña
á veces un poco de plata roja, como sucede también junto á
Acebeda (1). Un ñlón de esta clase, situado entre Bustarviejo
y Hiendelaencina, es cruzado en Pradeña y Paredes por otro
bastante potente de mispiquel más puro. De Miraflores y del
cerro de La Mesa, en término de Navalafuente, hay masas fria-
bles muy puras en el citado Museo (F. Navarro), otra de Pe-
drezuela, una masa confusa de cristales procedente de San Il-
defonso y otra de El Horcajo (sin duda el de La Sierra); pero
los mayores cristales de la región que figuran en la colección
indicada son los de Bustarviejo.
Mención especial merecen los cristales sueltos de Tamajón,
(1) Con el nombre de Weisserz se ha designado alguna vez al mispiquel argentífe-
ro de ciertas localidades; pero H. MüUer presume que el Weisserz es un mineral dis-
tinto; y por lo que respecta á los hallazgos de la sierra de Guadarrama parece evi-
dente que la plata que contienen deriva de interposiciones mecánicas de pirargirita.
316 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
en la provincia de Guadalajara, tanto sencillos como macla-
dos, aunque de la combinación más frecuente, por lo bien con-
servados que están y por ser relativamente voluminosos, pues
los hay mayores de 1 cm. Existen en la 'misma localidad
filoncillos argentíferos, en uno de los cuales, entre la mina
Constante y Villares, ha recog-ido el Sr. Fernández Navarro pe-
queños nidos de cristales confusos en ag-ujas de cuarzo que
atraviesan el g-neis. El mispiquel acompaña á la calcopirita en
un criadero descubierto en el barranco Travieso, del término,
de Majal rayo.
Fuera de la reg-ión de la sierra de Guadarrama y sus prolon-
g-aciones solo se conocen piritas arsenicales en Castilla, en
Gálvez, donde le hay cristalizado iMus. Com. Mapa g-eol.) y Vi-
llalueng-a (Mus. Cieñe, nat.), localidades ambas de la provin-
cia de Toledo.
Andalucía. — El mineral puro en cristales sobre cuarzo se
halla en Hinojosa del Duque (Córdoba) (Mus. Cieñe, nat.), y en
forma de pirita blanquecina g-ranudo-laminar en la mina Tar-
tesia del Castillo de las Guardas (Sevilla), citada por el Sr. Ba-
rras (Mus. de la Univ. de Sevilla). En el término de esta últi-
ma localidad, y, sobre todo, en Río Tinto, Sotiel-Coronada y
demás minas de pirita de la provincia de Huelva, abunda una
de las menas llamadas azufran por los mineros, y consiste en
una mezcla de color amarillento claro, de pirita ordinaria y
arsenical, difícil de definir y de composición variable (1).
Numerosas venas de mispiquel, á veces bastante arg-entífe-
ro y acompañado de otros minerales, arman en las vertiente»
septentrionales de la Sierra Nevada. De allí proceden g-rupos
de cristales implantados en una especie de arcosa, tan pronto
sencillos como doblemente maclados y remadados (si puede
decirse así) seg*ún 101, componiendo conjuntos estrellados
(Mus. Cien. nat.). Parece que en un filón de Güejar Sierra el
antimonio llega á reemplazar totalmente al arsénico (Cum-
meng-e y Fuchs). De la Sierra Alhamilla (Almería) existen
ejemplares en el citado Museo.
Extremadura. — El Museo mineralógico de la Universidad de
Berlín posee, según Tenne, agregados cristalinos de grano
(1) Con este mismo nombre de azufrón designan también otra mena más abun-
dante, que consiste en una mezcla de óxidos y sulfuros de cobre y hierro.
DE HISTORIA NATURAL. 317
grueso, con caras fuertemente estriadas, acompañados de
cuarzo y calcopirita, amarillo-verdosa, procedentes de esta re-
gión, pero sin localidad precisa. Es conocido el mineral en Te-
jado (Cáceres), y se sabe le hay también en la provincia de Ba-
dajoz, por ejemplo en Cabeza de Vaca, en masa y cristalizado
(Mus. Cieñe, nat.).
Portugal. — Leonhard ha citado el mispiquel de las venas
cuarzosas que atraviesan las pizarras arcillosas de San Joáo de
Pesqueira, cerca de Ervadcs, y P. Gomes, de Villa Real, Mina
de Tapada y Mina de Quarta feira (Sabug-al),
Producción. — Hemos dicho que las piritas arsenicales se
han explotado solo en pequeña escala en nuestro país, ya
como mineral de arsénico, ya por la plata y aun el oro que las
acompaña. En 1893 la producción fué de unas 600 toneladas^
valiendo, á boca mina, 1.600 pesetas; después se pierden las
noticias, sin duda por la decadencia de esta explotación, hasta
el 1902, en que las hay de nuevo, si bien circunscritas á la
provincia de Gerona, y, en realidad, al g-rupo de minas antes
mencionado de Ribas y Caralps, que dio 5.648 toneladas, va-
liendo 27.340 pesetas, cuya extracción se elevó á 8.000 tonela-
das en el año sig-uiente.
«Estudio del sistema leñoso de las especies forestales»
por D. Joaquín María Castellarnau y de Lleopart
POR
D. BLAS LÁZARO É IBIZA.
Muéveme á redactar esta nota, no el interés de dar cuenta
de los méritos y circunstancias del autor, que por ser muy jus-
tamente reputado por anteriores publicaciones no necesita ser
presentado á la Sociedad, sino por el que el trabajo de que
hoy me ocupo tiene importancia por sí mismo y porque opino
que no debemos, con una pasividad censurable, abstenernos
de encomiar la labor científica española siempre que la apari-
ción de alg-ún trabajo digno de mención nos dé derecho para
hacerlo.
No arrancan de fecha reciente las investigaciones cuyo título
318 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
encabeza estas líneas, pues ya hace años que el Sr. Castellar-
nau publicó la primera parte de ellas; pero la reciente publi-
cación de la seg-unda presta oportunidad á estas breves obser-
vaciones.
En 1894 apareció una extensa Memoria del mismo autor que
en realidad comprendía dos cuestiones diferentes, la una de
índole g-eneral, referente al sistema leñoso de las especies fo-
restales, la otra, como la recientemente publicada, se consa-
gra al estudio particular de las maderas de alg-unas especies
importantes. Como no teng-o noticia de que se haya publicado
por nuestra Sociedad ning-una nota bibliográfica referente á
dicha parte primera, hablaré de una y de otra en su conjunto,
pues son partes de un todo y se hallan comprendidas en un
mismo plan.
La parte g-eneral va encabezada con un proemio claro y bien
escrito, que constituye una síntesis histórica de las ideas que,
desde Malpig-hi, se han expuesto acerca de la constitución y
estructura del sistema leñoso.
El resto de la parte g-eneral, con la que el Sr. Castellarnau
se propuso preparar el ánimo del lector para los estudios mo-
nog-ráñcos que á ésta sig-uen, hállanse divididos en capítulos,
consag-rados al estudio de los elementos histológ-icos que for-
man el sistema leñoso, á comparar las clasificaciones que de
éstos se han hecho, á las clasificaciones que de las maderas
hicieron Hartig-, Sanio y De Bary, fundadas en los elementos
histológ"icos que las integ'ran, á la constitución elemental
asig-nada por estos tres autores al sistema leñoso secundario
de ciertas especies, al estudio comparado de la composición
f'lemental de algunas especies, parte en la que se coteja lo
que consta en otras publicaciones con las investig-aciones lle-
vadas á cabo por el autor (esta parte comparativa se extiende
á 71 especies, desde arbustos menores á g-randes árboles). Ter-
mina la parte g-eneral ó preparatoria con los sistemas de cla-
sificación de las maderas, basados á un tiempo en ia composi-
ción elemental y en otros caracteres macroscópicos, como la
distribución vascular y la mag-nitud de los radios, y se ocupa
también de las fórmulas empleadas para representar la com-
posición histológica é histotómica y de la descripción escrita y
gráfica del estudio micrográfico de las maderas. No es nece-
sario decir que toda esta parte generala parece compuesta con
DE HISTORIA. NATURAL. 319
g-ran orden y que en ella resplandece el dominio que el autor
posee en esta materia.
La parte especial ó monográfica de esta primera parte se
refiere á la descripción microg-ráfica de las maderas del Ulmus
campestris y del Fagus syhaíica, y en la seg-unda, la reciente-
mente publicada, se incluye la de las maderas del Carpinus
Betulus, Corylus Avellana y Alnns glutinosa.
Estas cinco monog-rafías constituyen estudios muy comple-
tos y valiosos de la estructura de dichas maderas, hechos so-
bre la base de multitud de preparaciones microg-ráficas obte-
nidas por el Sr. Castellarnau, verdadero maestro en esta rama
de la técnica micrográfica, en la que merecidamente goza de
g-ran autoridad. Van acompañadas de dos notables atlas, en
folio, el primero de los cuales consta de 12 láminas y de 24 el
segundo, además de otras ocho láminas del tamaño de la Me-
moria, que corresponden al volumen de la primera parte.
Los trabajos que constituyen ambas partes y otros que el
autor tiene ya entregados en el Ministerio de Agricultura,
forman una obra de verdadero mérito, que son respecto de la
estructura tan útiles como la Flora Forestal del inolvidable
Sr, Laguna lo es para la determinación y estudio de nuestras
plantas leñosas.
Tales publicaciones honran al Cuerpo de Ingenieros de Mon-
tes, pues ambos trabajos se hallan, sin duda, á la altura de
los mejores del extranjero y constituyen un título glorioso
para la ciencia patria.
Excursión á Los Jarales (Badajoz)
POR
D. FRANCISCO DE LAS BARRAS DE ARAGÓN.
Durante el pasado mes de Mayo, y aprovechando las festivi-
dades, he tenido ocasión de verificar algunas excursiones, de
las cuales solo voy á mencionar dos, que han sido las más
largas.
Fué la primera la realizada por la línea férrea de Río Tinto
á las minas de este nombre y pueblo de Nerva, pasando luego
por el trozo de vía, de reciente explotación, á Zalamea, para
boletín de la real sociedad española
empalmar con la línea de Buitrón, y deteniéndome en el
apeadero del Pozuelo, con objeto de visitar las minas de man-
g-aneso, denominadas Oriente y Palcmco , verificando al paso
recolecciones entomológ-icas y botánicas en aquellos alrededo-
res. Tanto esta excursión como la que hace año y medio pró-
ximamente verifiqué á las minas de Tliarsis, y de que no di
cuenta á la Sociedad, ha producido bastantes ejemplares para
el Gabinete, pero ninguna observación especial que merezca
citarse.
No ocurre lo mismo con la realizada por la línea férrea de
Zafra hasta la estación de Los Jarales, inmediata á Fregenal
de la Sierra, en la provincia de Badajoz. El motivo de empren-
derla fué haber examinado en las colecciones del Instituto un
mazo prehistórico de g-ranito, procedente de aquel sitio y re-
cog-ido con otros varios, seg-ún su donante, D. Vicente García,
médico de dicha línea, en las inmediaciones de la estación
misma, que está enclavada en terreno g-ranítico, no lejos del
arroyo llamado El Pedruegano.
De este mazo, que repres^ita esquemáticamente el núme-
ro 1 de la adjunta figu-
ra, di noticia á la Socie-
dad en la nota inserta
en la pág-. 360 de nues-
tro Boletín, correspon-
diente á 1903; pero
además me habían ha-
blado de alg'iín dolmen
y de antig-uas minas,
recomendándome el
lug-ar como muy á pro-
pósito para toda clase
de recolecciones histó-
ricü-naturales.
La excursión á que
dediqué el doming-o 14
de Mayo, después de
haber tenido que pasar la víspera unas cuantas horas en el
tren y hacer noche en Fregenal, tuvo mucho de desengaño,
aunque no sin algunos resultados positivos.
Recogí bastantes plantas é insectos, entre ellos la Neinoptera
DE HISTORIA NATURAL. 321
Jusitanica Leach.; encontré ejemplares de cuarzos con turma-
lina, azurita y malaquita, y pude observar interesantísimos
ejemplos de las erosiones del granito, y comprobar con la brú-
jula sus fracturas en las direcciones N. á S. y E. á O.; las mis-
mas que ya había observado en Avila y en Gerena (Sevilla), y
de que di cuenta en las pág-inas 82 y 110 de nuestro Boletín,
correspondiente al año 1903.
En cuanto al dolmen ó dólmenes de que me habían hablado
en las inmediaciones de la fuente llamada de La Mujer, pró-
xima á la estación de referencia, quedaron reducidos, como
era de temer, á simples masas de erosión de g-ranito, en que
no ha intervenido para nada la mano del hombre.
De la existencia de antig-uas minas, nada vi, ni nadie me
supo dar razón.
En cambio, cuando después de recorrer detenidamente aque-
llos contornos, en especial el cauce del Pedrueg-ano, que esta-
ba casi seco, me retiraba carg-ado de ejemplares diferentes,
pero sin comprobar ning-una de las cosas que me habían mo-
vido á emprender la expedición, tuve la fortuna de encontrar
muy cerca del edificio de la estación el mazo de granito que
representa el esquema 2 de la fig-ura, y que cuando completo
alcanzaría próximamente dos decímetros de long-itud, siendo
su altura máxima un decímetro, el alto en el centro de la en-
talladura, 0,095 mm.; el espesor máximo, 0,065 mm.; el espe-
sor en el centro de la entalladura, 0,050 mm., y el ancho de
dicha entalladura (A), unos 0,035 mm.
Como, seg-ún me había dicho el Sr. García, en aquel sitio se
han encontrado con relativa abundancia, y son de la misma
roca de la localidad, parece deducirse que fué aquel el lug-ar
de su fabricación, que por cierto es sumamente tosca (1).
(1) D. Nicolás Díaz Pérez, en su obra Extremadura, que forma parte de la colec-
ción España, sus monumentos y artes, su naturaleza é historia, se ocupa, aunque bre-
vemente, en la página 689, de los monumentos prehistóricos de los alrededores da
Fregenal.
322
boletín de la real sociedad española
Noticia d3 algunos monstruos
existentes en el gabinete de Historia natural de Huelva
POR
D. francisco de las barras de ARAGÓN.
1." El primer ejemplar monstruoso de que teng'o que dar
cuenta á la Sociedad es de un escualo, el Scylhim canícu-
la Cuv. (fig-. A). Mide próximamente un decímetro de long"itud
y tiene dos cabezas, separadas hasta
las hendiduras branquiales. Estas son
por la parte de afuera perfectamente
normales, y se encuentran por la de
adentro en el áng-ulo de unión, pre-
sentando cada cabeza por esta parte
solo cuatro aberturas. El raquis de
cada uno de los dos individuos fusio-
nados viene á reunirse con el del
otro á la altura de la primera aleta
dorsal que es doble, estando cada una
perfectamente desarrollada; y desde
aquí, hasta la seg-unda dorsal, sig-uen
paralelos los dos raquis, pero sin ve-
rificar su fusión hasta la altura de
esta última aleta, que se presenta ya
sencilla.
Los ojos, bocas y demás partes de
las dos cabezas son normales, pues
se trata de uno de esos monstruos
dobles en que los dos individuos se
han desarrollado bien y simétrica-
mente en la parte en que están separados, y este desarrollo se
ha interrumpido asimismo, simétricamente, á partir del punto
de unión. Las cavidades bucales se continúan en faringes dis-
tintas, que van á confundirse en un esófag-o común.
Las aletas ventrales están reducidas á un solo par, corres-
pondiendo una á cada individuo fusionado, pero en la línea
media del espacio comprendido entre ellas hay una depresión
con unos apéndices irreg-ulares que parecen representarlas.
DE HISTORIA NATURAL.
Las anales correspondientes á los dos individuos se juntan en
la línea media estando mal desarrolladas.
Fué pescado en la costa de la provincia de Huelva.
2." Este ejemplar es de un g-ato recién nacido (B) que^
acaso por haber sufrido en el
claustro materno una presión
fuerte y sostenida en la parte
inferior de la reg^ión facial,
tiene unidas las dos ramas
de la mandíbula inferior y la
piel las ha envuelto, resul-
tando la boca dividida en dos
partes: una á modo de ojal,
que corresponde á la mandí-
bula superior (1), y otra que
compone un cilindro cortado
en su extremo oblicuamente á su eje (2), encontrándose en este
extremo la leng-ua, que también está arrollada en forma cilin-
drica. El resto del cuerpo es normal.
3.° Un cordero recién nacido que tiene la anormalidad limi-
tada, como el anterior, á la cabeza. En toda la parte superior
de ésta no existe órgano alguno,
ofreciendo solo, en el lugar que debía
corresponder á los agujeros auditi-
vos, un remolino de pelo á cada lado,
aunque la piel no está interrumpida.
Todos los órganos se presentan en la
cara inferior de la cabeza, de la que
damos la representación esquemáti-
ca C. El extremo del hocico con las
ventanas de la nariz se encuentra
bastante alargado, y presenta por de-
bajo una pequeña hendidura en for-
ma de ojal como origen de la boca (1), pero luego conti-
núa la piel cubierta de pelo, el cual desaparece poco después
en una zona donde están los ojos (2); y vuelve á presentarse
de nuevo hasta la altura del cuello, donde se interrumpe
por última vez, presentando tres agujeros alineados y corres-
pondiendo á cada uno de los que están á los lados una oreja
perfectamente desarrollada. El central podría considerarse
324
boletín de la real sociedad española
como correspondiente á la boca; pero no existe vestig-io alg-uno
de mandíbula inferior.
Resulta, por tanto, que todos los órg-anos externos de la ca-
beza lian venido á situarse en el plano inferior de ella.
El ejemplar está disecado y armado de modo que deja mucho
que desear, por lo cual acaso no sean de completa garantía
todos los detalles de posición relativa de los órg-anos.
Los dos últimos casos citados proceden del mismo Huelva.
4.° Además de los ejemplares de que queda hecha mención,
«xiste en el g-abinete del mencionado Instituto la fotografía de
un g-ato recién nacido que presenta un solo ojo, de tamaño
alg-o desproporcionado á la talla del ejemplar, y situado en la
línea media de la región facial. El resto del cuerpo es normal.
El ejemplar no se conserva, pero, según personas que mere-
cen entero crédito, era nacido en la misma ciudad de Huelva.
5.° Mencionaré, por último, un huevo anómalo de gallina
procedente de la finca denominada ^<>Los
Santos Lugares», próxima á esta capital,
que acaba de lleg'ar á mi poder.
Su forma (ñg. D) es, por uno de los
extremos, casi normal, en tanto que por
el otro se ha alargado y estrechado, do-
blándose y produciéndose en el doblez
algunas arrugas. La cascara tiene el es-
pesor y consistencia ordinarios.
En cuanto al origen de la deformación
parece un efecto de presión, como si es-
tando la cascara todavía blanda, hubiera
tenido que salir el huevo por un conducto
demasiado estrecho.
El caso presente debe ser, á lo que pa-
rece, muy semejante al señalado con el
núm. 7, referente también á un huevo de gallina, que se
cita en la nota de nuestro ilustrado consocio D. Celestino
Graiño y Caubet, acerca de algunos monstruos, inserta en el
número de Marzo último de nuestro Boletín.
Sesión del 5 de Julio de 1905.
PRESIDENCIA DE DON SALVADOR CALDERÓN.
El Vicesecretario Sr. Sánchez leyó el acta de la sesión ante-
rior, que fué aprobada.
Se dio cuenta de las publicaciones recibidas, entre las que
fig-uran la Flora descriptiva é ilustrada de Galicia y la Flonila
de Menorca^ por nuestros consocios el Rdo. P. Baltasar Merino,
S. J., de Tu3% y D. Juan Joaquín Rodrig-uez Femenías, de Ma-
hón, respectivamente; Antropometría militare, dirig-ida por el
Dr. Rodolfo Livi, Roma, 19(35, así como otras publicaciones
importantes, acordándose dar las g-racias á los donantes.
Admisiones.— Quedó admitido como numerario D. Luís Loza-
no y Rey, doctor en Ciencias, presentado en la sesión anterior
por el Sr. Llenas y Fernández. Se hace una nueva propuesta.
Comisión del Noroeste de África.— El Secretario dio cuenta de
haber salido, para comenzar las exploraciones, D. Lucas Fer-
nández Navarro, que se hallaba en aquellos momentos en
Chafarinas, y que se propone, por ahora, explorar las posesio-
nes españolas del Norte de África, para lo que manifestaba
haber encontrado , como era de esperar, facilidades en las
autoridades militares de la plaza, D, César Sobrado, por su
parte, desde Santiago de Galicia, se había dirigido á Canarias,
donde se reuniría con D. Ag-ustín Cabrera, el cual acababa de
salir de Madrid con ese objeto, llevando el encargo de reco-
rrer las localidades menos conocidas de aquellas islas, reco-
giendo cuantos materiales les sea dable para el estudio de
dicha reg-ión. Por último, el comisario Sr, Martínez de la Esca-
lera, con un cazador y el preparador Sr. (xarcía Callejo, han
salido para Mogador provistos abundantemente de cartas de
presentación para los cónsules y ag-entes diplomáticos, que
nos han sido facilitadas por el Ministerio de Estado, y otras de
recomendación para los judíos más influyentes, donadas á
nuestro consocio por el Dr, Pulido, con una complacencia que
la Sociedad debe agradecerle altamente.
De Alg'eciras, adonde primero se han dirigido, han hecho
Tomo v.- Julio, 1905. 22
3-26 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ya un abundante envío de insectos, en el que se encuentran
especies muy interesantes de que se dará cuenta ala Sociedad,
dirigiéndose después á Táng-er, donde el Sr. Martínez de la
Escalera ha g-estionado cerca del embajador de España sobre
la conveniencia de que un enviado de nuestra Sociedad figure
en la Comisión oficial o embajada extraordinaria que ha de
visitar al Sultán. Las últimas noticias enviadas á su salida de
Tánger anuncian una caja con varios objetos, que aún no se
ha recibido. El Sr. Martínez de la Escalera lleva abundante
material de cajas y latas para embalaje, barricas de alcohol y
todos los útiles de recolección y preparación necesarios, siendo
de esperar copiosa remesa de cuantos objetos pueda propor-
cionarse.
También participó que la Sma. Sra. Infanta doña María Eula-
lia había regalado á la Comisión, para que puedan ser utiliza-
dos por los viajeros, unos magníficos anteojos Goertz de cam-
paña, que el Sr. Conde de Malladas había enviado acompaña-
dos de una atenta y expresiva carta en que, en nombre de
S. A., desea feliz éxito en su viaje á los expedicionarios.
La Sociedad oyó con interés estas noticias y acordó consta-
se en actas su satisfacción por el éxito obtenido en los primeros
trabajos de la Co«Neuroglia y neurofibrillas del Lumbricus.» ídem. Tomo iii, 1904.
— «Algunos métodos de coloración de los cilindros-ejes, neurofibrillas y nudos ner-
viosos.» ídem. Id. Id.
— «Asociación del método del nitrato de plata con el embrionario, para el estudio
de los focos motores y sensitivos.» ídem. Id. Id.
— «El retículo neuro-fibrilar en la retina.» ídem. Id. Id.
— «Las lesiones del retículo de las células nerviosas en la rabia», por Cajal y Gar
cíaizcara. ídem. Id. Id.
— «Tipos celulares de los ganglios sensitivos del hombre y mamíferos.» (Revista
de la R. Acad. de Cieñe. E. F. y N. de Madrid, tomo li, núm. 2, 1903.)
334 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
nerviosas, de preferencia en los animales jóvenes ó recién naci-
dos, de vertebrados y en alg-unos invertebrados, como la lom-
briz de tierra y la sang-uijuela. A veces las preparaciones han
presentado después de la nitratación una coloración lig-eramen-
te rosada, con un tono azulado neg-ruzco ó un fondo café claro
cuando han salido bien, sobre el que se destacaban las neuro-
fibrillas de un color neg-ro ó pardo perfectamente definidas y
perceptibles, pudiéndose seg'uiren muchos trayectos. Las pre-
paraciones hechas de la médula y cerebelo, lo mismo en los ma-
míferos que en las aves y reptiles, así como las de terminacio-
nes nerviosas en los primeros de aquellos animales, son tan
demostrativas y tan claras, que ning"uno de los anteriores mé-
todos las aventajan y seg'uramente el de las sales fotog-ráñcas
de plata será el que anule muchos de ellos que quedarán en la
técnica microg-ráfica como recuerdos históricos, pues á más
del sistema nervioso, pone de manifiesto en las preparaciones
detalles histológicos como vasos capilares, tejido conjuntivo,
muscular, y finos y delicados pormenores citológñcos.
Sabiendo que las sales de radio tienen la propiedad de im-
presionar las placas fotog-ráficas, pensé si este hecho pudiera
aplicarse á las preparaciones histológ-icas del sistema nervioso,
para lo cual aproveché la instalación de radioactividad hecha
en el Laboratorio de Mecánica química del profesor Muñoz del
Castillo, en nuestra Facultad de Ciencias, el cual puso g-enero-
samente á mi disposición cuantos elementos me fueron nece-
sarios para verificar mis experimentos.
Eleg-í para ello trozos de centrus nerviosos y órg-anos de ani-
males como el conejo, rata y rana, bromurándolos ó iodurán-
dolos unas veces, otras fijándolos en alcohol de elevada gra-
duación, en alcohol absoluto con unas g'otas de amoníaco ó en-
durecidos y conservados en formol, trasladándolos á soluciones
en agua destilada de nitrato de plata á 1 ó 2 por 100, previo un
lig-ero lavado en ag-ua destilada. Colocadas las piezas histoló-
g-icas en pequeños tubos con la solución de plata, fueron pues-
tas al abrig-o de la luz en cámara obscura, introduciendo en
cada uno de aquéllos un tubito cerrado conteniendo bromuro
de radio, empleándolos de diversas actividades, de 40, 240,
1.000, 3.000 y 10.000, permaneciendo de este modo desde uno á
tres días y á la temperatura del ambiente. Otras veces los pre-
parados histológ-icos han permanecido en la solución de plata
DE HISTORIA NATURAL. 335
en estufa á 37 grados, dos, tres ó cinco días, sometiéndolos des-
pués á la acción del r«6?«o fuera de aquella temperatura. Hecho
después el revelado y fijación por el ácido pirog-álico y el sul-
filo de sosa; tratados alg-unos cortes con el oro á 1 por 100, y
verificadas lueg'o las demás operaciones de inclusión y mon-
taje de las preparaciones por los procedimientos ya conocidos,
los resultados que obtuve no pudieron ser más satisfactorios y
concluyentes, consig-uiendo preparados que superan en intensi-
dad, claridad y presencia de plexos de neurofibrillas j termi-
naciones nerviosas, en centros nerviosos, y órganos en los que,
sig-uiendo las indicaciones técnicas de Simarro y Ramón y
Cajal, no se hablan revelado con tanta profusión y claridad, y
cuyas preparaciones fueron objeto de detenido examen por
parte del profesor Simarro.
Como quiera que esta aplicación del radio ha sido objeto por
mi parte de diversos experimentos y han de ser motivo sus
resultados de otras publicaciones más detalladas sobre el
particular, reservo hasta entonces dar más pormenores, y he
de terminar diciendo que colocando dentro de los tubos de ni-
trato de plata á 1 por 100, con los preparados histológ-icos, tubos
de radio de diversas actividades y en cámara obscura, se ob-
tiene la impreg-nación en veinticuatro horas sin necesidad de
estufa y de temperaturas determinadas, no siendo tampoco
necesaria la abundancia de líquido, viéndose en las prepara-
ciones que se obtienen, g'ran riqueza de neurofibrillas de un
color ébano intenso, que se destacan perfectamente sobre un
fondo café claro, rosado ó violeta.
Los volcanes de España.— Ensayo de bosquejo sintético
D. SALVADOR CALDERÓN.
1. Generalidades.— •>. Lineas y regiones volcánicas de la Península.— 3. Rocas.—
4. Volcanes homogéneos y estratificados.— 5. Cronología de las erupciones.—
6. Ultimas manifestaciones.— 7. Independencia de las tres lineas volcánicas.—
8. Causa del volcanismo español.
1. Las comarcas bañad?s, en totalidad ó en parte, por las
ag'uas mediterráneas, fueron teatro de g-randiosas manifesta-
ciones eruptivas durante los períodos alpino y postalpino. El
836 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
territorio de nuestra Península, que se halla en diclia situación
g-eog-ráfica, no escapó á esta ley g-eneral, si bien no fué de los
preferidos en punto á las producciones volcánicas, particular-
mente de carácter explosivo. Y es que, al modo que el conti-
nente africano, forma aquél un macizo compacto, con muy
poco desarrollo de sus costas.
Cerca de medio siglo cuenta el estudio de las manifestacio-
nes volcánicas de España, liecho con carácter científico en
trabajos sueltos ó en capítulos á ellas consagrados en las Me-
morias y bosquejos geológ-icos referentes á las provincias en
que existen productos eruptivos modernos; pero de índole sin-
tética solo se han publicado unas consideraciones del malo-
grado Quiroga sobre la distribución del volcanismo en Espa-
ña (1), y otro del autor de estas desaliñadas líneas referente á
la composición y estructura petrográfica de nuestras rocas
volcánicas (2). No era posible tampoco llegar á más, dado el
escaso conocimiento que se tenía de la importante región
eruptiva catalana y de algunas otras, sin contar las manifes-
taciones localizadas, sobre las que aún falta mucho por saber.
Hoy poseemos más amplio conocimiento de casi todas ellas,
merced á modernos trabajos y al próximo á aparecer sobre la
región gerundense, lo que permite afirmar y ampliar las con-
clusiones formuladas en los citados escritos y sentar otras
nuevas, al parecer sólidamente establecidas. Tal es el objeto
de la presente nota, que será muy parca en citas de localida-
des, de caracteres petrográficos y geológicos y de trabajos
bibliográficos, que la darían una extensión considerable, lo
cual hemos procurado evitar. Tampoco haremos mérito de
ciertas cuestiones, interesantes sin duda, pero respecto á las
cuales se carece de datos suficientes para resolverlas todavía,
limitando nuestra reseña á lo que ya puede afirmarse con bas-
tante certeza.
2. Todas las principales manifestaciones volcánicas tercia-
rias y posterciarias de nuestra Península pueden referirse,
como lo hizo Quiroga, d tres lineas directrices, las cuales, aun-
que con distinta inclinación, van de NE. á SW. Una, la central,
(1) La limburgita de Muévalos. Anal. Soc. esp. de Hist. nat., t. xiii, 18S-1.
(2) Les roches cristallines massives de l'Espagne. BulL Soc. géol. de France., 3." ser.,
t. XIII, 1884
DE HISTORIA NATURAL, 337
orientada noniialmeiite á la falla del Ebro, toma todo su des-
arrollo en la Mancha, se indica por la aparición de basaltos
nefelínicos con biotita al N. de la Serranía de Cuenca, y reapa-
rece junto áNuévalos, en la provincia de Zarag-oza, originando
allí una pequeña pero interesante erupción de limburg-ita.
Casi paralelamente á ésta corre otra línea, la liloral medite-
rránea, extendiéndose de SW. á NE., desde la isla de Alborán,
por el cabo de Gata, Cartag-ena, las islitas Columbretas, Ma-
llorca é Ibiza, hasta la reg-ión de la provincia de Gerona, y
parece tiene su continuación pasado el Pirineo, en el M. de
Francia, completando así el borde occidental mediterráneo.
Por último, en las cercanías de Lisboa y entre Larazo y Las
Cruces, en Galicia, aparecen filoncillos basálticos.
Prescindimos de pequeñas erupciones locales poco conoci-
das, y menos aún su relación con las principales, como la tra-
quita •? del Monte Axpe, en Bilbao, los basaltos de Las Hurdes^
de la misma roca, y los cantos hallados por nosotros en la pro-
vincia de Sevilla.
Los datos son todavía incompletos para poder ofrecer cifras
que expresen con exactitud la extensión superficial de nues-
tras regiones volcánicas. Las más dilatadas están sin duda en
la línea litoral mediterránea, y, en primer término, la com-
prendida entre el cabo de Gata y el de Creus, que no baja de
200 km.; la sig-ue en magnitud la de Cataluña, muy difícil de
calcular por el carácter esporádico que domina en la distribu-
ción de sus productos eruptivos, la cual está comprendida en
un triáng-ulo que abraza un territorio de unos 125 km. La re-
g-ión del Campo de Calatrava, en la Mancha, se cree ocupa, con
todos sus isleos, que pasan de 100, unos 60 km. entre los mon-
tes de Toledo y la vertiente septentrional de Sierra Morena,
hasta cerca de Almadén.
3. En las rocas volcánicas de nuestra Península, con lig-e-
ras excepciones, predominan los tipos básicos; las de la Man-
cha y su continuación son basaltos nefelínicos y alg'una lim-
burg-ita; las de Lisboa consisten en mantos y diques de dolorita
y basalto feldesp-ático, abundante en vidrio, y la de Galicia es
una nefelinbasaltita (1); solo en la línea litoral mediterránea
(1) Macpherson: Apuntes petrograf.de Galicia. An. Soc. esp, de Hist. nat., t. x.,
1881.
838 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
aparecen tipos más variados, con traqiiitas, liparitas y dacitas
al lado de las andesitas, en el cabo de Gata y sierra de Carta-
g-ena; basaltos feldespáticos con g-randes peridotos en las Ba-
leares y alg-una andesita; los mismos basaltos y tobas palag-o-
níticas muy curiosas en las Colúmbrelas (1), y basaltos, en su
inmensa mayoría puramente feldespáticos, con g-ruesos olivi-
nos y aug-itas, en la provincia de Gerona; de modo que en la
mitad inferior de la línea preponderan las andesitas, y en la
superior los basaltos feldespáticos.
Recapitulando: las rocas volcánicas españolas son liparitas
(cabo de Gata); traquitas (cabo de Gata, aunque escasas, y
tránsito á-andesitas, Columbretas y Monte Axpe ?); andesitas
(cabo de Gata, sierra de Cartagena y Baleares); basaltos nefe-
línicos (la Mancha, Serranía de Cuenca y Larazo, en Ponteve-
dra); basaltos nefelínico-feldespáticos (en Gerona, aunque es-
casos); basaltos feldespáticos (Baleares, Columbtetas, Gerona
y Lisboa); dolerita (Lisboa); liraburg-ita (Nuévalos, en Zarago-
za, y Gerona), y verita (Vera, en Almería).
Caracteriza mineralógicamente á la línea central, tanto en
la Mancha como en la Serranía de Cuenca y en Nuévalos, la
ausencia del feldespato y su sustitución en los basaltos por la
nefelina, constituyendo una de las zonas más extensas cono-
cidas en que esto acontece. Ya hemos visto que la misma roca
reaparece en Galicia. En la línea mediterránea es, en cambio,
escaso el referido silicato sódico, y solo le ofrecen ciertos ba-
saltos sing-ulares de Gerona, en los que coexiste con la plagio-
clasa. Es notable en dicha línea que la basicidad de las rocas
va aumentando de S. á N., estando limitadas al cabo de Gata
y Cartagena las más acidas, aunque allí predominan siempre
las intermedias, con escasez de olivino (2); en Baleares hay
andesitas tobáceas y basaltos (3); éstos y sus tobas en las
Columbretas, y solamente basaltos muy oliviníferos, sin mez-
cla de roca alguna intermedia ni menos de las acidas, en Ca-
taluña.
Las tobas, abundantes en la Mancha, son muy escasas en la
(1) F. Becke, en la obra Columbretes (por el archiduque Salvador). Prag-., li-95.
(2) Calderón: Estudio petrogr. sobre las rocas volc. del cabo de Gata. Bol. Com. Mapa
geol., t. IX, 1882.
(3) Fouqué et M. Lévy, en H. Hermite, Eludes géologiques sur les Ues Baleares.
l.ére part. París, 1879.
DE HISTORIA NATURAL. 339
parte coutinental de la línea mediterránea; en las islas Albo-
rán, Columbretas y Baleares, es donde las hay, y siempre de
naturaleza andesítica ó basáltica.
Añadiremos, por último, que no se conocen fenómenos de
contacto entre las rocas volcánicas de ning-una de nuestras
reg-iones y las sedimentarias y cristalinas, entre las que se
hallan ó á las que han atravesado. Lo que sí se encuentra es
eng-lobamientos (enclaves) de cordierita, moscovita, cuarzo y
granate, en las andesitas del' cabo de Gata y Cartag-ena, y de
ortosa vitrea, hauyna y alg-ún otro mineral, en las lavas basál-
ticas de ciertos cráteres de Gerona.
4. Todas las expresadas rocas aparecen en filones, conos,
diques ó mantos, alg-una vez formando cráteres apag-ados;
pero estos últimos son raros, predominando en el volcanismo
españollas emisiones tranquilas, no acompañadas de fenóme-
nos explosivos (1). En el cabo de Gata y en Cartag-ena, despro-
vistos de lapillis y bombas, no hay cráteres; el primero que
aparece yendo hacia el NE. es la Columbreta Grande, crá-
ter erosionado, de un kilómetro de longitud en su eje mayor;
en la provincia de Gerona es donde estas formaciones ad-
quieren todo su esplendor, desconocido en el resto de Espa-
ña, existiendo más de 30, la mayor parte en Olot y los de-
más cerca del mismo Gerona, y entre ellos alg-unos notables
por su conservación perfecta ó por sus dimensiones. Todos
ellos están formados por lapillis basálticos. El más im])or-
tante y g-randioso es el Cruscat, del g-rupo de Olot, que se alza
aislado á 160 m. sobre la base; son de notable conservación,
además, el de Santa Marg-arita, y en el mismo Olot, los de la
Garrinada, Montsacopa y Montolivet, al paso que otros están
más ó menos denudados y alg-unos casi borrados del todo.
(1) Muchos de nuñstros geólogos del pasado siglo, inspirados en las ideas de su
tiempo, no comprendían la existencia de rocas volcánicas sin cráteres de que proce-
dieran, y así se esforzaban en buscarlos, calificando de tales ó de sus restos á los
conos basálticos homogéneos ó á cualquier accidente geográfico que tuviese parecido
externo con aquellas formaciones. Estos prejuicios han retrasado mucho la verdadera
interpretación del fenómeno volcánico español. Las ideas de los vulcanólogos han
cambiado totalmente en el extranjero; hoy se sabe que lo normal en la erupción de
las rocas básicas es su salida tranquila por roturas del suelo, sin expulsión violenta
de fragmentos ó cenizas. Cuando tiene lugar esta última, lo hacen en los bordes de
las regiones eruptivas, como fenómenos locales, en el caso de que el agua tenga acce-
so á los focos de la materia en fusión, y entonces las proyecciones, acumulándose en
torno del orificio de salida, producen los montes ó aparatos volcánicos de estructura
estratificada.
310 boletín de la real sociedad española
Aunque existen en la comarca g-erundense estos importantes
cráteres, la forma más g-enerai del volcanismo es en ella la de
mantos basálticos que rellenan los antiguos valles y forman
tong-adas sucesivas, adquiriendo g-ran espesor, como sucede
en el famoso acantilado de Castellfullit.
También en la reg-ión central hay conos estratificados, que
constituyen cráteres, si bien imperfectos ,y de escaso relieve,
que son las llamadas Jionnigoneras en la Mancha, formadas de
lapillis, bombas y cenizas. Otras veces la materia eruptiva se
amontonó en mafas cupulares ó corrió por la superficie del
terreno en estado fluido, orig'en de los manchones ó negrizales
que reposan sobre el miocénico ó componen los apuntamien-
tos de basalto compacto, como en PuertoUano. Hay, pues, en
la reg'ión central volcanes homogéneos, que son los predomi-
nantes, y manifestaciones explosivas, si bien en uno y otro
caso es ig-ualmente basáltica la naturaleza de sus productos.
Sospechamos, aunque no hemos podido estudiarlo sobre el
terreno, que las Jiormigo7ieras de la Mancha no son verdaderos
cráteres, sino la obra de pequeñas explosiones de vapor de
ag-ua y porciones de lava arrancadas mediante ellas al tiempo
de la consolidación de la superficie de la corriente, lo cual nos
parece de toda evidencia tratándose de otras formaciones
semejantes que hemos tenido ocasión de examinar en Olot,
5. En punto á la antigüedad geológica, son también inde-
pendientes las dos líneas volcánicas principales de España.
Por lo que se refiere á la Mancha, probó Quiroga (1) la con-
temporaneidad de los fenómenos eruptivos y la sedimentación
de los antiguos lag'os castellanos por el hecho de hallarse
abundantes tobas de lapilli cementadas por caliza terciaria.
En el cabo de Gata y sierra de Cartag-ena las rocas traquíticas
y andesitas más antiguas son anteriores al pliocénico; du-
rante éste hubo un segundo período de erupción, en que sur-
gieron las andesitas hipersténicas y las liparitas en masa, y
más tarde, en época postpliocénica, la verita del Cabezo de Ma-
ría (2). Según los descubrimientos, aún inéditos, de la Comi-
sión encargada del estudio de las rocas volcánicas de la pro-
(1) Quiroga: Basaltos de Ciudad Real. Anal. SOc. esp. de Hist. nat., t. ix, 1880.
(2) Osana: Ueberden geolog, Bau des Cabo de Gata. Zeitschr. d. Deutsch. geol. Ges-
sell., 1891.
DE HISTORIA NATURAL. 341
vincia de Gerona, en esta reg-ión catalana existen indicios de
actividad eruptiva, que se remontan quizás al terciario, pero
que parecen débiles; en cambio, la época de la máxima ener-
gía data allí, á lo más, del cuaternario medio, y las g-randes
masas basálticas reposan, como ya se sabe, sobre formaciones
con Elephas irrimigenius (1); los volcanes estratificados de Olot
y Gerona son de orig'en posterior, pues descansan sobre dichos
mantos bas Uticos. Resulti de aquí que en la línea litoral me-
diterr.ínea la acción eruptiva fué en sus comienzos poderosa en
Andalucía y Murcia y débil en Cataluña, al paso que en sus
postrimerías adquirió tjdo el desarr.illü en esta región, á me-
dida que se extinguía en aquéllas.
6. L is actuales y últimas manifestaciones del volcanismo
espaíiol esthi en relación con la antig-üedad; en el cabo de
Gata, cuy;is principales masas de rocas eruptivas son de fecha
anterior al terciario medio, no existen ya manantiales que de-
nuncien, p jr su temperatura ó su composición, dependencia de
los fenómenos de que tratamos; hubo allí una época de g-eise-
rismo, posterior á la completa consolidación de las andesitasy
liparitas, que dejó numerosas formaciones de ópalo; pero se
extinguió ya por completo; eu la región central, cuyas lavas
se remontan, seg'ún queda dicho, al terciario medio, brotan
esos manantiales carbónicos fríos, las aguas agrias, como en
PuertoUano y los hervideros (2) de la Mancha; en el territorio g-e-
rundense, el más moderno en punto á erupciones importantes,
existen manantiales acídulos, tanto fríos como altamente ter-
males (Caldas de Malabella) (3). Indicaciones son estas de la
extinción completa de las fuerzas volcánicas de la Península,
con excepción de su última manifestación en Cataluña, donde
caminan también á su muerte, pero no puede afirmarse que á
ella hayan llegado todavía.
7. Las tres líneas volcánicas peninsulares se disting-uen
bien unas de otras, y se reconoce su independencia por los
caracteres sig-uientes:
(1) Vidal: Reseña geol. y riúti. de laprov. de Gerona. Bol. Com. Mapa geol. de Espa-
ña, t. xm, 1886.
(•2) Quizás se encuentre en este caso el manantial de Alhama de Aragón, cercano
á la limburgita de Nuévalos, cuyas aguas manan á 32-34°, si bien no son acídulas ni
el carácter de sus burbujas da indicio respecto á su origen.
(3) FontySagué; Origen geol, de Caldas de Malabella. Bol. R. Soc. esp. de Hist.
NAT., t. III, 1Q03.
T. Y.-Julio, 1905. 23
342 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
1.° Por SU posición elevada y en el interior la línea central,
al paso que las otras son bajas y costeras; una mediterránea
y otra atlántica: la primera de éstas en una zona de hundi-
miento.
2." Por su edad: ésta es terciaria y principalmente miocé-
nica, tratándose de la línea central; quizás más moderna la
atlántica, y pliocénica y cuaternaria la mediterránea.
3.° Por la forma de las erupciones, preponderantemente
explosivas las de la Mancha; filoniana las de la línea atlántica,
y en g-randes mantos de roca que manó muy fluida en la me-
diterránea, terminando con los verdaderos cráteres de Olot y
Gerona.
4." Por la composición de sus rocas, esencialmente nefelí-
nicas en la línea central y feldespáticas en las restantes, con
excepción del mencionado basalto de Larazo, en Galicia. En
la línea mediterránea, la mitad inferior es en parte menos
básica y menos olivínica que la superior, cuyas rocas son te-
das de naturaleza basáltica feldespática y ricas en olivino
porfídico.
8. Solo añadiremos, por vía de consideración final, que la
causa primordial del volcanismo de nuestra Península depen-
de de los procesos orog-énicos, con los cuales está lig*ado, así
como en el resto de la g-ran reg-ión mediterránea, importante
conclusión á la que ya había lleg-ado el profundo g-eólog-o Mac-
pherson, y que ha de corroborar el trabajo que prepara la Co-
misión encargada del estudio del volcanismo de la provincia
de Gerona.
Una «Bembex» de Río de Oro
POE
D. RICAEDO GARCÍA MERCET
Bemhex Fonti, nov. sp.
(f. B. BoUvari Handl., similis et affinis. Submag-nus, ro-
bustus, cum capite, tliorax et abdominis basi opulento g-riseo
villosus. Oculi clypeum versus paruní diverg-entes. Témpora
ang-ustissima. Frons latitudine distincte long-ior, ínter antennas
parum carinata. Clypeo convexo. Antennse gráciles, articulis 7-9
DE HISTORIA NATURAL. 343
infra spinulosis, 10-12 dilatatis, 13 curvato et ápice rotundato.
AlsR fere hyalinae, versus basin lutescentes; anticse thoracis la-
titudirie duplo et dimidio longiores; posticíe cellula mediana
venas duas long-itudinalem emitiente. Pedes forma normali;
metatarsus anticus cilis sex inunitus, feraoribus intermediis
■distincte serrato dentatis. x\bdominis segmento dorsale séptimo
^atis lato, lateribus paulo sinuosis, ápice anguste rotundato
truncato; segmento ventrale secundo tubérculo' compresso;
sexto tubérculo superne deplanato; séptimo carinis duabus
longitudinalibus prsedito. Corpus nigrum; labro, macula in
tsegulas, fasciis latis plus minusve sinuatis segmentorum abdo-
minis 1-6, maculis parvis in segmento séptimo, maculis utrin-
que segmentorum ventralium 2-5 flavis. Pedes flavi; coxis
trochanteribus, femoribusque basi nigris, tibiis nigrolineatis.
Long. 18 mm.
Patria: Río de Oro (África occidental española), P. Norberto
Font.
Esta especie, por su estructura, es muy afín de la B. Boli-
vari Handl., de cuyo cf se distingue por la coloración, por tener
aserrados los fémures intermedios y por las dimensiones de la
frente, que es un poco más ancha y más corta que en la
BoUvari. Se la dedico á su descubridor, el sabio naturalista
P. Font.
Sobre algunos decticinos africanos
POR
D, IGNACIO BOLÍVAR.
Dos especies de este grupo han sido omitidas por Mr. Finot
al enumerar las de la fauna de Argelia y Túnez, lo que no deja
de ser extraño, dada la exactitud y perfección que son los dis-
tintivos más constantes de los trabajos de tan conocido ento-
mólogo; ambas fueron descritas por el Dr. Bonnet en el perió-
dico de París Le Naturalista, en el número del I."* de Abril de
1886, bajo los nombres de Pterolepis Gessardi y Racodeis man-
ra, y recuerdo que el autor tuvo la atención de consultarme
sobre ellas antes de publicarlas; posteriormente, Mr. Finot ha
descrito un Pterolepis de Argelia, bajo el nombre deP. indige-
%a, especie que se distingue de la típica P. spoliata por caracte-
'¿n boletín de la real sociedad española
res muy semejantes álos que separan el P. Gessardi, y ha cita-
do el RacocJeis anmilata Costa como hallado en Oran, especie-
que también difiere muy poco del Rh. mcmra. De las especies-
de Finot teng"o ejemplares auténticos, que debo á la generosi-
dad de este disting-uido naturalista, y poseo además una pareja
de un Racocleis de Táng-er que me envió el Sr. Olcese, y que
provisionalmente había calificado c6mo Rh. neglecta ó especie
muy afín á ella. La circunstancia de haber visto los ejemplares-
típicos de las especies tunecinas y poseer varios de las arg-eli-
nas y marroquíes, me anima á decir alg'o respecto á tan inte-
resantes insectos.
Gen. Racocleis Fieber.
Las formas africanas de este g-énero es indudable que se-
relacionan con la especie de Calabria, descrita por Costa baja
el nombre de Rh. neglecta, si es que no son variedades de una
misma; lo que si puede aseg-urarse respecto á la especie de
Oran no cabe suponerlo de la tunecina ni tampoco de la ma-
rroquí, puesto que sus caracteres son distintivos y de mayor
importancia.
Rh. Gessardi Bonn, se disting-ue principalmente por la forma
del séptimo seg^mento ventral de la 9> el cual, no solo es g-iboso,
carácter que, más ó menos acentuado, se observa en todas las
formas africanas, sino que en esta especie la g-ibosidad aparece
más pronunciada y dividida posteriormente por una escotadu-
ra que la hace parecer big"ibosa; en ning-uno de los ejemplares
de Oran ni de Marruecos aparece la gibosidad dividida; además,
en dicha especie la placa subg-enital de la 9 es transversa,,
truncada en el ápice y con dos pequeñas g-ibosidades en la
base, á los lados de la quilla media.
Rh. neglecta Costa, Finot. La falta de ejemplares típicos de-
la especie no me permite juzg-ar acerca de la aplicación de
este nombre á la especie de Oran; si solo hubiera dejuzg-ar
por la fig-ura que representa la placa supraanal del (^ en la
lámina de Costa, desde lueg-o la rechazaría, porque la escota-
dura apical es de forma bien diferente de la que se ve en los
ejemplares de Oran; así es que aceptaré aquella denominación^
siquiera no la considere como definitiva. En la 9 el séptimo
seg-mento es el más larg-o y aparece alg-o g-iboso en el extremo.
Rh. maroccana, especie nueva. Daré este nombre á la forma
DE HISTORIA NATURAL. 315
tang-erina, que se disting-ue por su menor tamaño, por su for-
ma más pequeña y porque presenta la placa supraanal del cf
avanzada en el medio y truncada en el ápice, con el borde de
la truncadura ligeramente arqueado y los cercos mucho más
iarg'os y delg-ados, pasando notablemente del ¡ípice de los esti-
los de la placa supraanal. En la 9 el sexto seg-inento ventral es
.«•iboso posteriormente, pero entero, y se une al séptimo por una
sutura delg-ada, pareciendo como soldados; la escotadura de
la placa infraanal es muy pequeña.
La diferencia entre las tres especies se establecería fácilmen-
te para las 99 en esta forma:
1. Séptimo seg'mento ventrali 9 big-ibboso
Rli. Gessardi Bonn.
1. Seg-mentis ultimis ventralibus tantum subg-ibbosis.
2. Séptimo seg-raento ventrali elongato ápice subgibboso
Rh. neglecta Costa.
2. Sexto seg-mento ventrali elong-ato ápice g-ibboso á seg--
mento séptimo imperfecte diviso
Rh. martccana sp. nov.
Las dimensiones de las tres especies son las sig-uientes para
los cf cf :
Long. corp. Pron. Elytr. Fem. post.
Rh. Gessardi 23 8 2 24 mm.
Rh. neglecta 24 7,8 3,8 28
Rh. maroccana 23 7 4 26
Las de las 99 son:
Long. corp. Pron. Elytr. Fem. post. Ovipositoris.
Rh. Gessardi 25 8 O 26 18 mm.
Rh. neglecta 26 8 1 30 19
Rh. maroccana.... 24 7,5 0,8 28 18
La especie marroquí podría caracterizarse de este modo:
Rh. maroccana sp. n.
Gracilis. Frons 4 signata. Capite pone oculos vitta ¡ata casta-
nea. Pronoto castaneo lohis lateraUbus margine infero tota late
pallido. Pedibus elongatis; femoribus anticis extus ante apicem
annido nigro, antice margine inferiori basi nec 7ion ad spinas ni-
346 BOLETÍN DE LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
gro trimaculatis; femorihis intennediis extiis linea nigra cremt-
lala; femorihtis postids extus utrmque nigro miivittatis ; tiUisr
spinis hasi macula nigra apposita, posticis hasi breviter nigro
anmüalis. Lamina supraanalis cf ápice ohinse producía immo
ápice trúncalo, suharcualo lobis oblusis. Cercis longis acuminalis
siibreclis basi denle valido inlerno inslruclis. Segmenlo venlrali
sexlo 9 elongalo apiceni versus gibbuloso a segmento séptimo con-
nato. Lamina infraanalis ajñce excisa lobis oblusis.
Loe. Táng-er (Marruecos).
Gen. Pterolepis Ramb.
La comparación de ejemplares que pueden considerarse
como típicos de los Plerolepis españoles y arg-elinos, y el haber
examinado, como queda dicho, el P. Gessardi, me permite
manifestar una opinión respecto á estas especies, comenzan-
do por asegurar que son infundadas las dudas expuestas por
Mr. Finot respecto á que su P. indigena pueda ser una variedad
del P. spoliala, pues ambas son especies bien distintas por la
forma de la pl?ica supraanal del (f , cuyos dientes terminales
no son contiguos en el P. indigena Finot, como en aquella úl-
tima especie, sino que están separados por ancha escotadura;
por la de los cercos, mucho menos encorvados en la especie de
Oran, circunscribiendo, cuando se tocan por la punta, un es-
pacio triangular alargado, mientras que en la especie andalu-
za dicho espacio es semicircular, y porque el oviscapto de la 9
es más largo y más paralelos sus bordes en la última de las
especies citadas, en la que además la placa infraanal presenta
una profunda escotadura triangular, que origina dos lóbulos
triangulares dirigidos hacia atrás, y en la que el último seg-
mento abdominal es liso y carece del tubérculo que en medio
del disco lleva en la otra especie; existiendo además diferen-
cias de coloración, que consisten, no en las relativas á la ex-
tensión del borde pálido de los lóbulos laterales del pronoto,
que ofrece poca variación, sino en que en la especie española-
hay siempre, en medio del pronoto, una faja negra, limitada
á cada lado por otra pálida^ las que á su vez están terminadas-
exteriormente por una fina línea negra, en la que comienza
la gran mancha castaña, que invade de una manera uniforme
la mayor parte de estos lóbulos. Esta coloración fundamental,,
aunque subsiste en la especie africana, aparece, sin embargo,.
DE HISTORIA NATURAL. 847
en ella como borrosa; la faja neg-ra central y las líneas finas
laterales del mismo color no existen, y la g-ran mancha castaña
de los lóbulos laterales está abig-arrada por rasgos pálidos.
Menos seg-uridad teng-o por lo que respecta á la distinción
entre el P. mcUgena Finot y el Qessardi Bonnet, pues cuando
estudié esta especie no poseía ejemplares de Argelia, ni el
JP. indigena había sido aún descrito; de modo que la cuestión
entonces estaba reducida á si la especie tunecina era distinta
de la española, como en efecto lo es, por iguales razones y ca-
racteres que el P. indigena; queda, pues, en pie la cuestión de
la identidad ó disparidad que pueda haber entre las especies
africanas; y no sirviendo para nada lo que recuerdo del Qes-
sardi, hay que atenerse á la descripción, de la que resulta que
el Gessardi se distingue del indigena principalmente por la
placa supraanal del cf , que es en aquella especie rotimdato-
suMruncata medio late emarginata, provista solo de una esco-
tadura bastante ancha y casi redondeada. Como la distinción
comparativa del Gessardi está hecha tratando de disting-uirle
de la especie española, y como Mr. Finot, por su parte, omite
la especie tunecina, resulta que no hay manera de decidir si
ambas formas corresponden á una misma especie, pues un
carácter que podría ser decisivo, cual es el de la existencia de
un tubérculo sobre el séptimo segmento ventral de la 9» tam-
bién existe en el P. indigena, sirviendo esta distinción para
separar ambas especies del P. spoUata, que carece de dicho
tubérculo, resultando que no hay manera de decidir hoy por
hoy esta cuestión, si bien es probable que las dos especies
africanas deban reunirse bajo una sola denominación, en
cuyo caso el nombre de Gfessardi tendría prioridad sobre el de
indigena.
Se conocen, por tanto, cuatro especies de Píerohjñs, género
creado por Rambur para un decticino de Andalucía, y son:
Pterolepis G-essardi Bonnet (Túnez).
» indigena Finot (Argelia, Oran, Chevet-el-Ameur).
» spoliata Rambur (Málaga, Granada, Cartagena).
» » var minor Bol. (Chiclana).
» cordnhensis Bol. (Córdoba).
Sirve este ejemplo, como otros muchos, para demostrar la
identidad de condiciones climatológicas que existen á uno y
348 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
otro lado del Estrecho, puesto que han permitido se extienda
y diversifique este tipo, como otros análog'os, á lo larg-o de am-
bas costas, sin que en España pase de la cuenca del Guadal-
quivir, lo que, tratándose de especies casi ápteras, es una prue-
ba más de la continuidad, en períodos remotos, de las tierras
españolas de allende el río citado con las del Noroeste de África.
AmpMpyra Wicliti «Hirsclike
(Descripción).
El Sr. Lauífer presentó en la sesión de Julio la sig-uiente
descripción de un noctuido nuevo de España que ha sido
publicado por el Sr. Hirschke :
Amiiliipyra Wichti Hirschke. Antenas setiformes, de color
pardo-obscuro por encima y pardo-rojizas por debajo, alcan-
zando á los dos tercios del borde anterior de las alas. Cabeza y
tórax g-ris parduscos, salpicados de g-ris más claro, coloración
que se extiende por las alas anteriores; éstas son brillantes,
con una mancha basilar más clara, bordeada de neg-ro anterior-
mente; del área media más obscura se destacan fuertemente una
mancha reniforme y otra orbicular, bien limitadas, sobre todo
la primera, por las dos líneas transversales, de las cuales la
interior forma tres áng-ulos g'risáceos hacia afuera, bordeados
de neg-ro, de los que es mayor el de en medio, y la externa
lig-eramente encorvada, terminándose perpendicularmente en
el borde posterior; por fuera, y paralelamente á ella, hay una
hilera de puntos blancos. La mancha orbicular pardo clara
presenta un borde g-ris blanquecino y está marg-inada de ne-
g-ro. La reniforme no está tan bien limitada, sobre todo supe-
riormente. En el área marg-inal se disting'ue bien una línea on-
dulada paralela al marg-en, y el color del fondo entre ella y los
flecos, mirado de lado, parece más claro y menos brillante. En
el borde anterior se ven cuatro puntos de color g-ris claro, de
los que el más interno está encima de la mancha reniforme,
extendiéndose los otros, espaciados con reg-ularidad, hacia el
extremo del ala. Los ñecos, limitados interiormente por puntos
grises y rayas marginales neg-ras, están divididos, en la ter-
minación de las nerviaciones, por rayitas blancas.
DE HISTORIA NATURAL. 349
Las alas posteriores son más claras, sobre todo hacia la base;
fuera de la línea ondulada que se continúa lig-eramente por
ellas, no presentan dibujo alg-uno. Los flecos son más claros
en la base que el color del fondo, y su mitad exterior, menu-
damente dividida, es de color g-ris blanquecino.
La coloración de la cara inferior de las alas es más clara; su
área media está limitada en todas ellas por una línea curva, y
los puntos medios están indicados solamente en las posterio-
res. En cambio existen en las anteriores tres puntos sobre el
borde anterior, que corresponden á los de la cara superior de
las mismas, faltando el más interno.
Las patas son de un pardo claro, anilladas de blanco y con
espolones de forma normal.
El abdomen es del mismo color g-ris de las alas posteriores, y
lleva por encima del seg'undo seg-mento un mechoncito más
obscuro.
Long-. del cuerpo, 29; del ala anterior, 14 mm.
Parece debe ser colocada entre Eriopoda H. S. y Micans Ltr.
Descubierta en los alrededores de Murcia por el Sr. Wicht,
á quien e>tá dedicada.
Nueva especie de « Gryllomorpha » de Marruecos.
POR
D. IGNACIO BOLÍVAR.
Desde que el P. Pantel publicó en los Anales de esta Socuí-
DAD su Monografía de las especies de este g-énero, estudio no-
table por la claridad con que están apreciadas y expuestas las
diferencias que presentan y que permiten admitir varios g"ru-
pos que deben ser considerados como otros tantos g-éneros,
estudio presentado modestamente con el nombre de Hévision
mono¿frapki(/He clii genre « Gryllomorpha >y, Fieb., 1890, nada
nuevo se ha publicado sobre este g-énero; solamente M. Finot,
en sus Orthoptéres d'Algérie et de Tunisie , ha ampliado el área
g-eog-ráfica de la G. uclensis Pant., citándola de Alg-érie (Finot);
Oran (Brunner); Biskra; Tunisie (Sicard); Teboursouk, y
precisando más las de la dalmatina Ocsk. y longicanda Rbr. en
el Norte de África.
350 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El descubrimiento de una especie de Gryllomor'plia en Moga-
dor modifica la consideración de g-énero exclusivamente me-
diterráneo, que le atribuye el esclarecido naturalista á queme
refiero, á menos de que se admita que la fauna de esta región
pueda considerarse no solo como paleártica, en lo que ha de
haber conformidad, sino como una mezcla de atlántica y me-
diterránea, á lo que me inclino en vista del carácter de los
animales que ha recogido el Sr. Martínez de la Escalera y por
la opinión de éste nuestro coleg-a.
La especie que voy á describir pertenece al g-rupo de la
Gfryllonwrpha íiclensis Pant., es decir, que es una GryUomor-
pha s. str., y tiene el mismo tamaño y librea que la especie de
Uclés, que por lo demás ha sido ya señalada de varios puntos
de la Península y hasta de Arg-elia y Túnez, como se deja
dicho, alcanzando un área g-eogTáfica mucho más extensa de
lo que podía suponer¡su ilustre descriptor.
Seg'uramente que los descubrimientos de nuestros viajeros
han de poner en claro las relaciones de la fauna marroquí con
la europea y los caracteres de las diferentes regiones que en
ella deban disting'uirse.
Gryllomorpha Maghzeni sp. nov.
Pusilla, opaca, lurido tesiacea, fusco-maculosa,])aU'idG-tomen-
tosa, nigro-setosa. Corpus paraUelum, moclice medio dilatatum
et depressum. Caput pronoto mx ¡atius nitidiim. Ocelli in trian-
gidum oMusangulmn dispositi; ocelli laterales ah oculo et ab
ocello medio síibceque dista7iti. Processus interantennalis articulo
basali antennarum haud latior siij^erne fusco-maculatus. Caput
supra lineis longitudinalihus quatuor alUdis postice fusco-stri-
gatum. Oculifusci, linea infr a oculos fusca. Articulus terminalis
palporum maxillarium articulo penúltimo distincte longior, trun-
caturafere ad médium duda. Pronotum pallidum, marginibus
antico jiosticoque mgrocüiatis angustissime fuscis, margine postico
qMllide interruj)to, disco fascia abbreviata transversa fusca ; lo-
bis dejiexis, superne a disco linea fusca separatis, margine infero
valde obliquo. Mesonotum parvum, disco fusco, medio pallide in-
terrupticm. Mesonotum amplium linea media paluda. Elytra
nulla. Abdomen dorso fuscími. Tibia intermedien 4-calcarata,
calcare síqjero externo perfecte explicaio. Tibim posticce síipra ser-
rulata distincte canaUculatcB spina seriei externes idtima calcare
DE HISTORIA NATURAL. 351
subsequenii drevíor, calcarihus duohis Síiperioribiis internis lon-
gissimis dimidimn metatarsi siiperantibus . Tarsi posüci articu-
liis primus rohustus prismaticus distmcte compressiis, marginibus
swperioribiis arciiatis, superne angusüssimus dislinclissime sern-
latus; íinguiculis ariicidi terlii ¡ongisswiis gradlibiis. 9 Lamina
siipraanalis elongato-triangularis , marginibíis incrassatis reflexis
prope basiii disíincte coarctaíis. Ovipositor rectiis, cercis distincte
longior. Lamina subgenitalis parva transversa ápice lata trun-
cata.
Long . corporis 9 mm.
» pronoti 1,5
» fem. post 7,5
» tibiar, post 5,5
» tarsor 3
» ovip 8
Loe. Mog-adoi'; Martínez de la Escalera.
La mayor longitud del oviscapto disting-ue á primera vista
esta especie de la Q. uclensis Pant., pero comparada con ella
se observan bien pronto otras diferencias más importantes,
como son: el mayor desarrollo y robustez de las patas poste-
riores y la longitud relativa de sus espolones, de los cuales los
dos superiores internos son muy largaos y delgados y pasan de
la mitad del metatarso, siendo un poquito más largo el supe-
rior y ambos de doble longitud que el inferior. El metatarso
es también más robusto, comprimido lateralmente y arqueado
por encima, lo que es debido á que se estrecha hacia la base.
Por último, las uñas del artejo terminal son notablemente
largas y finas, lo cual contrasta con las del Gr. uclensis Pant. La
coloración difiere poco de la de esta especie, si bien, en gene-
ral, es de un tono más obscuro, pero esta diferencia bien puede
ser individual y variable. Los fémures posteriores presentan
fajas pardas transversas en la cara interna.
352 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
«Bembex» nuevas de África
POR
RICARDO GARCÍA MERCET.
Bembex fallax nov. sp.
(^. Medius, robustas cum capite, thorace et abdominis basi
gríseo víllosus. Oculi clypeum versus parallelí; fronslata, ínter
antennas carinata; clypeo vix prominente; antennae ínter se
et ab oculis fere aeque distantes, artículís 7-9 paulo spínulosís,
ultimis iufra excavatis, artículo ultimo praecedentíbus paulo
ang-ustíor, parum curvato et ín ápice vix truncato. Alae hyali-
nae, antícae thoracis latitudíne fere duplo et dímídío long-ío-
res; postícae cellula mediana solum unam venam long-itudína-
lem emíttentes. Pedes forma normalí, metatarsus antícus cílís
sex munítus; femora intermedia dístíntíssíme dentata; tibiae
intermedíae ín ang-ulo autico spinoso-productae. Abdomen
fere cónico; seg-mento dorsali séptimo triangulare rotundato;
segmento ventrale secundo ín medio tubérculo compresso
retrorsum curvato, sexto tubérculo parvo dentiformi praedito,
séptimo lato et trícarinato.
Corpus nígrum; clypeo (maculis duabus nigrís exceptis),
iabro, orbítis antice et postice, parte inferiere frontis et macu-
la superiore, margine pronotí cum callís humeralibus, maculis
plus mínusveme magnis ín lateríbus pron, meso et metatho-
racís, fasciis angustis marginibus posticis scutelli atque post-
scutelli flavo citrinis; fasciis angustis flexuosís seu ínterruptis
seu contínuís segmentorum dorsalium 1-6, fascia abbreviata
in segmento 7." et maculis ín segmentis ventralibus 1-5 albi-
dis. Antennae nigrae; scapo ñavo picto, flagelloínfrabrunneo.
Pedes flaví, femoribus et tibiis nigro lineatis.
Long. 15 mm.
Patria: Marruecos (Tánger, Julio de 1905, Martínez de la Es-
calera).
Esta especie, por su aspecto y coloración, pudiera confundir-
se con los individuos pequeños de la B. sinuata Lat. (^, de los
que se diferencia por una multitud de caracteres, como el
paralelismo de los ojos, forma del clipeo, estructura de las
DE HISTORIA NATURAL. 359
tibias intermedias, armaduras de los seg-mentos ventrales
6.° y 7.°, etc., etc.
Debe tener alg-ún parecido y afinidad con la B. afra Handl.,
del África Austral, diferenciándose de ella por la coloración,
desarrollo de las sienes, forma de las antenas, estructura del
2.® y 7." seg-mentos ventrales, etc., etc.
Bembex citrina nov, esp.
of . Submag-nus, robustus, cum capite, thorace et abdomi-
nis basi opulenter albido villosus. Oculiclypeum versusparum
divergentes; frons latitudine long-ior, inter antennas vix cari-
nata; clypeo valde prominente; antennae gráciles, articulis-
8 9 infra spinulosis, 10-12 distinctissime dilatatis, 13 valde cur-
vato ápice fere rotundato. Alae hyalinae, paulo lutescentes,.
anticae thoracis latitudine duplo et dimidio long'iores, posti-
cae cellula mediana venas duas longitudinales emitiente. Pe-
des forma normali; metatarsus anticus cilis sex munitus, femo-
ribus intermediis paulo serrato dentatis. Abdominis segmenta
dorsale séptimo satis lato, in lateribus distincte sinuosis, ápice
satis anguste rotundato truncato (fere ut in B. Bolwari dispo-
sitis); segmento ventrale secundo grosse punctato, in medio
tubérculo magno compresso, sexto tubérculo supernedeplana-
to praedito, séptimo elongato et carinis tribus longitudinalis.
munito.
Corpus nigrum: clypeo (maculis duabus nigris, interdum,.
exceptis), labro, mandibulis (ápice nigro excepto), saepissime-
orbitis anticis et semper posticis, fronte inter antennas, callis
liumeralibus et alarum tegulis flavis. Abdominis dorso fere
toto flavo citrino, basi et interdum marginibus posticis seg-
mentorum, maculis parvis in disco secundi nigris; maculis
utrinque segmentorum ventralium flavo citrinis. Antennae
nigrae, scapo infra flavo. Pedes flavi, basi cum femoribus ni-
gro lineatis.
Long. 16-19 mm.
9. A mare diflert : antennae forma consueta ; abdomen
inerme; segmento ventrali secundo nitido, in disco punctis
majoribus impressis in lateribus subtiliter punctato, segmento
dorsali sexto triangulari ápice versus anguste rotundato área
dorsali nulla, sparsius et crasse punctato.
Corpus nigrum: orbitis antice et postice, clypeo versus api-
354 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cem, labro, mandibulis (ápice nig-ro excepto), interdum callis
humeralibus, fasciis latís undulatis seg-mentorum abdominis
1-5, maculis mag-nis in seg-mento 7." et maculis utrinque seg--
mentorum ventralicum 1-5 flavo citrinis. Antennae nigrae,
scapo infra ñavo picto. Pedes flavi; basi cum femoribus nigro
lineatis.
Long-. 16 mm.
Patria: Marruecos (Táng-er y Mog-ador, Julio de 1905, M. de
la Escalera).
Esta especie, de la que he examinado 8 ejemplares (5 machos
y 3 hembras), pertenece al g-rupo de la B. Bolivari Handl., y es
muy afín de esta especie y, sobre todo, de la B. Fonii Mere, y
de la B. flavescens Sm.
Dela^. Bolivari, cf c? y 9 9 se diferencia por la coloración
y la conformación de la frente, que es más ancha y más
corta en la especie nueva. Los J" cf ^e la B. citrina tienen el
clipeo mucho más convexo y prominente que los de la B. Bo-
livari y los fémures intermedios marcadamente aserrados.
De la B. flavescens se distingue la nueva por la coloración
del tórax y abdomen y conformación del 6." anillo dorsal de
las 9 9. La B. flavescens (^ presenta manchas amarillentas
sobre el protórax y lados del metatórax, y á veces sobre el escu-
dete y posescudete, y el abdomen de color amarillento blan-
quecino. La B. citrina tiene el tórax completamente negro,
excepto una mancha amarillenta sobre los callos humerales,
y el abdomen de color amarillo puro é intenso. El 6.° anillo
dorsal de la B. flavescens 9 es perfectamente triang-ular y den-
samente punteado. La B. citrina 9 ofrece el 6.° anillo ancha-
mente truncado -redondeado en el ápice, y su puntuación es
gruesa, estando los puntos muy separados entre sí.
Mayores afinidades que con las especies ya señaladas, pre-
senta el cj" de la B. citrina con el de la B. Fonti. Sería necesa-
rio ver más ejemplares de esta última especie y, sobre todo,
conocer su 9; para afirmar con certeza si puede separarse de
ella la B. citrina. Sin embargo, el aspecto de los (f cf de una
y otra es bien distinto. La B. Fonti tiene la cara negra, el cli-
peo del mismo color y cubierto completamente de una hermo-
sa pubescencia plateada, el escapo de las antenas negro tam-
bién, el abdomen franjeado de amarillo y las sienes estrechí-
simas. La B. citrina tiene las órbitas anteriores y posteriores,
DE HISTORIA NATURAL. 355
el clipeo y todo el escapo por debajo amarillos, el abdomen pro-
fusamente cubierto de este color y las sienes más abultadas
que la B. Fonti.
Estas diferencias, bastante notables, me inducen á conside-
rar como distinta de la B. Fonii esta que acabo de describir.
La B. fallax y la B. citrina forman parte de los materiales
traídos de Marruecos por el Sr. Martínez de la Escalera, como
producto de las exploraciones que, por iniciativa de esta Socie-
dad, están llevándose á cabo en el Noroeste de África.
Boletín bibliográfico.
Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus). Tome cxl, nos 18-22.
Académie des Sciences. Cracovie. (Bulletininternational). 1905. N.'' 1. —
K. Krahelska: Sur le développement merogonique des ceufs du Psam-
mechinus. — A. Drzewina et A. Pettit: Sur des hyperplasies tissulaires
consécutives á l'ablation de la rate chez les Ichthyopsides. = N° 2. —
L. Bykowski et J. Nusbaum: Contribut. á la morphologie du téléostéen
parasite Fierasfer. — A. Bochekek: Recherches sur le systéme nerveux
des iuvertébrés. — Caboline Reís: Contribut. á la morphologie des
ossicules de Weber et de la vessie natatoire chez le Siluroides nebu-
losus.=N° 3. — KuLczTNSKi: Fragmenta arachnologica. — T. Browicz:
Sur la fonction secrétoire du noyau des cellules hépatiques.
Archives Néerlandaises des Sciences Exactes et Naturelles. Harlem. Tome x,
nos i_2. — E. Verschaffelt: Mesure de l'action des poisons sur les
plantes.— G. J. Stracke: Recherches sur l'immunité des plantes supé-
rieures pour leur propre poison. — M. C. Dekhdtzen: Sur la pression
osmotique dans le sang et dans l'urine des poissons.
American Naturalist (The). N" 460.— O. Bangs and W. R. Z.vppey: Birds of
the Isle of Fines.— B. M, Davis: Studies on the plant cell.=N° 461.—
D. H. Campbell: Affinities of the genus Equisetum. — D. D. Jackson:
Movements of Diatoms and other microscopio Tlants. — N. Banks:
Families and genera of Araneida.— M. A. Willcox: Biology of Acmcea
testudinalis. — A. H. Clark: Habits of West Indian Whitebait.
Burean of Agriculture. Manila. (Report). Year ended August 31, 1904.
Canadian Entomologist (The). London. Ontario. Vol. xxxvii, n" 5.— Caset:
A new Carabus and Cyehrus.—WwKHAu: New species of Coleóptera
356 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
from the Western United States. — Bueno: The three Eanatras of the
N. E. United States. — Barnes: New species of N.- American Lepi-
doptera.
Feuille des Jeunes Nnturalistes (La). Paris. Nos 409-416.
Johns Eopkins Hospital. Baltimore. (Bulletin). Nos 166-169.
Musée Océanographique. Monaco. (Bulletin). N° 36 — E. Chevredx: Des-
cription d'un amphipode (Katius obcsus) nov. gen. et sp.=N° 36. —
M. Jaquet: Descript. de quelques parties du squelette du Pseudotriacis
microclon.='N" 37.— E. Chevreux: Liste des Scinidce de la Princesse-
Alice.
Museum of Comparative Zoólogy at Harvard College. Cambridge. U. S. A.
(Bulletin). VoL xLii. — J. W. Goldthwait: Te sand plains of Glacial
Lake Sudbury.
PhysikaUsch-Medicinischen Gesellschaft . Würzburg. ( Verhandlimgen ).
Band xxxvn, nos 4 7.
Real Academia de Ciencias exactas, físicas y naturales. Madrid. (Revista).
Tomo II, núm. 3. — J. G. Hidalgo: Moluscos testáceos délas islas Fili-
pinas; Moluscos testáceos de Santander. — G. Pittaluga: Sobre los
caracteres morfológicos y la clasificación de los Trypanosomas.
Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Boletín). Vol. 11, núme-
ros 7-8.
Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín). Tomo xlvii; primer trimestre
de 1906.
Revista chilena de Historia natural. Valparaíso. Año viii (1904).
Royal Microscopical Society. London. (Journal). N° 165.— A. E. Conrady:
An experimental proof of phase-reversal in difFraction-spectra. —
J. Kheinberg: The influeuce on images of gratings of phase-differen-
ces amongst their spectra.
Sociedad aragonesa de Ciencias naturales. Zaragoza. (Boletin). Tomo iv,
números 1-5.
Société Botanique de France. (Bulletin). T. li, n^ 9; t. lii, n° 4 et n" 1 de
Mémoires.
Société Entomologique de Belgique. Bruselles. (Anuales). T. xlix, n° iii.
P. Dognin: Hétérocéres nouveaux de l'Amérique du Sud.=N" iv.—
Jacoby: Sagra Cambi'iri Buwiv. = BercMi Gestro. — De Crombrügghe
DE Piquendaele: Sur quelques Microlépidoptéres de la faune belge.=
N° V.— H. Clavareaü: Descript. de deux Megalopides nouveaux.
Société Géologique de France. (Bulletin). T. iv, fase. 4 et 6,
Société Impériale des Naturalistes. Moscou. (Nouveaux Mémoires). T. xvi,
Livr. 3.- A. P. Pavloav: Le crétacé inférieur de la Russie et ea faune.
Livr. 4,— P. Suschkin: Zur Morphologie des Vogelskelets.
Wilson Bulletin (The). Oberlin. Ohio. N° 50. (Vol. xii, no 1).
(Se continuará).
Sesión del 4 de Octubre de 1905.
PRESIDENCIA DE DON SALVADOR CALDERÍJN.
El Secretario accidental, Sr. Fernández Nayarro, leyó el acta
de la sesión anterior, que fué aprobada.
Se dio cuenta de las publicaciones recibidas, entre las que
fig'uran las sig'uientes de consocios nuestros: «Determinación
de los minerales», por D. Antonio Gascón ; «Sobre un nuevo
procedimiento para medir diedros en los cristales microscópi-
cos», por D. Lucas Fernández Navarro, y «Noticias sobre faunas
malacológ-icas del Archipiélag-o de Joló y Marianas», por don
Joaquín González Hidalg'O.
También se dio cuenta de dos peticiones de cambio con
nuestras publicaciones, acordándose pasaran á examen de la
Comisión de publicación.
Se acordó también dar las g-racias al Sr. Director de Obras
públicas, D. Federico Requejo, por la atención que ha tenido
de enviar para la Biblioteca de la misma un ejemplar del
tomo de la Estadística de Obras públicas correspondiente al
trienio de 1901-903, y felicitar á nuestro consocio D. José Casa-
res y á D. Alejandro San Martín por su elección para el carg'o
de Senadores, desde el que prestarán, sin duda, g-randes ser-
vicios á la cultura patria.
Admisiones. — Quedaron admitidos como socios numerarios
los Sres. D. José Buigas y Dalmau, Cónsul de España en Mo-
cador, y D. Juan Ratto, de Mog-ador, propuestos ambos por el
Sr. Martínez de la Escalera; D. Adolfo Royo y Llobat, farma-
céutico en Valencia, y D. Luis Gonzag-a do Nassimento, de Se-
tubal (Portug-al), propuestos por el Sr. Ribera, y D. Adolfo Na-
varrete, de Madrid, que lo fué por el Sr. Gog'orza. Quedó acor-
dado el pase á numerario del socio ag-reg-ado D. José M.'' Bene-
dito, de Valencia.
Fallecimientos. — El Sr. Fernández Navarro dio cuenta del
fallecimiento de nuestro consocio D. Benito Hernando, acor-
T. V.- Octubre, 19C5. 24
^8 boletín de ía. real sociedad española
dándose constase en acta el sentimiento de la Sociedad por
tan lamentable pérdida, y que el Sr. Navarro presentase en la
próxima sesión una noticia biog-ráfica del malog-rado natura-
lista, y el Sr. Gredilla leyó una nota necrológ-ica deD. J. J. Ro-
dríguez Femenías, fallecido también recientemente y cuya
última publicación estuvo sobre la mesa en la sesión pasada.
Comunicaciones.— El Sr. Navarro presentó un trabajo de D. Pri-
mitivo Yig-il sobre topog-rafía submarina, que pasó á la Comi-
sión de publicación, y leyó una carta del Sr. Carballo danda
noticias de alg-unas observaciones sobre el último eclipse, he-
chas en Mataporquera (Santander).
.—El Sr. Gredilla dio noticia de la asistencia de nuestro conso-
cio el R. P. Navas al último Congreso inte-rnacional de Viena,.
en representación de la Sociedad Arag-onesa de Ciencias natu-
rales, contribuyendo á que fuese aceptada la proposición de
los Sres. Borodin y Jaczewski, de San Petersburg-o, para la
adopción del latín como leng-ua oficial para las descripciones,
abogando también por la admisión del español. El acuerdo del
Congreso de Viena respecto de la lengua oficial, ha marcado
la senda que hemos de seguir en adelante. Con él queda el
español al nivel de las lenguas que pudieran parecer privi-
legiadas, ya que las explicaciones que no sean mera descrip-
ción se admitirán en nuestra lengua.
— El Sr. Presidente presentó un trabajo de nuestro sabio con-
socio R. P. Almera, de Barcelona, titulado «Descripción geo-
lógica de la Plana de Yich», que pasó á la Comisión corres-
pondiente. También dio noticia, en nombre del Sr. Jiménez
de Cisneros, «de la existencia del coraliense y del oxfordiense
»en punto donde hasta el presente el mapa no señala más que
^terciario, siendo notable este lugar por lo bien conservados
>;que se encuentran algunos fósiles, pertenecer otros á especies
»no citadas en España^ ó á lo menos poco conocidas, y poseer,.
»finalmente, las características del centro de Europa. La loca-
»lidad es Fuente Álamo (Albacete), y los fósiles, entreoíros,
»los sig'uientes: Ceromya excéntrica Voltz.; Pholadomya Protei
»Defrance ; Hdrpoceros hispidíis Oppel; Amm. (Perisphinctes)
y>l)licaiiUs Sow.; una Trígonia, dos A7nmonites más, una Rhyíi-
Mhonella y algunos otros. Se encuentran, además, trozos de
»m adera fósil al parecer.»
DE HISTORIA NATURAL. 359
Comisión del Noroeste de África.— El Sr. Presidente hizo las si-
g-uientes proposiciones que fueron aprobadas por la Sociedad:
I.'* Que la Sociedad contribuya en este año con 1.000 pese-
tas á la suscripción abierta por la Comisión permanente para
la exploración del NO. de África.
2^ Dirig-ir un mensaje de gracias al Sr. Allendesalazar
por el interés demostrado en todos los asuntos de la Sociedad,
y muy especialmente en la reciente creación del Laboratorio
de Mogador. Ig-ualmente al Sr. Ministro de Instrucción pública
por esto último.
3.' Dar gracias á la Serma. Sra. Infanta Doña Isabel por su
donativo de 500 pesetas á la Comisión permanente del NO. de
África.
Por último, los Sres. Martínez Escalera y Fernández Nava-
rro dieron cuenta á la Sociedad de los trabajos realizados y
frutos obtenidos en sus recientes excursiones por África, y en
la de los Sres. Sobrado y Cabrera por Canarias, quedando en
presentar, en fecha breve, las notas detalladas correspon-
dientes.
Notas verbales.— Dio cuenta el Sr. Calderón de la creación de
un Laboratorio flotante de Biología marina por el Trinity Col-
leg-e de Hartford, Conn. (Estados Unidos).
Luego el mismo Sr. Calderón entretuvo á la Sociedad ocu-
pándose de la radioactividad de los minerales y rocas en los
sig-uientes términos:
«Entre las propiedades de los minerales, dijo, hay que in-
cluir ya una más: la radioactividad.
Las obras de Mineralogía no consig-nan aútr nada referente
á este proceso extraordinario, por la fecha tan reciente de su
descubrimiento, que se halla aún en período de g-estación, y
porque hasta ahora las investig-aciones se han realizado casi
exclusivamente en el campo de la Física; pero, los profesores
encargados de la enseñanza, tenemos el deber de seg-uir hasta
el día los adelantos de la ciencia, y en cumplimiento de este
imperativo voy á decir alg-unas palabras de lo que respecto á
la radioactividad de los minerales creo puede enseñarse ya
en una clase elemental de Mineralogía ó Geología.
Es sabido que los esposos Curie descubrieron en 1900 el radio
y el poder de emitir radiaciones activas en los minerales de
360 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
urano de Bohemia y Sajonia, creyéndose, al principio, que era
un cuerpo rarísimo, y que sólo en contadas localidades del
globo se encontraba. Después se ha comprobado su existencia,
aun cuando en cantidades casi infinitesimales, con una g-ran
diseminación en la Naturaleza.
Vestig-ios, por lo menos, de radio existen en todos los mine-
rales de urano, siendo los más utilizados para su extracción el
óxido (nranmita (^ picKblenda de Joachimsthal), la carnotüa
(vanadiato de urano), la autunita (fosfato de urano 3^ calcio) y
la calcoUta (fosfato de urano y cobre). Se recordará que el se-
ñor Muñoz del Castillo ha probado la g-ran energ-ia de los
ejemplares de esta última, existentes en la Sierra de Gua-
darrama. En Francia hay una importante explotación de radio
en yacimientos de plomo (piromorfi.ta , etc.), desprovistos de
urano.
Es de notar que, casi sin excepción, las substancias dotadas
de poder radioactivo proceden de las rocas de orig-en profun-
do, ó que están con ellas en conexión g-enética.
Esta es la que pudiéramos llamar actividad mineral intensa,
que comunican á veces á otros minerales; hay además la acti-
mdad pétrea, débil, pero universalmente repartida en todas las
partes del g-lobo terrestre.
Las recientes investig-aciones de G. v. d. Borne (1). le han
permitido formular las sig'uientes conclusiones:
1.* Son claramente radioactivas todas las rocas arcillosas
resultantes de las descomposiciones de la superficie terrestre.
2." Las derivadas de rocas volcánicas, parecen ser más
fuertemente activas que las de orig-en sedimentario.
3.* "En las rocas no descompuestas del interior del g-lobo
no han podido comprobar Elster y Geitel por vía directa, nin-
g-una actividad.
Indudablemente, existe en el interior de la corteza la activi-
dad de que se trata, puesto que las ag-uas que en ella penetran
y vuelven al exterior mezcladas con g-ases ó vapores son me-
dios de transporte de las referidas emanaciones. Lo mismo
acontece en las exhalaciones g-aseosas. La actividad de unas y
otras crece en conexión con los fenómenos volcánicos é hidro-
(I) Die radioactiven Minemlien, Oesteine und Qiiellen. Jahrb. f. Radoaktivitat und
Elektronik, t. ii, l."-Pág:. 77-108, 1905.
DE HISTORIA NATURAL. 361
termales; pero es adquirida en el contacto de las rocas de los
conductos atravesados.
Las observaciones hechas hasta aquí en los materiales de la
superficie, parecen suficientes para probar que las aludidas
manifestaciones no implican la existencia de una poderosa
concentración de elementos radioactivos en la profundidad,
ni que los fenómenos radioactivos sean más intensos en el in-
terior de la Tierra que en la superficie.
Esto es lo que, desde el punto de vista g'eológ'ico y mineraló-
g-ico, puede, hoy por hoy, enseñarse á nuestros alumnos relati-
vamente á la radioactividad, suponiendo que en otras clases
les hayan dado alg-una idea respecto á la naturaleza física del
fenómeno y de los métodos seg-uidos para investig-arle.
En el campo ya de las hipótesis, y como opinión puramente
personal, diré que, respetando la de g-randes maestros, estimo
prematura la conclusión de que el radio emita radiaciones y
emanaciones de una manera indefinida, y elementos de su
propia substancia de un modo constante sin que su masa dis-
minuya. Con tales afirmaciones, fundadas en precipitadas ex-
periencias, se quiere nada menos que poner en entredicho '
toda la filosofía natural. Sin apelar á la autoridad de g-randes
físicos que contradicen la interpretación de las experiencias
de KaufFman, en que se basa esta nueva dirección (1), me pa-
rece que, con criterio desapasionado, no puede verse en los
datos suministrados por los minerales y rocas radioactivas
otra cosa sino que al descomponerse su edificio molecular,
ceden la energia que mantenía éste, la cual puede transmi-
tirse á otros minerales próximos, á las ag-uas, el aire, quizás
á los seres org-ánicos, por lo cual la emisión de radiaciones es
propia de la substancia mineral en vía de descomposición, y
como una manifestación de ella» (2).
—El Sr. Lázaro presentó varios ejemplares de una curiosa
planta parásita, dando sobre ella las sig-uientes noticias: En
la primavera última el ilustrado farmacéutico de Villena don
Tomás Giner, me honró con una consulta referente á unas
(1) La hipótesis más admisible para explicar el calor que conserva el radio aun
sometido á la temperatura de —250°, parece la propuesta por Ramsay y Soddy, de la
transformación del átomo de radio en átomos de otros cuerpos, quizá el helio.
(2) Nótese la circunstancia de que también la propiedad magnética se desenvuelve
y acrecienta en las magnetitas cuando entran en un principio de alteración.
362 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
plantas para cuya determinación tropezaba con dificultades.
No me fué difícil responderle que correspondían á la especie
llamada Cynomoriim coccineum, de la familia de las Balanoforá-
ceas, rara en Europa y aún en la parte meridional de Espa-
ña, pero muy caracterizada y curiosa, tanto que, siendo una
dicotiledónea, fué considerada como hong-o por los antiguos
botánicos y aún por nuestro Quer, y que de tal idea nacía
el nombre vulgar de Jiongo de Malta con que era conocida,
á más de otros inspirados, sin duda, en su forma y coloración,
pero que por su sig-nificado no son propios para insertarlos en
esta nota.
Me ocurrió entonces pedir á dicho Sr. Giner que recog-iese
buenos ejemplares y que, á serle posible, me los remitiese
también de las plantas sobre cuyas raíces vive parásito el
Cynomorkim. Hízolo así el mencionado señor, y con tal dili-
g-encia procedió, que en sucesivos envíos me ha enviado el
Cynomormm en todas sus fases y varios ejemplares insertos
sobre los órg-anos subterráneos que soportan el parásito y
acompañados de tallos y órg-anos aéreos que permiten su de-
terminación.
En los diversos envíos del Sr. Giner he podido reconocer que
el Cynomormm estaba fijo como parásito unas veces sobre
Suceda fruticos a, otras sobre Arctkrocnemon macrostachyíün y
alg-una sobre OMone ¡mrtulacoides, todas plantas quenopodiá-
ceas. El Sr. Giner me remitió también una roseta de hojas de
un Statice que, por no tener la inflorescencia desarrollada, no
pudo ser determinado, por abrig-ar la sospecha de que sobre su
raíz vivía también el C^nomorium, aunque no lo aseg-uraba por
haberse desprendido éste de la raíz á que se adhería antes de
terminar su extracción.
Creyendo interesantes cuantos datos se averig-uen respecto
á las localidades en que el Cynomormm existe en España y
más aún sobre las plantas cuyos órg-anos subterráneos puedan
alimentar tan curioso parásito, he presentado á la Sociedad
alg-unos de los ejemplares enviados por el Sr. Giner y dado
cuenta de la determinación de las plantas que con pruebas
evidentes de soportar este parasitismo he podido determinar
en los envíos de dicho señor.
Para que se pueda juzg-ar del interés que estos datos pueden
tener, terminaré transcribiendo alg-unas indicaciones de diver-
DE HISTORIA NATURAL. 383
SOS autores acerca de las plantas sobre las cuales el Ci/nomo-
oñum puede vivir parásito. En el Prodromus Floree Hispánica
de Willkomm y Laug-e se cita esta planta como parásita úni-
camente del Tamarix Gallica y lo mismo indica la Flora fa-
oierog árnica (le la Península Ibérica del Sr. Amo y Mora; Arcan-
g-elí en su Compendio della Flora Italiana dice que el Cynomo-
rium es parásito de diversas plantas marítimas, sin citar nin-
g-una en especial ni indicar de qué familias; Battandier y
Trabut en su Flore de VAlgérie dicen que vive parásita sobre
varias salsoláceas, sin nombrar ning-una determinadamente,
indicación que se lee en ig-uales términos en la obra posterior
de los mismos autores titulada Flore anahjliqm et synoiHique
de VAlgérie et de la Tiinisie; en la obra de Bonnier et Leclerc
du Sablón, titulada Cours de Botanique, Fanerogames, que re-
cientemente ha aparecido, se dice que el Cgnomorium vive
parásito sobre especies del g-énero Frankenia. Finalmente, el
autor más explícito en este punto, de cuantos he consultado
acerca del particular, es Planchón, que en el artículo Cgnomo-
rium de su Dictionaire de Botanique dice que esta planta puede
vivir parásita de plantas perennes (Suceda, Tamarix, Statice)
y de otras anuales, como diversas g-ramíneas y especies de los
g-éneros Meliloius y Medicago.
Ante tan variadas indicaciones, se comprende que todo dato
positivo y concreto sobre especies patrones del Cgnomorium
ofrece siempre alg'ún interés.
Noticias bibliográficas.— El Sr. Dusmet envía las siguientes:
1/ «Birds nesting- in Andalusia», by Reg-. B. Lodg-e. (The
Zoologist, núm. 771. September, 1905.) — Interesante artículo en
que refiere diversas observaciones sobre la vida de las aves
recog-idas en Ronda y otros puntos en los años 1897 y 1905.
Termina con una lista de especies, la cual tiene el inconve-
niente de no indicar los nombres científicos, sino los vulg-ares
ing-leses.
2.* «Catálogo descriptivo de los insectos neurópteros de los
alrededores de Madrid», por elR. P. Longinos Navas. S. J. (Re-
msta de la R. Acad. de Ciencias exactas, físicas y naturales de
Madrid, t. ii, núm. 4. Mayo, 1905). —Es de g-ran importancia este
trabajo, de 54 pág-inas y 3 láminas, por tratarse de un orden
poco estudiado en España hasta estos últimos años. Exceden
364 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de 200 las especies enumeradas, indicándose alg-unos carac-
teres distintivos de tal modo, que puede servir de g'uia, sina
para un estudio profundo de este orden, para facilitar la de-
terminación á los entomólogos que hacen excursiones, á los
cuales se les puede aconsejar que recojan de estos insectos,
puesto que en muchas reg-iones apenas han sido aún ca-
zados.
3.» «Notas zoológicas», por el R. P. Long-inos Navas. S. J. viii.
Excursiones durante el verano de 1904. (Bol. Soc. Aragonesa
de Ciencias naturales, t. iv, núms. 4 y 5. Abril-Mayo, 1905). — Es
una reseña de varias expediciones verificadas por nuestro dis-
ting-uido consocio, siendo la de más importancia la que anual-
mente org-aniza la Sociedad Arag-onesa, que tuvo dicho año por
objeto la Sierra de Albarracín, y á la cual, con otros socios,
concurrió el que estas líneas escribe. Además, da cuenta el
P. Navas de otras que hizo á Calatayud y Sobradiel iZaragoza),
Alcolea del Cinca (Huesca), Tudela (Navarra), Sarria (Barce-
lona) y Chamartín (Madrid). Abundantes fueron las cazas, que
tenían como objeto principal los neurópteros. Además de las lis-
tas de especies, descríbense varias nuevas, que son: Myrme-
leon ocreatiis, de Sobradiel, Puerto de Santa María (Cádiz) y La
Guardia (Pontevedra); Chrysopa marginalis , de Albarracín;
Rhitrogena ferruginea, de Albarracín, y los tisanuros MacMlis
torqiiata, de Calatayud; MacMlis constricía, de Albarracín, y
Lepismina argéntea, de Chamartín.
4.* «Contribució al estudi de la fauna lepidopterológica de
Tarrassa», per D. Doming-o Ventalló. (Butll. Inst. Cat. (V His-
toria Natural. Any 2.°, núm. 6. Juny, 1905).— Es una lista de
más de 140 especies.
5." «Espéces nouvelles d'Hyménoptéres de Catalog-ne», par
J. Pérez. (Butll. Inst. Cat. cVHist. Natural. Any 2.°, núm, 6.
Juny, 1905.)— Son, la Crócisa divisa, próxima á C. major y caza-
da en La Garrig-a por nuestro consocio Sr. Bofill; OsmiaBofilliy
próxima á O. leucomelana, procedente de Barcelona y Arag-ón;
Osmia rhynchcBna, próxima á las O. rUnoceros, Bofilli y tuber-
culata, de Barcelona; Systropha grandimargo, afín á la plani-
dens, de Cataluña (Antig-a Bofill); Systropha chrysura, de Ta-
rragona; Dasypoda alhimana, de Barcelona (Bofill); Prosopis
subopaca, afín á lineolata, de Barcelona (Bofill); Crabro Imtus,
próximo á larvatus, de Barcelona (Antiga) y también de Arge-
DE HISTORIA NATURAL. 365
lia, y, por último, Crabro siibtilis, inmediato al anterior, de
Barcelona (Antig-a, BofiU).
6/ «Contribution á la faune malacolog'ique de la Catalog-ne.
Étude sur quelques Helix», par Mr. le Commandant Cariot.
(Biitll. Inst. Caí. d'HisL Natural Any 2.\ núm. 6. Juny, 1905.)
Se refiere á especies recogidas por el Sr. Zalueta, y entre
ellas describe el Helix Zuluetai sp. nov., de Vilassar de Mar
(Barcelona); el H. vermiculata var. Vilassarmn, y tres varieda-
des del H. coí¿?£í«Draparnaud con los nombres de Chiai, depres-
sa y tuierculata.
7.* «De Tenthredinibus Miscelianea», von Fr. W. Konow.
(Zeiíschrift filr Hymen. und. Dipt., v Jahrg-., Heft 3. 1905.)
Cita el c^ del Cladius palmicornis Knw., que no se conocía y
ha sido encontrado en Espinar (Seg'ovia) por elSr. García Mer-
cet, señalando sus diferencias con el Cl. diformis Panz.; y el
(^ de MacTophija hispana Knw., también nuevo y hallado por
el mismo Sr, García Mercet en El Escorial, siendo próximo á
la M. 4-macidata F. Por último, describe el AUaiitus Merce-
ti n. sp. de El Escorial (G." Mercet), que es próximo á jÍ. Fra-
uenfeldi Gir.
8.^ «Paláarctische Crabronen», von Fr. Fr. Kohl CZeitschr.
fiir Hymen. und Dipt., v Jahrg-., Heft4. 1905.) Figura, entre ellos,
el Crabro (Lindenius) ibericns, de Barcelona y Francia, que es
próximo al L. armatus V. d. L.
9.* «Zwei neue Amasis-Arten», von Fr. W. Konow. (Zeitsclir.
fiir Hymen. und Dipt., v Jahrg-.,Heft 4. 1905).— Una de ellas es
el Ámasis Dusmeti, de España y Argelia, muy próxima al A . ju-
cimda Kl. Debo añadir que los ejemplares de mi colección, so-
bre los cuales ha creado la especie el Sr. Konow, fueron caza-
dos en Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real) por nuestro conso-
cio Sr. Lafuente, que tuvo la amabilidad de regalármelos. Al
autor y al recolector expreso mi agradecimiento.
10. «Eine Panurgus-Art mit gelben Zeichnungen», von
H. Friese. {Zeitschr.für Hymen. %md Dipt., v Jahrg., Heft 5. 1905.)
El Panurgus Moricei, encontrado en Jimena (Jaén) por F. D.
Morice sobre un Cistiis, constituye un curioso hallazgo, pues
es la única, entre las abundantes especies paleárticas de Pa-
mirgus, que no es de color negro uniforme, sino que presenta
extensas manchas amarillas en la cabeza y abdomen.
— El Sr. Calderón presentó las siguientes noticias:
866 boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Pía (J. I.) — «El carbón español». Madrid, 4.°, 241 p. 1 est.
Prudent (Colonel). —Penitisuk ibéríque, au 2.500.000''. (Feuille
16 de «l'Atlas Universel» de Vivien de Saint-Martín et Schrae-
der. Paris, 1903).
— Espag-ne et Portug-al au 1.250.000« (Feuilles 17 á 20 du
méme atlas, 1902 et 1903).
El autor ha tratado de dar carácter orig-inal á su mapa, con-
sultando para la confección de éste los más recientes documen-
tos, mapas y obras particulares y oficiales, y hasta diversos
manuscritos, seg"ún indica en la noticia que acompaña á la úl-
tima hoja. El primer mapa, á escala mayor, consig'na los lími-
tes de las antig-uas divisiones administrativas, juntamente con
los de las provincias actuales.
Por lo que se refiere á España ha log-rado el autor realizar
un trabajo orig-inal, y respecto á Portug-al, el Sr. Choífat dice
haber comprobado el cuidado puesto para buscar en los auto-
res antiguos los nombres de los ríos y sus afluentes, desaten-
didos en parte en los mapas oficiales. No aplaude lo mismo lo
tocante á la denominación de las montañas.
— Flora descriptiva é ilustrada de Galicia, por el R. P. Balta-
sar Merino, S. J., tomo \.— Fanerógamas polipétalas, nota bi-
bliog'i-áfica por Benito Hernando y Mong-e(l).
Tomar como asunto la flora de dicha reg-ión, para con ella
formar un libro, con el que los aficionados á la botánica, es-
pecialmente g-alleg-os, puedan encauzarse al determinar plan-
tas, es lo que ha realizado el autor de la presente obra.
El P. Merino ha sido, seg-ún sus propias manifestaciones,
constante escudriñador de \2i. flora gallega, lo que unido á sus
g-rand^s conocimientos y á su aún mayor escrúpulo para la
determinación (que le oblig-a á consultar sus especies con dis-
ting'uidos botánicos amig-os suyos), hace que su Flora de Gali-
cia teng'a la verdad que en tales casos se necesita.
Las publicaciones de esta Sociedad se han visto con fre-
cuencia honradas con trabajos suyos de investig-ación refe-
rentes á la flora gallega.
En esta obra se propone además un fin docente, como lo
demuestra, entre otras cosas, el precioso álbum con el cual
(1) Esta nota ha sido lo último escrito por nuestro malogrado consocio.
DE HISTORIA NATURAL. 367
ilustra el vocabulario que encabeza su libro, y tanto ayuda á
la exacta interpretaci6n de las voces técnicas.
Expone una clave para la determinación de las familias, en
la que modifica admirablemente las tablas de la Noiivelle Flo-
re francaise de Gillet et Mague; en ella aumenta el número de
caracteres y aprovecha, para los de los g-rupos, los caracteres
particulares de las especies, que representan dichos g-rupos en
Galicia, y aclara los conceptos con ejemplos de las plantas
vulgares en ésta.
Describe las familias dando una característica g-eneral de
cada una, y, á la cabeza de ella, una clave para su distribución
en g-éneros.
Caracteriza cada uno de éstos y da una clave para su divi-
sión en secciones, y otra para las especies comprendidas en
ellos, terminando con la exposición ordenada y detallada de
dichas especies.
Esta descripción se halla en castellano para las especies ya
conocidas en la ciencia; y en latín y castellano para las espe-
cies y variedades por él descritas (4 especies y 40 variedades
en este primer tomo de Fanerógamas polipétalas).
El seg-undo tomo comprenderá, seg-ún anuncia el autor, las
Fanerógamas monopétalas y apétalas; y el tercero, las Monocoü-
ledones, PoUcotiledones , Proto fanerógamas y Criptógamas vas-
culares, siendo de lamentar que deje incompleta la serie al no
publicar las Criptógamas celulares.
Si el autor se ha propuesto fomentar la afición á la Botáni-
ca con esta obra, creemos que cuanto más extensa la publique
y expong-a el mayor número de ramas en que puedan espe-
cializarse los aficionados, mayor podrá ser el número de éstos;
que, de otro modo, abandonarían por completo la Botánica ó
no la tomarían con el entusiasmo con que hubieran empren-
dido su estudio, al encontrar una rama de su mayor ag-rado.
De esta parte de la Botánica es de la que mayor número de
libros castellanos hace falta, en los que se halle sumamente
detallada la anatomía, preparación y modos especiales de es-
tudio de las criptógamas, con objeto de allanar el camino al
principiante que no cuenta con maestros y únicamente dispo-
ne de libros.
boletín de la real sociedad española
Notas y comunicaciones.
Nota necrológica del Sr. Rodríguez Femenias
POR
DON FEDERICO GREDILLA
Invitado por el Sr. Presidente para escribir cuatro palabras
en recuerdo del que fué consocio nuestro D. Juan Joaquín Ro-
dríg-uez Femenias (q. e. p. d.), no he dudado en admitir tan
honroso encarg-o en atención á la alta consideración que me
merece la Real Sociedad Española de Historia natural.
Descendido al sepulcro tan esclarecido varón, triste es ma-
nifestar que la ciencia botánica pierde á uno de sus más pre-
claros hijos. Y si bien no ha muerto para la ciencia porque
sus obras quedan inmortales, hay que lamentar que su infa-
tig-able laboriosidad y su acendrado amor á el estudio de las
plantas no se haya conservado por más tiempo, pues desampa-
rados de la tutela de naturalistas como Femenias, es necesario
en los demás mortales un esfuerzo muy superior para encon-
trar el camino de descubrir con relativa facilidad los anhela-
dos secretos de la Naturaleza.
Mucho antes de constituirse esta Sociedad, ya Rodríguez
Femenias era conocido por sus escritos botánicos; así en 1865-68
publicó el Catálogo ratonado de Plantas vasculares de Menorca,
en el folletín del Diario de Menorca, formando un tomo de
xxxi-116 pág-inas en 4.° menor. Esta su primera obra, que com-
prende 722 especies, es notable, entre otros conceptos, por los
datos curiosos apuntados en su introducción, referentes al des-
envolvimiento de las ciencias naturales en la isla, y en 1869 co-
municó á la Sociedad botánica de Francia (1) una nota sobre
dos especies nuevas (Centaurea haharica y Da])line velleoides).
Pero una vez que tuvo conocimiento de la constitución de
esta Sociedad, como consecuencia de la célebre sesión prepa-
ratoria que tuvo lugar en la sala de profesores del Instituto
industrial, á las ocho de la inolvidable noche del 8 de Febrero
de 1871, y de las condiciones establecidas para formar parte
(I) Véase el Bulletin de la i'ociéíe botanique de France, Séance du 25 Juin 1869.
DE HISTORIA NATURAL. 369
de ella, seg-ún Reg-lamento aprobado por los socios fundadores
en 15 de Marzo de 1871, quiso congreg-arse á nosotros tan celo-
so botánico, y propuesto por D. Mig-uel Colmeiro, fué admitido
como socio en la sesión del 4 de Diciembre de 1872, ó sea, en
el décimo mes del primer año de su constitución.
Desde esta época varios son los valiosísimos escritos botáni-
cos que nos dio á conocer. Entre ellos tenemos el Suple'úiento
al catálogo de plantas vasculares de Menorca, publicado en el
tercer tomo de nuestros antiguos Anales, y en el que añade
229 especies, á las 722 de su Catálogo razonado mencionado
anteriormente; el Catálogo de los musgos de las Baleares, im-
preso en el tomo iv, pág\ 41; las Additions á la Plore de Minor-
que, que presentó en 1878 á la Sociedad botánica de Francia y
que fueron insertadas en su Boletín, conteniendo siete espe-
cies y variedades nuevas; y finalmente, la Excursión lotáníca
al Puig de Torrella (Mallorca), dada á luz en el tomo viii, pá-
gina 39 de los Anales. En este opúsculo da cuenta Rodríguez
de las herborizaciones verificadas en Junio de 1877, acompa-
ñado de su amigo el doctor D. Antonio Crespí, farmacéutico
entonces de Soller (hoy catedrático del Instituto de Ponteve-
dra), en el delicioso valle de este nombre y montes que lo cir-
cuyen.
Más tarde abandona el estudio de las fanerógamas y dedica
los pocos momentos que sus ocupaciones le dejaban libre á la
recolección y clasificación de las algas marinas, convencido
de que las determinaciones hechas á las algas de las costas de
Menorca enviadas por él, por su contemporáneo botánico don
Juan Texidor, dejaban mucho que desear.
Encariñado con dicho estudio, y trabajando como él sabía
hacerlo, no tardó en publicar su excelente trabajo intitulado
Algas de las Baleares, cuyo contenido puede verse en los to-
mos XVII, pág. .311 y xmi, pág. 199; coronando su obra con
los Datos algológicos, impresos en los tomos xviii, pág. 405;
tomo XIX, pág. 97, y tomo xxiv, pág. 155; en los cuales da á
conocer varias algas nuevas con algunas láminas, como son,
del gen. NiíopJiyllum las especies carfieum y marríioratum; del
gen. Neurocalmn la e^^Qd'iQ grandifolium; del gen. Syhcerococ-
cus la especie RMzoyliylloUes, y del gen. Cladhymenia la es-
pecie Bornetii.
Pundonoroso como pocos ya indicaba que para esta última
370 . boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
especie sería necesario establecer un nuevog-énerOjj, en efec-
to, sometida al examen del Sr. Schraitz, eminente alg-ólog-o,
por entonces, de Greifswald, se cercioró éste de que en dicha
alg-a se encontraban dos especies diferentes, de otro g-énero
distinto, que dedicó á Rodríg'uez, con el nombre de Rodrigue-
zella, dando lug-ar á dos alg-as distintas que la ciencia deno-
mina con los nombres de Rodriguezella StraforeUii Schmitz y
Rodriguezella Bornetü Schmitz.
Más todavía; tan grande era el amor que profesaba á la bo-
tánica, que aprovechando la seg"i'in él desag-radable estancia
en el balneario de Panticosa, y en los diez y ocho días de tra-
tamiento que los médicos imponen generalmente á los enfer-
mos, dedicó el tiempo que le quedaba libre, desde el 30 de
Julio al 16 de Agosto del año 1889, á motivo de las escasísimas
distracciones de que en aquel agreste sitio se dispone, á reco-
lectar plantas, cuyo fruto de 139 especies se detalla en su es-
crito titulado Herlornadón en Panticosa, y publicado en el
tomo XIX, pág. 101 de nuestros Anales.
Sin perjuicio de estas publicaciones, en varios periódicos
de Mahón escribía otros trabajos; así en 1878, en El Bien
Público apareció un razonado estudio sobre el Cultivo y explo-
tación del esparto.
M Liberal, de Mahón, publicó en 1899 un artículo que repro-
dujo \a Revista de Menorca (3." época), con el título de Una nue-
va plaga, en que trata de la aparición de un insecto descono-
cido en Menorca, de la familia de los Termítidos, pertenecien-
te á los arquípteros seudoortópteros. En 1901 reprodujo, con
algunas adiciones, en el folletín del mismo diario, el catálogo
de Plantas de adorno que se cultivan en Menorca. Y por último,
en 1905, y en el citado periódico, apareció otro estudio del
Sr. Rodríguez sobre Aves de España cuya caza se halla prohibi-
da ó sujeta á deternmiadas épocas.
Más todavía; en la sesión anterior, celebrada el 5 de Julio
del presente año, habréis visto sobre la mesa un ejemplar que
con el título de Florida de Menorca é impreso en Mahón el año
pasado, ha sido donado y dedicado por el autor Rodríguez Fe-
menías á la Biblioteca de la Sociedad, aprobándose por una-
nimidad que, en correspondencia á tan deferente atención, se le
dieran las más expresivas gracias, como así consta en el Bole-
tín, seg-ún acabamos de oir de labios del Sr. Secretario al leer
DE HISTORIA NATURAL. 371
hoy el acta de la citada sesión, y como dicho libro ha estado
en nuestras manos y ha sido repasado á nuestro g-usto, hare-
mos de él un sincero y lig'ero examen, aprovechando la oca-
sión propicia que en este momento disfrutamos al escribir
estos cuatro reng-lones.
El novísimo trabajo de Rodríg'uez Femenías es un libro
en 4.° mayor de 198 pág-inas, en cuyas primeras líneas de la
Introdiicáón , manifiesta haber abandonado el estudio de las
Faneróg-amas que crecen en Menorca, para dedicar el escaso
tiempo que sus ocupaciones le dejaban libre en el estudio de
las alg-as marinas. Pero la circuntancia de empezar á dedicar-
se á este ramo del saber alg-unos jóvenes de Mahón, y el acopio
de no pocas especies nuevas, le decidieron á recopilar todo lo
publicado hasta el día, adicionando á su conocido Su2)lemento
al catálogo de plantas vasculares de Menorca, las antes citadas
especies y las observaciones que fué notando costantemente.
Dicha Introducción es, en nuestro sentir, una de las pág-i-
nas más hermosas de la obra, y decimos esto, porque con sólo
su lectura abarca el botánico todo aquello que le interesa res-
pecto al conocimiento de tan clásica región. Se ocupa en
ella: 1.°, de la historia de la botánica en Menorca; 2." y 3.°, déla
constitución física y climatológica de la isla; 4.°, del aspecto de
la veg-etación, en la que indica las plantas especiales del ar-
chipiélag"o balear que se encuentran en la citada región, y 5.°,
del plan adoptado en la redacción de la obra.
De todas estas partes son, sin disputa, de más revelante mé-
rito para el botánico, lá primera y la cuarta. La primera, porque
enumera ordenada y escrupulosamente la serie de naturalistas,
tanto nacionales como extranjeros, que se han ocupado en el
estudio de la flora de la isla y de las obras que publicaron con
dicho objeto, especificando, además, á qué naturalistas acom-
pañó á herborizar, y á quiénes facilitó especies notables de la
reg-ión; contándose entre los primeros á Willkomm, que en
unión del Dr. Heg-elmaier, lleg-aron á Mahón el 27 de Marzo
para practicar frecuentes excursiones botánicas hasta el 6 de
Abril de 1873; y entre los seg-undos á Gandog-er, el cual publi-
có en el Bulletin de la Societé botaniqíie de France de 1900, el
fruto de su expedición , verificada en Abril y Mayo de 1899,
insertando al final la relación de las especies más notables de
Menorca, facilitadas por Rodríguez Femenías. Y la cuarta, por-
372 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que nos enseña que, dividida long-itudinalmente la isla en dos
reg-iones distintas, bajo el punto de vista g-eolog-ico, es también
diferente la veg'etación de cada una de ellas, dominando en la
del Norte, llamada país de tramontana, los Myrtiis communis,
Phyllirea media y angustifoUa, j en la del Sur el Rhammts
Alatermis y la Pistacia lentiscus; y además, porque enumera
la importantísima lista de las plantas especiales del archipié-
lag-o balear que se encuentran en Menorca y que más adelante
transcribiremos.
A la Introducción sig-ue lo que pudiéramos llamar corazón
de la obra, y que consiste en una Flórula ó catálog-o de espe-
cies vegetales que, sig-uiendo la clasificación de De CandoUe,
divide en los dos consabidos g-rupos de faneróg-amas y crip-
tóg-amas.
En las Fanerógamas ordenadas en las familias y g-éneros
respectivos en Menorca representados, incluye 864 especies
numeradas correlativamente, indicando á continuación en
cada una de ellas, los sinónimos admitidos por los autores que
han escrito sobre la veg'etación de las Baleares, las localidades
en que se encuentran, los exploradores que las han citado y los
nombres vulg'ares en dialecto menorquín, señalando los pue-
blos en que éstos se usan cuando son especiales á uno ó varios
distritos, y, por último, aquellas observaciones propias del
autor, fruto de tantos años de exploración, como son las ad-
vertencias respectivas con que disting'ue las especies d inquirir
y las especies á excluir, aun cuando éstas últimas hayan sido
citadas en la reg-ión por otros naturalistas.
Hay, sin embarg-o, alg-unas especies entre las faneróg-amas,
que por ser nuevas ó raras, Rodríg-uez Femeuías las describe
detalladamente, y como es interesante conocerlas para formar
juicio acabado de la veg-etación de Menorca, á continuación
transcribimos solamente aquellas que son especiales del archi-
piélag-o. Estas son: Paeonia Cambessedessii Willk, Lepidium
Carrerasii Rodr. , Viola stolonifera Rodr. , Sagina Rodriguezii
Willk, Malva minoricensis Rodr., Althaea baleárica Rodr., Ero-
dimn Reichardii DC, Hypericum bal cari cum L., RJidmmis ba-
leárica Willk, Antkyllis fulgurans Porta (?), Lotus tetraphy-
Ihis L. fil., Asiragahis Poterimn Vahl., Vicia bifoliolata Rodr.,
Lathyrus irachyspermus Webb., Hi])pocrepis baleárica Jacq.,
Polycarpon colomense Porta (?), Senecio Rodriguezii Willk.,
DE HISTORIA NATURAL. 373
Hehjcrisum Lamarkii Camb., Cirsium laJcañcum Porta (?),
Centaurea halearica Rodr., Serióla ccespitosa Porta, Sonchus cer-
vicornis Nym., Crepis dalearica Costa, Cy clamen balearicum
"Willk., LyshnacMa minoricensis Rodr., EcMum halearicum
Porta (?), Linaria fragilis Rodr., Digitalis diiMa Rodr., Origa-
num onajoricmn Camb. (?), Micromeria Rodriguedi Freyn. et
Janka, Phloonis itálica Sm., Teiicriiim sii'bsjñnosum Pourr.,
Daphne rellaeoides Rodr., EwpJiorUa flavopurptirea Willk.,
Allium aestivalis Rodr , Crociis Camhessedesü Gay. , Lencojmn
Hernandezii Camb., Hordeum rubeyís Willk. f?).
De las Criptóg-amas poco podemos decir, pues comprende
reducidísimo número de especies muy comunes en nuestra
Península, entre ellas once especies de Heléchos, dos de Equi-
setáceas, dos Isoeteas, dos Licopodiáceas, dos Caráceas, seten-
ta Muscíneas y veintinueve Liqúenes.
No incluye los Hong'os porque nadie se ha ocupado de su
recolección, y en cuanto á las alg-as se propone, dice, publicar
un trabajo especial luego que se lo permitan sus ocupaciones,
pues son muchas las especies nuevas que encontió en las cos-
tas de Menorca.
Y termina la obra con un capítulo de adiciones y correcciones,
siendo entre las primeras la que más resalta, la descripción
detallada del Alliiim (pstivalis, nueva especie que con el nú-
mero G73 bis debe intercalarse á la serie de las que comprende
ia Flórula, cuya reseña, á g-randes rasgos, acabamos de leer.
Como veis, la sola enumeración de los trabajos publicados
por Rodríg-uez Femenías, demuestra sobradamente sus desve-
los por las ciencias naturales, y la prueTi^ más acabada y con-
cluyente de que con su muerte la ciencia botánica pierde uno
de sus más preclaros investig-adores españoles: por esta razón
•estamos obligados á dedicarle este recuerdo, con el que cree-
mos haber interpretado fielmente, no sólo el deseo de nuestro
Presidente, sino también el de la Real Sociedad, insertando
en el Boletín esta humilde nota como expresión del senti-
miento más sincero y cordial á tan irreparable separación, y
como homenaje á el que en vida desplegó toda su actividad
por la botánica, y, por tanto, un gran amor á las ciencias na-
turales y un gran afán por los trabajos científicos.
T. v.-Octubre, 1905.
boletín de la real sociedad española
Noticias sobre Bournonitas españolas
POR
D. SALVADOR CALDERÓN.
1852. Breithaupt: «Revista minera», t. iii.
1862. Naranjo: «Elementos de Mineralog-ía g-eneral», pág-i-
na 363.
1866. Vidal: «Bol. Com. Mapa g-eol.», t. xii, pág\ 167.
1894. Quiroga: Trad. «Miner. Tschermak.», pág-. 260.
1895. Fernández Navarro: «An. Soc. esp. de Hist. natural»,
t. XXIV, Actas, pág-. 95.
1902. Tenne und Calderón: «Die Mineralfunds. der Iberisch.
Halbinsel», pág-. 78.
La bournonita de Jameson (1) es una sulfosal rómbica, que
puede definirse como un antimonio sulfurado plumbo-cupri-
fero. Su composición es Sb'^ S^ Pb'^ Cu^, y su relación áxica
0.9379 : 1 : 0.8968.
El Sr. Naranjo consideraba la schulzita de Galicia como va-
riedad de esta especie; pero hoy se sabe que lo es de la g^eo-
cronita, sino es el mismo tipo, especie distinta, en cuya fór-
mula no entra el cobre.
Es la bournonita un mineral de ñlón , que no compone por
sí masas importantes, pero acompaña á varios sulfuros, parti-
cularmente de plomo y cobre. No habiendo interesado á los
mineros como mena .explotable, habrá pasado muchas veces
por estibina, á la que se parece bastante, y es probable fue-
ran bournonitas algunas que como estibinas cupríferas se han
mencionado á veces en los informes de aquéllos. También las
hay análog-as por su aspecto á la acerdesa, y otras al cobre
g-ris. Resulta de aquí que es escaso el conocimiento que tene-
mos por lo que se refiere al territorio español, de esta especie,
interesante sin duda. A continuación reproduciré ordenados
por reg-iones los datos que sobre ella he podido reunir.
Aslíirias.—Se ha mencionado como acompañante de la piri-
(1) Algunos escriben burnonita, aunque impropiamente, puesto que la especie está
dedicada á su descubridor, el conde de Bournon.
DE HISTORIA NATURAL. 375
ta de Tapia, pero debe ser rara en esta provincia, donde nunca
se lia explotado.
Cataluña. — Únicamente se cita de la reg-ión pirenaica, en la
mina de cobre Las Perreras, á 3 km. de Rocabruna, en la pro-
vincia de Gerona. Dicha mina es un filón de baritina y cuarzo
explotado de antig-uo, aunque no en la actualidad, y en él
yace el mineral en cuestión con relativa abundancia disemi-
nado en vetas y nudos (Sr. Vidal).
CaMilla. — En Monterrubio, provincia de Bnrg-os, junto al
coto famoso por sus minas de hierro, se ha explotado la bour-
nonita como mena de cobre y plata, esta última en bastante
cantidad k veces, al decir del Sr. Naranjo; circunstancia que,
así como en otras localidades que vamos á citar á continua-
ción, hace suponer que se trata de un mineral impuro, mez-
clado mecánicamente con otros arg'entlferos, pues en el des-
provisto de interposiciones extrañas nunca se ha encontrado
este metal. En la Estadística minera de 1893 fig-ura la explo-
tación de la bournonita de Monterrubio por 55 toneladas, va-
liendo 1.370 pesetas.
Accidentalmente aparece muchas veces en Hiendelaencina,
tanto en cristales como en partículas ó nidos, con pirita y em-
bolita, el cual es ferrífero y arg-entífero, merced á estas inter-
posiciones. Los mejores ejemplares cristalizados que pasaron
á colecciones extranjeras, entre ellas el Museo de Londres, se
hallaron en la mina Verdad de los Artistas', de ella procede
una hermosa muestra que posee nuestro Museo de Madrid con
buenos cristales, aunque pequeños, sobre g-alena, con cuarzo
y siderita.
Semejantes deben ser los hallazg"os de Garg-antilla de Bui-
trag-o, provincia de Madrid, en el g-neis, noticiados por el men-
cionado Sr. Naranjo.
El distrito de Almadén también ha proporcionado ejempla-
res de bournonita. La Escuela de Minas y el Museo de Historia
natural los poseen de Chillón y Almadenejos, con cinabrio, en
la frailesca y asociados á dolomita. Uno que tiene de localidad
Valdemosillo, Almadén, se presenta en cristales maclados,
constituyendo el piñón de eng-ranaje llamado Radelerz por los
alemanes, y habitual en los ejemplares de Hung-ría; está sal-
picado de cristalitos de cuarzo, y los grupos de bournonita, en
cilindros rebajados, tienen otra facies que los restantes ejem-
376 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
piares de la especie procedentes de localidades españolas que
hemos visto. De la mina Santo Domingo y de Santa Eufemia,
hay en los citados Museos cristales bastantes sencillos que se
maclan por la cara del prisma, dando lug-ar á maclas centra-
das de cuatro individuos según oo P (110). Otro ejemplar que
lleva como localidad la Dehesa de la Pared, Ciudad Real, en
etiqueta del Sr. Martín Donayre, es de tal modo idéntico por
el aspecto del mineral y la gang-a al que figura como de Santo
Domingo, que se puede afirmar son ambos de la misma pro
cedencia.
Añircia. — Posee el Museo de Historia natural de Madrid un
ejemplar que formó parte de las antiguas colecciones de Par-
ga, el cual lleva como localidad Carmen del Nuevo Jaén, Ma-
zarrón, y consiste en una masa granudo cristalina, sin cris-
tales determinables y con pirita. Procederá, probablemente,
de las vetillas de cobre gris y pirita, que son frecuentes en
aquel distrito, como sucede en las Moreras y las Balsicas.
Andalucía.— Breilhau-pt recogió bournonitas en algunas mi-
nas de Sierra Almagrera, entre ellas la llamada Verdad, en
cristales sencillos, tabulares, entremezclados con otros seme-
jantes de baritina y pequeños nodulos de limonita y siderita,
aquéllos tienen densidad — 5.839, y recuerdan por completo,
según el autor, los de la mina Kronprintz Friedrick August,
de cerca de Freiburg, en Sajonia. Sin duda, á donación de este
insigne mineralogista se deberán los ejemplares de dicha mina
Verdad que posee nuestro Museo, presentando la bournonita
en masa y en pequeños cristales tabulares con baritina; en
otra muestra son aplastados, de la combinación 001, 101, 011,
con predominio de la primera, y van acompañados de bellos
cristales de cerusita.
En los criaderos de las vertientes septentrionales de Sierra
Nevada, cortando alas micacitas del Marquesado, con otros
minerales metálicos, aparece accidentalmente el que nos ocu-
pa, pero sin originar ejemplares vistosos.
No se ha citado todavía del distrito de Río Tinto, y sólo en
mezcla confusa he creído verlo con calcopirita y cobre gris,
en unas muestras remitidas al Museo de la Universidad de Se-
villa,
Extremadura.— K[ Sr. Naranjo citó esta sulfosal de las minas
de galena de Garlitos, en la formación paleozoica de la pro-
DE HISTOKIA NATURAL. 3T7
vincia de Badajoz. Nuestro Museo posee ejemplares de esta
procedencia, donados por D. Manuel Cazurro, y consisten unos
en cristales larg-os, tabulares y finamente estriados, que no
se pueden determinar, y otros en cristales cortos, confusos,
ambos aislados en la superficie de una g^ang-a pétrea.
No he visto citada de Portug-al la especie de que se trata.
Sistema de las especies ibéricas del gen. «isida» Latr.
D. MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA.
Las especies del g-én. Asida han sido objeto de dos estudios
monog-ráficos: el de Solier formando parte de su «Essai sur les
CoUapterides». (Anuales de la S. E. de France, 1836) y el de
Allard «Revisión du g-enre Asida Latr.» l'Abeille, 1869.
El de Solier, dentro de las condiciones en que se trabajaba
entonces, haciendo las descripciones sobre ejemplares únicos,
sin tener en cuenta las localidades, ó con ellas tan vag-as
como España, Berbería, á pesar de los errores á que dicho sis-
tema se prestaba, está bien hecho, pues los reparos que pudie-
ran ponerse á la inclusión de alg-unas especies en un cuadro
entre otras muy alejadas, ó la de dos próximas en cuadros di-
ferentes, se desvanecen ante la consideración de que dichos
cuadros eran medios arbitrarios para la más fácil clasificación
de los escasos elementos de que disponía; y qué duda cabe que,
dado ese criterio de su época, es perfectamente excusable el
dar como especies diferentes el y y la 9 de la extraordinaria-
mente dimórfica A. depressa Sol.
Pero el trabajo de Allard, por el contrario, es á todas luces
inferior, y una de las mayores dificultades que he encontrado
ha sido la de desentrañar su contenido: sin tener á la vista
su colección, hubiera sido éste mío imposible, y valg*a un
ejemplo:
«A. oMonga Rbr. AIL, que describe de Valencia y compara
á A. Jurinei.fy
<í.A. BonmuJoiri AIL, á la que da como sinonimia A. elonga-
ta Rbr. y A. elongata P. A.»
Pues bien, A. Bonmuloiri All., según tipos de unos y otros
^78 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que teng'o ala vista, es el Á. oMonga Rbr., que nada tiene que
ver con A. elonr/ata Rbr., especie muy alejada de la anterior
(hoy en otro subg-énero mío).
Posteriormente, un g-ran número de especies de Asida se han
descrito aquí y allá aisladamente al punto de ser imposible
determinar, ni aún aproximadamente, una cualquiera de di-
cho g-énero, por el estrecho parentesco de alg-unas de sus for-
mas y el dimorfismo sexual de otras: si á ello se añade que en
la misma localidad á veces cohabitan dos especies g-emelas de
facies en un todo parecidas, que otras la misma especie ocupa
extensas áreas y que, por otra parte, es difícil disponer de los
elementos que son indispensables, y teniendo en cuenta, y,
sobre todo, la extraordinaria variabilidad de la mayor parte
de las especies de este género, se comprenden los muchos
errores por todos cometidos al describir especies aisladas, y
que no resaltarán tanto en este trabajo por haber conservado
muchos nombres para desig-nar, quizás con exceso de nomen-
clatura, aquellas formas que á mi entender lo exig-en.
Porque he de advertir, que tanto como á hacer una revisión
de las especies ibéricas, he tendido aquí á esbozar un sistema
de las especies peninsulares: disponiendo, por muy diferentes
causas, de un caudal copioso que estimo único en el momento
actual, me ha parecido que no debía concretarme á encasillar
en el archivo entomológ-ico unas cuantas combinaciones bi-
narias más, aderezadas mejor ó peor que sus predecesoras lo
han sido, sino que podía aspirar, al mismo tiempo, á inquirirá
qué obedece la variabilidad de sus especies y la de los g-rupos
naturales de ellas, deduciendo principios del examen de nume-
rosas series (sacadas de cerca de 8.000 ejemplares de Asida de
que dispong-o y de su distribución g-eog*ráfica en nuestro suelo).
Comprendiendo la imposibilidad de que una persona sola
pudiera hacer una exploración detenida de toda la Península,
durante varias campañas sucesivas he concentrado los medios
de que dispongo, en la reg-ión S. y SE. de España, en los ma-
cizos de la Serranía de Ronda, Sierra Nevada, Sierras de Se-
gura y en la Mancha por el N., al litoral del Atlántico y Medite-
rráneo por el S., y desde Cádiz hasta la altura de Alicante, por
ser en dicha zona donde aparecen más especies y éstas están
más localizadas; no he desdeñado, sin embargo, el acopio de
representantes del género en otras regiones.
DE HISTORIA NATURAL. óí»
De todos modos, esto no es más que un ensayo ó tanteo hacia
la g-enealog-ía documentada de un grupo que tiene su núcleo
central en la reg'ión explorada con mayor intensidad y que
extiende sus especies decreciendo en número en dos zonas,
cada vez más estrechas, que se extienden por el S. de Europa
y N. de África, concluyendo por la Costa Africana en Trípoli y
por la Europea en Turquía; una sola especie existe en Siria y
■al paso que las Baleares, Córceg-a, Cerdeña y Sicilia, tienen
muchos represeutantes, en el Archipiélago y g'randes Islas
Orientales, no existen.
Es por ello el grupo g-enuinamente Mediterráneo-occidental,
y siendo los insectos que lo componen ápteros, de marcha
lenta, muy exigentes en cuanto á modos de vida, y por ende
muy localizados, cabe sobre ellos mejor hacer un ensayo de
«sta índole que sobre otro g-rupo que con mayores facilidades
■de dispersión, á las dificultades que oponen las lag-unas que el
tiempo ha hecho en sus filas, suman las de las corrientes emi-
g'ratorias, mezclando las especies y haciendo claros en los sola-
res de otras por intromisión de alg-unas invasoras.
En cuanto á documentos históricos, el Museo de París ha
puesto á mi disposición la coU. Marseul^ en la cual están los
tipos de Solier, M. Rene Oberthür, su abundantísimo, y por
hoy, el más rico arsenal de coleópteros, en el que he podido
consultar la coU. Allard y los tipos de Rosenhaüer, con más
multitud de especies interesantes de otras colecciones en su
Museo engiobadas: M. Kraatz me ha cedido tipos de sus espe-
cies; M. Mabille, poseedor de la coll. Rambur, me ha envia-
do todas las Asidas de dicha colección que no vieron Allard,
Pérez Arcas ni Rosenhaüer; M. Daniel las suyas, provenien-
tes de las cazas de Korb. en Andalucía; en los Museos de Lon-
dres, Bruselas, Berlín, Viena y Ginebra he visto y obtenido en
comunicación las que poseen dichos centros y he necesitado.
Coleccionistas y sabios entomólogos como los Sres. Martín,
Marmottan y Bedel, de París; Champion, de Londres; Hoert-
zen, de Berlín; Heyden, de Francfort; de Borre y Poincy, de
Ginebra, al visitar sus colecciones me han permitido estudiar
en ellas y puesto á mi disposición con la mayor cordialiJad lo
que poseían; en España los Sres. Martínez y Sáez, Uhag-ón y
Lauífer las suyas, por todos conceptos interesantes, y, final-
mente, la coll. P. Arcas y todos los ejemplares de Asida de las
380 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
colecciones entomológ'icas del Museo de Madrid, en la cual
está incluida aquella y que su organizador y casi creador el
Prof. Bolívar, me ha permitido manejar.
Así el número de especies ibéricas se eleva hoy á 169 inclu-
yendo las de Baleares, que doy como apéndice, por caer fuera
del ciclo evolutivo de las Peninsulares; deberán formar dichas
especies el objeto de un estudio sobre las formas insulares,
para el cual hoy faltan en absoluto los materiales, como faltan
también para el complemento del presente trabajo, el que de-
berá hacerse más adelante, sobre las especies africanas, cuan-
do sea lleg-ada su hora, y factible la exploración concienzuda
de Marruecos, totalmente desconocido, y la de Arguella, Túnez
y Trípoli, en donde falta mucho por hacer.
I.
S. gen. Alphasida.
Cuerpo larg-o, más ó menos paralelo, ó estrechado en los
húmeros que son más ó menos redondeados; pero nunca an-
g'ulosos ni diverg^entes.
Protórax poco o nada convexo, más ó menos densamente pun-
teado en el disco y con los puntos más profundos, aunque más
claros en las márg-enes, y, por lo g-eneral, cubierto por una pu-
bescencia sedosa, neg-ra ó pardo rojiza aterciopelada, formando
manchas simétricas; con las márg-enes del mismo, nunca cor-
tantes, sino más ó menos g-ruesas y redondeadas, poco levan-
tadas, por lo g-eneral, y ciliadas de neg'ro ó rojizo; con el lóbulo
iniciado lejos de la canal marginal, nada ó apenas saliente y
más corto que los áng-ulos posteriores, siempre entrantes, ob-
tusos por lo g-eneral, á veces ag-udos, y nada ó poco prolong-a-
dos hacia atrás (excepto en luctuosa y argénteo limbata en que
lo son bastante y alg-o salientes); parte inferior del protórax
granuloso.
Élitros más ó menos redondeados, con su mayor anchura en
el tercio posterior, más ó menos aplanados en los (f y muy
convexos en las 9? provistos, en g-eneral, de costillas (hasta.
tres), más ó menos finas, salientes, lisas y enteras; casi siem-
pre, cubiertos por una pubescencia sedosa, neg-ra ó pardo ro-
jiza aterciopelada, como la del protórax; debiendo advertirse
DE HISTORIA NATURAL. 381
que, cuando en alg-una especie falta la pubescencia en el pro-
tórax, existe en los élitros, ó inversamente cuando falta en
éstos, persiste en el protórax.
Parte rebatida de los élitros fuertemente g*ranulosa, cuya
g-ranulación se corre en alg-unos casos por encima del marg-en,
hasta la última costilla muy rara vez.
Patas larg-as, fuertes y robustas; tibias anteriores, sin den-
ticulaciones en su borde externo; pubescencia de los tarsos
rojiza ó rosada, y la del resto de las patas y cara inferior del
cuerpo, pardo obscura, rojiza ó francamente rosada en las es-
pecies orientales.
Ultimo artejo de las antenas muy corto, pequeño, truncado
y hundido en el anterior.
A A'. Protórax con los áng-ulos posteriores notablemente
ag-udos y prolong-idos hacia atrás; lig-eramente salientes hacia
afuera, con lo que resulta alg-o cordiforme; márg-enesdel mis-
mo, anchos, g-ruesos, redondeados y muy levantados, por lo
que parece el disco menos elevado que aquéllos; élitros sin
costillas Sección A.
A' A. Protórax con los áng-ulos posteriores obtusos, rectos
ó apenas ag-udos, más ó menos declives ó levantados, pero
nada salientes hacia afuera y, por tanto, nada cordiforme;
márg-enes del mismo, más ó menos anchos, pero nunca muy
g-ruesos ni muy levantados, por lo que parece el disco tanto
ó más elevado que aquéllos; élitros con una, dos ó tres cos-
tillas Sección A'.
Sección A.
Élitros sin costillas y cubiertos totalmente por la pubescen-
cia neg-ro aterciopelada y circundados por una faja asimismo
pubescente, de color blanco plateado; protórax sin pubescen-
cia ig-ual á la de los élitros.
1 (2) Cuerpo pequeño muy paralelo; élitros con la faja blanco
plateada ancha, remontando posteriormente hasta
V4 de la long-itud del élitro, quedando reducida la
pubescencia neg-ro aterciopelada á una isla oblong-a
que ocupa menos espacio que el cubierto por la pu-
bescencia blanca; protórax casi paralelo en sus lados
con los ángulos posteriores bastante ag-udos y pro-
m boletín de la real sociedad española
long-ados hacia atrás; forma g-eneral como A. iuqui-
nata A. luctuosa Boisd. nec Rambur.
2 (1) Cuerpo g-rande sensiblemente estrechado en la reg-ión
humeral; élitros con la faja blanco plateada estre-
cha, del mismo ancho en toda su extensión, ocupan-
do la pubescencia negTO aterciopelada mucho mayor
espacio que el cubierto por la pubescencia blanca;
protórax sensiblemente redondeado en sus lados, con
su mayor anchura hacia el medio como en las demás
especies del g-rupo A. argénteo -Umbata Esc.
A. luctuosa Boisd. (1).
Sin. A. luctuosa yar. minor Uo&h..
Loe. Alg-eciras (Boisd.), 1 ^ mutilado que sirvió para la
fig-ura que acompaña á su descripción. Coll. Museo de París.
Alg-eciras (Rosh.), 1 J^ tipo de su var. minor. Coll. Museo
Oberthür.
Alg-eciras (Korb,), 1 (j^ Coll. Daniel.
Alg-eciras (Escalera), cf §. Tarifa (Esc), (^ 9 Sierra de la Ga-
llina (Esc), 1 cf i 9-
A. argenteo-limbata Esc. Bol. Soc esp. Hist. nat., Marzo 1901,
p. 172.
Sin. A. luctuosa Ramb. Faune d'Andal. 1842, pl. xix, fig-. 4.
1 cf 2 9 sin localidad. Coll. Mabille (ex Rambur).
(1) Nigra, thorace plano, antice emarginato; élytris planis atro-holosericeis, sutu-
ra margineque cinéreo albidis. Noir, avec le corselet plañe, échancré en demi cercle
antérieurement etfortement rebordé; élytres planes, d'un beau noir velouté avec la
bordare et la suture d'un gris blauchatre.
Cette belle Asida est d'un noir obscure, avec le dessous des élytres d'un beau noir
velouté. La tete est peu avancé un peu échancré antérieurement, avec les yeux peu
sainantes, elle est recue dans une échancrure semi lunaire du corselet, celui ci est
á peu prés aussi large que les élytres, présque plañe, avec une bordure epaissie et
tres prononcé; il est coupé carrément en arriére, arrondi sur les cotes, avec les an-
gles postérieures un peu divergentes; il est couvert de petits points peu marqués et
de quelques poils courts.
Les élytres sont paralléles, déla longueur du corselet, présque planes; carenes sur
leur borde extérieure avec le bord de la suture et la carene margínale d'un cendré
blanchatre, la suture elle méme est noirátre et forme une petite ligne elevé qui divise
longitudinalement la rale cendrée du milieu. Le dessous du corps, le pattes et le bord
des élytres qui emboite leseóles del abdomen sont d'un noir opaque. Les an tenues man-
quent dans notre individu. Elle á été prise dans une relAclie aux environs d'Algesiras.
Voyage de decouvertes de l'Astrolabe. Faune entomologique de TOccean Pacifique
par le Dr. Boisduval. Premiare partie, París.— J. Teste, editeurs, 183'2.
DE HISTORIA NATURAL. 383
1 (^ en la coll. Obertliür, tipo de Rosenhaüer de su A. luc-
tuosa, sin localidad (San Roque? seg'un Oberthür).
Loe. Alg-eciras (Kcrb ), 1 cf en la coll. Daniel.
San Roque (Escalera), J' 9- Sierra de Enmedio (Esc), cf 9-
Ronda (Bríilerie, Heyden), 1 9- Coll. v. Heydeu (2).
Monda (Lag-una), 1 9- Coll. Martínez.
Sección A'
1 (18) Márg-enes del protórax anchos y poco levantados, disco
aplanado, por lo cual parece éste escasamente más
elevado que aquéllos, resultando, en conjunto, el
protórax muy ancho y apenas convexo.
2 (13) Protórax bordeado de una corta pubescencia negra.
3 (4) Disco del protórax desnudo; élitros aterciopelados, con
una costilla y el marg-en desnudos
A . Cjadüana sp . n .
4 (3) Disco del protórax con manchas aterciopeladas.
5 (8) Disco del protórax con cuatro manchas pequeñas ater-
ciopeladas; élitros aterciopelados y con el marg-en
desprovisto de pubescencia g-ris plateada, cuya pu-
bescencia flanquea exclusivamente á la sutura y
costilla ó costillas.
6 (7) Con una sola costilla elitral. . , A. holosericea Germ.
7 (6) Con otra seg-unda costilla externa suplementaria más ó
menos acentuada, pero siempre más corta que la
primera, sin llegar á la base, muy frecuente en
las 99 v. Ucostata
8 (5) Disco del protórax con dos manchas grandes aterciope-
ladas casi fusionadas, que Ueg-an de la base al bor-
de anterior.
9 (12) Élitros aterciopelados y con el marg-en provisto de una
pubescencia corta blanco-plateada, como la de la
sutura.
10 (11) Con una sola costilla elitral. . . A. Escalem Obthür.
11 (10) Con otra seg-unda costilla externa suplementaria más
ó menos acentuada y larga v. Alpujarrensis.
12 (9) Élitros desnudos, neg-ro-brillantes, como el carbón de
(-2) Desconozco el paradero del j/ encontrado por La Bríilerie que tuvo á la vista
AUard.
38i boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Cardiíf, y con dos costillas enteras. A . Martini Esc.
13 (2) Protórax bordeado de pubescencia rojiza, disco del mis-
mo con seis manchas aterciopeladas.
14 (17) Élitros aterciopelados y con el marg-en pubescente
blanco-plateado, como en la sutura.
15 (16) Con dos costillas enteras A. Sdnchez-Gomezi Esc.
16 (15) Con una costilla ó con vestig-ios sólo de la seg-unda. . .
V. Ahneriensis.
17 (14) Élitros desnudos, neg-ro-mates, con dos costillas
A. Lorcana. P. A.
18 (1) Márg-enes del protórax estrechos y poco levantados,
disco muy pronunciado, por lo cual parece éste mu-
cho más elevado que aquéllos, resultando, en con-
junto, el protórax no muy ancho y muy convexo.
19 (20) Protórax desnudo y con la puntuación muy clara,
nunca confluente; élitros aterciopelados con dos
costillas lisas y marg-en desprovisto de pubescen-
cia blanco-plateada A. Martinezi Esc.
20 (19) Protórax con manchas más ó menos grandes y con la
puntuación muy densa y confluente.
21 (22) Dos manchas vag-as neg-ras en el protórax, pequeñas
y alarg*adas, cuya pubescencia resalta poco del fon-
do mate muy densamente punteado
A. Volxemi sp. n.
22 (21) Dos manchas negras g-randes aterciopeladas cubrien-
do toda la anchura del disco, y desde la base al
borde anterior ó con ellas descompuestas, forman-
do seis manchas como en Sánchez Oomezi, Alme-
rieíisis y Lorcana.
23 (24) Élitros con dos costillas lisas y finas, marg-en desnu-
do, pubescencia del resto del élitro neg-ro-aterciope-
lada: especie alarg-ada y esbelta; dos manchas en-
teras g-randes en el disco A. Clementei P. A.
24 (23) Élitros con dos costillas lisas más ó menos grue-
sas, y con una tercera suplementaria externa más
ó menos pronunciada; élitros pubescentes ó des-
nudos.
25 (30) Élitros pubescentes.
26 (27) Dos costillas lisas alg-o más g-ruesas que en Clementei
y una tercera suplementaria poco pronunciada;
DE HISTORIA NATURAL. 385
seis manchas en el protórax como en Sánchez Go-
me2Í, pubescencia de los élitros pardo-rojiza en los
dos sexos, especie corta y ensanchada
A. Becerrae sp. n.
'21 (26) Tres costillas lisas notablemente más gruesas que en
las especies anteriores, dos manchas en el protórax
como en Clementei, pubescencia de los élitros pardo-
rojiza en los dos sexos, más ó menos densa: espe-
cies ensanchadas y bastante estranguladas en la
reg'ión humeral.
*28 (29) Espacios intercostales totalmente pubescentes
A . rufo-puhescens sp. n.
29 (28) Espacios intercostales en parte pubescentes y en par-
te desnudos v. calva.
30 (25) Élitros totalmente desnudos, con tres costillas como la
anterior y manchas del protórax como en ella y en
Clementei A. Oberthüri Esc.
A. gaditana sp. n.
Loe. Jerez de la Frontera. 1 cf . Coll. Martínez.
Forma general del cuerpo, estrecha y alargada. Protórax an-
cho y plano, de márgenes anchas y poco levantadas, bordeado
de una corta pubescencia negra y sin manchas pubescentes
aterciopeladas; disco finamente punteado cuya puntuación se
hace confluente en parte, mientras que en las márgenes los
puntos, si bien son más fuertes, están muy claros, sobre todo
en los dos tercios posteriores.
Élitros cubiertos por una pubescencia negro -aterciopelada,
€on una costilla dorsal brillante, fína y saliente, desnuda como
la sutura, y el margen mate, sobre el que apenas se disting'ue
alguno que otro granulo muy pequeño; parte rebatida del éli-
tro asimismo mate y con más granulos brillantes que el mar-
gen, pero no tan fuertes ni numerosos como en holosericea y
demás especies.
Patas largas y fuertes, con la pubescencia de color rosado y
más sobre la extremidad de las tibias y tarsos; anillos ab-
dominales finos y claramente punteados, desnudos, excepto
sobre el borde del pygidium provisto de una corta pubes-
cencia negro-rojiza y donde la puntuación es también más
densa .
386 boletín de LA EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Muy afín de A . holosericea, de la que sólo se disting-ue por la
falta de manchas aterciopeladas en el protórax y puntuación
más clara de las márg-enes del mismo y por la ausencia casi
total de g-ránulos sobre el margen del élitro.
A. holosericea Germ. Spec. Ins. nov. 1824. Sin. A.Ramhuri, Sol.
Soc. Ent. France 1836.
Loe. Málag-a, Santopitar, Mijas cf 9 en muchas colecciones.
V. bicostata v. n.
Loe. Las del tipo.
Como el tipo, excepto la aparición de la seg-unda costilla su-
plementaria, que es más frecuente en las 99 y de la que exis-
ten todos los tránsitos, como se dirá más adelante.
A. Escalera Obtliür. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Enero 1903, p. 74.)
Loe. Lanjarón. J" 9- Coll. Mus. Oberthür. Coll. Escalera.
Coll. Daniel.
V. Alpujarrensis v. n.
Loe. Neija c^"" 9- Coll. Escalera, Fondón 1 cf. Coll. Dr.
Martín.
Exactamente como el tipo, con la sola diferencia de la apa-
rición de la segMinda costilla suplementaria entre la primera y
el marg-en, representando dentro de la especie lo que la v. M-
costata miiii en A. holosericea.
A. Martini Esc. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Enero 1903, p. 75.)
Loe. . Sierra de Gádor 1 cf 1 9-- Coll. Dr. Martín.
A. Sánchez Gomezi Esc. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Marzo 1901,
p. 173.)
Loe. Cartag-ena, cf 9- Coll. Oberthür, Museo de Madrid,
Marmottan, Escalera.
V. Almeriensis v. n.
Loe. Palomares de Vera (Almería), 1 ^f. Coll. Martínez,
Obertür, Escalera.
Como el tipo, salvo la desaparición de la seg-unda costilla
externa, aquí reemplazada á lo sumo por un pequeño trazo
DE HISTORIA NATURAL. 387
costiforme, sin más valor que el evolutivo de las costillas,
como en holosericea j Escalera.
A. Lorcana P. A. Esc. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Marzo 1901,
p. 175.)
Loe. Lorca: Coll. Oberthür. Mus. Madrid, Escalera.
A. Martínez! Esc. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Marzo 1901, p. 174.)
Loe. Osuna. Coll. Martínez, Oberthür, Escalera.
A. "Volxemi sp. n.
Loe. Lag-os (Alg-arbes). Coll. Mus. Bruselas (ex Volxem).
Forma g-eneral del cuerpo estrecha y alarg-ada, nada estre-
chada en la reg-ión humeral; con dos costillas elitrales enteras
y lisas y los espacios intercostales cubiertos por la pubescen-
cia negro-aterciopelada; protórax de lados no muy redondea-
dos y márg-enes no muy gruesas y poco levantadas, con los
ángulos posteriores bien pronunciados y no declives, caracte-
res todos comunes á A. Martinezi Esc, pero con la puntuación
del protórax como A. holosericea Germ., y aún más densa y
confluente en parte, mate y con dos manchas pubescentes en
en el disco negras, longitudinales, estrechas y perpendicula-
res á la base sin llegar á ella ni al borde anterior, carácter que
la distingue de la citada especie A. holosericea, á más de su
paralelismo y demás caracteres que la acercan á A. Martinezi,
como se ha dicho.
Muy parecida también á A. Gaditana, pero distinta por las
mismas particularidades que la aproximan á A. Martinezi, y
además por las manchas pubescentes protorácicas, que faltan
en Gaditana, así como por la ausencia casi total de granulos
en el margen desnudo de los élitros, que son, por el contrario,
muy fuertes y numerosos en A. Volxemi.
A. Clementei P. A. Insectos nuevos. 2.^ parte. 1866. Sin. A. So-
lieri Ramb. Faune de TAndal. 1842, pl. 19, fig. 3.
Loe. Granada. Coll. Museo Madrid. Uhagón. Martínez. Ober-
thür. Escalera y otras.
A. Becerree sp. n.
Loe. Fiñana 2 cf cf (def.) 3 99. Coll. Escalera.
388 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Forma general del cuerpo, corta y rechoncha, parecida á
A. Oberíhüri y rufopiibescens, pero de tamaño menor y te-
niendo como ellas una tercera costilla suplementaria, aun-
que más fina que en ellas, como las de Chmeuici, ó alg-o me-
nos, y con dicha tercera costilla menos pronunciada, diferen-
ciándose también por las seis manchas protorácicas, que son
exactamente como en Sanche: Gomen, cuatro grandes en el
disco tendiendo á unirse con las dos triangulares que ocupan
el borde anterior del órgano; distinta de la citada especie por
sus márg'enes protorácicas más estrechas y levantadas, presen-
cia de la tercera costilla suplementaria y falta de la pubescen-
cia argentada en el margen de los élitros; distinta de CUmen-
tei, á cuyo grupo pertenece por la presencia de dicha tercera
costilla y por ser notablemente más corta y ancha en su forma
general, á más de la diferente composición de las manchas del
protórax, como se ha dicho.
A. rufopubescens sp. n.
Loe. Baza. Coll. Oberthür, Escalera.
Forma general del cuerpo ancha y redondeada, muy estran-
gulada en los húmeros y en un todo semejante á.l. Oberihüri,
con cuya especie se enlaza por la v. calva Esc; como aquélla,
con tres costillas, si bien algo menos gruesas en cada élitro, y
de las que la tercera externa es menos entera y saliente que
las otras por lo general; con el protórax asimismo con dos gran-
des manchas pubescentes, como Clementei; las diferencias con
Oberihüri, en su forma típica consisten en la pubescencia den-
sa pardo-rojiza aterciopelada de los valles intercostales, cuya
pubescencia falta en Oberihüri, y en que sus costillas son algo
más ñnas, aunque no tanto como las de Clementei, de la cual
se separa por su mayor anchura, mayor estrangulamiento en
la región humeral y tercera costilla suplementaria; sumamen-
te afín también de A. Becerra^ de la que se diferencia por la
composición de sus manchas protorácicas, tamaño algo mayor
y mayor grueso de sus costillas.
V. calva.
Loe. Gor. (Granada.) A ella pertenecen los ejemplares en
que la pubescencia de los valles intercostales desaparece par-
cial ó totalmente, y en este caso se confunde con A . Oberihü-
DE HISTORIA NATURAL. 389
ri, á la cual forma el tránsito natural, como se dirá más ade-
lante.
A. OLertliliri Esc. (Bol. Soc. esp. Hist. nat. Marzo 1901 , p. 17.5).
Loe. Galera, Coll, Obertliür, Escalera, Marmottan, Mus.
Madrid.
VariaMlidad del (/ru2)o.
Para establecer los principios de variabilidad á los que creo
sometidas las especies del subg-énero Alphasida, debo hacer
las aclaraciones siguientes.
De los 8.000 ejemplares próximamente de que dispong-o,
1.700 pertenecen á Alphasida holosericea, y no porque crea que
esta es la más variable, sino solamente por ser más abundante
su número entre las que poseo, de esta especie he formado las
series á cuyos individuos numerados de mi colección haré re-
ferencia más tarde.
Sabemos que en todo g-rupo de especies afines, ya entre las
muy próximas, ó bien entre otras más alejadas, se nota dentro
de la variabilidad de cada especie producida por el medio y
ag-entes exteriores áque está sometida una causa más antig-ua
que acciona sobre todas ellas simultáneamente, la ley de he-
rencia que tiende á retrotraer la especie al tipo primitivo de
orig-en. Pero este tipo es imposible de determinar si es que
coexiste con las especies actuales ó desapareció en fecha más
ó menos remota; también es imposible, por el momento, afirmar
qué formas actuales son las más próximas á dicho ascendien-
te común, puesto que aunque dentro de un g*rupo natural
haya ciertas especies muy afines que dejen pocos espacios en-
tre si ó aún parezcan fundirse en un núcleo compacto en el
que sea difícil separar las especies, no quiere decir ello que el
ascendiente común de este núcleo, bien representado hoy, fue-
ra en tiempos el que mejor conservara el tipo ancestral de to-
das las especies del g-énero; antes, por el contrario, esta abun-
dancia y divergencia de formas de él derivadas parece indicar
que dicho ascendiente próximo común habíase distanciado
hacía tiempo del ancestral de todas las especies que hoy in-
cluímos en el género, pues que de no ser así, habría mayor
proximidad entre ese núcleo de especies similares y las otras
-especies más alejadas que coexisten con él.
T. v.-Octubre, 1905. 26
390 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Y como efectivamente, por lo general, estos núcleos de es-
pecies próximas no si man los caracteres de otras especies más
distanciadas, sino que es alg'una de éstas la que realmente de-
nuncia la comunidad de orig-en de todas ellas, en la imposibi-
lidad de reconocer, si el tipo ancestral persiste con otras for-
mas de él derivadas ó si ha desaparecido, que es lo más fre-
cuente, en tal imposibilidad, á las especies que acusen una
comunidad de principio, por reunir caracteres propios á las más
distanciadas, es á las que habrá de recurrirse para establecer
los caracteres g'enéricos como si fuere él un tipo ideal que las
abarque á todas.
Ahora bien, cuando varias especies puedan referirse sin vio-
lencia á la considerada como tipo, habiten áreas g-eog-ráficas
similares y conserven predominantes alg-unos caracteres co-
munes que impiden su división en grupos naturales, dichas
especies serán incluidas en el g-énero, haciendo tantas seccio-
nes cuantas sea preciso para las especies ó g-rupos de ellas más
alejadas, puesto que al cabo las denominaciones de g-énero^
subg-énero, especie, subespecie, variedad y aberración nada
dicen sino en relación á los seres denominados y cada natu-
ralista les da mayor ó menor amplitud seg-ún los ojos con que
mira ó costumbre á que se atiene.
Viniendo á la especie, he considerado á ésta como el estadO'
presente de una forma animal que ya concreta y fija de mo-
mento ó ya con una g-ran variabilidad y siempre en área g-eo-
gráfica bien limitada presenta en sus individuos una tal suma
de caracteres idénticos que impiden su división en otros g-ru-
pos secundarios.
Pero, ahora bien, esto es sólo cuando en una larga serie de
individuos de una localidad ó de localidades diferentes la suma
de caracteres ó el carácter único que sirven para distanciarlos
y diferenciarlos de otros, parecen fijos y con igual valor cons-
tante, en cuyo caso, por cortas que sean dichas diferencias, la
especie será fácilmente aislada y reconocida; pero como esta
estabilidad es contraria á la naturaleza de los seres, como los
límites geográficos son vagos las más de las veces, ocurre que
en su dispersión, al paso que las especies que habitan en pun-
tos extremos están bien diferenciadas, coexisten con ellas á
veces en las zonas intermedias algunas formas indecisas que
tanto pueden atribuirse á la una como á la otra 3^, en este caso^
DE HISTORIA NATURAL. 391
es verdaderamente difícil seguir el criterio arriba indicado,
porque aquí ya parecería obligado el señalar esta forma inter-
media como el tipo de la especie, mas esto, que es lo más cien-
tífico, en la práctica se hace imposible precisamente por la .
vag-uedad que habría de darse á la frase descriptiva que la
haría irreconocible; siendo preferible, por tanto, describir y
considerar como especies distintas los puntos extremos que
marcan los límites de la variabilidad (puesto que esto es lo que
se hace cuando la especie aparece bien aislada por falta de
materiales) y considerar como variedades geográficas, tanto
de la una como de la otra, á esas formas intermedias que las
ligan.
Estas variedades geográficas, ó mejor subespecies, tienen un
muy distinto valor que ciertas formas que en la evolución de
una especie coexisten con el tipo en la misma área geográfica
y representan tan sólo diferentes tendencias de ella y no la
influencia de agentes externos, actuando sobre una especie en.
distintos medios de vida como ocurre en el primer caso.
Y aún aquí, cuando en una especie confinada en una región
estrecha aparezcan dos ó más formas divergentes del tipo ten-
diendo á una diferenciación específica cabrá asimismo nom-
brar esa ó esas formas divergentes si son constantes, aun cuan-
do aparezcan mezcladas con el tipo si es que tienen una ma-
yor importancia que la simple diferencia de talla, coloración,
mayor ó menor extensión de las manchas ó bandas pubescen-
tes, etc.
Tomando como punto de partida una especie del género Al-
pkasülamiM, la A. holosericea Germ., haré notar los principios
á que parece sujeta su variabilidad, deducidos del examen de
largas series de ejemplares de Málaga, Santopitar y Mijas.
Ocupa la especie una estrecha faja limitada al N. por las
estribaciones de la sierra de Antequera y el Mediterráneo por
el S. por lo que puede llamarse especie litoral, ocupando un
área muy reducida: confina geográficamente por Poniente con
A . argénteo -Imibata, que está por sus caracteres muy distancia-
da de ella y por Oriente con A. Escalerae, de la que es más pró-
xima orgánicamente: pero no conozco variedades intermedias
que las liguen. Por el contrario, es extraordinariamente afín
del único ejemplar que conozco de A. Gaditana de Jerez, de
la cual está aislada geográficamente. Y en su misma área
392 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cohabitan A. cincta, asperata y squaUda de subg-éneros dife-
rentes.
Por dimorfismo sexual en A. holosericea como en las demás
del g-énero, los Qf(f son planos proporcionalmente á las Q9, que
son exag-eradamente convexas y en las cuales el disco del
protórax aparece alg-o más levantado y con las márg-enes lig-e-
ramente más estrechas; pero la disposición y tamaño de las
cuatro manchas pubescentes protorácicas es idéntica (ver abe-
rratio inmaculata;.
Asimismo es más frecuente en las 9 9 ^^ seg-unda costilla
suplementaria externa, indicada en casi todas ellas por una
modificación en el colorido de la pubescencia aterciopelada,
que de neg-ro pasa á ser rojiza en una línea que ocupa el lu-
g-ar en que aparece dicha costilla en la var. bicostata. Núme-
meros 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16.
También en las 99 ^s muy frecuente la aparición de unas
líneas pubescentes arg-entadas, ó rojizo doradas, ñanqueando
la sutura y costilla, sobre todo en su mitad posterior; y en
muy raros casos, esta coloración invade todo el espacio ocu-
pado por la pubescencia neg-ra, con cuya mezcla de color re-
sulta el élitro de un tono pardo rojizo sucio (cuyo color toma
también la pubescencia de los ejemplares viejos). Números 17,
18,19,20,21,22,23,24.
Persistencia de un carácter y variahiJidad de los demás.
Una vez más se confirma en esta especie el que un carácter,
al parecer sin importancia, y que no la tiene realmente, repre-
sente aquí el constante, alrededor del cual g-iran y evolu-
cionan otros que representan más en la economía animal y
clasificación de las especies; tal es la pubescencia que forman
las manchas protorácicas y que en 1.700 ejemplares de dife-
rentes localidades se presentan siempre en idéntica posición,
y con dimensiones y forma constante; así, en todos ellos, las
dos centrales son siempre alargadas, y las dos externas re-
dondeadas, y podrán las primeras acortarse ó alarg'arse en
términos restringidos, como las externas ocupar más ó menos
espacio; pero ni se funden unas con otras, en ninj^ún caso, ni
en cualquier ejemplar deja de encontrarse el dibujo cons-
tante.
DE HISTORIA NATURAL. 393
Pues bien, al lado de esta persistencia evolucionan el pro-
tórax y élitros del sig-uiente modo:
I. Protórax más ancho que los élitros en su mayor anchu-
ra; bien siendo el protórax muy ancho, y los élitros también,
números 25 y 26; ó ya siendo aquél muy ancho, y los élitros
estrechos, números 27, 28, 29.
II. Protórax más estrecho que los élitros; con él estrecho
y los élitros anchos, números 30, 31 ; ó de protórax estrecho y
los élitros estrechos, núm. 32.
III. Cuerpo poco estrechado en la región humeral; con el
protórax y los élitros de lados casi paralelos, números 33, 34,
35, 36, 37, ó con el cuerpo muy estrechado en la reg-ión hume-
ral y el protórax y élitros de lados muy redondeados, núme-
ros 38, 39, 40, 41, 42, 43.
IV. Cuerpo muy ancho y corto, números 44, 45, ó cuerpo
muy estrecho y larg-o, números 46, 47.
V. Ángulos posteriores del protórax entrantes y obtusos,
números 48, 49, ó lig-eramente salientes yag-udos, números
50, 51.
Tamaño grande números 52, 53, ó tamaño pequeño núme-
ros 54, 55.
VI. Con una ó con dos costillas sobre los élitros.
La forma del protórax y sus manchas como el número de
costillas, especializan el grupo AlpJiasida, y aquí en A. holose-
ricea, bien que por dimorfismo sexual es mucho más frecuente
la presencia en la Q de una seg-unda costilla suplementaria
externa, más corta siempre que la primera, he creído deber
nombrar la var. Mcostata para designar los ejemplares que la
tienen más ó menos acentuada, puesto que indudablemente
este carácter toma la supremacía en la evolución porque pasa
la especie, de la que, á mi juicio, se orig-inan dos formas bien
conconcretas: con una ó con dos costillas.
En los números 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, de los ^a', 10, 11, 12,
13, 14, 15, 16, de las 99» 6stá perfectamente representada la
serie evolutiva de la aparición de la seg*unda costilla, indican-
do los primeros números la ausencia absoluta de ella, diferen-
ciándose luego en la coloración de la pubescencia en el lugar
en que aparece más tarde, y resaltando completa, lisa y sa-
liente en los últimos números.
VII. Casos teraloJógicos. — Independientemente de la varia-
394 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
bilidad que obedece á diferentes leyes seg-ún cada especie ó
g-rupo de ellas, se presentan casos teratológicos interesantes.
Asi al lado del frecuente representado en el núm. 56, en que
por vicio de desarrollo (compresión lateral de la ninfa), resul-
ta el ejemplar g-afo y con un élitro más larg-o que el otro. En
el núm. 57 aparece una séptima pata en el tercer par, é im-
plantada en una cadera común á ambas ig-ualmente desarro-
lladas, pero más cortas que una normal; y aberraciones indi-
viduales como las de los números 58, 59, 60, en que las man-
chas protorácicas desaparecen casi totalmente, o en absoluto,
como en A. Qaditana, diferenciándose de ella sólo por la g-ra-
nulación del marg-en, que es diversa, y parte rebatida del
élitro.
La representada en el núm. 61, y en la cual, la base del pro-
tórax es notablemente más ancha que la de los élitros, caso
único que he visto en todas las Alphasida, constituye, ig'ual-
mente, una aberración individual.
En el núm. 62 aparecen las costillas dorsales desde su mi-
tad posterior interrumpidas en trozos irreg-ulares que forman
en parte rug-osidades transversas; conjuntamente la pubes-
cencia neg-ro aterciopelada entre la sutura y costillas se obli-
tera en el tercio posterior, y la faja comprendida entre las
costillas y márg-enes se borra antes, eu el punto en que las
costillas se interrumpen siendo asimismo esta faja mucho
más estrecha que en los ejemplares normales, de los que
aparte estas diferencias en nada difiere, ni en la forma de los
élitros y protórax, ni en las g-ranulaciones, ni en la coloración
y dibujos de las manchas protorácicas, ni en los demás órga-
nos, sin que un excesivo ensanchamiento de los élitros haya
podido contribuir á la dislocación de las costillas, que obedece
á causas desconocidas ó remotísimas, porque sólo en A. Ober-
tJmri , mfopuhescens y Becerra se presenta esa dislocación
como tendencia específica, pero en términos restring-idos como
las rug-osidades intercostales de sus 99 especialmente, é im-
presiones de sus costillas que no Ueg-an á ser interrumpidas
como en las especies de otros grupos; de todas suertes, el
ejemplar que cito es del mayor interés, porque sostiene irre-
futablemente la comunidad de orig-en de especies, hoy muy
alejadas, y la unidad de tipo en el g-énero.
De A. Oberthüri no he podido disponer de un g-ran número
DE HISTORIA NATURAL. d95
•de ejemplares (alg-o menos de 20O); mas con todo, son los sufi-
cientes para ver también en esta especie su variabilidad; así,
en los números 1, 2, presenta el cuerpo estrecho y larg-o, y en
los 3, 4, ancho y corto; en los 5, 6, 7, 8, 9, 10, los élitros muy
rug-osos transversalmente, y en los 11, 12, 13, 14, 15, los éli-
tros poco ó nada rugosos, en sentido transversal; en los 16, 17,
dichos órg-anos mates, y en los 18 y 19, brillantes; en los 20, 21,
las diferencias de tamaño en los extremos de una serie; en los
22, 23, 24, 25, 26, 27, 28, 29, el desarrollo g-radual de la tercera
costilla suplementaria externa en los élitros de los (/(/; y en
ios 30, 31, 32, 33, 34, 35, 36, 37, 38, el mismo desarrollo en los
de las Q^, representando, los primeros números de estas series,
los individuos en que dicha costilla es nula; y los últimos,
aquellos que la tienen completa.
Otro tanto puede decirse de la A. Mariinezi, de la cual he
reunido próximamente el mismo número de individuos, y de
los que he entresacado mis series; con arreg-lo á ellas, en los
números 1, 2, el protórax y élitros son anchos, y en los 3, 4,
estrechos; en los 5, 6, 7, los áng-ulos posteriores del protórax
nada ó apenas más larg-os que el lóbulo, y en los 8, 9, 10, bas-
tante más largos que él, y notablemente ag'udos; en los 11, 12,
dichos áng-ulos entrantes, y en los 13, 14, no entrantes ó lige-
ramente divergentes; en el 15, el protórax más ancho que los
élitros, y en el 16, más estrecho que ellos; en los 17, 18, las di-
ferencias de tamaño en los extremos de una serie, y en el 19,
una aberración que presenta en el protórax dos impresiones
profundas de fondo liso y brillante en el disco á uno otro lado
de la línea media, advirtiendo que hay marcada tendencia en
la especie á iniciar ó retener este carácter oscilante, que en
otras especies de protórax aterciopelado se nota en alguno de
sus individuos, como pequeña plaquita lisa no punteada que
aparece entre la pubescencia aterciopelada.
lín A. argenteo-Hmbata los números 1, 2, tienen el protórax
más ancho que los élitros, y los 3, 4, más estrechos; el núm. 5,
el cuerpo largo y estrecho, paralelo, y el 6, corto y ligeramen-
te estrechado en la reg-ión humeral; en el 7, el color de la pu-
bescencia negro aterciopelada de los élitros pasa al tono rojo
dorado, como ocurre en el ejemplar 9 ^e Ronda de la colec-
ción von Heyden.
Comprueban, pues, estos documentos la imposibilidad de
396 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAKÜLA
dar una frase descriptiva concreta para una especie, si al ñr¿
han de darse en la descripción lata tal número de atenuacio-
nes y cortapisas, que dejan irreconocible la frase; por lo de-
más, cuantos intentan la revisión de un g'rupo, saben por
experiencia que, frase corta y descripción lata sin el examen
de los tipos que sirvieron al autor, de Linneo para abajo, son
siempre deficientes.
En resumen, las costillas de los élitros y las manchas pubes-
centes protorácicas especializan el subgénero Alphasida, como
ya he dicho; mas al paso que las manchas, á pesar de la poca
importancia del carácter son las que toman la supremacía en
la diferenciación específica siendo más constantes dentro de
cada una de ellas y sin formas de transición, las costillas son
más oscilantes por su mayor ó menor relieve y por su número:
así tenemos en A . holosericea ejemplares con una ó dos costillas
y toda una serie intermedia; de A. Escalera Ob. conozco indi-
viduos con una ó dos costillas y en Sánchez Qomezi lo mismo;
en A . Becerrae, que quizá no sea más que una rufo¡ml)escens pe-
queña y ancha, hay ejemplares sólo con dos costillas y otros con
una tercera suplementaria que se acentúa y consolida en m-
fopubescens y Oberthüri en cada una de las cuales también
la tercera costilla suplementaria, si bien existe, siempre varía
bastante por su relieve y long-itud. En vista de ello, es forzoso
admitir que todo el g-rupo fluctúa en cuanto al número de su»
costillas elitrales y que este carácter oscilante es posterior á
los otros dentro sólo de cada especie.
Porque como, por otra parte, en casi todas las especies de Al-
phasida se percibe esta tendencia á pleg-arse más ó menos lon-
gitudinalmente; como otro tanto ocurre en las Elongasicla y
Globasida aunque por otros caminos, como también cuando
existe una sola costilla es esta dorsal y no humeral (cuya cos-
tilla dorsal, al menos como pliegue, existe cerca de la base en
todos los subgéneros de Asida), forzoso será también reconocer
que en todas las especies actuales, al lado de las causas exter-
nas que modifican el número ó realce de las costillas, persiste
una ley antiquísima en ellas, en virtud de la cual, estas espe-
cies de hoy retrotraen por modos diferentes un tipo primitivo
del que descienden, el cual hubo de tener costillas longitudi-
nales enteras ó interrumpidas, pero poco acentuadas; de no ser
así, no tiene explicación lógica la evolución de todo un grupo
DE HISTORIA NATURAL. 397
alrededor de ese carácter, el cual deberá ser apreciado con
dos criterios diferentes, á saber:
1.° Como exig-encia de todo el subg-énero á conservar la
forma ancestral de donde procede, siendo por ello las costillas
un carácter importantísimo para dar idea de las relaciones de
unos g-rupos con otros.
2.° Como tendencia específica, siendo por ello las costi-
llas un carácter de poca fijeza, al cual no debe darse mayor
importancia que la que tiene realmente en la actualidad.
Volviendo al A. holosericea y á la aparición en ella de la se-
g-unda costilla suplementaria, sabemos que las 99 tienen dicha
seg-unda costilla con mayor frecuencia que sus efe? y que en
esta especie es dicho carácter accidental. Como las 99 ^6 casi
todas las Asidas, están menos diferenciadas específicamente
que sus cf ^f , admiten y abandonan con mayor facilidad que
ellos un carácter secundario; A. holosericea presenta indistin-
tamente ambas formas con una y dos costillas en la misma lo-
calidad. Pero, si por emigración representantes de las dos for-
mas quedan aislados ó por reg-resión al tipo primitivo una de
dos similares rechaza en absoluto el nuevo carácter al paso que
la otra lo adopta definitivamente, surg'irá la desviación que,
al consolidar sus diferencias, vendrá á sumar otras que distan-
cien más el tipo de la variedad naciente.
También dos especies de un g-énero, próximas ó alejadas,
cuyas 99 como menos diferenciadas presentan más puntos de
contacto que sus (^(^ respectivos, pueden adquirir simultá-
neamente el mismo carácter accidental cuando las mismas
causas actúen sobre ellas, cuyo carácter, 'por la ley anterior,
puede consolidarse y hacer que paralelamente dichas especies
presenten ese rasgo común sobrepuesto á los otros caracteres
org-ánicos que por comunidad de orig-en conservan una y otra
especie. Y como una vez adoptado por dos especies un mismo
carácter puede adquirir éste simultáneamente en ambas tal
importancia y persistencia que lo que en su orig-en fué impulso
de la variabilidad que lo alejaba del tipo ancestral en cada es-
pecie aislada, ahora las hace converg'er hacia otro tipo ideal, esto
puede hacer incurrir en error, tomando como punto de partida
,el que es de converg-encia ó inversamente; y, por consig-uien-
te^ no porque dos especies presenten un carácter común aun
cuando éste parezca de gran importancia, habrá, de conside-
398 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
rárselas más próximas que otras á las cuales falte dicha par-
ticularidad (1).
Distribución geográfica de las i<Alphasidasy>.
Hay dentro del subg-énero dos núcleos: uno pequeño con dos
especies aisladas orgánica y geográficamente y otro nutridí-
simo, sobre todo, en las especies vecinas á A. Clementei, en el
cual ha habido la fortuna de encontrar todos los eslabones de
una cadena que aparece formando un circuito cerrado con
puntos de contacto morfológicos y geográficos.
A. luctuosa y argenteo-liuiata están aisladas y creo que
hace muchísimo tiempo que se rompieron los vínculos que
las unían á las restantes, y es desgracia porque precisamen-
te las 99 de la primera presentan cierto parentesco con algu-
nas Granulasida que no se ve tan claro en las restantes Alpha-
sida.
A. hictuosa, está muy circunscrita (Tarifa) y son muy esca-
sos sus individuos; A. argenteo-limhata es más próxima á las
restantes del subgénero y tiene mayor área también, pero es
igualmente rara en cuanto al número de individuos: no creo,
por otra parte, agotado el tema porque la región de las Alpha-
sida no está explorada enteramente ni con la detención que
exige esta clase de estudios geográficos; hablo, pues, del mo-
mento actual.
Pero en cuanto al segundo grupo, en la sección de A . Cle-
mentei tengo por cierto que, aparte de algún muy pequeño
claro, nada se vendrá á descubrir que altere fundamental-
mente la dispersión y variabilidad de las especies que lo
forman.
Al E. de Granada, flanqueando por el N. á Sierra Nevada, se
corre el grupo primero con A. Becerra en Huéneja, bajando
(1) En el Aghir Dagh, macizo montañoso al NE.de Marache, las especies de los gé-
neros Pimelia, Arthroieis, Tentyria, Adesmia, fíelopsy Carabus, presentan una marca-
disima y extrema ru,í,''osÍLlad en el dibujo de los élitros, mientras que en las mismas es
pecies ó sus similares que viven en el llano no existe tal conformación; no hay duda,
en este caso, de que la simultaneidad en la adopción de un carácter en especies de
géneros y familias tan alejadas obedece á un agente externo poderoso que las ha
obligarlo á adoptar de consuno una particularidad que no hubieran adquirido al vivir
en otro medio: ioy este ejemplo como más claro, aunque á nadie se le ocurra dar ma-
yor importancia que la debida á la acción de los agentes externos sobre los seres.
DE HISTORIA NATURAL. 399
hacia el S. por el río Almería, y con rufopu'bescens y Olertlmri
hacia el E. por Baza y Galera.
En el río Almería bifurcan de un lado, Martini, Escalerm
y holosericea que se corren por el S. de Sierra Nevada, mien-
tras que hacia saliente y por el litoral hacia Cartag-ena mar-
chan Almeriensis y Sánchez Gomen en Mazarrón, destacando
hacia el N. k A. Lorcayia para unirse á la primera rama que
lleg-ó hasta Galera con OhertJiüri cerrando el circuito.
En cuanto á los puntos de enlace de J.. Clementei con J.. Mar-
tinezi que está en Osuna, deberán buscarse, si es que existen
aún, á lo larg-o del Genil ó quizá por las Sierras de Lucena,
así como por el S. de la Sierra de Aracena deben estar las afi-
nes de Martinezi y Volxemi que alcanzó el extremo O. en Lag-os
en la punta de los Alg-arbes.
De todos modos, con los datos actuales, se sabe que no re-
basan el paralelo 38° ó mejor el 37° 40' y como Tarifa toca
exactamente el 36° por el S. descontando esas dos especies ais-
ladas que viven en la punta de Europa, todas las demás ocu-
pan una estrecha zona de un g-rado de latitud geog-ráfica
(36° 40' en Málag-a y Jerez á 37° 40' Lorca y Galera).
Ocupa, por tanto, el subg-énero un área muy reducida, estan-
do sus especies todas muy localizadas; quizá el litoral del Riff,
entre Ceuta y Melilla, posea alguna especie puesto que A . Kra-
atzi de Tánger y Tetuán no está muy alejada de \di.'& Alphasida
(presencia de una costilla aterciopelada; aunque la forma del
protórax es ya muy diferente). Del mismo modo, \2íQ Glohasida
del SE. de España tienen muchos representantes en la costa
Arg-elino-Marroquí (Oran y Riff): mas si en ese litoral del Riff
existe alguna Alphasida, seguramente pertenecerá á una sec-
ción bastante distanciada de las otras porque las dos españo-
las más meridionales, las de la punta de Europa, luctuosa y
argenteo-limhata, están muy alejadas de las restantes por sus
caracteres org-ánicos como queda dicho.
De estos hechos, y tomando como punto de partida el grupo
de A. Clementei, hemos visto como en su marcha hacia NE. y
SE. llega en su primera dirección hasta Galera con A . Oler-
thüri de élitros desnudos, costillas más g-ruesas y una tercera
suplementaria, ensanchándose su protórax y élitros y estran-
g-ulándose en la reg-ión humeral, mas conservando idénticas
sus manchas protorácicas á través de las formas intermedias
400 boletín de la real sociedad española
(org-ánica y g-eográficamente) rufopuhescens y v. calva que in-
sensiblemente establecen el tránsito de Clementei k OUrthnri,
y en el gradual ensanchamiento de sus élitros hemos visto
también como al mayor estrechamiento {Clementei) correspon-
de menor número de costillas, más finura de las mismas y ma-
yor densidad de la pubescencia en los valles intercostales y
como al mayor ensanchamiento (Ob'erthüri) corresponde por
el contrario más número de costillas, más realce y grueso de
las mismas y total ausencia de pubescencia intercostal; como
si los élitros en lugar de desdoblarse al ensancharse hnlieran in-
sistido en ima tendencia al plegamiento de sus tejidos d expensas
de la pubescencia.
Considerando la rama que de Clementei baja con A. Becerra
por el río Almería á la costa y se corre con Almeriensis en Al-
mería y Palomares hacia Mazarrón con Sánchez Goniezi in-
ternándose en Lorca con A. Lorcana, en ella vemos que las
manchas protorácicas son constantemente seis en dichas es-
pecies é idénticamente dispuestas, que las costillas elitrales
(tres no muy g-ruesas en Becerrm) se afinan y disminuyen en
número en las de la costa y aun la pubescencia elitral des-
aparece bruscamente (por extinción de la forma intermedia)
en Lorcana, conservando exactamente los otros caracteres de
Sánchez Gomezi; se nota aquí que la desaparición de la piibes-
cencia elitral ha seguido una marcha inversa á la del grupo an-
terior.
Mas en el pequeño grupo de holosericea, Alpujarrensis, Esca-
lerce y Martini como en el primero de Clementei á mayor an-
chura de los élitros y mayor número y g-rueso de las costillas
corresponde también desaparición de la pubescencia como si
los élitros en lugar de desdoblarse al ensancharse hubieran insis-
tido en una te?idencia al plegamiento de sus tejidos á expensas de
la píibescencia.
Es de notar también que en los tres g-rupos aparece una
forma calva y que ésta en todos tres ocupa el extremo NE. del
área g-eog-ráfica del g-rupo á que pertenece, particularidad que
no tiene explicación plausible.
Creo por todo ello suficientemente demostrado dentro del
subg'énero A Iphasida la imposibilidad de hacer de cada espe-
cie un coto cerrado con límites infranqueables y de dar así
mismo caracteres absolutos para cualquiera de ellas; y que
DE HISTORIA NATURAL. 401
cuando de una determinada pueden señalarse esos límites y
darse esos caracteres absolutos que la distinguen á primera
vista de otras, es buena y sencillamente porque ó se han per-
dido en el tiempo las formas de transición ó porque no se ha
explorado suficientemente su área g-eog-ráfica.
Y asimismo creo comenzar á demostrar que con abundancia
de materiales no es difícil seg-uir la evolución de todo un gru-
po y más adelante al tratar de las Globasidas profundizaré
más en este tema por disponer allí de todo un arsenal de datos
fehacientes.
En cuanto á la trabazón de unas Alpkasidas con otras, se
advierte que los tres g-rupos orientales Cle7nentei-0bertüri, Be-
cerrae-Lorcana y Jiolosericea-Martini, tienen el más estrecho
parentesco por la reunión de sus caracteres, por su distribu-
ción geog-ráfica y, sobre todo, y es la mayor prueba de su co-
munidad de origen reciente, por presentar cada uno de ellos
una forma calva en su ciclo de variabilidad á más de la igual
tendencia en todos ellos á pleg-arse con un mayor número de
costillas (hasta tres), ó á desdoblarse perdiéndolas.
Que al lado de estos tres tipos existen aisladas en Lagos
A. Volxemi y en Osuna A. Mafüneii; la primera más pró-
xima morfológicamente á A. holosericea que á ninguna otra
á no ser á J.. Martmezi muchos de cuyos caracteres tiene:
mientras que ésta se asemeja más á Clementei que á las res-
tantes.
Que estas últimas especies deben ser dos bifurcaciones de
una rama que entronca con la que ha producido los tres gru-
pos anteriores.
Y que más lejos que dicho entronque, hacia la raíz habrá
de hallarse su unión con las dos especies aisladas de la punta
de Europa luctuosa y argénteo limhata, no pudiendo dudarse
de ella dado el parentesco que implica la suma de caracteres
de avíjenteo limhata con A. Escalerae.
Pero más allá es inútil buscar genealogía clara para todas
ellas: aparecen la Alpkasidas completamente aisladas y sólo
semejanzas remotísimas recuerdan á otros subgéneros {Elon-
^ asida j.
402
boletín de la real sociedad española
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DE HISTORIA NATURAL. 403
Neue Arten und Varietáten von Coleopteren
der pyrenáischen Halbinsel
VON
G. LAUFFER
I
Chrysocarahus lateralis Chevr. vai\ Strasseri m.
Capite prothorace elytrisque obscure cupreis; elytris cos-
tis elevatis ang-ustissime viridicoeruleo marg-inatis.
Laceana (Prov. de León). Lauífer colleg'.
Kopf und Halsschild dunkel kupfrig-, Flüg-eldecken etwas
heller und wie das Halsschild dunkel violett g-erandet; die
erhabenen, schwarzen Rippen der Decken beiderseits in ihrer
g-anzen Lánge schmal blaug-rün eing-efasst. Die Zwischenrau-
me mit kráftig-er Punktirung-, welche auf dem 3. deutlich iu .5
ziemlicli reg-elmássige Langsreihen g-eordnet ist, wovon die 1.
und 5. auf den Seitenteilen der Rippen stehen.
Unter meinen aus dem nordwestlichen Teil der Provinz
León herrülirenden Exemplaren der Stammform befindet sich
kein einzig-es bei dem die Rippen so breit wáren ais die Zwi-
schenráume, wie dies bei meinen Exemplaren aus Galicia
háufig- der Fall ist. Bei diesen letzteren weist auch der Hals-
schild eine viel dunkler kupfergoldige Fárbung- auf.
Was die Artberechtigung- des Chrysocar. laieralis Chewr. und
Uneatiis Dej. anbelang-t so werde ich spáter darauf zurück-
kommen und heute nur bemerken, dass für die Meinung- Pérez
Arcas', welcher C. Whitei, und lateralis ais Varietáten des C.
lineatus auífasste und die des scharfsichtig-en Forschers, Prof.
Dr. L. V. Heyden, der die erwáhnten Arten, nebst Troberti (Dej.
i. litt.) Kr. für g-eog-raphische Formen des C. splendens hált,
nicht zu unterschátzende Gründe vorlieg-en. Schon im Jahr
1860 reg-te Dr. Kraatz in seiner Arbeit «Über Artrechte einiger
spanischer Carabi» die Frag-e an, ob C. lineatus nicht ais eine
Form des sjjlendens zu betrachten sei.
Jedenfalls steht fest, dass C. Troberti, Whitei und lineatus,
welche sich im AUg-emeinen durch kürzeres, vorne breiteres,
mehr herzformig-es Halsschild und etwas flacheren Korper von
dem, mir in zalreichen Exemplaren vorlieg-enden C. splendens
404 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ausden franzosischen Pyrenaen unterscheiden und mit diesem
die liinter derMitte verbreiterten Flüg-eldecken g-emein haben
dürften, (¡ateralis besitzt an der Basis breitere Flüg-eldecken
und erscheint dadurcli melir parallel), ein und derselben Form
angehoren, bei der die Stárke der Grundpunktur und der líip-
pen, in Bezug- auf ihre g-eog-raphische Verbreitung-, ven Oslen
nach Westen zunimmt.
Das C. WMtei weiter nichts ais ein C. Uneatus mit schwá-
cherer Punktirung- ist, hat Sharp, der auf besondern Wunsch
Pérez Arcas' das einzige im Brit. Museum befindliche weibliche
Exemplar untersuclite, sclion iin Jalir 1871 festg-estellt. In der
Beschreibung- des C Whiiei,Ann. Soc. Ent. deFr.,p. 249 g'iebt
DeyroUe keinen Fundort des Tieres an.
"Warum er bei der Besprecliung- des C. Uneatus dessen Art-
berechtig-ung- gewissermassen in Zweifel zog- und trotzdem
seinen auf ein einzig-es Exemplar g-eg-ründeten und von dem
ersteren g-ewiss wenig- verscliiedenen C. JV/iiíei zur Art erliob,
ist mir niclit recht erklarlich.
Ich widme die neue Varietat dem Andenken meines Freun-
des deszu Münclien verstorbenen Coleopterologen Herrn Félix
Strasser.
Garabus ( Eurycarabus Géli.) rugosus var. levantbms m. cf 9
30 mm.
A var. iaetica limitibus terciariis carinas longitudinales for-
mantibus distincta.
Prommeii der spanischen Levante (Murcia, Valencia) CoUect.
Lauffer.
Unterscheidet sicli von der v. haeticus durch die Form der
tertiáren Limes, welclie ausg-esprochene Láng'scarenen bil-
den, die durch tiefe Punkte seitlich beg-renzt und durch das
Zusammenschmelzen der Kornchen entstanden sind. Fárbung-
wie die der Stammart und der v. haeticus d. h. schwarz, mit
blauem Halsschild-und Flüg-eldeckenrande und blaug-rünen
Grübchen in den Kettenstreifen.
Garabus (Eurycarabus Gelí ) rugosus var. seguranus m.
A var. levantina statura minore, capite parvo, prothorace
breviore atque latiere tantum differt. A forma typica corpore
planiusculo, prothorace lobis posterioribus mag-is rotundatis.
DE HISTORIA NATURAL. 405
elytris basi plerumque latioribus, suaviter atque irreg-ulariter
sculpturatis disting-uenda. Ni^er, prothoracis elytrorumque
marginibus violaceis. cf 9; long-. 22-25 mm.
Sierra de Segura. Von Herra M. de la Escalera g-esamraelt.
Kleiner ais der vorig-e, durch kürzeren Kopf, Scbláfen und
kürzeres, besonders vorne breiteres Halsscbild von ihm ver-
schieden.
Von der Stammart und den Varietaten unterscheidet er sich
ausserdem durch flacheren, im Allg-eraeinen mehr g-leiclibrei-
ten Korper, rundlichere Lappung- des Halsschildes, und fla-
chere wenig^er reg-elmassig-e Sculptur der Flüg-eldecken. Diese
ist in der Form áhnlich der des levanlimis, doch sind die in
Lang'scarenen uing*eb¡ldeten tertiaren Limes manchmal un-
terbrochen. Schwarz, die Seiten des Halsschildes und der Flü-
g-eldecken violet.
Chlaenius dives Dej. var. gredosanus m.
A forma typica capite, thorace, elytrisque atrocoeruleis
differt.
Sierra de Gfredos. Martínez y Saez, Lauffer colleg-.
Bei dieser interessanten Varietát, welche ich bis jetzt nur
am Fusse der Sierra de Gredos, auf deren Nordseite g-efunden
habe, ist die bei der Stammform práchtig- kupferrot g-lánzende
Farbe des Kopfes und Halsschildes, sowie das leuchtende Grün
der Flüg-eldecken durch Blauschwarz ersetzt; manchmal ist
diese Farbe auf Kopf und Halsschild um ein paar Nüanceu
heller.
Chlaenius dives Dej. var. viridicoeruleiis m.
A var. g-redosana capite prouotoque viridibus nitidis distin-
g-uenda.
Sierra de Gredos et Sierra de Béjar. Lauffer colleg-.
Unterscheidet sich von der var. gredosanus m. durch die me-
tallisch g-rüne Fárbung- des Kopfes und Halsschildes. Die Flü-
g-eldecken haben dieselbe Farbe, wie bei der vorg-enannten
Varietát.
Cymindis alternans Ramb. var. bejarana m.
Varietas valde insig-nis, intervallis elytrorum laevibus. A
forma typica atque a var. com2)ostellana prothorace breviore et
T. v.-Octubre, 1905. 27
406 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
latiere, basi mag-is recte truncata, elytris loug-ioribus mag-is
parallelis, retrorsura minus ang-ustatis, intervallis planatis
valde diversa.
Diese nene Form unterscheidet sich von den mir vorliegen-
den Exemplaren der C. aliernans, der var. compostellana Reiche
und der var. VogeJi Schauf. dadurch, dass bei ihr alie Zwi-
schenráurae g-latt sind: von den beiden ersteren ausserdem
durch die glánzend schwarze Farbung (Mundteile, Fühler und
Beine natürlich ausgenommem), das etwas kürzere und brei-
tere Halsscliild, dessen Basis raehr gerade, d. h. niclit im Bo-
g-en g'egen das Schildchen vorgezog-en ist, die lang-eren weni-
g-er ovalen, mehr g-leichbreiten Flügeldecken und die flache-
ren Zwischenráume.
Icli besitze Exemplare der Stammform aus Coimbra und dem
Nordwesten der Provinz León (letztere mit beiteren Flügel-
decken und flacheren Zwischenraumen); solche der var. com-
postellana aus Santiag-o de Compostela, und solche der yar. Vo-
geli aus der Sierra de Gredos und Sierra de Guadarrama. In
der Sierra de Bejar scheint nur die var. hejarana vorzukom-
men. Ein weiteres in meiner Sammlung befindliches Exem-
plar aus Portugal, ohne g*enanere Fundortsangabe, mit eben-
falls glatten Zwischenraumen ist von kürzerer und breiterer
Form, ais die var. iejarana, von welcher ich c." 20 Stück er-
beutet habe,
Dass C. aliernans mit glatten Zwischenraumen in Portugal
(Serra de Gerez) vorkommt, hat schon Prof. Dr. L. v. Heyden
in seiner «Reise nach dem südlichen Spanien» erwáhnt.
Necrobia (Agonolia) pilifera Reitt., var. cupreoiiitens m,
A forma typica differt: capiteprothoraceque nigro-violaceis:
elytris obscuro cupreis.
Monsagro (Prov. Salamanca) in Collect. Lauffer.
Unterscheidet sich von der blauen oder blaugrünen Normal-
form durch die schwarzviolette Farbung des Kopfes und Hals-
schildes und die dunkelkupfrige der Flügeldecken. Ferner ist
bei der neuen Varietat nur das erste Fühlerglied rotgeib, die
übrigen mehr oder weniger dunkel metallisch violett.
Pimelia punctata Sol. manchega m.
A typo differt; corpore angustiore atque minus rotundato;
DE HISTORIA NATUÜAL. 407
elytris tricostatis nec non tibiis posticis superne valde ang-us-
tioribus,
Mancha (Quero, Alcázar de San Juan, Quintanar de la Or-
den), Lauffer coUeg.
Untei'sclieidet sicli von der Stammform durcli die, aus der
Verschmelzung- der Hockerreiheu eutstandenen, und mehr
oder minder g-latten 3 Rippen (2 Rücken-und 1 Seitenrippe)
der Flüg'eldecken, die viel kleineren, entweder durch Quer-
runzeln verbundenen , oder g-etrennt stehenden Kornchen
der Zwischenraume und Seiten, sowie die lang-ere, wenig-er
breite und wenig-er runde Korperform.
Diese Merkmale sowohl, ais auch die schmálere Rücken flá-
che der Hinterschienen (bei der Stammform ist jene sehr breit,
wesshalb eig-entlicli Sénac die 2iiinctata unter den Arten mit
breitem Hinterschienenrücken liatte aufführen müssenjund
der Umstand, dass die Stammform in den ang-eführten Ge-
g-enden nicht vorzukommen scheint, kónnten eventuell die
Aufstelluug- ais Art rechtfertig-en; aber die g-leiche Bildung-
des Halsschildes, die ebenfalís etwas vorg-ezog-enen Sclmlter-
ecken und der wie bei der typischen jmnctata, áusserst fein
chag-rinirte, d. h. g-ekornelte Unterg-rund der Flüg-eldecken,
erlanben mir nur, unser Tier ais eine, allerdings ziemlich
abweichende geog-raphische Rasse zu betrachten.
Exemplare aus Záncara (von Escudé und Fraile g-esammelt)
und solche aus Albacete besitzen zwar g-leichfalls mehr oder
wenig-er stark ausg-eprág'te Rippen, aber in Bezug- auf die
Kornelung' der Zwischenraume halten sie das Mittel zwischen
der Normalform und manchega.
Was die Stammart (welche um Madrid mit der daselbst viel
selteneren castellana Pérez Are. sich findet) anbelang't, so ziehe
ich deren Vorkommen bei Sevilla sehr in Zweifel. Dr. Kraatz
erwáhnt in seiner trefflichen «Revisión der Tenebrioniden der
alten Welt» bei Besprechung- der P. pimctata, dass er sie aus
Andalusien nicht erhalten und Rosenhauer sie in «Die Tiere
Andalusiens» nicht aufg-eführt hátte.
boletín de la real sociedad española
Boletín bibliográfico.
Julio.— ÜPtubre.
Academia nacional de Ciencias. Córdoba (República Argentina). (Boletín.)
1904. T. XVII, entr. 4.a
Académie des Sciences. Cracovie. (Bulletin international.) 1905. N° 4.
Académie des Sciences. Paris. (Comptes rendus.J T. csl, n" 23.— Laveran et
Vallée: Sur un cas de transmission par des ixodes de la spirillose
et de la piraplasmose bovines, — Ch. Depéret: L'évolution des mam-
miféres tertiaires; méthodes et principes. Nos 24, 26.=T. cxli, nos i_
13. — Ch. Depéret: L'évolution des Mamm. tertiaires. - L, Fage: Modi-
ficat. et role des organes segmentaires chez les formes épitoques d'An-
nélides polychetes. — H. Coütierb: Sur les épipod. des Crustacés
Eucyphotes.— R. Doüvillé: Sur les Préalpes subbétiques aux env. de
Jaén. — Mürgoci: Contr. á la tectonique des Carpathes mérid. — Por-
cher: Sur l'origine du lactose. De l'Ablation des mam. chez les feme-
lles en lactation. — Charrin et Le Play: Fixation des subst. chim. sur
des cellules vivantes.— Lapicque: Ethnogénie des Dravidiens: Prédra-
vidien de type négre et Protodravidien de type blanc. — Coütiere: Sur
quelques points de la Morphologie des Scbizopodes. — L. Fage: Les
organes segment. au moment de la maturité sex. chez les Hésioniens
et les Lycoridiens. — Vigüier: Le recul de la bouche chez les Cheto -
podes. — FicHEUB et Savornin: Sur les terrains tertiaires de l'Oueu-
nougha et de la Medjana (Algérie).— Deprat: L'origine de la proto-
gine de Corsé. — J. Lefevre: Sur le développ. des plantes vertes á la
lumiére, en l'absence compl. de gaz carb. dans un sol artifieiel conten,
des amides.— L. Daniel, Sur deux cas de greífe.— Coütiere: Sur les
affinités múltiples des Hoplophoridas.— P. Abric: Sur la syst. des Ché-
tognathes. — P. Ledoüx: Sur la régénér. de la radicule lésée.— Coü-
tiere: Sur les Crevettes du genre Caricyphus prov. des coll. de S. A. S.
le Prince de Monaco. — Mlle. Stephanowska: Sur la croiss. en poids
du poulet, — O. Phisalix: Sur la prés. de venin dans les oeufs
d'Abeilles. — F. Marceaü: Sur la prod. de travail méc. par les muscles
add. des Acéphales. Sur la struct. des muscles du manteau des
Céphal. en rapport avec leur mode de contraction.— S. Leduc: Germin.
et croiss. de la cellule artificielle.— A. Laverax: Sur une hémogréga-
riñe des gerboises.-P. Choffat: Pli-faille et chevauchements horiz.
dans le Mésozoique du Portugal.— Mürgoci: Sur l'ex'st. d'une grande
nappe de recouvr. dans les Carpathes mér, — Lodin: Observ. sur le
mode de form. des amas blendeux encaissés dans les terrains strati-
fiés. -H. Lagatd: Classif. et nomencl. des terres arables d'aprés leur
DE HISTORIA NATURAL. 409
constit. mineral, (agricole). — Ravaz et Roos: Sur le rougeot de la
vigne. — Charpentier: Sterigmatocystis nigra et acide oxalique. —
E. Haug: Sur la struct. géol. du Sahara centr.— Molliard: Culture
puré des plantes vertes dans une atm. conflnée, en prés. de matiéres
organ — Charrín et Goüpil: Physiologie du placenta. — Warcollier:
Cause de la présence de quant. anorm. d'amidon dans les pommes
meurtries.— Leger et Dctboscq: Les Eccrinides, nouveau groupe de
Protophytes parasites.— Guiluermond: Contr. á l'étude cytol. des
Cyanophycées. — Charpentier: Sterigmatocystis nigra et acide oxali-
que. — Mascart: Le régime des contre alizés.— L. Cateux: La disso-
lution directe des silicates de la terre arable et les expér. de Daubrée.
J. Dauphin: Nouv. rech. sur l'appareil reproduct. des Mucorinées.—
LüBiMENKO: Sur la sensibilité de l'appareil cbloroph. des plantes om-
brophobes et ombrophiles.— A. Fabre: La végét. spont. et la salubri-
té des eaux.
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nos 3.4._j. M. van Bevimelen: Contr. á la connais. des produits de
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410 boletín de la real sociedad española
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DK HISTORIA NATURAL. 411
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(Se continuará.)
Sesión del 8 de Noviembre de 1905.
PRESIDENCIA DE DON FLORENTINO AZPEITIA.
El Secretario accidental, Sr. Fernández Navarro, leyó el acta
de la sesión anterior, que fué aprobada.
Asisten los Sres. Alaejos y Rioja, de Santander, y el Sr. Fe-
rrer y Hernández (D. Jaime), de Barcelona.
— D. Luis Gonzag-a do Nascimento, da las g-racias por su
admisión como socio en afectuosa comunicación.
Admisiones. — Quedaron admitidos como socios numerarios
D. José Padró y D. Antonio de Zulueta, propuestos en la sesión
anterior por los Sres. Martínez de la Escalera y Fernández Na-
varro, respectivamente, y se dio de alta al Sr. D. Eduardo
Surmely.
Se hicieron nuevas propuestas de socios.
Comisión del Noroeste de África. — El Sr. Presidente anunció
á los señores socios que los materiales recog-idos por los seño-
res Martínez de la Escalera, Sobrado, Cabrera, y Fernández
Navarro, durante sus excursiones, estaban expuestos en el lo-
cal destinado á g-alería fotog-ráfica del Museo, y les invitó á
que, una vez terminada la sesión^ pasaran á dicho local para
hacerse carg'o de los trabajos realizados por los comisionados
en vista de los materiales recog-idos, que son los sig-uientes:
Unos 450 minerales, rocas y fósiles de Ceuta, Melilla, Islas
Chafarinas, Isla Alborán, Peñón de Vélez de la Gomera, Isla
de Alhucemas y territorios rífenos de Cabo del Ag-ua, Bocoya,
Mezquita, Benisícar y Frajana.
Los materiales de Chafarinas y Alborán, así como parte de
los de Melilla, son volcánicos; los de las demás localidades son
sedimentarios de diferentes edades. Ofrecen excepcional inte-
rés las rocas volcánicas de Melilla por su carácter basáltico y
por no haber sido citadas hasta ahora, seg-ún parece.
De Zoolog-ía, se han recog-ido en Mog-ador 420 pieles de aves
y 85 de mamíferos; 600 reptiles y batracios y algunos peces
conservados en alcohol; 25 tubos de moluscos fluviales y te-
T. v.-Noviembre, 1905. 2í
414 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
rrestresy 130 con parásitos de mamíferos y aves, arácnidos y
miriápodos en alcohol, y más de 8.000 insectos, en su mayor
parte coleópteros, por estar muy avanzada la estación para los
de otros órdenes, resultando reducido para éstos el número de
especies, como ha ocurrido con los insectos canarios. Las aves
y los reptiles, por el contrario^ están bien representados como
número de especies y en series interesantes, por los diferentes
plumajes de aquéllas (jóvenes y adultos) y la g-ran cantidad de
los últimos con buen número de variedades, en los ofidios
principalmente.
La zona explorada no se separa de la villa más allá de una
veintena de kilómetros por falta de material de campamento,
y, sobre todo, porque durante los meses de Julio, Ag-osto y
Septiembre el interior está muy seco, calcinado materialmente
pasada la reg-ión de las dunas, adonde Ueg-a la brisa, y es poco
productiva en ese tiempo la caza.
A lo largo de la costa se han recog-ido materiales entomoló-
g-icos en Casablanca, Safí, Mazag-án y Táng-er en fin de Junio
y mes de Julio, de los cuales aparecen descritas alg-unas espe-
cies de himenópteros por el Sr. G. Mercet en el último y en el
presente Boletín de esta Real Sociedad y también por el señor
Bolívar una de ortóptero en el de Julio.
Como capturas notables en Mog-ador, una subespecie de Fé-
lix^ entre los mamíferos; el Carahis stenocejihalus Luc, un Ar-
throdeis, un CryjMcus, una Anoxia y un Cathormioceriis nue-
vos entre los coleópteros, que con otros dudosos serán publi-
cados próximamente.
La Comisión de Canarias comenzó sus estudios por la isla de
Tenerife, trabajo que realizó sólo el Sr. Sobrado. Reunidos los
Sres. Sobrado y Cabrera, pasaron al g-rupo Oriental, visitando,
en primer término, la de Lanzarote; á pesar de las malas con-
diciones en que encontraban sus campos para la recolección,
por no haber llovido desdefines del mes de Febrero del año
actual, lo mismo que en su vecina la de Fuerteventura, acu-
dieron á aquellos sitios en que por sus favorables condiciones
podrían obtener mejores resultados.
En vista del estado de los campos de Lanzarote no se detuvie-
ron en Fuerteventura, ante la seg-uridad de perder el tiempo,
pasando directamente á Gran Canaria, donde permanecieron,
unos, días recorriendo el Norte y Centro de la isla.
Bol. de la R. Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo V.— Lám. lU.
I. de la R. Soc. üsp. de Hist. Nat.
fomo V. — Lám. lY.
DE HISTORIA NATURAL. 415
Desde Gran Canaria se dirig-ió la Comisión al grupo Occi-
dental, Hierro, Gomera y Palma; en la primera se encontraron
obligados á permanecer ocho días, tiempo que tarda el vapor
en volverla á visitar, pues de lo contrario la hubieran aban-
donado antes, por hallarse sus campos atravesando un período
de sequía idéntico al de Lanzarote y Fuerteventura.
En la Gomera permanecieron siete días, recorriendo toda la
parte Norte de la misma, y de aquí reg-resaron á Tenerife,
dando por terminada su misión.
En el escaso tiempo empleado, un mes y días, que en otra
época sería insuficiente para recorrer cualquiera de las islas
como Tenerife, Palma, Gran Canaria, sin embarg-o recog-ieron
unas 400 especies veg-etales, insectos y otros objetos que de
lleno interesan á estos estudios.
Comunicaciones verljales.— Él Sr. Lázaro presenta, para su pu-
blicación, la seg-unda parte de sus «Notas micológ-¡cas»,y anun-
cia, para la sesión próxima, una nota breve acerca del mismo
asunto, con destino al Boletín.
— El Sr. Bolívar presenta, por encargo de nuestro consocio
D. Celso Arévalo, un estudio sobre hidrozoarios españoles de la
Estación de Biología, de Santander, acompañado de hermosas
láminas, admirablemente dibujadas por doña Luisa de la Vega,
viuda de nuestro inolvidable colega D. Augusto González de
Linares, y que, con la referida Memoria, pasaron á la Comisión
de publicaciones.
— También presentó una nota del Sr. Graiño, de Aviles, sobre
ormitoiogía española.
— El Sr. Rioja mostró varias fotografías de un toro y una
vaca que ofrecen la anomalía de presentar una quinta pata
dorsal, que en el toro termina por cinco dedos provistos de
otras tantas fuertes garras, acordándose se publicasen dos del
toro para dar idea á nuestros consocios de tan singular fenó-
meno. (Véanse las láminas iii y iv.)
—Manifestó, además, el Sr. Rioja, que dichos animales viven
aún, y que del toro se habían obtenido en el Laboratorio de
Santander moldes en yeso, que ofreció enviar para las colec-
ciones del Museo de Ciencias Naturales.
—El mismo Sr. Rioja presentó varios crustáceos conservados
por un método ensayado en la Estación de Biología marítima
416 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
de Santander, que permite tener los ejemplares en seco sin
que se pongan ríg-idos, sino que, por el contrario, conservan
la flexibilidad de las articulaciones y, consig-uientemente, los
movimientos de las diferentes partes ó piezas de las extremi-
dades; han sido conservados dichos ejemplares por el procedi-
miento inventado por Wickersheimer, de que el pensionado
de la Estación D. Celso Arévalo, da cuenta por extenso á la
Junta del Museo de Ciencias en la Memoria presentada al ter-
minar su pensión.
Este procedimiento, que ha constituido durante alg-ún tiem-
po un secreto, ha sido divulg-ado recientemente en virtud de
una convención entre el inventor y su Estado, y consiste en lo
siguiente:
Preparación del líquido conservador en esta forma.
Sulfato alumínico potásico. 100 gr.
Cloruro calcico . 100 » j Disuélvase todo en
Solución A.' Potasa cáustica. .. , 100 > ; tres litros de agua
f Nitrato potásico ] 2 » ] destilada hirviendo.
Acido arsenioso 10 > ^
Se deja enfriar esta disolución y se separa, por decantación
primero, y por filtración después, el abundante precipitado
cremoso que se produce, quedando un liquido que debe ser
incoloro é inodoro, y de reacción neutra sobre el tornasol, el
cual se ha de mezclar á la solución B, que se indica á conti-
nuación:
1 Alcohol metílico 1.000 centímetros cúbicos.
Solución B.^,. .
( Glicerina pura 10 litros.
Los ejemplares de crustáceos se sumergen en este líquido, á
ser posible vivos, y en él se tienen de cinco á veinte días, se-
gán su tamaño, sacándoles al cabo de este tiempo, secándoles
cuidadosamente con papel filtro primero, y dejándoles expues-
tos después al aire libre, si bien se ha de cuidar sea en sitio
que no caiga polvo sobre ellos, para que no se adhiera éste á
su superficie, más 6 menos impregnada de glicerina.
De esta manera quedan indefinidamente sin alterarse, y con
la misma flexibilidad en las articulaciones que si estuviesen
frescos ó recién muertos. Los colores dan bastante idea del
ítado natural del animal, pues si no se conservan exacta-
DE HISTORIA NATURAL. 417
mente como en el ejemplar vivo, no cambian en la medida
que lo hacen los que se conservan en alcohol.
Se ha observado que si se prolong'a más allá de lo que per-
mite la consistencia de los teg-umentos (en relación, g-eneral-
mente, con el tamaño del animal), la inmersión en el líquido
conservador, se acentúa más de lo debido la flexibilidad de las
articulaciones y la delicadeza de las mismas, pudiendo deter-
minarse la desarticulación de las extremidades al insistir en
los movimientos de éstas, cuando se cog'e el ejemplar, por lo
cual debe tenerse muy en cuenta el tiempo de inmersión en
cada caso particular, lo que sólo puede decidir la práctica del
operador.
— El Sr. Ribera da cuenta del donativo hecho por el Sr. Cal-
derón al Museo de Historia natural, de un hierro meteórico,
haciendo notar que este importante donativo hace el número
18 de los que la colección debe á la g-enerosidad de nuestro
Presidente, que, con su desprendimiento, la ha enriquecido
considerablemente y hecho aumentar mucho en importancia.
También da cuenta de la adquisición de una hermosa tor-
tug-a terrestre, de la Isla de los Galápag-os, que pronto será
expuesta al público y que ha sido donada al Museo por Sir Wal-
ter Rotschild, de Tring-.
— Pide luego que la Sociedad solicite de la Dirección del Ins-
tituto Geog-ráñco y Estadístico, un ejemplar del Nomenclátor
general de España, extendiéndose en alg-unas consideraciones
sobre la importancia y utilidad de esta publicación. Se acuerda
hacerlo así.
— Lee después algunos datos publicados en el periódico La
Liga Agraria, referentes á la organización de los servicios
agrícolas oñciales en los Estados Unidos. A propósito de esta
lectura hace atinadas observaciones sobre la conveniencia de
dar publicidad á los trabajos de nuestra Sociedad, para que el
gran público se entere de la trascendencia de nuestros estu-
dios y haya atmósfera que haga posibles los adelantos á que
debemos aspirar.
Con este motivo, y abundando en las mismas ideas, pro-
nunciaron algunas palabras los Sres. Artigas, Vázquez, Bolí-
var, Presidente y Secretario, acordándose que después de cada
sesión se mande á los periódicos de g-ran circulación una nota
de los asuntos tratados para su publicidad.
418 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Secciones. — La de Sevilla celebró sesión el 21 de Octubre de
1905, bajo la presidencia de D. Manuel de Paul y Arozarena.
— El Sr. del Mazo presentó un diente de escualo, que con
otros varios, fué recog-ido en el término de La Palma (Huelva);
un trozo de raíz petrificada, recog-ida en Mog-uer (Huelva); así
como varios ejemplares de insectos, que serán oportunamente
clasificados.
— También dio cuenta de la visita que el pintor-paisajista
D. Felipe Gil Gayang-os, había hecho á una g-ruta, reciente-
mente descubierta en Benahojan (Málag-a), en la cual había
descendido hasta unos 50 m. de profundidad, convenciéndose
que dicha gruta era insondable; trajo de ella un trozo de esta-
lactita y un hueso á medio fosilizar, que fueron presentados á
la Sección y que se entregarán al Sr. Miquel para su estudio.
— El Sr. Crú dio cuenta de la particularidad que había ob-
servado en el Falco siihiuteo Linneo; esta especie sólo la
había encontrado en Andalucía, en el transcurso de cuatro
años, una sola vez en 1901, que pudo adquirir un ejemplar cf ;
llevando en el presente mes encontrados tres ejemplares, un
(^ y dos $9' deduciendo por estos datos que quizás esta espe-
cie sea de paso por nuestro país, sin que estos pasajes sean
anuales, sino irregulares.
También dio cuenta de dos especies muy interesantes, y
que hasta ahora no poseía en su colección; Loxia ciirvirros-
tra L., cf y 9, de Dos-Hermanas (Sevilla); fueron cogidos el
27 de Septiembre de este año, por un cazador de red, en el
momento en que iban á beber; la otra especie es Aedon Galac-
todes L., el cf cogido en Carmona (Sevilla), el 21 de Agosto de
1905, y la 9 en Gelves (Sevilla), él 23 de Agosto de 1905.
—Después de hechas estas comunicaciones, prometió pre-
sentar una nota ocupándose de la nueva especie de ardilla
Scmrus Imücxis, descrita por el Sr. Cabrera, para lo cual está
tomando datos directos de los mismos cazadores del país.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el día 26 de Septiem-
bre, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
—El Sr. Izquierdo (D.Juan Antonio), presentó lanotasiguiente:
Habiéndome proporcionado los consocios de esta Sección de
Zaragoza, noticias sobre los procedimientos para combatir la
serpeta, nombre vulgar de un hemíptero diáspido, que se des-
DE HISTORIA NATURAL. 419
arrolla en los naranjos de Valencia, creo oportuno dar cuenta
á la citada Sección del resultado que he tenido en los ensayos
realizados este verano.
De todos los medios aconsejados, el que me ha dado éxito
completo ha sido realizado, sirviéndome de guia las indica-
ciones expuestas por D. L. Navarro en la revista titulada el
Progreso Agrícola y Pecuario. La composición del líquido allí
mencionado, la modifiqué haciendo la disolución más alcalina
por medio de la potasa cáustica, y con dicha disolución he
practicado repetidas irrig'aciones sobre las hojas y en las ra-
mas y tronco, valiéndome de una brocha, consig-uiendo así
hacer desaparecer por completo la referida enfermedad.
La Sección de Barcelona celebró sesión el 30 de Octubre
de 1905, bajo la presidencia de D. Telesforo Aranzadi.
Se nombró Secretario, para sustituir á D. Jaime Ferrer, que
ha trasladado su domicilio á Madrid, quedando desigmado para
tal cargo, á propuesta del Sr, Presidente, el Sr. Llenas.
Se dio cuenta de la baja del Sr. Casares (D. José], de esta
Sección, que pasó á Madrid, haciendo constar ios señores so--
cios el placer con que habían visto su ascenso en el profeso-
rado y su reciente proclamación á senador por la Universidad
de Santiago, así como su sentimiento porque ello les priva de
la compañía de un amigo á quien todos quieren y admiran.
— El Sr. Casares (D. Antonio), leyó una interesante nota titu-
lada «Flora briológica de Montserrat».
— El socio D. Norberto Font Sagué presentó un voluminoso
fragmento de un meteorito, de caída desconocida, hallado en
las costas de Garral (Barcelona).
— El Dr. de Buen hizo indicaciones curiosas referentes á la
sustitución que se opera en Barcelona de la Blatta orientalis
por la PhyUodromia germánica, hoy ya abundantísima y pre-
ponderante en dicha ciudad. También las hicieron dicho se-
ñor y el Dr. Aranzadi, sobre la permanencia de ciertos mosqui-
tos en Barcelona y del papel que juegan los plátanos en su
propagación.
— El Sr. Llenas presentó unas muestras de arácnidos prepa-
rados en seco, medio de sonservación que permite sean guar-
dados en cajas y hacer con ellos colecciones de estudio, como
se hace con los diversos órdenes de insectos.
420 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
—Se acordó, por unanimidad, hacer constar el sentimiento
con que esta Sección se ha enterado del fallecimiento del se-
ñor Rodríguez Femenías, de Mahón, que tanto se había distin-
g-uido en el estudio de la flora de las Baleares y, en particular,
de las alg-as de Menorca.
Notas y comunicaciones.
D. Benito Hernando y Monge.
Noticia necrológica
POR
DON LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO
: El día 20 del pasado mes de Septiembre, experimentó esta
Sociedad una pérdida por todo extremo sensible. La muerte^
que de alg-ún tiempo á esta parte parece complacerse en arre-
batar de nuestro lado, y sustraer á nuestro cariño, á todo lo
más sano y entusiasta del elemento joven, en que se cifren
esperanzas para el porvenir de nuestra ciencia en España, ha
venido á herirnos una vez más, elig-iendo entre sus víctimas á
Benito Hernando y Mong-e.
Historia breve la suya. Nacido en Granada en 27 de Febrero
de 1885, hijo del sabio catedrático D. Benito Hernando y Espi-
nosa y de doña María de la Gracia Mong-e y Moreno, vino á Ma-
drid cuando su señor padre fué destinado á esta Universidad.
Hizo sus estudios de 2.* enseñanza con aprovechamiento ex-
traordinario en el Instituto de San Isidro, siendo discíp.ulo
queridísimo de todos los profesores de aquel centro, y muy
especialmente de un llorado y joven maestro, de Navarro Le-
•desma, que sólo unas horas le precedió en el eterno viaje. En
las Facultades de Ciencias y Farmacia de esta corte, continuó
la serie de sus triunfos escolares durante tres años. Y nada
más puede decirse de su historia oficial, que nada más podía
dar tampoco de sí en veinte años de vida.
Sin embarg-o, Hernando no era tan sólo un aprovechado es-
tudiante de los que constituyen leg-ión, de los que más ade-
lante, obtenida la notaría, la titular ó la cátedra, se desvane-
DE HISTORIA NATURAL. 421
cen entre la medianía obscura é infecunda. Hernando unía á
su idea del deber, que hace los buenos estudiantes y los hom-
bres honrados, el estímulo que forma á los g-randes sabios,
cuando, como en él ocurría, se une á un superior talento, el
amor intenso á la verdad, el afán de saberlo todo, y de saberlo
bien, sin arredrarse por las dificultades; y la leg'ítima aspira-
ción de brillar, y quizás de dar días de g-loria á su patria; afán
no reñido ciertamente con la modestia verdadera , y diferente
de aquella falsa virtud de los que, desconociendo sus faculta-
des, pretenden alg-o superior á sus fuerzas.
Sólo conociéndole íntimamente, y viendo la continua labor
y la fe y entusiasmo que en todos sus trabajos ponía este niño,
que niño era por muchos conceptos nuestro inolvidable amig-o,
se comprende cómo pudo una vida tan corta dar tan abundan-
tes y sazonados frutos. No son éstos en su mayoría del domi-
nio del público, sino de aquéllos que, bajo una dirección inte-
lig-ente y sag-az (la de su celoso y sabio padre), iban formando
un espíritu científico de recia estructura que, no temo decirlo,
hubiera asombrado, al revelarse, á los que no le conocían.
Eran estos frutos, centenares de preparaciones microg-ráficas,
multitud de problemas resueltos, copiosas colecciones, cuida-
dosamente catalog-adas y estudiadas, interesantes trabajos
manuales, innumerables fotog-rafías, unas de fenómenos na-
turales, otras de asuntos artísticos, muchas de preparaciones
microg-ráficas, etc.
Allí, donde había alg'uien que trabajara, y que le admitiera
á su lado, estaba pronto á la cooperación eficaz, intelig-ente y
desinteresada el joven Hernando.
Por ag-radecimiento y por justicia, debo hacer pública una
notable labor de esta índole, que sin este homenaje mío que-
daría desconocida. Me refiero al arreg"lo y presentación de la
serie cristalog-ráfica que en fecha breve va á ser expuesta al
público en nuestro Museo de Historia Natural. La elección de
los ejemplares, su catalog-ación, y la disposición á la vez ar-
tística é intencionada de los mismos, constituyen un notable
trabajo casi exclusivamente suyo, en que puso de manifiesto
el talento, el g-usto y la perseverancia incansable que consti-
tuían las preciosas cualidades de su personal carácter.
La multiplicidad de asuntos de estudio y de aficiones, que
en otra edad hubiera perjudicado tal vez á la intensidad de su
422 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
labor, era, como he dicho, muy útil en su juvenil despertar
para darle una amplia cultura g-eneral, sólido cimiento y base
firmísima en que hubiera podido edificarse el sabio á la mo-
derna, el especialista del día de mañana. ¿Se podría coleg-ir
hoy con seguridad de acierto, cuál sería la rama científica por
donde nuestro llorado amigo había de ascender al elevado
puesto que á su nombre estaba indudablemente reservado?
Creo que sí; creo que en sus estudios privados, en la ten-
dencia y orientación predilecta de todos sus empeños, hasta
de sus jueg-os de niño^ se adivina ante todo el g-ermen de un
físico y un g-eómetra, dotado de singular perspicacia.
Por eso, su único estudio publicado, el referente á los des-
arrollos de maclas, es la obra de un físico y de un geómetra.
No he de llamar aquí la atención acerca del valor de este tra-
bajo, puesto que con él se han honrado las páginas de las Me-
morias de nuestra Sociedad, y todos habéis podido apreciarle
en sí mismo y como halagüeña promesa de otras empresas
mayores. Debo sí hacer notar las felicitaciones que de parte
de sabios extranjeros le valió á su autor, y sentar una afirma-
ción que lisonjea mi patriotismo y que no será, ciertamente,
aventurada; creo que ni en los países más cultos sería fácil
encontrar un joven que á los veinte años puede llevar á feliz
término un trabajo tan interesante y de tan completa origi-
nalidad, como el realizado por nuestro malogrado consocio.
Tuve el honor de leer en la anterior sesión un trabajo muy
corto, una sencilla nota bibliog-ráfica, última obra del pobre
Hernando. Se trata de una labor de poco empeño, y realizada
por encargo de uno de sus queridos profesores; y, sin embar-
go, el que la vea, sin conocer al autor, no pensará que aque-
llos conceptos claros y sólidos, son el fruto de una inteligencia
tan joven.
No se piense, por lo que va dicho, que Hernando era un
niño serio y enfadoso, un antipático viejo prematuro. Nada
de eso; y aquí estriba, á mi modo de ver, su mayor mérito. Era
seguramente más niño que la mayoría de los de su edad, y nin-
guno como él, con su carácter jovial, esparcía la alegría de su
alma en medio de la seriedad de los laboratorios que frecuen-
taba. En excursión, sus risas, sus carreras y su ocurrente es-
píritu, daban siempre la nota más regocijada. Y causaba ad-
miración ver juntas en un joven español, tanta alegría sana
DE HISTORIA NATURAL. 423
del vivir, y tan fuerte, serio y reposado amor á la iuvestig-a-
ción científica. Espíritu equilibrado, verdaderamente raro y
orig'iual, se apoderaba del afecto de cuantos le conocían, tanto
más entrañablemente, cuanto más se iba dando á conocer y
se intimaba con su trato franco y comedido á la par.
Gran pérdida ha sufrido la Sociedad con la de este compa-
ñero que tan poco tiempo llevaba á nuestro lado. No es menor
el quebranto que ha experimentado la ciencia española al ver
malog-rarse en ñor una de sus más leg-ítimas esperanzas. Nin-
guno, sin embargo, comparable al de los dos nobles ancianos
que en este hijo único veían la segura prolongación de un nom-
bre ya enaltecido en la ciencia, y en la alta estima de los que la
cultivan. Si para su pena hay algún consuelo, será, seg-ura-
mente, el de afirmar que en ella les acompañamos, en primer
término, los que nos llamábamos amigos de su hijo, después,
con nosotros, esta Sociedad; y con ella, por último, todos los
que se interesan por el anhelado progreso científico de Espa-
ña, harto necesitado del esfuerzo de jóvenes de espíritu tan
extraordinariamente dotado como lo fué el de Benito Hernan-
do y Monge.
Sobre la presión como agente minerogénico
DON SALVADOR CALDERÓN
La lectura de dos recientes trabajos del profesor del Museo
de Turín, G. Spezia (1), sobre el dinamometamorfismo, me
ha sug'erido alg-unas consideraciones, que voy á exponer bre-
vemente.
Conviene recordar, ante todo, que se han expuesto varias
opiniones contradictorias sobre el poder minerogénico de la
presión, y el año pasado el profesor Grubemann (2), ha pre-
cisado más el pensamiento, deduciendo de sus estudios que el
(1) II dinamomeiamorjlsmo e la minerogenesi. Atti R. Acc. delle Se. di Torino, 1905, y
Contribuúoni di geología chimica: Sulla transformazione dell'opale xiloide in quarzo xi-
loide. Ib., 1602.
(2) Die kristalUnen Schiefer, t. r, Berlin, 1901, p. 60.
424 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
piezometamorfismo de las rocas orig-ina tres zonas distintas
según la profundidad: en la superior la acción de la presión
es esencialmente mecánica, en las otras dos predominante-
mente química.
Para explicar las reacciones que derivan se cita una ley
sobre los volúmenes moleculares y se ilustra con ejemplos en-
caminados á demostrar que un mineral puede formarse de
otros cuando su volumen molecular es menor que la suma de
los volúmenes moleculares de estos.
Spezia combate que las presiones ejercidas sobre las rocas
ó los minerales en contacto, puedan ser ag-ente de procesos
químicos. Cita, como ejemplo, Grubemann, que le sirve para
la aplicación de las leyes de los volúmenes, la formación po-
sible de la wollastonita por efecto de la presión del modo si-
g-uiente:
Calcita.
Cuarzo.
Wollastonita + CO
Ca CO^
+
Si 02
=
Ca Si 0'
36.76
2l64
40.70
Pero Spezia no acepta el ejemplo por cuanto el volumen mo-
lecular de esta especie es inferior á la suma de los de la cal-
cita y el cuarzo. Contra ello milita el hecho de que viéndose
con g-ran frecuencia en las rocas cristalino cuarzosas, asocia-
dos cuarzo y caliza, sólo rara vez se encuentra en ellas la wo-
llastonita.
En apoyo de que ning-una reacción se opera bajo la influen-
cia de la presión entre el carbonato calcico y la sílice, el autor
cita el resultado de dos experiencias por él realizadas con un
aparato que describe, manteniendo la presión continua por
cerca de nueve meses á 6.000 atmósferas. Trátase en estas ex-
periencias de presión estática y no dinámica, á la cual los sos-
tenedores del dinamometamorfismo atribuyen ser el principal
ag-ente de las reacciones químicas, entre otros el profesor Bec-
ke, de Viena (1), el cual ha disting'uido entre Driick, presión
estática, y Pressung, presión dinámica. Las investig-aciones ex-
perimentales sobre la acción química de las presiones diná-
micas son difíciles cuando quiere seguirse en condiciones ana-
cí) Ueber Mineralbestand und Struktur der kristallinischen ScMefer. K. Ak. d. Wiss.
Wien, 1903, p. 40.
DK HISTORIA NATURAL. 425
log-as á las naturales; pero pueden también servir para refor-
zar el arg-umento las observaciones hechas sobre rocas extraí-
das de g-ran profundidad. Por eso el autor examina numero-
sos bloques extraídos de las g-alerías del Frejus y del Sim-
plón, en los cuales encontró calizas íntimamente asociadas á
cuarzo y nunca á woUastonita. Dichas rocas han soportado
ciertamente una presión dinámica, en las cuales para las rocas
del Simplón estudiadas, puede considerarse ser un factor la
presión estática, calculada en cerca de 1.000 atmósferas, y el
otro factor la velocidad del movimiento de las rocas mismas
al elevarse.
Esto me ha traído á la memoria que Berg-eron, estudiando la
serie de rocas cristalofílicas de Lyonnais, halló que la sílice,
introducida en la caliza por disolución, ha producido una roca
metamórfica, bien que en condiciones que él no determina.
Combate también Spezia la importancia de las leyes sobre
los volúmenes, sostenida' con numerosos ejemplos por Becke,
porque descansa sobre una base incierta, por deducirse á me-
nudo los volúmenes moleculares de los minerales de la fór-
mula teórica y muy hipotética y no correspondiendo á los da-
tos de los análisis.
De otras varias observaciones sóbrelos efectos de la presión,
sea estática ó dinámica, el autor concluj'e que ellas pueden
ser los principales factores de los efectos físicos inherentes á
la estructura de las rocas, al mantenimiento en ellas del ag-ua
en condiciones favorables para las reacciones químicas y tam-
bién de efectos físicos predisponentes para estas reacciones,
como la trituración y el aumento de contacto; pero no pueden
suministrar la temperatura necesaria para las reacciones quí-
micas. De aquí que el llamado dinamometamorflsmo no puede
ser más que metamorfismo físico; para el químico sería mejor
adoptar el término de iermomeíamorfismo. La temperatura ne-
cesaria para este último, tratándose de las rocas cristalino pi-
zarrosas, necesita ser suministrada, seg-ún el profesor de Tu-
rín, por el contacto de las rocas eruptivas, por fenómenos lo-
cales y, sobre todo, por los fenómenos g-enerales dependientes
de la temperatura interna de la Tierra.
En otro trabajo, también mencionado, refiere Spezia su en-
sayo de transformación del ópalo xiloide en cuarzo xiloi-
de, que le convenció de que en esta transformación no Ínter-
426 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
viene la presión para nada. Ésta la log-ró por completo, en
cambio, manteniendo en aparatos especiales durante quince
días á la temperatura de 280 á 300° un prisma tallado de ópalo
xiloide sumerg-ido en una disolución conteniendo vestig-ios de
silicato sódico con mucha sílice g-elatinosa. No se obtuvo este
cambio sometiendo el ensayo á la presión de 6.000 atmósfe-
ras, mantenida por cuatro ó cinco meses con temperaturas de
10 á 16°.
Realizó, además, una de las experiencias circundando el pris-
ma de ópalo con arcilla reducida á polvo impalpable bien com-
primida, y obtuvo, como resultado, que la arcilla se puso com-
pactísima, constituyendo un bloque tenaz, y rompiéndole se
encontraba el prisma de ópalo en el interior sin ning-una se-
ñal externa de alteración, ni las secciones delg-adas mostra-
ban al microscopio indicios de transformación en ópalo ni de
alteraciones de la estructura. Infiere, además, de aquí que
no puede admitirse tampoco la hipótesis de Heim de ,que un
cuerpo sólido y duro, sometido á presiones uniformes en todos
sentidos, se vuelva plástico, pues no se encontró en el prisma
ning-ún sig-no de la deformación permanente que debería ser
consecuencia necesaria de la plasticidad.
Por mi parte, puedo aseg-urar que también realicé en la Fun-
dición de cañones de Sevilla experiencias análogas, gracias á
la complacencia de la disting-uida oficialidad del Cuerpo, que
se prestó á construir los aparatos que ideé y puso á mi disposi-
ción prensas poderosas. En verdad, no lleg-ué á ning-una con-
clusión dig-na de mención especial; únicamente obtuve la trans-
formación casi instantánea del yeso pulverulento puro ó mez-
clado é interpuesto en arcilla en diversas cantidades en her-
moso yeso fibroso á una presión cercana á las 1.000 atmós-
feras.
No he interpretado, sin embarg-o, la falta de éxito de mis
experiencias como una prueba de la impotencia metamórfica
de la presión, sino que he achacado aquel fracaso á la imper-
fección de mis conocimientos sobre las circunstancias en que
debía operar. Citaré, como prueba de lo complejo de estos pro-
blemas, la descomposición de ciertos silicatos calcicos (aug-ita ó
feldespatos), que por circunstancias desconocidas pueden to-
mar en un mismo sitio rumbos tan diferentes, que orig-inan
ya nuevos silicatos (wernerita, epidota, zoisita), sin pérdida de
DE HISTORIA NATURAL. 427
cal, Ó ya productos de descalcificación. En todo caso, podría
inducirse f¿ue en la Naturaleza la presión actúa con el concur-
so de otros factores y en condiciones más complejas y quizás
más duraderas que en nuestros ensayos. Desde lueg-o, me pare-
ce evidentemente probado que, durante la consolidación de las
rocas eruptivas, este ag-ente tiene inñueucia metamórfica quí^
mica en tan alto g-rado, por lo menos, como la tiene en la es-
tructura. Quizás esta inñuencia radique, en parte, en favorecer
la penetración de los mineralizadores y del ag-ua en las mag--
mas, más aún en este caso, la presión no deja de ser un factor.
Daubrée (1) sostuvo, hace tiempo, ya antes de que se apli-
case á las consideraciones g-eológ-icas, la teoría mecánica del
calor, que el metamorfismo de las rocas está menos en rela-
ción con la antigüedad que con las acciones mecánicas, alza-
mientos y contorneamientos, que han experimentado. PerO,
hay más: cuando las rocas arcillosas se transforman en piza-
rras por acción mecánica, cambia su naturaleza química, par-
ticularmente por la pérdida de ag-ua, así como su naturaleza
mineralóg-ica por un comienzo de cristalización. Este hecho ha
sido confirmado por interesantes estudios de Jannettaz y se
explica muy sencillamente también por la experiencia. Así
una masa de arcilla puede elevar su temperatura '4" bajo una
mera presión moderada" (2).
Afirmaba también Daubrée que la mayor parte de los sedi-
mentos dislocados han sido afectados por el calor consig-uien-
te á la acción mecánica; pero Spezia y alg-ún otro antes que
él, aunque con otro motivo, creen que este calor, desarrolla-
do en tales condiciones, es insuficiente para determinar las
reacciones de que se trata. A esto, contestaría que la duración
del tiempo y la continuidad del fenómeno puede suplir á la
insuficiencia de temperatura, como lo probó asimismo Daubrée
en las piezas de metal cubiertas de numerosos sulfuros cristali-
zados (pirita, panabasa, calcopirita, erubescita, g-alena, etc.),y
en las fuentes de Bourbonne y Bourbon-TArchambault, donde
se presencia la formación contemporánea de dos sales minera-
les, la estronciana sulfatada y el hierro carbonatado (3).
(1) Eludes sur le métamorphisme, 1860, p. 64 y 65.
(2) Géologie expe'rimentale, p. 450.
(3) Compt. rend. Acad. de Scienc, 1874-1875.
428 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Por el camino experimental se ha lleg-ado á la conclusión de
que elevando la presión ó la temperatura se auméntala solu-
bilidad de la mayor parte de las substancias. Así Wohler di-
solvió en el agua polvo de apofilita, bajo una presión de 10
á 12 atmósferas y á 180 ó 190°, y enfriando la solución se de-
positó el mineral en forma de cristales (1). Recordaremos tam-
bién las experiencias de Eng-el y Ville (2), las cuales probaron
terminantemente que á favor de la presión crece el poder di-
solvente del ag'ua carbónica sobre los carbonatos.
Por otra parte, Sorby (3) ha probado que en todas las sales en
que hay contracción durante la disolución, el g-rado de solubi-
lidad aumenta notablemente con la presión.
Es relativamente antig-uo el empleo de las altas presiones en
vaso cerrado con objeto de acrecentar la solubilidad de las
substancias puestas en presencia, y favorecer, por tanto, las
afinidades químicas. Débense á Schafháutl las primeras expe -
riencias por vía húmeda, efectuadas bajo presión (1845), inten-
tando obtener el cuarzo por la calefacción de la sílice gelatino-
sa en la marmita de Papin. Mas Sénarmont (1850) fué el que
perfeccionó el método, logrando con él reproducir la mayor
parte de los minerales ñlonianos tenidos como insolubles, se-
ñaladamente el cuarzo, los sulfuros, los carbonatos y la fluori-
ta. Modificaciones ulteriores de Daubrée y de los investigado-
res Friedel y Sarasin, les han permitido obtener, además del
cuarzo, la tridimita y la ortosa, con ayuda de la presión en las
condiciones expresadas (4).
Esto por lo que respecta á la influencia de la presión como
agente minerogénico; veamos ahora la opinión de algunos
eminentes petrógrafos en punto á la intervención de la misma
causa en la formación y regeneración de las rocas.
Rosenbusch (5), fundado en otro orden de consideracio-
nes, formula la conclusión de que la consolidación de las ro-
cas granitoides se ha realizado bajo fuerte presión y á una
alta temperatura y ante todo «bajo el imperio de las condicio-
(1) Tschermak, Trattato di Mineralogía. Trad. Parte genérale. Firenze, 1883, p. 280.
(2) Compt. rend., vbl. 93, p. 340.
(3) Proc. Roy. Sor,., li-62-3, p. 340.
(4) Fouqué et Micliel Lévy, Synthése des minéraux el des roches. Pai)s, 18S2, p. 29.
(5) MikroskopiscJte Physiographie der massigen Gesteine, t. ii, p. P, I8S6.
DE HISTORIA NATURAL. 42!)
lies físicas, cuya variación no podía ser más que muy lenta y
continua». El metamorfismo, provocado por la intrusión de los
g-ranitos, es ig-ualmente explicado por él, no por la substancia
de la roca, sino por las condiciones físicas, es decir, la tempe-
ratura y la presión.
Pudiera multiplicar los ejemplos de rocas de apariencia
eruptiva que no son sino sedimentos ó desechos de rocas cris-
talinas, reconstituidos por la acción de las fuerzas puramente
físicas; pero voy á limitarme á citar dos tomados, puede de-
cirse, al azar.
Los Sres. Kilian y Termier, estudiando alg-unas rocas erup-
tivas de los Alpes franceses (Ij, describen un melafido recris-
talizado de Savoya, convertido en pizarra feldespática. «Nues-
tro parecer, dicen, es que no hay que apelar aquí á ning-ún
fenómeno filoniano, y que las rocas de Bourg-Saint-Maurice,
han experimentado sencillamente, como los terrenos en que
encajan y como las pizarras de la Vanoise, una] especie de
recocido en la profundidad. Nos parece probable, además, que
el espesor de los sedimentos acumulados no hubiera bastado
para producir este recocido, y que la recristalización es, sobre
todo, la consecuencia de la exageración de la presión y de la
temperatura resultante en este rincón de los Alpes, de esfuer-
zos orogénicos particularmente intensos.»
Yo llegaba más lejos en mi teoría sobre el origen de las
ofitas que tuve el honor de exponer á la Sociedad geológica
de Francia en 1888 (2). Suponía que los elementos] arcillo-
sos impreg:nados de mineralizadores del trías y capas pseudo-
triásicas se habían transformado en roca cristalina allí donde
las presiones fueron capaces de bascular las capas 60 á 70°,
apareciendo rocas ofíticas en los sitios de mayor plegamiento.
La verdad es que, después, sólo he hallado confirmaciones de
este modo de ver y la única objeción que se me ha hecho por
P. Thomas (3), bien que extremando la galantería, -de que hacía
intervenir muchos ag-entes en contra de la sencillez [desea-
ble en semejantes materias, no me parece convincente, pues
bien claro aparece que la presión y el calor consiguiente á ella
(1) Ihdl. Soc. géol., 3.' serie, t. xxiii, p 395 y siguientes,
(2; Bull. Soc. fféoL, 3.' serie, t. xyii, p, 100 y siguientes.
(3) Bull. Soc. géoL, 3.' serie, t. xir, 1891, p. 444.
T. V.— Noviembre, 1905.
430 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
es el ag-ente mineralog'énico esencialmente por mí invocado.
No hay que olvidar k Lehmann (1), fundador de una doctrina
completa sobre la posibilidad de una elaboración de una vez
en el espesor de las capas sedimentarias durante los períodos
de pleg-amiento intenso de las capas de rocas de las llamadas
eruptivas y aun capaz de dar lug-ar á fenómenos volcánicos.
El ag-ente es también en esta teoría la transformación en calor
del trabajo mecánico g-astado por el esfuerzo tang-encial.
En vista de este conjunto de trabajos y consideraciones su-
g-eridos á los g-randes maestros mencionados, rae parece que,
sin desestimar las experiencias y puntos de vista del profesor
Spezia, no ha Ueg-ado todavía el momento de descartar á la
presión como uno de los ag-entes productores y transformado-
res de minerales y rocas.
Sistema de las especies españolas del gen. «isida» Latr.
POR
D. MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA.
II.
S. gen. Globasida.
Disco del protórax mu?/ gloduJar , reticulado -punteado, al
punto de no disting-uirse, con poco aumento, si es así ó confu-
samente g-ranuloso y más difícilmente visible aquel carácter
por estar totalmente cubierto por una pubescencia densa, cor-
ta, dirig-ida hacia atrás, y, por lo g-eneral, dorada; con las már-
g-enes del mismo anchas, cortantes, aserradas finamente, nun-
ca lisas en el borde cubierto de pubescencia y muy levantadas,
pero siempre más bajas que el disco por la extraordinaria con-
vexidad de éste.
Escotado en su borde anterior en curva perfecta, con los
áng-ulos anteriores muy ag-udos, y los lados más ó menos
redondeados, pero no brevemente, teniendo su mayor anchura
más cerca de la base que del borde anterior y con el lóbulo muy
saliente, arrancando en curva perfecta desde el sinus antehume-
(1) Untersuchungen über d. Entstehung althryst. Schiefer, Bonn, 1884.
DE HISTORIA NATURAL. 431
o'al, sin escotadura ni sinuosidad alguna y algo más saliente que
los ángulos posteriores , los cuales son bien acusados, pero ro-
mos, g-eneralmente (fig*. I.'*).
Cuerpo bastante estrang-ulado en los húmeros, que son más
ó menos redondeados, pero nunca ang-ulosos ni diverg-entes.
Élitros g-radualmente ensanchados desde la base hasta los
2/3 de ella, donde tienen su mayor anchura, y desde ahí rápi-
damente estrechados hasta el fin, que es alg'o acuminado por
inflexionar lig-eramente la curva muy cerca de la extremidad;
más ó menos deprimidos en la zona dorsal y siempre más en
FlG.
l. Lóbulo arrancando en curva seguida Pliegues del sinm amehtimeral de la
del simts antektimeral (S.) en las Qlobasidai cara inferior del protórax en las Oloha-
C. Canal marginal. sida.
m. Margen protorácica.
d. d. Disco.
los of que en las 9; provistos de cuatro costillas jiexuosas, más
ó menos aparentes, interrumpidas y formadas de pequeños tu-
bérculos anastomosados, cerdosas ó lisas y de las cuales son
algo ó mucho mejor marcadas la segmula dorsal y primera hu-
meral.
Patas larg-as y finas, bastante cilindricas ó no muy compri-
midas lateramente. Tibias anteriores sin denticulaciones en
su borde externo ó con ellas apenas visibles á no ser el diente
apical, que es pequeño y poco saliente, como las espinillas
terminales.
Antenas finas con sus artejos del 3 al 9 ambos inclusive, más
larg-os que anchos y el 11 hien visible, libre, grande y casi tan
largo como el 10.
Con im haz de pliegues (fig-. 2.'') brillantes y contiguos en la
cara inferior del p^otórax , arrancando del sinus antehumeral y
fuertemente punteado, con fositas anchas y aisladas en dicha
4
5
(9)
(6)
6
7
(5)
(8)
432 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
zona ó pequeñas y contiguas, reticulado, variando el número y
long-itud de dichos plieg-ues, pero siempre bien acusados.
1 (2) Con larg-os tufos de pelos, erizados á modo de pinceles
sobre las costillas que son apenas salientes, por lo
que éstas parecen formadas sólo por la pubescencia
á primera vista Gr. Cartagenica sp. n.
2 (1) Sin tufos de pelos á modo de pinceles, sino con la pu-
bescencia corta y seg-uida sobre las costillas que es-
tán más ó menos marcadas.
3 (13) Poco deprimidas en el dorso y con las costillas más ó
menos marcadas y nunca muy exageradamente
unas más que las otras.
Especies alargadas y con las costillas bien marcadas.
Cuerpo bastante estrechado en los húmeros y éstos
bien redondeados (facies de cincta y curvatipennis).
Gr. oblonga Rbr. Esc.
Cuerpo nada estrechado en los húmeros.
Húmeros poco redondeados, casi rectos ó apenas obtu-
sos, costillas casi desnudas: grande y algo deprimida.
G. Bacaresensis sp. n.
8 (7) Húmeros redondeados, costillas muy pubescentes, así
como el protórax: menor que la anterior y apenas
deprimida G. intermedia sp. n.
9 (4) Especies cortas, rechonchas, muy redondeadas.
10 (11,12) Costillas apenas marcadas, pero enteras, casi sin
pubescencia, así como el protórax. G. frígida sp. n.
11 (10,12) Costillas bien marcadas como en oUonga y asimis-
mo pubescentes, pero más corta y rechoncha que
dicha especie G. rotunda sp. n.
12 (10,11) Costillas apenas marcadas, muy interrumpidas,
pero muy pubescentes, protórax muy ancho
G. novissima sp. n.
13 (3) Muy deprimidas en el dorso y con las costillas segun-
da dorsal y primera humeral ó con ésta última sólo,
mucho más exageradas que las primeras dorsal y
segunda humeral.
14 (15) Corta, con los ángulos posteriores del protórax agu-
dos netamente G. deformis sp. n.
15 (14) Especies alargadas y con los ángulos posteriores del
protórax agudos, pero romos.
DE HISTORIA NATURAL. 433
IH (17) Costillas casi desnudas; grande, patas muy larg-as,
antenas muy finas, con todos sus artejos del 3 al 11
inclusive, notablemente más larg-os que anchos; tar-
sos muy larg-os G. AJmeriana sp. n.
17 (16) Costillas pubescentes.
18 (19) Ang-ulos posteriores del protórax lig-eramente salien-
tes hacia fuera G. cincta Rosh.
19 (18) Ang-ulos posteriores del protórax más ó menos en-
trantes, pero nunca diverg-entes.
20 (23) Pubescencia larg-a sobre las costillas.
21 (22) Grande, no muy deprimida, negra, protórax ancho . .
G. Nerjensis sp. n.
22 (21) Mediana, más deprimida, pardo rojiza, protórax más
estrecho G. Segur ensis sp. n .
23 (20) Pubescencia corta sobre las costillas.
24 (25) Márg-enes del protórax anchas, cuerpo bastante para-
lelo y muy plano, especie g-rande
G. quadrata sp. n.
25 (24) Márg-enes del protórax normales.
26 (27, 28) Grande, parecida á la anterior, pero más estrecha
en los húmeros, aunque no exag-eradamente
G. diiUosa sp. n.
27 (26, 28; Mediana, estrecha y alarg-ada, poco estrangulada
en los húmeros, y aunque muy aplanada en el dorso,
también muy bruscamente declive desde el V4 poste-
rior de los élitros G. curvatipennis sp. n.
28 (26, 27) Pequeña, corta y ancha, muy estrang-ulada en los
húmeros G. setosa P. A.
Nota. GG. quadrata, duMosa, curvatipennis y setosa, difí-
ciles de separar.
GG. oMoíiga, Bucaresensis , intermedia, frígida, rotunda,
ig'ualmente.
G G. Nerjaensis, Segurensis, también.
G. Cartagenica sp. n.
Loe. Torrevieja, Murcia, Orihuela.
Forma g-eneral del cuerpo, alarg-ada como curmtipennis , y
poco deprimida. Protórax ancho con los áng-ulos posteriores
bastante prolongados hacia atrás y ag-udos, pero redondeados
en el vértice (romos); márg-enes anchas y levantadas, lig-e-
484 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
ramente traslúcidas. Húmeros muy redondeados. Costillas
elitrales nada ó apenas salientes; indicada la primera dor-
sal por una serie de tufos de pelos aislados como pinceles en
una linea interrumpida paralela á la sutura; la seg-unda
dorsal arrancando de la base más cerca de los húmeros que de
la sutura y oblicuando en línea casi recta con dirección á ella
hacia el V4 posterior del élitro, en cuyo punto se desvanece
por hacerse más interrumpida sin Ueg-ar á unirse con la sutu -
rani con la primera humeral que, naciendo del mismo húme-
ro, corre paralela á la anterior, desvaneciéndose como ella ó
alg-o después hacia el Vg posterior del élitro; y ambas, como la
primera dorsal, formadas de tufos de pelos aislados más ó
menos contiguos, muy largos y erizados, rojizos; con la se-
g'unda costilla humeral formada por las rug'osidades confusas
del élitro, en zig-zás, más ó menos interrumpidas y paralelas al
borde del élitro, no á las anteriores, y como ellas desvanecién-
dose en el V4 posterior, pero sin tener los tufos de pelos que
las tres primeras, calva ó con una pubescencia más corta que
la de aquellas. Inconfundible con ninguna de las otras espe-
cies por su larg'a pubescencia.
G. ohlonga Rbr. Esc.
Sin. A. elongata P. A. nec. Sol. á. Bonvouloiri AU.
Loe. Granada, Huéjar. Alfacar.
Forma g'eneral del cuerpo, alarg-ada y algo deprimida, es-
trechada en los húmeros. Protórax ancho con los ángulos pos-
teriores poco prolongados hacia atrás, pero agudos y romos;
márgenes no muy anchas ni muy levantadas. Húmeros muy
redondeados.
Costillas elitrales poco salientes, pero bien marcadas; la pri-
mera dorsal, paralela á la sutura y muy interrumpida; la se-
gunda dorsal, naciendo del medio de la base, algo más segui-
da que la anterior y paralela á ella, así como la primera hu-
meral que nace algo antes del húmero y se desvanece como
la segunda-dorsal en el V3 posterior del élitro; todas tres pu-
bescentes, con la pubescencia corta y seguida, así como la
segunda humeral, igualmente pubescente é interrumpida y
con el mismo relieve que ellas, ano ser á su conclusión, donde
se elevan algo más las rugosidades.
Sumamente afín de Gf. rotunda, frígida, intermedia y Bacare-
DE HISTORIA NATURAL. 435
sensis, pero más alargada y deprimida que las dos primeras,
notablemente más estrangulada en los húmeros y más larga
que iniermedia y claramente distinta de Bacaresensis por los
húmeros rectang-ulares de ésta.
G intermedia sp. n.
Loe. Lorca, Velez-Rubio, Sierra de María,
Forma general del cuerpo no muy alargada y apenas depri-
mida, paralela, nada estrechada en los húmeros. Protórax
bastante ¡¡ubescente, ancho, con los ángulos posteriores poco
prolongados hacia atrás, generalmente rectos ó poco agudos,
romos; márgenes algo estrechas y poco levantadas. Húmeros
apenas obtusos y poco redondeados, pero más que en Bacare-
sensis.
Con cuatro costillas elitrales igualmente salientes é inte-
rrumpidas, poco flexuosas, recordando mucho las de A. seri-
céa, cuyo aspecto paralelo tiene: densamente pubescente, con
la pubescencia corta y seguida sobre las costillas , de tono
más obscuro que la del resto del élitro y con asomos, en los
espacios intercostales, de otras costillas suplementarias apenas
indicadas, como líneas interrumpidas, destacando de la pubes-
cencia de los valles con el mismo colorido de la de las cuatro
costillas salientes.
Muy parecida á oblonga, de la que se separa por ser notable-
mente más corta y paralela que dicha especie.
G. Bacaresensis sp. n.
Loe. Tetica de Bacares, Castril.
Forma general del cuerpo, alargada y algo deprimida, nada
estrechada en los húmeros. Protórax apenas pubescente, no
muy ancho, con los ángulos posteriores poco agudos, poco
prolong'ados hacia atrás, romos; márgenes no muy anchas y
no muy levantadas. Húmeros muy rectos, aunque redondea-
dos en el vértice cf ó apenas obtusos en las 9-
Costillas elitrales en el mismo número y disposición que en
la especie anterior, pero más seguidas y aún menos flexuosas
que en ella y asimismo menos pubescentes; la primera hume-
ral es casi entera, pero no más saliente que las otras.
Diferente de intermedia, por ser más alargada y acuminada
posteriormente y por la menor densidad de su pubescencia.
436 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Distinta de frígida^ por ser más deprimida y alarg*ada que
ésta, cuyas costillas son desnudas, aparte la coloración de
frígida, negra en sus teg'umentos.
G. frígida sp. n.
Loe. Puerto de la Rág-ua, Cerro del Caballo, Sierra Nevada.
Forma general del cuerpo, rechoncha y nada deprimida,
bastante estrang-ulada en los húmeros. Protórax no muy an-
cho y de ángulos posteriores poco marcados, escasamente pro-
long-ados hacia atrás y bastante redondeados, romos. Húme-
ros redondeados.
Con cuatro costillas cutrales, ig-ualmente marcadas, apenas
salientes y lineares, poco interrumpidas y apenas flexuosas
como en la especie anterior, pero notablemente menos visibles
que en ella por ser desnudas ó apenas pubescentes, con la pu-
bescencia muy corta y sin que sea perceptible en los valles in-
tercostales, apareciendo desnudos los teg-umentos, neg-ros y
brillantes; muy frecuentemente con costillas cortas y más
finas suplementarias, en los dichos valles.
Muy afín á la anterior y á oblonga, pero notablemente más
rechoncha y g-lobosa que ellas.
G. rotunda sp. n.
Loe. Bobadilla.
Forma g-eneral del cuerpo, rechoncha y g-lobosa, bastante
estrechada en los húmeros. Protórax como oblonga, y con los
húmeros muy redondeados igualmente.
Con cuatro costillas elitrales, ig-ualmente marcadas, pero
bastante salientes y flexuosas, difusas, muy pubescentes, más
en arco por seg-uir paralelas á la curvatura del borde del élitro;
sumamente afín á las anteriores y á nomssima, distinta de las
primeras por ser más corta y rechoncha y tener las costillas
difusas y flexuosas, separándose de 7iovissima, por tener ésta
el protórax más transverso.
G. novissima sp. n.
Loe. Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real).
Forma g-eneral del cuerpo, corta y rechoncha, muy g-lobosa.
Protórax muy ancho, marcadamente transverso, de lados muy
redondeados, márgenes anchas y bien levantadas y áng-ulos
DE HISTORIA NATURAL. 437
posteriores poco prolongados hacia atrás, pero muy marcados
y bastante ag-udos, romos. Húmeros apenas redondeados.
Con cuatro costillas elitrales muy aparentes, pero muy in-
terrumpidas y muy flexuosas, difusas, muy pubescentes y
dispuestas como en la especie anterior, á la cual se parece ex-
traordinariamente, mas distinta de ella por la forma del pro-
tórax.
G. deformis sp. n.
Loe. Valencia, xllg-inet. Torrente, Burjasot, Carcagente,
Alcoy.
Forma g-eneral del cuerpo, ancha y muy aplanada.
Protórax no muy ancho ni muy g-loboso, de lados poco re-
dondeados, márgenes anchas y no muy levantadas; ángulos
posteriores poco prolongados hacia atrás, pero agudos y nada
ó apenas redondeados, entrantes. Húmeros obtusos, pero poco
redondeados.
Con cuatro costillas elitrales, de las cuales la primera dorsal
está interrumpida y apenas indicada en algunos ejemplares,
y nula generalmente; la segunda dorsal, arrancando del medio
de la base, bien indicada como pliegue ahí y luego muy pron-
to desvanecida en trazos aislados poco salientes, paralelos á la
sutura; la primera humeral fuerte y saliente, casi entera y fle-
xuosa, naciendo algo antes del húmero y corriendo paralela
al borde del élitro, inflexionando en su tercio posterior hacia la
sutura, á la cual no llega sino que se borra, confundiéndose
sus trazos con los de la segunda dorsal; y la segunda humeral,
entre la anterior y el borde del élitro, naciendo lejos de la base
y muy interrumpida y flexuosa: pubescencia de todas ellas,
corta, áspera y no muy densa.
Distinta de las demás especies por sus ángulos posteriores
protorácicos nada romos.
G. Almeriana sp. n.
Loe. Almería.
Forma general del cuerpo, alargada y no muy ancha; muy
estrangulada en los húmeros, deprimida en el dorso.
Protórax no muy ancho, extraordinariamente globoso, más
que en ninguna de las otras especies, de márgenes anchas y
bien levantadas, ángulos posteriores bien pronunciados, pero
438 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
muy romos, entrantes. Húmeros obtusos, pero poco redon-
deados.
Con cuatro costillas elitrales, de las que la primera dorsal y
seg-unda humeral están apenas indicadas y sólo desde la mi-
tad posterior del élitro, como unos trazos poco salientes muy
interrumpidos, mientras que la seg-unda dorsal y primera hu-
meral son salientes, fuertes, apenas interrumpidas; con la pu-
bescencia de tal manera corta y clara que parecen desnudas
aún con faerte aumento.
Patas muy larg-as y antenas finas y alargadas más que en
ning-una de las otras Glodasida con todos sus artejos, del 3 al
11 inclusive, notablemente más larg-os que anchos.
G. cincta Rosh. (Die Thiere Andalus., 1856, p. 196).
Loe. Málag-a, Mijas, Santopítar.
Forma g-eneral del cuerpo, alarg-ada y muy plana.
Protórax no muy ancho y poco globoso, de lados poco re-
dondeados, sobre todo, en su tercio posterior, donde, en vez de
ser entrantes, inflexionan alg-o hacia afuera ó se hacen para-
lelos, con- lo que los áng-ulos posteriores, que son bien pronun-
ciados, aparecen lig-eramente diverg-entes y muy ag-udos aun-
que romos, disposición que no se repite en ning-una otra de
las Glohasida. Húmeros poco redondeados.
Con cuatro costillas elitrales, de las que la primera dorsal
es casi nula, como en las restantes de esta sección; la seg-unda
dorsal marcada como plieg-ue en la base y hasta V3 de su lon-
g-itud g-encralmente, desvanecida después; la primera hume-
ral fuerte, saliente, apenas interrumpida y bastante flexuosa,
üe la misma forma y disposición que en deformis: la seg-un-
da humeral alg'o menos marcada y más interrumpida que la
primera humeral, pero mejor marcada y más seg-uida que en
deformis, á cuya especie se asemeja extraordinariamente, dis-
ting-uiéndose por ser más alarg-ada que dicha especie y por
sus áng-ulos posteriores protorácicos.
G. Nerjensis sp. n.
Loe. Nerja, Lanjarón (1 9 ^oU. Daniel), Brañuelas (1 9 coll.
Heyden).
Forma g-eneral del cuerpo, alg-o más ancha que la anterior
y apenas deprimida, recordando bastante á G. frígida.
DE HISTORIA NATURAL. 439
Protórax ancho, bastante g-loboso, de lados muy redondea-
dos, de márgenes anchas y bastante levantadas y áng-ulos
posteriores bien pronunciados, pero romos, entrantes. Húmeros
poco redondeados.
Con cuatro costillas elitrales, de las que las dos dorsales son
bien vií;ibles, pero muy interrumpidas; la primera humeral
fuerte y seg'uida apenas interrumpida y poco flexuosa, lig-era -
mente más fuerte que la seg-unda humeral que es más flexuosa
y más interrumpida, así como más corta por nacer más lejos
de la base; pubescencia de todas ellas fuerte y ríg-ida, si bien
poco densa.
Distinta de las G. áncta y deformis por su mayor conve-
xidad.
G. Segiirensis sp. n.
Loe. Alcantarilla, Las Minas, Hellín, Jumilla, Ontúr, To-
barra, Nérpio, Molinicos, Ayna, Peñas de San Pedro, Casas de
Lázaro.
Forma g-eneral del cuerpo, alarg-ada, poco deprimida, muy
estrang'ulada en los húmeros.
Protórax poco ancho, muy g-loboso, de márg-enes estrechas
muy levantadas, áng-ulos posteriores poco prolongados hacia
atrás y bastante romos, entrantes. Húmeros nada ó apenas
redondeados.
Con cuatro costillas elitrales, exactamente como en A. Ner-
jensis, de la que sólo se disting-ue por ser notablemente más
estrechada en los húmeros y de protórax más reducido y glo-
boso y algo más deprimida en el dorso.
Distinta de cincta y deformis por sus ángulos posteriores
protorácicos y por ser menos aplanada.
G. quadrata sp. n.
Loe. Garrucha, Sierra Cabrera.
Forma general del cuerpo, alargada, muy paralela, nada
estrechada en los húmeros, notablemente aplanada.
Protórax ancho, medianamente convexo, de márgenes muy
anchas y levantadas y ángulos posteriores bastante pronun-
ciados, pero romos.
Con cuatro costillas bien visibles; las dorsales muy inte-
rrumpidas; la primera humeral muy fuerte, muy saliente y
440 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
seguida, apenas flexuosa hacia el final; la segunda humeral
indicada sólo á partir del tercio anterior del élitro ó de su mi-
tad por algunos trazos aislados flexuosos, todas ellas con una
pubescencia muy corta y rígida,
G dubiosa sp. n.
Loe. Tíjola.
Forma general del cuerpo, alargada y deprimida.
Protórax ancho, poco globoso, márgenes estrechas, lados
bastante redondeados y de ángulos posteriores poco pronun-
ciados y romos, entrantes.
Húmeros apenas redondeados como en Bacarese7isis, á cuya
especie se parece extraordinariamente, diferenciándose sólo
por sus costillas y menor paralelismo del cuerpo.
Con cuatro costillas elitrales, de las que la primera dorsal
es apenas visible ó nula; segunda dorsal ig-ualmente poco vi-
sible á no ser cerca de la base como pliegue que se prolonga
á veces hasta un V3 ó la mitad del élitro; primera humeral
fuerte, robusta, poco interrumpida, flexuosa y de la misma
forma y disposición que en cincta y deformis, de las que se
distingue por sus ángulos protorácicos menos pronunciados,
teniendo los húmeros notablemente menos redondeados, casi
rectos, aunque romos; seg'unda costilla humeral más inte-
rrumpida, más corta y tan saliente como la primera humeral;
pubescencia de todas ellas muy corta y poco visible.
A. curvatipennis sp. n.
Loe. Cartagena, Mazarrón, Murcia, Lorca, Vélez Rubio,
Huércal Overa, Garrucha.
Forma general del cuerpo, estrecha, alargada, no muy es-
trechada en los húmeros que son redondeados.
Protórax estrecho, no muy globoso, de márgenes anchas y
bastante levantadas; ángulos posteriores no muy prolongados
hacia atrás y muy romos.
Élitros con cuatro costillas como la anterior, mas general-
mente con la primera dorsal algo más visible que en ella, si
bien muy interrumpida y menos marcada que la primera hu-
meral que es la más fuerte y seguida de todas; las segunda
dorsal y segunda humeral más interrumpidas y ñexuosas que
la primera dorsal; pubescencia de ellas, corta y rígida.
DE HISTORIA NATURAL. 441
Extraordinariamente parecida como facies á Cartagenica,
más la falta de tufos de pelos y la diferente dirección de las
costillas las disting'uen prestamente.
G. setosa P. A.
Loe. Mazarrón, Ág'uilas, Sierra Almag-rera, Vera.
Forma g-eneral del cuerpo, corta, ancha, muy plana, nuiy
estrechada en los húmeros.
Protórax estrecho, no muy g-loboso, de márgenes anchas y
no muy levantadas; áng-ulos posteriores poco prolongados ha-
cia atrás, muy romos. Húmeros muy obtusos y no muy re-
dondeados.
Élitros con cuatro costillas, de las que la primera dorsal casi
siempre es nula ó á lo sumo está indicada por alg-una que otra
rug-osidad aislada;e este carácter es tan pequeño
que no hay modo de separar aquéllas de éstas, pues los dos gru-
pos tienen la misma facies y los plieg-ues del sinus antihumeral
que caracterizan el subg-énero y todos los restantes caracteres.
Refuérzase la hipótesis de que ya en el terciario estaban las
Globasida diferenciadas de los otros subg-éneros, al observar
que las Planasida, g-enuinamente occidentales, no destacan
ning-una de sus especies á las provincias de Almería ni Mur-
cia, deteniéndose en la falda occidental de Sierra Nevada, y
respetando el rincón SE. de España solar de las Gfiohasida y
Gracilasida como se confirmará al tratar de estas últimas; y
es forzoso reconocer que la distribución g-eog-ráñca de grupos
enteros de especies obedece á causas muy remotas, y no es
nunca caprichosa cuando los medios de dispersión faltan como
ocurre con las Asida.
Recordando los trazados hipotéticos, que nos proporciona la
Geolog-ía, de los mares y tierras del Terciario, y comparando
dicho trazado con el área g-eog'ráfica de las actuales Globasida,
es realmente asombroso «1 parecido; diríase que teníamos pre-
sentes á los pobladores de las tierras del S. del Estrecho hé-
tico, que sabemos dejaba de ese lado el macizo Penibético obli-
cuando al NE. por encima de la Sag-ra y comunicaba con el
Mediterráneo por la hoy punta de Gandía y N. de Alicante; la
enorme cifra de sig-los transcurridos, y el cambio de barreras
desde la rotura del estrecho de Gibraltar, no ha empujado á
las Globasida al otro lado del antig-uo Estrecho hético por
el N. más allá de Peñas de San Pedro, de Valencia por el NE.,
y de Pozuelo de Calatrava por el NO., siendo aún infranquea-
ble para ellas por el O. del mismo modo que las Phmasida,
continúan aún del otro lado de los antig-uos mares invadiendo
á duras penas el SO. de Sierra Nevada.
¿Qué mejor arg-umento para hacer dos subg-éneros puede
aducirse que esta imposibilidad de habitar las especies de
uno de ellos, el área de las del otro, aún desaparecidas, des-
pués de millares de años, las causas que desviaron dichas
adaptaciones de un antecesor, que tampoco puede neg-arse fué
el mismo otros millares de años antes?
450
boletín de la. real sociedad española
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DE HISTORIA NATURAL. 451
Excursión ornitológica por la provincia de León
POR
D. CELESTINO GRAIÑO CAUBET.
Las dificultades que encuentro para conseg-uir especies nue-
vas, destinadas á mi colección en el litoral y centro de Asturias,
campo de mis operaciones habituales, me oblig-a á extender
más mi radio de acción con alg-unos viajes á otras provincias,
y de uno de ellos, el más importante de este año, voy á dar
cuenta á la Sociedad, por si los datos recog-idos son de alg-una
utilidad.
La circunstancia de tener que hacer una visita en Gradefes,
la aproveché para estudiar aquella reg-ión, la que tal vez hu-
biese eleg'ido sin aquella circunstancia, pues su situación, lo
accidentado (relativamente) del terreno, la proximidad del río
Esla, su frondosa veg-etación, etc., etc., me hacen considerar-
la como la parte de la provincia donde mayor variedad de es-
pecies existen.
Salí de Aviles en el correo del 24 de Junio para León, en
donde pernocté, yéndome al día sig-uiente á la estación de
Santas Martas, en donde monté á caballo, trasladándome á
Gradefes á establecer mi cuartel central, estudiando las aves
de la regñón comprendida entre Relieg-os, Villamondril, Vi-
llalquite. Aldea, Sobechores, Cifuentes, Villanofar, etc., etc.,
en el tiempo en que medió desde aquella fecha hasta el 5 de Ju-
lio que salí para León, reg-resando al día sig-uiente para Aviles.
No fui del todo desg-raciado en mis trabajos, de los que doy
cuenta á la Sociedad; pero antes debo de manifestar mi reco-
nocimiento á los vecinos de Gradefes, los que rivalizaron ver-
daderamente en ayudarme á mis tareas; sobre todo, los dos
farmacéuticos, D. Evilario Redondo y D. Pascual Guadiana,
así como D. Rafael y D. Bernardo López, y D. José González,
de los que estoy reconocido por su eficaz ayuda.
Al dar á conocer las especies, doy alg-unos datos que consi-
dero importantes desigmando las especies en lo posible por su
nombre reg-ional.
Rajmces.
Milano. Milvus regalis Bonap. Milano real. — Lo he encontra-
do con bastante frecuencia.
452 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOi^A
Gavilucho. Falco tinmuiciUus L. Cernicalo. — También abun-
dante. Suelen criar en los palomares en compañía de las pa"
lomas; á mí me trajeron cinco crías, cubiertas de un plumón
blanco muy parecido al alg-odón en rama, que habían sido
cog-idas en un palomar de Cifuentes.
Gavilán. Accipiter 7iisus L. — He visto algunos ejemplares.
Trepadoras.
Relinchón. Geciniis viridis L. — ¡Pico verde. Común. He reco-
g-ido cuatro individuos jóvenes cazados en un nido.
Cuquiello. — Lo he visto á bastante distancia, y por su canto
me parece efectivamente que es el cuclillo Cucidus canorus:
pero no puedo aseg-urarlo terminantemente.
Pájaros.
Vencejo. Cypselus apus L. — Muy común en los pueblos entre
las golondrinas; lo mismo que á lo larg-o del río Esla; cría en
los tejados.
Avión. CheUdon iirbica L. Golondrina de ventana.— No muy
común, en Gradefes había sólo tres nidos en tres casas; allí
me aseguraban que otros años abundaban muchísimo en las
orillas del río, criando en ellas en ag-ujeros muy profundos;
recorrí estos sitios, y si bien he visto los referidos ag-ujeros,
en ninguno encontré ning^ún ejemplar; solamente de uno de
ellos saqué un huevo blanco, brillante, que efectivamente pa-
recía de CheUdon urbica; pero por la circunstancia de habér-
seme roto en el camino, no puedo precisar con exactitud si se-
ría de esta especie ó del Cotyle riparia L.
También me chocó verlas, sobre todo, en las poblaciones^
pues en el litoral asturiano esta especie es propia de las casas
de campo, mientras que en las poblaciones sólo se ve la espe-
cie sig-uiente.
Se diferencia bien el nido de esta especie del de las otras
por lo bien redondeado que es, con la entrada pequeña y
siempre á un lado, g-eneralmente el derecho, peg-ado al muro
por un lado, mientras que el de la especie sig-uiente está
casi de frente.
Golondrina. Hirundo rustica. L— Golondrina de chimenea.
Muy abundante, bastante más que los vencejos, y mucho más
que los aviones.
Alcedo ispida L.— Martín pescador. No escasea mucho.
DE HISTORIA NATURAL. 453
Trepa-chopos. Certhia Machydaclyla Brehm. —Trepa-troncos.
Lo he visto en algunos sotos.
Troglodytes parvuhis Kock.— He visto alg-unos ejemplares.
Bubiello. Upiípa epops. Abubilla L. — Común en el campo,
mucho masen el monte; hay alg"unas cerca de las poblaciones,
en ag-ujeros en los palomares, en las casas y en ciertos árbo-
les, sobre todo en las paleras; son muy difíciles de coger sus
nidos, por ser los ag-ujeros muy profundos y estrechos; en uno
de ellos metí un bastón-escopeta hasta el mang-o, sin tocar en
el fondo.
Saxícola aurita Temm. — Desconozco el nombre reg-ional; he
conseg-uido alg-unos ejemplares adultos y jóvenes en las lade-
ras de los montes, en donde son relativamente abundantes, y
en donde crían.
, Tramposa. Pratmcola ruMcola L.— Collalba. Común en los
sotos, en las laderas de las montañas y en los arbustos de los
caminos.
Alude el nombre, á que cuando está criando, con su chillido
especial hace suponer la existencia del nido en un lug-ar muy
distante del que realmente ocupa; á esta circunstancia deberá
también el nombre de Chasco, que recibe en Galicia y Por-
tug-al.
Papera. Curruca cinérea Briss.— Curruca g-ris. Muy abun-
dante.
Phyllopneiiste trochüus L.— Desconozco el nombre regional.
Calamoherpe arundinacea Gmel.— Sólo he cazado un macho
adulto.
Ruticilla tithys Scop. — Colirojo. He visto algunos ejem-
plares.
Ruiseñor. Lusciola liiscinia L.— Muy común, oyéndose su
canto á todas horas, sobre todo en los chopos; es, sin embar-
go, difícil de cazar el macho en esta época, porque siempre
está muy escondido entre las hojas.
Nuestra Señora. Motacilla alba L.— Común, principalmente
entre la tierra removida; recibe también el nombre de sanan-
lone7i, nombre común para la especie siguiente.
Pajarita de San Antón. Biulyles flava L.— Es la motacilla más
común; recibe también el nombre de suicerina.
Anida en tierra; el nido está regularmente hecho, con seis
454 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
huevos, el que he visto, de color blanco sucio, con manchitas
rojizas y g-rises en abundancia.
Tocinero. Parus major L.— Carbonera. Común.
Chichifón. Parus cosruleus L.— Paro azul, también común.
Mirlo. Turdus merula L.— Común.
He visto también tordos, probablemente el Turdus musicus;
pero no he podido cazar ning-uno para cerciorarme de la es-
pecie.
Oropéndola. Oriolus gálbula L. — Sólo he visto en un soto un
macho; es ave poco frecuente, y que no se presenta todos los
años, seg-ún me aseg-uran allí.
Rabi-peg-o. Lanius meridionalis Temm.— Peg-a reborda ó al-
caudón real. En relación á Asturias, es abundante y difícil de
cazar, porque es muy desconfiada.
Límius rufus Gm.— Cacé una pareja que había criado en un
manzano, en sitio poco oculto de una huerta al lado del
mismo pueblo; he visto lueg-o otros individuos cuya descon-
fianza contrastaba con la confianza de esta pareja, que indu-
dablemente, debido á que nos acercábamos al nido, á pesar
de haberlo ya abandonado las crías, venían hasta muy cerca
de nosotros chillando fuertemente.
La7ims collurio L.— Desollador. Lo he visto á distancia, sin
conseguir darle caza.
Peg'o. Pica caudaia L. — Urraca. Muy común por todas partes.
Pardal. Passer domestica L.— Gorrión. Como en todas partes,
muy común.
Ffingilla cwlebs L.— Pinzón. Común. Su canto, en esta re-
g"ión al menos, imita al ruiseñor.
Jilg-uero. Carduelis elegans. — Muy común.
Chrysomiiris s¡)inus L. — Lúg-ano. He visto alg-unos.
Verdecillo. Serimis me7'i dio nali s Boua\:). — Muy común. Fa-
brica el nido con mucho arte, revistiéndole interiormente de
plumón.
Pardillo. CanuaMna linoia L. — Muy común también.
Escribanón. Emberiza cirliis L.— Muy común. Sustituye en
esta reg-ión al Emberiza citrinella L., tan común en Asturias.
El nido está reg'ularmente hecho, g-rande con relación al
animal, y con cinco huevos de color g-ris obscuro, con rayas
y puntos pardos.
Trig-uero. Passer petronia L. — Común.
DE HISTORIA NATURAL. 455
Terreruela. Alawda brachydactyla Leisl. — Común.
Alauda ardorea L.— Común también.
Calandria. MeJanocorypha calandra L. — Se la ve con frecuen-
cia entre las plantaciones de trig"o.
Corre senderos. Galerida cristata L. — Cog-ujada. El nombre
regional se refiere á la costumbre que tiene este pájaro de es-
tar en los caminos y senderos corriendo delante de las perso-
nas sin volar, hasta que están muy cerca ó se le inquieta.
Eecibe también el nombre de currutacos.
Hace el nido con bastante descuido en un pequeño hoyo en
la tierra, al lado de alg'una pequeña mata, poniendo cuatro ó
cinco huevos.
Palomas.
Torcaz. Columba palumhus L.— La he visto con relativa fre-
cuencia; pequeños bandos de ocho á nueve individuos.
Columba livia L. — He visto sólo dos que debían ser pareja.
Galli7ias.
Perdiz. Perdrix ntbraBviss. — Común, tuve noticia de que en
un pueblo vecino habían cogido 140 huevos en una tarde.
Codorniz. Coiurnix communis Bonap. — Muy común en los
trigos.
Zancudas.
Charadrins Maücula L. — Los he visto sólo á distancia, sin po-
nerse á tiro nunca, por cuya razón no puedo aseg'urar en ab-
soluto que sea precisamente esta especie.
N'umenius. — No he podido cazar ninguno tampoco; por esta
razón, sólo puedo asegurar el género con exactitud, aunque
no la especie.
Polla de agua. GralUnula chloropus L. — Relativamente abun-
da; entre algunas adultas, conseguimos dos pollos de pocos
días, de color negro uniforme, con una mancha amarilla en-
cima y al extremo del pico, que es rojo, y con una mancha
morada en la piel, encima de los ojos, y en la parte alta de la
nuca, otra de rojo vivo.
Cigüeño. Ciconia alba Briss. — Cigüeña blanca. He visto
una pareja que anida en la torre de la antigua iglesia derrui-
da de Gradefes; este año tenían cuatro pollos, á los que persi-
guen por su carne.
Palmípedas.
No he visto ninguna, y si bien he tenido noticia de algunos
á que se refieren.
Además de estas especies, he visto algunas otras, como bui-
tres, quebranta-huesos, etc., etc.; pero á g-ran distancia, y sin
poder, por lo tanto, determinar con seg-uridad la especie, por
cuya razón no he creído oportuno incluirlas en la lista ante-
rior, en la que sólo me referí á las que he visto con alg-una
frecuencia, y conseg-uido de casi todas alg-ún ejemplar.
Preocupaciones popiílares en esta región respecto de los animales.
No he creído conveniente terminar este trabajo sin ocupar-
me, aunque sea lig-eramente, de este asunto, al que doy, como
he dicho en otras notas antes publicadas, bastante impor-
tancia.
En g-eneral puede decirse, que no existe preocupación de nin-
g-ún g-énero, y tal vez de esto dependa el poco respeto que se
tiene á la vida de los animales.
Las preocupaciones g-enerales que sobre las g-olondrinas
hay en casi todas partes, son aquí desconocidas; únicamente
alg"unos creen, que los nidos de esta especie privan á las casas
en donde están instalados de los rayos; pero esto, repito, que
es preocupación poco extendida, por lo que no priva de que se
destruyan bastantes nidos de este útil pajarito.
Otro tanto ocurre con las cig'üeñas, á las que sin preocupa-
ción de ning-ún g-énero se procura coger los huevos con g-ran
pelig-ro, por lo alto y ruinoso de la torre, para el que lo inten-
te, así como las crías para comerlas, sin que los padres se
libren tampoco de la persecución. Este año habían matado á
uno de la única pareja que hay, según me dijeron; y es creen-
cia allí general que pocos son los que van al África porque
casi todos los cazan antes de la emigración.
La única preocupación más extendida se refiere al ruiseñor,
preocupación, si se quiere, de otro carácter, pues se reduce á
creer que el macho canta cuando empollan, para que la hem-
bra no se muera de tristeza sobre los huevos, ó los abandone
antes de que esto suceda.
t íf S 5 V % t
Bol. de la Soc. Esp. de Hist. Nat.
Tomo V. Lám. V,
V
Adamsia Rondeletli D. Ch.
var. libera G. Linares.
Luisa de la Vega, pinx.
DE HISTORIA NATURAL.
Nota acerca de diversos yacimientos y variaciones de color de la
«Adamsia Rondeletii» D. Ch., é indicación de la nueva varie-
dad var. «libera»,
DON JOSÉ RIOJA Y MARTIN.
(Lámina v.)
Como ampliación á lo indicado por mí en la sesión del 9 de
Noviembre de 1904, acerca de este asunto, y en cumplimiento
de lo prometido entonces, teng-o el g-usto de remitir ala Socie-
dad siete láminas (hechas tres de ellas por doña Luisa de la
Veg-a, Viuda de Linares; una, por el pintor D. Ramiro Santa
Cruz; otras dos, por los alumnos pensionados Sres. Janery Gi-
mier, respectivamente, y otra por mí), en las que se represen-
tan á la acuarela las más importantes modalidades que en
Santander ofrece esta especie; y haré, refiriéndome á ellas, y
por tanto, ala especie que representan, algunas indicaciones,
advirtiendo que si bien sería interesantísimo el que pudiesen
publicarse todas para dar idea de las diversas y graduales va-
riaciones de la especie, á la mayoría de las cuales alude el
Dr. Ang-elo Andrés en su obra monográfica Le Attinie, 1883, lo
es, sobre todo, el que se represente con sus colores una que
muestra la variedad á que se refiere principalmente esta nota,
yaciendo sobre la Zostera marina L.
El Dr. Angelo Andrés, antes citado, se ocupa de esta especie
en las páginas 159 á 162 de su obra. Empieza indicando sus
numerosos sinónimos, de los que ya en la sesión de 9 de No-
viembre último indiqué los más importantes y usuales con que
se la conoce; Adamsia Rondeletii D. Ch. (1), y Sagartia 'parasí-
tica Johnson, éste último aludiendo á su yacimiento más ha-
bitual sobre conchas de gastrópodos. Pasa después en lapá-
g-ina 160 á la descripción detallada de los caracteres morfoló-
g-icos de esta especie hecha con toda exactitud, de la cual
juzgo inoportuno su repetición en este lug-ar, y al final indica
su yacimiento, que yo mismo he comprobado á diario en Ná-
(1) Con este nombre se designa en el libro de Andrés, antes citado, si bien Delle
CMaje,&n 1825, la llama Actinia Rondeletii s^i. n., como también lo indica el c'tado
Andrés.
458 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
peles, sobre conchas varias de Mxirex, DolUum, Cassis, Cassida-
ria, Naiica, Nassa, Tritoninm, etc., habitadas por el Pagurus
caliclus. Advierte, asimismo, que por excepción se la encuen-
tra sobre piedras, y que él las ha visto sobre el caparazón de
la Maja squinado; refiere que Fischer la ha observado sobre
el Carcinus mcenas y alg-ún otro crustáceo, hasta sobre un
Lepas.
No se indica, como acaba de verse, el que se haya encon-
trado sobre conchas habitadas por el molusco productor ó ver-
dadero dueño de ellas, y creo de alg-ún interés indicar que en
Santander se recog-en en profundidad con alg-una frecuencia
sobre conchas de Tritón y Turbo, habitadas por los moluscos
que las seg-reg-an, y antes, por tanto, de ser habitadas por los
paguros, conservándose vivas larg-uísimo tiempo en esta for-
ma en los acuarios de la Estación. Es más frecuente, no obs-
tante, en los ejemplares de profundidad, su yacimiento sobre
conchas habitadas por los referidos pag-uros ó ermitaños, per-
tenecientes á diversas especies.
Los ejemplares litorales y que, por tanto, pueden recog-erse
á mano á baja mar, viven constantemente sobre \aZoslera ma-
rina, llamada aquí vulg-armente fórrelo, según dije el 9 de
Noviembre último y tienen la columna de un color pardo obs-
curo, no visto por mí en Ñapóles ni representado en las lámi-
nas del Dr. Andrés, que son exactas para otras variedades de
color comunísimas en Ñapóles, pero menos frecuentes, en cam-
bio, en Santander, en la zona litoral. Por razón de la constan-
cia de este yacimiento (á que acompaña siempre el color obs-
curo de la columna que representa la lámina v), el profesor
Linares desig-naba entre nosotros esta variedad con el nombre
de libera, y yo creo muy justo el que así se le reconozca pú-
blicamente.
Hace mención el Dr. Andrés de variaciones de color, espe-
cialmente en los tentáculos, blancas y aún anaranjadas, refi-
riéndose en esta última á lo dicho por Leuckart, así como de
las transiciones entre unas y otras.
En la imposibilidad de publicar todas las láminas enviadas
en que se representaban no sólo los diversos yacimientos y las
coloraciones de la columna, sino también las desviaciones su-
cesivas de color de los tentáculos desde el tipo fundamental
hasta el blanco ó el anaranjado, se ha convenido hacerlo sola-
DE HISTORIA NATURAL. 459
mente de la que representando el yacimiento y color típico de
la columna de la variedad ¡ibera litoral á que se refiere esta
nota, presenta al mismo tiempo la coloración naranjada pues-
ta en duda por alg-unos ó considerada como rara, y que es en
Santander bastante frecuente, tanto en la variedad litoral
como en las de profundidad.
Flora bryológica de Montserrat
DON ANTONIO CASARES GIL.
No pretendo hacer un trabajo completo (ni sabría hacerlo),
sobre las muscíneas de Montserrat. La presente nota no e.s más
que una lista de las especies que he recog-ido en mis excur-
siones por esta montana. Musg'os en Montserrat se encuentran
por todas partes; abundan extraordinariamente ciertas espe-
cies como el üypium moUoscmn Hedw. , y Neckera crispa
Hedw.; pero á poco que uno se fije encuentra una despropor-
ción entre la ñora fanerog-ámica y la criptog-ámica que, cuan-
do menos en las muscíneas, no presenta nada de especial ni
característico, ó que no g-uarda las relaciones establecidas con
las condiciones g-eológ-icas ó climatológ-icas del suelo. Mucho
se ha escrito sobre estas condiciones de la montaña de Mont-
serrat, por lo que me evito entrar en ellas, limitándome tan
sólo á enumerar las especies recog-idas, como adición á los
catálogos de faneróg-amas de Montserrat que se han publicado
en estos últimos años. De musg-os de esta localidad no sé que
se haya escrito nada recientemente.
HEPATIC.E.
Jungermanniaefe.
Plagiochila spinulosa Dum.— R. R. R.
— intemi'pta Dum. — R.
— (ísplenioides Dum. — C.
Scapania aquiloha Dum.— C.
Jungermannia MidUri Nees. — R.
460 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
^'mannia Mcuspidata L. — R.
Lophocolea Mdentaia Nees.— C.
Radiúa complánala Dum.— C. C.
Madolheca Thuja Dura.— R.
— Imvigala Dum.— C.
— plalyphylla Dum.— R.
Lejeunea serpylUfoUa Libert. — C. C.
Frxülama dilátala Dum. — C. C.
— T aman SCI Dum.— C. C. C.
Pellia calycma Nees. — R.
Metzgeriafurcala Dura.— C. C.
Marchantiaceae,
LunuJaria vulgaris Mich. — R.
Marclianlia polymorpha L. — R. R.
RehonUia hemisojh arica Raddi.— R.
Targionia hypoijhylla L. — R.
MUSCI FRONDOSI.
Weisiese.
Weisia viridula Brid.— C.
Dicraneae.
Dicranum scoparium Hedw.— C.
— iindiúaliim Voit. — R. R.
Fissidentese.
Fissideiis pusiUíis Wils. — C.
— decipiens De Notar.— R.
— laxifolius Hedw.— C.
Leptotrichese.
LeplolricJmm flexicaxile Harape.— C. C.
Pottieae.
Potlia ¡anceolata C. Müll.— R. R.
Dydimodon herid us Hornscli.— C.
DE HISTORIA NATURAL.
Trichostomeae.
THchostomum nitichim Schamp.— R.
Barbilla ambigua Br. et Sch. — R.
— muralis Br. et Sch.— C. C.
. — unguiculata Hedw.— C.
— falax Hedw.— R. R.
— squarrosa Brid.— C.
— inermis Bruch. — R.
— ruraUs Hedw. — R.
Grimmiese.
Grimmia apocarjya Brid. — C.
— orlicularis Br. et Sch. — C. C.
— jmlvinata Sraith. — R.
Orthotrichese.
Orthotrichími anomalnm Hedw. — C.
— diafamim Schard.— R.
Encalyptese.
EncahjiJta vidgaris Hedw.— C. C.
— streptocar2)a Hedw. — C.
Physcomitriese.
Fuñaría calcárea Wahleab. — C.
— hygrometrica Hedw. — C,
Bryeee.
Bryum torquescens Br. et Sch. — C.
— atropiirpureiim W. et M.
— argenteum L.— C.
Mnium undiilaiiim Hedw. — R.
— rostratum Schw. — R.
— punctatum Hedw. — R.
T. V.— Noviembre, 1905.
4fe boletín de la real sociedad española
Bartramie^e.
Bartramia stricta Brid.— R. R.
— Oederi Swartz.— R.
PMlonoiis calcárea Schmp. — R.
Cryphseese.
Crypaa heteromalla Mohr.— R.
Leptodontese.
Lepiodon Smithii Mohr. — C.
Neckerese.
Neckera crispa Hedw.— C. C. C.
— complánala Hüb. — C. C. C.
Leucodonteae.
Pterogonium gracile Swartz. — C. C.
Leskese.
Anomodon mticnlosiis Hook. et Tayl.— C.
Thuidiese.
Thuidmm tamariscinum Br. et Sch. — R.
— abietimimBr. et Sch. — C.
Orthotheciese.
OrtkotAecium ru/escens. — R. R. R.
Homalothecium sericeum Br. et Sch. — C.
Camptotheciese.
Campiothecium lutescens Br. et Sch. — C.
Brachythecieee.
Brachythedum rutahulum Br. et Sch.— C.
Scleropodium illeceirmn Schmp. — R.
DE HISTORIA NATURAL.
EurhyncJiium circinatum Br. et Sch.— R.
— striatulum Br. et Sch,— R.
— striaíum var. meridionale Schmp. — C. C.
— speciosum Schmp. — R.
Rhynchosteginm tenellum Br. et Sch. — R. R.
— nisciforme Br. et Sch.— R. R
Thamnmm alopecnrmn Schmp.— C.
Hypneíe.
Amhhystegium fiUcmum De Notar. — R
Hypnum chrysophyllum Brid.— R.
-^ conmutatum Hedw. — R.
— r?í^05?w;¿ Ehrh.— C. C.
— cupresiforme L.— C. C.
— molluscum Hedw.— C. C. C.
— purum L. — C.
Ilylocomium spleiidens Schmp.— R.
Revisando lo poco que he podido hallar escrito sobre flora
muscológ-ica de Montserrat, encuentro que E. Boutelou cita
(además de muchas de las que he mencionado), las sig-uientes
especies que yo no recog"í:
Scapania nemorosa Dum.
Ptilidium ciliare Nees.
Eucladium verticilatum Br. et Sch.
Dicranella varia Schmp.
Pottia trúncala Br. et Sch.
Barbilla convoluta Hedw.
Rhacomitrium canescens Brid.
Leptobryumpyriforme ^chiñ"^.
Bryum cespititium L.
Mnmm hornum L.
Philonotis fontana Brid.
Atrichum uiidulatum Pal Beam.
Leucodon scmroides Schw.
Eiirynchiuní myosuroides Schmp.
Hylocomhim squarrosum Schmp.
Hylocomiwm loreum Schmp.
464 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
M. Lag-asca cita también el Brachythecium veluiimim Br. et
Sch., y el Bypnum crisía-casirensis L.
Respecto á las especies que E. Boutelou incluye en Mont-
serrat, debo manifestar que, seg'ún teng-o entendido, no se re-
fiere exclusivamente á la montaña de este nombre, sino que
comprendía los terrenos colindantes, y aun de muy diferentes
condiciones, con el nombre de Montserrat. Y respecto á las
dos especies de Lag-asca, á pesar de la g-ran autoridad de este
sabio, me inclino á creer que ha tomado como H. crista-cas-
trensis las formas que pudiéramos llamar gigantes del H. mol-
luscum, que, como he dicho, es abundantísimo, y presenta toda
clase de variedades y formas; alg-unas de ellas, tan semejan-
tes á su vecina especie, que es difícil disting-uirlas en ejem-
plares estériles. Esta misma confusión la he vis'o en alg-unos
herbarios, y precisamente en ejemplares de Montserrat. Ade-
más, el R. crista-casire7isis prefiere climas más finos y monta-
ñas más altas.
Un «Gorytes» y una «Bambex» de Marruecos
D. RICARDO garcía MERCET.
Gorytes africanus nov. sp.
9 G. intercedente, quinqué fasciato et áW¿/¿¿ similis et affinis.
Oculi clypeum versus valde converg-entes. Antennae parum
clavatse fere ut in intercedente constrictíe; vértex minus conve-
xus; mesopleurae marg-inatse, mesosternum long-itudinaliter
carinatum. Tórax et abdomen fere leves, subtilissime punctula-
ti, punctis majoribus carentes; metathoracis área triang-ulari
satis mag-na, bene limitata et divisa, versus médium et ápice
laevis, in ang-ulis lateralibus long-itudinaliter rug-osa; pleurae
laevíB; metathoracis pars declivia vix rug-osa. Alae parum lu-
tescentes, in cellula radiali obscuriores; alarum posticarum
cellula analis post orig-inem vena cubitalis terminata. Abdo-
miuis seg-mento primo fere ut in intercedente constructo; seg--
mento ventrali secundo rotundato. Corpus nig-rum; orbitis an-
ticis, parte inferiori frontis, clypeo, labro, palpis, mandibulis
DE HISTORIA NATURAL. 465
(ápice nigro excepto), marg-o pronoti, callis humeralibus, macu-
la parva mesopleurarum, fascia scutelli, raaculis parvis in lateri-
bus metathoracis, fasciis latis seg-mentorum abdominis 1-5, fla-
vis; seg-mento sexto área pygidialis plana, lata, nítida, sparse
punctata, tota flava. Antennae flavse, ñagello supra nigrican-
ti. Pedes flavi, femoribiis nigro lineatis.
Long-. 10-11 mm.
Patria: Marruecos (Táng-er, Julio 1905, M. de la Escalera).
El G. africanus pertenece al grupo del G. qmnqiiefasciahis
Panz., y es muy afín de esta especie y del intercedens Handl.,
diferenciándose de la primera por carecer absolutamente de
puntuación g-ruesa sobre el tórax y el abdomen, por tener las
antenas más finas hacía la base, por presentar casi lisa el
área triang-ular del metatórax, y por tener de color amarillo el
área píg'idíal. Del G. intercedens, cuya 9 está inédita, pero
que ha sido descubierta, estudiada y clasificada por mí, y de
la que poseo alg-unos ejemplares en mi colección, se disting-ue
el G. africanus por la forma de la cabeza, que es más achata-
da, menos redonda, y por carecer de puntos g-ruesos sobre el
tórax y abdomen.
Del G. Kolili Handl., se diferencia la nueva especie por la
forma del primer seg-mento del abdomen, por carecer de pun-
tos g"ruesos sobre el tórax y la mesopleuras y por alg-unos de-
talles de coloración.
Con el nombre de G. qninqnefasciatus var. manritanica, ha
descrito el Sr. Handlírsch una raza de aquella especie, proce-
dente de Arg-elia, que aunque de coloración muy distinta á la
del G. Africanus, pudiera ser el paso de esta especie al G. quin-
qué fasciatus .
Bembex Maroccana nov. sp.
9 B. oculata Latr. valde símilís et affinis. Submag-na, tot
busta, capite, thorace et abdominis basi opulente g-riseo villo-
sis. Oculi clypeum versus parum diverg-entes; frons fere lati-r
tudine aeque long-a, ínter antenuas carínata; clypeo parum
convexo distíncte long-iore et ang-ustiore quam in oculata;
antennae forma consueta. Alae hyalinae, anticae thoracis la-
titudiue duplo et diraídío long"íores; posticae cellula mediana
venis duabus longitudinalibus emíttente. Pedes forma norma-
lí, metatarsus antícus cílís sex munitus. Abdomen fere coní-
466- boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
cum; seg-mento ventrali secundo nítido in disco punctis majo-
ribus impressis, in lateribus subtiliter punctato, seg-mento
dorsali sexto triangulari, área dorsali destituto, crasse puncta-
to, linea mediana fere nulla, apicem versus ang-ustiore quam
in ocwlata, lateribus mag-is sinuosis.
Corpus nfg-rura; orbitis latis anticis et posticis, parte inferiori
frontis, clypeo (maculis duabus nig-ris exceptis), labro, margo
pronoti, macula laterali prothoracis, callis humeralibus, fasciis
scutelli et metanoti atque maculis lateribus metathoracis, fas-
ciis undulatis vel plus minusve interruptis seg-mentorum
dorsalium 1-5, maculis lateralibus segmentorum ventralium
albidis vel pallide flavis. Seg-mento 6." toto nig-ro vel albido
maculato. Antennae nig-rae, scapo inferné paludo, funículo
subtus rufescente. Pedes flavi, femoribus nigro sig-natis.
Long. 14-18 mm.
Patria: Marruecos (Táng-er, Casablanca, Mazag-án, Julio 1905,
M. de la Escalera).
Esta especie se diferencia de sus afines:
De la B. ociUata, por el clípeo más larg-o y estrecho, por la
forma del 6." anillo del abdomen, y por la carencia de línea
media brillante en el centro de éste.
De la B. BoUvari, por las proporciones de la frente, que es
más ancha y más corta.
De la B. citrina, por la coloración y la forma del clípeo, que
es menos abombado y más largo.
De la B. flavescens, principalmente por la forma del Q>° ani-
llo dorsal.
La B. melanura Mor., de Asia, pertenece también al grupo
de la B. maroccana, así como la B. turca Dahlb., de Rodas,
Epiro, Sarepta y Albania; pero no puedo señalar los caracte-
res distintivos de la nueva especie con éstas, por no haber
visto ejemplares de ellas en las colecciones de que he dis-
puesto. Sin embargo, las descripciones de la B. 7nelamira y
de la B. turca, permiten afirmar que son bien distintas de la
maroccana.
DE HISTORIA NATURAL. 467
Una nueva especie de «Eulipus» Woll. {Tentyrini) de Río de Oro
POR
D. MANUEL MARTÍNEZ DE LA ESCALERA.
En SUS Bestim7}m7ig, Reitter incluye en el g-énero Eiüi'piis tres
especies: subelegans Frm., jjimciidorsis Rtr. y Brullai Woll;
las dos primeras son marroquíes y la tercera de Canarias, no
de Mog-ador, como dice Reitter.; la que es de dicho punto es
suMegmis Frm. descrita en 1870, An. S. E. F., pág-. 386 (Co-
leoptéres de Barbarie).
En el vademécum de Reitter la cita «teste Frm. A. 1880-249
Mog-ador, E. BruUai Woll.» es incomprensible, pues precisa-
mente en ella Fairmaire rectifica el error de Bates atribuyen-
do á Tentyria Bndlcei la patria «Mog-ador», y es lamentable ver
perdurar ese trastrueque enrevesado de citas que dicen exac-
tamente lo contrario de lo que se afirma, y en notas bien re-
dactadas en idioma mundial fácil y elegante.
Ya dice Reitter que no conoce Eulipus Brullmi, especie que
con la que aquí describo representan el g-énero de Wollaston;
para sulelegans Frm., que está mucho más cerca de las Tenty-
ria i)ropongo el nombre de Mogadoria.
Labro saliente delante del epistoma; antenas largas, engrue-
sadas en el ápice, con los últimos artejos, sobre todo, profusa-
mente pubescentes de rojizo; patas larg-as y finas, con los tar-
sos intermedios y posteriores muy alarg-ados, libres, muy no-
tablemente más larg-os que anchos y en su totalidad casi tan
larg-os como las tibias correspondientes.
1 (2) Puntuación de la cabeza y protórax notablemente
más densa y profunda que la de los élitros; artejo 8
de las antenas poco más largo que el 9, notablemente
más corto que los 9 y 10 reunidos, y en su conjunto
pasando poco en las 9$ del borde posterior del pro-
tórax: élitros en óvalo corto, facies de Tentyria
Mogadoria gen. nov.
2 (1) Puntuación de la cabeza y protórax más densa sí,
pero notablemente menos profunda que la de los
élitros; artejo 8 de las antenas bastante más larg-o
4é8 BOLETÍN DE LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
que el 9, casi tanto como los 9 y 10 reunidos, y en su
conjunto pasando mucho en los dos sexos del borde
posterior del protórax; élitros en óvalo muy alarg-ado.
g-en. Eulipus WoU.
3 (4) Protórax alg-o más larg-o que ancho y alg-o sinuoso en
sus bordes cerca de la base, por lo que resulta lige-
ramente cordiforme y más apreciable en las $$; es-
pecie garande; puntuación elitral fuerte, cerca de la
base, como en el dorso, y sólo borrada en el tercio
posterior de los élitros.. E. Bnillmi WoU. Canarias.
4 (3) Protórax mucho más larg-o que ancho en los dos se-
xos, sin sinuosidad apreciable en sus bordes, por lo
que resulta francamente trapezoidal-ovoideo; espe-
cie pequeña, puntuación elitral más fuerte aún que
en la especie anterior, y, como en ella, borrada sólo
en el tercio posterior de los élitros
E. Quirogai sp. n. Rio de Oro.
E. punctidorsis Rtr. creo habrá de quedar en este g-énero,
siendo fácil de separar de Bfullmi y Qiárogai por tener la pun-
tuación elitral borrada en la base: el carácter de la ang-ulosidad
del reborde de la base del protórax no sirve, pues existe en
E. Brullmi tan apreciable casi como en Mogadoria snhelegans.
Boletín bibliográfico.
Julio. — Octubre.
(Continuación).
Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales. Madrid. {Revista.}
T. II, n.° 4.— J. G. Hidalgo: Noticias sobre las faunas malacológicas
del Archipiélago de Joló é Islas Marianas. — L. F. Navarro: Sobre un
nuevo procedimiento para medir diedros en los cristales microscópi-
cos. — P. L. Navas: Cat. descrip. de los Neurópteros de los alrededo-
res de Madrid.=T. ii, n.° 5.— J. G. Hidalgo: Enumeración por orden
alfabético délos gen. mencionados en el Cat. de los moluscos de Fili
pinas, publicado en el presente tomo.=T. iii, n.° 1. — J. G. Hidalgo:
Catálogo de los moluscos testáceos de las Islas Filipinas, Joló y Ma-
rianas.
Real Academia de Ciencias y Artes. Barcelona. (Boletín.) Vol. v, n.os 4-5.—
Dr. D. J. de Angelis: Fauna coralina del piso aptense.=N.os 6 7, 9-12.
DE HISTORIA NATURAL. 469'
Dr. D. J. Cadevali,: La circummutación en el Me(licago.=N ° 13. —
R. P. L. Navas: Observ. s. el orden de los Neurópt.
— La Aluminotermia, por el Dr. D. E. Mascareñas. 1905.
Real Sociedad Geográfica. Madrid. (Boletín.) T. xlvii. Seg. trira. de 1905.—
(Revista de Geografía colonial y mercantil.) T. iii, nos 4-5.
Revista chilena de Historia natural. Valparaíso. Año ix (1905), n." 1.
Revue Suisse de Zoologie. Genéí^e. T. xiii, fase. 1.— M. Bedot: Mater. pour
servir á l'hiat. des Hydroid. — R. db Lessert: Note sur trola esp.
d'araign. du genre Drassodes West. — L. de .Marval: Monogr. des
Acanthocéph. des olseaux. — C. T. Regan: Descript. de six Poissons
nouv. faisaat p. de la collect. du M. d'hist. nat. deGenéve.— R. Koeh-
i.ER et C. Vaney: Descr. d'une nouv. Holothurie des cót. de France,
fPseudocucumis Ciitnoti). — E. Penard: Les Amibes et le genre Amaba.
P. Narbel: Note sur une var. de Belette.=Fasc. 2.— J. Buurqüin: Ces-
todes des Mammif. Le genre Bertia. — A. Fenchei.: üeber Tubularia
larynx EUis. -H. Faes: Un nouv. Myriap. du Valais.
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dem Genfer naturhistorischen Museum. — Die F. (Jhevrier'schen He-
riades. — C. F. Lorez: Aberrationen von Árclia flavia, Fuessl. —
, Dr. Christ: Schmetterlingszüge im 17 Jahr. hundert. — E. Frey-
Gessner: Hymenoptera Helvetite.
Sociedad geográfica. Lima. (Boletín.) Año xiv, t. xv, 2." trim. (Abril-
Junio) 1904.
Sociedade Broteriana. Coimbra. (Boletim.) 1905. Vol. xx.— Dr. J. A. Hen-
RiQUEs: Gramíneas de Portugal.— B. J. de Mariz: Subsidios para o
eatudo da flora port. Crassulaceae.=Clave para a deterrain. das
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Terracciano: Le Gagea della flora portoghese.
Sociedade scientifica. Sao Paulo. (Rev.) Junio 1905. N" 1. -H. Florence^
Voyage fluvial du Tieté á l'Amazone.— Dr. A. Lctz: Beilr. z. Kennt,
der brasilian. Tabauiden.— E. Braga: As minas de Ouro de Ophir.
Societá di Naturalisti. Napoli. (Bolletino.) Ser. 1.a, vol. xviii. 1905.
Societá Entomológica italiana. Firenze. (Bulletino.) Anuo xxxvi, trim. iii. —
A. Dück.e: Supplem. alia rev. dei Crlsidide dello stato brasil, del Para-
4T0 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
G. Cecconi: Note di entomol. forest. — E. Baldücoi: Nota int. aWHar-
pyia vinula Ochsen. — R. Veritt: Elenco di Lepidott. race, sul littor.
del Luchesse. — R. Gestro: Mater. per lo studio delle Hispidse.—
N. Passerini: Su di un caso di adattamento di un acaro terr. a vita
p.elag. Sopra la luce emessa dalle lucciole (Lucciola itálica L.)—
P. Stefanelli: Nota sopra alcuni Lepidott. nuovi per l'Italia o per la
Toscana.
Societá italiana di Sc'enze Naturali. Milano. (Atti.) Vol. xliv, fase. 2.°,
fogli 5. Luglio 1905.— G. Boeris: Observ. cristallogr. sopra il solf. de
rame. - C. Barbieri: Note sulla strutt. e funz. del cerv. nei vertebr.
inf.— Z. l^EARDi: Foramin. eocen. di S. Genesio. 11 gen. Rupertia. —
E. Repossi: II quarzo di Guggiate. — F. Salmojsaghi: Sulla contin-
sotterr. del fiume Timavo.
Societa Toscana di Scienze Naturali. Pisa. (Atti.) Vol. xrv, n° 6.— C. Va-
GLiNi: Di ale. micasc. tormalinif. del M. Ornato,— E. Goggio: Sulla
div. misura see. la quale nei Eettili ad i due archi dell'aorta concorr.
alia form. dell'aorta abdom. — E. Goggio: Intorno alie prime fasi di
svil. del páncreas nei Discogl. pictus. — G. Arcangeli: Sulla comparsa
delV Opuntia intermedia nella flora toscana. =N" 7. — G. d'Achiardi:
I micerali dei marmi di Carrara.-Zeolite probabilm. nuova dell'isola
d'Elba.— A. Fdcint: Lamellibr. del Lias inf. e del Lias med. dell'Ap-
penino Centr. — E. Manasse: Cenni sul macigno de Calafurca e suoi
minerali.=:N° 8. — A. Arcangeli: Come si forma l'artieolazione del
tallo neW'Usnea barbata. — S. Grattarola: Figure d'interfer. otteuute
usando lastre spulite come analizat. — E. Manasse: Di ale. leucote-
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Sesión del 6 de Diciembre de 1905.
PRESIDENCIA DE D. SALVADOR CALDERÓN.
— El Secretario accidental, Sr. Fernández Navarro, leyó el
acta de la sesión anterior, que fué aprobada.
Pressntaciones. — Se hicieron diez propuestas de socios nu-
merarios y se autorizó el reingreso de D. Manuel Gómez de la
Maza, Catedrático de la Universidad de la Habana.
Proposiciones de la Junta directiva.— El Sr. Presidente sometió
á la aprobación de la Junta general los sig-uientes acuerdos de
la Directiva:
1.° Presentar para socio protector al Excmo. Sr. Duque de
Medinaceli, por el eficaz apoyo que ha prestado á la Sociedad
contribuyendo con una suma importante á la suscripción para
la exploración del Noroeste de África, además de formar parte
como Vicepresidente de la Comisión permanente nombrada
para aquel objeto.
2.° Presentar á D. Joaquín María de Castellarnau y Lleopart
para socio honorario en la vacante producida por fallecimiento
de M. Henri de Saussure, de Ginebra. Abonan esta elección
los importantes estudios hechos por el Sr. Castellarnau, y es-
pecialmente sus trabajos microg-ráñcos sobre la estructura de
las maderas de muchas especies forestales que le aseg-uran lu-
gar eminente entre los naturalistas españoles.
• 3.° Proponer que se nombre un auxiliar para la Biblioteca
que pueda atender al mayor trabajo que ésta exige por la pu-
blicación del Boletín Mhliográftco y la necesidad de llevar con
regularidad los cambios con las Sociedades extranjeras.
4." Que la Sociedad continúe la suscripción á las obras pe-
riódicas que figuran en la Biblioteca de D. Serafín de Uha-
gón, que hoy forma parte de la nuestra, que se continúe
encuadernando los volúmenes de ésta que lo necesiten y com-
pletándose, en cuanto sea posible, las series periódicas de la
misma.
La Junta mostró su conformidad con los acuerdos que ante-
ceden, haciendo uso de la palabra el Sr. Artigas, para enco-
T. V.— Diciembre' 1905. 32
478 boletín de LA RKAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
miar la personalidad científica del Sr. Castellarnau y cong-ra-
tularse de la elección hecha por la Junta directiva, que había
sabido eleg-ir con tanto acierto para llenar la vacante de socio
honorario.
Memorias de Secretaría. — Se leyeron las Memorias reg-lamen-
tarias de Secretaría y de la Biblioteca, que acusan el incre-
mento y desarrollo que va tomando nuestra Sociedad, y se
acordó fuesen publicadas en el Boletín correspondiente á
Enero próximo, como se ha hecho en años anteriores.
— El Sr. Secretario hizo notar que entre los trabajos remiti-
dos por la Sección de Barcelona, fíg-ura una necrolog-ía, he-
cha por el Sr. de Buen, del Sr. Bodríg-uez Femenías, del cual
ya se ha publicado en nuestro Boletín una noticia necrológ-i-
ca, lamentando la Sociedad que esta circunstancia impida pu-
blicar este trabajo, que pasará, sin embarg'o, á la Comisión
de publicación por si en él hubiera alg-o nuevo que deba ser
conocido.
Rendición de cuentas.— El Tesorero dio lectura al sig-uiente
estado de ellas:
La Sociedad ha invertido en el presente año la suma de
] 1.957 pesetas 14 céntimos, y tiene un sobrante de 2.235,98.
Á los g-astos han contribuido:
1." El sobrante del año anterior de la subvención del Minis-
terio de Estado á la Comisión de estudio de las posesiones es-
pañolas del África occidental para la publicación del tomo i de
las Memorias, destinado á la fauna del Muñí, que importaba
2.440,34 pesetas, y queda hoy reducido á 1.538,57 pesetas, ha-
biéndose abonado la impresión de las Memorias 7 á 15, ambas
inclusives, del tomo i, y las láminas 6.* y 7." del mismo, que
han importado, en total, 901,77.
2.° La subvención del Ministerio de Instrucción pública y
Bellas artes, que asciende á 5.000 pesetas, cuya cuenta se for-
maliza por el Sr. Habilitado para el cobro de dicha subvención,
y que consta este año de los siguientes conceptos:
DE HISTORIA NATURAL:
Abonado á la casa Fortanet por impresión del resto de las pu-
blicaciones y tiradas aparte de las mismas 2.920,58
Ídem como contribución de la Sociedad para la suscripción
abierta por la Comisión permanente para la exploración del
Noroeste de África, por acuerdo tomado en sesión de 4 de
Octubre 1 .000
Gastos de la Biblioteca de la Sociedad por adquisiciones y
encuademación de obras. 9(57, 4'¿
Abono de impuestos al Estado 60
ídem gastos de habilitación y timbres 52
5.000,00
3." Recursos ordinarios de la Sociedad que, con el sobrante
del año anterior, han ascendido este año á 6.752,78 pesetas.
Las cuentas de ing-resos y gastos ordinarios á que se aplican
estos recursos, y entre los que, en concepto de gastos por im-
presiones, sólo se incluyen los del Boletín, son las siguientes:
Estado de los ingresos y gastos de la Real Sociedad española de His-
toria natural desde 1.° de Diciembre de 1904 á 30 de Noviembre
de 1905.
INGRKSOS.
PESETAS.
Saldo á favor de la Sociedad en 30 de Noviembre de 1903 1.162,28
Importe de cuotas corrientes cobradas, según estados que se acompañan.. 5.03~,50
Id. de cuotas atrasadas que se han hecho efectivas 459
Id. de la cuota adelantada del R. P. Merino 15
Id. de tiradas aparte cobradas , 27
Id. por venta de publicaciones á varios socios 32
Id. de cuotas abonadas para la suscripción de Olot 20
Total 6.'¡.52,78
GASTOS.
Abonado por impresión de diez números del Boletín y tiradas aparte de
los mismos 2.001,76
Id. por papel para la impresión del mismo 872
Id. por láminas y grabados 1.075,30
Id. por haberes del dependiente 600
Id. por gastos de correos y envíos de publicaciones 610,56
Id. por gastos menores y presupuestos de las Secciones 895,75
Total 6.055,37
RESUMEN.
Importan los ingresos 6.752,78
Id. los gastos 6.055,37
Saldo á favor de la Sociedad en I.° de Diciembre de 1905. 697,41
480 boletín de la real sociedad española
Existen además créditos á favor de la Sociedad por cuotas
atrasadas y tiradas aparte pendientes de cobro, según relación
detallada que se acompaña, por valor de 2.871,16 pesetas.
Cumpliendo el precepto reg-lamentario y á propuesta del
Sr. Presidente, fué nombrada una Comisión, compuesta de los
Sres. Pérez Zúñig-a, Ag-uilar y Carmena y Taboada Tundidor,
para que examinen las cuentas é informen acerca de ellas en
la primera sesión.
Comunicaciones verbales.— El Sr. Lázaro presentó la sig-uiente
lista de las especies nuevas para la flora española que fig-uran
en la segunda serie de sus «Notas micológicas». A la vez mos-
tró algunas fotografías de hongos, haciendo observaciones so-
bre el modo de obtenerlas, así como sobre los procedimientos
de recolección y conservación de estos vegetales. La lista de
las especies nuevas para la flora española que figuran en esta
serie son las siguientes:
Lycogola miniata Pers.
Cronardum jiaccidiim Weist.
Clavaria cristata Pers.
Hydmim coralloides Scop.
Hydnum zonatum Batsch.
Collodon nigrum Fr.
Polyporus ohducens Fr.
B ole tus umbrinus Pers.
Boletus castaneíis Bull.
Tríc/ioloma portentosimi Fr.
Russula incarnata Omet.
Mycena caulicmaUs Bull.
Riissnla delica Fr.
Psathyrella suiatrata Batsch.
Cortinarhis armeniacus Sch.
Gom2)Mdií(S visicidus Fr.
Craterelhis simiosiis Fr.
Sderoderma venosnm Boud.
Helvella elástica Fr.
Peziza cochleata L.
Leotia lubrica Pers.
Mitrííla imlndosa Fr.
Phyalea echino2}hila Fr.
DE HISTORIA NATURAL. 481
— El Sr. Secretario presentó una caja con arácnidos, remiti-
da por nuestro consocio el Sr. Llenas, de Barcelona. Ofrecen la
particularidad de estar preparados en seco, como los insectos,
lo cual tiene la ventaja de que conserven su forma, además
de la no despreciable de evitar el manejo del alcohol en las
colecciones.
— El Sr. Graiño remite una lista de insectos de la provincia
de Oviedo, que se acordó pasara á la Comisión de publicación.
— El Sr. Bolívar presentó varias notas entomológ-icas, que
pasaron, igualmente, á la expresada Comisión, así como una
traducción de las Reglas de la nomenclatura zoológica, según
los acuerdos del último Congreso celebrado en Berna.
Elección de cargos. — Terminada con la presentación de notas
la parte científica de la sesión, el Sr. Presidente manifestó que
tenía que comunicar á la Sociedad, con harto sentimiento
suyo, que no dudaba había de ser compartido por todos los
presentes, la dimisión del Sr. Secretario, D. José María Dusmet,
que tan brillantemente y tan á satisfacción de todos, había
desempeñado la Secretaría en estos últimos años. Motivan su
determinación sus muchas ocupaciones, que le han impedido
asistir á las últimas sesiones. Manifestáronse conformes todos
los socios presentes con las palabras del Sr. Presidente al la-
mentar la dimisión del Sr. Dusmet, suspendiéndose la sesión
breves momentos para que los señores socios se pusieran de
acuerdo respecto á la renovación de la Junta directiva, y reanu-
dada después procedióse á la votación, resultando elegida la
siguiente
JUNTA DIRECTIVA PARA EL AÑO 1906.
Presidente: D. Florentino Azpeitia y Moros.
Vicepreside7ite: D. José Casares Gil.
Tesorero: D, Ignacio Bolívar y Urrutia.
Vicetesorero: D. Antonio García Várela.
Secretario: D. Ricardo García Mercet.
Vicesecretario: D. Domingo Sánchez y Sánchez.
Bibliotecario: D. Ángel Cabrera Latorre.
Auxiliar de la Biblioteca: D. Emilio Fernández Galiana.
482 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
COMISIÓN DE PUBLICACIÓN.
D. Francisco de P. Martínez y Sáez.
D. Blas Lázaro é Ibiza.
D. Lucas Fernández Navarro.
COMISIÓN DE CATÁLOGOS.
D. Blas Lázaro é Ibiza.
D. Federico Gredilla y Gauna.
D. José María Dusmet y Alonso.
D. Juan Manuel Díaz del Villar.
D, Enrique Pérez Zúñig-a.
D. Ano-el Cabrera Latorre.
D. José Gog-orza González.
Secciones. — La de Barcelona celebró sesión el día 15 de No-
viembre de 1905, bajo la presidencia de D. Telesforo de Aranzadi.
— El Sr. Aranzadi dio lectura á dos notas tituladas «Segunda
lista de nombres catalanes: hong-os (bolets)» y «Catálog'o de
los hong-os observados en Cataluña».
— El Sr. de Buen leyó otra titulada «Datos biog-ráficos de
D. Juan J. Rodríg-uez Feraenías», acompañándola de un re-
trato del mismo.
— Posteriormente, se ha recibido otra acta de la misma, que
se inserta á continuación.
Sesión del 6 de Diciembre de 1905. Presidencia del señor
Aranzadi. Se procedió á la elección de la Junta directiva de
la Sección que ha de reg'ir durante el año 1906, resultando
eleg"idos los socios que se expresan:
Presidente: D. Ramón Turró.
Vicepresidente: D. Antonio Casares Gil.
Tesorero: D. Ig-nacio Tarazona.
Secretario: D. Manuel Llenas y Fernández.
—Se aprobó el sig-uiente presupuesto de g-astos:
Ptas.
Gratificación al mozo repartidor 60
Gastos de franqueo 15
— de Secretaría ... 16
Imprevistos 10
Total 100
DE HISTORIA NATURAL. 483
— Fué propuesto para socio numerario D. Juan Julia y Oli-
ma, presentado por D. Manuel Llenas.
—El Sr. Aranzadi leyó una nota titulada «Lista de los hon-
g'os del Empalme (Gerona)».
— El Sr. de Buen leyó otra sobre los Hidrarios de nuestras
costas mediterráneas y presentó además hermosos ejemplares
de Calcedonia del Salto (Urug-uay).
— El Sr. Llenas presentó otra titulada «Alg-unos liqúenes de
los alrededores de Cuenca», en la que fig-uran especies y varie-
dades nuevas para nuestra flora.
— El Sr. Font y Sag-ué presentó una hermosa pepita de oro,
cuyo peso era de 3,66 g-., hallada en los Pirineos catalanes, en
el sitio denominado Ormoyé, en la provincia de Gerona.
La Sección de Zaragoza celebró sesión el 25 de Octubre, bajo
la presidencia de D. Pedro Ferrando.
—El P. Navas da cuenta del resultado satisfactorio del Con-
g-reso botánico de Viena, al que asistió como Deleg-ado de la
Sociedad Arag-onesa de Ciencias naturales, siendo el único
cong-resista de leng-ua española que en él estuvo. Varias veces
tomó parte en los debates, quedando complacido de la benevo-
lencia y afecto que le mostró la asamblea. Procuró nuevas
simpatías para nuestra nación y las obtuvo. También refiere
la benévola acog'ida que le dispensaron diferentes naturalis-
tas y directores de los Museos que visitó, especialmente en
Viena, Berlín, Bruselas, Londres y París.
El mismo presenta un Icij)yx que tuvo la fortuna de hallar,
el 15 de este mes, debajo de una piedra, en el jardín del Cole-
g-io de Nuestra Señora del Recuerdo, en Chamartín de la Rosa
(Madrid), donde estuvo recientemente unas horas. Es insecto
Tisanuro, muy interesante y apenas citado de España.
— El Sr. Presidente felicitó al P. Navas por su valiosa g-estión
en el Congreso aludido, y propuso se hiciese constar en acta
un voto de g-racias, acordándose así por unanimidad.
—Esta misma Sección celebró sesión el día 29 de Noviem-
bre, bajo la presidencia de D. Pedro Ferrando.
El Sr. Aramburu (D. Pedro), presentó, procedentes de Olot
(Gerona), áo^ bombas volcánicas, una basáltica perfecta, del vol-
cán «Garrinada» y otra recog-ida en el cráter de «Montolibet.»
Además lo hizo de «Puzolana ó arena de volcán», oriunda
484- boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA i
del volcan «Monsacopa» y nuramulites, recog-idos en los aire- j
dedores de la citada población. ]
De los citados ejemplares hizo descripción minuciosa el se-
ñor Aramburu. '.
Los socios asistentes á la sesión, examinan el volumen de
las Memorias ó Compte-rendu de las sesiones del VI Cong-reso I
internacional de Zoolog-ía, de Berna (1904), presentado por el
P. Navas, y admiran la perfección de los g-rabados y la varié- j
dad y riqueza de asuntos tratados en aquel Cong-reso, en cuyo
Catálog'o de socios fig-uran tres nombres españoles. í
— El mismo señor socio presenta la entreg-a 22 de la publica- j
ción de Berlín Das Tierreich, elaborada por una comisión nu- •
merosa de zoólog-os de todas las naciones, especialmente de i
Alemania. La entreg-a 22 trata de los Helicónidos, familia de i
Lepidópteros estudiada por los Sres. H. Stichel , de Hag-en, en !
Westfalia, y H. RifTarth, de Berlín. Es un g-rueso cuaderno i
de 290 pág-inas, adornado con 50 g-rabados. En él se describen ;
con toda minuciosidad dos g-éneros ( Heliconius y Eueides} j
y 87 especies, con numerosísimas subespecies y formas de es- ;
tos eleg-antes lepidópteros de la América intertropical. ;
Asimismo presenta la 12.' de sus Notas entomológ-icas «Neu- !
rópteros de Pozuelo de Calatrava». \
Acto seg-uido fué propuesta la nueva Junta directiva para el j
año 1906, siendo aclamados por unanimidad: ]
Presidente: D. Pedro Ferrando y Más. '
Vicepresidente: D. Vicente de Val y Julián. i
Tesorero: D. José A. Dosset. I
Secretario: D. Pedro Moyano y Moyano. i
El presupuesto de g-astos asciende á 30 pesetas. i
DE HISTORIA NATURAL. 485.
Notas y comunicacioDes.
El yacimiento de azufre de la Peña de Cati, en el término de Petrel
(Alicante)
D. DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
Invitado por mi disting-uido amig-o el Sr. Roma, sali de Ali-
cante en la mañana del 25 de Octubre último, acompañado de
los señores D. Juan Guillen Pedemonti y D. Santos Gómez, con
el único objeto de visitar el yacimiento de azufre nativo, des-
cubierto hace poco tiempo en la Peña de Cati, del término de
Petrel. Se trata de un criadero conocido hace pocos meses con
circunstancias sumamente curiosas, y empezado á trabajar
bajo la dirección del Sr. Gómez. La distancia á que se encuen-
tra de Petrel hacía precisa nuestra partida en el primer tren
que sale á las 6''. y 35"". de la mañana. Dejamos el camino de
hierro en Elda, y en carruaje nos dirigimos á Petrel, que se
encuentra á una corta distancia del primero de estos pueblos
citados, atravesando una espléndida campiña extendida hasta
las estribaciones de la Sierra del Cid (1.111 m.) El pueblo
de Petrel, de estrechas y accidentadas calles, ofrece poco de
particular si se exceptúan su histórico castillo y sus fábricas
de alfarería, que impresionan favorablemente por lo acabado
de la obra y su g-usto artístico; bien es verdad que cuentan con
arcillas plásticas de inmejorables condiciones y con obreros
muy diestros en el oficio. Estas arcillas proceden del SE. del
pueblo; por el aspecto de las que vi en la fábrica del Sr. Bel-
trán, y por su semejanza con las de otros yacimientos conoci-
dos, sospeché que fueran del Nummulítico. Visto mi interés en
recog"er alg'unos fósiles, y en la imposibilidad de demorar el
viaje á la Peña de Cati, el Sr. Beltrán envió k uno de sus de-
pendientes á buscar fósiles para recog-erlos á mi vuelta de la
mina de azufre; pero, desg-raciadamente, el reg-reso se efectuó
con tal precipitación, que fué imposible detenerse en Petrel, y
como considero de interés este asunto, pienso volver al pueblo
de Petrel para comunicar á la Sociedad Española lo que fuere
digno de mención.
486 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
El camino que conduce á la Peña de Cati, empieza en una
profunda rambla llamada de Pusa, abierta entre las estriba-
ciones del Cid al SE. y el Cerro de la j^atada del Cahallo al
NO., siendo, por lo tanto, NE. la dirección de la expresada
rambla. Una altura situada á la derecha se llama del Salto del
Caballo, por correr la tradición de que el caballo de D. Jaime
saltó desde este cerro al de la Patada, en cuya cima dejó la
impresión de sus cascos. En estos puntos la formación parece
Miocena, en parte al menos, pues pude retirar calizas ig'uales
á las del Burdig-alense de Alicante, y el Sr. Roma me entreg-ó
un diente de Oxyrhina que parece de 0. haslalis Agass.
Penetrando en el barranco de Pusa, la formación es franca-
mente del Keuper, predominando los yesos rojos, y aunque no
he visto cuarzos hematoideos, existen margas irisadas y alg-u-
nas calizas. No es fácil marcar de un modo preciso la estrati-
ficación por lo muy trastornados que se hallan; pero en
la parte superior se distinguen bien potentes bancos calizos
de color claro, casi horizontales y que deben referirse al Mio-
ceno, pues á la salida del barranco se hallan algunos fó-
siles que, á pesar de su mal estado de conservación, parecen
iguales á los del Burdigalense de Alicante. Siempre subiendo
se penetra en la Hoya falsa, y dejando á la izquierda las rui-
nas de un antiguo pantano, penetra el camino en una gar-
ganta llamada El Parat de Cachiili, en donde existen potentes
bancos de una caliza marmórea de color ceniciento azulado,
que amarillea en los puntos que han sufrido la acción del aire
y de la luz, toda ella penetrada de restos orgánicos, y entre
ellos fragmentos espatizados de equinodermos que le dan la
apariencia de una caliza cristalina. Sin duda que esta ver-
dadera lumaquela tendría un buen aspecto una vez puli-
mentada, pero no se explota. Continúan después las calizas
ordinarias hasta llegar á la proximidad de la cima, y en este
lugar, y en el fondo de pequeños barrancos, se ofrece de nuevo
el Keuper con sus margas amarillas, rojas, azuladas y grises,
pequeños cristales de cuarzo y bancos de yeso. En el contacto
del Mioceno y del Keuper se abre la mina, existiendo de una
parte calizas terciarias penetradas de azufre y de otra peque-
ños conglomerados de cristales de cuarzo unidos con azufre.
Según me dijeron las gentes de los alrededores, este azufre
fué beneficiado hace algunos años por medio de los hornos si-
DE HISTORIA NATURAL. 487
cilianos ó kalkeroui, obteniéndose pequeñas cantidades para
combatir el oidium de las vides que se cultivan en aquellas
cumbres. Así lo demuestran los profundos socavones practica-
dos en busca del filón y las ruinas de los hornos allí inmedia-
tos, pero no se han hecho trabajos formales hasta hace pocos
meses, bajo la dirección de D. Santos Gómez. El único pozo
que en la actualidad existe cortó el filón á los 8 m., y conti-
nuando hasta los 20 de profundidad se abrió una g-alería que
volvió á cortarlo á poca distancia. Dificultades de orden admi-
nistrativo han hecho parar los trabajos después de haber ex-
traído unos cuantos quintales de mineral que se hallan amon-
tonados junto á la boca del pozo.
El filón tiene alg-o más de 1 m. de espesor, limitado entre
capas de yeso y marg-as teñidas de neg-ro por materias bitumi-
nosas, penetradas de azufre. En el centro, el azufre se ofrece
con una g*ran pureza, envolviendo cristales que desde lueg-o
me parecieron de celestina, y otros menores de yeso. Tenía de
estos minerales las más opuestas noticias, pues mientras unos
me aseg-uraban ser cuarzos, otros los reputaban como calizas.
Los primeros los confundían con los pequeños cristales de
cuarzo que se hallan en la parte superior cong-lomerados con
el azufre, lo que es sólo un accidente sin importancia, mien-
tras que los otros, atendiendo á su menor dureza, los conside-
raban como calcita; mas la forma cristalina en algunos ejem-
plares muy manifiesta, su color blanco lig-eramente azulado y
su asociación con el azufre, me corroboraron en la idea de que
fueran sulfato estróncico. Buscando ejemplares mejor conser-
vados entre los que había amontonados junto al pozo, encon-
tré uno que conservo, en el que puede verse el sistema róm-
bico y que creo pueda referirse á la combinación mpe'. Me aca-
bé de cerciorar al otro día de que estos cristales son de celesti-
na, reduciendo á polvo un trozo, hirviéndolo en una disolución
de carbonato sódico para transformarlo en carbonato estróncico,
atacando éste por el ácido nítrico para formar una sal soluble,
que comunicó á la llama del alcohol el color de carmín carac-
terístico. El yacimiento parece en un todo ig-ual al de Pertica-
ra de Sicilia, y por si aún me quedaba alg-una duda, tuve la
suerte de saludar hace pocos días al Sr. D. Lucas Hallada, y el
ilustre g-eólog-o calificó al momento de presentarle unos ejem-
plares como de yacimiento análog-o al de Sicilia, haciéndome
488 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
notar de paso que alg-unos presentaban un tinte azul muy
marcado.
Esto es cuanto por hoy puedo decir de yacimiento tan inte-
resante. Un análisis detenido nos liará conocer si á este azu-
fre acompaña selenio, así como también si el depósito es úni-
co ó se relaciona con otras manifestaciones de la re^^ión.
Mutílidos nuevos de España
POR
DON RICARDO GARCÍA MERCET.
Las exploraciones que durante los últimos tres años se han
llevado á efecto en diversas comarcas de la Península, y prin-
cipalmente en nuestra meseta central, me permiten dar á co-
nocer alg-unos mutílidos inéditos de la fauna española.
Apterogyna bimaculata André. var. riifescens mihi.
El (¿^ de esta especie (tipo y variedad) era desconocido. He
aquí su descripción:
NigTO, medio, parum nítido, dense albo vel cinéreo pubes-
cente; mandibulis et abdominís seg-mento primo rufis. Caput
subrotundatum, oculi forma consueta, g-enae scapo paulo bre-
viores, antenae long-issimae et g-racillimae obscure ferrug-ineae;
alae fere hyalinae versus costam lutescentes, teg-ulae nitidae
castanneo-brunneae; capite, thorace et abdomine punctato-
retlculatis; thorax subovatus postice truncatus, mesonoto in
medio margine antico spatio levi et nítido praedito . metatho •
race grosse puiictato-reticulato, linea media distincta nula;
abdominís seg-mento primo breviter petiolato, secundo versus
basin coarctato, in lateribus fovea penicillata praedito, seg-raen-
to tertio secundo latiore, seg-mentis totis albociliatis; pedibus
nigris, tibiis anticis apicem versus dilatatis, calcaribus anticis
arquatis, trochanteribus intermediis inermibus, metatarsus
postícus, ápice nigro excepto, albis; calcaribus albis.
Long*., 7-8 mm.
Escorial.
Este (^ que atribuyo á la Aptero(/yna bimaculata var. ru ■
/escens, á pesar de no ofrecer sobre el abdomen las man-
DE HISTORIA NATURAL. 489
chas características de la 9> fué encontrado, primeramente,
por el Sr. Arias Encobet, el día 22 de Ag-osto de 1904, en El
Escorial. Posteriormente yo he recogido, en la misma locali-
dad, sobre los pinos jóvenes, varios ejemplares de este mismo
insecto.
No titubeo en atribuirlo á la Apterogyna Mmaculata var. rn-
fescens, porque la lóg-ica y la razón así lo aconsejan. En efecto,
sería realmente extraordinario que en el mismo paraje donde
vive la A'pterogyna Mmaculata 9 (que he recogido también en
El Escorial), se encontrase el cf de una Apterogyna desconoci-
da, y que en cambio hubiese escapado á nuestras exploracio-
nes el de aquella especie cuya 9 solemos encontrar.
Parece muy afín del descrito por el Sr. André con el nombre
de Ap. Pici, de Argelia y Palestina; la semejanza entre ambos
es tan grande (á juzgar por la descripción de André), que in-
duce á la sospecha de si la Ap. Pici podrá ser el (f de la ver-
dadera Ap. Mmaculata, ó sea el insecto procedente de Argelia,
así designado por el Sr. André. El que la Ap. Pici se haya
encontrado en Palestina y la Ap. Mmaculata todavía no, sig-ni-
fica bien poco. La Ap. Mmaculata, ó las formas que designa-
mos hoy con este nombre, es una especie rara en todas partes y
difícil de encontrar, pero cuya área de dispersión parece bas-
tante extensa. El tipo de André procede de Argelia; en España
se ha encontrado en la Sierra de Alfacar y en Madrid, Escorial,
Montarco y Los Molinos, y por el NO. de África baja hasta Mo-
gador, de donde ha traído un individuo el Sr. Escalera. Bueno
será añadir que este ejemplar africano de la Ap. Mmaculata
difiere de los recogidos en España por algunos caracteres: es
más estrecho y alargarlo, más brillante, con la puntuación de
la cabeza y tórax más separada, la frente casi lisa, más fina la
estriación del área pigidial, el color del abdomen acerado, etc.
También debo hacer constar que en la descripción de la Mma-
culata 9 dice el Sr. André: «abdomen negro, con el primer
segmento del mismo color ó ferruginoso». Es decir, que la Ap.
Mmaculata, puede tener el primer segmento del abdomen ne-
gro, y precisamente la diferencia más notable que encuentro
entre la Ap. Pici y el (f que doy á conocer, se refiere al color
de dicho segmento, que es negro en aquél y en éste rojo.
490 boletín de la real sociedad española
Mutilla nuptura iiov. sp. '
MuliUa 2^artiki Kl. et M. Merceti André., simillis et affinis.
Nig-ra, albo et nig-ro pilosa; pronoto, mesonoto, scutello, post-
scutello, mesopleuris tegulisque rufis. Capite subrotundato
thorace ang-ustiore, pone oculos arcuato, haud elong-ato; oculis
satis mag-nis intus profunde emarg-inatis; g-enis brevibus;
clypeo distincte bidentato; mandibulis externe dente g'rosso
munitis; fronte inter antennas breviter mucronata; antennae
distinctissime breviores quam in M. Merceti. Thorax subqua-
dratus, antice et postice truncatus, scutello subquadrato pía
niusculo. Alae fumatse, stig-ma celluliforme, cellulis cubitalis
tribus; cellula cubitali prima distinctissime breviore quam in
partila et Merceti, ñervo transverso-cubitalis secundo ut in
partita constructo; squamulis satis magmis sparse punctatis.
Metanoti área long'itudinale parva, Ifevia vel rug-osa, disticta
vel fere indistincta. Capite et thorace satis dense et g-rosse punc-
tato-reticulatis. Abdomine sessile, nitido, sparse sed g-rosse
punctato; seg-mento primo brevi et lato, albo fimbriato, se-
cundo ápice tertioque toto fasciis arg-enteo sericeis ornatis, 4-7
nig*ro ciliatis; seg-mento ventrali primo carina infera inermi,
parum arcuata. Pedes nig-ri. albo pilosi; calcaribus albis ¡J'.
Long-., 8-10 mm.
Patria: Escorial (provincia de Madrid).
De esta especie poseo cuatro ejemplares, uno cogñdo por el
Sr. Arias Encobet en Ag'osto de 1904, y tres capturados por mí
en el mes de Julio último. Unos y otros han sido encontrados
sobre las ramas de los pinos jóvenes, arbustos por los que tie-
nen marcadísima predilección los (j^ (j^ de las mutilas y sobre
los que puede hacerse una abundante caza de estos insectos.
A principios de Julio, cuando todavía conservan los pinos jó-
venes el jug'oy la frag-ancia de la primavera, es fácil, en deter-
minados puntos de la próxima Sierra de Guadarrama, recog-er
en un solo día 300 ó 400 mutílidos. Por esta circunstancia, que
me ha permitido capturar durante el verano último un núme-
ro enorme de machos de mutilas, puedo decir que la M. nup-
tura es muy rara, pues de entre el montón de materiales por
mí recolectado, no he podido separar sino tres ejemplares de
esta especie. , .
La M. 7uiptura es fácil que sea el ¡¿^ de alg-una de las formas
que reunimos hoy bajo el nombre de M. pusilla Kl. Yo no pue-
DE HISTORIA NATURAL. 491
do admitir que el ¡y de esta especie, abundantisima en toda la
provincia de Madrid, sea el que le asig-na el sabio entomólog-o
M. André en su monografía de las Species des Hymenoyteres ,
procedente de Córcega, y que no ha sido encontrado en España.
Por otra parte, tampoco creo deba subsistir la reunión de for-
mas QQ k que damos el nombre de M. 2nLSÍl¡a. Bajo esta deno-
minación comprendemos lioy individuos que varían en tamaño
desde 4 á 11 mm.; unos, con tres manchas de pubescencia sobre
el seg-undo anillo del abdomen; otros, con una sola mancha;
unos, casi desprovistos de área pig-idial; otros, con un área pigi-
dial plana, perfectamente limitida y estriada; unos, próximos
á la M. partita; otros, afines de la M. viduata, y otros, en fin,
de la subcomata y rufipes. Creo, por consiguiente, que se impo-
ne un estudio concienzudo de todas las formas reunidas hoy
bajo la desig-nación de M. ¡msilla, para separar las especies en
ella comprendidas.
Pero desde luego la asignación de cf rf k las formas que se
definan y establezcan, ha de ser muy problemática y difícil de
resolver, en tanto que la casualidad no depare la captura en
cópula de los diversos sexos. Por esto, y aun teniendo la certi-
dumbre de que la M. nuptura resultará el cf de una de las for-
mas de la pKsiUa, no titubeo en darla denominación.
Una lista de los mutílidos de uno y otro sexo, que hasta
ahora hemos encontrado en El Escorial (localidad exploradí-
sima desde que se inició en España la afición á los estudios
entomológ"icos) , hará resaltar más mis sospechas de que la
M. nupiura sea el (f de una de las formas de la M. pusilla.
MUTÍLIDOS ENCONTRADOS EN EL ESCORIAL.
Apterogyna Umaculata André., var. ruf escenas mihi ^ y Q.
Myrmosa cognata Costa, c/" y 9-
— longicolUs Tourn., c/" y 9-
Myrmilla calva VilL, rf y Q.
— CMesn8^., cf y 9-
Miililla nupiura Mercet, cf-
— viduata PalL, cf 1 9.
— pusilla KL, 9 (abundantísima).
— partita Kl., cT y 9-
— Merceti André., (f.
— montana Panz,, (/ y 9«
492 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Mutilla siibcomata Wesm., rf y 9.
— mfipesF., (f y Q.
— UUoralis Pet. , cf J 9-
— harhara L., (/ y 9.
— ¡mnctata Latr., c^ y Q.
DasyJaMs maura L., cf y 9.
— itálica Y., ^ y 9.
Stenomutilla argéntala var. Ufasciata KL, </ y 9-
La lectura de esta lista demuestra que, en una localidad
muy explorada, vive una mutila Q (la M. píísilla) cuyo (f se
desconoce, y que en cambio hay en ella otros (/(/ (la M. Mer-
ceti y la M. miptnra), cuyas 99 pasan ig-noradas para nos--
otros. Por lo tanto, la sospecha de que la M. Merceti ó la M. mip-
tura pueda ser el cf de la M.^nmUa y de que bajo esta deno-
minación comprendamos hoy 99 diferentes, no deja de tener
razón y fundamento.
De la M. partita se diferencia por estar desprovista de ban-
da pubescente sobre el cuarto seg-mento dorsal del abdomen,
por las dimensiones de la primera célula cubital, que es muy
corta, por tener el estigma celuliforme, por la coloración, etc.
Ee la M. Merceti se distingue por la longitud de las antenas,
clipeo bidentado, conformación del tórax (el de la M. Merceti
es ovalado, el de la nuptiira subcuadrado), brevedad del
primer segmento del abdomen, forma de la primera célula
cubital, disposición del segundo nervio transverso cubital, co-
lor del metatórax, pilosidad de los últimos segmentos del ab-
domen, etc.
De la M. Pérsica André., se diferencia por el color del tórax,
clipeo bidentado, conformación de la cabeza, pilosidad de las
patas, y seguramente dimensiones de la primera célula cubi-
tal, pues es presumible que de presentar la M. Pérsica la con-
formación de alas que la oiuptiira, se habría referido á ella
su autor en la descripción.
M. nuptura var. Bofilli var. nov.
A typo diífert: thorace toto nigro, alae parum fumatse, clypeo
magis elongato et grosse dentato.
Long. 11 mm.
La Garriga (provincia de Barcelona, colección del señor
Bofill).
DE HISTORIA NATURAL. 493
Este insecto fig-uraba en la colección del Sr. Bofill con el
nombre de M. Bareyi Rad., y bajo él ha sido incluido en el Ca-
talech de Insectes de Catahniya, por los Sres. Antig-a y Bofill,
lo que permite suponer fué determinado antes de que el señor
André diese la verdadera descripción de la M. Bareyi, y des-
hiciera el error cometido por el g-eneral Radoszkowski al darla
á conocer.
Por la ornamentación del abdomen y demás caracteres, ex-
cepto el color del tórax, es análogo á la M. mipiíira, de quien
lo separo como variedad, dándole el nombre de su colector.
Se diferencia de la M. Pérsica André., por la forma de la ca-
beza, estructura del clípeo y de las alas anteriores, y tener los
pelos de las patas blancos.
Mutilla Matritensis nov. sp.
M. Arameana André. %i subcomata Wesm. valde similis et
affinis, Nig-ra; thorace (parte sternali scepta) rufo; alarum
teg-ulis, mandibularura ápice, tuberculisque antennalibus
rufescentibus; antennis pedibusque plus minusve ferrug-i-
neis: calcaribus albis. Caput reticulato-punctatum poneoculos
arcuatum, antice arg-enteo-sericeum; oculis intus distincte
incisis, fronte inter antennas carinata, clypeo rotundato;
mandibulis extus inermis; articulo secundo ñag-elli tertio
distinctissime breviori. Thorax subovatus, arg-enteo sericeus,
antice et postice truncatus; scutello vix convexo; metanoti
área elong-ata parva et breve. Alae infumatae, stig-ma cellu-
liforme sed fere opaco cellulis cubitalibus tribus; tertia ñer-
vo recurrente secundo fere in medio excipiente, ñervo trans-
verso cubitale secundo ut in siibcomata constructo, cellula ra-
diali breviter truncata; pedibus albo hirtis, tibiis intermediis
et posticis inermibus. Abdomen elong-atum, sessile, g-rosse
€t sparce punctatum, seg-mento primo postice albo ciliato, se-
cundo ápice vitta arg-enteo sericea ornato, tertio toto fascia si-
millima praedito, 4-6 nig-ro ciliatis, séptimo albo piloso (f.
Long-. 8 mm.
Madrid, Septiembre 1904, Arias Encobet.
De esta especie, capturada por el aventajado alumno de la
Facultad de Ciencias, Sr. Arias Encobet, podría decir lo mis-
mo que he dicho de la M. mq^tura, y, como ella, y como la
M. Merceti , debe ser el macho de alg-una de las formas qué
T. v.-Diciembre, 1903. 33
494 boletín de LA. EEAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
agrupamos hoy, bajo un solo nombre, y que se deben sepa-
rar, ó tal vez el de mi M. Castellana.
Debe ser muy próxima á la M. Ararmana André (de Siria),
de la que se disting'ue por la disposición del seg-undo nervio
transverso-cubital, por carecer de espinas sobre las tibias
posteriores é intermedias, y probablemente por otros caracte-
res que podrían precisarse viendo aquélla, de la que creo
existe un solo ejemplar conocido, que fig-ura en la colección
del Sr. André.
De la M. siidcomata se distingue por las bandas del segunda
y tercer seg-mento del abdomen, y la pilosidad neg-ra del cuar-
to al sexto anillo.
De la M. nuptura se diferencia por carecer de diente sobre el
borde exterior de las mandíbulas, dimensiones de la primera
célula cubital, forma del segundo nervio transverso cubi-
tal, etc.
M. rufipes var. Dusmeti var. nov.
Mesonoto, scutello, metauoto, teg-ulisque rufis; pronoto,,
pleuris, postscutello, pectore nigris; alae hyalinae; abdomine
albo ciliato; cilis longis </.
Loug-. 8 mm.
Albarracín, provincia de Teruel (Dusinet).
Esta variedad se diferencia perfectamente por el color del
tórax, de todas las de la AI. rufipes que han recibido nombre
hasta el día. El individuo sobre que la he descrito, por la con-
formación del tórax y abdomen, se ajusta exactamente á los
caracteres asignados para la M. rufipes. Es, tal vez, de todos
los c'c/ de rufipes que he visto, el que más se separa y distin-
g-ue de los cf cf de la M. montaría.
Mutilla littoralis Petgn. var. Soconusca var. nov.
A typQ dififert: segmentorum dorsalium 1-5 fulvo et áurea
pubescentis; pilis rufis 9- Long-. 14 mm.
Montarco, Junio de 1904 (M. de la Escalera).
Esta bonita variedad, bien distinta del tipo por la coloración
de los pelos, y la pubescencia del abdomen, fué encontrada en
Montarco por, e,l Sr. Martínez de la Escalera, que en el mo--
nj^ento de recog-erla, y sospechando que pudiera ser nueva, la,,
bjSiii.tizó con el , nombre de M. Soconusca, queriendo con ello-
DE HISrORIA NATURAL.
aludir al color rojizo de su cuerpo, que recuerda el de algu-
nas suertes de cacao. Al describirla, tengo mucho gusto en
que conserve esta variedad el nombre que le dio su colector.
Catálogo de hongos observados en Cataluña
D. TELESFORO DE ARANZADI.
Agaricáceos.
A7n,anita phalloides Fr.— Nov. Caldas de Malavella.
— vaginaia B. v. cinérea.
— — V. fiUva. — Oct. Nov. Caldas de Malavella y
Vallvidrera.
Lepiota procera Scop. — Nov. Caldas de Malavella y Amer.
Armillaria mellea Vahl.— Oct., Nov. Dic Jardín de la Universi-
dad. Vallvidrera, San Sadurní de Noya.
— — V. olivácea. — Jardín de la Universidad.
— — V. glabra.— Amev.
— robusta A. et S.— Dic. Sardañola.
— — V. caligata Viv. — Nov. Vallvidrera.
Tricholoma eqicestre h.- Oct. Nov. Valvidrera, Caldas de Ma-
lavella.
— ionides B.— Nov. Mallorca.
— colossum Fr. — Nov. Vallvidrera.
— resplendens Fr.? — Nov. Solsona.
— Russula B.— Oct. Vallvidrera.
— írímcaiumQch. — Nov. Amer.
— leucocephahim Fr. — Nov. Amer.
'' —'■' imbricatumFv. — Nov. Caldas de Malavella.
CoUybia semitalis Fr.? Nov. Solsona.
— oííoZeírt Batsch.— Set. San Celoni.
Omphalia fíbula B? — Nov. Sardañola.
— ítmbraiilisYv.'^—l^o'v. Vallvidrera.
Pleurotíis dryinus Pers. — Set. San Celoni.
— Eryngii DC. — Oct. Papiol.
— oslreatUS i'áQ,(i.—OQ,X. Nov. Calelia, San Celoni.
-^' ■ '■ olearius Fr. — Dic. Roda de Bará.
— ^-^ petaloides B. — Oct. Vallvidrera.
496 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOi.A
Pleurotus nlmarius B.?— Nov. Solsona. :
Mygrophorus praiensisVev&.—^ox . Amer, Sardañola.
— chlorophamis¥i'.—T)\c.yíQx\\i\úQ)ii.
— oiiveus Scop. — Nov. Caldas de Malavella.
— Jmiacinns Scop.— Oct. Nov. Vallvidrera, Caldas de
Malavella, Solsona. San Celoni.
— chrysodon Batscli. — Oct. Nov. Vallvidrera, Caldas
de Malavella.
— psittacimis Sch. — Nov. Sardañola.
— C071ÍCIIS Scop. — Oct. Vallvidrera.
— pudorinus B.— Oct. Vallvidrera,
— erulescens Fr. — Nov. Sardañola.
— eJwnie?/.? B.— Nov. Caldas de Malavella.
. L — turundíis Fr.— Nov. Caldas de Malavella.
— cUvalis Fr. — Nov. Vallvidrera.
— penarivs Fr. — Nov. Vallvidrera.
Canlharellus ciharius Fr.— Set., Oct. Nov. San Celoni, Caldas,
de Malavella.
— , m/2íí¿(af?(?'?-¿/^/ormí5Scop.— Nov. Caldas de Malavella.
Laclarms torminosus Sch. — Oct. Nov. Vallvidrera, Caldas de
Malavella, Sardañola.
— paUidns Pers.?— Oct. Vallvidrera.
-7- , vieiiis Fi\ — Nov. Caldas de Malavella.
— píperaiíis- Scop. — Nov. Caldas de Malavella.
— trivialis Fr. — Nov. Caldas de Malavella.
— lactifluus Sch. — Oct. Calella.
— controversus Fr.— Nov. Caldas de Malavella.
— qiiieiiis Fr.- Nov. Caldas de Malavella.
Russula Tiibra Fr.— Set., Oct. Nov. San Celoni, Vallvidrera.
integra L.— Olot.
— emética Sch.— Nov. Caldas de Malavella.— Oct. Vallvi-
drera.
— atrorulens Q.— Oct. Vallvidrera.
— Upida Fr.— Oct. Nov. Vallvidrera Sardañola.
— ochracea A. et S.— Oct. Vallvidrera.
— violácea Q. — Nov. Caldas de Malavella.
— cyanoxaniha Sch. — Nov. Caldas de Malavella,
— nigricans B. — Nov. Caldas de Malavella.
— QMeleiii Fr.— Nov. Caldas de Malavella, Sardañola.
— heierophyUa Fr.— Nov. Caldas de Malavella, Amer.
DE HISTORIA NATURAL. él
RussíUa miistelina Fr. — Oct. Calella.
— delica Fr.? — Nov. Caldas de Malavella.
— Uvescens Batsch. v. sororia ó pectínata. — Set. San
Celoni.
— mírala With. — Ülot.
— ochroleuca Pers.? — Nov. Solsona.
Marasmius ramealis B. — Set. San Celoni.
— oreades Bolt. — Oct. Vallvidrera.
ScMzo'phyllum commune Fr. — Marzo. Font Grog-a.
Phiteus cervimis Sch. v. eximiíis. — Nov. Caldas de Malavella.
Entoloma costatum Fr. — Nov. Caldas de Malavella.
Cnrii7iarííís coUinitus Sow.— Nov. Caldas de Malavella.
— leiicopus B. — Nov. Sardañola.
mticosus B. — Nov. Caldas de Malavella.
— ehganiiorYv.'í — Nov, Amer.
— duracinus Fr.— Nov. Amer.
Inocyle fimosa B. — Nov. Vallvidrera.
— samhicina Fr. — Nov. Moneada.
Hebeloma fastiUle Fr.-— Nov. Amer.
— CTUStuUniformis B. — Nov. Vallvidrera.
— longicaudiis Pers.— Oct. Vallvidrera,
— — V. nudipes Fr.? — Oct. Vallvidrera.
Flammula gummosa Lasch.? — Oct. Vallvidrera,
Tubaria furfuracea Pers.?— Oct. Vallvidrera.
Paxülus lamelUnigiis DC— Nov. Mallorca.
— involiUiis Batsch.— Dic. Sardañola.
Psalliota campestris L. — Nov, Amer.
— Bernardi Q. — Nov. Amer.
■ ■ — pratensis Sch. — Primavera. Pedralbes.
Hypholo7na fasciculare Huds.— Nov. Caldas de Malavella, Sar-
dañola.
Psathyrella subatrata Batsch? — Oct. Vallvidrera.
— gracilis Fr. — Nov. Vallvidrera.
Coprinus comatus Fl.— Nov. Barcelona.
Panmolus campanulatus L.— Otoño. —Barcelona.
Poliporáceos,
Daedalea qtiercina L.? — Febr. Vallvidrera, Solsona.
Polypoms leucomelas Pers. — Nov. Caldas de Malavella.
— fiicatus Q? — Febr. Vallvidrera.
4»? boletín de la. real sociedad española
Polyporus igniarüís L. — Mayo. Montserrat.
— hirsutus Wulf.— Mayo. Solsona.
— lucidus Leys. — Set. Nov. Tibidabo, Sardañola.
— imhricatus Fr.— Nov, Vendrell.
— nigricans Fr. — Nov. Gerona.
Boletus Boudieri Q.— Oct. Nov. Vallvidrera, Caldas de Malave-
11a, Sardañola.
— granulatus L. — Dic. Sardañola.
— edulis B. — Nov. Caldas de Malavella, San Celoni.
■rrj: ;ChrysenieronB.—^o\. Caldas de Malavella.
— colUmtns Fr.— Nov. Caldas de Malavella.
— mscidus L — Nov. Caldas de Malavella. . ■
Hidnáceos.
Hydnum repandum L.— Nov. Amer, San Celoni.
— amarescens Q.— Nov. Solsona.
— molU Fr. — Nov. Dic. Solsona., Sardañola.
— zonatum Batsch.— Nov. Dic. Solsona, Sardañola.
Sistoirema confluens Pers.?— Dic. Sardañola.
Clavariáceos.
Clavaria cinérea B. — Oct, Vallvidrera. Nov. Mallorca.
— — V. lilascens.—^OY. Solsona.
— abietina Pers, — Nov. Solsona.
Teleforáceos.
Craterellus cornucopiodes L.— Set. Nov. San Celoni, Caldas de
Malavella.
Stereum Mrsutum Willd.— Jun. Oct. Montserrat.
Faloideos.
Phallus impudicus L.— Nov. Tibidabo.
Claíhrus cancellaius Tour.— Oct. Vallvidrera.
Licoperdáceos.
Lycoperdon hiemale B. — Nov. Solsona.
Scleroderma veri^ucosum B.— Nov. Solsona.
DE HlSTOllIA. NATURAL.
Helveláceos.
Hehella ¡acunosa kíz\. — Nov. Solsona.
— crispa Fr. — Nov. Solsona.
Leotia lubrica Pers. — Set. San Celoni.
Pezizáceos.
Pedza leucomelas Pers.? — Nov. Sardañola.
En varios Lactarius deliciosus de Caldas de Malavella, como
también de Bilbao, he tenido ocasión de observar la ausencia
completa de láminas, y en el sitio correspondiente tiene el
sombrero un lig-ero barniz blanquecino; ¿será enfermedad pa-
rasitaria ó simple monstruosidad? Por hoy no puedo hacer
más que plantear la cuestión.
También he recog-ido en Amer una Lepiota procera deforme
con láminas fofas, g'ruesas y entrepeg-adas ó adheridas entre
sí por excrecencias esponjosas; el sombrero, como en los Lac-
tarius antedichos, es más irreg-ular que de ordinario.
Citaré también, por su g-ran tamaño, un PoJijporus lucidus
de Bilbao, cuyo pie alcanza á 32 cm., y la anchura del sombre-
ro á 16 cm.
Lista de hongos del Empalme (Gerona) recibidos en Noviembre
de 1905
POR
D, TELESFORO DE ARANZADI.
Amanita muscaria L =n. v. reix hort.
I — vaginata'Q.'^.=\\. y. gíialbas comestibles .
Armillaria mellea Vahl.=lo comen, n. v. bolets de roure.
Triclioloma ¡eiicocephalumYv.=n. v. cualbras blancs,
— grammopodium^. (viscoso).
— Russída B.=lo comen, n. v. escarlet.
— ierreum Sch., v. scalpturatum Fr.
Collybia inversa Scop.
— drijophila Fr., un ejemplar de 10 cm.
Phiirotus ostreatus Jac.=lo comen, n. v. orellanas de poli.
Eygrophonis ebiirneiLS B.=n. v. escariéis blancs.
500 boletín de la real sociedad española
Bygrophoms virgineuxWwM^n. v. escariéis Manes, ig-noro si
lo comen ó no.
Lactarius torminosus Sch.=n. v. pinetell sbor, no lo comen.
— piperatus Scorp.=lo comen, n. v. tarmndos, ¡Jeirazos.
— lactiflmis Sch.=lo comen, n. v. Ueterolas.
— vieítisFv., un ejemplar de 17 cm.
— pyrogalus B.
Russula xerampelina Sch., v. cutepacta Bond., lo comen, n. v.
mialbra blanca.
— •— Sch , V. alutacea Pers.=n. v. cualbra ver-
mella.
— heteropJiylla Fr.
— integral.., Y. fusca Q .
Coriinariíis colliniius Sow.
— elalior Pers.
— mucosíis B.
— ochroleiicus Sch.
Hypholoma fasciculare Huds.=no lo comen, n. v. bolets de pi,
Boletiis eduHsB =n. v. siireny.
— granulalus L.=n. v. mullerich.
Eydnnm repandum L =n. v. llenguas de bou.
Clavaria pistilaris L.=n. v. bossas.
— coralloides L.=lo comen, n. v. peiis de rata.
Craterellm cornucopioides L.=n. v. uUs de perdiu, no se sabe si
lo comen.
Nota, Alg-unos de los nombres vulg-ares ofrecen cierta con-
tradicción, que no he podido comprobar si es debida á confu-
sión individual ó á diferencia local en la aplicación de estos
nombres á unas ú otras especies; los dos casos son posibles, y
de ello podría citar alg-unos ejemplos. Si Kulato es en vizcaíno
el Boletus edidis y en g-uipuzcoano la Amanita ccesarea; si ros-
sinyol en el mercado de Barcelona es lo mismo Cantharelliis ci-
barius (\\ieHydnun repandum, y esta confusión no es admisible
en la provincia de Gerona, bien puede suceder que no sea
error individual el llamar escariéis unas veces á las Tricholo-
mas y otras á los Ilygrop/iorus, cualbras unas veces á las Ríis-
sulas y otras á los Tricholomas; sin embarg-o, me inclino á
creer que los empíricos bien enterados llamen escariéis á las.
Tricholoynas y cualbras á las Russulas, como también me indi-
DE HISTORIA NATURAL 501
no á creer que la cualbra blanca no sea, g-eneralraente, de la
especie en esta lista citada, sino de la Ritssida virescens, el í^-.
moño giiibelur din del país vasco, que me extrañaría no existie-
se en la provincia de Gerona.
Segunda lista de nombres catalanes de hongos (bolets)
POR
D. TELESFORO DE ARANZADI.
En la seg-unda lista de nombres catalanes de hongos que
hoy presento á la Sociedad aparecen alg-unos con equivalen-
cia científica dudosa, por la razón de no haberlos identificado
con ejemplares á la vista, sino que me he tenido que limitar á
lo que, por descripciones de aficionados completamente profa-
nos á la Botánica, he podido deducir: aún así, considero útil
el consignarlos, para que puedan dar^base á rectificación ó
comprobación.
En el Catálogo de especies observadas aparecen también al-
gunas con la nota de dudosas, por el mal estado de conserva-
ción en que llegaron á mis manos, por falta de tiempo para cla-
sificarlas en fresco ó por dificultades propias de clasificación.
Águilas (en San Ce\om]=B'?/dnu?n repandum.
Baquetas (en 0\ot)'=Amanita casarea, joven bolets de greig=
¿Morchella?
Cabras (en Caldas de Malavella)=ZfíC¿«n?;5 torm'nosiis.
Candelas (en Caldas de lslQX^\Q\\Q)^Amaniía vaguiata.
Cualbres lloras (en Amei')=]iussula heterophylla.
Cualbres vermellas (en km.Qv)=Russula sp.
Escaldabechs (en Llagostera)=¿^?íí5?¿/« emética;?
Escarlets blancs (en kmQv)=Tricholoma leucocephaliim.
Escarlets vermells (en Á.mev)^Tr?c/¿oIoma tnmcatum.
Esclatasanc (en Mallorca)=Z«c¿í<'ír/¿í5 deliciosus.
Gírbolas d'alba (en San Sadurní de ^oyQ.)=Ar miliaria mellea.
L\eneg?LS=B?/grop/iorus limad ñus y penarius.
Llenegays hlaincs,=ffi/(/ropküriis eburneus.
Llenguas de bou (en kmev)=Hydmtm repandum.
Lleterolas blancas (en Caldas de Malavella) =-Z«c¿«nMí pipe-
raUís.
Lleterolas (en Llagostera)=Zrt;c¿íímí5 lactifimis.
502 boletín de LA. REAL SOCIEÜAÜ ESPAÑOLA
Lloro (en 0\o\)=Russida aurata With.
Mataparents=5o/(9/M5 luridus, chrijsenteron, etc.
Monjolas (en 0\oi)-^CaníhareUiis cibariiis.
Mug-í (en Caldas de Malavella)=5o/e¿??5 Boudieri.
Ove\l3in?LS-=Pleti7'olus.
Orellanas de polis (en San Ce\om)=Pleuroius ostreatus.
Pelutxus (en Llag-ostera)=Fy6?;zzíW erinacennú ó coraUoides'^
Pinat.ell (en \A^goñ\,QVQ)=Lactarms deliciosits de pinar, color
vivo, zumo y carne de color de calabaza y nunca manctias
verdes.
Vo\\aiCons=PIeif7'otus.
Rabaxolas ó rabassolas==il/(9rc/¿gZ7í);.
Rog-eta (en 0\ot)=Riissula integra.
'RQVQ\\=Uredo.
Rovelló (en Llag'ostera)=Z(3;cterñíí deliciosm, de color amari-
llento, zumo pálido y con frecuencia manchas verdes.
burenes (en (jQ,YOX\2Í)==»iBoletiis de los alcornocales ó suredas.
Sabateras (en\AaigoñiQVb.)=Hydnu7)i imbricatumf
Notas entomológicas
POR
EL R. P. LONGINOS NAVAS, S. J.
XII.
Neurópteros de Pozuelo de Calatrava (Ciudad Real.)
En diferentes ocasiones he recibido Neurópteros de Pozuelo
de Calatrava, cog-idos por nuestro dilig-entlsimo consocio y
particular amig-o el R. D. José María de la Fuente, presbítero,
quien con asidua y constante labor de muchos años, va prepa-
rando el estudio de la fauna, especialmente entomológ-ica, de
la provincia. A fin de contribuir, por mi parte, á su meritoria
y patriótica tarea, me he decidido á presentar de una vez la
lista de los Neurópteros recibidos, disponiéndolos por el orden
de familias que más oportuno me parece.
Y como de buena parte de las que este variado orden abarca
ha cog-ido representantes el R. la Fuente, podrá servir este
.sencillo cat-álog-o de pauta para la distribución metódica de los
DE HISTORIA NATURAL. 503
mismos en colección. A fin de ayudar al mismo efecto y auxi-
liar á los menos expertos en el trabajo de recolección, añadiré
al nombre de cada familia una fácil y brevísima característica
que la disting-a.
A. Odonatos (Caballitos del diablo).
Mandíbulas fuertemente dentadas. Antenas cortas, alez-
uadas.
Libelúlidos.
Alas horizontales durante el reposo, las posteriores en la base
más anchas que las anteriores; triáng'ulo discoidal transverso;
es decir^ que el lado anterior es el más corto.
Lihellula quadrimacidata L.
— depressa L.
Crocothemis eryihrwa Brull.
Orlheínim Irunneiim Fonsc.
— carulescens Fabr.
— nitidinerve Sel.
Symyetrum meridionale Sel.
— Fonscolomhei Sel.
— striolatiim Charp.
— vulgatum L.
Ésnidos.
Alas horizontales durante el reposo, las posteriores más
anchas en la base que las anteriores; triáng-ulo discoidal lon-
g-itudinal; es decir, que el lado interno es el más corto.
Anax imperator Leach [^= formosus Van der Linden).
— Parthenope Sel.
Boyeria Irene Fonsc. Nueva para el centro de España.
^schna cyanea MüU.
— mixta Latr.
-— af finís Van der Linden.
Gordnleg áster annulata Latr., tipo.
Gomphus ptilckellus Ste^h.
— simillimus Sel.
504 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Agriónidos.
Alas semejantes, estrechas en la base, verticales durante el
reposo.
Calopíeryx spJendens Harris.
— hcemorrhoidalis V. d. L.
Lestes macrostigma Eversm. Apenas citada de España.
— barbara Fabr.
Platycnemis latipes Ramb.
— pennipes Pall.
— acutipennis Sel.
Sympecma fusca V. d. L.
Agrión cm'ulescens Fon se.
— merciiriale Charp.
— Lindeni Sel.
Erythromma viridnhim Curt. No lo he visto de otro sitio de
España.
Ischnura Graellsi Ramb.
— — var. aurantiaca auct.
— elegans V. d. L. Nueva para España.
El haber observado esta especie débese al neuropterólogo
deEdimburg-o Mr. Morton. Por ser comunísima en toda Espa-
ña la Ischnura Graellsi y no haberse citado otra, sin más ave-
rig-uación mandé, con otros, un ejemplar de Pozuelo y otro de
Tortosa con este nombre al referido entomólog-o, quien ama-
blemente me hizo caer en la cuenta. Posteriormente, la he re-
cibido de Orihuela, (Junio de 1905, P. Saz, S. J. leg-.) y la he
cog-ido yo mismo en Barcelona, al pie de Montjuich (9 de Ag-os-
to de 1905).
B. OXINATOS.
Mandíbulas sin fuertes dientes. Antenas muy variadas.
Efeméridos.
Antenas cortas, aleznadas. Alas posteriores cortas ó nulas.
Abdomen con dos ó tres urodios.
Ecdyurus flimiinum Pict.
Cloeon dipíerum L.
— simile Eat.
Batis pumilus Burm.
DE HISTORIA NATURAL.
Pérlidos.
Antenas largas, filiformes. Alas posteriores larg-as, pleg-adas
en abanico.
Perla flavive^itris Hoffmansseg-.
Chloroperla grammatica Scop. También en Fiiencaliente.
Nemura Jateralis Pict.? Ejemplar imperfecto.
Ascaláfidos.
Antenas larg'as terminadas en maza. Alas anchas en la base,
Ascalaphus dcelmis Ramb.
Mirraeleónidos.
Antenas cortas, claviformes. Alas alargadas.
Creagris phimheíis Oliv.
Macro7iemurtcs ap2)endiciUaius Latr.
MyrmecíBlurus iñgrammus Pall.
Orisópidos.
Antenas largas, filiformes; ojos dorados en vida. Alas ver-
des, tectiformes en estado de reposo.
Clirysoim vulgaris Schn.
— — var. radialis Navas.
— flavifrons Brau. var. nigroimnctata E. Pict.
— lineolata Mac Lachlan.
— formosa Brau.
— ibérica Navas.
— prasina Burm.
Hemeróbidos.
Antenas filiformes, casi moniliformes; ojos globosos; sin es-
temas. Alas g-risáceas, tectiformes durante el reposo.
Hamerohins tineoides Ramb,
— suhíiebulosíis Steph.
Diláridos.
Antenas pectinadas en los machos, dentadas en las hembras;
éstas con oviscapto largo, filiforme.
Dilar campestris Navas.
boletín de la real sociedad española
Coniopterígidos.
Insectos muy pequeños. Alas cubiertas de escamitas. como
salpicaduras de polvo blanco ó g-risáceo.
Coniopieryx ladea Wesm. Parece nueva para España.
Eafídidos.
Tercer artejo de los tarsos cordiforme. Hembras con largo
oviscapto.
RapMdia macuUcoUis Steph. También en Fuencaliente.
Sócidos.
Insectos muy pequeños. Alas de pocas venillas, ó ápteros.
Tarsos de dos ó tres artejos.
Amphigero7itia Ufasciata Latr.
PsociíS quadrimaculatus Latr. Pozuelo, Fuencaliente.
Stenopsocus cniciahis L. Fuencaliente.
Peripsocus phceopteriis Steph.
Ning'una de estas cuatro especies lie visto citada de España.
Termítidos.
Antenas moniliformes. Alas con venas, sin venillas.
Calokrmes flazicoUis Fabr.
Émbidos.
Antenas filiformes. Tarsos de tres artejos, el primero de las
patas anteriores ensanchado.
Un ejemplar alado de los varios Émbidos, enviados por el
R. la Fuente, me ha llevado al convencimiento de que se trata-
ba del g-énero Oligotoma Westw., no citado aún de España.
Necesito más ejemplares para mejor determinación.
Nemoptéridos.
Alas posteriores muy larg-as y acintadas.
Nemoptera Mpennis 111.
C. Tricópteros.
Alas pelosas, con muy pocas venillas. Tarsos de cinco arte-
jos. Larvas acuáticas.
DE HISTORIA NATURAL.
Limnofflidos.
Antenas tan larg-as como las alas, las anteriores oblong-as.
Espolones 1, 3. 4 casi siempre.
Mesophylax adspersns Rainb.
Sericostómidos.
Antenas tan larg-as como las alas ó más cortas. Éstas con
densa pubescencia que oculta la venulación.
Sericostoma IxEÜcum E. Pict. Fuencaliente.
Leptocéridos.
Antenas muy delg-adas y larg-as; alas estrechas y alarg-adas.
Leptocenis incequalis W L. Hallado primero en Portugal, pare-
ce nuevo para España.
Setodes argeniipwiciella M' L. Fuencaliente.
Hidropsíquidos.
Palpos maxilares de cinco artejos en ambos sexos, el último
muy larg-o, á manera de látigo y compuesto de otros. Espolo-
nes 2 (ó 3), 4, 4.
Hydropsyche ¡ohaía M' L.
PoJycentropus corniger M' L,
Cyrniís insolutus Mac Lachlan.
Tilladas vmieri L. Fuencaliente.
Riacofilidos.
Palpos de cinca artejos, el último normal. Antenas no más
larg-as que las alas; éstas medianas. Patas con largaos espo-
lones.
Chimarrha marginata L. Fuencaliente.
RESUMEN
Odonatos 24
Oxinatos 30
Tricópteros 9
Total 73
508 boletín de LA REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Nota. No dudo que se hallarán todavía otras especies de
Neurópteros en Pozuelo de Calátrava, por ejemplo, de las fami-
lias Efeméridos, Pérlidos, Heraeróbidos, Sócidos y, muy en
particular, de los Tricópteros, cuyas familias Frig-ánidos é Hi-
droptílidos no se mencionan en este catálog-o; mas él basta
para dar idea de la fauna neuropterológ-ica de la reg-ión y para
estimular á otros consocios á semejantes descubrimientos.
Algunos liqúenes de los alrededores de Cuenca
POR
DON MANUEL LLENAS Y FERNÁNDEZ
A Últimos del pasado Abril, durante mi permanencia en
Madrid, recibí de mi amig-o y consocio nuestro D. Antonio
Mombiedro, unos paquetes con liqúenes que había recog-ido
en los alrededores de Cuenca. Careciendo entonces de tiempo
para estudiarlos, determiné g-uardarlos para hacerlo á mi re-
g-reso á Barcelona, y atendiendo á las indicaciones del doctor
D. Blas Lázaro, publicar con ellos una nota de alg-ún interés
para nuestra Flora, por ser la Criptog-amia de aquella locali-
dad completamente desconocida.
Hoy, pues, cumpliendo mi propósito, me complazco en pre-
sentar á la Sociedad la sig-uiente lista que de ellos he for-
mado:
Collema nig-rescens ^C/^.
— pulposum Ach. Deter. B. OUvier.
— crispum Ach.
— multifidum Schmr. C, melsenum Ach.
Leptogúuin plicátiles c/¿. Collema id. Ach. Collemodium id. Nyl.
Cladonia fuscata Sc/¿.
— rang-iformis Hqfm.
— pyxidata Sc;^.
— — var. neg-lecta Flk.
— — var. pocillum Ach.
— íimbriata S(?/¿.
— — var. tubeiformis Sc^.
Cladonia alcicornis Flk. Cl. foliácea var. alcicornis Schmr.
— endivisefolia Fr. Cl. foliácea var. con voluta Vainio.
DE HISTORIA NATURAL. S09
Usnea barbata Fr.
Ramalina calicaris Ach.
— farinácea Ach.
Evernia furfiiracea Ach.
— — var. platyphylla Ralenh.
Parmelia caperata Ach. Imbricaría id. DC.
— conspersaylc/¿. Imbricada id. DC.
— — var. isidiosa Nyl.
— scortea Ach. P. tiliacea var. scortea Ach.
— trichotera Hue. Separada por el abate Hue de la
P. perlata J c/^. en 1898 (1).
— prolixa Nyl. P. olivácea var. prolixa Ach.
Peltig-era canina Hofm.
— rufescens Hoffm.
Borrera chrysophthalma Ach. Physcia id. Nyl.
Xanthoria parietina Ach. Parmelia id. Ach.
— — Fam. chlorina Cheval.
— — var. aureola ^C/^.
Physcia pulverulenta Ach. Imbricarla id. DC.
— aipolia Ach. Ph. stellaris var. aipolia Nyl.
— leptalea DC. Ph. stellaris var. leptalea Nyl.
Pannularia nig-ra Nyl. Lecidea id. Ach.
Squaraaria crassa DC. Lecanora id. Nyl.
— — var. ccespitosa Schmr.
— lentig-era DC. Lecanora id.
— melanophthalma DC. Lecanora id. Schmr.
— oreina Ach. Rinodina id. Mass.
— saxícola Ach. Lecanora id. Ach.
* (2) — — var. albopulverulenta Schoer. Deter. H. Oli-
T'íer.
Psora lurida Ach. Lecidea id. Ach.
— decipiens DC. Lecidea id. DC.
Placodium fulgens iVy/. Lecanora id. Ach.
— callopismum Ach. Lecanora callopisma Ach.
— murorum DC. Lecanora id. Ach.
— teicholytum Ach. Lecanora teicholyta Ach.
(1) Hne. Causerie sur les sParmelia». París, 1898.
(2) Las especies, variedades y formas citadas por vez primera en España, van se-
ñaladas con un asterisco *.
T. v.-Diciembre, 1905. 34
510 boletín de la real sociedad española
Diploicia canescens DC. Lecidea id. Ach.
* Toninia coesio-candidula Eyl. Deter. H. OHvier.
— tabacina Mass. Lecidea id. Npl.
— vesicularis Ack. Lecidea id. Ack.
* Caloplaca'pyracea Ac/i. v. pyrithroma Ac/i. Deter. II. OHvier.
— cerina AcA. Lecanora id. Ac/i.
— clialybeia iSchoer. Lecidea id. Borr.
Lecanora parella.4c/¿.
— subfusca J.c/¿.
— — var. g-labrata ^cA.
— var. campestris Schcer.
— atvsi Ack.
— badia Ach. Deter. II. OHvier.
* — dispersa Nt/I. L. flottowiana Krb. Deter. H. OHvier.
Aspicilia cinérea A'rb. Lecanora id. Nt/I.
— calcárea Krb. L. cinérea var. calcárea lYy/.
* _ — Fam. opeg-raphoides iíC. Deter. ZT. O/mer.
Pertusaria communis DC.
— multipucta Ni/L Variolaria id. Turn.
Urceolaria scruposa Ack.
— actinostoina Pers. U. striata Duhj.
— Villarsi Ack. U. ocellata DC.
Lecidea contigua Fr. L. cinereoatra Ack.
— parasema DC. L. eloeocroma Ack.
* Biatorella pruinosa Ack. Lecidea id. Nyl. Sarcog-ine id. Sm.
* _ _ Fara. microcarpa Mass. Deter. H. OHvier.
Buellia epipolia Ack. Lecidea id. Ack.
* — — var. venusta Kri.
* — Dubyana Krh. Deter. H. OHvier.
Craphis scripta Ack.
Opeg-rapha atra DC.
Endocarpon miniatum Ack.
— Schoereri JSyl. Verrucaria id. Fr.
Verrucaria nig-rescens Ack.
— rupestris DC V. Schraderi Ach.
— calciseda DC. V. rupestris var. calciseda Sckms.
— inuralis Ack. V. rupestris Fam. muralis Arn.
* — — var. vicinalis Aroi. Deter. H. OHvier.
Leprocaulon nanum Nyl. Stercocaulon id. Ack.
Leg-roma lanuginosum Nyl. Ainphyloma id. Nyl.
DE HISTORIA NATURAL. 511
No cito localidades precisas porque, seg'ün me dijo el señor
Mombiedro, todos los ejemplares habían sido recog-idos en las
•cercanías de aquella ciudad.
Debo manifestar aquí mi ag-radecimiento á dicho señor por
su recolección y envío, así como también á M. H. Olivier por
la clasificación de alg-unas especies dificultosas y la revisión
•de otras determinaciones que yo había hecho.
Las minas de El Espinar
POH
DON LUCAS FERNÁNDEZ NAVARRO
La presencia de minerales de urano, fuertemente radíferos,
ha llamado de algún tiempo á esta parte la atención sobre es-
tas minas, que, bajo el punto de vista meramente industrial,
no tienen por hoy g-ran importancia. Aunque se trata de filones
idénticos á otros muchos de que toda la Sierra se encuentra
•sembrada, como ocurre siempre que se explora con perseve-
rancia y atención, han sido halladas numerosas especies mi-
nerales, unas muy comunes en dicha reg-ión, otras menos fre-
cuentes en ella. Estas razones me han hecho pensar que no
sería inoportuna una noticia acerca del estado actual de estas
minas y de las especies hasta ahora descubiertas en ellas.
Las minas están situadas en las inmediaciones del apeade-
ro de San Rafael (línea férrea de Villalba á Medina por Seg-o-
via), término de El Espinar, provincia de Seg'ovia, al pie mis-
mo del conocido puerto de Guadarrama il). Las exploradas en
g-rado mayor ó menor, son tres «Flor de El Espinar», «La To-
rera» y «La Cacera». La misma Sociedad tiene denunciada
otra, «La Nevada», en los gneis de la cuenca alta del Río Mo-
ros, á unos pocos kilómetros de las anteriores, y otra más
próxima en Cabezo Reina, cerca del puerto, ésta en la cuenca
del Gudillos, en la cual están también las tres mencionadas
«n primer término.
(1) Se pueden visitar las tres primeras en las cuatro horas que dejan entre sí el
tren que sale de Madrid á las nueve horas veinte minutos de la mañana, llegando á
San Rafael poco después de las doce, y el que sale de este punto á las cuatro para
llegar á Madrid á las siete. Una exploración más detenida exige hacer noche en la
fonda de San Rafael.
512 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
«La Nevada» y la de Cabezo Reina, se consideran como aurí
feras, y de la primera parece que se han hecho ya varios aná-
lisis que así lo confirman, por el químico de esta corte señor
Giral. No las he visitado, y, como por otra parte, nada he vista
de particular en los cuarzos y g-neis que. como procedentes de
ellas, ha tenido la amabilidad de presentarme su copropieta-
rio D. Tomás Llórente, no las incluiré en esta breve nota.
La llamada «Flor de El Espinar» está situada -á la entrada
del túnel inmediato al apeadero, del que no distará más que
unos 100 m. y á unos pocos de la vía. Consiste en un filón
único, orientado próximamente de NW. á SE., en el cual hay
abiertas varias calicatas poco profundas. Arma en un g-ranito-
de color g-ris, muy cuarzoso, con mica neg-ra y manchas ferru-
g-inosas, que en el contacto con el filón toma á veces un aspec-
to g-neísico. Es para nosotros la más interesante por ser en la
que se encuenta el mineral de urano radífero, la chalcolita.
«La Torera» consiste en dos calicatas abiertas junto á una
fuente, de cuyo nombre toma el suyo la mina. Está situada en
la marg-en derecha del llamado río Gudillos, á unos 200 ó 30O
metros aguas arriba del apeadero. Consiste en un filón cuar-
zoso orientado de E. á W,, que arma en granito rojizo, com ■
pacto, de grano fino y con poca mica negra. Lleva mucha pi-
rita y bornita.
Por último, «La Cacera», que es donde las labores se llevan
con más actividad, consiste en un pozo entivado, que á fine&
del mes de Octubre alcanzaba unos 14 m. de profundidad. Está
situada en la margen izquierda del mismo riachuelo y á un
centenar de metros aguas arriba de la anterior. El granito e&
igual que el de «La Torera» y en él arma un filón, también
cuarzoso, de unos 6 á 8 cm., por término medio, muy man-
chado de carbonatos de cobre.
Las especies minerales encontradas hasta ahora en estas
minas, son las siguientes:
Cob7'e nativo.— Desde que el pozo de «La Cacera» ha alcanzado
alguna profundidad, esta especie sale con bastante frecuencia,
aunque no en gran abundancia. Generalmente se presenta en
laminillas muy tenues, que salen entre los barros, y pegadas
á los fragmentos de roca y que desaparecen por el lavado. Al-
gunas quedan, sin embargo, adheridas al cuarzo y forman
DE HISTORIA NATURAL. , 518
dibujos dendríticos. Más rara vez se presentan alg-unos nidos
con ag-rupaciones ramuloso-dendríticas, entonces apoyadas
sobre la cuprita. No se han hallado hasta ahora verdaderos
cristales.
Pirita. — Esta especie se encuentra, sobre todo, en los cuar-
zos de «La Torera», en pequeñas masas y en drusas de crista-
les de 1 á 2 mm. de arista cuando más, lisos, cúbicos, sin mo-
dificación alg-una, ni indicios de alteración.
Bornita {Erubescita).— ^Q encuentra únicamente en «La To-
rera». Nunca se presenta cristalizada, sino en masas friables y
hasta pulverulentas, de un color azulado, rellenando, general-
mente los huecos que dejan entre sí los cuarzos de las drusas
y g-eodas. Va acompañada de pirita y calcopirita, de cuya últi-
ma especie procede sin duda.
Calcojñrita. — Se encuentra en «La Cacera» y en «La Torera»,
en ambas poco abundante y nunca cristalizada.
Cuarzo. — Esta especie, tan abundante por toda la tíierra de
Guadarrama en ejemplares cristalizados, no podía faltar en la
localidad. Se encuentran cristales bien formados, hasta de
10 cm. de long-itud, constituidos exclusivamente por el prisma
y los dos romboedros normales, incoloros, lechosos, ahumados
y amarillentos. Las mejores drusas que he visto proceden de
Cabezo Reina.
Casiterita. — La he visto en pequeños cristales de color negro
intenso y brillante en los cuarzos procedentes de «La Cacera»;
también me hau mostrado un cristal más gTueso, de un par
do centímetros, procedente al parecer, de «Flor de El Espinar».
Todos ellos consisten en la combinación de los dos prismas
(110) (100), con las dos pirámides (111) y (101), sin que haya
visto ejemplos de la macla característica.
Hematites.— Voco abundante en masas pulverulentas y más
frecuente como pigmento del cuarzo, constituyendo verdaderos
jaspes rojosj en «La Cacera».
Cuprita. — También de «La Cacera». Se presenta en masas
poco consistentes y aún pulverulentas, de cuya reducción pa-
rece proceder el cobre nativo que entre ellas aparece.
Limonita.— V 00,0 abundante, terrosa y á veces concreciona-
da. Sólo la he visto en «La Cacera».
Fluorita.— Est'd especie, tan rara en los filones metálicos de
la próxima sierra, se encuentra en escasos, pero perfectos cris-
514 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
tales en el filón de «La Cacera». Van acompañando á los de
cuarzo de las drusas y g-eodas, varían de 1 á 5 mm. de arista,
y son, en g-eneral, de un color violado desig-ualmente repartido^
que suele teñir también á los cuarzos inmediatos. La g'enera-
lidad de los cristales son cubos sencillos muy perfectos. Sin
embarg-o, D. Tomás Llórente ha reg-alado al Museo de Madrid
un ejemplar con dos cristales, relativamente g-ruesos, en que
al cubo acompañan las facetas del rombododecaedro y de un
tetraquisexaedro indeterminable. También yo he recog-ido un
ejemplar, bastante grande, consistente en un octaedro incom-
pleto de caras rug-osas, que, además, ofrece la particularidad
de su color amarillo-melado uniforme, tan distinto del de todos
los demás hallados.
Calcita. — También es g'ang-a poco frecuente en los filones de
¡asierra. Consisten los ejemplares en g-eodas cuarzosas tapiza-
das de una capa de pequeños cristales blancos, constituidos por
el prisma exag-onal, la base y el romboedro equieje —.''.^ R
Proceden de «La Cacera».
Malaquita. — Forma en los cuarzos de «La Cacera» manchas
y peg-aduras abundantes, y más rara vez pequeñas masas con-
crecionadas.
Azurita. — Se encuentra en la misma forma y sitio que la
anterior, pero es menos frecuente.
)Fo//r«m¿f«.— Relativamente abundante en «Flor de El Espi-
nar». Constituye masas negras poco brillantes, siempre frági-
les y á veces hasta friables, espáticas, pero nunca verdaderos
cristales, incluidas en los cuarzos. Tiene, en general, aspecto
de mineral alterado y suele llevar en la superficie productos
limoníticos pulverulentos, á los cuales es muy probable que
vaya mezclada cierta cantidad de tungstita.
Magnetita —YaVí masa compacta fuertemente magnética. El
ejemplar de esta especie que he visto procede del escorial del
Puente del Rey; localidad que, aunque no es ninguna de las
citadas, es inmediata á todas ellas.
Chalcolita {Torhermta).—Y.^ la especie radífera y no se en-
cuentra más que en «Flor de El Espinar». Constituye pegadu-
ras ó laminillas de color verde claro y brillo casi metálico,
depositadas con gran abundancia en las superficies de fractura
y planos de separación, que casi siempre son más ó menos ne-
gruzco.-.
DE HISTORIA NATURAL. 515
Halloysila {Lithomar(/a?).—Iie color rojo, muy brillante;
poco adherente á la leng-ua y con fractura casi astillosa. Se
halla en pequeña cantidad en las salbandas del filón de «La
Cacera».
Coccoliia.— Con los caracteres comunes á este piroxeno, tan
frecuente en la Sierra de Guadarrama. El ejemplar que he visto
lleva interpuesta mag-netita y procede, como el citado de esta
especie, del escorial del Puente del Rey.
Como hemos dicho, el mineral radio-activo que ha dado
nombradla á estas minas es la chalcolita, sólo hallada hasta
ahora en esta localidad en la mina «Ylov de El Espinar a>, aun-
que no será difícil que se encuentre en las demás, por ser es-
pecie alg'o difundida hacia esta reg-ión de la Sierra de Guada-
darrama, como lo demuestra el conocerse de antig'uo en Col-
menar Viejo, Torrelodones y Galapagar. También se ha citado
en varias localidades de Extremadura y Portugal.
Parece ser que la actividad radífera no sólo existe en el mi-
neral nombrado, sino que en menor grado la poseen la roca
circundante y alg-unas ag-uas de la localidad, como las de la
fuente «La Torera». Sobre este extremo, como sobre todos los
relacionados con la radioactividad, el .sabio catedrático de la
Facultad de Ciencias, Sr. Muñoz del Castillo, ha hecho con-
cienzudos é interesantes trabajos que han sido objeto de nu-
merosas publicaciones (1).
Aunque de ellos no parece resultar muy claramente que
estos yacimientos de radio teng-an un elevado valor industrial,
el interés científico de este novísimo y sing-ular cuerpo simple
es suficiente para dar importancia g-rande á su descubrimiento.
Como por otra parte, la especie mineral es tan fácil de carac-
terizar por sus propiedades físicas y composición química (fos-
fato hidratado de cobre y urano), es de esperar que pronto se
puedan señalar otros yacimientos, bien en la mencionado sie-
rra, bien en otras reg"iones.
Creo pertinente añadir que, según me comunica particular-
mente el Sr. Muñoz del Castillo, son radioactivos los minerales
de bismuto de Conquista (Córdoba), remitidos por nuestro con-
(1) La última de que tengo conocimiento es un folleto que se titula Reconocimiento
y cálculo del radio en la chalcolita de San Rafael; Madrid, 1905. En él se hace una enu-
meración de todas las publicaciones del autor acerca de esta materia.
516 boletín de la REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
socio Sr. Hernández Pacheco, especialmente la bismutina. Lo
son asimismo alg-unos otros de varias localidades que le han
sido remitidos al Laboratorio de radioactividad de la Facultad
de Ciencias, "entre los que pueden citarse las piritas y limoni-
tas de Berrueco Parsedo (Salamanca), y las limonitas y criso-
colas de Torviscon (Granada).
Hidrarios de nuestras costas mediterráneas
D. ODON DE BUEN Y DEL COS.
En los Archives de Zoo!. Expér. et génér. de este año aparece
un trabajo notabilísimo de M.^e g. Motz-Kossowska , titulado
Contrihition á la connaissance des Hydrmres de la Méditerranée
accidéntale, en el que se citan y describen especies de nuestras
costas, alg-unas nuevas para la Ciencia, recogidas en las. cam-
pañas del vapor «Roland», perteneciente al Laboratorio Arag-o
de Banyuls sur Mer.
Como apenas es conocida la fauna de nuestro litoral, por lo
que respecta á los hidrozoos, tiene interés, para nosotros ex-
cepcional, el trabajo mencionado, y por eso hag'O sobre él estas
indicaciones.
He aquí la lista de especies españolas que cita:
Cladocoryne floccosa (Rotch.) — Horizonte medio de la roca litoral
en las g-rutas de La Escala. Fija sobre Algas ó Esponjas
incrustantes. Rara.
Tuhtlaria indivisa (L.) — Abundante en una pequeña planicie
litoral frente al Cabo de Creus. Fija sobre cantos de cuarzo
ó conchas viejas.
Tuhularia laryx EU. et Sol.— En ag-uas muy ag-itadas; horizon-
te medio de la roca litoral. Muy rara. Grutas de La Escala.
Vorticlava larynx (Str. Wrig-th.)— Grutas de La Escala.
Eudendrium ramcsiim (L.)— En las rocas litorales de la provin-
cia de Gerona. En Mallorca y Cabrera.
Eudendrium racemosum (Cav.) — Abundante en el horizonte me-
dio de las rocas litorales. (Grutas de La Escala. Cabo de
Creus.)
Eudendrium simplex (Piep.)— Frecuente sobre las hojas de la
Posidonia Caulini, en la costa de la provincia de Gerona.
DE HISTORIA. NATURAL. 517
Cordylophora Dohrni (Weism.)— Sobre Dorocidaris papillata,
al borde de la planicie litoral, en la costa de Cabrera.
C. annulata nov. sp. — Sobre una concha de iJfurex en el puerto
de Cabrera.
Cort/dendrimn parasiticum (Cav.)— Muy abundante sobre la
roca en el puerto de Palma (Mallorca).
Perigonimus Schneideri nov. sp. — Sobre una Memhranipora roja
en el fang-o, desde el fondeadero hasta 100-130 m., espe-
cialmente en el puerto de Pollensa (Mallorca), sobre las
conchas de Pinna nohilis.
P. repensi^tv. Wr.)— Sobre las conchas de Tiirrilella communis
en Blanes y Barcelona.
P. cidaritis (Weism.) — Borde de la planicie continental sobre
las radiolas de Dorocidaris papiUata, en la provincia de
Gerona.
P. vestit'us (Str. Wr.) — En las g-rutas de La Escala.
P. neapolitanus (Weism.) — Fang-o del puerto de Mahón sobre
una concha de Miirex.
Dicoryne Conijleari (Allm.)— Sobre las conchas de Gastrópodos
habitadas por Pagiirus, en Blanes, Cabrera y Mahón.
D. confería (Aid )— Fang-o del puerto de Mahón sobre una con-
cha de Murex.
BoiigainviJIea ramosa (Van-Ben.)— Abundante en la costa E. de
de Mallorca; de preferencia en el liorizante inferior de la
roca litoral.
B. fruiicosa (Allm). — Sobre concreciones calcáreas del horizon-
te inferior de la roca litoral, en Capdepera (Mallorca).
Eydractinia aculeata (Wag-n.) — Sobre conchas de Murex en el
puerto de Cabrera.
H. Pnivoti nov. sp.— Recubriendo por completo una concha
de Cassidaria tyrrhena, habitada por un Paguriis, cog-ida
en Baleares.
518 boletín de la. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
Excursiones por la provincia de Alicante
POR
D. DANIEL JIMÉNEZ DE CISNEROS
I
El Triásico superior.
El viajero que sig-uiendo la línea férrea abandona las llanu-
ras de la Mancha para dirig-irse á la provincia de Alicante,
atraviesa una elevada meseta que parece tener su mayor alti-
tud cerca de la estación de El Villar (931 m.), y desde este punto
desciende rápidamente para entrar en la provincia por La En-
cina, punto en que se separa la línea de Valencia. Si el viaje
se efectúa durante el día, se advierte un cambio rt;dical en el
paisaje; surg-en por todas partes elevados picos cubiertos en
otro tiempo de espeso bosque y hoy reducidos, en su mayoría,
á una aridez desconsoladora, y de no ir acompañado de un
buen mapa, parece tarea imposible orientarse en medio del la-
berinto de montañas. Quédanse en breve atrás las fértiles
huertas de Villena y el pequeño castillo de Sax, colocado como
un nido en lo alto de tan elevado crestón, que más bien pare-
ce muralla levantada por el hombre, que obra de la naturale-
za. Penetrase después por entre viñedos y olivares en los tér
minos de Elda, Monovar y Novelda, y siempre descendiendo,
atraviesa por áridos terrenos hasta lleg-ar á la capital, habien-
do cortado á trechos, el Triásico superior y en su g-ran mayo-
ría el Mioceno. Una serie de alturas se elevan al NE. de Ali-
cante, formando el Castillo y la Sierra de San Julián (Mioceno
inferior), y en sus canteras se han encontrado abundancia
de dientes de los g-éneros CarcJiarodon, Oxyrkina, Laguna, Cliry-
sophys, de los que poseo una mediana colección, así como tam-
bién de trozos del neuroesqueleto de un Plesiocetus, huesos de
Cheloiie ó más probablemente de un Thalassochelys, é inmen-
sidad de géneros de Lamelibranquios.
El observador, colocado en uno de estos puntos elevados, dis-
ting-ue un bello panorama. Desde el NE. al SSO. una dilatada
llanura se ofrece á la vista, cerrada en el horizonte por masas
montañosas del más agradable efecto. Divísase al NE. el es-
DE HISTORIA NATURAL. 51»
belto cono de Puig -Campana de 1.436 m. y más al N., y perdién-
dose entre las brumas, aparece el lomo prolong-ado de la Sie-
rra Altana de 1.562 m., la mayor altitud de la provincia.
Al NNE. se levanta otra serie de alturas que forman el Calesa
(1.222), y en sus estribaciones meridionales se encuentra el
Sanatorio de Busot, de espléndido panorama y salutífero cli-
ma. Más á la izquierda la Carrasqmta, por cuya falda culebrea
la carretera de Alcoy y la Peaa de Jijona (1.233 m.) de corta-
dos riscos, que marcan con sus sombras las diferentes horas
del día, extendiéndose á la izquierda un valle poblado de ár-
boles, por cuyo fondo corre el río de Castalia, limitando la vis-
ta por esta parte la mole del Maigmó de 1.396 m., desde cuyo
punto las alturas disminuyen; Sierra del Cid de 1.111 m., Al-
coraya (422), Foncalent i724', y acaban por formar pequeñas
colinas que limitan por esta parte las tierras bajas que rieg"an
el Vinalapó y el Seg-ura, formando en la costa una sucesión
de estuarios, explotados como salinas en Santa Pola. Albufera
de Elche, Salina de la Mata, de Torrevieja y la más g-rande de
Mar Menor, enclavada en tierra de Murcia.
Nuestras excursiones se refieren principalmente á esta zona
de la provincia, que por su proximidad á la capital, puede ser
estudiada más fácil y cómodamente. Entre la costa y las altu-
ras del Maig-mó y el Cid, es decir, lo que forma en g-ran parte
el campo de Alicante, se extiende una planicie, interrumpida
á trechos por pequeñas colinas, formada por el Mioceno, el
Cuaternario y g-randes manchas del Triásico superior. Esto es
lo que aparece en el mapa g-eológñco; pero no habíamos sos-
pechado la existencia de una g"ran mancha de NíimmuUticOj
no citado en ning-una publicación de las que hemos visto, y
que se extiende alrededor del pueblo de Agost, siendo tal la
abundancia de fósiles, que bien merece artículo aparte.
El Triásico va en dilatadas fajas por la base del Maignnó y el
Cid, habiéndolo encontrado hasta el presente en los sig'uientes
puntos: camino del pantano del Tibí, formado por yesos, mar-
g-as irisadas, yesos rojos con cuarzo hematoide, etc. En el ca-
mino que desde Alicante conduce á Tibi, existe una estrecha
g-arg-anta llamada el Estret Roiq (estrecho rojo), abriéndose
el camino en medio de una masa de yesos rojos y marg-as iri-
sadas entre las que se encuentran lechos delg-ados de lig-nito.
El punto más inmediato á Alicante, y en donde se encuentra
52U boletín de LA. REAL SOCIEDAD ESPAÑOLA
el Triásico, formando manchas de alg-ima consideración, es el
Moralei, en la carretera de Ag-ost, y en las trincheras del ca-
mino se ven sus capas casi verticales. Aquí está formado por
marg-as irisadas y yesos. La línea férrea corta al Trías entre
las estaciones de San Vicente y Monforte en el km. 17, pero se
pueden citar pequeños afloramientos en puntos más cercanos,
como por ejemplo, cerca de los cerros de Piqueres, situados á
unos 4 km. de Alicante, á la derecha de la vía férrea y en las
inmediaciones de Foncalent, no lejos de la fuente que da nom-
bre á la sierra, presentándose los yesos y marg-as rojas con
abundancia de jacintos de Compostela. La faja triásica, que
corre paralela á las alturas del Cid y del Maig-mó, alcanza al-
guna más importancia hacia el O. de Ag-ost y formando la
base de pequeñas sierras (Cerro de la Venta, Sierra de Alcora-
ya y base de la Sierra de San Pascual), aunque en alg-unos
puntos se ofrece alterado y como disperso particularmente en
el último punto citado.
De muy antig-uo se sabía en la comarca que estas capas en-
cerraban carbón, y se citan explotaciones llevadas á cabo con
alg-ún éxito, y que buena parte de la cal, yeso y ladrillos em-
pleados en alg-unos trozos de la línea de Madrid á Alicante,
fueron cocidos con los lig-nitos del Keuper, y más particular-
mente con los que se encuentran en la falda del Cerro de la
Venta. Su actual propietario D. Ernesto Roma, había ofrecido
estos carbones á diferentes empresas, y como alg-una de ellas
le contestase que indudablemente se trataba de lignitos ter-
ciarios sin importancia, dicho Sr. Roma me invitó á que reco-
nociese el terreno que, tan á la lig-era, habían calificado de
terciario. El 10 del pasado Octubre me dirigí á aquellos sitios
y pude comprender á primera vista que se trataba de un lig-
nito triásico. Los barrancos que parten de las faldas del cerro
están abiertos en la masa misma de yesos y margas irisadas,
por bajo de las cuales se encuentran capas de lignito de muy
variable espesor y estructura. El Keuper se encuentra en es-
tos sitios sumamente trastornado; tan pronto los estratos afec-
t-an casi la posición vertical, como inflexiones de muchos g-ra
dos en el trayecto de pocos metros. Constantemente se halla
una capa de yesos de varios metros de espesor, gris general-
mente, encima de los lignitos, y éstos no pasan de unos 70
centímetros de espesor, ignorándose si en otras zonas pueden
DE HISTORIA NATURAL. 521
presentarse capas más considerables que merezcan la ex^plota-
ción. La zona de lig-nitos está atravesada por yesos cristalinos
procedentes sin duda de infiltraciones de las capas superiores,
y la cantidad de pirita que encierran es muy considerable;
por su alteración mancha de eflorescencias amarillentas una
buena parte de la superficie al descubierto, viéndose en alg-u-
nos sitios el sulfato ferroso resultante de la alteración de la
pirita. Arrancando trozos de este lig-nito se ven con frecuencia
porciones que presentan estrías muy manifiestas y que acaso
pertenezcan á alg-una de las especies de Eqídseiiim que se ci-
tan en el Letkn-Kohle ó KohUu-Keuiier de muchas regiones
de Europa. Otros trozos se presentan finamente estriados, re-
velando la estrutura de los tejidos leñosos de las plantas á que
pertenecieron, pero hasta el presente no se ha encontrado en
estos depósitos ning-ún trozo que permita reconocer las es-
pecies.
Inferiormente se encuentran unas bancadas de areniscas
cenicientas de no mucha consistencia, y más abajo conti-
núan las marg-as y los yesos. Superior á todas estas capas
existe una formación de arenisca roja alg-o micácea y de es-
tructura un tanto pizarrosa. Conserva su compacidad hasta al-
gún tiempo después de arrancada; pero alg-unos trozos expues-
tos al aire se desmoronan fácilmente, formando como el trán-
sito á una marg-a, de color de heces de vino y es la misma que
se encuentra en muchos puntos de la provincia de Murcia,
siendo la que forma la falda N. de la Sierra del Caño al O, de
Lorca (1). Idéntica formación se presenta después en las cerca-
nías de Novelda, en el camino que conduce al pequeño Castillo
de la Mola ó de la Magdalena, edificado sobre las calizas que
coronan una pequeña colina de marg-as irisadas. No se presen-
tan aquí las calizas obscuras, pizarrosas con restos de fósiles,
que representan el horizonte superior del Triásico, pero acaso
pertenezca al sistema el pequeño cerro llamado en el país Ca-
heso ISegret, de donde se han sacado mármoles obscuros. La
inspección de este cerro nos -sacará de dudas.
Las areniscas rojas y micáceas pasan superiormente, y por
tránsitos poco sensibles, á un color pardo, manchado de neg-ro
(1) Igual formación se encontró en los sondeos que hicieron los Sres. Felgueroso
I cortar el triásico inmediato á Gijón.
5^ boletín db la real sociedad española
en alg'imos puntos, al parecer por minerales de mang*aneso y
de verde por la malaquita procedente de la alteración de la
calcopirita, que en pequeñas cantidades se encuentra salpica-
da en las areniscas.
En un horizonte superior vuelven á aparecer las areniscas
micáceas, pero de color g-ris muy claro y g-rano muy menudo,
utilizadas como piedra de afilar. En resumen, estas formacio-
nes pueden representarse del sig-uieute modo:
Arenisca cenicienta clara,